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lunes, 23 de septiembre de 2024

LA VIDA SIGUE IGUAL de JULIO IGLESIAS.


La vida sigue igual
de Julio Iglesias.

Unos que nacen otros morirán
Unos que ríen otros lloraran
Aguas sin cauces ríos sin mar
Penas y glorias guerras y paz
Siempre hay por quien vivir y a quien amar
Siempre hay por que vivir por que luchar
Al final las obras quedan las gentes se van
Otros que vienen las continuaran la vida sigue igual
Pocos amigos que son de verdad
Cuanto te halagan si triunfando estas
Y si fracasas bien comprenderás
Los buenos quedan los demás se van
Siempre hay por quien vivir por quien amar
Siempre hay por que vivir por que luchar
Al final las obras quedan las gentes se van
Otras que vienen las continuaran
La vida sigue igual.

Julio José Iglesias de la Cueva  nació en Madrid (España) un 23 de septiembre de 1943. Que en el 2023 festejó los 80 años.

Cantante, compositor, empresario, abogado y exfutbolista1​ español.
Hijo de Julio Iglesias Puga (1915-2005) y María del Rosario de la Cueva y Perignat (1919-2002).
Cuando tenía veinte años, el 22 de septiembre de 1962, sufrió un accidente de tráfico que le dejó semiparalítico durante un año y medio. El enfermero que lo cuidaba le regaló una guitarra. La intención del enfermero Eladio Madaleno fue que Julio Iglesias ejercitara sus dedos y empezara poco a poco a recuperar la movilidad, algo que fue logrando poco a poco. En la cama del hospital compuso "La vida sigue igual", uno de sus  primeros temas inspirado en su vida en el centro médico y en cómo los enfermos iban y venían. Unos que nacen otros morirán cantaría después. Julio pasaba horas enteras oyendo radio y escribiendo poemas. Al final la vida sigue igual fue el primero.
Cuando se recuperó, comenzó de nuevo con sus estudios y viajó a Londres para estudiar inglés, primero en Ramsgate y luego en el Bell's Language School en Cambrige. Algunos fines de semana cantaba en un "pub", el Air Port Pub, canciones que eran populares por entonces de Tom Jones, Engelbert Humperdinck, Los Beatles.
Llevó su primera canción a una casa de discos para que se la dieran a un cantante. Cuando el gerente la escuchó le dijo: "¿Y por qué no la cantas tú?", y respondió: "Porque yo no soy cantante". Al final lo convencieron y el 17 de julio de 1968 ganó el Festival de Benidorm con la canción La vida sigue igual, después firmó un contrato con Discos Columbia.

“Aquella fue la primera vez que Julio cantaba ante tanto público y lo pasó fatal por su timidez, pero siempre guardó un gran recuerdo de su paso por el festival de Benidorm. Sabe, y así me lo dijo, que sin esa actuación, lo que vino después nunca habría existido”, cuenta Alfredo Fraile.

Al año siguiente, participó en el Festival de Brassow (Rumania) y realiza su primera gira por América; canta en el Festival de Viña del Mar (Chile) y graba su primera película: La vida sigue igual.

Galardonado en dos ocasiones con el premio Record Guiness. En 1983 como el artista que más discos ha vendido en más idiomas en el mundo, y en 2013 como el artista latino que más discos ha vendido en la historia.

martes, 9 de julio de 2024

No Soy De Aquí, Ni Soy De Allá de Facundo Cabral.


Rodolfo Enrique Cabral Camiñas (La Plata, Buenos Aires, 22 de mayo de 1937​ - Ciudad de Guatemala, 9 de julio de 2011), de nombres artísticos Indio Gasparino —en sus comienzos— y luego Facundo Cabral, fue un cantautor, poeta, escritor y filósofo argentino.
Sus primeros años los pasó en Berisso, localidad adyacente a La Plata. Posteriormente, la madre de Cabral y sus hijos emigraron hacia Tierra del Fuego, en el sur de Argentina.
Facundo Cabral era un decidor, un opinador: "Yo no me tengo que cuidar de un cantor, jamás supuse que Edmundo Rivero me podía hacer daño, muchas veces tengo que salir corriendo para que no me mate un tipo que cree que tiene todo el poder simplemente porque la misma gente le dio un poder para que decida cualquier cosa, o lo tomó aunque no se lo dieron"
“A la edad de 9 años, escapó de su hogar y estuvo desaparecido cuatro meses. Su propósito inicial era llegar hasta Buenos Aires para conocer al entonces presidente argentino Juan Domingo Perón, ya que tenía la referencia de que el mandatario "les daba trabajo a los pobres".
Después de una larga travesía, transportado por diferentes personas, al llegar a la ciudad capital, un vendedor de la "Feria Franca" le dio la dirección de la Casa Rosada; mas aquel señor le dijo enseguida: "Es muy difícil que te atienda, porque los presidentes suelen ser gente ocupada; pero yo leí en el diario que mañana 19 de noviembre va a ir a La Plata porque es el aniversario de la ciudad. Andate ahí". Así que se fue a La Plata, durmió al costado de la catedral, y al día siguiente Facundo Cabral, siendo apenas un niño, logró burlar el cerco policial alrededor del mandatario y su esposa, Eva Duarte.
Cuando un policía lo agarró para retirarlo, el presidente, que estaba saludando hacia ese lado, le dijo al policía: -"Déjelo venir"-, e hizo parar su auto descapotable que tenía un estribo al que Facundo se subió de inmediato y conversó con ambos. -¿Quería decirme algo?-, le habría preguntado el presidente. -Sí, ¿hay trabajo?-, respondió Facundo.
En un reportaje confesó que Eva Perón, en ese momento diría la primera "frase ética" que él escucharía en su vida, y que lo acompañaría por siempre: "Por fin, alguien que pide trabajo y no limosna". Gracias a esta conversación, logró que su madre obtuviera empleo y el resto de la familia se trasladara a Tandil” (Wikipedia).
En 1970 grabó "No Soy De Aquí, Ni Soy De Allá". Empezó a ser conocido en el mundo, grabó en nueve idiomas con cantantes de la talla de Alberto Cortez, Jorge Cafrune, Julio Iglesias, Pedro Vargas, Chavela Vargas o Neil Diamond.

Me gusta el sol, Alicia y las palomas,
el buen cigarro y la guitarra española,
saltar paredes y abrir las ventanas
y cuando llora un mujer.

No soy de aquí, ni soy de allá, 
no tengo edad, ni porvenir 
y ser feliz es mi color de identidad.

Me gusta el vino tanto como las flores,
y los conejos pero no los tractores,
el pan casero y la voz de Dolores
y el mar mojándome los pies.

Me gusta estar tirado siempre en la arena
o en bicicleta perseguir a Manuela
o todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal.

Facundo Cabral se presentó en la Ciudad de Guatemala el martes 5 de julio de 2011 en el Expocenter del Grand Tikal Futura Hotel a las veinte horas donde, para despedirse, premonitoriamente expresó lo siguiente: “Ya le di las gracias a ustedes; las daré en Quetzaltenango, y después que sea lo que Dios quiera, porque Él sabe lo que hace”. El jueves 7 se presentó en el que sería su último concierto, en el Teatro Roma de la ciudad de Quetzaltenango, el cual cerró interpretando la canción "No Soy De Aquí, Ni Soy De Allá".
Fue asesinado el 9 de julio de 2011 alrededor de las 5:45 de la madrugada en la Ciudad de Guatemala, víctima de un confuso atentado en el que recibió múltiples disparos perpetrados por varios sicarios armados con fusiles de asalto en el Boulevard Liberación de dicha ciudad, cuando se dirigía con su representante al Aeropuerto Internacional La Aurora desde el hotel donde se hospedaba para continuar en Nicaragua con su gira de presentaciones. Aparentemente las balas iban dirigidas al empresario Henry Fariña, quien conducía el coche donde viajaban.

viernes, 13 de octubre de 2023

A Caña y a Café (américa). Canta: Julio Iglesias.

 

Me hueles a merengue y a bolero, a caña y a café.
Me hueles a corrido y a charango, carnavalito y miel.
Me hueles a maracas y a guitarra,
A gaucho solitario y a sabana,
A piel morena y sal,
A caña y a café.

A caña y a café. (a caña y a café)
A caña y a café. (a caña y a café)
Me hueles a guayaba,
A cordillera helada,
A tierra verde y lluvia tropical,
A caña y a café. (a caña y a café)

A caña y a café. (a caña y a café)
A caña y a café.
A caña y a café.
A piel morena y sal.
A caña y a café.

Me hueles a tabaco y a manises, a dátiles y a ron.
Me hueles a emigrantes que se fueron cantando una canción.
Me hueles a torrente y a quebrada,
Me hueles a mujer enamorada,
A piel morena y sal,
A caña y a café. (a caña y a café).

A caña y a café. (a caña y a café)
A caña y a café.
A caña y a café.
A piel morena y sal.
A caña y a café. (a caña y a café)

Oye, morena linda, ¡cómo me gustas! (a caña y a café)
Oye, morena linda, ¡cómo me gustas! (a caña y a café)
Oye, morena linda, ¡cómo me gustas! (a caña y a café)
Oye, oye, negrita linda... (a caña y a café)
Oye, negrita... linda...
Oye, negrita linda, cómo me gustas... (a caña y a café)
Baila... baila conmigo... (a caña y a café).


Un tema que canta Julio Iglesias inspirado en tema "América" de José Luis Perales.



martes, 9 de febrero de 2021

LA LEYENDA DEL CHOGÜÏ.


LA LEYENDA DEL CHOGÜÏ.
En una humilde vivienda, rodeada por árboles y ríos, vivía una indígena de orígen guaraní con su pequeño.
Era joven bella y, con esa belleza tan natural y a la vez especial de rasgos indígenas, pero a pesar de eso, la mujer sólo tuvo ese hijo y se encontraba sola con el niño al que amaba con su vida y mezquinaba profundamente.
Al no tener hermanos el niño creció en la soledad, sin nadie con quien jugar.
Mientras la madre realizaba los quehaceres de la casa o se iba a cultivar la tierra, el niño jugaba únicamente con los animales que criaba su madre o se internaba entre los árboles en busca de frutas.
La madre le advertía siempre antes de irse: "No quiero que salgas de la casa, puede venir un animal salvaje y hacerte daño"
El niño lo prometía, pero atraído por los sonidos del bosque o empujado por la soledad en que se encontraba, solía olvidar la promesa.
Muchas veces llegó la joven madre a casa cuando ya el sol se había hundido en el fondo de la tierra y no encontró a su pequeño; desesperada se internaba en el bosque gritándole para que volviera.
Al principio le imponía castigos menores, pero desesperada por tener que buscar sustento y que el niño no se expusiera a los peligros, terminó pegándole fuerte con las ramas de los arbustos.
El pequeñín, impedido de abandonar la choza, sin poder jugar, aburrido y deseoso de regresar al bosque, se propuso, para el futuro, volver a casa cada día antes de que su madre retornara.
Así lo hizo durante mucho tiempo, le aterraba la idea de verse de nuevo castigado.
Subía hasta las alturas de los árboles para agarrar las frutas, aunque siempre llevaba al menos una naranja, que era su fruto preferido y que tan deliciosamente saboreaba.
Le gustaba también, verse confundido con los pájaros y mariposas que revoloteaban en los ramajes.
También admiraba las tardes cuando el sol estaba a punto de perderse más allá del bosque, se ponía a contemplar las bandadas de aves que emprendían vuelo en busca de lugar seguro para pasar la noche, entonces su corazón se llenaba de nostalgia.
Hubiera querido ser una de ellas, y volar libremente sin que la presencia de la madre limitara su tiempo.
No podía comprender por qué no era dueño de aquel espacio libre del que disfrutaban los pájaros.
Con frecuencia, se sentía de especie inferior, la más desdichada del bosque. Pero un día se entretuvo mirando cómo una bandadas de pájaros chogüís se elevaban buscando el cielo y luego bajaban haciendo parábolas, como si se fuera a enterrar con el sol en la tierra.
A ratos, miraba desde arriba, desde la copa del árbol donde se encontraba, para ver si su madre se acercaba al rancho; podía ver desde allí la vereda por donde, presumiblemente, aparecería ella.
Calculó que bajando rápido le quedaría tiempo para llegar antes a casa, y siguió allí, contemplando el vuelo de las aves.
Miró hacia el cielo, que empezaba a llenarse de estrellas y pensó, mientras suspiraba con tristeza: si tuviera alas volaría hasta allí.
En esas meditaciones se encontraba cuando le llegó de pronto el grito de su madre, que había llegado a casa sin que él la hubiese visto.
Sobresaltado, trató de descender, pero sus pies perdieron apoyó y cayó pesadamente desde las alturas.
La madre no pudo escuchar el único quejido de su hijo…
Tupâ había escuchado los deseos del niño y justo en el momento en que sus ojos se cerraron definitivamente, y antes de que su cuerpecito tocara el suelo, se fue transformando, y tomó la figura de un pájaro chogüî.
Sobre la cabeza de la madre pasó volando y cantando, para meterse entre la bandada.
Según cuenta la leyenda, aquel niño guaraní, convertido en pajaro chogüí, cada día vuelve a los alrededores de su casa, y mientras la madre va y viene del pueblo a su morada, él canta y picotea las naranjas, que por siempre han sido su fruta preferida …
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miércoles, 12 de octubre de 2016

El grito de América – Letra: Manuel Alejandro / Musica: Marian Beigbeder.


El grito de America.

Primero fue el silencio,
luego el sollozo,
luego el quejido.

Después la voz cortada
de estar callada
siglo tras siglo.

Después canciones nuevas
para cantarlas
todos unidos.

Después de rabia el llanto
luego el clamor
y al fin el grito.
Aaay.

El grito de Amé...érica
del inca de Amé...érica,
del maya de Amé...érica,
del gaucho de Amé...érica,
del pueblo de Amé...érica.
América, América.

Primero fue el silencio,
luego el sollozo,
luego el quejido.

Después la voz cortada
de estar callada
siglo tras siglo.

Después canciones nuevas
para cantarlas
todos unidos.

Después de rabia el llanto
luego el clamor
y al fin el grito.
Aaay.

El grito de Amé...érica
del inca de Amé...érica,
del maya de Amé...érica,
del gaucho de Amé...érica,
del pueblo de Amé...érica.
América, América.

El grito de América.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Yira, yira Tango de Enrique Santos Discépolo (1929).

Cuando la suerte, que es grela,
fayando y fayando te largue parao;
Cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao.

Cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer,
secándose al sol.

Cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar,
La indiferencia del mundo,
que es sordo y es mudo,
recién sentirás.

Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa,
Yira... yira...

Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
No esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.


Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres que vos apretás
Buscando un pecho fraterno
para morir abrazao.

Cuando te dejen tirao,
después de cinchar,
lo mismo que a mí.

Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa que vas a dejar
Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
se puso a ladrar.

Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor,
que al mundo nada le importa,
Yira... yira...

Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
No esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor.


Tango estrenado por la actriz Olinda Bozán en el teatro "Sarmiento" de Buenos Aires en 1929. En 1930 lo graba la "Orquesta Típica Victor" lo populariza Carlos Gardel, también lo grabaron  Ignacio Corsini.
Yira es un modismo, muy usual en la Argentina, del lunfardo. Se decía YIRA por era la gira a la que se obligaba a los ladrones reincidentes, por todas las comisarías de la ciudad, para que el personal de ellas los conocieran. Es una castellanización del italiano "girare", andar, callejear.  El denominado “Yiraje” se llamaba al paseo que efectúan los presos en los recreos al ser los patios reducidos dan vueltas en una sola dirección como si fuera una calesita es decir es un yira, yira… (este Discépolo tenía genialidades) Y cuando por aquellos años el tango se lo consideraba de mala fama hasta el escritor Leopoldo Lugones lo consideraba como “ese reptil de lupanar”. 
Por los años en que estaba el General Farrell o de Ramírez (era por aquellos años… ) se aplicó el manual que regulaba el vocabulario “con el motivo de la “pureza del idioma castellano” donde se pretendía terminar con las voces del lunfardo así fue que la creación “Yira, yira” pasó a llamarse “Camina, camina…” Por radio le preguntan a Discépolo que le parecía la medida y declara: “Me parece acertadísimo el nuevo reglamento, es más, ya cambié el título de mi tango “Yira, yira” y lo rebauticé “Caminad, caminad”. Esas palabras irónicas bastaron para que el funcionario que “buscaba la pureza del idioma castellano” se alejara del puesto.

Omar Mollo canta el tango Yira, yira...

Raphael YIRA... YIRA.