lunes, 14 de junio de 2021

Un poema de Luis de Góngora (1561-1627).

Con diferencia tal, con gracia tanta
aquel ruiseñor llora, que sospecho
que tiene otros cien mil dentro del pecho
que alternan su dolor por su garganta;

y aun creo que el espíritu levanta
—como en información de su derecho—
a escribir del cuñado el atroz hecho
en las hojas de aquella verde planta.

Ponga, pues, fin a las querellas que usa
pues ni quejarse, ni mudar estanza
por pico ni por pluma se le veda;

y llore solo aquel que su Medusa
en piedra convirtió, porque no pueda
ni publicar su mal, ni hacer mudanza.

sábado, 12 de junio de 2021

Un poema de Lope de Vega (1562-1635).


La lengua del amor, a quien no sabe
lo que es amor, ¡qué bárbara parece!;
pues como por instantes enmudece,
tiene pausas de música suave.

Tal vez suspensa, tal aguda y grave,
rotos conceptos al amante ofrece;
aguarda los compases que padece,
porque la causa su destreza alabe.

¡Oh dulcísimo bien, que al bien me guía!,
¿con qué lengua os diré mi sentimiento,
ya que tengo de hablaros osadía?

Mas si es de los conceptos instrumento,
¿qué importa que calléis, oh lengua mía,
pues que vos penetráis mi pensamiento?

viernes, 4 de junio de 2021

La Puerta de Alcalá - Bernardo Fuster.

Acompaño a mi sombra por la avenida
Mis pasos se pierden entre tanta gente
Busco una puerta, una salida
Donde convivan pasado y presente
De pronto me paro, alguien me observa
Levanto la vista y me encuentro con ella
Y ahí está, ahí está, ahí está
Viendo pasar el tiempo, la puerta de alcalá.

Una mañana fría llegó carlos tercero con aire insigne
Se quitó el sombrero muy lentamente
Bajó de su caballo con voz profunda
Le dijo a su lacayo, ahí está la puerta de alcalá
Ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
La puerta de alcalá.

Lanceros con casaca, monarcas de otras tierras
Fanfarrones que llegan inventando la guerra
Milicias que resisten bajo el "no pasarán"
Y el sueño eterno como viene se va
Y ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
La puerta de alcalá
Y ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
La puerta de alcalá.

Todos los tiranos se abrazan como hermanos
Exhibiendo a las gentes sus calvas indecentes
Manadas de mangantes, doscientos estudiantes
Inician la revuelta son los años sesenta
Ahí está, la puerta de alcalá
Y ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
La puerta de alcalá.

Un travestí perdido, un guardia pendenciero
Pelos colorados, chinchetas en los cueros
Rockeros insurgentes, modernos complacientes
Poetas y colgados, aires de libertad
Ahí está, la puerta de alcalá
Y ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo
La puerta de alcalá.

La miro de frente y me pierdo en sus ojos
Sus arcos me vigilan, su sombra me acompaña
No intento esconderme, nadie la engaña
Toda la vida pasa por su mirada
Miralá, míralá, miralá, míralá
La puerta de alcalá.

La Puerta de Alcalá se inauguró en 1778 de la mano de Francisco Sabatini, arquitecto italiano que trabajó la mayor parte de su vida en España. Anteriormente existió otra Puerta de Alcalá de ladrillo, pero Carlos III ordenó su derribo y reconstrucción. El nombre viene por estar situadas en el camino que existía para ir a Alcalá de Henares.

martes, 1 de junio de 2021

Coplas del viejo almacén. Letra: Horacio Ferrer.Música: Edmundo Rivero.

I
En este viejo almacén
yo tengo un bordón maduro,
donde el pampero resopla
flaco, porteño y oscuro,
-con la ñata contra el muro-
sus misterios como coplas.

Coplas del viejo almacén,
cantata de meta y ponga,
San Telmo sangra milongas
y yo milongas también.

II
En este viejo almacén,
si paga el gasto el destino,
del escote de una moza
sube la voz de Gabino,
y en cada vaso de vino
deja flotando una rosa.

Coplas del viejo almacén,
cantata de meta y ponga,
San Telmo quiere milongas
y yo milongas también.

III
En este viejo almacén
que huele a ron y a centeno,
lo aroman a Buenos Aires
la voz de un jazmín moreno
y un organito con celos
y, en flor, un Gardel del aire...

Coplas del viejo almacén,
cantata de meta y ponga,
San Telmo enciende milongas
y yo milongas también.

IV
En este viejo almacén
tengo un coro de gorriones,
sabios, poetas y chorros
que mezclan por los rincones,
un tango de antiguos sones
y un son de tangos cachorros.

Coplas del viejo almacén,
cantata de meta y ponga,
San Telmo crece en milongas
y yo en milongas también.

V
En este viejo almacén
la sombra gorda de Homero,
me gatilló en la garganta
el arco dulce y cabrero
de un violoncello canero
que al sur de mi llanto canta.

Coplas del viejo almacén
coplitas que son tristongas,
San Telmo llora milongas
y yo milongas también.
En el año 1969, Edmundo Leonel Rivero convierte a una vieja edifición colonial en una tanguería que la denomina: "EL VIEJO ALMACÉN" (nombre que hace alusión al tango "Sentimiento Gaucho") en una cita obligada donde compartieron escenarios grandes de tango argentino como Aníbal "Pichuco" Troilo, Osvaldo Pugliese, Roberto "Polaco" Goyeneche, Leopoldo Federico, entre otros.
Contó con visitas como el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía de España, Presidentes de distintas naciones del Mundo y personalidades argentinas y del mundo.
En 1977 se planeó su demolición pero el escritor Ernesto Sábato fue uno de los que se opuso, si bien no se concretó la totalidad del proyecto (por suerte) se suprimieron 140m² del edificio durante la ampliación de la avenida Independencia

En el año 1982 el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, declaró SITIO DE INTERÉS CULTURAL A EL VIEJO ALMACÉN reflejando el dictado de dicha ordenanza Nº 50399, la importancia cultural de la casa.

En 1993 debió cerrar sus puertas por problemas financieros, pero a principios del año 1996 reabre de la mano del empresario Luis Veiga.

lunes, 31 de mayo de 2021

No fueron tus divinos ojos, Ana de Lupercio Leonardo de Argensola (1559-1613).


  No fueron tus divinos ojos, Ana, 
los que al yugo amoroso me han rendido; 
ni los rosados labios, dulce nido 
del ciego niño, donde néctar mana; 

     ni las mejillas de color de grana; 
ni el cabello, que al oro es preferido; 
ni las manos, que a tantos han vencido; 
ni la voz, que está en duda si es humana. 

     Tu alma, que en tus obras se trasluce, 
es la que sujetar pudo la mía,
porque fuese inmortal su cautiverio. 

     Así todo lo dicho se reduce 
a solo su poder, porque tenía 
por ella cada cual su ministerio.