1810 - HIMNO.
Poesía, arte, cultura, música. Cuentos y Relatos. Un rincón que nace y crece en la Patagonia Argentina.
sábado, 8 de marzo de 2025
1810 - Himno de Rafael Obligado.
domingo, 2 de abril de 2023
MARCHA DE LAS MALVINAS.-
no las hemos de olvidar.
Las Malvinas, argentinas
clama el viento y ruge el mar.
Ni de aquellos horizontes
nuestra enseña han de arrancar,
pues su blanco está en los montes
y en su azul se tiñe el mar.
Por ausente, por vencido
bajo extraño pabellón,
ningun suelo más querido
de la Patria en la extensión.
Quien nos habla aquí de olvido,
de renuncia, de perdón
ningun suelo más querido
de la Patria en la extensión.
Rompa el manto de neblinas,
como un sol nuestro ideal
las Malvinas, Argentinas
en dominio ya inmortal.
Y ante el sol de nuestro emblema
pura, nitida y triunfal
¡Brille oh Patria!, en tu diadema
la Argentina perla austral.
Coro
Para honor de nuestro emblema,
para orgullo nacional,
¡brille oh Patria!, en tu diadema
la Argentina perla austral.
domingo, 6 de diciembre de 2020
El diablo y Santos Vega por Néstor Tkaczek.
El diablo y Santos Vega
El gaucho como clase social hace tiempo que desapareció. Si conocemos parte de su cosmogonía se debe principalmente a hombres letrados que compartieron momentos de su vida con este personaje. Nos queda como hito de su expresión el canto. Gracias a él, algunos gauchos pudieron comunicar parte de su mundo y su circunstancia.
Hay en ellos un marcado sincretismo religioso alimentado por innumerables supersticiones y leyendas. El campo, la noche, la soledad han dado origen a un sinfín de historias que tienen que ver con lo sobrenatural y especialmente con “Mandinga”, una de las formas de llamar al diablo (en lenguaje gauchesco) en nuestro país.
Entre esas leyendas figura la de un payador sin igual llamado Santos Vega. La fábula dice que murió por haber sido vencido sorpresivamente en un contrapunto de payada por alguien desconocido.
Con esos hilos, Rafael Obligado (1851-1920)teje su obra mayor. Cuatro cantos escritos en décimas tiene su “Santos Vega”. El primero es el que nos sitúa nuevamente en la leyenda, gracias a una distancia atemporal y a una atmósfera propicia que nos permite percibir su alma: “Cuando la tarde se inclina/sollozando al Occidente,/ corre una sombra doliente/ sobre la pampa argentina”.
El último canto nos relata la muerte de Santos Vega, quien duerme bajo un ombú. Los paisanos están contemplando su sueño; llega un joven impetuoso y lo despierta para desafiarlo a un contrapunto. Pero ese joven no es otro que el diablo, y en plena payada se muestra tal cual es: “Juan Sin Ropa se alzó en tanto,/bajo el árbol se empinó,/un verde gajo tocó,/ y tembló la muchedumbre,/porque echando roja lumbre,/aquel gajo se inflamó”. Al final, derrotado Santos Vega, el diablo se transforma sobre ese ombú en serpiente y da paso a la leyenda: “y los años dispersaron/ los testigos de aquel duelo;/pero un viejo y noble abuelo,/así el cuento terminó:/“Y si cantando murió/aquel que vivió cantando,/fue, decía suspirando,/porque el diablo lo venció.”
Hay una clara dimensión simbólica en el poema. Es el contrapunto entre tradición e innovación. Obligado siente que el mundo que él conoció está agonizando y no hay forma de contener al progreso, a pesar de estar disfrazado de diablo.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 6 de diciembre del 2020.
https://www.rionegro.com.ar/el-diablo-y-santos-vega-1598322/
sábado, 20 de octubre de 2012
SEMEJANZAS - POEMA DE RAFAEL OBLIGADO.
apacible rumor del oleaje,
es el susurro de su blanco traje
al deslizarse su ligera planta.
Luz de la estrella que al caer la tarde
de moribunda palidez se viste,
es el reflejo cariñoso y triste
que en los cristales de sus ojos arde.
Luna del seno de la mar naciente,
que va escalando, en silencioso vuelo,
y con tranquila majestad, el cielo,
es el relieve de su tersa frente.
Plácido arrullo, que ocultar no sabe
de la paloma la ignorada pena,
y en el silencio de los bosques suena,
es la armonía de su voz suave.
Cielo sin nubes que a la tierra envía
la luz y el fuego de su sol fecundo,
cielo sin nubes de un azul profundo,
es el cariño de la amada mía.



