jueves, 20 de agosto de 2026

SONETO DEL AMOR UNITIVO y otros sonetos. Francisco Luis Bernárdez.

 

 Francisco Luis Bernárdez.

SONETO DEL AMOR UNITIVO y otros sonetos.

Francisco Luis Bernárdez.

Soneto del amor unitivo
 
 Tan unidas están nuestras cabezas
y tan atados nuestros corazones,
ya concertadas las inclinaciones
y confundidas las naturalezas,
 
que nuestros argumentos y razones
y nuestras alegrías y tristezas
están jugando al ajedrez con piezas
iguales en color y proporciones.
 
En el tablero de la vida vemos
empeñados a dos que conocemos,
a pesar de que no diferenciamos,
 
en un juego amoroso que sabemos
sin ganador, porque los dos perdemos,
sin perdedor, porque los dos ganamos.
 
 
 
 Soneto a la doncella lejana
 
 Inaccesible al viento que suspira
por apagar la luz de su cabello,
inaccesible al pálido destello
de la estrella lejana que la mira.
 
Inaccesible al agua que delira
por llegar a la orilla de su cuello,
inaccesible al sol y a todo aquello
que alrededor de su persona gira,
 
la doncella en su mundo de diamante
inclina la cabeza lentamente
para escuchar en el remoto mundo:
 
el eco de un latido muy distante,
la resonancia de una voz ausente
y el sonido de un paso vagabundo.
 
 
 
Soneto lejano
 
Bello sería el río de mi canto,
que arrastra por el mundo su corriente,
si dicho canto no naciera en cuanto
el río se separa de la fuente.
 
Bello sería el silencioso llanto
de la estrella en la noche de mi frente
si dicha estrella no distara tanto
de quien le da la luz resplandeciente.
 
Bello sería el árbol de mi vida
si la raíz de amor lo sostuviera
sin estar alejada y escondida.
 
Bello sería el viento que me nombra
si la voz que me llama no estuviera
perdida en la distancia y en la sombra.
 
 
 
Soneto interior
 
 Aquí donde la tierra es menos tierra,
donde el agua es el agua del olvido,
donde el aire es un aire sin sonido
y donde el fuego ya no mueve guerra;
 
Aquí donde la tierra se destierra,
donde el agua carece de sentido,
donde el aire prefiere estar dormido
y donde el fuego su pasión encierra;
 
el hombre de mirada pensativa
substituye las cosas de su casa;
la tierra, con su carne fugitiva,
 
el aire, con el aire de su aliento,
el agua, con su propio sentimiento,
el fuego, con el fuego que lo abrasa.
 
 
 
Soneto al Niño Dios
 
 Te llamé con la voz del sentimiento
antes de la primera desventura,
te busqué con la luz, aún obscura,
que despuntaba en el entendimiento.
 
Pero siempre, Señor, sin fundamento.
Pero nunca, Señor, con fe segura,
 
porque la luz aquella no era pura
y aquella voz se la llevaba el viento.
 
Fue necesario que muriera el día,
que viniera la noche, que callara
la voz y que cesara la alegría,
 
para que yo te descubriera, para
que la desolación del alma mía
en el llanto del Niño te encontrara.
 
 

 Francisco Luis Bernárdez.

Francisco Luis Bernárdez nació en Buenos Aires, en 1900, y murió en la misma ciudad, en 1978. Hijo de padres españoles, viajó a los veinte años, a la patria de sus ancestros. Allí ejerció el periodismo en Vigo, como redactor de "Pueblo gallego", donde se relacionó con figuras como Valle Inclán, los hermanos Machado y Juan Ramón Jiménez. Retornó a su país natal, donde desempeñó actividades literarias  en la Revista "Martín Fierro", e integró, desde 1928, el grupo de la revista "Criterio". En 1925, vio la luz su obra "Alcántara", año en que lo galardonan con el tercer premio del concurso literario de la Municipalidad de Buenos Aires. En esta época funda la revista "Libra", en colaboración con Leopoldo Marechal, de quien era íntimo amigo.Integró, junto a notables figuras, como Jorge Luis Borges, Ricardo Güiraldes y Conrado Nalé Roxlo, entre otros, el grupo "Florida", perteneciente a la corriente del ultraísmo; estética de la que pposteriormente se aleja. Una larga enfermedad le obliga a guardar reposo a partir de 1930, y recién en 1935, se conoce otro de sus poemas: "El Buque", de carácter intimista. A partir de entonces, su obra es sumamente prolífica, destacándose: "Cielo sin tierra" (1937), "La ciudad sin Laura" (inspirado en su esposa, y escrito en 1938); "Poemas elementales" (1942), "Poemas de carne y hueso" (1943) -por estos dos últimos libros se le concede el Premio Nacional de liteeratura.-, "El Ruiseñor" (1945), "Las estrellas" (1947), "El ángel de la guarda" (1949), "Poemas Nacionales" (1949), "La flor" (1951), "El arca" (1954) y "Poemas de cada día" (1963) y La copa de agua (1963). Bernárdez es uno de los muy escasos poetas argentinos que asumió el catolicismo en su creación.

Publicado en

La biblioteca de Marcelo Leites.

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Uno de los poemas más conocidos.

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Antonio Machado: "El Crimen fue en Granada".

 


Federico García Lorca, siempre en mi vida, así lo recordaba don Antonio:

Antonio Machado: "El Crimen fue en Granada".
".... El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada."



EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA.



          1. El crimen
  Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
          2. El poeta y la muerte
  Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
          3.
  Se le vio caminar...
                      Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

martes, 18 de agosto de 2026

LAS COSAS POR SU NOMBRE - JOSÉ ÁNGEL TRELLES.






Eso que dice mi gente
con pocas palabras y tanto respeto,
andando caminos a veces inciertos.


Eso que inunda las calles
con cada mirada, con cada silencio
del hombre que lucha y construye su sueño
a veces ganando y a veces perdiendo.


Eso que algunos regalan
o venden en cuotas a muy bajo precio,
sintiéndose luego vacíos por dentro,
buscando razones, negando y mintiendo.


Eso que algunos escriben
y que luego esconden temblando de miedo
sintiendo la fuerza tremenda del viento
que crece al oir su voz.


Eso que ronda en el aire
en todos los tiempos, en todos los pueblos,
sembrando la tierra, golpeando el acero,
buscando horizontes, pensando y sintiendo.


Eso que un día mi padre
trató de explicarme con tantos ejemplos,
viviendo su vida de cada momento,
mirando al destino con ojos sinceros.


Eso que algunos regalan
o venden en cuotas a muy bajo precio,
sintiéndose luego vacíos por dentro,
buscando razones, negando y mintiendo.


Eso que algunos escriben
y que luego esconden temblando de miedo,
sintiendo la fuerza tremenda del viento
que crece al oir su voz.
Eso se llama Libertad.


Eso se llama ternura,
se llama coraje, se llama locura,
se llama mi amigo, mi patria, mi sueño,
se llama mis manos, se llama te quiero.


Eso se llama Libertad. José Ángel Trelles, seudónimo artístico de José Ángel Amato (Buenos Aires, 28 de agosto de 1944 - 10 de diciembre de 2022). 
En 1983 grabó una canción de Fernando Porta que se convierte en una de las más populares de su repertorio: "Las cosas por su nombre".

José Ángel Trelles, seudónimo artístico de José Ángel Amato (Buenos Aires, 28 de agosto de 1944[ - 10 de diciembre de 2022).



lunes, 17 de agosto de 2026

Yo jamás fui un niño. Poema de Fortunato Ramos.


Yo jamás fui un niño. 



Poema de Fortunato Ramos.


Mi sonrisa es seca y mi rostro es serio,

mis espaldas anchas, mis músculos duros

mis manos partidas por el crudo frío

sólo ocho años tengo, pero no soy niño.


Detrás de mis ovejas ando por el cerro

y cargau mi leña bajo hasta mi puesto

a soplar el fuego, a mismiar mi soga,

y no tengo tiempo para ser un niño.


Los años caminan y todo es lo mismo,

moti, sal con lechi son mis caramelos,

mi juguete un chivo o el perro ovejero,

poco tiempo tengo, pero no soy un niño.


Mi avión de juguete es un cuervo viejo,

mi camión un burro de trotar muy lento,

mi amigo, es el zorro que roba mis cabras

y es todo mi consuelo de poder ser niño.


Mi rostro es de viejo y mi andar de agüelo,

mis callos partidos por piedras del cerro,

mi poncho rotoso por el fuerte viento,

todo eso me dice, que no soy un niño.


¡Y no hay reyes magos,

no hay Días del Niño,

jamás tuve suerte

de poder ser niño!

Fortunato Ramos es un músico, poeta, recitador, escritor, maestro rural y labrador argentino. Busca difundir y afirmar la cultura de la Quebrada de Humahuaca a través de diferentes actividades. Colabora con el Tantanakuy que se lleva a cabo anualmente en la quebrada. 

Fortunato Ramos  nacido el 16 de octubre de 1947 en CorayaDepartamento de HumahuacaProvincia de Jujuy, la Argentina. Fue descubierto y apoyado por Jaime Torres.
Fortunato Ramos, el autor de “La deuda interna”.
"En Chorcán, Jujuy, un joven indígena conoce a un maestro rural recién llegado de Buenos Aires. Entre ambos nace una amistad que se interrumpe cuando al joven le toca el servicio militar y es convocado a la Guerra de Malvinas. Esa es en resumidas cuentas el argumento de la aclamada película de Miguel Angel Pereyra, “La Deuda Interna” (1988), basada en el libro del maestro Ramos.

Dice Fortunato Ramos en una entrevista: "Hace unos 35 años conocí a un sufrido alumno, se llamaba Verónico Cruz; fue en la escuela de Santa Ana, en un pueblo ubicado a unos 120 kilómetros de Humahuaca para el lado del sol naciente, y así comenzó la historia de la Deuda Interna", contó Ramos.
Por ese entonces "tenía ocho o nueve años ese alumno, iba al primer grado, tenía carisma por su humildad, huérfano de todos, un día se quedó solito y se quedó a vivir en la escuelita".
"A los cuatro años me voy a trabajar a otra escuela en Muyayoc y me entero que Verónico Cruz había muerto de desnutrición, con diarrea estival... y yo ya había escrito sobre su vida", relató.
Años después, reseñó Ramos, "otro niño, que luego de joven fue llevado a la Guerra de Malvinas, falleció en el Crucero General Manuel Belgrano, y eso inspiró al cineasta Miguel Angel Pereyra" de https://www.elterritorio.com.ar/.

domingo, 16 de agosto de 2026

Aquí están tus recuerdos de Olga Orozco.

Aquí están tus recuerdos.
Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.
Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.
-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.
¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?
¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.
Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.
Olga Orozco (Toay, La Pampa; 17 de marzo de 1920 - Buenos Aires; 15 de agosto de 1999).