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miércoles, 19 de abril de 2023

Un día entre nosotros de Gabriel Celaya.


Un día entre nosotros
de Gabriel Celaya.

Yo me siento. Tú te sientes. Nos sentimos,
estamos juntos. Somos
terriblemente dichosos,
como el cielo siempre azul, como el espanto,
como la luz que es la luz,
como el espacio.

Si ahora me preguntaran por qué estoy tan contento,
diría: «Porque soy.»
Y al decirme sería un poco menos.
Si tratara de explicarme surgirían como sierpes
desenvueltas y en combate mis ambiguos sentimientos.
Pero soy solo. Sí. Soy. Te creo.

Estas aquí, en mí mismo.
Ni te veo, ni te pienso, ni te beso, ni te sueño.
Sólo estás. Estoy contigo. Yo, a tu lado, Tú conmigo.
Estamos uno en otro, tan reales
que con ser poco, ese poco es ya bastante.
Estamos en lo que somos, de puro simples, totales.

Estamos donde siempre, callados. No hay motivo
razonable para ser tan ferozmente dichosos.
Pero sacan el porrón de vino, las chuletas,
la ensalada, el Cacciotta ricamente podrido,
el jugo de naranja, los cafés, la ginebra.
Estamos juntos y todo nos sabe por eso a fiesta.

Soy feliz, ¡tan feliz!
Si ahora me levantara saldría por el techo.
Estoy, como se dice vulgarmente, contento.
Vivo, vivo, y contigo
comprendo que vivir es algo muy sencillo.
El corazón ha abierto su mano y yo deliro.

Me dejo estar. Te quiero. Todo es bello.
Irradio una certeza fulminante.
Soy el alguien tremendo que en ti se basta a sí mismo.
Soy mi absoluta presencia (¿qué pasa?)
que está aquí (¡perdón, nada!).
Soy contigo y tú conmigo, el imán de los prodigios.

¿Quién creería si nos viera que cada día, obtusa,
la desgracia del mundo de fuera nos arrastra?
¡Amor besa mi muerte! ¡Dolor, sé voluptuoso!
¡Oh tú, Necesidad, pon la burla en mis ojos
y en pecho ese ritmo de la paz y la guerra
que son a una el latido fatal de la belleza!

¡Ahora, mi ahora mismo,
sé límpido y valiente, la alegría ganada
a los monstruos informes, y a lo triste sin alma!
¡Oh tú, mi yo más bello, mi más que yo, mi amada,
manténme con tus ojos suspenso, nunca grave,
y sea siempre magia la vida cotidiana!

martes, 18 de abril de 2023

Cerca y lejos de Gabriel Celaya.


CERCA Y LEJOS.


Más allá del pecado,
indecible, te adoro,
y al buscar mis palabras
sólo encuentro unos besos.


En el pecho, en la nuca,
te quiero.
En el cáliz secreto,
te quiero.


donde tu vientre es combo,
fugitiva tu espalda,
oloroso tu cuerpo,
te quiero.



Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, ​ conocido como Gabriel Celaya, fue un poeta español de la generación literaria de posguerra.
Entre 1927 y 1935 vivió en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Federico García Lorca, José Moreno Villa y a otros intelectuales que lo inclinaron por el campo de la literatura, llevándolo a dedicarse por entero a la poesía. Combatió durante la Guerra Civil Española.
En 1986 es galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas por el Ministerio de Cultura. Se puede afirmar que la obra de Gabriel Celaya constituye una gran síntesis de casi todas las preocupaciones y estilos de la poesía española del siglo XX.
Nacido en Hernani, Guipúzcoa (España) un 18 de marzo de 1911; fallece en la Ciudad de Madrid (España) un 18 de abril de 1991.

domingo, 18 de abril de 2021

Todas las mañanas cuando leo el periódico de Gabriel Celaya.

Me asomo a mi agujero pequeñito.
Fuera suena el mundo, sus números, su prisa,

sus furias que dan a una su zumba y su lamento.

Y escucho. No lo entiendo.



Los hombres amarillos, los negros o los blancos,

la Bolsa, las escuadras, los partidos, la guerra:

largas filas de hombres cayendo de uno en uno.
Los cuento. No lo entiendo.



Levantan sus banderas, sus sonrisas, sus dientes,

sus tanques, su avaricia, sus cálculos, su vientres

y una belleza ofrece su sexo a la violencia.
Lo veo. No lo creo.



Yo tengo mi agujero oscuro y calentito.

Si miro hacia lo alto, veo un poco de cielo.

Puedo dormir, comer, soñar con Dios, rascarme.
El resto no lo entiendo.

Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta,​ conocido como Gabriel Celaya (Hernani, Guipúzcoa, 18 de marzo de 1911-Madrid, 18 de abril de 1991).

LA VIDA ES TAN SENCILLA... de Gabriel Celaya.

LA VIDA ES TAN SENCILLA...

de Gabriel Celaya.

 


La vida es tan sencilla que se explica por sí misma,

se basta a sí misma.

¡Mira! Todo está hecho. Todo está ya dado.

Nos basta aceptar

o quizá —somos humanos— alabar

y cantar

a lo que nos maquina sin dejarse pensar.

Todo está aquí. ¿No lo ves?

No hay razón ni más allá.

¡Somos felices! Vivimos los instantes explosivos

de alegría o de dolor, de rabia o de amor,

y si no

es que estamos distraídos, aburridos.

No hay nada que esperar. No hay nada que temer.

También la muerte

llegará cuando nos sea fielmente necesaria

y la recibiremos con verdadera ansia.

Desde que nacimos

nos estamos preparando para que nos consuma.

 

Consejo mortal.

Levanta tu edificio. Planta un árbol.

Combate si eres joven. Y haz el amor, ¡ah, siempre!

Mas no olvides al fin construir con tus triunfos

lo que más necesitas: Una tumba, un refugio.

Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta,​ conocido como Gabriel Celaya  había nacido en Hernani, Guipúzcoa el 18 de marzo de 1911. Fue un célebre poeta vasco.

Se codeó con los intelectuales más destacados conoció a Federico García Lorca, Luis Buñuel, Salvador Dalí, Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez, entre otros.

Fallece en Madrid el18 de abril de 1991, hace 30 años, éste poeta español de la generación literaria de posguerra.

viernes, 6 de mayo de 2016

ESPAÑA EN MARCHA - Gabriel Celaya.

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.
Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.
Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.
Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.
De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.
¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.
Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.
Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.
Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.
No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.
España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

jueves, 5 de mayo de 2016

En la luz abierta de Gabriel Celaya.


Con los ojos limpios
veo la nueva primavera,
la mañana absuelta.
Con los ojos lavados de pensamientos,
la alegría es otra vez lo que comienza
sin ideas,
la locura feliz, lo que se estrena.

Allí está el mar. Mira el mar.
Los pinos tiemblan
aquí, que no, que sí.
La brisa me envuelve, vuela mi camisa
y un frescor me anima.

Con los ojos cerrados
pienso en mis queridos amigos muertos
que no viven esta dicha.
Con los ojos abiertos
mi sonrisa riza la melancolía.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Biografía de Gabriel Celaya.

Biografía de Gabriel Celaya.

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.

¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: morir.


Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, nombre real del poeta español, nació en Hernani, Guipúzcoa en 1911. 
Sus nombres y apellidos lo que aprovechó para firmar sus obras como Rafael Múgica, Juan de Leceta o Gabriel Celaya. 
Gabriel Celaya es como sería conocido.
Ser poeta es encontrar
en otros la propia vida.
No encerrarse; darse a todos;
ser sin ser melancolía,
y ser también mar y viento,
memoria de las desdichas...
Gabriel Celaya
Se lo considera representante  de la “poesía comprometida” o poesía social.
Durante la guerra civil fue capitán de gudaris del ejército republicano de Euskadi.
Entre los años 1927 y 1935 vivió en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Federico García Lorca, José Moreno Villa.
En 1986 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas.
Falleció en 1991 en Madrid y sus cenizas fueron esparcidas en su Hernani natal.


viernes, 16 de mayo de 2014

La vida es tan sencilla que se explica por sí misma por Gabriel Celaya.

La vida es tan sencilla que se explica por sí misma,
se basta a sí misma.
¡Mira! Todo está hecho. Todo está ya dado.
Nos basta aceptar
o quizá —somos humanos— alabar
y cantar
a lo que nos maquina sin dejarse pensar.
Todo está aquí. ¿No lo ves?
No hay razón ni más allá.
¡Somos felices! Vivimos los instantes explosivos
de alegría o de dolor, de rabia o de amor,
y si no
es que estamos distraídos, aburridos.
No hay nada que esperar. No hay nada que temer.
También la muerte
llegará cuando nos sea fielmente necesaria
y la recibiremos con verdadera ansia.
Desde que nacimos
nos estamos preparando para que nos consuma.

jueves, 7 de julio de 2011

GABRIEL CELAYA - -¿Qué es poesía? Gabriel Celaya da su opinión.

-¿Qué es poesía? Gabriel Celaya da su opinión.


LA POESÍA
ES UN ARMA
CARGADA DE FUTURO.
POEMA DE GABRIEL CELAYA.

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.