Para ahogar hondas penas que tengo, que me matan y que no se van, yo levanto temblando en mis manos esta copa de rubio champán. Los invito conmigo a beber que bebiendo se habrán de olvidar los destellos de amores perdidos que suelen los ojos de llanto nublar.
Yo he sabido otras veces beber en la fuente de sus labios rojos y la luz de sus lánguidos ojos muchas noches de amor me embriagó. Pero, amigos, ella me olvidó y en el fino cristal de esta copa me parece que veo la boca que mil veces mi boca besó.
En mi alma quedaron destellos de ese amor que no se irá jamás pues, por más que lo intento, no puedo esa luz que me quema apagar. Si esta noche borracho me ven a mí mismo me quiero engañar y es por eso que, amigos, invito: Bebamos, me quiero aturdir con champán.
y, aunque al irse mi alegría tras de ella se llevó,
no quisiera verla nunca... Que en la vida sea feliz
con el hombre que la tiene pa' su bien... o qué sé yo.
Porque todo aquel amor que por ella yo sentí
lo cortó de un solo tajo con el filo'e su traición...
Pero inútil... No puedo, aunque quiera, olvidar
el recuerdo de la que fue mi único amor.
Para ella ha de ser como el trébol de olor
que perfuma al que la vida le va a arrancar.
Y, si acaso algún día quisiera volver
a mi lado otra vez, yo la he de perdonar.
Si por celos a un hombre se puede matar
se perdona cuando habla muy fuerte el querer
a cualquiera mujer.
Destellos (Tango, 1924).
Letra: Juan Andrés Caruso.
Música: Francisco Canaro.
Para ahogar hondas penas que tengo,
que me matan y que no se van,
yo levanto temblando en mis manos
esta copa de rubio champán.
Los invito conmigo a beber
que bebiendo se habrán de olvidar
los destellos de amores perdidos
que suelen los ojos de llanto nublar.
Yo he sabido otras veces beber
en la fuente de sus labios rojos
y la luz de sus lánguidos ojos
muchas noches de amor me embriagó.
Pero, amigos, ella me olvidó
y en el fino cristal de esta copa
me parece que veo la boca
que mil veces mi boca besó.
En mi alma quedaron destellos
de ese amor que no se irá jamás
pues, por más que lo intento, no puedo
esa luz que me quema apagar.
Si esta noche borracho me ven
a mí mismo me quiero engañar
y es por eso que, amigos, invito:
Bebamos, me quiero aturdir con champán.
Juan Andrés Caruso nació en la Ciudad de La Plata, capital
de la provincia de Buenos Aires un 20 septiembre 1890.
Fue redactor en el diario La Montaña y, más adelante,
trabajó en las redacciones de Crítica, Última Hora y Mundo Argentino y fue
director de la publicación especializada El Teatro Nacional.
Desde 1927 trabajó de secretario de Enrique Muiño y fue
representante de la compañía teatral Muiño-Alippi.
Ignacio Corsini grabó 31 de sus temas y fue el autor al que
Carlos Gardel le grabó más composiciones, 38 en total.
Algunos de los tangos de su autoría que se recuerdan en
especial son La última copa con música de Canaro, Alma de bohemio (1940) en
colaboración con Roberto Firpo y Sentimiento gaucho (1939) en colaboración con
Francisco Canaro y Rafael Canaro, entre otros.
Fallece el 1º de marzo de 1931. Hoy se cumplen 90 años.