lunes, 29 de junio de 2026

Dentro de poco moriré. Blas de Otero.

El zafarrancho de mi vida
toca a su fin. El alma está partida,
y el cuerpo a punto de partir. Lo sé.
Amé la vida, sin embargo.
Bien sabes tú que la amé mucho.
Aunque me expulsen de la vida, lucho
aún. Ancho el amor y el dolor largo.
Veo los ríos, me conmueven.
Contemplo un árbol, quedo absorto.
El mar inmenso me parece corto
de luces frente a muertos que se mueven.
He caminado junto al hombre.
Participé sus arduas luchas.
Muchos han sido los fracasos; muchas
más las conquistas que no tienen nombre.
Dentro de poco moriré.
Aquí está todo mi equipaje.
Cuatro libros, dos lápices, un traje
y un ayer hecho polvo que aventé.
Esto fue todo. No me quejo.
Sé que he vivido intensamente.
(Demasiado intensamente.) Enfrente
está el futuro: es todo lo que os dejo.

Blas de Otero Muñoz (Bilbao, 15 de marzo de 1916 - Majadahonda, 29 de junio de 1979).

viernes, 26 de junio de 2026

CAMBALACHE. Joan Manuel Serrat: Serrat en directo (1984).


CAMBALACHE.
 


Joan Manuel Serrat: Serrat en directo (1984).


Editado en 1984 por la compañía discográfica Ariola, grabado en directo durante la gira de Serrat en 1984, con arreglos y dirección musical de Ricard Miralles.

Los registros fueron tomados de las presentaciones que el cantautor catalán realizó en la ciudades españolas de Málaga, Cádiz, Madrid y Barcelona.

Todas las canciones están compuestas por Joan Manuel Serrat, a excepción de los temas Cantares y La saeta, letra del poeta español  Antonio Machado adaptada por Serrat; Para la libertad, de Miguel Hernández; Cambalache, tango argentino de Enrique Santos Discépolo (una versión estupenda de Serrat que sabe mucho de tangos; hay otros tangos que se encuentran en youtube); y Penélope, con música de Augusto Algueró.

En la Argentina cuando salió en Larga Duración y en Casetes salió a un precio menor en relación a otros productos de otros cantantes (que para los que escuchábamos a Serrat una linda sorpresa). En la revista Humor de Ediciones de la Urraca, fundada y dirigida por el dibujante Andrés Cascioli, un lector conocedor de Serrat envió una carta de lectores diciendo que le faltaban una o dos estrofas de un tema musical esa falla llevó a que saliera un precio menor.

Cambalache siempre se dice: “parece que fue escrita  hoy”; en este siglo XXI sigue vigente. Hoy como ayer y mañana también.

Discépolo con un humor trágico-cómico decía: 

"Como los criminales, como los novios y como los cobradores, yo regreso siempre”.

Cuando se estrena  el tango Fangal uno de los últimos tangos tampoco fue un gran éxito y fue incomprendido. Tania vuelve del teatro y cuenta que poco la habían aprobado y Discépolo contesta: “No te hagas problemas, ahora no lo entienden, lo que pasa es este tango lo escribí mañana”. Así fue. Siempre regresa Discépolo y nos pone la ñata contra el vidrio de la actualidad.

Siglo veinte, cambalache problemático y febril... Para Joan Manuel Serrat  en directo decía en la introducción algo así: “Hace algún tiempo Enrique Santos Discépolo escribía un tango que él lo tituló “Cambalache”. Y dentro de la información que uno tiene, siempre limitada y siempre muy particular, "Cambalache", me parece, una de esas canciones que mejor describe este siglo XX, difícil, complicao y marrullero que queramos o no queramos nos toca transitar a todos. Seguramente por eso es que a mí me gusta mucho cantar. De Enrique Santos Discépolo tango que lleva por titulo "Cambalache"…”

Letra y música de Enrique Santos Discépolo (1.935).

 

Que el mundo fue y será

una porquería, ya lo sé.

En el quinientos seis

y en el dos mil, también.

Que siempre ha habido chorros,

maquiavelos y estafaos,

contentos y amargaos,

barones y dublés.

Pero que el siglo veinte

es un despliegue

de maldá insolente,

ya no hay quien lo niegue.

Vivimos revolcaos en un merengue

y en el mismo lodo

todos manoseados.

Hoy resulta que es lo mismo

ser derecho que traidor,

ignorante, sabio o chorro,

generoso o estafador...

¡Todo es igual!

¡Nada es mejor!

Lo mismo un burro

que un gran profesor.

No hay aplazaos ni escalafón,

los ignorantes nos han igualao.

Si uno vive en la impostura

y otro roba en su ambición,

da lo mismo que sea cura,

colchonero, Rey de Bastos,

caradura o polizón.

¡Qué falta de respeto,

qué atropello a la razón!

Cualquiera es un señor,

cualquiera es un ladrón...

Mezclao con Stravisky

va Don Bosco y La Mignon,

Don Chicho y Napoleón,

Carnera y San Martín...

Igual que en la vidriera

irrespetuosa

de los cambalaches

se ha mezclao la vida,

y herida por un sable sin remache

ves llorar la Biblia

junto a un calefón.

Siglo veinte, cambalache

problemático y febril...

El que no llora no mama

y el que no afana es un gil.

¡Dale, nomás...!

¡Dale, que va...!

¡Que allá en el Horno

nos vamo’a encontrar...!

No pienses más; sentate a un lao,

que ha nadie importa si naciste honrao...

Es lo mismo el que labura

noche y día como un buey,

que el que vive de los otros,

que el que mata, que el que cura,

o está fuera de la ley...


*** Enrique Santos Discépolo fue un compositor, músico, dramaturgo y cineasta argentino. También era conocido como Discepolín. nacido el 27 de marzo de 1901,
en el barrio porteño de Balvanera y fallece, de un ataque al corazón, 50 años después.

Hijo de Santos Discépolo italiano nacido en Nápoles y hermano de Armando Discépolo, uno de los grandes del teatro argentino.

Era “flaco, fané y descangayado” –como lo describió Tanía-.

Fallecimiento –de tristeza según comentara Tanía-  un 23 de diciembre de 1951 (edad 50 años), Buenos Aires. Había tomado la decisión de irse.

*** Joan Manuel Serrat Teresa​ nacido un 27 de diciembre de 1943 (edad 82 años), El Poble-sec, Barcelona, España.

Un servidor,

Joan Manuel Serrat,

casado, mayor de edad,

vecino de Camprodón, Girona,

hijo de Ángeles y de Josep,

de profesión cantautor,

natural de Barcelona.

Fragmento de la canción “A quién corresponda”, 1981.

miércoles, 24 de junio de 2026

CAMBALACHE UN TANGO VIGENTE. En el 2000 y hoy también.

CAMBALACHE UN TANGO VIGENTE. 
En el 2000 y hoy también.


El tango Cambalache se estrenó en una clásica obra del teatro de revista, en el Teatro Maipo. Pero como consecuencia de éste acto, el director de la película “El alma del bandoneón” (Mentasti) se enfureció y presentó una enfática queja, ya que existía un acuerdo entre Discépolo y el director de cine para que éste último fuera el titular exclusivo de este tango.

La letra del tango (una verdadera genialidad de "Discepolín" ) que refleja la realidad pintada con un sentido trágico-cómico que lo caracterizaba de contenido social, filósófico y metafísico (para el Siglo XX Cambalache y para el siglo XXI también). 

Letra y música de Enrique Santos Discépolo (1.935).

Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.
¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto a un calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
nos vamo’a encontrar...!
No pienses más; sentate a un lao,
que ha nadie importa si naciste honrao...
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley...



Cambalache: el tango que fué prohibido de Enrique Santos Discépolo que sigue vigente.

Y una frase que nunca se dijo: “Parece que fue escrito hoy”. De tanto repetir acerca de Cambalache hoy es una "frase hecha".

Que siempre ha habido chorros,. Maquiavelos y estafaos,. Contentos y amargaos,. Valores y dublé… en el 510 y en el 2000 también…

Se estrenó a fines de 1934 en el Teatro Maipo de Buenos Aires lo cantó por primera vez Sofía "La Negra" Bozán.

El tango Cambalache fue parte de la película “El alma del bandoneón”, en el filme, estrenado al año siguiente, lo interpretó Ernesto Famá con el acompañamiento de la orquesta de Francisco Lomuto.

Fue compuesto en 1934 y censurada por el gobierno militar en 1943, pero volvió a sonar en 1949. Nunca perdió vigencia a lo largo de los años al contrario muchos que no son tangueros la escuchan en versiones de Julio Sosa (una de las más logradas) Orquesta: Leopoldo Federico (1964), el Polaco Goyeneche, Edmundo Rivero y otras versiones como la Serrat en directo en 1984 que según Serrat Cambalache es un tango qué mejor describe el siglo XX (y el siglo XXI en curso), difícil, complicado y marrullero como dice en la introducción. Y hay otras versiones como las de Raphael o Julio Iglesias que las incorporaron entre sus interpretaciones. Un tango que gusta incluso a los que no les gusta el tango.

Hay en youtube una versión que figura como Carlitos Gardel que nunca la llegó a cantar y que pertenece, dicen los entendidos, a Agustín Cipriano. Gardel fallece en infausto accidente en 1935.

- Agustín Cipriano Irusta (Rosario 1903 - Caracas 1987).

El cambio de Julio Sosa al tango Cambalache.

En la letra original del tango Discépolo escribió "Mezclao con Stavisky va, Don Bosco y La Mignon...", Julio Sosa, en sus versiones con la orquesta de Leopoldo Federico, cambió a "...mezclao con Toscanini va, Scarface y Napoleón...". Con la aceptación de muchos que les gusta esta versión.

El uruguayo mantuvo a Napoleón y a San Martín, pero incorporó a (Arturo) Toscanini --italiano, el más grande director musical de su época--, Yatasto --un "pingo" pura sangre ganador de la cuádruple corona de la hípica argentina--, Scarface --apodo del mafioso Al Capone--, (Onofre) Marimón, discípulo de Juan Manuel Fangio, fallecido en una carrera-- y Gatica, "el Mono", popular boxeador.

"Pero el mayor de los cambios siempre estuvo en la versión de Cambalache cantada por Julio Sosa donde al comenzar cambia el "506" por el "510" y después cuando la letra original dice “mexclao con Straviski va Don Bosco y La Mignon, Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín...”,  Julio Sosa confundió a Stavisky (Alexandre, un estafador ruso) con el músico (también ruso) Igor Stravinsky, y lo reemplazó por Toscanini (Arturo), un músico italiano y gran director de orquesta. También sacó a Carnera (Primo Carnera, un boxeador italiano campeón mundial en la década del 30) y reemplazó por Carrera (el billarista argentino casi contemporáneo de Sosa). Y en la versión de 1958 nombra a Toscanini, Escarfaso y Napoleón,  Yatasto y Marimon, Gatica, y San Martín. Además, incorporo el “se vamo a encontrar”, cuando la versión original decía “nos vamo a encontrar”. Y en el final  Discepolo  pone a los que “viven de los otros” y no a los “que viven de las minas”, es decir, a los patrones y no a los cafishios.

Pero lo mas llamativo es que, un poco confusión y un poco el no compartir la ideología anarquista del autor, logró que "Cambalache" sea casi un himno y su versión la mas famosa". Por Walter Ercoli.

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Cambalache letra en la versión de Julio Sosa.

Con cambios que gustaron.

Que el mundo fue y será una porquería, ya lo séEn el quinientos diez, y en el dos mil tambiénQue siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaosContentos y amargaos, valores y dobles
Pero que el siglo veinte es un despliegueDe maldad insolente, ya no hay quien lo niegueVivimos revolcaos en un merengueY en el mismo lodo, hmm, todos manoseaos
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidorIgnorante, sabio o chorro, pretencioso o estafadorTodo es igual, nada es mejor¡Lo mismo un burro que un gran profesor!No hay aplazaos, qué va a haber, ni escalafónLos inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la imposturaY otro afana en su ambiciónDa lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastosCaradura o polizón.
Qué falta de respeto, qué atropello a la razónCualquiera es un señor, cualquiera es un ladrónMezclao con Toscanini, va Escarfaso y NapoleónYatasto y Marimón, Gatica y San Martín.
Igual que en la vidriera irrespetuosaDe los cambalaches se ha mezclao la vidaY herida por un sable sin remachesVes llorar la Biblia junto a un calefón
Siglo veinte, cambalache, problemático y febrilEl que no llora, no mama; y el que no afana, es un gilDale nomá, dale que vaQue allá en el horno se vamo a encontrarNo pienses más, séntate a un laoQue a nadie importa si naciste honrao
Si es lo mismo el que laburaNoche y día como un bueyQue el que vive de las minas, que el que mata, que el que curaO está fuera de la ley.

Un tango que pasó por varias censuras.

Momento Musical.







Enrique Santos Discépolo fue un poeta que, con angustia existencial, “pintó de cuerpo entero” el escenario del azar insolente de Siglo XX donde se mezclaban los  valores; fue el “filósofo del barrio”, un gran compositor sin esa “magia” de un Homero Manzi.  
Fue también actor y se lo recuerda por sus trabajos en las películas  “yira, yira” en 1930 con Carlitos Gardel y
“El Hincha” en el año 1951 (entre otras).

Nacido en el barrio de Balvanera, el 27 de marzo de 1901, quinto  hijo y último de un músico de orquesta napolitano llamado Santo Discépolo, quedó pronto huérfano. 
El padre estudió en  el Conservatorio Real de Nápoles viajó a Buenos Aires donde dirigió la banda de la policía y de bomberos.
Decía Discépolo a manera de autobiografía:  
“Nací el 27 de marzo de 1901… Como ven, camino por la vida un paso atrás de nuestro siglo. Yo bien quisiera ir un paso adelante, pero le tengo miedo al papel de precursor. De mi infancia conservo pocos recuerdos. Mejor dicho, procuro no conservarlos. Tuve una infancia triste. […] A los cinco años quedé huérfano de padre y antes de cumplir los nueve perdí también a mi madre. Entonces, mi timidez se volvió miedo y mi tristeza, desventura. Recuerdo que entre los útiles del colegio tenía un pequeño globo terráqueo. Lo cubrí con un paño negro y no volví a destaparlo. Me parecía que el mundo debía quedar así, para siempre, vestido de luto”(“Escritos inéditos de Enrique Santos Discépolo” de Norberto Galasso).
Su hermano Armando Discépolo fue un ponderado director teatral y dramaturgo argentino que vivió hasta 1971; se lo considera creador del grotesco criollo con personajes pobres y miserables donde se reflejan  miserias de un orden social muy despiadado e injusto.
Tras fallecer sus padres, su hermano Armando que le llevaba unos 14 años se convirtió en su maestro y le descubrió la vocación por el teatro. 
En 1918 escribió sus primeras obras de teatro; estrenó algunos sainetes escritos junto a Marco Polco y al actor Miguel Gómez Bao.  
En una gira de la compañía de Blanca Podestá, corría el año 1.925, escribió el tango “Bizcochito”.  
En 1925 ó 1926 compuso el tango “Qué vachaché”.

Se puede afirmar que hay unos cinco tangos que trazan una versión desencarnada de la realidad efectiva del (país o el mundo) que describen (como decía Joan Manuel Serrat sobre el tango “Cambalache” “el siglo XX difícil, complicado y marrullero” y diría el Siglo XXI ¡también!).

Esas obras maestras son: de Enrique Cadícamo “Al Mundo le falta un tornillo”, “Que vachaché” y “¿Qué sapa Señor?” junto con “Cambalache” y la quinta “Bronca” de Mario Batistella con música de Edmundo Rivero.
En el tango “Qué Vachaché” “pintó de cuerpo entero” la patente realidad y decía:
Lo que hace falta es empacar mucha moneda,
 vender el alma, rifar el corazón,
 tirar la poca decencia que te queda.
… … … …
El verdadero amor se ahogó en la sopa;
la panza es reina y el dinero Dios
¿Pero no ves, gilito embanderado,
que la razón la tiene el de más guita,
 que la honradez la venden al contado
y a la moral la dan por moneditas?

Enrique Santos Discépolo tenía unos 25 años y empieza con sus letras que están más allá de las modas o lo pasajero. “El tango se estrena en el teatro Urquiza de Montevideo ese mismo año. La cantante que lo interpreta por primera vez se llama Mecha Delgado” “El crítico teatral José Pedro Blixen Ramírez, lo ve tan desolado, tan abatido que en voz baja le comenta a un amigo: “Lo que me atrevo a asegurarte es que este pobre muchacho no vuelve a escribir un tango en el resto de sus días” escribe Manuel  Abet. En Buenos Aires, lo estrenó Tita Merello con similar resultado.
En 1928 saldría a la luz “Esta noche me emborracho” que tiene dureza en sus versos pero a la vez el sarcasmo humorístico: “Al verla así rajé, pa´no llorar” “Esta noche me emborracho bien/ m mamo ¡bien mamado!/ pa´no pensar” la interpretación de Azucena Maizani es todo un éxito.
“Grité el dolor de muchos, porque así estoy más cerca de ellos. Usé un lenguaje poco académico porque los pueblos son siempre anteriores a las academias. Los pueblos claman, gritan y ríen sin motivos” pensaba  este observador no sólo del contexto social sino de las actitudes de las personas. Cuenta  Luis Cardillo en “Los tangos de Sabina” que “Un día, al entrar a su casa, se encuentra con una reunión de artistas de esa época. Tania (su mujer), Ángel Magaña, Osvaldo Miranda, Olinda Bozán y otros.
Pregunta si estaban planeando un asalto y se ofrece de hacer de campana.
Le explican que una inmobiliaria muy conocida (Vinelli) había puesto a remate unos terrenos baratos en Villa Gesell, y entre todos decidieron comprarlos. Discépolo comenzó a reírse a carcajadas y les preguntó si estaba locos “¿Un pedazo de tierra? ¿Van a comprar un pedazo de planeta? ¿Para qué? ¿Se lo van a llevar a algún lugar cuando se mueran? ¿Para qué les puede servir un trozo de tierra? Gasten la guita en vivir, otarios”.

Ese “filósofo atemporal” que en 1945 se preguntaba: 
¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?
¿Dónde estaba el sol que no te vio?
¿Cómo una mujer no entiende nunca
que un hombre da todo, dando su amor?
¿Quién les hace creer otros destinos?
¿Quién deshace así tanta ilusión?
¡Soy una canción desesperada
que grita su dolor y su traición...!
Que denuciaba las nivelaciones donde en la mescolanza da "lo mismo ser derecho que traidor, / ignorante, sabio, chorro, / generoso, estafador".
"Aunque te quiebre la vida, /aunque te muerda un dolor, / no esperes nunca una ayuda, / ni una mano, ni un favor" (Yira, Yira”).
Cuando escribe su “Yira, yira” donde dice (sin vueltas) “verás que todo es mentira / verás que nada es amor” con el tiempo diría a modo de disculpa “Los golpes y los años serenan” y comenta que por aquellos años tenía “veinte años menos y mil esperanzas más”.

Falleció el 23 de diciembre de 1951 de un síncope al corazón a los 50 años aunque su esposa Tania decía que fue de tristeza.

Publicado en GPA.

lunes, 22 de junio de 2026

Al mundo le falta un tornillo (tango).1933.


Al mundo le falta un tornillo (tango). 


Todo el mundo está en la estufa,
triste, amargao y sin garufa,
neurasténico y cortao...
Se acabaron los robustos,
si hasta yo, que daba gusto,
¡cuatro kilos he bajao!
Hoy no hay guita ni de asalto
y el puchero está tan alto
que hay que usar el trampolín.
Si habrá crisis, bronca y hambre,
que el que compra diez de fiambre
hoy se morfa hasta el piolín.
Hoy se vive de prepo
y se duerme apurao.
Y la chiva hasta a Cristo
se la han afeitao...
Hoy se lleva a empeñar
al amigo más fiel,
nadie invita a morfar...
todo el mundo en el riel.
Al mundo le falta un tornillo
que venga un mecánico...
¿Pa' qué, che viejo?
Pa' ver si lo puede arreglar.
¿Qué sucede?... ¡mama mía!
Se cayó la estantería
o San Pedro abrió el portón.
La creación anda a las piñas
y de pura arrebatiña
apoliya sin colchón.
El ladrón es hoy decente
a la fuerza se ha hecho gente,
va no encuentra a quién robar.
Y el honrao se ha vuelto chorro
porque en su fiebre de ahorro
él se “afana” por guardar.
Al mundo le falta un tornillo,
que venga un mecánico.
pa' ver si lo puede arreglar.

Al mundo le falta un tornillo es un tango argentino-uruguayo compuesto por José María Aguilar Porrás con letra de Enrique Cadícamo. 

Fue grabado por Carlos Gardel para el sello Odeón.

Otra versión es la de Julio Sosa, grabada en 1957 para RCA Víctor con la orquesta de Armando Pontier.

- ENRIQUE CADÍCAMO (General RodríguezProvincia de Buenos Aires, 15 de julio de 1900-Buenos Aires, 3 de diciembre de 1999)Poeta, compositor y escritor argentino, autor de más de 800 temas entre tangos, valses, milongas, foxtrots, polkas, candombes y otros ritmos. Usó también los seudónimos de Rosendo Luna y Yino Luzzi.
- JOSÉ MARÍA AGUILAR PORRÁS (San Ramón, 3 de mayo de 1891 - Buenos Aires, 21 de diciembre de 1951. Guitarrista, cantante y compositor uruguayo.
Fue acompañante de Agustín Magaldi (y de su dúo Magaldi-Noda), de Ignacio Corsini, Gómez-Vila, Pelaia-Catán, Alberto Vila, Adhelma Falcón (hermana de Ada Falcón) y Carlos Gardel.

Versiones de Carlitos Gardel, Julio Sosa y Edmundo Rivero.





jueves, 18 de junio de 2026

Norma y paraíso de los negros de Federico García Lorca.

Odian la sombra del pájaro
sobre el pleamar de la blanca mejilla
y el conflicto de luz y viento
en el salón de la nieve fría.

    Odian la flecha sin cuerpo,
el pañuelo exacto de la despedida,
la aguja que mantiene presión y rosa
en el gramíneo rubor de la sonrisa.

    Aman el azul desierto,
las vacilantes expresiones bovinas,
la mentirosa luna de los polos,
la danza curva del agua en la orilla.

    Con la ciencia del tronco y del rastro
llenan de nervios luminosos la arcilla
y patinan lúbricos por aguas y arenas
gustando la amarga frescura de su milenaria saliva.

    Es por el azul crujiente,
azul sin un gusano ni una huella dormida,
donde los huevos de avestruz quedan eternos
y deambulan intactas las lluvias bailarinas.

    Es por el azul sin historia,
azul de una noche sin temor de día,
azul donde el desnudo del viento va quebrando
los camellos sonámbulos de las nubes vacías.

    Es allí donde sueñan los torsos bajo la gula de la hierba.
Allí los corales empapan la desesperación de la tinta,
los durmientes borran sus perfiles bajo la madeja de los caracoles
y queda el hueco de la danza sobre las últimas cenizas.