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miércoles, 22 de julio de 2026

Julián Centeya. Poemas de un porteño de Huracán.

 


Julián Centeya. Poemas de un porteño de Huracán.
... ... ...

El que nunca tuvo un cacho e' esperanza

y aquel que de sopa se llenó la panza

el bobi, el salame, el que llegó cola,

el que hizo el bagayo, el que fue de piola.

Cualquier gil de cuarta como el millonario,

el cofla, el de al lado, el chantún otario.

El que con la triple se salvó del todo

y el que fue pretendido en el acomodo,

el ascensorista y el ejecutivo,

el ortiva inmundo, el viudo y la puta.

El que vino un día y se llamó el grillo,

el pobre escarparo y el que te dio filo.

El hijo de p... que enlazaba al perro

este más que todos merece el destierro.

Todos, te lo bato, formaremos fila

para hacer más alta todavía la pila.

...

Nota: este poema se encuentra en redes sociales sin título.

....

JULIÁN CENTEYA.

Julián Centeya (15 de octubre de 1910-26 de julio de 1974), seudónimo de Amleto Enrique Vergiati conocido por sus poesías y textos en lunfardo. Era llamado por Aníbal Troilo: el hombre gris de Buenos Aires.

Amleto Enrico Vergiati, nacido en 1910 en  Borgo Val di Taro, provincia de Parma, en Emilia-Romaña (Italia).

Hijo de Carlo Vergiati, por entonces diputado socialista y periodista del diario Avanti, que debió huir de la persecución fascista a la Argentina. Amleto Enrico Vergiati  lo contaba así:

"Nací en el pueblo que tiene los mejores hongos del mundo: Borgotaro, provincia de Parma, la última ciudad que se rindió al fascismo. Allí nacieron Toscanini y Verdi, ¡casi nada!... Mi viejo, que se llamaba Carlos, era periodista. Trabajaba en el diario “Avanti”, y el jefe de redacción era Benito Mussolini. Y la amante de Mussolini era una rusa que se llamaba Angélica Balabanoff... Mi viejo, al final, tuvo que venirse como refugiado político, con mi vieja, yo y mis dos hermanas... Aquí se hizo carpintero, y nos fuimos a vivir a San Francisco, en Córdoba... Llegamos en el 22, y yo ya tenía 12 años, porque soy del 10...".


MI VIEJO de Julián Centeya.

Quisiera amasijarme en la infinita

ternura de mi barrio de purrete,

con un cielo cachuzo de bolita

y el milagro coleao de un barrilete.

Verlo a mi viejo, un tano laburante

que la cinchó parejo, limpio y claro;

y minga como yo, un atorrante

que la va de verso y se hace el raro.

Mi viejo carpintero era grandote,

y tenía un cuore chiquilín siempre en la vía.

Su vida no fue más que un despelote

y un poco, claro está, por culpa mía.

Vino en el Comte Rosso, fue un espiro.

Tres hijos, la mujer, a más un perro.

Como un tungo tenaz la fue de tiro.

Todo se la aguantó: hasta el destierro.

Y aquí palmó... aquí está adormecido

mi viejo el pobre tano laburante.

Se la tomó una cheno de descuido

y me dejó un recuerdo lacerante.

¿Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo?

Si es que hay un mundo pa'los que se piantan.

Sin duda el cuore suyo se hizo grillo

y su mano cordial es una planta.

Poema “Mi viejo” (Todo Tango).

Arriban a nuestra Argentina en 1922. La familia se radicó inicialmente en San Francisco (Córdoba) donde vivía un conocido y en el mismo año recala en Buenos Aires, estableciéndose en el barrio de Boedo, este barrio porteño fue su barrio: “pa'ver si se enteran que yo soy de Boedo”.

Enumero un ordenación de esquinas contra el cielo,

desando lonjas de calles con memorias,

me instalo en patios familiares, íntimos,

procuro una sucesión de horas,

me detengo en una desangrada tarde,

de antiguas imágenes me renuevo,

reconstruyo albas,

fijo noches habitadas de arboles en silencio,

de retazos de lunas caminadoras,

de almacenes brumosos como puertos

y un viento sin donde me pone entre las manos

la voz gemidora

de una guitarra goteándome un tiempo

de ochavas y de hembras

Entonces me nace el compadre de adentro

y bato esta sed que me crece de carne

pa'ver si se enteran que yo soy de Boedo.

Vecino ilustre de Parque Patricios. Cursó estudios en el colegio Abraham Luppi de Pompeya, donde aprendió a amar al Club Atlético Huracán.

Dice Wikipedia:

Origen del seudónimo.

En 1938 Amleto Vergiati entregó al guitarrista José Canet, para musicalizar, unos versos titulados Javier Pardales, un personaje imaginario del barrio de los Corrales, que era una de las denominaciones de la zona que posteriormente fue el barrio de Parque de los Patricios, porque allí se encontraban los Corrales Viejos, con el matadero adonde llegaban las reses. A partir de 1889 se construyeron nuevos mataderos en otra zona de la ciudad, que dieron lugar a al barrio que inicialmente se llamó Nueva Chicago, en alusión a la ciudad estadounidense caracterizada por su industria de la carne, y posteriormente tuvo la denominación oficial de barrio de Mataderos; el predio donde funcionaban los Corrales Viejos se transformó en el paseo denominado Parque de los Patricios. Canet se puso a la tarea y sugirió cambiar aquel nombre por Centeya, a lo cual accedió Vergiati, reemplazando además Corrales por Pompeya. Así crearon la milonga Julián Centeya, nombre que además comenzó Vergiati a usar como seudónimo en reemplazo de “Enrique Alvarado”, que utilizaba hasta entonces,​ y cuyos primeros versos dicen:

"Me llamo Julián Centeya

por más datos soy cantor

nací en la vieja Pompeya

tuve un amor con Mireya

me llamo Julián Centeya

su seguro servidor."

sábado, 4 de abril de 2026

UNIVERSO POESIA (XVIII). Este cuore - Julián Centeya y otros poemas en lunfardo. Yapa: Julián Centeya en Los Malditos.

UNIVERSO POESIA (XVIII). Este cuore - Julián Centeya y otros poemas en lunfardo. Yapa: Julián Centeya en Los Malditos.


JULIAN CENTEYA
"el maldito".

JULIAN CENTEYA de BUENOS AIRES.
Nombre real: Amleto Enrique Vergiati
Seudónimos: Julián Centeya y Enrique Alvarado.

(15 de octubre de 1910 - 26 de julio de 1974).



Poemas lunfardos.

Este cuore
Julián Centeya

Cuando me dieron este cuore,
creo que Dios debía andarla de apoliyo,
porque me tocó un cuore poligriyo
y es por su culpa que me verdugueo.

No me sirve siquiera como un pucho,
donde hay un llanto juega de pañuelo,
se regala de gil para el consuelo.
¡Una cheno me enloco y lo serrucho!

Tener un cuore así de qué me vale,
se me sale del pecho, se me sale,
si me lo mangan pa' un laburo 'e cuarta.

;Qué bagayo ligué en la repartija!
Con este cuore así era una fija
la llaga con el jopio que me ensarta.



La ví llegar
(1944)

La vi llegar...
¡Caricia de su mano breve!
La vi llegar...
¡Alondra que azotó la nieve!
Tu amor -pude decirle- se funde en el misterio
de un tango acariciante que gime por los dos.

Y el bandoneón
-¡rezongo amargo en el olvido!-
lloró su voz,
que se quebró en la densa bruma.
Y en la desesperanza,
tan cruel como ninguna,
la vi partir sin la palabra del adiós.

Era mi mundo de ilusión...
Lo supo el corazón,
que aún recuerda siempre su extravío?.
Era mi mundo de ilusión
y se perdió de mí,
sumándome en la sombra del dolor.
Hay un fantasma en la noche interminable.
Hay un fantasma que ronda en mi silencio.
Es el recuerdo de su voz,
latir de su canción,
la noche de su olvido y su rencor.

La vi llegar...
¡Murmullo de su paso leve!
La vi llegar...
¡Aurora que borró la nieve!
Perdido en la tiniebla, mi paso vacilante
la busca en mi terrible carnino de dolor.

Y el bandoneón
dice su nombre en su gemido,
con esa voz
que la llamó desde el olvido.
Y en este desencanto brutal que me condena
la vi partir, sin la palabra del adiós...



La Musa Mistonga
Julián Centeya
Yo canto en lunfa mi tristeza de hombre
y ando en la vida con mi musa rante.
Ella es así, maleva, yo atorrante,
camina a mi costao y tiene un nombre.
Nació conmigo allá en Boedo y Chiclana
y se hizo mansa en juego de palmera.
Nunca una bronca, siempre cadenera
vivo con ella muy de la banana.
Me fue como me fue y a ella lo mismo,
una vez el altiyo, otra el abismo,
conforme con lo que es, nunca rezonga.
Fratela con mi suerte la cinchamos.
¡Pasaos de media raya la llevamos!
Sos mi nami mejor Musa Mistonga.

Julian Centeya y Aníbal Troilo.
Yo
A León Benarós, troesma y gomía

Lo bato sin esparo, claramente,
con el chamuyo que me dio la yeca;
yo soy un cusifai que francamente,
como Discepolín, se hizo en el feca.

De contrapinta se me dio la peca,
con una mina que me puso chanta.
Me la llevó un balurdo. Era una seca.
Deliró por el centro y fue yiranta.

Qué querés, Benarós, que yo te diga;
no me queda del pan más que una miga,
y a contramano un pensamiento fijo.

En la última tela voy jugado
pero habré de salvarme, ya estufado:
una cheno cualunque me amasijo.



JULIAN CENTEYA Y "PASCUALITO" PÉREZ.

En la cortada de arena
con tango de Juan de Dios,
esa vida hechar mi buena,
cuanta en la noche serena.
En la cortada de arena
bailé ganando un amor.

Me llamo Julián Centeya
no se le vaya a olvidar.
Si quiere buscar mi huella,
la encontrará por Pompeya.
Me llamo Julián Centeya
pa' lo que guste mandar...

Noche de un tiempo
que ya no vuelve...
Viejos recuerdos
que voy cantando...
Amores hondos
que se me fueron...
Toda tu gloria
la estoy llorando.


La cana.

A la final, ya ves, saltó la bronca
el gil, que se avivó, la fue de esparo
de cruzada un botón lo chapó al monga
y me sirven a mí, si no me paro.

Yo siento que ese fato mishio y raro
de vos me aleja y es lo que más siento
la parlo poco, lo sabés, y claro
y amas te es rejunao mi sentimiento.

Tu breón te cayó en cana, negra amada,
la tasuer me empaqueta de zarpada
y espero una aliviada en la sentencia.

Batile al bepi, que me fui de viaje,
portame entre otras cosas algún traje.
Yo me la aguanto. Vos tené paciencia.



Julián Centeya en Los Malditos.

El 26 de julio de 1974, día en que se cumplían 32 años de la muerte de Roberto Arlt y 22 años de la muerte de Eva Perón, se nos fue para el barrio de donde no se vuelve el hombre gris de Buenos Aires Amleto Vergiatti mas conocido como Julián Centeya.
Había nacido en Italia, allá por 1910, en el pueblo de Borgotaro, en la provincia de Parma, la última ciudad -recordaba él- que se rindió al fascismo. Mi viejo -recuerda Julián- Carlos Vergiatti, era periodista; trabajaba en el diario socialista "Avanti", del cual era jefe de redacción Benito Mussolini, quien andaba en amores con una rusa Angélica Balavanof.
Después de la marcha sobre Roma, 1920, la represión se descargó sobre la izquierda en Italia y el exilio se ofreció como única posibilidad de subsistir. Mi viejo tuvo que venirse como refugiado político con mi vieja, mis dos hermanas, yo y un perro que llamábamos Pri Pri. Y al mentar a su viejo, Julián se amasija en el recuerdo, como reclamando la posibilidad de volver a verlo, siquiera un minuto, como antes.

Mi viejo
Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleao del barrilete
Verlo a mi viejo
un tano laburante que la cinchó parejo, limpio y largo
y minga como yo
un atorrante
que la va de "sover"
y se hace el raro
Vino en "Conte Rosso
fue un espiro
tres hijos, la mujer, a más un perro
como un tungo tenáz cinchó de tiro
todo se lo aguantó: hasta el destierro
y aquí palmó
aquí yace adormecido
mi viejo, el pobre tano laburante
se las tomó una noche de descuido
y nos dejó un recuerdo lacerante
Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo
si es que hay un mundo pa los que se piantan
quizás el cuore cuyo se hizo grillo
y su mano cordial es una planta.

Con el tano laburante y su familia llegó a la Argentina en 1922,cuando tenía 12 años. Primero intentaron suerte en San Francisco (Córdoba) donde el viejo "paraba la olla" trabajando la madera, enfrentando las dificultades siempre con alegría, con optimismo.

"El viejo carpintero fue mi gringo
grandote, bonachón, siempre polenta,"

pero, la miseria los cerca y los atrapa.

"Mi madre aguantiñó la mishiadura
ni una sola palabra
siempre chanta
el dolor le había puesto una dulzura
en los ojos tan claros de ternura
me daba pena verla siempre en yanta".

Ya no había lugar en la Argentina agraria para estos inmigrantes "de última" y bien pronto debieron instalarse en el conventillo de Buenos Aires, detrás de cuyo pintoresquismo - el patio con malvones, el farol alumbrando la milonga - escondían sus terribles rostros, la tuberculosis, la promiscuidad, el hambre.

"La vida fué pa ellos strafute
cinchar y mal vivir, duro programa
el destino jugó de farabute
y la miseria cruel se mandó el tute
Me vas a hablar a mi de cinerama"

Frustrado estudiante secundario, mandadero de comercio, jugador de fútbol, taquígrafo y mas que nada vagabundo, experto en el oficio de no hacer nada para encender los primeros versos:

Por el duro empedrado de Famatina al este
la novia quinceañera con cita de portón
y el corralón que tuvo la chatita celeste
y la luna de siempre plateando el paredón
Qué fue de la muchacha aquella que me amaba
Celina, aquella rubia, Celina se llamaba
su nombre era de cielo. Recuerdo que la amé.

Por entonces se hace hombre y poeta en el Boedo de fines de la década del 20.

"Yo lo trepé a Boedo
viniendo desde el fondo de Chiclana
y era muchacho
el Boedo legendario el de La Balear y El Aeroplano
el de Eufemio Pizarro y "la chancha" muerto de bala en la ancha vereda de la puerta del Biarritz
y mi junada de asombro entreveró a Gorki con Barleta
a Mario Mariani con Gustavo Riccio, a Chejov con Nicolás Olivari
cuando con dos monedas me compré "Versos de una...", que le editó Zamora a César Tiempo
Un Boedo con Una literatura de fábrica y de tango de gustaciones ácidas.

Un Boedo que enarbolaba una literatura molesta para los escritores bien comidos, para la gente sensata de las cátedras de Literatura, los editoriales y los diarios serios. A Julián, como a tantos otros, le salió al cruce la estructura cultural montada por la clase dominante.
El quería hablar del punga, del cafiolo, de la piba que lo encandiló (no morfo más que el pan de su sonrisa), de los chorros y los laburantes, dela musa mistonga y la musa de barro. No lo dejaron.
Quiso volar como poeta, y lo bajaron enseguida, arrinconándolo en una radio, en un diario, donde el alma se le iba a jirones y donde solo de vez en cuando podía enarbolar un verso.
Publicó, sin embargo, varios libros de poemas y una novela El Vaciadero. Pero lo mejor de él se desperdició en las charlas interminables de la madrugada,

"con luz de pucho y copa levantada
en el boliche aquel de la cortada
tan cordial y tan nuestro como el Queco".

Por eso fue desparejo como poeta. Por eso le faltó continuidad. Cómo la iba a tener luchando con las cédulas judiciales de desalojo, contra la guita que no alcanza

"en un mundo, pibe
donde para caminar hay que pisar al otro".

De ahí su desilusión y el alcohol, la amargura y ese himno a la frustración y al escepticismo que tituló como despedida con el nombre lunfardo de la muerte:

ATORRO
Encanutado en la última pilcha
negao a todo
piantado de mí
En la pinchada que da el atorro
como de nada
puesto en el forro
de un jonca e' pino me iré de aquí
Linda sbrufata la de mi vida
me puso chanta "mamá" miseria
si todo ha sido una piojería
no se dió una, siempre en la vía
pa mi cincharla fue cosa seria
Sobre mi llaga pasé la lengua
cuando la chanta se tomó el piro
y en la mentira de otra salvada
me jugué el todo, quedé sin nada
si es de milagro creé, que respiro
"No tuve un llanto que me llorara
y no habrá un llanto cuando finisca
"solari y rosi"
voy de zarpada
y cuando se haga, no habrá mancada
que otro baraje para esa brisca
Algún gomía de esos que quedan
rante y polenta como Barquina
batirá el justo de la pulpeta
y acaso cuente que fuí un poeta
dueño del mundo que da la esquina
y que no tuve más berretines
que los comunes
que fuí sencillo
hecho a ternura, solo en la yeca
con horizontes que me dio el feca
sin otra cosa que un cuore e' grillo
No quiero nada
no se escapelen
paz de lamentos
si me voy piola
En el finirla está la salvada
se va conmigo mi alma cansada
que hace diez siglos no quiere lolas.

Con estos versos pareció que bajaba definitivamente los brazos, derrotado por quienes odian a los gorriones, a los juglares, a los barrios de casitas chatas. Sin embargo, la bronca pudo más y empinándose sobre ella levantó un último insulto para quienes le envenenaron la vida y aún también para aquellos que por miedo o indiferencia resultaron cómplices

Habré de inventarme una puteada esdrújula
para arrojarla contra la vidriera del mundo
y contársela después a Cendrás y a Rimbaud
que tan mierdamente vivieron como yo
Claro que habré de inventarme una puteada esdrújula
porque yo me he desentendido de un Dios
que permitió que César Vallejo se muriera de hambre
la tarde de un día gris que contabilizaba sus piojos
Habré de inventarme una puteada esdrújula
Ud dese por invitado
Se lo merece .

Amleto Vergiatti. Para el pueblo: Julián Centeya "el hombre gris de Buenos Aires".

http://www.discepolo.org.ar/




jueves, 29 de octubre de 2015

Julián Centeya (milonga de 1938) Letra: Julián Centeya - Música: José Canet.

Noches de un tiempo que ya no vuelve,
viejos recuerdos que voy cantando,
amores hondos que se me fueron,
toda tu gloria la voy llorando.

Me llamo Julián Centeya
por más datos soy cantor.
Nací en la vieja Pompeya,
tuve un amor con Mireya.
Me llamo Julián Centeya,
su seguro servidor.

Me llamo Julián Centeya,
si supe ser mayoral.
En un recuerdo va ella,
compadre no le haga mella.
Me llamo Julián Centeya,
y la quiero recordar.

Noche de un tiempo que ya no vuelve,
viejos recuerdos que voy cantando,
amores hondos que se me fueron,
toda tu gloria la voy llorando.

En la cortada de arena,
con tangos de Juan de Dios,
yo he sabido echar mi buena,
cuanta en la noche serena,
en la cortada de arena
bailé ganando un amor.

Me llamo Julián Centeya
no se le vaya a olvidar,
si quiere buscar mi huella,
la encontrará por Pompeya.
Me llamo Julián Centeya
pa' lo que guste mandar.

sábado, 17 de octubre de 2015

Este cuore - Julián Centeya.

Este cuore
Julián Centeya

Cuando me dieron este cuore,
creo que Dios debía andarla de apoliyo,
porque me tocó un cuore poligriyo
y es por su culpa que me verdugueo.

No me sirve siquiera como un pucho,
donde hay un llanto juega de pañuelo,
se regala de gil para el consuelo.
¡Una cheno me enloco y lo serrucho!

Tener un cuore así de qué me vale,
se me sale del pecho, se me sale,
si me lo mangan pa' un laburo 'e cuarta.

;Qué bagayo ligué en la repartija!
Con este cuore así era una fija
la llaga con el jopio que me ensarta.

JULIAN CENTEYA de BUENOS AIRES.
Nombre real: Amleto Enrique Vergiati
Seudónimos: Julián Centeya y Enrique Alvarado

(15 de octubre de 1910 - 26 de julio de 1974).

domingo, 11 de octubre de 2015

Mi viejo - poema lunfardo de Julián Centeya.

Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete,
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleao de un barrilete.
Verlo a mi viejo, un tano laburante
que la cinchó parejo, limpio y claro;
y minga como yo, un atorrante
que la va de verso y se hace el raro.
Mi viejo carpintero era grandote,
y tenía un cuore chiquilín siempre en la vía.
Su vida no fue más que un despelote
y un poco, claro está, por culpa mía.
Vino en el Comte Rosso, fue un espiro.
Tres hijos, la mujer, a más un perro.
Como un tungo tenaz la fue de tiro.
Todo se la aguantó: hasta el destierro.
Y aquí palmó... aquí está adormecido
mi viejo el pobre tano laburante.
Se la tomó una cheno de descuido
y me dejó un recuerdo lacerante.
¿Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo?
Si es que hay un mundo pa'los que se piantan.
Sin duda el cuore suyo se hizo grillo
y su mano cordial es una planta.



Julián Centeya (1910-1974), seudónimo de Amleto Enrique Vergiati  nacido en Borgo Val di Taro, provincia de Parma, Italia que cuando tenía un año, su padre Carlos Vergiati era un periodista del diario Avanti, que se editaba en Borgataro, provincia de Parma (Italia que tenía ideas y actividad anarquista, debió huir de su país ob, emigrando a la Argentina, a donde arribó en 1922 ante el arrollador avance de las “camisas negras” del fascismo italiano.
Fue un destacado poeta, recitador y letrista de tango argentino, conocido por sus poesías y textos en lunfardo. En su primera milonga y adopta para si el nombre del personaje que lo haría, para muchos, inmortal: “Julián Centeya”, con música de José Canet (1938).
"Me llamo Julián Centeya
por más datos soy cantor
nací en la vieja Pompeya
tuve un amor con Mireya
me llamo Julián Centeya
su seguro servidor."
Era llamado “El hombre gris de Buenos Aires”.
Y decía en “La musa mistonga” en lunfardo en 1964.
"Yo canto en lunfa mi tristeza de hombre
ando la vida con mi musa rante
ella es asi de maleva y yo atorrante
camina a mi costado y tiene un nombre
nació conmigo en Boedo y Chiclana
y se hizo mansa a juego de palmera
nunca una bronca, siempre cadenera
vivo con ella muy a lo banana."

sábado, 11 de junio de 2011

Julian Centeya y Enrique Santos Discépolo...


A mí me la contaron
Julián Centeya

A mí me la contaron propiamente
y como un ganso yo me lo creí,
el viejo era cabrero, la vieja era mulata,
yo andaba sin ropero, tirao y hecho un gil.

Cinché como un yobaca noche y día
y poniendo la fe donde caí.
Después se supo todo, la drema una embrollona,
el viejo era prestado y yo ¡qué perejil!

A mí me empaquetaron por salame.
¡La sabían!... y así es que me la vi.
Me hablaron del futuro con la prefabricada,
entré a juntar de a mango, me afanaron de a mil.

Yo fui ¡mi Dios! un brodo y es lo que siento.
Fue en nombre del amor que me ensarté.
Después se supo todo: la vieja era embrollona,
el viejo era mangado. ¡Las cosas que se ven!

Otro poema en lunfardo...
Chorra es un poema de
Enrique Santos Discépolo del año 1928.

Por ser bueno,
me pusiste a la miseria,
me dejaste en la palmera,
me afanaste hasta el color.
En seis meses
me comiste el mercadito,
la casiya de la feria,
la ganchera, el mostrador...
¡Chorra!...
Me robaste hasta el amor...
Ahura,
tanto me asusta una mina,
que si en la calle me afila
me pongo al lao del botón.

¡Lo que más bronca me da,
es haber sido tan gil!

Si hace un mes me desayuno
con lo qu' he sabido ayer,
no er'a mí que me cachaban
tus rebusques de mujer...
Hoy me entero que tu mama
"noble viuda de un guerrero",
¡es la chorra de más fama
que ha pisao la treinta y tres!
Y he sabido que el "guerrero"
que murió lleno de honor,
ni murió ni fue guerrero
como m'engrupiste vos.
¡Está en cana prontuariado
como agente 'e la camorra,
profesor de cachiporra,
malandrín y estafador!

Entre todos
me pelaron con la cero,
tu silueta fue el anzuelo
donde yo me fui a ensartar.
Se tragaron
vos, "la viuda" y "el guerrero"
lo que me costó diez años
de paciencia y de yugar...

¡Chorros!
Vos, tu vieja y tu papá,
¡Guarda!
Cuidensé porque anda suelta,
si los cacha los da vuelta,
no les da tiempo a rajar.

¡Lo que más bronca me da,
es haber estao tan gil!

sábado, 5 de marzo de 2011

POETAS DE BUENOS AIRES - LA VÍ LLEGAR - JULIÁN CENTEYA.


La ví llegar
(1944)
Autor: Julián Centeya.

La vi llegar...
¡Caricia de su mano breve!
La vi llegar...
¡Alondra que azotó la nieve!
Tu amor -pude decirle- se funde en el misterio
de un tango acariciante que gime por los dos.

Y el bandoneón
-¡rezongo amargo en el olvido!-
lloró su voz,
que se quebró en la densa bruma.
Y en la desesperanza,
tan cruel como ninguna,
la vi partir sin la palabra del adiós.

Era mi mundo de ilusión...
Lo supo el corazón,
que aún recuerda siempre su extravío?.
Era mi mundo de ilusión
y se perdió de mí,
sumándome en la sombra del dolor.
Hay un fantasma en la noche interminable.
Hay un fantasma que ronda en mi silencio.
Es el recuerdo de su voz,
latir de su canción,
la noche de su olvido y su rencor.

La vi llegar...
¡Murmullo de su paso leve!
La vi llegar...
¡Aurora que borró la nieve!
Perdido en la tiniebla, mi paso vacilante
la busca en mi terrible carnino de dolor.

Y el bandoneón
dice su nombre en su gemido,
con esa voz
que la llamó desde el olvido.
Y en este desencanto brutal que me condena
la vi partir, sin la palabra del adiós...

Julián Centeya (15 de octubre de 1910-26 de julio de 1974), seudónimo de Amleto Enrique Vergiati fue un destacado poeta, recitador y letrista de tango ítalo-argentino, conocido por sus poesías y textos en lunfardo. Era llamado El hombre gris de Buenos Aires