miércoles, 14 de octubre de 2026

Una carta rumbo a Gales de Juan Manuel Roca.

Una carta rumbo a Gales
de Juan Manuel Roca.

Me pregunta usted dulce señora
Qué veo en estos días a este lado del mar.
Me habitan las calles de este país
Para usted desconocido,
Estas calles donde pasear es hacer un
Largo viaje por la llaga,
Donde ir a limpiar luz
Es llenarse los ojos de vendas y murmullos.
Me pregunta
Qué siento en estos días a este lado del mar. 

Un alfiletero en el cuerpo,
La luz de un frenocomio
Que llega serena a entibiar
Las más profundas heridas
Nacidas de un poblado de días incoloros.
¿Y el sol?
El sol, un viejo drogo que ha lamido esas heridas.
Porque sabe usted, dulce señora,
En este país hay? una confusión de calles y de heridas. 

La entero a usted:
Aquí hay palmeras cantoras
Pero también hay hombres torturados.
Aquí hay cielos absolutamente desnudos
Y mujeres encorvadas al pedal de la Singer

Que hubieran podido llegar en su loco pedaleo
Hasta Java y Burdeos.
Hasta Nepal y su pueblito de Gales,
Donde supongo que bebía sombras su querido Dylan Thomas.
Las mujeres de este país son capaces
De coser un botón al viento,
De vestirlo de organista. 

Aquí crecen la rabia y las orquídeas por parejo,
No sospecha usted lo que es un país
Como un viejo animal conservado
En los más variados alcoholes,
No sospecha usted lo que es vivir
Entre lunas de ayer, muertos y despojos.

Juan Manuel Roca Vidales (Medellín, 29 de diciembre de 1946) es un poeta y narrador colombiano.

lunes, 12 de octubre de 2026

EL INDIO de Fernán Silva Valdés.-

Venía
no se sabe de dónde.
Usaba vincha como el benteveo,
y penacho como el cardenal.
Si no sabía de patrias sabía de querencias.
Lo encontró el español establecido:
pescador en los ríos, cazador en los bosques,
bravío en todas partes y cerrándole el paso
con arreos de guerra, vivo o muerto;
siempre como un estorbo, siempre como una cuña
entre él y el horizonte.

Modelado en barro de rebeldías,
pasa como una sombra, desnudo y ágil,
por los senderos ásperos de la Leyenda.
Esbelto, musculoso, retobado en hastío,
entre el cobre y el rojo estaba su color;
una señal de guerra le hacía punta a su instinto
y entonces, por sus venas
en vez de correr sangre, corría sol.

Estético instintivo
se ponía en el rostro los más vivos colores,
y en la cabeza plumas, como las aves bellas;
si el exceso de adornos no lo hacía más indio
cuanto más se adornaba se sentía más hombre.

Señor de la comarca,
por un pleito de caza con la tribu vecina
blandía su coraje afilado en el viento;
como los troncos de la flora indígena
era dulce por fuera y era duro por dentro;
su única dulzura temblaba en su lenguaje,
como en las ramas de la flora india
tiemblan las pitangas.

Vadeaba los arroyos en canoas;
entraba a las querencias de las fieras
o ambulaba durante varias lunas
en una aspiración horizontal
—curtido de intemperie,
rojo de sol o húmedo de tormentas—
en los días rayados de chicharras
o en las noches tubianas de relámpagos.

La conquista española enderezó sus rumbos:
y las tribus que erraban por rutas diferentes
se ataron en un haz, alrededor de un jefe,
para rodar a un tiempo como las boleadoras.
No sabía reír ni sabía llorar;
bramaba en la pelea como los pumas
y moría sin ruido, cuando mucho
con un temblor de plumas, como mueren los pájaros.

sábado, 10 de octubre de 2026

HOMBRE SOLO y otros poemas de Leonardo Martínez.


HOMBRE SOLO.

Todos han muerto.

Se han ido muriendo uno a uno.

Yo pude haberlos matado

pero dejé al tiempo la tarea.

Por segundos seré dueño,

dueño solo de la memoria

y desde mi sitial

abarcaré los sueños de los otros,

sus grandes desconsuelos,

sus vidas en pedazos.

Cuando me toque la muerte

seguiré sentado como en este instante,

bajo el tala,

mirando sin ver

los cerros,

allá lejos.

 

ESCRIBANÍA DE VIVOS Y MUERTOS.

Los años pasados y éste son lo mismo

Nada nuevo bajo el sol

Sufrimos gozamos lloramos cantamos

reímos un poco

Dormimos más a veces menos

según el reloj del corazón

En oportunidades diversas

tenemos visiones semejantes

Por ejemplo la recurrente certeza

de la gran olla universal

donde la inteligencia es una salpicadura

Por ejemplo la seguridad de la desaparición

en la noche caníbal.


ASUNTO DE FAMILIA.

II

Nadie tuvo su muerte propia

Siempre la muerte fue un asunto de familia

Había sueños con madres vueltas a la vida

y tíos de tos seca en alcobas sin aire

Se hablaba de la Resurrección de la Carne

en refulgente Valle

donde el clan se reuniría

amoroso y tibio

acolchado en vida eterna

Incontables abuelos esqueléticos

florecerían en cuerpo virginal incorruptible

 

Sin embargo la muerte se oía en los velorios

como una hedionda sonata mal ejecutada

Cumplido el entierro comenzaba el olvido

y entre platos humeantes y disimuladas sonrisas

en el comedor iluminado

la avidez y el deseo

tocaban su tambor de vida

 

Después de sepultar a todos

estoy a solas con mi muerte

Ya no es asunto de familia

A pesar de alguna aparición en sueños

padres y abuelos están bien muertos

He logrado apaciguarlos

Darles el descanso final

El saludable olvido.

Leonardo Martínez poeta, escritor argentino. 

Nació en la provincia de Córdoba en 1937, su vida transcurrió en las provincias argentinas de Tucumán, luego en Catamarca.

Desde 1990, residió en Buenos Aires hasta su fallecimiento el 10 de octubre de 2016.

lunes, 5 de octubre de 2026

En vivo en "ritmo de la noche" de Tinelli, Sandro recitando una poesia de Jose Angel Trelles.


No te mueras, pibe
Pensá lo que quieras
Cantá lo que quieras, pero no te mueras
Trepate a tus sueños, hacelos bandera
Saltá las barreras, pero no te mueras
Gritame a la cara tu bronca, tu pena
Mi error, tu condena, pero no te mueras
No hay nada ni nadie que valga la pena
Que tan sólo pienses que tu muerte es buena
Hay que amar la vida de cualquier manera
Abrazame fuerte, pibe, no te mueras
Que se mueran ellos, los que te condenan a vivir
Sin alma, sin fe, sin estrellas
Que se mueran ellos, los que venden droga, los que comen mierda
La muerte son ellos, vos no, no te mueras.



jueves, 1 de octubre de 2026

FUERTE ARGENTINO de Jorge Castañeda.


FUERTE ARGENTINO.

Lugar de mitos y leyendas

Antiguo fuerte abandonado

Tejuelas y vestigios

De los caballeros

Templarios.

Búsqueda espiritual

Del Santo Grial

Redondos hontanares

Del caballero

Parsifal.

Las proas

De la Rochelle

Ancladas en

Somuncura.

Misterios en la estepa

Cruces y puertas

De la Orden del Temple

Y el brillo en los ojos

De aquel que vió

Los tesoros del rey

Salomón.

Poema de Jorge Castañeda.

Foto Narciso Llhai.