Tras su manto de neblinas, no las hemos de olvidar. Las Malvinas, argentinas clama el viento y ruge el mar. Ni de aquellos horizontes nuestra enseña han de arrancar, pues su blanco está en los montes y en su azul se tiñe el mar. Por ausente, por vencido bajo extraño pabellón, ningun suelo más querido de la Patria en la extensión. Quien nos habla aquí de olvido, de renuncia, de perdón ningun suelo más querido de la Patria en la extensión. Rompa el manto de neblinas, como un sol nuestro ideal las Malvinas, Argentinas en dominio ya inmortal. Y ante el sol de nuestro emblema pura, nitida y triunfal ¡Brille oh Patria!, en tu diadema la Argentina perla austral. Coro Para honor de nuestro emblema, para orgullo nacional, ¡brille oh Patria!, en tu diadema la Argentina perla austral.
El 9 de julio de 1939, durante la presidencia de Roberto Marcelino Ortiz, se creó la «Junta de Recuperación de las Malvinas» con el objetivo de contribuir a la difusión y conocimiento del tema entre la población; entre otras actividades organizó un concurso poético-musical. El 3 de enero de 1941 se dio a conocer la composición ganadora en un acto público en el Salón Augusteo de Buenos Aires: Marcha de las Malvinas, por José Tieri y Carlos Obligado.
El 9 de julio de 1939, durante la presidencia de Roberto
Marcelino Ortiz, se creó la «Junta de Recuperación de las Malvinas» con el
objetivo de contribuir a la difusión y conocimiento del tema entre la
población; entre otras actividades organizó un concurso poético-musical. El 3
de enero de 1941 se dio a conocer la composición ganadora en un acto público en
el Salón Augusteo de Buenos Aires: Marcha de las Malvinas, por José Tieri y
Carlos Obligado.2
Tuvo especial difusión por los medios de comunicación durante
Guerra en 1982 por la recuperación de las islas.
Desde la presencia argentina en Puerto Argentino/Stanley,
capital de las islas, en 1982 y hasta la actualidad en modo de reclamación de
soberanía, se canta: «Brille, ¡oh patria!, en tu diadema la perdida perla
austral».
El 2 de abril de 2015, con motivo del 33.º aniversario del
inicio de la guerra, el gobierno de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida
e Islas del Atlántico Sur a través del decreto 719/15 estableció que la marcha
sea transmitida todos los días en todas las estaciones de radio y canales de
televisión de la provincia al inicio de las emisiones, a las ocho de la mañana,
o luego de transmitir el Himno Nacional Argentino, si emiten las 24 horas.34
A finales de abril de 2015, la Cámara de Diputados de la
provincia de Salta anunció que tratará un proyecto que obliga cantar la marcha
al finalizar los actos escolares, institucionales y oficiales.5 El 5 de mayo
fue aprobado por la cámara de diputados provincial, y luego el proyecto pasó al
Senado provincial para buscar su sanción definitiva.6 A principios del mes de
junio, la Comisión de Educación y Cultura del Senado salteño aprobó con
modificaciones el proyecto de Ley en revisión. En las modificaciones se agregó
que será obligatorio en los actos escolares de los establecimientos educativos
de todos los niveles y modalidades de Educación Formal y No Formal del Sistema
Educativo. El proyecto volvió a la cámara de Diputados para su revisión (Texto
de Wikipedia).
Coro Alza ¡oh, Patria!, tu frente abatida, De esperanza la aurora lució; Tu adalid valeroso ha jurado Restaurarte a tu antiguo esplendor.
De discordia la llama espantosa
Al país amenaza abrasar,
Y al audaz demagogo se mira
La orgullosa cerviz levantar.
¿No los véis, como ledos conspiran?
¿Cual aguzan su oculto puñal?
¿Cual meditan la ruina y escarnio
Del intrépido y buen federal?
Coro Alza ¡oh, Patria!, tu frente abatida, De esperanza la aurora lució; Tu adalid valeroso ha jurado Restaurarte a tu antiguo esplendor.
Esa hora de infames ¿qué quiere?
Sangre y luto pretende: ¡qué horror!
Empañar nuestras nobles hazañas
Y cubrirnos de eterno baldón.
¡Ah, coberdes!, temblad, es en vano
Agotéis vuestra saña y rencor,
Que el gran Rosas preside a su pueblo,
Y el destino obedece a su voz.
Coro Alza ¡oh, Patria!, tu frente abatida, De esperanza la aurora lució; Tu adalid valeroso ha jurado Restaurarte a tu antiguo esplendor.
¡Asesinos de Ortiz y Quiroga!
De los hombres vergüenza y borrón,
A la tumba bajad presurosos
De los libres temed el furor.
Esos mismos que en Márquez vencieron,
En San Luis, Tucumán y Chacón,
Con la sangre traidora han jurado
De venganza incribir el padrón.
Coro Alza ¡oh, Patria!, tu frente abatida, De esperanza la aurora lució; Tu adalid valeroso ha jurado Restaurarte a tu antiguo esplendor.
Del poder la Gran Suma revistes,
A la patria tú debes salvar;
¡Que a tu vida respire el honrrado
Y al perverso se mire temblar!
La ignorancia persigue inflexible,
Al talento procura animar
¡Y ojalá que tu nombre en la historia Una página ocupe inmortal!
Juan Manuel de Rosas nacido el 30 de marzo de 1793 en Buenos
Aires, Virreinato del Río de la Plata (hoy la República Argentina). Tradicionalismo
y catolicidad marcaron desde la cuna la existencia de Rosas, acostumbrado a
vivir alternativamente en el campo y la ciudad, domador de potros chúcaros.
El 12 de agosto de 1806 estuvo Juan Manuel entre "los
voluntarios que formaron el ejército que reconquistó Buenos Aires", según
le recordara a su yerno Máximo Terrero en 1861.
Fue un estanciero, militar y político argentino. Cambió y
simplificó el nombre de Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas (este linaje
tiene origen, en el pueblo de Rozas, Valle de Soba, Cantabria, España) por el
de Juan Manuel de Rosas.
Fue administrador de los campos de sus primos Anchorena, y
fundó un saladero en sociedad con Luis Dorrego, hermano del coronel Manuel
Dorrego donde la carne salada y los cueros eran casi la única exportación de la
Confederación Argentina.
En 1820, se casó con Encarnación de Ezcurra y Arguibel.
Entre 1821 y 1824 compró varios campos más, especialmente la
estancia que había sido del virrey Joaquín del Pino y Rozas (conocida como
Estancia del Pino, en el partido de La Matanza), a la que llamó San Martín en
honor del general José de San Martín. También aprovechó la ley de enfiteusis
promovida por el ministro Bernardino Rivadavia para aumentar sus campos.
Escribió sus conocidas "Instrucciones a los mayordomos
de estancias", en la que detallaba con precisión las responsabilidades de
cada uno de los administradores, capataces y peones de las estancias.
Rosas gozaba de un gran predicamento entre sectores
populares de Buenos Aires.
En 1829, tras derrotar al general Juan Lavalle, accedió al
gobierno de la provincia de Buenos Aires. Logró constituirse en el principal
dirigente de la denominada Confederación Argentina.
Pactó con los Pampas y se enfrentó con los ranqueles y la
Confederación liderada por Juan Manuel Calfucurá y el saldo de su campaña fue de 3200 indios muertos, 1200 prisioneros y
se rescataron 1000 cautivos blancos.
El General San Martín en su testamento escribió: "El
sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América
del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la
satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha
sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los
extranjeros que trataban de humillarla”.
En 1851, Justo José de Urquiza de Entre Ríos, uno de los
generales más importantes de Rosas, anunció su intención de derrocar a Rosas; las
fuerzas de Rosas fueron vencidas en la Batalla de Caseros: el 3 de febrero de
1852.
Juan Manuel de Rosas, con su familia, se refugió en el
consulado británico protegido por el cónsul británico Robert Gore, partió hacia
Inglaterra en el buque de guerra británico Conflict. Se estableció en un
pequeño pueblo de Inglaterra (Swarkling) cerca de Southamptom, donde vivió
durante veinticinco años. Falleció el 14 de marzo de 1877 en Southampton,
Inglaterra, Reino Unido.
La casona de Rosas “San Benito de Palermo” quedó abandonada
con su exilio, y fue una ruina durante la siguiente década. Luego fue utilizada
por el Gobierno Nacional con varios fines: Colegio Militar, Escuela Naval, etc.
Domingo Faustino Sarmiento impulsó la transformación de los terrenos de
estancia en un espacio público, el Parque 3 de Febrero, llamado en honor a la
batalla de Caseros. El edificio siguió en pie hasta el 3 de febrero de 1899,
cuando el Intendente Adolfo Bullrich ejecutó su implosión, con muy poca
oposición social.
En el año 1938 se organiza en el restaurante “Edelweiss” de
la Capital Federal el “Instituto Juan Manuel de Rosas” con la presencia del
General Iturbide, el historiador Irazusta, José María Rosa y Manuel de
Anchorena entre otros, y con la misión de organizar la repatriación de los
restos de Brig Gral Juan Manuel de Rosas.
Manuel de Anchorena en 1989 presentó ante el gobierno
británico el pedido final de la repatriación de los restos de Rosas, que por
fin vio coronado con el éxito, e integró la comisión que trajo al Restaurador a
su Patria.
El 30 de setiembre de 1989, luego de 137 años de exilio,
llegaron al país sus despojos mortales. Todas las agrupaciones de gauchos y de
criollos, agrupados en los Centros Tradicionalistas, concurrieron de todos los
rincones del país.
A MI BANDERA. Aquí está la bandera idolatrada, la enseña que Belgrano nos legó, cuando triste la Patria esclavizada con valor sus vínculos rompió. Aquí está la bandera esplendorosa que al mundo con sus triunfos admiró, cuando altiva en la lucha y victoriosa la cima de los Andes escaló. Aquí está la bandera que un día en la batalla tremoló triunfal y, llena de orgullo y bizarría, a San Lorenzo se dirigió inmortal. Aquí está, como el cielo refulgente, ostentando sublime majestad, después de haber cruzado el Continente, exclamando a su paso: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
El 23 de octubre de 1859 participó —del lado de los
unitarios (bajo las órdenes de Bartolomé Mitre— en la batalla de Cepeda, contra
la Confederación Argentina (al mando del federalista general Justo José de
Urquiza). Al ser derrotados, huyeron hasta San Nicolás de los Arroyos. Allí, el
25 de octubre tuvo lugar un ligero combate naval entre los lanchones argentinos
y los de Buenos Aires. Se construyó una batería en tierra, en un punto de la
barranca al norte de la ciudad, lugar llamado hoy El Campito (donde se
construyó la basílica de la Virgen del Rosario de San Nicolás).
En momentos del embarco de las tropas en la orilla del
Paraná, al ver Chassaing (de 20 años de edad) al niño abanderado (con la
bandera de Buenos Aires, que había sido la misma bandera que había ideado el
Dr. Belgrano), se inspira y lee su poema infantil Mi Bandera —cantada en la
actualidad por los alumnos argentinos— antes de embarcarse en barcazas río
abajo por el Paraná hacia el puerto de Buenos Aires.
El 17 de septiembre de 1861 luchó en la batalla de Pavón (a
260 km al oeste de Buenos Aires) otra vez del lado de los porteños (bajo las
órdenes del unitario Bartolomé Mitre) contra la Confederación Argentina (al
mando del federalista general Urquiza). Esta vez vencieron los porteños.
En 1862, a los 23 años de edad, Chassaing se recibió de
abogado. Se conserva un discurso que pronunció el 11 de septiembre de 1864
cuando su amigo Benigno Jardín recibió el grado de doctor. Fue diputado por
Buenos Aires del Partido Unitario de Adolfo Alsina (aliado de Gran Bretaña) y
Manuel Quintana (quien entre 1904 y 1906 sería presidente de la República por
elecciones fraudulentas).
En 1864 Chassaing fundó el diario El Pueblo, del cual fue el
principal redactor, junto con Francisco López Torres. También escribió Himno a
Colón y el poema El corazón del hombre, que fueron publicados en su periódico.
Fundó el Club del Pueblo, con José María Gutiérrez como presidente y él como
vicepresidente.
El 3 de noviembre de 1864 (a los 24 años de edad) falleció
de una repentina enfermedad. Fuente: wikipedia.
—Venga p’acá, m’hijo, y siéntese a lo gaucho, junto al fuego, pa’contarle a su tata todo lo que vio hoy, que le dio permiso pa’ir al pueblo. ¿Taban lindos los festejos patrios?
—Pa’decir la verdad... ¡yo ni me acuerdo! Iba tanta gente por la plaza haciendo tanta bulla, tanto estruendo, que salí como zonzo y almariado de esa que más que una plaza era un infierno.
—Y aura, contésteme esta pregunta que de la vaina se me está saliendo: ¿sabe m’hijo lo que es el patriotismo?
—Y... el patriotismo es, por lo que veo, salir pa’un 25 ‘e mayo o un 9 ‘e julio luciendo el trajecito dominguero, vivar a la bandera azul y blanca, llevar botones lindos en el pecho y subir, como dicen a la tribuna pa’dende arriba, discursearle al pueblo.
—¡Todo ese patriotismo que usté vido no vale un pucho ‘e tabaco negro! Porque no es patriotismo andar gritando todos amontonados como borregos, ni lucir los colores de la patria cuando se lucen pa’adornar el pecho, ni tampoco subir a la tribuna y decir cosas que se las lleva el viento... El verdadero patriotismo, m’hijo, lo demostraron nuestros bisagüelos, allá por Tucumán, en Ayacucho, en Suipacha, Maipú y San Lorenzo, peliando como liones por la patria, conquistando de a jemes el terreno, y cruzando después la cordillera pa’darle una manito a los chilenos. Pero jue patriotismo sin alardes, no llevaron más lujo sobre el pecho que la rosa de sangre que el mosquete, al escupir, les dibujó de lejos. Y hay también otra clase ‘e patriotismo que a juerza de mirarlo ni lo vemos, y es el patriotismo de los hombres que engrandecen el país con sus esjuerzos. Trabajando, muchacho, arqueando el lomo, martillando los fierros, destripando terrones con la reja pa’llenar hasta el tope los graneros; recortando ladrillos, levantando edificios pa’colegios y estudiando los libros pa’mañana o pasao llegar a maestro y enseñarle a escribir a los muchachos y a sacar unas cuentas por menos. El otro patriotismo, el que usté vido... ¡No vale un pucho ‘e tabaco negro!
La "Marcha de San Lorenzo", fue compuesta por Cayetano Silva dedicada al Coronel Pablo Ricchieri, Ministro de Guerra de la Nación en ese entonces y modernizador del Ejército Argentino nacido en San Lorenzo, provincia de Santa Fé.
Luego de dar las gracias solicitó que se modificara el título por "Combate de San Lorenzo",
Fue estrenada oficialmente en 1902 (sin letra) cerca del Convento de San Carlos fue designada Marcha Oficial del Ejército Argentino.
Asistieron el Presidente de la Nación, General Julio Argentino Roca, y el Ministro de Guerra, Pablo Ricchieri.
San Lorenzo (marcha)
Febo asoma; ya sus rayos iluminan el histórico convento; tras los muros, sordo ruido, oír se deja de corceles y de acero.
Son las huestes que prepara San Martín para luchar en san Lorenzo; el clarín estridente sonó y a la voz del gran jefe a la carga ordenó.
Avanza el enemigo a paso redoblado, al viento desplegado su rojo pabellón.
Y nuestros granaderos, aliados a la gloria, inscriben en la historia su página mejor.
Cabral, soldado heroico, cubriéndose de gloria, cual precio a la victoria, su vida rinde, haciéndose inmortal; y allí, salvó su arrojo la libertad naciente de medio continente, ¡Honor, honor al gran Cabral!
Letra: Carlos j. Benielli - Música: Cayetano A. Silva
Aurora" es una oración, una plegaria a la Bandera, que estaba incluida en la ópera del mismo nombre.
La ópera "Aurora" fue compuesta en 1908, y estrenada en el Teatro Colón el 5 de septiembre del mismo año.
La música es de Héctor Panizza y la letra de H.C. Quesada y L. Illica.
Alta en el cielo un aguila guerrera,
audaz se eleva a vuelo triunfal;
azul un ala del color del cielo,
azul un ala del color del mar.
Así en la alta aurora irradial,
punta de flecha el áureo rostro imita,
y forma estela al purpurado cuello.
El ala es paño, el águila es bandera.
Es la bandera de la patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida que me ha dado Dios.
La traducción efectuada al texto original italiano resultó sumamente creativa, consignando términos que no existen en castellano, errores de interpretación, así como referencias a elementos desconocidos en la Argentina. La referencias a un "aguila guerrera" se entiende entre las referencias clasicistas a la mitología greco-latina, donde se compara un águila de color azul y blanco a la bandera nacional.
El escritor Juan Sasturain escribe sobre los neologismos: "En el original italiano, no hay “aurora irradial” (no existe en castellano) sino “aureola irradiale”, es decir: la aureola de rayos del amanecer que, como la que ilumina la cabeza de los santos, ilumina al águila(...) se traduce el verso “il rostro d’or punta de freccia appare” como “punta de flecha el áureo rostro imita”, cuando “rostro” es “pico” en italiano: es decir que el pico del águila, iluminado, parece una punta de flecha, el extremo metálico del asta. (...) el verso “Y forma estela al purpurado cuello” [...] por “porpora il teso collo e forma stello”, que quiere decir (...) que enrojecen (los rayos del sol) el tenso, alargado cuello (del águila) y forman el tallo (“stelo”, no es “estela”), el asta de la bandera. "