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viernes, 24 de octubre de 2025

Jacinto Chiclana de Jorge Luis Borges.



Jacinto Chiclana.

Me acuerdo, fue en Balvanera,
en una noche lejana,
que alguien dejó caer el nombre
de un tal Jacinto Chiclana.
Algo se dijo también
de una esquina y un cuchillo.
Los años no dejan ver
el entrevero y el brillo.

¡Quién sabe por qué razón
me anda buscando ese nombre!
Me gustaría saber
cómo habrá sido aquel hombre.
Alto lo veo y cabal,
con el alma comedida;
capaz de no alzar la voz
y de jugarse la vida.

Nadie con paso más firme
habrá pisado la tierra.
Nadie habrá habido como él
en el amor y en la guerra.
Sobre la huerta y el patio
las torres de Balvanera
y aquella muerte casual
en una esquina cualquiera.

Sólo Dios puede saber
la laya fiel de aquel hombre.
Señores, yo estoy cantando
lo que se cifra en el nombre.
Siempre el coraje es mejor.
La esperanza nunca es vana.
Vaya, pues, esta milonga
para Jacinto Chiclana.
Jorge Luis Borges
"El Tango"
(Cuatro conferencias).

Jacinto Chiclana es un poema de Jorge Borges que musicalizara en ritmo de milonga Astor Piazzolla. 

MILONGA DE JACINTO CHICLANA






viernes, 28 de agosto de 2020

La clara fuente À la claire fontaine (canción tradicional francesa) María Elena Walsh.




Al agua de una fuente
un día me acerqué
buscando la frescura
para calmar mi sed.

Te quise toda la vida
y nunca te olvidaré.

Debajo de una encina
me adormecí después.
Un ruiseñor cantaba
acompañandomé.

En lo alto de una rama
cantaba por placer.
Ay, quién tuviera el alma
del ruiseñor aquel.

Alguien ya no me ama
por culpa de un clavel
que me pedía siempre
y nunca le corté.

Cuando el clavel marchito
florezca como ayer,
será posible entonces
que me ames otra vez.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Así es - En el país de nomeacuerdo de MARÍA ELENA WALSH.

ASÍ ES.


El cielo es de cielo,
la nube es de tiza.
La cara del sapo
me da mucha risa.

La Luna es de queso
y el Sol es de sol.
La cara del sapo
me da mucha tos




En el país de nomeacuerdo.


En el país de Nomeacuerdo
doy tres pasitos y me pierdo”.

Un pasito para allí
no recuerdo si lo di.
Un pasito para allá,
ay, qué miedo que me da.

Un pasito para atrás,
y no doy ninguno más
porque ya, ya me olvidé
dónde puse el otro pie.



María Elena Walsh hija de un ferroviario que tocaba el piano descendiente de irlandeses y por parte de madre una argentina hija de adaluces.
María Elena Walsh nació en el barrio Ramos Mejía de Buenos Aires el  1° de febrero de 1930  y falleció en Buenos Aires el 10 de enero de  2011 fue una poetisa de gran inventiva, escritora de cuentos infantiles, compositora de música, cantautora, dramaturga.
A los 15 años publicó su primer poema en la revista El Hogar.
En 1947 egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes como profesora de Dibujo y Pintura.
Famosa por sus obras infantiles:  Manuelita la tortuga y los libros Tutú Marambá, El reino del revés, Dailan Kifki,  La pájara Pinta, La canción de la vacuna (El brujito de Gulubú), La reina Batata, El twist del Mono Liso, “El monoliso”, entre muchas otras.
Es también autora de difundidas canciones populares para adultos, entre ellas Como la cigarra, Serenata para la tierra de uno, Los ejecutivos, Zamba para Pepe, Canción de cuna para un gobernante, Oración a la justicia, Canción de caminantes y El valle y el volcán, etc.
“Otoño imperdonable” llamó la atención de grandes escritores, Borges, Silvina Ocampo y el español Juan Ramón Jiménez, entre otros. En 1951, Walsh publicó su segundo libro de poemas, “Baladas con ángel”. Por esa época, junto a la poeta y folclorista tucumana Leda Valladares, se autoexilió en París hasta 1956, donde formaron un dúo que cantaba canciones folklóricas. No le había gustado el aire que se respiraba con el peronismo, aunque fue capaz de reconocer los pasitos, pocos, pero contundentes, que daban las mujeres en ese tiempo. Muchos años después, en 1976, escribió “Eva”, un poema publicado en “Canciones contra el mal de ojo”, que dice: “No descanses en paz/ alza los brazos/ no para el día del renunciamiento/ sino para juntarte a las mujeres/con tu bandera redentora/ lavada en pólvora/ resucitando”. De aquellos años parisinos quedaron algunos discos, como “Chants d'Argentina” y los dos volúmenes de “Entre valles y quebradas” (fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/).
Entre 1951 y 1963 formó el dúo Leda y María junto a Leda Valladares y entre 1985-1989 fue designada por el presidente Raúl Alfonsín para integrar el Consejo para la Consolidación de la Democracia. Entre los artistas que difundieron el cancionero de María Elena Walsh se destacan el Cuarteto Zupay, Luis Aguilé, Mercedes Sosa, Susana Rinaldi, Jairo, Julia Zenko y Joan Manuel Serrat.


martes, 17 de junio de 2014

HAY UNA NIÑA EN EL ALBA de HORACIO FERRER.

HAY UNA NIÑA EN EL ALBA.



Hay una niña en el alba, soñando con ser 
una gota de agua que quiere llover 
su voz me dice en el alba, seré tu mujer 
y por la niña del alba, del alba trepé 



Nació y buscó su fiesta de media mañana 
me llama al son de sus nanas y la encontraré 
si no la vi, el madiodía contó 
que es un amor con moño y con delantal 



Y ya lo sé que luego en puntas de pie 
escribirá mi nombre en el pizarrón 
le queda chica la calle pasada las tres 
la piropea hasta el aire posado en su piel 



Por el escote le sale mi nombre otra vez 
tras su hermosura en la tarde, 
en la tarde crucé 



Y en su emoción ya madura 
la fuga del día, 
sentí su melancolía del atardecer 
y me nombró su voz de puesta de sol 



La presentí mareada de atardecer 
y la busqué la noche entera hasta el fin 
mas me llamó atravesando las horas 
mas la seguí y al despertar de la aurora 
tal vez, sentí que allí se apagaba su voz 
y allí su alma en la mía sentí 



Si estás mirando el amanecer 
hay una niña en el alba, la ves 
y con la niña en el alba estoy yo 
y el día empieza otra vez.
Letra de Horacio Ferrer - Musica de Astor Piazzolla

Milonga-canción escrita en París el 20 de mayo 1981.

viernes, 31 de enero de 2014

RECORDANDO A DON ATAHUALPA YUPANQUI EN EL ANIVERSARIO DE SU NATALICIO.



Letra "LUNA TUCUMANA" 
de Atahualpa Yupanqui.


Yo no le canto a la luna
porque alumbra y nada mas,
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar.


Ay lunita tucumana
tamborcito calchaquí,
compañera de los gauchos
en las sendas de Tafí.


Perdida en las cerrazones
quien sabe vidita
por donde andaré
mas, cuando salga la luna,
cantaré, cantaré.
A mi Tucumán querido
cantaré, cantaré, cantaré.


Con esperanza o con pena
en los campos de Acheral
yo he visto a la luna buena
besando el cañaveral.


En algo nos parecemos
luna de la soledad:
yo voy andando y cantando
que es mi modo de alumbrar.

RECORDANDO A Don ATAHUALPA YUPANQUI EN EL ANIVERSARIO DE SU NATALICIO... 
Atahualpa Yupanqui, en quechua, "el que viene de lejanas tierras para decir algo", seudónimo de Héctor Roberto Chavero Aramburu nacio en Juan A. de la Peña, partido de Pergamino, el 31 de enero de 1908 – falleció en Nîmes, Francia, el 23 de mayo de 1992, cantautor, guitarrista, poeta y escritor. 
Se lo considera el más importante músico argentino de folclore de Nuestra América. 
Sus composiciones han sido cantadas por reconocidos intérpretes, como Juan Carlos Baglietto, Los Tucu Tucu, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Mercedes Sosa, María Dolores Pradera, Alberto Cortez, Pedro Aznar, Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa, José Larralde, Víctor Jara, Ángel Parra, Liliana Herrero, Jairo, Andrés Calamaro, Divididos, Marie Laforêt, Mikel Laboa, Soledad Pastorutti, Federico Pecchia y Enrique Bunbury entre muchos otros, formando parte del repertorio de innumerables artistas, en la Argentina nuestra y en distintas partes del mundo. 
En 1986 Francia lo condecoró como "Caballero de la Orden de las Artes y las Letras". 
Su infancia transcurrió en Agustín Roca, partido de Junín, donde su padre trabajaba en el ferrocarril. 
Inicialmente estudió violín con el Padre Rosáenz, el cura del pueblo. 
Más tarde aprendió a tocar la guitarra en la ciudad de Junín con el concertista Bautista Almirón, quien sería su único maestro. Inicialmente vivió en Junín en la casa de Almirón; posteriormente regresó al pueblo de Roca y viajaba 16 kilómetros a caballo para tomar las lecciones en la ciudad. Atahualpa Yupanqui descubrió la música de Sor, Albéniz, Granados y Tárrega, y también las transcripciones para guitarra de obras de Schubert, Liszt, Beethoven, Bach, Schumann. 
En 1917 con su familia pasó unas vacaciones en Tucumán, y allí conoció un nuevo paisaje y una nueva música, con sus propios instrumentos, como el bombo y el arpa india, y sus propios ritmos, la zamba, entre ellos. 
La temprana muerte de su padre lo hizo prematuramente jefe de familia. 
Jugó tenis, boxeó y se hizo periodista. 
Fue improvisado maestro de escuela, tipógrafo, cronista, músico y fundamentalmente, agudo observador del paisaje y del ser humano. 
A los 19 años de edad, compuso su canción "Camino del Indio". Emprendió un viaje a Jujuy, Bolivia y los Valles Calchaquíes. En 1931 recorrió Entre Ríos, afincándose un tiempo en "Tala". Participó en la fracasada sublevación de los hermanos Kennedy, en la cual estuvieron envueltos también el coronel Gregorio Pomar y Arturo Jauretche, que inmortalizó la patriada en su poema gauchesco "El Paso de los Libres". 
Después de esta derrota debió exiliarse en Uruguay. Pasó por Montevideo, para luego dirigirse al interior oriental y el sur del Brasil. 
En 1934 reingresó a la Argentina por Entre Ríos y se radicó en Rosario. 
En 1935 se estableció en "Raco", provincia de Tucumán. Pasó brevemente por la ciudad de Buenos Aires, donde varios intérpretes comenzaban a popularizar sus canciones, para actuar en radio. 
Recorrió después Santiago del Estero, para retornar por unos meses a "Raco" en 1936. Realizó una incursión por Catamarca, Salta y Jujuy. 
Más tarde visitó nuevamente el Altiplano en busca de testimonios de las viejas culturas aborígenes. 
Retornó a los Valles Calchaquíes, recorrió a lomo de mula los senderos jujeños y residió por un tiempo en "Cochangasta", provincia de La Rioja. 
Atahualpa se fue a Europa en 1949. Édith Piaf lo invitó a actuar en París el 7 de julio de 1950. 
Inmediatamente firmó contrato con "Chant du Monde", la compañía de grabación que publicó su primer LP en Europa, "Minero soy", que obtuvo el primer premio de "Mejor Disco de la Academia Charles Cros", que incluía trescientos cincuenta participantes de todos los continentes en el Concurso Internacional de Folclore. 
Posteriormente, viajó extensamente por Europa. En 1952, Yupanqui regresó a Buenos Aires, donde rompió su relación con el Partido Comunista (P.C.), lo que hizo más fácil para él concertar actuaciones en radio. 
Mientras que con su esposa francewsa, y concertista de piano Nenette, construía su casa de Cerro Colorado (Córdoba), Yupanqui recorría el país. 
Musicalizó las películas "Horizontes de piedra" (1956), basada en su libro "Cerro Bayo" y el film "Zafra" (1959), actuando también en las mismas. 
El reconocimiento del trabajo etnográfico de Yupanqui se generalizó durante la década de 1960, y con artistas como Mercedes Sosa, Alberto Cortez y Jorge Cafrune grabaron sus composiciones y lo hicieron popular entre los músicos más jóvenes, que se refieren a él como "Don Ata". Yupanqui alternaba entre sus casas en Buenos Aires y Cerro Colorado, provincia de Córdoba. 
Durante 1963 y 1964, realizó una gira por Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel e Italia. 
En 1967 realizó una gira por España estableciéndose finalmente en París. Volvió periódicamente a la Argentina y apareció en la película "Argentinísima II" en 1973, pero estas visitas se hicieron menos frecuentes cuando la dictadura militar de Jorge Videla llegó al poder en 1976. 
En 1985 obtuvo el "Premio Konex de Brillante" como mayor figura de la historia de la música popular argentina. 
En 1987 volvió al país para recibir el homenaje de la Universidad Nacional de Tucumán. 
Debió internarse en Buenos Aires en 1989 para superar una dolencia cardíaca, pese a lo cual en enero de 1990 participó en el "Festival de Cosquín". 
Sin embargo, a los pocos días Yupanqui cumplió un compromiso artístico en París. 
Volvió a Francia en 1992 para actuar en Nîmes, donde se indispuso y falleció el 23 de mayo. 
Por su expreso deseo, sus restos fueron repatriados y descansan en "Cerro Colorado". 
Son 325 canciones de su autoría registradas oficialmente, varias en colaboración en la partitura musical con su esposa Nannete. DON ATAHUALPA YUPANQUI, CANTOR, GUITARRERO, POETA, ESCRITOR, COMPOSITOR... UN INMORTAL POR DERECHO PROPIO...