José García Nieto (Oviedo, 6 de julio de 1914-Madrid, 27 de febrero de 2001) fue un poeta y escritor español, ganador del Premio Cervantes.
RINCÓN BARDA SUREÑA
Poesía, arte, cultura, música. Cuentos y Relatos. Un rincón que nace y crece en la Patagonia Argentina.
viernes, 27 de febrero de 2026
SER HOMBRE de José García Nieto.
José García Nieto (Oviedo, 6 de julio de 1914-Madrid, 27 de febrero de 2001) fue un poeta y escritor español, ganador del Premio Cervantes.
domingo, 22 de febrero de 2026
Retrato de Antonio Machado.
Retrato de Antonio Machado.
CAMINOS DE PAZ por Héctor José Corredor Cuervo.
por Héctor José Corredor Cuervo.
sábado, 21 de febrero de 2026
TEMORES.
TEMORES.
Hoy he tenido miedo de no poder partir el pan,
tomar el vino, encender una lámpara en invierno,
darle los buenos días a la gente,
pisar el pasto de la tierra que amo,
aromar las palabras que dicen los amigos,
sacar un distinguido en los brazos del amor,
necesitar a los otros y que a mí me necesiten.
Hoy he tenido miedo de no poder nada de eso
y entonces he pensado qué doloroso debe ser
no poder entonar una vieja canción,
una de aquellas que cantaba mi madre en la cocina.
Hamlet Lima Quintana.
Hamlet Lima Quintana (nacido como Hamlet Romeo Lima, 15 de
septiembre de 1923-21 de febrero de 2002) fue un poeta argentino, autor de más
de cuatrocientas canciones, entre ellas la popular "Zamba para no
morir" (con música de Norberto Ambrós y Héctor A. Rosales).
Integró el Movimiento del Nuevo Cancionero del que Hamlet
fue parte junto a Armando Tejada Gómez,
Tito Francia, Mercedes Sosa y Oscar Matus y fue uno de los grandes poetas de la
música popular argentina.
Transferencia / Hamlet Lima Quintana,
Transferencia.
Después de todo, la muerte es una gran farsante.
La muerte miente cuando anuncia que se robará la vida,
como si se pudiera cortar la primavera.
Porque al final de cuentas,
la muerte sólo puede robarnos el tiempo,
las oportunidades de sonreír,
de comer una manzana,
de decir algún discurso,
de pisar el suelo que se ama,
de encender el amor de cada día.
De dar la mano, de tocar la guitarra,
de transitar la esperanza.
Sólo nos cambia los espacios.
Los lugares donde extender el cuerpo,
bailar bajo la luna o cruzar a nado un río.
Habitar una cama, llegar a otra vereda,
sentarse en una rama,
descolgarse cantando de todas la ventanas.
Eso puede hacer la muerte.
¿Pero robar la vida?...
Robar la vida no puede.
No puede concretar esa farsa... porque la vida...
La vida es una antorcha
que va de mano en mano,
de hombre a hombre, de semilla en semilla,
una transferencia que no tiene regreso,
un infinito viaje hacia el futuro,
como una luz que aparta
irremediablemente las tinieblas.
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Hamlet Lima Quintana.
Nacido como Hamlet Romeo Lima en Morón, provincia de Buenos
Aires, Argentina, en 1923, prefería decir que era de Saladillo (localidad
bonaerense situada a 200 km de la ciudad de Buenos Aires, zona rural de la
Pampa húmeda).
Su padre, Romero Ventura Lima, con raíces en ese enclave de
la tradición que es San Antonio de Areco; y su madre, Leila Carmen Quintana,
descendiente de la “tribu de Coliqueo completaron su cuadro de formación.
Hamlet Lima Quintana componía canciones que acompañaron al
movimiento artístico y cultural denominado Nuevo cancionero (1962) que integraban
artistas y poetas de la talla de Mercedes Sosa, Armando Tejada Gómez, Manuel
Oscar Matus, Eduardo Aragón, Tito Francia, etc. Tanto Mercedes Sosa como
Horacio Guarany interpretaron sus composiciones. Musicalizaron su poesía Mario
Arnedo Gallo, Remo Pignoni, Oscar Alem, Horacio Salgán, Carlos Guastavino,
Enrique Llopis, Eladia Blázquez, César Isella, Julio Lacarra, Litto Nebbia,
Carlos Bergesio, entre otros.
Falleció el 21 de febrero de 2002, a los 78 años, por la
porquería del cáncer de pulmón.
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Canción para Alfredo.
Volaba desde el fondo
de su guitarra oscura
como una golondrina
popular y sencilla,
ardiendo en cada
esquina con la rara hermosura
de modelar el canto
con perfiles de arcilla.
Procedía del pueblo
la luz de Zitarrosa,
dolorosa y precisa de
su Montevideo,
era un salmo de vida
con sangre de una rosa
y una rosa de sangre
le quemaba los dedos.
Andaba cuesta arriba
de todos los tiranos
que manchaban las
aguas del Río de la Plata,
pulsador de los
sueños latinoamericanos,
cuestionaba asesinos,
abordaba piratas.
Pariente de la vida
con el violín de Becho
transita por el aire
vigilando la aurora,
navega en nuestra
sangre con el mástil deshecho
como un fiel
habitante de nuestra propia hora.
Y es pájaro de fuego junto a su sol poniente
resurgido en cenizas,
cantando profecías,
y dice que los
pueblos en este continente
no asumen los olvidos
ni quieren amnistías.
Por eso y las
cuestiones de andar en la alegría
en milongas sentidas
como una siembra extraña,
por las alas azules
de la milagrería
Alfredo anda cantando con nuestra propia entraña.





