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domingo, 5 de abril de 2020

Poemas de Romildo Risso.


Ricuerdo
de Romildo Risso.
Las sendas y los caminos,
van quedando atrás y lejos...
por dispacito que vaya,
pasan las cosas que veo...

Y siempre, al alzar las vistas,
en su sitio -más o menos-
algo que no tiene alcance
aunque figura estar quieto.

Parece que el horizonte,
en la mirada lo llevo...

Ansina, días... y días...
Años, ansina se jueron...
Pasaron, la mar de cosas
que ya no veo, ni en sueños!...

Algo, cruzao en la vida,
siempre clarito lo tengo!...
Talmente que un horizonte,
formaran l'alma y el tiempo...

Cómo vi'a dejarlo atrás,
si en la mirada lo llevo!...

Canción de los horneros 
(o Milonga de los horneros) 
de Romildo Risso.

En la cumbrera ‘e mi rancho
anidaron dos horneros,
y yo parezco un extraño
y el rancho parece de ellos.

Dentro solo, salgo solo,
siempre solo voy y vengo,
los hallo juntos po’ el campo
y el campo parece de ellos.

Juntos trabajan y cantan
y tuito lo hacen contentos,
yo no sé si a mí me miran
con lástima o con desprecio.

Ni se asustan cuando paso,
como si yo juera un perro,
que no estorbo ni hago daño
y me dejan que ande suelto.

Ansina vivo en mi rancho
dende que solo me veo,
enantes otro era el nido
y el mundo parecía nuestro.

Rogale a Dios, hornerito,
que no te pase lo mesmo.

Pa’ qué de Romildo Risso.
Pa’qué voy a picar los bueyes,
pa’qué, pa’qué,
si a mí no me espera naide,
pa’qué, pa’qué.

Yo soy de Montevideo,
pa’qué, pa’qué,
mis bueyes son de otra parte,
pa’qué, pa’qué.

Antes pasaba apurao,
y se abría una ventana.
Aura paso despacio,
con mi carreta orientala.

Pa’qué voy a picar los bueyes,
pa’qué, pa’qué,
si a mí no me espera naide,
pa’qué, pa’qué.

Romildo Risso  nacido el 20 de octubre de 1882 en  Montevideo (Uruguay) fue un narrador y poeta gauchesco. Parte de sus textos son conocidos por haber sido interpretados por artistas como Atahualpa Yupanqui, Santiago Chalar y Alfredo Zitarrosa.
Yupanqui, músico y poeta referencial de varias generaciones de cantores, no sólo reparó en "Los ejes de mi carreta" sino que también esparció por el mundo otros poemas suyos como "(El) aromo", "Silbando (piensan las aves)", "Humito de mi cigarro" y "Lo miro al viento y me río", entre otros.
En 1910 se trasladó a Argentina y se radicó en la ciudad de Rosario, donde ejerció distintos oficios entre los que se cuentan la de vendedor de lubricantes y el trabajo en la empresa "Yerbatera Argentina S.A.", donde llegó a desempeñarse como gerente. Es debido a este trabajo que Risso debió viajar por varias provincias argentinas como Tucumán, Salta, Misiones, Entre Ríos y Corrientes, así como también parte del territorio paraguayo.


LOS EJES DE MI CARRETA
de Romildo Risso.
Porque no engraso los ejes
Me llaman abandona'o
Si a mi me gusta que suenen
¿Pa qué los quiero engrasaos ?
E demasiado aburrido
Seguir y seguir la huella
Demasiado largo el camino
Sin nada que me entretenga
No necesito silencio
Yo no tengo en qué pensar
Tenía, pero hace tiempo
Ahora ya no pienso mas
Los ejes de mi carreta
Nunca los voy a engrasar.


lunes, 4 de septiembre de 2017

Pa’ qué de Romildo Risso.

Pa’ qué 
de Romildo Risso.

Pa’qué voy a picar los bueyes,
pa’qué, pa’qué,
si a mí no me espera naide,
pa’qué, pa’qué.

Yo soy de Montevideo,
pa’qué, pa’qué,
mis bueyes son de otra parte,
pa’qué, pa’qué.

Antes pasaba apurao,
y se abría una ventana.
Aura paso despacio,
con mi carreta orientala.

Pa’qué voy a picar los bueyes,
pa’qué, pa’qué,
si a mí no me espera naide,
pa’qué, pa’qué.

jueves, 2 de febrero de 2017

MEDITACIÓN GAUCHA de Romildo Risso.

MEDITACIÓN GAUCHA.

La vida es ansina… Como correntada…
El arroyo lleva los troncos po’el medio;
ande hay más hondura, más juerte es el agua:
la vida es lo mesmo!...

las ramitas secas, van cerca’e la orilla-
ande el agua es poca, ande corre menos-
Van tranquilamente, como que caminan
por matar el tiempo.

Entre la resaca, suele hallarse un tronco;
las más de las veces, es porque está güeco;
si acaso está sano, es que pesa poco…
Será un pobre Ceibo…

Vide en ocasiones, a un árbol sanito-
de malo y dañino, arrancarlo el viento,
y hasta lleno’e flores, tirarlo en el río…
Como estando muerto.

Ese, como lleva las ráices muy hondas,
de a ratos se agarra y aflueja más luego;
al fin, poco a poco, las flores, las hojas,
se le van cayendo…

después, se le ruempen las ramas chiquitas
que en la orilla vemos,
y el tronco, pesado, sigue su destino…
siempre por el medio!...

La vida es ansina: nos lleva boyando;
a unos por la orilla, despacio, serenos,
hasta que se quedan en algún remanso
pa’ pudrirse quietos…

Otros, van po’el medio, ande juerte corre,
ande no hay descanso, ande no hay sosiego;
ande el que es más blando, se ruempe a los golpes
y aguanta el que es güeno!...

No hay güelta que darle… Como correntada…
la hondura… la orilla… las ramas… los ceibos…
pa’ unos, floja y suave; pa’ otros juerte y brava…
…La vida es lo mesmo!...

miércoles, 1 de febrero de 2017

ÑANDUBAY de ROMILDO RISSO.

ÑANDUBAY.

Representa crecer con sacrificio:
despacio, muy despacio;
como si el cielo le pesara encima
y tuviese que dirlo rempujando.

Por eso es que las ramas se le tuercen
y no se van muy alto.
Del hacer tanta juerza, desde chico,
se cría duro, seco y desformado.

Mirándolo de golpe es medio feo
naides lo ha de estimar por la presencia,
parece que su cuerpo es todo ráices
y que al revés se acomodó en la tierra.

Pero, que linda fibra! Puro nervio!
Poder y resistencia!
Ha de ser mucho el árbol
cuando las uñas al jaguar le mella!

No precisa cuidáos. Por ser sufrido
lo que padezca no le importa a naides,
y ansí lo miran como a cosa bruta
que ni el provecho que le sacan, vale!

Lo alambraos lo llevan
en guerrillas de postes
que aguantan años, en las líneas, firmes,
peleando al tiempo en interés del hombre!

Le tengo simpatía,
porque es todito corazón. ¡Por eso!
Porque es hecho a rigor y es sano, de alma!
Y hasta viviendo mal tratao, es güeno!

L’hacha, el fuego, el progreso,
lo van exterminando…
La última seña que dará de vida
será, un humito que se va de un rancho…

Quizás que al mesmo tiempo
piense, junto al fogón, algún paisano:
“La última astilla’e Ñandubay”,
y sea también l’último gaucho!...

lunes, 30 de mayo de 2016

EL AROMO de ROMILDO RISSO.


Hay un aromo nacido
en la grieta de una piedra.
Parece que la rompió
pa’ salir de adentro de ella.

Está en un alto pelao
no tiene ni un yuyo cerca
viéndolo solo y florido
tuíto el monte lo envidea.

Lo miran a la distancia
árboles y enredaderas,
diciéndose con rencor
¡pa’ uno solo, cuánta tierra!

En oro le ofrece al sol
pagar la luz que le presta
y como tiene de más,
puñao por el suelo siembra.

Salud, plata y alegría
tuíto al aromo le suebra
asegún ven los demás
desde el lugar que lo observan.

Pero hay que dir y fijarse
cómo lo estruja la piedra,
fijarse que es un martirio
la vida que le envidean.

En ese rajón el árbol
nació por su mala estrella,
y en vez de morirse triste
se hace flores de sus penas.

Como no tiene reparo
todos los vientos le pegan,
las heladas lo castigan,
l’agua pasa y no se queda.

Ansina vive el aromo
sin que ninguno lo sepa
con su poquito de orgullo
porque justo es que lo tenga.

Pero con l’alma tan linda
que no le brota una queja
que no teniendo alegrías
se hace flores de sus penas.
Eso habrían de envidiarle
los otros si lo supieran.

Pero con ‘l alma tan linda
que no le brota una queja,
que no teniendo alegrías
se hace flores de sus penas.

Romildo Risso fue un narrador y poeta gauchesco uruguayo. Parte de sus textos son conocidos por haber sido interpretados por artistas como Atahualpa Yupanqui, Santiago Chalar y Alfredo Zitarrosa.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Los yuyitos de mi tierra - Romildo Risso.

No me hagan tantos elogios
De esos que vienen al campo
Y ruempen tuita la tierra
Que logran tener a mano

No digo que pa’ vivir
Tenga que hacerse algún daño,
Pero más de lo preciso
Demuestra espíritu malo

Si hay leña caída en el monte
Yo no voy a voltear un árbol,
Pue’ el aire no puedo dir
De no, ni pisaba el pasto

Yo no sé lo que tendrán
Los yuyitos de mi tierra,
Que en cuanto sienten alivio
Ellos solos se enderiezan

Al tranco lo pisotean
Las mulas y los sotretas,
Y nacen las hojas verdes
Por entre las hojas secas

Así debe ser el criollo
Malo es que tarde sé aprienda,
Igualito y parejito
Como el yuyo de mi tierra

Que nazcan sus hojas verdes
Por entre las hojas secas.
Los yuyitos de mi tierra - Letra: Romildo Risso y música: Atahualpa Yupanqui. 

"Don Romildo estaba “operado” de vanidad. No soportaba el aplauso y se indignaba cuando en las tertulias folklóricas alguien pretendía nombrarlo.
En la Avenida de Mayo, en el subsuelo de un gran hotel, había una “peña criolla”, Solíamos ir con Romildo a escuchar a los cantores. Había siempre un presentador. Cierta njoche, ese mozo tuvo la desdichada idea de pretender destacar su presencia. Comenzó diciendo: “Señores, señoras, se encuentra en la sala un gran poeta criollo, uruguayo…”, y siguió manejando palabras con esa facilidad de los profesionales de la palabra. Yo me quedé solo antes de medio minuto porque Romildo, con su gabardina bajo el brazo, montó las escaleras, puerta afuera, subiendo los escalones de dos en dos. Desapareció. Cuando el lenguaraz lo nombró y amagó con señalarlo, la silla estaba sin nadie.
Como lo conocía bastante, lo comprendí de inmediato. Momentos más tarde, me salí a la calle y lo busqué en un pequeño bar, doscientos metros más allá de la peña. Estaba tomando una taza de té y armando un cigarrillo con gravedad de rito. Me le acerqué y ninguno de los dos comentó nada de lo pasado. Después caminamos por la ancha avenida, Luego nos saludamos y cada cual buscó su vereda. Romildo vivía en Banfield. Yo, en el barrio de Flores.
Romildo era tempranero. A las ocho y media de la mañana ya estaba golpeando la ventana de mi cuarto. Y ya el tablero de ajedrez y el mate. Y siempre un poema queriendo salirse de su bolsillo. Alguna vez yo le cantaba sus asuntos, buscando su opinión, Breve era su juicio. Sin despegar los labios, algo que parecía “hum” abría una pequeña brecha en su silencio. Parecía como si se hubiera atragantado con un palito de la yerba mate. Yo entendía ese lenguaje. Y seguía cantando, confidencialmente, un aire de milonga.
Años después volvió a Montevideo. Cuando supe que un día lo tapo el gran silencio, no lo puede llorar. A Romildo no le hubiera gustado eso. Lo pensé. Evoqué horas, tiempos, andanzas, coplas. Lo sigo haciendo todavía. Usted lo sabe bien, Romildo".

http://www.fundacionyupanqui.com.ar/risso.html

lunes, 14 de julio de 2014

Hay leña que arde sin humo y Los ejes de mi carreta de Romildo Risso.


Romildo Risso
Hay leña que arde sin humo - Romildo Risso/Atahualpa Yupanqui.

Carrero dicen por ahi
como quien dice carreta.

Cosa que en el mundo
va de arrastro y a 'onde la llevan.
Hombre que a paso de bue
se recorre la existencia,
y al mismo paso tardido
quiere, sufre, vive y piensa,

Y güeno, que se va a hacer
quedense con sus creencias,
de eso no enseñan los libros
la vida tiene otras letras.

Hay leña que arde sin humo
cada cual quema su leña.


LOS EJES DE MI CARRETA
de
Romildo Risso
y Atahualpa Yupanqui.

Porque no engraso los ejes
Me llaman abandonado
Si a mi me gusta que suenen
Pa qué los quiero engrasados

Es demasiado aburrido
Seguir y seguir la huella
Demasiado largo el camino
Sin nada que me entretenga

No necesito silencio
Yo no tengo en que pensar
Tenia, pero hace tiempo
Ahura ya no pienso más

Los ejes de mi carreta
Nunca los voy a engrasar...



Romildo Risso  nació el 20 de octubre de 1882 en Montevideo (Uruguay) y falleció el 29 de marzo de 1946 fue un narrador y poeta gauchesco uruguayo. 
En 1910 se trasladó a nuestra Argentina y se radicó en la ciudad de Rosario. De sus poemas, coplas, sentencias las escribía y guardaba si aparecía en alguna revista uruaguaya o de argentina un breve poema gauchesco era  firmado como  Mateo Paracepa. Sus textos fueron interpretados por Atahualpa Yupanqui, Santiago Chalar y Alfredo Zitarrosa.  
"Los ejes de mi carreta" es una de sus creaciones es muy conocida. Otras son "Humito de mi cigarro" y "Lo miro al viento y me río", "Pa’que los quiero", "Heladas", "Valles hondos", "Y uno se ríe", "Serenidad", "Adiós guitarra".
Sus libros son: Ñandubay (poemas. 1931), Aromo (poemas. Imprenta Mercatali. 1934), Huaco (poemas. 1936), Hombres (poemas, conferencias y ensayos. Comisión de cultura tradicionalista del Río de la Plata. 1937),Fernando Máximo (1939), Vida juerte (1944), Joven amigo (1944), Luz y distancias (Comisión de cultura tradicionalista del Río de la Plata. Buenos Aires - Montevideo. 1946), Tierra viva (poemas. Comisión de cultura tradicionalista del Río de la Plata. 1948), Humo de patria (poemas. 1949), Con las riendas sueltas (poemas. 1955), Raimundo (Ediciones del Río de la Plata. 1964), Leña caída Selección de poesías (Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social. 1965).