Nota: este poema se encuentra en redes sociales sin título.
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JULIÁN CENTEYA.
Julián Centeya (15 de octubre de 1910-26 de julio de 1974),
seudónimo de Amleto Enrique Vergiati conocido por sus poesías y textos en
lunfardo. Era llamado por Aníbal Troilo: el hombre gris de Buenos Aires.
Amleto Enrico Vergiati, nacido en 1910 en Borgo Val di Taro, provincia de Parma, en
Emilia-Romaña (Italia).
Hijo de Carlo Vergiati, por entonces diputado socialista y
periodista del diario Avanti, que debió huir de la persecución fascista a la
Argentina. Amleto Enrico Vergiati lo
contaba así:
"Nací en el pueblo que tiene los mejores hongos del mundo:
Borgotaro, provincia de Parma, la última ciudad que se rindió al fascismo. Allí
nacieron Toscanini y Verdi, ¡casi nada!... Mi viejo, que se llamaba Carlos, era
periodista. Trabajaba en el diario “Avanti”, y el jefe de redacción era Benito
Mussolini. Y la amante de Mussolini era una rusa que se llamaba Angélica
Balabanoff... Mi viejo, al final, tuvo que venirse como refugiado político, con
mi vieja, yo y mis dos hermanas... Aquí se hizo carpintero, y nos fuimos a
vivir a San Francisco, en Córdoba... Llegamos en el 22, y yo ya tenía 12 años,
porque soy del 10...".
MI VIEJO de Julián Centeya.
Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete,
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleao de un barrilete.
Verlo a mi viejo, un tano laburante
que la cinchó parejo, limpio y claro;
y minga como yo, un atorrante
que la va de verso y se hace el raro.
Mi viejo carpintero era grandote,
y tenía un cuore chiquilín siempre en la vía.
Su vida no fue más que un despelote
y un poco, claro está, por culpa mía.
Vino en el Comte Rosso, fue un espiro.
Tres hijos, la mujer, a más un perro.
Como un tungo tenaz la fue de tiro.
Todo se la aguantó: hasta el destierro.
Y aquí palmó... aquí está adormecido
mi viejo el pobre tano laburante.
Se la tomó una cheno de descuido
y me dejó un recuerdo lacerante.
¿Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo?
Si es que hay un mundo pa'los que se piantan.
Sin duda el cuore suyo se hizo grillo
y su mano cordial es una planta.
Poema “Mi viejo” (Todo Tango).
Arriban a nuestra Argentina en 1922. La familia se radicó
inicialmente en San Francisco (Córdoba) donde vivía un conocido y en el mismo año recala en Buenos
Aires, estableciéndose en el barrio de Boedo, este barrio porteño fue su
barrio: “pa'ver si se enteran que yo soy de Boedo”.
Enumero un ordenación de esquinas contra el cielo,
desando lonjas de calles con memorias,
me instalo en patios familiares, íntimos,
procuro una sucesión de horas,
me detengo en una desangrada tarde,
de antiguas imágenes me renuevo,
reconstruyo albas,
fijo noches habitadas de arboles en silencio,
de retazos de lunas caminadoras,
de almacenes brumosos como puertos
y un viento sin donde me pone entre las manos
la voz gemidora
de una guitarra goteándome un tiempo
de ochavas y de hembras
Entonces me nace el compadre de adentro
y bato esta sed que me crece de carne
pa'ver si se enteran que yo soy de Boedo.
Vecino ilustre de Parque Patricios. Cursó estudios en el
colegio Abraham Luppi de Pompeya, donde aprendió a amar al Club Atlético
Huracán.
Dice Wikipedia:
Origen del seudónimo.
En 1938 Amleto Vergiati entregó al guitarrista José Canet,
para musicalizar, unos versos titulados Javier Pardales, un personaje
imaginario del barrio de los Corrales, que era una de las denominaciones de la
zona que posteriormente fue el barrio de Parque de los Patricios, porque allí
se encontraban los Corrales Viejos, con el matadero adonde llegaban las reses.
A partir de 1889 se construyeron nuevos mataderos en otra zona de la ciudad,
que dieron lugar a al barrio que inicialmente se llamó Nueva Chicago, en
alusión a la ciudad estadounidense caracterizada por su industria de la carne,
y posteriormente tuvo la denominación oficial de barrio de Mataderos; el predio
donde funcionaban los Corrales Viejos se transformó en el paseo denominado
Parque de los Patricios. Canet se puso a la tarea y sugirió cambiar aquel
nombre por Centeya, a lo cual accedió Vergiati, reemplazando además Corrales
por Pompeya. Así crearon la milonga Julián Centeya, nombre que además comenzó
Vergiati a usar como seudónimo en reemplazo de “Enrique Alvarado”, que
utilizaba hasta entonces, y cuyos primeros versos dicen:
Dicen unos que una tropa de jinetes, otros la infantería y otros que una escuadra de navíos, sobre la tierra oscura es lo más bello; mas yo digo que es lo que una ama.
Y es muy fácil hacerlo comprensible a todos: pues aquella que tanto destacaba en belleza entre todos los humanos, Helena, a su muy noble esposo dejándolo tras sí marchó a Troya embarcada y en nada de su hija o de sus padres amados se acordó, sino que la sedujo –aunque ella no quisiera– Cipris, la diosa que, indómita en su mente, cumple muy fácilmente lo que piensa: ahora me ha llevado a recordar a Anactoria, que no está junto a mí,
y de ella quisiera contemplar su andar que inspira amor y el centelleo radiante de su rostro antes que los carruajes de los lidios y antes que los soldados en pie de guerra.
Safo de Mitilene (Siglo VII-VI a. C.).
Dice Wikipedia: “Safo de Mitilene, también conocida como
Safo de Lesbos o simplemente Safo, (Mitilene, Lesbos, ca. 650/610-Léucade, 580
a. C.) fue una poetisa griega de la época arcaica. Más tarde los comentaristas
griegos la incluyeron en la lista de los «nueve poetas líricos». Platón la
catalogó como "la décima Musa".
Safo de Lesbos (o Safo de Mitilene) nació, vivió, amó y
murió entre los siglos VII y VI antes de Cristo. Fecha incierta… Pocos datos
ciertos se tienen acerca de Safo, de quien tan sólo se conservaron 650 versos,
extraídos de citas tardías y del moderno estudio de papiros.
Según una tradición que parte de Anacreonte, era homosexual.
En el año 595 a.c se dedicaría a la
composición y la educación de las jóvenes aristócratas de la isla de Lesbos,
creando la llamada Casa de las Musas, una escuela dedicada a la educación de
jóvenes vírgenesinstruyéndolas en
varias artes.
Fue en la Edad Media donde el concepto de amor sáfico se
transformó en sinónimo de deseo sexual femenino. Se relacionó la obra poética
de Safo como obra de una mujer que desarrolla libremente su arte.
Durante la Ilustración y la Época Victoriana su imagen fue
el estandarte de libertinos y bohemios los cuales copiaron aspectos de su vida
y una mayor libertad moral.