sábado, 28 de febrero de 2015

Décimas de Almafuerte.

Décimas 
de Almafuerte.

Yo soy flor que se marchita
al sol de la adversidad,
el arbolito en mitad
de la llanura infinita.

La paloma, pobrecita
que arrastran los aquilones,
entre oscuros nubarrones
de tempestades airadas,
soy la barca abandonada
en el mar de las pasiones.

Soy el ave que al bajar
de los aires fatigada,
no tiene ni una enramada
ni un árbol en que anidar;

y si vuelve a levantar
las tristes alas del suelo,
encuentra nublado el cielo
y desecha la tormenta,
y el pájaro se lamenta
y vuelve a tender su vuelo.

Yo no canto por llamar
la atención que no merezco,
yo canto porque padezco
penas que quiero olvidar;

que tan solo con cantar
se va al viento nuestra pena,
y yo tengo el alma llena
de pesares y amarguras,
¡Más que en La Pampa hay anchura
más que en la mar hay arena!

¡Adiós primorosa flor!
Adiós lucero invariable,
solamente comparable
a la estrella de mi amor;

cuando sientas un dolor
parecido al que yo siento,
Dios quiera que tu lamento
no sucumba en la ignorancia,
y atraviese la distancia
sobre las olas del viento.

La obra del poeta Almafuerte le puso música Alberto Córtez.

viernes, 27 de febrero de 2015

LA PATRULLA una chacarera con letra de El Negro la Juana y música del Chango Rodríguez.

Salieron de serenata 
un cantor y un guitarrero 
y a medida que cantaban 
temblaban los gallineros.

Un riojano en un boliche 
tomó vino a lo campeón 
y salió como juanita 
que la han pisao con champión.

Un gaucho estaba payando 
con un indio en carnaval; 
uno fue para encausados 
y el otro p'al hospital.

Y de pronto en una esquina 
dele canto y meta bulla... 
y la cosa se termina 
porque llegó la patrulla.

Qué lindo es vivir soltero, 
no tener mujer a cargo; 
para que nadie le diga: 
– ¡Adiós, che sombrero largo!

Una vez un santiagueño 
se empachó con vino y fiambre 
y gritaba como chancho 
que lo han atao con alambre.

Yo soy de Villa María, 
así decía un morocho. 
La melena parecía 
que traiba un chico a cococho.


El Chango Rodríguez tenía la Argentina en su interior cordobés de nacimiento de padre catamaqueño y madre riojana .
Estaba casado con Lidia Haydeé Margarita Bay a quien se apoda "La Gringa" y cuando tenía alguna creación le decía  "Gringa, escuchá";  con quien se casó en prisión en 1965 falleció esta mujer en 2008  a los 83 años que fue quien inspirara la zamba "Luna cautiva", compuesta mientras sufría un largo encarcelamiento 1963/1967 en el pabellón 11 de la penitenciaria de San Martín de Córdoba, acusado de un homicidio, del que finalmente fue considerado inocente.
Es una historia de amor en versos:
“…Tu amor es una estrella con cuerdas de guitarra,
Una luz que me alumbra en mi oscuridad.
Acércate a la reja sos la dueña de mi alma.
Sos mi luna cautiva que me besa y se va”.
Un 7 de octubre de 1975, fallece en Córdoba.

LUNA DE TARTAGAL - Taquirari
de Chango Rodríguez.

Canto a tus ojos verdes 
de mirar dormido,
que guardan en tu cielo, 
morena, morena, morena,
la esperanza mía.
Armonía de celos 
tiene tu cintura
por eso yo te canto morena, 
morena, morena, 
cuanto tú caminas.
Te conocí muy cerca de la frontera, 
bajo la luna de Tartagal
y desde entonces mi dulce dueña 
eres la reina de mi orfandad, 
fruto maduro gracioso mango
de Argentina sol tropical. 
Fruto maduro gracioso mango
de Argentina sol tropical. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

LA PATRIA NO SE HIZO SOLA de León Benarós.

LA PATRIA NO SE HIZO SOLA  
una milonga de  León Benarós y Waldo Belloso.

A ver usted, compañero
Saque lanza y tercerola.
Vamos a ganar la Patria.
La Patria no se hizo sola.
Se fue haciendo de a poquito,
o a galope y a ponchazo.
Soy un veterano de eso,
disculpe, no me haga caso.

La Patria no se hizo sola,
la soñaron unos cuantos,
y la ganaron después,
unos hombres de a caballo.

Se despertó como libre,
un 25 de Mayo,
y luego en el Tucumán,
sin dueño nos declaramos.

La Patria no se hizo sola,
si quiere le voy contando:

La Patria tuvo pobreza,
y sus indios y sus gauchos,
tuvo yeguadas salvajes,
y campos sin alambrado.

Tuvo quién la defendiera,
peleando y montonereando,
y supo bien acriollar,
los gringos que la poblaron.

Le queda quién la defienda,
yo digo, es por si acaso.

La Patria no tiene precio,
no se compra ni se vende,
se lleva en el corazón,
como prenda para siempre.

Ella sabe pedir cuenta,
cuando levanta la frente,
que no la invoquen en vano,
los hombres, ni las mujeres.

La Patria no se halla sola,
aprenda, si le conviene.


León Benarós  nacido en el seno de una familia sefaradí procedente de Marruecos en la localidad Villa Mercedes el 6 de febrero de 1915; falleció en Buenos Aires el 25 de agosto de 2012.

lunes, 23 de febrero de 2015

MILONGA LUNFARDA - EDMUNDO RIVERO.

MILONGA LUNFARDA 
EDMUNDO RIVERO.
En este hermoso país que es mi tierra, la Argentina,
la mujer es una mina y el fueye es un bandoneón.
El vigilante, un botón, la policía, la cana,
el que roba es el que afana, el chorro un vulgar ladrón,
al zonzo llaman chabón y al vivo le baten rana.

La guita o el vento es el dinero que circula;
el cuento es meter la mula, y al vesre por al revés.
Si pelechaste, tenés, y en la rama si estás seco.
Si andás bien, andás derecho; tirao, el que nada tiene,
chapar es, si te conviene, agarrar lo que está hecho.

El cotorro es el lugar donde se hace el amor.
El pashá es un gran señor que sus mangos acumula.
La vecina es la fulana, el tordo es algún doctor,
el estaño un mostrador donde un curda se emborracha,
y si es que hacés pata ancha te la das de sobrador.

El que trabaja, labura; quien no hace nada es un fiaca,
la pinta es la que destaca los rasgos de tu apostura.
Mala racha es mishiadura, que hace la vida fulera.
La cama es una catrera y apoliyar es dormirse.
Rajar o piantarse es irse, y esto lo manya cualquiera.

Y que te van a contar, ya está todo relojeado.
Aquello visto, es junado, lo sabe toda la tierra.
Si hasta la Real Academia, que de parla sabe mucho,
le va a pedir a Pichuco y a Grela, con su guitarra,
que a esta milonga lunfarda me la musiquen de grupo.

domingo, 22 de febrero de 2015

La señorita Isabel.

El tren se detuvo  en la estación Belgrano R. Ella bajó. El perfume de los paraísos de la calle Echeverria le llegó dulzón, le gustaban esas veredas sombreadas, tan detenidas en el tiempo.
La panadería del gallego Juan, regalaba aroma  a pan recién horneado, le recordó que no había desayunado.
Su reloj marcaba las diez de la mañana.  Sólo las hojas le hacían compañía, bailando ante su paso. Era extraño, por momentos una  bruma se desprendía de las paredes y  caminaba a su lado.
Cruzó la calle  Cramer.
¡Volver! 
La casa de las tías quedaba cerca.
Regresaba como un ave sin rumbo, sin darse cuenta se encontró frente a su nido.
Tocó timbre. Tras las rejas negras, un pasillo corto llevaba a la puerta principal. Escuchó la llave que giraba con un sonido a óxido y trabazón.
Clarita se asomó. Gritó de alegría al verla, intentó correr arrastrando las ojotas gastadas, daba risa verla. Abrió la reja y se abrazaron. La cubrió de besos, la pinchó con sus bigotes de mujerona sin coquetería.
Entraron. La casa estaba sumida en un celaje. Las paredes, las puertas desdibujadas, sólo Clarita era real en aquel  patio ajedrezado. Las macetas cantaban al verde de las alegría del hogar y helechos, como si la vida no hubiera pasado o a pesar de ella las plantas fueran las mismas.  Nada había cambiado. Sólo ella era diferente. Desde la cocina llegaba un olor a galleta recién horneada. La tía Clarita sonreía feliz.
—¿Y las tías Pepa y Lola? —preguntó asombrada de no verlas.
—Salieron. ¿Querés tomar mate?

Publicado en http://mariarosag.blogspot.com.ar/
Siempre amable, Clarita la miraba encantada de tenerla de nuevo en la casa, le reían los ojos chiquitos y achinados.  Fue a la cocina.
Isabel quedó sola, desde la pared del comedor, la luna del espejo le devolvía una imagen joven, su imagen.
La tía regresó con una bandeja,  y  galletas con perfume a vainilla. Al darle el primer mate le acarició las manos, brotaban lágrimas de sus ojos.
Llegó el sonido de  la puerta que se abría, las otras  habían regresado. El taconeo de sus zapatos, anunció que seguían siendo dos milicos que marchaban al unísono en un desfile imaginario.
Al verla se detuvieron. Ni una pizca de alegría y unificaron su mirada de escarcha.  La niebla regresó, pareció cubrir el comedor.
—¿Qué haces vos por acá? —preguntó la tía Lola.
Frías, lejanas.  Las dos la miraban desde su muralla. Esa pregunta dijo más que cien palabras,  la examinaban tratando de ver hasta lo recóndito de sus entrañas. Los ojos de Isabel se enturbiaron. De pronto, le pareció que  deseaba  dar media vuelta y echar a correr, como cuando era chica y ellas la retaban. Las voces y los rostros se esfumaron de su campo visual.
Las veía a través de una niebla gris. Tratando de ser amable respondió:
—Vine a visitarlas, ¿Hay algún problema?
—No querida ningún problema, es un gusto verte —respondió la tía Clarita, antes que una de sus hermanas abriera la boca—  vamos, te muestro tu cuarto, lo mantengo igual. La siguió.
— Isabel: ¿Te vas a quedar? —la voz de la tía Lola sonó agria a sus espaldas. Se volvió y la miró desafiante.
— Sí, ¿por?
—Por la valija. ¿Te quedás mucho tiempo?
No respondió, salió acompañada por  Clarita. El pasillo, los muebles; todo era confuso.
Su habitación estaba igual.
Clarita la abrazó con ganas, le acariciaba la cabeza; se notaba que estaba feliz.
—Descansa —le dijo y se quedó frente a ella, le expresaba su cariño por los ojos— luego te llamo a almorzar.

Al morir su madre, Isabel tenía nueve años. Clarita fue  mamá y tía. Cariñosa,  le regalaba los mimos que las otras dos  le negaban.
 Recorrió el cuarto, las fotografías danzaban un baile de nostalgia. La abuela Margarita. Evocaba a aquella anciana doblada, que caminaba con bastón, Tac tac, tac tac, lenta y suave en sus gestos. La tía Clarita se parecía a ella.
En otra fotografía la imagen de su madre le arrancó una  sonrisa mojada. Un porta retrato mostraba a las tías Lola y Pepa, se las veía jóvenes. Llevaban en su cara un sello de acritud. Fue difícil vivir con ellas. Eran viejas de corazón, antes de serlo por edad.
Tenía veinte años cuando tomó la decisión de irse. Prefirió partir, antes de terminar pareciéndose  a ellas.
Soñaba  vivir. ¡Vivir! Como si fuera tan fácil protagonizar  sueños, darles vida…
Otra vez la niebla le cerraba la visión, debía ser su vista.
Cerró la puerta. La cama era una invitación a su cansancio. El viaje había sido largo, demasiado largo. Dejó que su cuerpo se aflojara y se cubrió con una manta.

Lily escuchó una voz entrecortada que  gemía.
Entreabrió la puerta del dormitorio. La anciana  dormía profundamente, sus manos abanicaban el aire, espantando  moscas invisibles.
Lily se acercó, la miró con cariño. Otra vez sus pesadillas
— ¡Señorita!  ¡Despierte! —Acarició el brazo de la anciana— ¡despierte que me asusta verla así!
Corrió las cortinas, la luz  avanzó iluminando la habitación. La anciana abrió los ojos. Estaba empapada y en un sopor del que no lograba reaccionar. Se sentó en la  cama tratando de regresar de ese mundo del pasado donde las imágenes se vuelven tan reales que espantan.  Miró a su alrededor, todo le  parece desconocido, no logra entrar en  la realidad. Tiene la boca seca como de ceniza y arena.
—Otra maldita pesadilla —murmuró.
—¿Quiere que le traiga un tecito? —la voz de Lily le llegaba  lejana.
—No, es temprano, no tengo ganas. Anda, seguí con tus cosas, en un momento se me va  a pasar el aturdimiento e iré a la cocina.
La joven se aleja e Isabel queda sola intentando entender ¿dónde está? Recorre con su mirada los cuadros,  las imágenes familiares. Reconoce los rincones se ubica en el tiempo y sonríe.
Sobre la calle Echeverria, el sol ilumina  el jardín y los jazmines comienzan a perfumar la mañana.
Autora: María Rosa Giovanazzi.
http://mariarosag.blogspot.com.ar/

Maldito Ello de Andres Zuñiga.

Los pájaros oscuros que me revolotean
(En este preciso instante)
Me llevan en sus alas negras a pensar en vos.
En todo lo que dejaron las luminarias de tu alma
En mi interior obscuro.
En lo poco que fue y lo mucho que no podrá ser.

Me pregunto… 
Si te hubiera mostrado mi madera podrida
¿Hubieras amado mi flor, mi fruto sumiso?
¿Atesorarías en tu piel la frescura de mi sombra?

Y si te hubiese enseñado mi fragilidad tan insegura…
¿Te habrías sentido a resguardo en mi pecho?
¿Te hubiera cautivado mi lana de peluche?
¿Hubieses comprendido al lobo?

Nos han enseñado a no desnudarnos, a amar lo fútil, lo baladí,
Lo externo y aparente. Tuve miedo de ser.
Hoy, estoy aquí, en mi jaula de pájaro carroñero,
En esta tumba maloliente. Un paria más de la existencia.
Perdí el mapa, extravié el camino
Y te preferí muerta antes que de otro.
Maldita la oscuridad de perro rabioso que me habita,
Y se apoderó de mí aquel instante.
Maldito corcho que saltó y liberó  las eruptivas burbujas
De mi champán avinagrado.
Maldito mi ser que no puede acompasar con esta realidad.
Maldito yo por no estar arrepentido. 


Te amo.


Blog de http://andreszuniga-escritor.blogspot.com.ar/
General Roca, Río Negro, Argentina.

viernes, 20 de febrero de 2015

ESCRITORES PATAGÓNICOS ARGENTINOS: SOY DEL SUR - DON TEO (Doroteo Oscar Prieto).

Harto estoy que me busquen modelos
de mundos extraños lejanos u ajenos;
¡basta ya! si soy argentino,
como el mate, al asado y el vino.
Háblenme de mi mundo latino,
latineces que huelen a Pampa
a cielo y a suelo de Sur Argentino.

No bifurco los origenes que tengo
¡soy del sur!
Y más aún, soy del Sur, del enorme sur del sur,
del ignoto sentimiento de morir y seguir vivo,
eso soy, simplemente un argentino,
patagónico total de sur a sur;
argentino, sureño y nada más,
hombre al fin, coirón que anda,
sensación de nieve y mar
de silencio y soledad...

MDP, invierno/1994.

Esta belleza bien testimonial y llena de cariños pertenece al libro “Palabras al Sol – Poesía Patagónica” de ese decidor sureño llamado DON TEO (Doroteo Oscar Prieto) un poeta y prosista enamorado del mar, de la Patagonia Argentina, del Rincón Sureño. Este libro que llegó “de manera mágica y son de esas sorpresas bonitas que le da la vida con dedicatoria de Don Teo que llega a la Perla del Valle donde existe el Rincón Barda Sureña donde Don Teo tiene lugar en este menudo Rincón Patagónico.
Doroteo Oscar Prieto (Don Teo).
Don Teo es el nombre que eligió Doroteo Prieto, para identificarse luego de empezar a recorrer el camino artístico. El hombre, que ha residido en muchas ciudades del país por su actividad laboral.  Nacido en Parque Patricios (Capital Federal) por el ´46, vivió  su infancia en el  barrio Boedo (Capital Federal), Pilo-Lil, Junín de los Andes (Neuquén), su años de adolescencia los vició en  Gral. Roca (Río Negro), Quilmes, Palermo, San Telmo, Lago Hermoso, San Martín de los Andes, Mar del Plata, Sierra de los Padres, Mendoza Capital, Neuquén Capital, luego Don Teo recala y reside en “Ruca-Ló” en Las Grutas  a la orilla del mar y se llenan sus días de Patagonia Argentina, del  frío, viento, brisas, paisajes del sur argentino. Es un trota-argentino.  Las Grutas, edén del atlántico argentino (provincia de Río Negro) es su refugio situado frente al mar, produce poesías cargadas de emociones e historias. Así como Don Atahualpa Yupanqui quería sacarle un nota de silencio a su guitarra compañera quizá quiera sacarle poesías al mar sureño… quizá, quizá, quizá…

Ha sido galardonado con distintos premios y menciones literarias en distintos lugares de nuestra Argentina, España y Estados Unidos.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Un Par De Botas - Argentino Luna (emocionante relato de Argentino Luna).

Sentado en su despacho, el comisario hojeando expedientes,
Cuando el cabo se presento trayendo al detenido..
Un mozo de treinta años a lo sumo,
Vestia bombacha gris y corralera, que a juzgar por lo viejas,
Estaban dando pruebas de la miseria e su dueño..
Sin levantar la vista e los papeles,
Presto oidos a la palabra el cabo:
- me lo entrego el sargento, asigun dicen, este paisano vago le robo unas botas al bolichero Vivas, comisario..
- ¿unas botas? aha..
- ladron barato...
- ¿cómo te llamas?
- Orencio Nievas
-¿ y de ande sos?
- de aca mesmo señor
- ¿trabajas?
- no señor, no hallo trabajo...
Estuve conchabao pa la cosecha en la chacra e barcala, pero en cuantito termino la juntada e maiz me echaron..
Ahora hago algunas changas y ansi vivo..
- ¿a que le llamas changas, a andar robando?
El paisano bajo la vista al suelo...
- ¿ande tenes las botas?
- en el rancho..
- cabo, mande a buscarlas y paselo pa adentro a este ratero que ya vamos a ver lo que le damos.
Salio el cabo llevandose al detenido y el comisario se quedo pensando..
- un par de botas...
Ni pa robar sirven estos paisanos vagos...
No habian pasado dos horas que un melico se le cuadro en la puerta del despacho..
- permiso comisario..
Fui hasta el rancho el detenido nievas a trair las botas que le robo a don vivas...
Me las dio su mujer, las tenia puestas un hijo de ellos, un chico de siete años...
- con que esas son las botas?
Son muy chicas pa ensuciarse las manos..
¿Que decia la mujer?
- y nada, lloraba como una magdalena, comisario, y cuando me diba a ir me dio esta carta, pa que se la entregara a ud. en sus propias manos..
- aver deame
Mujeres que despiden los maridos, je, nada mas natural, pero lo malo que siempre los hayan angelitos aunque le hagan sombra al mesmo diablo...
Pero esa carta era distinta a todas,
Escrita en un papel de estrasa mugriento y arrugado,
Las palabras, eran una hilera torpe de garabatos, que habian estampao la gracia y la inocencia, de aquella criaturita de siete años, ajeno por completo a la disgracia que la miseria echo sobre su rancho...
El ceño el comisario se fruncia al tiempo que la iba decifrando...
Y al acabar de leer casi temblaba la sucia hoja e papel entre sus manos..
- agente..
- mande mi comisario
- vaya y devuelva a la mujer de nievas esas botas que ha traido, digale.. digale que jue un error que nos disculpe..
Despues me le pregunta al bolichero de parte el comisario, cuanto valen la botas, se las paga y que se olvide el caso...
Espere no se vaya
A Orencio Nievas ya mesmo me lo largan, y que no deje de llegarse mañana mesmo...
Puede que le haya hallao algun trabajo...
Se retiro el milico tras la orden, y don segundo se acomodo en la silla, pa ripasar esa hoja, que aun temblaba como un pajarito hondeao entre sus manos...
- siñores reyes magos:
Yo les pido que se acuerden este año de trairme las botitas...
Yo soy bueno, y asigun me han contado, si uno se porta bien todito el año, ustedes no se olvidan del regalito.
Tomando de la hoja, sintio como una brasa dentro el pecho, y echo ajuera la rabia murmurando...
Mientras la miseria haga ladrones de esa laya ...
Yo nunca servire pa comisario.




Adrián  Maggi  nacido en los pagos de San Andrés de Giles en 1969.
Hombre popular del denominado canto surero y un decidor. Tiene unas 150 obras como autor y compositor.  
En San Andrés de Giles cursó sus estudios primarios, secundarios y terciarios se recibió como maestro de escuela .

En 1988 continua  con los estudios de guitarra y música, como los estudios danzas tradicionales argentinas  y comienza con la carrera de literatura, castellano y latín como el  acordeón de ocho bajos (verdulera).

lunes, 16 de febrero de 2015

Pero ellos, estaban antes de León Benarós.

-"Mire que son atrevidos
estos salvajes follones
nos cautivan las mujeres
y queman las poblaciones.

No perdonan ni a los viejos,
ni a criaturas si siquiera,
por miles roban haciendas
y las negocian afuera.

Estos infieles cerdudos
no merecen compasión,
han de salir de estas tierras
al rigor del Remingtón".

-"Tiene razón comandante...
pero ellos estaban antes".

-"Usted como buen fuertero
sabrá lo que el indio fue
cuando con uñas y dientes
se negó a dejar Carhué.

No niego su parecer
su pensamiento, adivino,
que también hubo salvajes
como yo y usted, Argentinos.

Pero el gobierno es gobierno,
no es malón ni gritería,
sacarle la tierra al indio
se llama soberanía".

-"Tiene razón comandante...
pero ellos estaban antes".


sábado, 14 de febrero de 2015

Romance en celeste y blanco de Roberto Rimoldi Fraga.



Un pedazo de suelo de mi patria
y un fogón orillando la alborada
entre mate y pitada, trasnochao,
el cimarrón girando en rueda gaucha,
mientras a media voz sobre el paisaje,
un cuento se alza en vuelo de guitarras
y la voz paisana del relato,
forma prieta golilla en la garganta.

"Fue, fue cuando en tuita Salta
no hubo criollo que mezquinara
el pecho ante las balas...
La montaña...
la montaña y el llano eran altares
donde el coraje macho de la raza;
entre lágrimas, chuza, sangre y sable
consagraban la victoria de mi patria".

"Cada voz,
cada voz era un grito de: 
"¡¡¡A LA CARGAAAAAA...!!!"
que sonaba a clarín en las patriadas
y cada mano gaucha: garra fiera
que la batalla prolongaba en lanza".

..............................................
- "Con su permiso, Señor".
- "Pasá muchacho"...
-"Vengo de Tacuaral soy Juan Peralta
y he galopiao diez leguas
pa' pedirle que me deje
peliar en las patriadas.
Tengo un ruano ligero como el viento
y una daga...
y una daga filosa en mi tacuara".

-"¿Un encargo, decís?"
-"Mesmo. E' un encargo de mi Mama.
Ej una deuda ¿sabe?...
Ej una deuda que me ha dejao mi Tata,
cuando cayó guapeando en una carga;
pa' que su hijo mayor se la pagase
con la sangre caliente de esos maulas".

-"¿Y...cuántos años tenís?
-"¿Yo?... yo voy pa' trece...
y mi hermano por once, por hay le anda".

-"¿y qué dirá tu mama si los matan?
-"...¿Qué se yo? Mi Mama...
¡Mi mama va a decir que supimos
morir como... Peralta!".
.................................

Y el más chico agarrao a los pantalones
del Comandante y llorando,
llorando pero sabiendo que va a morir
por ese algo "MACHO",
por ese algo grande
que es como la madre
que tuito lo da
y que nada lo pide
y que se llama: ¡PATRIA!

Arrodillao le dice:

-"¡Señor!, ¡Déjeme morir peleando, Señor!
¡Que yo se lo juro!
Mi Mama no va a llorar si nos matan, Señor,...
Mi Mama no va a llorar si nos matan, Señor,...
porque mi Mama, Séñor...


mi Mama es ¡¡¡GAAUCHAAA!!!".

Recitado recopilado por el sitio: http://gauchoguacho.blogspot.com.ar/

jueves, 12 de febrero de 2015

LA VOLVEDORA de Manuel J. Castilla (Cerrillos, 1918 - Salta, 1980).

LA VOLVEDORA 
de Manuel J.  Castilla.
Solo, en los Carnavales,
pañuelo al aire te vi bailar:
lejos se iban tus ojos, 

paloma triste del Carnaval.

En tu cintura, el viento
flores de aroma pone al pasar
¿dónde fueron tus ojos
que no sintieron mi soledad?

¡Adiós, me voy, adiós!
¿En qué noche me hundiré,
triste mi huella volviendo
por esta zamba, al atardecer?
Cuando bailé a tu lado
con mi pañuelo buscándote;
mis espuelas lloraron
sobre tu sombra: llamándote.
Palomita viajera,
me voy dolido de tu desdén;
donde acaba el camino,
tal vez, un día te encontraré.
Música: Eduardo Falú.

lunes, 9 de febrero de 2015

Noche y día - Capullito de Alelí de Rafael Hernández.

Yo me paso noche y día
pensando si el destino
me llegará a separar de ti.
He pasado muchas noches llorando
y yo mismo me consuelo diciendo así:
Ese día no vendrán las mariposas
con sus alas vaporosas
a posarse entre las flores.
Ese día no habrá un rayo de alegría
porque saben que ese día
tú has dejado de quererme.
Y esa noche no habrá
líricos derroches
de sentidas cantinelas,
de pierrots enamorados,
y ese día en que dejes de ser mía
no cantará la primavera
esta eterna melodía.
Esa noche y ese día
no cantará la primavera
esta eterna melodía.
Inconsolable - Rafael Hernández
Lo mucho que yo sufrí
por esa ingrata mujer
ella no lo ha de saber,
mejor prefiero morir.
Piense que se ha de burlar
de mi cariño profundo
porque sabe que en el mundo
a nadie más podré amar.
Ah, ah, ah, ah,
yo no so por qué la quiero,
ah, ah, ah, ah,
yo no sé por qué será
tanto sufrir, tanto llorar.
Me fui a la orilla del mar
y las ondas me decían
que ya tú no me querías
que dejara de llorar,
que de todo mi querer
ya tú te habías olvidado
y que tú te habías marchado
para nunca más volver.
Ah, ah, ah, ah,
yo no sé por qué la quiero,
ah, ah, ah, ah,
yo no sé por qué llorar
tanto sufrir, tanto llorar.


CAPULLITO DE ALELÍ.
Lindo capullo de Aleli,
si tu supieras mi dolor,correspondieras a mi
amor, y calmaras mi sufrir.
Porque tu sabes que sin ti,la vida es nada
para mi.
Tu bien lo sabes,Capu llito de Aleli.
No hay en el mundo,para mi,otro capullo de Aleli,
que yo le brinde mi pasion,y que le de mi corazon.
Porque tu eres la mujer,a quien he dado mi querer,
que te jure ,lindo Aleli, fidelidad hasta morir.
Por eso yo,te canto a ti,
Mi Capullito de Aleli, Dame tu aroma
seductor, y un poquito de tu Amor.
Porque tu sabes que sin ti,la vida
es nada,para mi. Tu bien lo sabes,Capullito de Aleli.
Por eso yo te canto a Ti,Mi Capullito de Aleli.