sábado, 25 de julio de 2026

POESÍA DE ANTONIO MACHADO.

 

Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo caminos,

caminos sobre el mar.

... ... ...

Dice la esperanza: Un día

la verás, si bien esperas.

... ... ...

Todo llega y todo pasa.
Nada eterno:
ni gobierno
que perdure,
ni mal que cien años dure.


—Tras estos tiempos vendrán
otros tiempos y otros y otros,
y lo mismo que nosotros
otros se jorobarán.

... ... ...

POESÍA DE ANTONIO MACHADO.

DICE LA ESPERANZA: UN DÍA...

Dice la esperanza: Un día

la verás, si bien esperas.

Dice la desesperanza:

Sólo tu amargura es ella.

Late, corazón... No todo

se lo ha tragado la tierra.

... ... ...

PROVERBIOS Y CANTARES (Campos de Castilla) (1ª Parte).

I

 

Nunca perseguí la gloria

ni dejar en la memoria

de los hombres mi canción;

yo amo los mundos sutiles,

ingrávidos y gentiles

como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana, volar

bajo el cielo azul, temblar

súbitamente y quebrarse.

 

II

 

¿Para qué llamar caminos

a los surcos del azar?...

Todo el que camina anda,

como Jesús, sobre el mar.

 

III

 

A quien nos justifica nuestra desconfianza

llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.

jamás perdona el necio si ve la nuez vacía

que dio a cascar al diente de la sabiduría.

 

IV

 

Nuestras horas son minutos

cuando esperamos saber,

y siglos cuando sabemos

lo que se puede aprender.

 

V

 

Ni vale nada el fruto

cogido sin sazón...

Ni aunque te elogie un bruto

ha de tener razón.

 

VI

 

De lo que llaman los hombres

virtud, justicia y bondad,

una mitad es envidia,

y la otra no es caridad.

 

VII

 

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;

conozco grajos mélicos y líricos marranos...

El más truhán se lleva la mano al corazón,

y el bruto más espeso se carga de razón.

 

VIII

 

En preguntar lo que sabes

el tiempo no has de perder...

Y a preguntas sin respuesta,

¿quién te podrá responder?

 

IX

 

El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia,

de ingénita malicia y natural astucia,

formó la inteligencia y acaparó la tierra.

¡Y aun la verdad proclama! ¡Supremo ardid de guerra!

 

X

 

La envidia de la virtud

hizo a Caín criminal.

¡Gloria a Caín! Hoy el vicio

es lo que se envidia más.

 

XI

 

La mano del piadoso nos quita siempre honor;

mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.

Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente;

escudo, espada y maza llevar bajo la frente;

porque el valor honrado de todas armas viste:

no sólo para, hiere, y más que aguarda, embiste.

Que la piqueta arruine, y el látigo flagele;

la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste,

y que el buril burile, y que el cincel cincele,

la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste.

 

XII

 

¡Ojos que a la luz se abrieron

un día para, después,

ciegos tornar a la tierra,

hartos de mirar sin ver!

 

XIII

 

Es el mejor de los buenos

quien sabe que en esta vida

todo es cuestión de medida:

un poco más, algo menos...

 

XIV

 

Virtud es la alegría que alivia el corazón

más grave y desarruga el ceño de Catón.

El bueno es el que guarda, cual venta del camino,

para el sediento, el agua; para el borracho, el vino.

 

XV

 

Cantad conmigo en coro: Saber, nada sabemos,

de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos...

Y entre los dos misterios está el enigma grave;

tres arcas cierra una desconocida llave.

La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.

¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?

 

XVI

 

El hombre es por natura la bestia paradójica,

un animal absurdo que necesita lógica.

Creó de nada un mundo y, su obra terminada,

«Ya estoy en el secreto—se dijo—: todo es nada.»

 

XVII

 

El hombre sólo es rico en hipocresía.

En sus diez mil disfraces para engañar confía;

y con la doble llave que guarda su mansión

para la ajena hace ganzúa de ladrón.

 

XVIII

 

¡Ah, cuando yo era niño

soñaba con los héroes de la Iliada!

Ayax era más fuerte que Diomedes;

Héctor, más fuerte que Ayax,

y Aquiles, el más fuerte; porque era

el más fuerte... ¡Inocencias de la infancia!

¡Ah, cuando yo era niño

soñaba con los héroes de la Iliada!

 

XIX

 

El casca-nueces-vacías,

Colón de cien vanidades,

vive de supercherías

que vende como verdades.

 

XX

 

¡Teresa, alma de fuego;

Juan de la Cruz, espíritu de llama;

por aquí hay mucho frío, padres; nuestros

corazoncitos de Jesús se apagan!

 

XXI

 

Ayer soñé que veía

a Dios y que a Dios hablaba;

y soñé que Dios me oía...

Después soñé que soñaba.

 

XXII

 

Cosas de hombres y mujeres:

los amoríos de ayer

casi los tengo olvidados,

si fueron alguna vez.

 

XXIII

 

No extrañéis, dulces amigos,

que esté mi frente arrugada.

Yo vivo en paz con los hombres

y en guerra con mis entrañas.

 

XXIV

De diez cabezas, nueve

embisten y una piensa.

Nunca extrañéis que un bruto

se descuerne luchando por la idea.

 

XXV

 

Las abejas, de las flores

sacan miel, y melodía

del amor, los ruiseñores;

Dante y yo—perdón, señores—

Trocamos—perdón, Lucía—

el amor en Teología.

 

ANTONIO MACHADO RUIZ, nació en Sevilla, España, 26 de julio de 1875 y murió en Collioure, Francia, 22 de febrero de 1939.

viernes, 24 de julio de 2026

Fuimos. Tango 1945.

 


Fuimos.

Tango 1945.

Música: José Dames.

Letra: Homero Manzi.

Fui como una lluvia de cenizas y fatigas

en las horas resignadas de tu vida...

Gota de vinagre derramada,

fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.

Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve

rosa marchitada por la nube que no llueve.

Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza

que no puede vislumbrar su tarde mansa.

Fuimos el viajero que no implora, que no reza,

que no llora, que se echó a morir.

¡Vete...!

¿No comprendes que te estás matando?

¿No comprendes que te estoy llamando?

¡Vete...!

No me beses que te estoy llorando

¡Y quisiera no llorarte más!

¿No ves?,

es mejor que mi dolor

quede tirado con tu amor

librado de mi amor final.

¡Vete!,

¿No comprendes que te estoy salvando?

¿No comprendes que te estoy amando?

¡No me sigas, ni me llames, ni me beses

ni me llores, ni me quieras más!

Fuimos abrazados a la angustia de un presagio

por la noche de un camino sin salidas,

pálidos despojos de un naufragio

sacudidos por las olas del amor y de la vida.

Fuimos empujados en un viento desolado...

sombras de una sombra que tornaba del pasado.

Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,

que no puede vislumbrar su tarde mansa.

Fuimos el viajero que no implora, que no reza,

que no llora, que se echó a morir.

Letra: HOMERO MANZI (1907 - 1951). Música: JOSÉ DAMES (1907 - 1994).



miércoles, 22 de julio de 2026

Julián Centeya. Poemas de un porteño de Huracán.

 


Julián Centeya. Poemas de un porteño de Huracán.
... ... ...

El que nunca tuvo un cacho e' esperanza

y aquel que de sopa se llenó la panza

el bobi, el salame, el que llegó cola,

el que hizo el bagayo, el que fue de piola.

Cualquier gil de cuarta como el millonario,

el cofla, el de al lado, el chantún otario.

El que con la triple se salvó del todo

y el que fue pretendido en el acomodo,

el ascensorista y el ejecutivo,

el ortiva inmundo, el viudo y la puta.

El que vino un día y se llamó el grillo,

el pobre escarparo y el que te dio filo.

El hijo de p... que enlazaba al perro

este más que todos merece el destierro.

Todos, te lo bato, formaremos fila

para hacer más alta todavía la pila.

...

Nota: este poema se encuentra en redes sociales sin título.

....

JULIÁN CENTEYA.

Julián Centeya (15 de octubre de 1910-26 de julio de 1974), seudónimo de Amleto Enrique Vergiati conocido por sus poesías y textos en lunfardo. Era llamado por Aníbal Troilo: el hombre gris de Buenos Aires.

Amleto Enrico Vergiati, nacido en 1910 en  Borgo Val di Taro, provincia de Parma, en Emilia-Romaña (Italia).

Hijo de Carlo Vergiati, por entonces diputado socialista y periodista del diario Avanti, que debió huir de la persecución fascista a la Argentina. Amleto Enrico Vergiati  lo contaba así:

"Nací en el pueblo que tiene los mejores hongos del mundo: Borgotaro, provincia de Parma, la última ciudad que se rindió al fascismo. Allí nacieron Toscanini y Verdi, ¡casi nada!... Mi viejo, que se llamaba Carlos, era periodista. Trabajaba en el diario “Avanti”, y el jefe de redacción era Benito Mussolini. Y la amante de Mussolini era una rusa que se llamaba Angélica Balabanoff... Mi viejo, al final, tuvo que venirse como refugiado político, con mi vieja, yo y mis dos hermanas... Aquí se hizo carpintero, y nos fuimos a vivir a San Francisco, en Córdoba... Llegamos en el 22, y yo ya tenía 12 años, porque soy del 10...".


MI VIEJO de Julián Centeya.

Quisiera amasijarme en la infinita

ternura de mi barrio de purrete,

con un cielo cachuzo de bolita

y el milagro coleao de un barrilete.

Verlo a mi viejo, un tano laburante

que la cinchó parejo, limpio y claro;

y minga como yo, un atorrante

que la va de verso y se hace el raro.

Mi viejo carpintero era grandote,

y tenía un cuore chiquilín siempre en la vía.

Su vida no fue más que un despelote

y un poco, claro está, por culpa mía.

Vino en el Comte Rosso, fue un espiro.

Tres hijos, la mujer, a más un perro.

Como un tungo tenaz la fue de tiro.

Todo se la aguantó: hasta el destierro.

Y aquí palmó... aquí está adormecido

mi viejo el pobre tano laburante.

Se la tomó una cheno de descuido

y me dejó un recuerdo lacerante.

¿Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo?

Si es que hay un mundo pa'los que se piantan.

Sin duda el cuore suyo se hizo grillo

y su mano cordial es una planta.

Poema “Mi viejo” (Todo Tango).

Arriban a nuestra Argentina en 1922. La familia se radicó inicialmente en San Francisco (Córdoba) donde vivía un conocido y en el mismo año recala en Buenos Aires, estableciéndose en el barrio de Boedo, este barrio porteño fue su barrio: “pa'ver si se enteran que yo soy de Boedo”.

Enumero un ordenación de esquinas contra el cielo,

desando lonjas de calles con memorias,

me instalo en patios familiares, íntimos,

procuro una sucesión de horas,

me detengo en una desangrada tarde,

de antiguas imágenes me renuevo,

reconstruyo albas,

fijo noches habitadas de arboles en silencio,

de retazos de lunas caminadoras,

de almacenes brumosos como puertos

y un viento sin donde me pone entre las manos

la voz gemidora

de una guitarra goteándome un tiempo

de ochavas y de hembras

Entonces me nace el compadre de adentro

y bato esta sed que me crece de carne

pa'ver si se enteran que yo soy de Boedo.

Vecino ilustre de Parque Patricios. Cursó estudios en el colegio Abraham Luppi de Pompeya, donde aprendió a amar al Club Atlético Huracán.

Dice Wikipedia:

Origen del seudónimo.

En 1938 Amleto Vergiati entregó al guitarrista José Canet, para musicalizar, unos versos titulados Javier Pardales, un personaje imaginario del barrio de los Corrales, que era una de las denominaciones de la zona que posteriormente fue el barrio de Parque de los Patricios, porque allí se encontraban los Corrales Viejos, con el matadero adonde llegaban las reses. A partir de 1889 se construyeron nuevos mataderos en otra zona de la ciudad, que dieron lugar a al barrio que inicialmente se llamó Nueva Chicago, en alusión a la ciudad estadounidense caracterizada por su industria de la carne, y posteriormente tuvo la denominación oficial de barrio de Mataderos; el predio donde funcionaban los Corrales Viejos se transformó en el paseo denominado Parque de los Patricios. Canet se puso a la tarea y sugirió cambiar aquel nombre por Centeya, a lo cual accedió Vergiati, reemplazando además Corrales por Pompeya. Así crearon la milonga Julián Centeya, nombre que además comenzó Vergiati a usar como seudónimo en reemplazo de “Enrique Alvarado”, que utilizaba hasta entonces,​ y cuyos primeros versos dicen:

"Me llamo Julián Centeya

por más datos soy cantor

nací en la vieja Pompeya

tuve un amor con Mireya

me llamo Julián Centeya

su seguro servidor."

martes, 21 de julio de 2026

LA ARGENTINA NO SE VENDE. Por Jorge Castañeda.










LA ARGENTINA NO SE VENDE.


"La tierra estaba de antes, señor" dijo Tejada Gómez

La Patria no es un bien mostrenco

Que se vende al mejor postor

Porque tiene su propia historia,

Su gente, su hermosa tradición.

La Patria está en la bandera

A lo largo de su extención

Que en ella los tordos no empollen

Porque ha costado mucho sudor.

En ella subyacen las riquezas

El gas, el petróleo, el carbón,

La soberanía no se vende

Bajo ninguna ley ni condición.

Jorge Castañeda.

Escritor patagónico argentino Valcheta, Río Negro.

domingo, 19 de julio de 2026

Amigo, te digo amigo.


 Amigo, te digo amigo
Y me sale sin pensar
Por vos le di este sentido
A la vida que se va
Por vos le di este sentido
A la vida que se va
Como la sombra y el árbol
Dialogando sin hablar
Porque tu silencio dice
Lo que callan los demás
Porque tu silencio dice
Lo que callan los demás
Amigos son Cruz y Fierro
Los juntó la adversidad
Y jugándose la vida
Consagraron la amistad
Y jugándose la vida
Consagraron la amistad
Todo padre es un amigo
Que también hay que ganar
Viene en la sangre contigo
Contigo también se va
Viene en la sangre contigo
Contigo también se va
Enajénate al amigo
Desinteresado y leal
Tal vez por ganar amigos
Camina la humanidad
Tal vez por ganar amigos
Camina la humanidad
Amigos son Cruz y Fierro
Los juntó la adversidad
Y jugándose la vida
Consagraron la amistad
Y jugándose la vida
Consagraron la amistad
Y jugándose la vida
Consagraron la amistad.
Compositores: Jaime Davalos / Eduardo Llamil Falu.