miércoles, 27 de febrero de 2013

LOS JUSTOS - Jorge Luis Borges.



Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

lunes, 25 de febrero de 2013

LA VIRGEN DEL PERDÓN.

LA VIRGEN DEL PERDÓN.
Es un vals Música: Carlos Vicente Geroni Flores.
Letra: Vicente Retta / Carlos Max Viale.


Mi niña Manuelita es una santa,
la adoran de Palermo a Monserrat,
y es tan linda que al verla a mí me encanta,
cuando del brazo del tatita va;
"es su ángel de la guarda Manuelita,
y la ley no resiste a su bondad;
para los pobres es la madrecita
que a manos llenas su ternura da.

Por ella un pericón
y un viva por su nombre,
por ella los candombes
de la Federación;
pregonen su infinita
belleza angelical,
porque ella es la estrellita
del cielo federal.

Su porte delicado es de princesa
que luce por corona el peinetón,
y en el templo, parece cuando reza
la misma Virgencita del Perdón;
con regio miriñaque o con mantilla,
Manuelita es la rosa del candor,
y en su mirada dulce siempre brilla
la más pura caricia del amor.
 
 

Manuelita Rosas Ezcurra
(1817-1898).
Manuela Rosas de Terrero, más conocida como Manuelita Rosas.
Nació en Buenos Aires el 24 de mayo de 1817 y fue bautizada con los nombres de Manuela Robustiana, ese mismo día, por el doctor José María Terrero.  Se educó en la ciudad, pero iba con frecuencia a las estancias de su padre del Pino (o San Martín) y Los Cerrillos. Después de la muerte de Encarnación Ezcurra su madre, Manuelita ocupó un importante papel en Palermo ocupando el papel de Primera Dama. Luego de la Batalla de Caseros, lo acompañó a Inglaterra, y a pocos meses de su llegada, el 23 de octubre de 1852, pudo unirse en matrimonio con su novio Máximo Terrero, hijo de Juan Nepomuceno Terrero, amigo de Juan Manuel de Rosas.  Del matrimonio nacieron dos hijos varones: Manuel Máximo Nepomuceno, nacido el 20 de mayo de 1856, y Rodrigo Tomás, que vino al mundo el 22 de setiembre de 1858.  Vivieron en Hampstead, Londres. Manuelita falleció en la capital británica el 17 de setiembre de 1898. 

Intérprete: Carlos Gardel Fecha de grabación: 23-10-1929.

domingo, 24 de febrero de 2013

POEMAS INÉDITOS DE HOMERO MANZI: MARÍA.

 
María.
Heroína de tango, te llamabas María.
Tenías ojos negros y ganas de soñar.
Me contabas historias que entonces te creía,
y hasta me hacían llorar.
Para mi adolescencia eras la Magdalena
del pecado inconsciente y del padre borracho.
Por eso tu palabra me llenaba de pena.
¡Es que era un buen muchacho...!
Te besaba en las manos, te recitaba versos
y te leía cuentos de Gogol.
Y cuando abandonábamos aquel antro perverso
íbamos a los parques a ver nacer el sol.
Una vez me pintaste la miseria de tu hogar.
Y al verme entristecido,
en un golpe de histeria te pusiste a llorar.
Te consolé juntando las palabras más buenas
y te ofrecí la salvación
y te hablé de una vida serena
donde se unían tu nombre y mi ilusión.
No volví a verte más desde aquel día.
Te perdiste en la sombra y vanamente te busqué.
Pensé en tu desamor, en tu falsía,
te maldije y lloré.
Heroína de tango, la vida dura,
me fue quitando aquella ingenuidad.
Pero he vuelto a creer que eras pura
y a saber que tuviste piedad.

sábado, 23 de febrero de 2013

AMOR EN BUENOS AIRES de RUBÉN AMADO.


AMOR EN BUENOS AIRES



El amor es libre, libre como el viento
y reposa libre, sin guardar secretos,
es, es como un racimo, de maduras uvas,
que se saborea y que no se apura.


Y me importa poco lo que están hablando,
porque no preciso de ningún contrato.
Para amar me alcanza, con que estés conmigo
y saber lo mucho que te necesito.


Ven a caminar,
Buenos Aires tiene hoy un sol primaveral,
y aquel Señor pondrá en su tela al pintar,
todo el paisaje de tus ojos y tu andar.


Ven a caminar,
la bohemia simple de una calle de arrabal,
donde Homero aún espera todo el terraplén,
al morir la tarde, con un pájaro en la voz,
igual que este amor, igual que este amor.


Y te amo tanto, como a las glicinas
de los viejos patios de mi puente Alsina,
como amé los años tiernos de la infancia,
donde sólo un sueño, eran mi esperanza.

Ven a caminar,
Buenos Aires tiene hoy un sol primaveral,
y aquel Señor pondrá en su tela al pintar,
todo el paisaje de tus ojos y tu andar.



Ven a caminar,
la bohemia simple de una calle de arrabal,
donde Homero aún espera todo el terraplén,
al morir la tarde, con un pájaro en la voz
igual que este amor, igual que este amor,
igual que este amor, igual, igual que ese amor, sí.

 
Vení, dame la mano vení
Vení arrímate a mí
abrazame así
abrazame así
Vení mirá mirá mirá Buenos Aires
Buenos Aires tiene un sol piba si…
para vos y para mi,
mirá nuestro sol piba
Vení Buenos Aires tiene un sol ...


 


jueves, 21 de febrero de 2013

TIEMPO DE BALDÍOS - MARÍA ROSA GIOVANAZZI.


Dedicado a mi padre, a sus historias que las conozco como si las hubiera vivido.




No hay serenatas en mi barrio
como aquellas que mi viejo me contaba,
con violas entonando valsecitos
y la percanta asomada en la ventana.
Todo aquello pasó, hoy sólo  queda
algún jirón de luna en unos ojos
o el eco de una guitarra anochecida
en el recuerdo memorioso de unos pocos.
Qué fue de aquel arrabal mistongo
con el cielo habitando los baldíos.
Tiempo de malevos cuchilleros, compadritos,
caminadores de costado y orilleros.
Alguna vereda queda por Palermo
que guarda el  rumor de aquellas voces
resistiendo al tiempo, chamuyando historias
que me llegan en susurro y a lo lejos.
Mientras quede en Buenos Aires
un silbido de tango,
un aroma a café,
un color de glicinas asomando de una tapia
y un bailongo para amantes locos
que se mueven al son del dos por cuatro,
entonces  aquel  Buenos Aires seguirá vivo.
Vivo con faroles o sin ellos,
vivo en cada bandoneón que llora
en cada corralón que ya no existe,
vivo en la memoria, ¡vivo ahora!



lunes, 18 de febrero de 2013

INTERIORES DE JOAQUÍN SABINA.

 
El crepúsculo va con retraso
destiñendo la sal de la vida,
vivo en un callejón sin salida,
hace tiempo que no me hago caso.
Avanzando hacia atrás, paso a paso,
cada atajo parece una huida,
cuando pierda por fin la partida
roncaré a la salud del ocaso.
Romperé el comodín que me sobra,
tiraré a la basura la obra
que corrige con sorna el destino.
Y, desnudo, con ningún reproche,
le daré la razón a la noche
y abriré otra botella de vino.
Amanece peor cada día,
y, a pesar de las horas azules,
los relámpagos son tan gandules
como trenes sin norte ni vía.
Heme aquí sin hallar todavía
morbo y cólera en campo de gules,
entre harapos de velos de tules,
novio póstumo en cama vacía.
Con oído avizor, por si acaso
consiguiera indultar el fracaso
sobornando a la indómita musa.
Cuéntame, por tus muertos, le pido,
una historia de amores y olvidos
que me empuje a cantar sin excusa.

domingo, 17 de febrero de 2013

Palabras como cuerpos de Joaquín Sabina.


La buena idea de  Joaquín Sabina de "recuperar de nuevo los nombres de las cosas".
Llenar las palabras de contenidos y me hace recordar a Arjona que deseaba que Jesús afine la guitarra y se convierta en verbo y no sustantivo...
¿Qué tal si empezamos?


Palabras como cuerpos de Joaquín Sabina.
"Inventario" (1978).

Recuperar de nuevo
los nombres de las cosas
llamarle pan al pan
vino llamar al vino
sobaco al sobaco
miserable al destino
y al que mata llamarle
de una vez asesino
nos lo robaron todo
las palabras, el sexo
los nombres entrañables
del amor y los cuerpos
la gloria de estar vivos
la crítica, la historia,
pero no consiguieron,
robarnos la memoria
Ellos tienen también
cuerpo bajo la ropa
piernas, uñas, sudor,
vientre, mocos, colmillos,
manos que no acarician,
dedos que no se tocan
Sólo saben firmar
y apretar el gatillo,
nosotros que queríamos
vivir sencillamente
hermanos de la lluvia,
del mar, de los amigos,
pronunciar las palabras que
vencen a la muerte
buscar bajo tu falda,
alimento y abrigo.
Nosotros que queríamos
nombrar las amapolas,
decir viento amanece,
rabia, fuego, decir
que si tu quieres costa
mi lengua es una ola
nosotros que queríamos
simplemente vivir
nos vimos arrojados
a este combate oscuro
sin armas que oponer
al acoso enemigo
más que el dulce lenguaje
de los cuerpos desnudos
y saber que muy pronto
va a desbordarse el trigo
y saber que muy pronto
va a desbordarse el trigo.
 

 





sábado, 16 de febrero de 2013

¡Bendita seas! - José Ángel Buesa.




Bendita seas...
Fuiste algo blanco, muy blanco y puro,
en la agonía del hierro oscuro
donde se abrían las negras rosas de mis ideas...

Porque al amarme desvaneciste
mis negaciones hondas y ateas;
porque eres buena, porque eres triste,
bendita seas.

Porque endulzaste mis desalientos,
porque encantaste mis desencantos,
porque elevaste mis pensamientos;
porque al mirarme tus ojos santos
se iluminaron mis sufrimientos
y mis quebrantos;

porque curaste, caritativa,
todas las llagas de mis peleas;
por delicada, por comprensiva,
bendita seas...

porque tú fuiste como un remanso
para el estruendo de mis mareas;
porque me diste paz y descanso,
!bendita seas!

Hoy voy de nuevo por el camino
do en polvo escriben mi vida inquieta
mis pies llagados de peregrino,
oyendo a un ave de dulce trino
que rima versos como un poeta,
y viendo siempre la gris silueta
de mi destino...

pero, en la hora de la parida,
cuando sus fauces abre lo arcano,
y, como un ala, tiembla en la mano
la despedida;

cuando mi viaje sin rumbo emprendo,
ensombrecido por el estruendo
de mis mareas;
cuando de nuevo mi andanza sigo,
porque me amaste, porque me diste
las dulcedumbres de tu alma triste,
yo te bendigo...
!Bendita seas!


José Angel Buesa nació el 2 de septiembre de 1910, en Cruces, ciudad de la antigua provincia de "Las Villas", actualmente Cienfuegos, Cuba, rodeada de centrales y campos de caña. Al llegar la Revolución Cubana Buesa se ve obligado a abandonar la isla y vive en  España, El Salvador, y Santo Domingo República Dominicana donde muere en 1982.

viernes, 15 de febrero de 2013

EL CORSO DE VILLA REGINA - Poema de Carlos Basabe.


EL CORSO 
POEMA DE CARLOS BASABE.

          LLEGADO EL MES DE MARZO MI PUEBLO RECORDADO

TRANSMUTABA LA CARA Y AUNQUE USTED NO LO CREA

LAS GENTES DIVERTIDAS QUE HABITABAN LAS CALLES

POR LOS AÑOS CINCUENTA SE CALZABAN CARETAS


LOS CORSOS DE REGINA, LOS DE LA VUELTA AL PERRO

CONVOCABA COLONIA DE ABSURDAS BUFONADAS

DONDE UN REY MOMO EXTRAÑO DE CARTONES PINTADOS

FIGURANTES COMPARSAS CON CARROZAS MONTADAS


TODO ERA MAS ROMANTICO, TAL VEZ MENOS MEZQUINO

MATRACAS, SERPENTINAS, Y LOS LANZAPERFUMES

LAS MESAS DE LOS BARES CUBRIENDO LA VEREDA

ALEGRIA PUEBLERA PREGON DE MULTITUDES


DE LOS BARRIOS LLEGABAN HUMILDES DISFRAZADOS

TRAJES DE TAFETINA CON BOTONES DORADOS

LLEVANDO ENTRE SUS ROPAS PREGON DE ALGARABÍA

CARNESTOLENDA HERIDA SONRISA DE PAYASOS


RAGAZZINI ERA EL HOMBRE ENCARGADO DEL CORSO

LLEGADA MEDIANOCHE CON SU BOMBA DE ESTRUENDO

INDICABA EL FINAL DEL DESFILE ACHISPADO

Y ¡TODOS PARA CASA!, ¡EL CORSO HA TERMINADO!


Esta pincelada de los viejos corsos llevados a cabo entre los años 1950 a 1960 en Villa Regina, indica una alegría sana de recibir la semana del carnaval.  La municipalidad trazaba un recorrido que era casi siempre el mismo pasando frente a los dos Clubes: Regina y Círculo Italiano, abrazando las plazas céntricas y la calle San Martín y otras por la calle 25 de Mayo.  Llegaban desde las chacras camiones, chatas tiradas por caballos y coches que circulaban a paso de hombre. Ragazzini era el encargado de encender las bombas de estruendo para iniciar y finalizar el corso a las 12 de la noche. Se fabricaba un “Rey Momo” de cartón, trapos coloridos y pirotécnia que se quemaba el miércoles de ceniza.

Para aquellos nostalgiosos... que la vivieron y les agarra "un vendaval" de recuerdos... añoranzas de un tiempo que pasó... como el amigo Carlos Basabe Cerdá, que fuera a la ciudad de Allen vestido de “cazador de pieles” donde fuera atrapado por su mujer Mirta Doyle y hoy llevan 49° años de casados y hoy viven en  España...

miércoles, 13 de febrero de 2013

EL JUBILADO - HÉCTOR GAGLIARDI.



El Jubilado.
Le dijeron: «Se jubila»,
después lo felicitaron;
y más tarde organizaron
en la infaltable cantina,
el adiós de una comida
con pergamino floreado,
que a peso por invitado
firmaron con tinta china.

Fueron llegando empleados,
ordenanzas y peones
que colmaban de atenciones
al flamante jubilado...
Todos muy bien afeitados,
luciendo esos trajes nuevos
que se llevan al empleo
cuando ya están más usados...

Hizo su entrada triunfal,
como siempre, el de la foto;
saca a unos pone a otros,
autoritario y teatral,
para lograr al final
después de cinco fracasos
sacudir de un fogonazo
el techo del restaurant.

Después, a lucir las flores,
que estaban sobre las mesas
y al repetir mayonesa,
lo mismo que los ravioles,
se aflojaron cinturones
y entre solapas con talco
el pollo pasó de alto;
por postre: café y licores.

Le pidieron de que hablara
al que estaba designado,
discurso que fue cortado
por el ruido a cucharas,
que los mozos levantaban,
alegando indiferentes,
que venían de suplentes
y a las once terminaban.
El orador, como siempre,
derrochaba generoso
esos "seréis" y "vosotros"
que se escuchan tantas veces,
donde se ahogan las eses
por el peso del menú,
y terminan con "salú"...
«¡Qué la disfrute con suerte!»

Más tarde, al tomar de más,
sacando el jugo al cubierto,
el sucesor de su puesto
fue figura central...
Una miguita de pan
y después... un pan entero...
y al rato, sección "Interno"
se peleaba con "Central"...

Y entre vítores y aplausos
el jubilado aturdido,
salió con el pergamino
apretado bajo el brazo.
La calle tenía raso
y la luna era de harina
y la Recova escribía
las "emes" sobre el asfalto.

Sin saber lo que sentía
abandonado a si mismo,
rodaba por los abismos
que hacía tiempo presentía...
El Domingo... pasaría
ese día no contaba
pero el Lunes debutaba
como actor de la Rutina.
Sería ese jubilado
que hasta en su casa molesta,
tendría que hacer la siesta
aguantar a los de al lado,
ir a misa y al mercado
ayudar a su mujer,
pintar, podar y barrer...
y no fumar demasiado.

Conformarse con dolor
en ser otro "Don" del barrio,
y pasarse con el diario
leyendo en el corredor.
Y ser, para el vendedor
de colchas o de tomates,
el anónimo marchante
del nueve cincuenta y dos.

Pasó de activo a pasivo
en el mayor de la vida
al jubilarse se archivan
los desengaños sufridos....
Cruel desquite del Destino,
que al darle su independencia
se cobra en indiferencia
un descanso merecido.

Y apretado al pergamino
allá sigue el jubilado,
como un "ex" que ha diplomado
la ironía del Destino.
Un alerta de suspiros
trae el aire centinela
y parece una diamela
la luna mirando al río.

martes, 12 de febrero de 2013

POEMA LUNFARDO: “A BUENOS AIRES” de EDMUNDO RIVERO.

 
En tu baraje gringo, ciudad mía,
vas perdiendo tus zarzos y tu brillo
tu malevaje está en la taquería
y apolilla en orsay tu conventillo.
Sos cadenera flor sin berretines
que currás a los cuores con tu rango;
Pero el choma que aceita tus patines
es canchero y varón, se llama tango.
Mis escoberos siempre harán candado
y en mi bobo de zurda sin falsía
aunque te dieron juego marquillado
pa' mi valés más que una maría.
Yo seguiré scruchando en tu lunfardo
sin monseñor, ni jirafa, ni bandera
mi voz altillera será el bardo
que te cante la rima más canera.
Cuando llegue el final, si la de blanco
me lleva con el cura antes que al hoyo,
que el responso sea en lunfa, así lo manco.
Yo no aprendí el latín, de puro criollo.

y así estarás feliz, matina y será,
más contenta que santo en la leonera.

sábado, 9 de febrero de 2013

Macedonio Fernández.

 Poema Al Astro De Luz Memorial

de Macedonio Fernández.


Poema a la memoria en lo astral
(Yo todo lo voy diciendo para matar la muerte en “Ella”)
TESIS: Es más Cielo la Luna que el Cielo, si una Cordialidad de la Altura es lo que buscamos.
Astro terranalicio de la luz segunda
astro terranalicio de la luz dulce
que con aventura extraña visitas las noches de la tierra, unas sí y otras no, pero siempre de una noche para otra con diversa libertad de visita, siempre o más breve o más detenida
y cada serie de tus visitas comienzas tímidamente y mitad decreces noche a noche y mitad decreces noche a noche, haciéndote un visitante diferente de noche en noche, para en mínimo ser cual comenzaste partir a un no volver de algunos días.
Astro terranalicio de un día sí y otro no, de una vez más y otra menos, pero que no dejas nunca de serlo.
¿Para qué astro eres entonces visita de sus noches, pues no eres terrenal en tus ciertas ausencias, o es que los otros días piensas en ti sola como sólo en la tierra en las noches de tu plena luz?
Dile a un poeta que no lo sabe todo, si está hecha tu ausencia con un pensar en ti, o quizá con un lucir a otro. Porque poeta es saberlo todo.
Trechos de tu órbita la tierra no los sabe, y ella tan cierta está de algún imposible tuyo para tenerse en sus noches y este amor alternante no se enduda, en tanto en mí, hombre de continuidad en humano amor me puso incurablemente en sospecha.
Pero te amamos tanto, astro de la luz segunda, tu dulce luz tanto amamos memorizando a la tierra el sol no presente con tu luz recuerdo; yo al menos te amo tanto, que cuando vuelves ceso de creer en tu ausencia de ayer y de otros días. También como la tierra, yo creo que sólo por imposible ayer no estabas.
Astro memorioso que esmeras un día de cada dos en tocar de diurnidad la noche terrenal, cual si supieras que la memoria solar de la tierra solaricia es desfalleciente de un día a otro alternado día y si antes y después le has de hacer noches diurnales a la tierra y lo haces tú, tú que no tienes olvido por ausencia, tú que ausente por noches fías en la memoria de ti por la tierra, inquiétaste por la memoria solar de la tierra.
Tutora de la fidelidad terrenal al recuerdo del sol, en eso eres solaricia; pero eres terranalicia en tu fidelidad de compañía a la órbita de la tierra.
He comprendido un misterio tuyo pero éste no.
Terranalicia tú, solaricia la tierra ¿es que velas por toda la memoria en el mundo y amas más las memorias, por más reales, que los presentes? Aquí callo sin comprender.
¿O es que no nos vienes en tu amor sino en un menos amor y en principal cuida del amor solario de la tierra?
Cuando te veo recién arribada, alcanzado por ti nuestro borde, pareciendo vacilar allí y como a emprender un rodar a lo largo del horizonte por gustarlo, y luego te pliegas a un ascenso ¿qué nos quieres decir así?
Quedemos sin saberlo hoy también; mañana, más tarde ?para qué son nuestros días sino para trabajar más y otra vez los misterios? más enérgicamente, en buena hora de mi espíritu contemplaré, escucharé el misterio de tu sentido en el misterio todo.
Cuando tú quieres ser el ojo del ciprés y con un mirar obseso aferras nuestra contemplación debemos comprenderte dolorida, tanto como cuando nosotros en un no poder ya resistir nos revolvemos como tú ahora
oh único astro que mira
(pues todos los otros saetan ásperos de chispas que nunca miraron).
Oh único astro de mirada,
nos revolvemos clamando hacia el no ser.
Y ya ahora te desprendiste del follaje y tiendes hacia el horizonte,
te serenas, vagas
y cuando la nubecilla en gran viento flota, te aguzas flecha disparada de ella vertiginosa
para detenerte, serenarte cunado huiste bastante de aquel pasajero copo al que le opusiste tu fuga, caprichosa triste
y complacida de tu juego y nuestro asombro, nos encaras con ligereza
y en fin vas cayendo con ladeado mirar distraído hacia el borde del mundo.
Y ya te fuiste, con tus pobres dichas y quejas.
En toda la andanza, sólo en el perfil de los cipreses lloraste, y tanto que pediste nuestra piedad.
Y ahora por faltar tuyo un cielo sin mirada en las noches,
ahora sólo habrá astros que agitan, no tú que acompañas.
Oh, sí, acompañas
con cuántas gracias saltas de copa en copa siguiéndonos entre los árboles con tus saltitos de luz a sombras.
El único mirar dulce que viene de lo alto es el tuyo
el chispear del viaje de indiferencia de las otras estrellas molesta y agita, y no nos mira.
Heridos de ellas, corremos a ti cuando apareces
y con dolor nuestro comienza la ausencia tuya.
Sí; porque pudiera que el móvil chispear de las estrellas sea dolor como hay dolor en nosotros
pero es que tú, luna, que también sufres, miras y acompañas.
Eres más sabia o afortunada en la mitigación participante.
Qué es la luna no lo sabemos hombres y aun artistas y poetas, qué sentido tiene su ser y sus modos, su adhesión a la tierra, su seguimiento al sol, su mediación mnemónica entre la tierra y el sol y por qué quiere hacer diurnales unas y no otras de las noches terrenas, y tantas cosas más neciamente explicadas, que de ella ignoramos pero que sólo puede explicarlas la doctrina del misterio.
Que el sol te atrae, que la tierra también, que recibes la luz del sol y sin amor, por fuerza la reflejas a la tierra, éstas no son explicaciones; no se nos dice por qué el sol brilla, por qué en torno suyo gira la luna en torno de la tierra, ya que pudo ser otramente; por qué hay una luz interceptable, por qué hay una luz que tiene sombras, por qué ceden a su paso unas cosas y otras no y hay lo opaco y lo traslúcido.
Mecánica dirá por qué, pero yo no pregunto sino para qué razón para el alma, pues conciencia se anula si admite un mundo rígido, y todo el porqué físico no es más que decirme el antes de algo, o sea una evasión no una respuesta.
Lo que anhelamos explicar es qué debemos sentir y adivinar ante estos hechos, ante el comportamiento lunar, qué nos quiere decir y de qué manera concierta con el misterio total único. La espontaneidad, el acontecer libre, no es una respuesta; es un renunciamiento explicativo.
Todavía no poeta, no soy poeta, no hay poeta, pues de eso no se sabe. Hasta ahora, pues, sólo vivimos.
Debió enseñarsenos y debimos entenderlo antes que nuestro saber ignorado innato y luego nuestro acto nos hicieran gustar por primera vez el pecho materno. ¿Pero cómo, se dirá, ha de esperar el niño a conocer el sentido de la luna para empezar a nutrirse, si en tanto morirá? ¿Pero por qué, digo yo, ha de precisar nutrirse antes de entender el sentido de la luna y se ha de morir si deja lo uno por lo otro? La ciencia nada explica, es evidente; pero el poeta no lo dijo nunca tampoco, aún.
Y yo miraré la próxima luna todavía sin entenderla.
Oh luna, que puede amarse, bien me pareces pobrecita del cielo.

LOS BICHOS - FÉLIX LUNA.




 
LOS BICHOS  es una Milonga.
 
El poema es de  Félix Luna y la
música es de Ariel Ramírez.

 
Un poema de Félix Luna con
una letra divertida...
 
Vide una vez en un rancho
Diez leguas de Uruguayana,
Que armaba un baile una iguana
Ayudada por un chancho.
Bastonero era el carancho
Y yo por ver que pasaba
Me pare junto a la entrada
Y vi al tigre y su sobrino
La vizcacha y el zorrino
Y un piojo que la miraba.

También entró el tero tero
La rana y el avestruz,
Y gritando que haya luz
Un lorito barranquero.
Bicho lindo bicho fiero
Todos vestido e´caté
Y en un rincón yo miré
A la vizcacha y al piojo...

Comiéndose con los ojos
Al compás de un chamamé.
La vizcacha era coqueta
Se entendía con el grillo
El piojo sacó un cuchillo
Y la trató de sotreta.
Paró de tocar la orquesta
Se armó tremendo incidente,
Hasta que de un de repente
Cayó a levantar sumario
Un sapo subcomisario
Y un peludo de asistente.

Se llevaron al conjunto
De animales antedicho.
Cayeron todos los bichos
Como en dia de difuntos
Y el sapo dijo: - este asunto,
Es un caso pasional,
La autoridad policial
Hará examen de garantes...
 
Y quedará pa´quien gane
Esta vizcacha fatal.
Se nombraron abogados
A la lechuza y al cuervo.
Hubo diálogos acervos
Entre los apoderados.
Se gastó mucho en sellado
Y el sapo al dictar sentencia,
Dijo con todo inocencia
Pero mostrando la hilacha:
-¡Me quedo con la vizcacha
pa´custodiar su decencia.!....

 

 
Los Bichos es una milonga litoraleña que es la primera de las creaciones de Félix Luna y Ariel Ramírez luego vendrían  la "Misa Criolla", "Zamba de usted", "Alfonsina y el mar", "Los caudillos", "Cantata Sudamericana", Rosarito Vera Maestra,  Juana Azurduy entre otras inventivas.

jueves, 7 de febrero de 2013

La costurerita que dio aquel mal paso - EVARISTO CARRIEGO, EL POETA DEL ARRABAL.





La costurerita que dio aquel mal paso.
La costurerita que dio aquel mal paso...
-y lo peor de todo, sin necesidad-
con el sinvergüenza que no la hizo caso
después... -según dicen en la vecindad-
se fue hace dos días. Ya no era posible
fingir por más tiempo. Daba compasión
verla aguantar esa maldad insufrible
de las compañeras, ¡tan sin corazón!
Aunque a nada llevan las conversaciones,
en el barrio corren mil suposiciones
y hasta en algo grave se llega a creer.
¡Qué cara tenía la costurerita,
qué ojos más extraños, esa tardecita
que dejó la casa para no volver!...


"Evaristo Carriego fue el primero, el “inventor”, como lo llamara Jorge Luis Borges. Con él comienza la poesía urbana. No nos referimos al Carriego sonoro y “romanticón” de la primera parte de Misas herejes, sino al cantor del barrio; lo fue por antonomasia" (Raúl González Tuñón).
Evaristo Carriego un poeta argentino, calificado como “el poeta del arrabal”, poeta que reflejó las pasiones y las tragedias de los barrios porteños; evoca los hechos cotidianos que abriría puertas a ese poeta y político que fuera Homero Manzi.  Nacido en Paraná, provincia de Entre Ríos en  1883,  fue bisnieto del fundador de la Ciudad de Concordia, aunque desde la niñez vivió en Buenos Aires, en el barrio de Palermo (en ese momento era un barrio de compadritos) donde hoy es la  biblioteca municipal (Honduras 3784).
Sus primeros poemas tienen la influencia de Rubén Darío.
Carriego llamó “Misas” a sus poesías…  que marcaría a un Discépolo, un Homero Manzi, un Baldomero Fernández Moreno.
Se cuenta de su adhesión al socialismo que era repudiado y considerado como diabólico o de ideario anarquista  centrado en sus colaboraciones para la revista La Protesta , cuyo propietario y director, Juan Mas y Pi. Son años de discusiones sobre las ideas importadas.
Le dedicó "A Juan Más y Pi":
"En la gran copa negra de la sombra que avanza / quiero probar del vino propicio a la añoranza / Quiero beber el vino que bebiéramos juntos"
El único libro que publicó en vida, Misas herejes , de 1908, y, póstumos, El alma del suburbio y La canción del barrio. Falleció a los 29 años un 13 de octubre de 1912.
Opina el reginense Carlos Basabe Cerdá desde el espacio A SOLAS CON EL TANGO: Evaristo Carriego fué uno de los primeros mitólogos del Tango y del suburbio. Con esa característica Argentina de convertirlo todo en "mito", escribió este poema que prefigura al compadrito y a su mundo.

   Ya los de la casa se van acercando
    al rincón del patio que adorna la parra
    y el cantor del barrio se sienta, templando
   con mano nerviosa la dulce guitarra
   la misma guitarra, que aún lleva en el cuello
   la marca indeleble, la marca salvaje
   de aquel despechado que soñó el deguello
   del rival dichoso, cortando el cordaje
    ya viene la trova: rimada misiva
    En décimas largas de amante fiereza
     que escucha sensible la despreciativa
     moza, que no quiere salir de la pieza
     la trova que historia sombías pasiones
     de alcohol y de sangre, castigos muy crueles
     agravios mortales de los corazones
     y muertes violentas de chinas infieles
    sobre el rostro adusto, tiene el guitarrero
     viejas cicatrices de cárdeno brillo
     en el pecho un hosco rencor pendenciero
     y en los negros ojos, la luz del cuchillo
     y muestra insolente, que se va exaltando
     su bestial cinismo de alma atravesada
     Palermo lo ha oido, quejarse cantando
     celos que preceden a la puñalada
      y no es para el otro, su constante enojo
      a ese desgraciado que a golpes maneja
      le hace el mismo caso, por bruto y por flojo
      que al pucho que olvida detrás de la oreja
      pues tiene unas ganas, su altivez airada
      de concluir con todas las habladurías
      tan capaz se siente de hacer una hombrada
      de la que hable el barrio, tres o cuatro dias
     y con la rudeza de un gesto rimado
       la canción que dice la pena del mozo
       termina en un ronco lamento angustiado
       como una amenaza que acaba en sollozo.