RINCÓN BARDA SUREÑA
Poesía, arte, cultura, música. Cuentos y Relatos. Un rincón que nace y crece en la Patagonia Argentina.
domingo, 17 de mayo de 2026
A ras de sueño de Mario Benedetti.
sábado, 9 de mayo de 2026
PUENTE ALSINA. Un poema de Carlos de la Púa.
PUENTE ALSINA.
Puente Alsina,
sos como un tajo en la jeta de la ciudad.
En tus organitos se añejan los tangos
y te comés la cana por capacidad,
como los guapos.
Viejo Puente
donde se engrupen el dolor y el amor
con aguardiente.
Boliche del Mostrador,
donde nunca ha tomado un delator
ni un alcagüete.
Puente Alsina,
sos el cuadro bravo de la ciudad
y, aunque en tus esquinas se destiñe el piropo,
en tus chatas cadeneras todavía llevás
el nombre de la grela que te quiso un poco.
Academia del fango,
colegio del reaje,
donde tus hombres aprendieron a multiplicar el coraje
y tus minas a deletrear el tango.
Puente Alsina,
de la uña cachusa
a fuerza de probar el filo de los puñales,
para la chiruzada de tus barriales
cantó ya la lechuza.
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Otros poemas.
Carlos de la Púa, cuyo nombre original fue Carlos Raúl Muñoz y Pérez (La Plata, 14 de enero de 1898 - Buenos Aires, 9 de mayo de 1950).
“Fue autor de los tangos Luces de París y Coraje y Fuego y del guion de la primera película sonora argentina, ¡Tango!, en la cual intervino la Orquesta de Juan de Dios Filiberto. Actuó en la película Galería de esperanza. Fue periodista del Diario Crítica dirigido por Natalio Félix Botana, donde desarrolló una larga labor desde el año 1925. Sus notas se caracterizaban por la ironía, la agudeza y el humor. En 1934 dirigió la película Galería de esperanzas (Chingolo) y en 1935 codirigió el filme Internado” (Wikipedia).
Su libro de poesía "La crencha engrasada", llevado al disco con la voz de Héctor Alterio y el "Tata" Cedrón es un manual de la jerga porteña y lo consagró en el universo del tango.
En la Academia Porteña del Lunfardo hay un sillón con el nombre de Carlos de la Púa, conviviendo con otras butacas dedicadas a Álvaro Yunque, Sebastián Piana, Alberto Vacarezza, César Tiempo o Pascual Contursi.
Carlos de la Púa, la mayor expresión poética popular de Buenos Aires, conocido como el “Malevo” Muñoz o Carlos Raúl Muñoz del Solar, nació en la ciudad de La Plata el 14 de enero de 1898. Su nombre verdadero, Carlos Raúl Muñoz y Pérez, corresponde a una familia de ascendencia hispánica; sus padres, don Isidro Muñoz y Pérez y doña Elena Baca, poco tiempo después del nacimiento de Carlos Raúl, se trasladaron a Buenos Aires, viviendo en el barrio de Once- calle Valentín Gómez 376 según la anterior numeración, entre las calles Ecuador y Boulongne sur Mer-, acontecimiento que justifica la declaración del “Malevo”, quien afirma que había nacido en el barrio de Once.
Cursó sus estudios en la Escuela Dámaso Centeno de Rivadavia 5500. No habiendo finalizado la enseñanza media, por su natural espíritu travieso, fue, no obstante, hombre de solida cultura, manifestándose siempre admirador de Stendhal, Shakespeare y Bernard Shaw.
Como periodista se inició en un periódico de barrio cuyo nombre se ha perdido en el olvido. Allí salió de perdedor- según su expresión- para ingresar luego al diario La Montaña en el que hacía una columna titulada “Carta de un Conscripto” que le atrajo gran popularidad.
Hacia fines de la década de los años veinte, conoció a aquel gran captador de las calidades humanas, don Nataalio Botana, quiera inmediatamente gustó de su fuerte personalidad, llevándolo a la redacción de Critica donde compartió la bohemia periodística con figuras de la talla de Pablo Roas Paz, Raúl y Enrique González Tuñón, Oliverio Girondo, Ulises Petit de Murat, Leopoldo Marechal, Jorge Luis Borges, Nicolás Olivari, Feliz Lima, Enrique Gustavino, los hermanos Mariani, Roberto Tálices y otros, que saboreaban sus alegres travesuras. En el tercer piso del edificio de la Avenida de Mayo 1333, Carlos de la Púa ocupaba un escritorio junto a la gran vidriera y al jefe de la sección carreras, don Manuel Ronderos.
Frecuento algunos centros literarios de Buenos Aires pero sin sentirse totalmente ligado a ninguno de ellos; así, concurrió a las reuniones del llamado grupo Boedo, no siendo ajeno, tampoco, a las tertulias de la peña Gente de Arte que se reunía en el café Tortoni. En el grupo Florida contó con diversos amigos, entre los que recordamos a Borges y Ricardo Guiraldes.
La agrupación de Artes y Letras El Bermellón, que se reunía en la esquina de Pedro de Mendoza y Australia, en la Boca, lo tuvo también entre sus concurrentes, junto a las figuras de Facio Hebecquer, Orlando Stagnaro, Quinquela Martin y Emilio Centurión.
En su vida de gran “caminoteador” como gusta decir Cesar Tempo, se lo vio por los cafetines alternando con los malandrines que gustaban, también ellos, de su compañía, de su alegría, de sus humoradas y su decir lunfardesco. Carlos de la Púa vivió intensamente la bohemia porteña; la noche le enseñó a conocer muchos personajes que luego fijó en sus poemario en los argumentos de los filmes.
En el género literario publico una novela corta. El Sapo Violeta, La Crencha Engrasada y un sainete inhallable escrito en colaboración con Enrique González Tuñón. En el séptimo arte escribió argumentos para tres películas: Tango (1933), estrenada en el Cine Real, Galería de Esperanzas (1934), proyectada en el cine Renacimiento, e Internado (1935), estrenada en el cine Capitol.
Línea 9
Sor Bacana
lunes, 4 de mayo de 2026
TÍO ALBERTO de Joan Manuel Serrat.
TÍO ALBERTO
de Joan Manuel Serrat.
Gitano o payo pudo ser
O un aristócrata que ayer
Perdió su cetro de oro y su corona
Camina sobre el bien y el mal
Con la cadencia de su vals
Mitad juicio y mitad mueca burlona
Tío Alberto, tío Alberto
Cató de todos los vinos
Anduvo por mil caminos
Y atracó de puerto en puerto
Entre la ruina y la riqueza
Entre mentiras y promesas
Aún sabe sonreír, tío Alberto
Da todo lo que puede dar
Su casa está de par en par
Quien quiere entrar tiene un plato en la mesa
Pero nos cambia el cielo por
La orden de la Legión de Honor
Que le dio la República Francesa
Tío Alberto, tío Alberto
Aún tiembla con los motores
Las muchachas y las flores
Con Vivaldi y el flamenco
Tiene de un niño la ternura
Y de un poeta la locura
Y aún cree en el amor, tío Alberto
Por ti valsea en re bemol
Agradecido el tibio sol
De este otoño que hiciste primavera
El vaso de mi juventud
Yo lo levanto a tu salud
Rey del país del sueño y la quimera
Tío Alberto, tío Alberto
Qué suerte tienes, cochino
En el final del camino
Te esperó la sombra fresca
De una piel dulce de 20 años
Donde olvidar los desengaños
De diez lustros de amor
Tío Alberto.
Artista: Joan Manuel Serrat. Fecha de lanzamiento: 1971. Álbum:
Mediterráneo.
Joan Manuel Serrat, en la canción “Tío Alberto” lo
inmortalizó en 1971, Alberto Puig Palau (Barcelona, 1908-1986) citado en la
mayoría de los casos.
Según Wikipedia: “Desde Mas Castell, su casa de Palamós, fomentó el turismo en la Costa Brava y contribuyó al éxito de distintos artistas, como Joan Manuel Serrat. En 1971, el cantante le dedicó la canción “Tío Alberto”, del álbum “Mediterráneo”.
Un álbum Mediterráneo de Serrat que se escuchaba en discos larga duración o casetes.
Un bello poema con una hermosa melodía de Serrat que gusta
siempre… … … y quién no tiene un Tío como el tío Alberto de la canción para
hacerla propia.
MOMENTO MUSICAL.
domingo, 3 de mayo de 2026
MI VIEJO JOSÉ - Georges Moustaki.
miércoles, 29 de abril de 2026
DEFENSA DEL CANTOR / Canta: ALFREDO ZITARROSA.
DEFENSA DEL CANTOR.
“Desde una jaula brota un cantar,
es un jilguero, quiere volar.”
Duraznero y cinacina
señalan la población;
comisaría y panteón,
cercos de piedra y neblina,
la población de Curtina,
la plaza con bienteví,
la canchita del gurí,
pocas paredes y muros,
muchos terrones oscuros;
el cantor vino de allí.
“Este pajarillo no es para adornar
a ninguna jaula, sino pa’ volar.”
Curtina o Tacuarembó,
médanos de San Gregorio,
en la pena o el jolgorio
aquel muchacho cantó;
y en su guitarra voló,
yo no sé de qué manera,
pajarito de madera
con sonoridad de mirlo,
nadie podrá repetirlo,
la invención más pura era.
“De qué lo acusan, díganselo,
pues culpa alguna nunca existió.”
Con la guitarra en la mano,
en este tiempo arbitrario,
fue el muchacho solidario,
poniendo el hombro de hermano,
con el obrero, el paisano,
en el campo y la ciudad,
y peleó a la iniquidad
del dueño de la comarca,
marcó a fuego al oligarca,
clamó por la libertad.
“Este pajarillo pide libertad,
escuchen su canto, no lo hagan llorar.”
La luz volverá, no importa
la larga noche, vendrá
como un canto de xabiá
y la espera será corta;
el fuego que más conforta,
el de los libres e iguales,
la larga noche de males
cambiará en luz meridiana,
tierra purpúrea, mañana,
serás de los orientales.
Compositores: Carlos Benavidez / Washington Benavidez.
Otro más.
LA CANCIÓN Y EL POEMA.
Hoy que el tiempo ya pasó,
hoy que ya pasó la vida,
hoy que me río si pienso,
hoy que olvidé aquellos días,
no sé por qué me despierto
algunas noches vacías
oyendo una voz que canta
y que, tal vez, es la mía.
Quisiera morir –ahora– de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería,
quisiera morir, quisiera… de amor,
para que supieras…
Algunas noches de paz,
–si es que las hay todavía–
pasando como sin mí
por esas calles vacías,
entre la sombra acechante
y un triste olor de glicinas,
escucho una voz que canta
y que, tal vez, es la mía.
Quisiera morir –ahora– de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería;
quisiera morir, quisiera… de amor,
para que supieras…
Poesía de la escritora uruguaya Idea Vilariño.
Música: Alfredo Zitarrosa.










