jueves, 27 de agosto de 2026

A mis soledades voy / Lope de Vega.

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del jüicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

Lope de Vega Carpio​​ (Madrid, 25 de noviembre de 1562-Madrid, 27 de agosto de 1635)​.
Lope de Vega Carpio​​ ​ fue uno de los poetas y dramaturgos más importantes del Siglo de Oro español.

miércoles, 26 de agosto de 2026

AUSENCIAS de ALFONSO REYES.

AUSENCIAS de ALFONSO REYES.

De los amigos que yo más quería
y en breve trecho me han abandonado,
se deslizan las sombras a mi lado,
escaso alivio a mi melancolía.

Se confunden sus voces con la mía
y me veo suspenso y desvelado
en el empeño de cruzar el vado
que me separa de su compañía.

Cedo a la invitación embriagadora,
y discurro que el tiempo se convierte
y acendra un infinito cada hora.

Y desbordo los límites, de suerte
que mi sentir la inmensidad explora
y me familiarizo con la muerte.

Alfonso Reyes Ochoa.
Monterrey, Nuevo León, 17 de mayo de 1889 
— Ciudad de México, 27 de diciembre de 1959.

lunes, 24 de agosto de 2026

SONETO DEL VINO de Jorge Luis Borges.


¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto

otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

* Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo. 
Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 - Ginebra, 14 de junio de 1986.

sábado, 22 de agosto de 2026

ME VOY PARA PAJALTA de Jorge Castañeda.

ME VOY PARA PAJALTA.

Cuando pasa el aguacero

Y todo se queda en calma

Si algún amigo me lleva

Yo me voy para Pajalta.


Qué bonito es el paraje

Con su gente que trabaja

Y la lluvia que ha dejado

Toda la tierra mojada.


Un arado y un tractor,

Herramientas de labranza

Y el sol que quiere asomar

Rodeado de nubes blancas.


En este valle menor

La vida se asoma y canta,

El aire se vuelve claro

Mientras los pájaros pasan.


Fue tierra de Tehuelches

Porque dejaron su estampa

Y también la bautizaron

En el nombre de Pajalta.


Su gente sabe esperar

Y no pierde la esperanza.

Porque aguantan la sequía

Al mal tiempo mala cara.


Qué bonito está el paraje

Su gente se mano franca,

Habrá que andar el camino

Para llegar a Pajalta.


Jorge Castañeda.

Valcheta, Río Negro, la Argentina.

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Paja Alta es un paraje del Departamento Valcheta, en la línea sur de la provincia de Río Negro, la Argentina.

El nombre de esta localidad tiene su origen en la paja, una graminie común en la patagonia, que incluso es utilizada para la construcción de ranchos.

Está situado al pie de la meseta de Somuncura.

“Con respecto a la toponimia de la voz “Pajalta”, se recogen varias interpretaciones. El investigador Rodolfo Casamiquela alude a “Pájalt” como el nombre correcto en tehuelche septentrional, pues Zoilo Moreira, de esta extracción, informante de Harrington y propio, pronunciaba Pajalta a la española y preguntado por dicho nombre respondió “rinconada”, de sentido probablemente explicativo. “Rinconada”, callejón sin salida, es “tahnelau” en el vocabulario tehuelche septentrional recogido por Claraz. Yo tengo apuntado yahnagültaküchawütr, de José María Cual, en aparente alusión a un recinto natural entre las sierras”.

Observa Casamiquela que “ni Harrington ni yo  pudimos obtener explicación etimológica para “Pájalt”, como pronunciaba la mayoría de los informantes, voz grave perteneciente a la lengua tehuelche septentrional. Pensando en Pajút, “dulce” en dicha lengua, me pregunto si no se tratará de una planta”.

Ante lo confuso de la voz agrega que “sin embargo, hay otros caminos posibles, en este caso en lengua tehuelche meridional. Por un lado, pajar, “mara, liebre patagónica”, por el otro paj “jarilla”. A pesar que esta planta se denomina muya en tehuelche septentrional, según los informantes de Harrington  y propios, no es descartable la existencia de una voz emparentada con la tehuelche meridional en esa lengua (tal vez aplicada a una especie determinada de “Larrea”.”

Texto de “El paraje rionegrino Paja Alta: “Un puñado de casas dispersas en medio de un paisaje agreste” publicado en Más Río Negro – 2019.




La mayoría de las imágenes pertenecen a publicaciones del Diario Río Negro.

Desconocía la existencia  de este Paraje Paja Alta -perdonen mi ignoracia- de nuestra línea sur rionegrina, Patagonia. Gracias a Jorge Castañeda poblador de Valcheta en sus versos se la conoce.

jueves, 20 de agosto de 2026

SONETO DEL AMOR UNITIVO y otros sonetos. Francisco Luis Bernárdez.

 

 Francisco Luis Bernárdez.

SONETO DEL AMOR UNITIVO y otros sonetos.

Francisco Luis Bernárdez.

Soneto del amor unitivo
 
 Tan unidas están nuestras cabezas
y tan atados nuestros corazones,
ya concertadas las inclinaciones
y confundidas las naturalezas,
 
que nuestros argumentos y razones
y nuestras alegrías y tristezas
están jugando al ajedrez con piezas
iguales en color y proporciones.
 
En el tablero de la vida vemos
empeñados a dos que conocemos,
a pesar de que no diferenciamos,
 
en un juego amoroso que sabemos
sin ganador, porque los dos perdemos,
sin perdedor, porque los dos ganamos.
 
 
 
 Soneto a la doncella lejana
 
 Inaccesible al viento que suspira
por apagar la luz de su cabello,
inaccesible al pálido destello
de la estrella lejana que la mira.
 
Inaccesible al agua que delira
por llegar a la orilla de su cuello,
inaccesible al sol y a todo aquello
que alrededor de su persona gira,
 
la doncella en su mundo de diamante
inclina la cabeza lentamente
para escuchar en el remoto mundo:
 
el eco de un latido muy distante,
la resonancia de una voz ausente
y el sonido de un paso vagabundo.
 
 
 
Soneto lejano
 
Bello sería el río de mi canto,
que arrastra por el mundo su corriente,
si dicho canto no naciera en cuanto
el río se separa de la fuente.
 
Bello sería el silencioso llanto
de la estrella en la noche de mi frente
si dicha estrella no distara tanto
de quien le da la luz resplandeciente.
 
Bello sería el árbol de mi vida
si la raíz de amor lo sostuviera
sin estar alejada y escondida.
 
Bello sería el viento que me nombra
si la voz que me llama no estuviera
perdida en la distancia y en la sombra.
 
 
 
Soneto interior
 
 Aquí donde la tierra es menos tierra,
donde el agua es el agua del olvido,
donde el aire es un aire sin sonido
y donde el fuego ya no mueve guerra;
 
Aquí donde la tierra se destierra,
donde el agua carece de sentido,
donde el aire prefiere estar dormido
y donde el fuego su pasión encierra;
 
el hombre de mirada pensativa
substituye las cosas de su casa;
la tierra, con su carne fugitiva,
 
el aire, con el aire de su aliento,
el agua, con su propio sentimiento,
el fuego, con el fuego que lo abrasa.
 
 
 
Soneto al Niño Dios
 
 Te llamé con la voz del sentimiento
antes de la primera desventura,
te busqué con la luz, aún obscura,
que despuntaba en el entendimiento.
 
Pero siempre, Señor, sin fundamento.
Pero nunca, Señor, con fe segura,
 
porque la luz aquella no era pura
y aquella voz se la llevaba el viento.
 
Fue necesario que muriera el día,
que viniera la noche, que callara
la voz y que cesara la alegría,
 
para que yo te descubriera, para
que la desolación del alma mía
en el llanto del Niño te encontrara.
 
 

 Francisco Luis Bernárdez.

Francisco Luis Bernárdez nació en Buenos Aires, en 1900, y murió en la misma ciudad, en 1978. Hijo de padres españoles, viajó a los veinte años, a la patria de sus ancestros. Allí ejerció el periodismo en Vigo, como redactor de "Pueblo gallego", donde se relacionó con figuras como Valle Inclán, los hermanos Machado y Juan Ramón Jiménez. Retornó a su país natal, donde desempeñó actividades literarias  en la Revista "Martín Fierro", e integró, desde 1928, el grupo de la revista "Criterio". En 1925, vio la luz su obra "Alcántara", año en que lo galardonan con el tercer premio del concurso literario de la Municipalidad de Buenos Aires. En esta época funda la revista "Libra", en colaboración con Leopoldo Marechal, de quien era íntimo amigo.Integró, junto a notables figuras, como Jorge Luis Borges, Ricardo Güiraldes y Conrado Nalé Roxlo, entre otros, el grupo "Florida", perteneciente a la corriente del ultraísmo; estética de la que pposteriormente se aleja. Una larga enfermedad le obliga a guardar reposo a partir de 1930, y recién en 1935, se conoce otro de sus poemas: "El Buque", de carácter intimista. A partir de entonces, su obra es sumamente prolífica, destacándose: "Cielo sin tierra" (1937), "La ciudad sin Laura" (inspirado en su esposa, y escrito en 1938); "Poemas elementales" (1942), "Poemas de carne y hueso" (1943) -por estos dos últimos libros se le concede el Premio Nacional de liteeratura.-, "El Ruiseñor" (1945), "Las estrellas" (1947), "El ángel de la guarda" (1949), "Poemas Nacionales" (1949), "La flor" (1951), "El arca" (1954) y "Poemas de cada día" (1963) y La copa de agua (1963). Bernárdez es uno de los muy escasos poetas argentinos que asumió el catolicismo en su creación.

Publicado en

La biblioteca de Marcelo Leites.

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Uno de los poemas más conocidos.

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.