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miércoles, 22 de julio de 2026

Julián Centeya. Poemas de un porteño de Huracán.

 


Julián Centeya. Poemas de un porteño de Huracán.
... ... ...

El que nunca tuvo un cacho e' esperanza

y aquel que de sopa se llenó la panza

el bobi, el salame, el que llegó cola,

el que hizo el bagayo, el que fue de piola.

Cualquier gil de cuarta como el millonario,

el cofla, el de al lado, el chantún otario.

El que con la triple se salvó del todo

y el que fue pretendido en el acomodo,

el ascensorista y el ejecutivo,

el ortiva inmundo, el viudo y la puta.

El que vino un día y se llamó el grillo,

el pobre escarparo y el que te dio filo.

El hijo de p... que enlazaba al perro

este más que todos merece el destierro.

Todos, te lo bato, formaremos fila

para hacer más alta todavía la pila.

...

Nota: este poema se encuentra en redes sociales sin título.

....

JULIÁN CENTEYA.

Julián Centeya (15 de octubre de 1910-26 de julio de 1974), seudónimo de Amleto Enrique Vergiati conocido por sus poesías y textos en lunfardo. Era llamado por Aníbal Troilo: el hombre gris de Buenos Aires.

Amleto Enrico Vergiati, nacido en 1910 en  Borgo Val di Taro, provincia de Parma, en Emilia-Romaña (Italia).

Hijo de Carlo Vergiati, por entonces diputado socialista y periodista del diario Avanti, que debió huir de la persecución fascista a la Argentina. Amleto Enrico Vergiati  lo contaba así:

"Nací en el pueblo que tiene los mejores hongos del mundo: Borgotaro, provincia de Parma, la última ciudad que se rindió al fascismo. Allí nacieron Toscanini y Verdi, ¡casi nada!... Mi viejo, que se llamaba Carlos, era periodista. Trabajaba en el diario “Avanti”, y el jefe de redacción era Benito Mussolini. Y la amante de Mussolini era una rusa que se llamaba Angélica Balabanoff... Mi viejo, al final, tuvo que venirse como refugiado político, con mi vieja, yo y mis dos hermanas... Aquí se hizo carpintero, y nos fuimos a vivir a San Francisco, en Córdoba... Llegamos en el 22, y yo ya tenía 12 años, porque soy del 10...".


MI VIEJO de Julián Centeya.

Quisiera amasijarme en la infinita

ternura de mi barrio de purrete,

con un cielo cachuzo de bolita

y el milagro coleao de un barrilete.

Verlo a mi viejo, un tano laburante

que la cinchó parejo, limpio y claro;

y minga como yo, un atorrante

que la va de verso y se hace el raro.

Mi viejo carpintero era grandote,

y tenía un cuore chiquilín siempre en la vía.

Su vida no fue más que un despelote

y un poco, claro está, por culpa mía.

Vino en el Comte Rosso, fue un espiro.

Tres hijos, la mujer, a más un perro.

Como un tungo tenaz la fue de tiro.

Todo se la aguantó: hasta el destierro.

Y aquí palmó... aquí está adormecido

mi viejo el pobre tano laburante.

Se la tomó una cheno de descuido

y me dejó un recuerdo lacerante.

¿Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo?

Si es que hay un mundo pa'los que se piantan.

Sin duda el cuore suyo se hizo grillo

y su mano cordial es una planta.

Poema “Mi viejo” (Todo Tango).

Arriban a nuestra Argentina en 1922. La familia se radicó inicialmente en San Francisco (Córdoba) donde vivía un conocido y en el mismo año recala en Buenos Aires, estableciéndose en el barrio de Boedo, este barrio porteño fue su barrio: “pa'ver si se enteran que yo soy de Boedo”.

Enumero un ordenación de esquinas contra el cielo,

desando lonjas de calles con memorias,

me instalo en patios familiares, íntimos,

procuro una sucesión de horas,

me detengo en una desangrada tarde,

de antiguas imágenes me renuevo,

reconstruyo albas,

fijo noches habitadas de arboles en silencio,

de retazos de lunas caminadoras,

de almacenes brumosos como puertos

y un viento sin donde me pone entre las manos

la voz gemidora

de una guitarra goteándome un tiempo

de ochavas y de hembras

Entonces me nace el compadre de adentro

y bato esta sed que me crece de carne

pa'ver si se enteran que yo soy de Boedo.

Vecino ilustre de Parque Patricios. Cursó estudios en el colegio Abraham Luppi de Pompeya, donde aprendió a amar al Club Atlético Huracán.

Dice Wikipedia:

Origen del seudónimo.

En 1938 Amleto Vergiati entregó al guitarrista José Canet, para musicalizar, unos versos titulados Javier Pardales, un personaje imaginario del barrio de los Corrales, que era una de las denominaciones de la zona que posteriormente fue el barrio de Parque de los Patricios, porque allí se encontraban los Corrales Viejos, con el matadero adonde llegaban las reses. A partir de 1889 se construyeron nuevos mataderos en otra zona de la ciudad, que dieron lugar a al barrio que inicialmente se llamó Nueva Chicago, en alusión a la ciudad estadounidense caracterizada por su industria de la carne, y posteriormente tuvo la denominación oficial de barrio de Mataderos; el predio donde funcionaban los Corrales Viejos se transformó en el paseo denominado Parque de los Patricios. Canet se puso a la tarea y sugirió cambiar aquel nombre por Centeya, a lo cual accedió Vergiati, reemplazando además Corrales por Pompeya. Así crearon la milonga Julián Centeya, nombre que además comenzó Vergiati a usar como seudónimo en reemplazo de “Enrique Alvarado”, que utilizaba hasta entonces,​ y cuyos primeros versos dicen:

"Me llamo Julián Centeya

por más datos soy cantor

nací en la vieja Pompeya

tuve un amor con Mireya

me llamo Julián Centeya

su seguro servidor."

jueves, 21 de mayo de 2026

Cucusita – Tango - Carlos Lucero / Alberto Castillo.

 


Cucusita. 

– Tango -

Perdóneme, doctor, si yo he venido,

a rogarle que me diga si es verdad...

Van tres noches, se lo juro, no he dormido,

pensando en tan hermosa realidad.

He sabido que a Pinocho lo han traído

con una urgencia, moribundo, al hospital,

¡y que un hada misteriosa que ha venido,

con su magia lo acaba de curar!

 

¿Usted no me conoce?

Me llamo Cucusita,

y tengo una hermanita

que no puede jugar,

es de trencitas rubia

¡si viera qué bonita!

¡Y hace seis meses largos

no puede caminar!

 

Por eso yo le ruego

a usted, Doctor, tan bueno,

que llame a esa hada pronto,

con toda su bondad,

que vaya por mi casa,

que cure a mi hermanita,

como curó a Pinocho

¡Así podrá jugar!

 

El médico, asombrado, lo miraba

y en sus ojos una lágrima asomó

y mientras lo abrazaba murmuraba:

«Muy pronto sanará, si crees en Dios.»

A su casa corrió con alegría...

y en los brazos de la madre se durmió.

Y en sus sueños vino el hada que pedía

¡y al instante la nena caminó!

Letra : Carlos Lucero - Música: Alberto Castillo  (Alberto Salvador De Luca).

*** https://www.todotango.com/

CUCUSITA nombre del niño del tango.

CUCUSA palabra del lunfardo argentino, la palabra "cucusa" (también escrita a veces como cucuza) significa cabeza. cráneo, mollera. Deriva del italiano cocuzza (que significa calabaza) y se utiliza popularmente en frases cotidianas o letras de tango.

Este tango argentino que fuera compuesto por Alberto Castillo con letra de Carlos Lucero en 1959.

Lo grabó  Alberto Castillo. 

También lo graba Miguel Montero "El Negro", en 1972, para su disco "Antiguo reloj de cobre" publicado por el sello EMI-Odeón.

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He sabido que a Pinocho lo han traído

con una urgencia, moribundo, al hospital,

¡y que un hada misteriosa que ha venido,

con su magia lo acaba de curar!

En la letra habla de Pinocho un tema de RAFAEL  FARÍAS CABANILLAS.

Rafael Farías Cabanillas: nació en Alta Gracia, provincia de Cordoba y murió en 1990 en Argüello, en las afueras de la capital cordobesa.

Fue autor y primer intérprete de "Pinocho". Un tema que popularizara el argentino Luis Aguilé.

Canción que compusiera con Julio Camilloni un poeta que representa en el tango del barrio de Boedo.

Entonces llego el hada protectora

y viendo que Pinocho se moría

le puso un corazón de fantasía

y Pinocho sonriendo despertó.

El tango Cucusita en la inocencia del niño que sabiendo de Pinocho pide al Doctor la cura de su hermanita.

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MOMENTO MUSICAL.

Y en la busquedas del tango Cucusita ¿quién aparece...?
Sí El Diego  - Diego Armando Maradona
cantando este popular tango.

sábado, 9 de mayo de 2026

PUENTE ALSINA. Un poema de Carlos de la Púa.

 


PUENTE ALSINA.

Puente Alsina,

sos como un tajo en la jeta de la ciudad.

En tus organitos se añejan los tangos

y te comés la cana por capacidad,

como los guapos.

Viejo Puente

donde se engrupen el dolor y el amor

con aguardiente.

Boliche del Mostrador,

donde nunca ha tomado un delator

ni un alcagüete.

Puente Alsina,

sos el cuadro bravo de la ciudad

y, aunque en tus esquinas se destiñe el piropo,

en tus chatas cadeneras todavía llevás

el nombre de la grela que te quiso un poco.

Academia del fango,

colegio del reaje,

donde tus hombres aprendieron a multiplicar el coraje

y tus minas a deletrear el tango.

Puente Alsina,

de la uña cachusa

a fuerza de probar el filo de los puñales,

para la chiruzada de tus barriales

cantó ya la lechuza.

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Otros poemas.

Citroën.


Siempre en cucliyas te miró mi pena
antes de ser lo que sos hoy, bacana,
en la enlozada vieja en que se entrena
el poliglota loro de Ritana.

Después, con más chiqué y con más tacto,
en la aliviada que te dio la guita
te divisé montada al artefacto
que Lola Mora en el balneario imita.

Y ayer, en el Florida matutino
que cantara Rubén en verso fino,
te campanié de nuevo embelesado.

En la higiénica imagen atrevida
y tu blanco Citroën de mantenida
era como un bidet estilizado.

... ... ...

El vago Amargura.


Mandando a bodega su troli de vino
junto con la mugre de un bar mishiadura,
está siempre escabio el vago Amargura,
que en tiempos pasados fue un gran malandrino.

Cuentan los caneros que ha tiempo lo embrocan
que fue de los púas para la avería.
Hizo, prepotente, trabajos de bronca
pa' vivir al margen de la fulería.

Y aunque siempre tuvo minas retrecheras
que hacían las latas con facilidad,
tiró bien la lanza, y en giras burreras
forzó pateadores con felicidad.

Y, siempre al tanteo de lo que cuadraba,
todos los laburos se los repasó:
fue escruche, lancero, furquista de biaba
y por lerdo nunca jamás fracasó.

Hasta que una noche, ¡maldito bailongo!,
acaso en curdela, quizás el destino
con la fariñera le cortó el mondongo
a un gil, rechiflado por culpa del vino.

Entonces la yuta se arregló la cosa
vengando las biabas que d'él recibía
y por esa muerte, minga de alevosa,
pasó veinte años fuera de la vía.

Y volvió de Ushuaia con la conocida
tos envenenada que atrapa el canero,
y olvidando todo se engrupe la vida
mandando a bodega su troli cabrero.

... ... ...

La Payaso.

Fue, desde pebeta, siempre cortejada
cuando requintada, cuando retrechera
cayó a aquel bailongo de la deschavada
su pinta debute con pilcha fulera.

Y obtuvo el requiebro de los gavilanes
y el grato floreo de los bailarines,
que le palpitaron ser con los bacanes
pebeta de carpa pa' los berretines.

Y previo unos tangos de cuerpo presente
con púas cancheros en bailes mistongos,
pa' los del asfalto se fue prepotente
y a las más corridas les bailó sin tongo.

Y olvidó, mareada por los copetines,
junto con sus viejos, todo el arrabal,
y entre la camada de turros y afines
bebió hasta las heces la copa del mal.


Carlos de la Púa, cuyo nombre original fue Carlos Raúl Muñoz y Pérez (La Plata, 14 de enero de 1898 - Buenos Aires, 9 de mayo de 1950).

“Fue autor de los tangos Luces de París y Coraje y Fuego y del guion de la primera película sonora argentina, ¡Tango!, en la cual intervino la Orquesta de Juan de Dios Filiberto. Actuó en la película Galería de esperanza. Fue periodista del Diario Crítica dirigido por Natalio Félix Botana, donde desarrolló una larga labor desde el año 1925. Sus notas se caracterizaban por la ironía, la agudeza y el humor. En 1934 dirigió la película Galería de esperanzas (Chingolo) y en 1935 codirigió el filme Internado” (Wikipedia).

Su libro de poesía "La crencha engrasada", llevado al disco con la voz de Héctor Alterio y el "Tata" Cedrón es un manual de la jerga porteña y lo consagró en el universo del tango.

En la Academia Porteña del Lunfardo hay un sillón con el nombre de Carlos de la Púa, conviviendo con otras butacas dedicadas a Álvaro Yunque, Sebastián Piana, Alberto Vacarezza, César Tiempo o Pascual Contursi.

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9 de mayo de 1950
MUERE CARLOS DE LA PÚA - (1893 - 1950)
"Se llamaba en realidad Carlos Raúl Muñoz y en repetidas oportunidades afirmó haberse “descolgado al mundo” en el barrio de Once, al que dedicara uno de sus mejores poemas. Sin embargo, el investigador platense Juan Pedro Cendoya ha demostrado con pruebas documentales que nació en Melchor Romero, partido de La Plata, el 14 de enero de 1898.
En la “Exposición de la Actual Poesía Argentina” de Vignale y Tiempo (Minerva, 1927), declaraba a Muñoz: “no he publicado ningún libro, pero este año pecaré con dos: ‘La crencha aceitada’ (Misal Reo) en caló porteño e ‘Itinerario de un vago porteño’ en colaboración con Enrique González Tuñón”. A la postre, sólo publicó uno, con el título definitivo de “La crencha engrasada” (1928), que le bastó para erigirse en el poeta más admirado de la suburria ciudadana. Como diría Cadícamo: “En la metufilanfia de tu verba terraja / hay perfumes sensuales a cercos con ligustros. / Tu poesía ruflera hace más de dos lustros / que en el mate de todos los puntos nos trabaja”.
Por las escasas páginas de su libro impar desfilan carreros, prostitutas, portones de arrabal, barras trasnochadoras, bulines, tangos, encordadas. En el poema “Fidelidad”, que abre el volumen se encierra el arte poético de de la Púa: “Ciudad, / te digo la frase guaranga del caló / para hacerte más mía, para hacerte más íntima… / Para que no perciban su porteño sabor / los que llevan la mugre del espíritu gringo”.
La mayor parte de sus poemas –sobre todo los de la sección “Los laburos”, dedicada a Nicolás Olivari, Raúl González Tuñón y Jorge Luis Borges, “mis rivales en el cariño a Buenos Aires”- resultan ininteligibles si no se tiene a mano un diccionario de voces lunfardas. Un breve ejemplo: “No hay soca que digan los minos: ‘No tengo’. / Él sabe en seguida dónde la marrocan: / la casimba cargan de rofo sombrero / o rofo de tarros, o rofo de ropa”. Sin embargo en otros (“Barrio Once”, “Los bueyes”, “Lucio el anarquista”) el lenguaje popular de su época resplandece y se hace íntimo y comunicativo.
Parodiando a Rubén Darío escribió “Hermano chorro”, poema digno de figurar en la mejor antología de poesía nacional:
“Hermano chorro, yo también / sé del escruche y de la lanza…/ La vida es dura, amarga y cansa / sin tovén. // Yo también tengo un laburo / de ganzúa y panqueta. / El amor es un balurdo / en puerta. // Con tal que no sea al pobre / robá, hermano, sin medida…/ Yo sé que tu vida de orre / es muy jodida. // Tomá caña, pitá fuerte. / Jugá tu casimba al truco / y emborráchate, el mañana / es un grupo. // ¡Trascartón está la muerte!”.
Notable periodista en la “Crítica” de Botana, director y libretista de cine, exitoso empresario en su madurez, de la Púa escribió las letras de varios tangos: “Farfala volatriche”, “Pebeta golkìper”, “Luces de París”, “Coraje” y “Fuego”, las dos últimas grabadas por su amigo Julio de Caro.
Carlos de la Púa, también conocido como “El Malevo Muñoz”, falleció en Buenos Aires el 9 de mayo de 1950. Poco antes de morir, su amigo Helvio Botana le acercó un sacerdote. De la Púa, ateo convencido pero porteño amante del escolazo y sobrador hasta el final, respondió: “Dale. Nunca está de más tirarse un lance”." (Juan Carlos Jara en Los Malditos, vol IV, pág 174, ed Madres de Plaza de Mayo)
Publicado en Pensamiento Discepoleano.

Carlos de la Púa y la Bohemia.
CONOCIDO COMO EL “MALEVO” MUÑOZ, SU NOMBRE VERDADERO ERA CARLOS RAÚL MUÑOZ Y PÉREZ.

Carlos de la Púa, la mayor expresión poética popular de Buenos Aires, conocido como el “Malevo” Muñoz o Carlos Raúl Muñoz del Solar, nació en la ciudad de La Plata el 14 de enero de 1898. Su nombre verdadero, Carlos Raúl Muñoz y Pérez, corresponde a una familia de ascendencia hispánica; sus padres, don Isidro Muñoz y Pérez y doña Elena Baca, poco tiempo después del nacimiento de Carlos Raúl, se trasladaron a Buenos Aires, viviendo en el barrio de Once- calle Valentín Gómez 376 según la anterior numeración, entre las calles Ecuador y Boulongne sur Mer-, acontecimiento que justifica la declaración del “Malevo”, quien afirma que había nacido en el barrio de Once.

Cursó sus estudios en la Escuela Dámaso Centeno de Rivadavia 5500. No habiendo finalizado la enseñanza media, por su natural espíritu travieso, fue, no obstante, hombre de solida cultura, manifestándose siempre admirador de Stendhal, Shakespeare y Bernard Shaw.

Como periodista se inició en un periódico de barrio cuyo nombre se ha perdido en el olvido. Allí salió de perdedor- según su expresión- para ingresar luego al diario La Montaña en el que hacía una columna titulada “Carta de un Conscripto” que le atrajo gran popularidad.

Hacia fines de la década de los años veinte, conoció a aquel gran captador de las calidades humanas, don Nataalio Botana, quiera inmediatamente gustó de su fuerte personalidad, llevándolo a la redacción de Critica donde compartió la bohemia periodística con figuras de la talla de Pablo Roas Paz, Raúl y Enrique González Tuñón, Oliverio Girondo, Ulises Petit de Murat, Leopoldo Marechal, Jorge Luis Borges, Nicolás Olivari, Feliz Lima, Enrique Gustavino, los hermanos Mariani, Roberto Tálices y otros, que saboreaban sus alegres travesuras. En el tercer piso del edificio de la Avenida de Mayo 1333, Carlos de la Púa ocupaba un escritorio junto a la gran vidriera y al jefe  de la sección carreras, don Manuel Ronderos.

Frecuento algunos centros literarios de Buenos Aires pero sin sentirse totalmente ligado a ninguno de ellos; así, concurrió a las reuniones del llamado grupo Boedo, no siendo ajeno, tampoco, a las tertulias de la peña Gente de Arte que se reunía en el café Tortoni. En el grupo Florida contó con diversos amigos, entre los que recordamos a Borges y Ricardo Guiraldes.

La agrupación de Artes y Letras El Bermellón, que se reunía en la esquina de Pedro de Mendoza y Australia, en la Boca, lo tuvo también entre sus concurrentes, junto a las figuras de Facio Hebecquer, Orlando Stagnaro, Quinquela Martin y Emilio Centurión.

En su vida de gran “caminoteador” como gusta decir Cesar Tempo, se lo vio por los cafetines alternando con los malandrines que gustaban, también ellos, de su compañía, de su alegría, de sus humoradas y su decir lunfardesco. Carlos de la Púa vivió intensamente la bohemia porteña; la noche le enseñó a conocer muchos personajes que luego fijó en sus poemario en los argumentos de los filmes.

En el género literario publico una novela corta. El Sapo Violeta, La Crencha Engrasada y un sainete inhallable escrito en colaboración con Enrique González Tuñón. En el séptimo arte escribió argumentos para tres películas: Tango (1933), estrenada en el Cine Real, Galería de Esperanzas (1934), proyectada en el cine Renacimiento, e Internado (1935), estrenada en el cine Capitol.

Eterno viajero, Carlos de la Púa conoció diversos países: Francia, España, Inglaterra y Estados Unidos.
Jorge A. Bossio – 1971

Línea 9

Era un boncha boleao, un chacareroque se piyó aquel 9 en el Retiro:¡nunca vieron esparo ni lanceroun gil a la acuarela más a tiro!

Eran polenta el bobo y la marroca,y la empiedrada fule, berretín.De un grilo una casimba daba boca,y un poco la orejeaba el chiquilín.

El ropaé que acusa ese laburotrabucó bien al boncha de culata,pero el lancero trabajó de apuroy de gil casi más mete la pata.

Era un bondi de línea requemaday guarda batidor, cara de rope…¡Si no saltó cabrón por la mancadafue de chele no más, de pudo dope!

Sor Bacana

Cusifai, farolera, sor Bacana, ventuda
que das dique a la merza con las cosas shoficas,
voy a darte un apunte fulero por gilurda
a ver si con el Justo que te bato te achicas.

El vento que amarrocas, medias gambas, canarios,
recuredo de pamelas que achacaste fresquita,
ha de ser poca mosca pa mantener otarios…
¡paparula, tortera, bulebú, milonguita!…

Nunca un buen cadenero ha de tirarte el carro
–esquenuna, vichenza, samporlina, gilota
que me das en los quilombos, justamente en el forro–

Nunca tendrás un macho que por vos se haga chorro
cuando toda esa runfla de farra y cotorreo
por chinchuda y por jávie no te dé más pelota.


sábado, 4 de abril de 2026

UNIVERSO POESIA (XVIII). Este cuore - Julián Centeya y otros poemas en lunfardo. Yapa: Julián Centeya en Los Malditos.

UNIVERSO POESIA (XVIII). Este cuore - Julián Centeya y otros poemas en lunfardo. Yapa: Julián Centeya en Los Malditos.


JULIAN CENTEYA
"el maldito".

JULIAN CENTEYA de BUENOS AIRES.
Nombre real: Amleto Enrique Vergiati
Seudónimos: Julián Centeya y Enrique Alvarado.

(15 de octubre de 1910 - 26 de julio de 1974).



Poemas lunfardos.

Este cuore
Julián Centeya

Cuando me dieron este cuore,
creo que Dios debía andarla de apoliyo,
porque me tocó un cuore poligriyo
y es por su culpa que me verdugueo.

No me sirve siquiera como un pucho,
donde hay un llanto juega de pañuelo,
se regala de gil para el consuelo.
¡Una cheno me enloco y lo serrucho!

Tener un cuore así de qué me vale,
se me sale del pecho, se me sale,
si me lo mangan pa' un laburo 'e cuarta.

;Qué bagayo ligué en la repartija!
Con este cuore así era una fija
la llaga con el jopio que me ensarta.



La ví llegar
(1944)

La vi llegar...
¡Caricia de su mano breve!
La vi llegar...
¡Alondra que azotó la nieve!
Tu amor -pude decirle- se funde en el misterio
de un tango acariciante que gime por los dos.

Y el bandoneón
-¡rezongo amargo en el olvido!-
lloró su voz,
que se quebró en la densa bruma.
Y en la desesperanza,
tan cruel como ninguna,
la vi partir sin la palabra del adiós.

Era mi mundo de ilusión...
Lo supo el corazón,
que aún recuerda siempre su extravío?.
Era mi mundo de ilusión
y se perdió de mí,
sumándome en la sombra del dolor.
Hay un fantasma en la noche interminable.
Hay un fantasma que ronda en mi silencio.
Es el recuerdo de su voz,
latir de su canción,
la noche de su olvido y su rencor.

La vi llegar...
¡Murmullo de su paso leve!
La vi llegar...
¡Aurora que borró la nieve!
Perdido en la tiniebla, mi paso vacilante
la busca en mi terrible carnino de dolor.

Y el bandoneón
dice su nombre en su gemido,
con esa voz
que la llamó desde el olvido.
Y en este desencanto brutal que me condena
la vi partir, sin la palabra del adiós...



La Musa Mistonga
Julián Centeya
Yo canto en lunfa mi tristeza de hombre
y ando en la vida con mi musa rante.
Ella es así, maleva, yo atorrante,
camina a mi costao y tiene un nombre.
Nació conmigo allá en Boedo y Chiclana
y se hizo mansa en juego de palmera.
Nunca una bronca, siempre cadenera
vivo con ella muy de la banana.
Me fue como me fue y a ella lo mismo,
una vez el altiyo, otra el abismo,
conforme con lo que es, nunca rezonga.
Fratela con mi suerte la cinchamos.
¡Pasaos de media raya la llevamos!
Sos mi nami mejor Musa Mistonga.

Julian Centeya y Aníbal Troilo.
Yo
A León Benarós, troesma y gomía

Lo bato sin esparo, claramente,
con el chamuyo que me dio la yeca;
yo soy un cusifai que francamente,
como Discepolín, se hizo en el feca.

De contrapinta se me dio la peca,
con una mina que me puso chanta.
Me la llevó un balurdo. Era una seca.
Deliró por el centro y fue yiranta.

Qué querés, Benarós, que yo te diga;
no me queda del pan más que una miga,
y a contramano un pensamiento fijo.

En la última tela voy jugado
pero habré de salvarme, ya estufado:
una cheno cualunque me amasijo.



JULIAN CENTEYA Y "PASCUALITO" PÉREZ.

En la cortada de arena
con tango de Juan de Dios,
esa vida hechar mi buena,
cuanta en la noche serena.
En la cortada de arena
bailé ganando un amor.

Me llamo Julián Centeya
no se le vaya a olvidar.
Si quiere buscar mi huella,
la encontrará por Pompeya.
Me llamo Julián Centeya
pa' lo que guste mandar...

Noche de un tiempo
que ya no vuelve...
Viejos recuerdos
que voy cantando...
Amores hondos
que se me fueron...
Toda tu gloria
la estoy llorando.


La cana.

A la final, ya ves, saltó la bronca
el gil, que se avivó, la fue de esparo
de cruzada un botón lo chapó al monga
y me sirven a mí, si no me paro.

Yo siento que ese fato mishio y raro
de vos me aleja y es lo que más siento
la parlo poco, lo sabés, y claro
y amas te es rejunao mi sentimiento.

Tu breón te cayó en cana, negra amada,
la tasuer me empaqueta de zarpada
y espero una aliviada en la sentencia.

Batile al bepi, que me fui de viaje,
portame entre otras cosas algún traje.
Yo me la aguanto. Vos tené paciencia.



Julián Centeya en Los Malditos.

El 26 de julio de 1974, día en que se cumplían 32 años de la muerte de Roberto Arlt y 22 años de la muerte de Eva Perón, se nos fue para el barrio de donde no se vuelve el hombre gris de Buenos Aires Amleto Vergiatti mas conocido como Julián Centeya.
Había nacido en Italia, allá por 1910, en el pueblo de Borgotaro, en la provincia de Parma, la última ciudad -recordaba él- que se rindió al fascismo. Mi viejo -recuerda Julián- Carlos Vergiatti, era periodista; trabajaba en el diario socialista "Avanti", del cual era jefe de redacción Benito Mussolini, quien andaba en amores con una rusa Angélica Balavanof.
Después de la marcha sobre Roma, 1920, la represión se descargó sobre la izquierda en Italia y el exilio se ofreció como única posibilidad de subsistir. Mi viejo tuvo que venirse como refugiado político con mi vieja, mis dos hermanas, yo y un perro que llamábamos Pri Pri. Y al mentar a su viejo, Julián se amasija en el recuerdo, como reclamando la posibilidad de volver a verlo, siquiera un minuto, como antes.

Mi viejo
Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleao del barrilete
Verlo a mi viejo
un tano laburante que la cinchó parejo, limpio y largo
y minga como yo
un atorrante
que la va de "sover"
y se hace el raro
Vino en "Conte Rosso
fue un espiro
tres hijos, la mujer, a más un perro
como un tungo tenáz cinchó de tiro
todo se lo aguantó: hasta el destierro
y aquí palmó
aquí yace adormecido
mi viejo, el pobre tano laburante
se las tomó una noche de descuido
y nos dejó un recuerdo lacerante
Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo
si es que hay un mundo pa los que se piantan
quizás el cuore cuyo se hizo grillo
y su mano cordial es una planta.

Con el tano laburante y su familia llegó a la Argentina en 1922,cuando tenía 12 años. Primero intentaron suerte en San Francisco (Córdoba) donde el viejo "paraba la olla" trabajando la madera, enfrentando las dificultades siempre con alegría, con optimismo.

"El viejo carpintero fue mi gringo
grandote, bonachón, siempre polenta,"

pero, la miseria los cerca y los atrapa.

"Mi madre aguantiñó la mishiadura
ni una sola palabra
siempre chanta
el dolor le había puesto una dulzura
en los ojos tan claros de ternura
me daba pena verla siempre en yanta".

Ya no había lugar en la Argentina agraria para estos inmigrantes "de última" y bien pronto debieron instalarse en el conventillo de Buenos Aires, detrás de cuyo pintoresquismo - el patio con malvones, el farol alumbrando la milonga - escondían sus terribles rostros, la tuberculosis, la promiscuidad, el hambre.

"La vida fué pa ellos strafute
cinchar y mal vivir, duro programa
el destino jugó de farabute
y la miseria cruel se mandó el tute
Me vas a hablar a mi de cinerama"

Frustrado estudiante secundario, mandadero de comercio, jugador de fútbol, taquígrafo y mas que nada vagabundo, experto en el oficio de no hacer nada para encender los primeros versos:

Por el duro empedrado de Famatina al este
la novia quinceañera con cita de portón
y el corralón que tuvo la chatita celeste
y la luna de siempre plateando el paredón
Qué fue de la muchacha aquella que me amaba
Celina, aquella rubia, Celina se llamaba
su nombre era de cielo. Recuerdo que la amé.

Por entonces se hace hombre y poeta en el Boedo de fines de la década del 20.

"Yo lo trepé a Boedo
viniendo desde el fondo de Chiclana
y era muchacho
el Boedo legendario el de La Balear y El Aeroplano
el de Eufemio Pizarro y "la chancha" muerto de bala en la ancha vereda de la puerta del Biarritz
y mi junada de asombro entreveró a Gorki con Barleta
a Mario Mariani con Gustavo Riccio, a Chejov con Nicolás Olivari
cuando con dos monedas me compré "Versos de una...", que le editó Zamora a César Tiempo
Un Boedo con Una literatura de fábrica y de tango de gustaciones ácidas.

Un Boedo que enarbolaba una literatura molesta para los escritores bien comidos, para la gente sensata de las cátedras de Literatura, los editoriales y los diarios serios. A Julián, como a tantos otros, le salió al cruce la estructura cultural montada por la clase dominante.
El quería hablar del punga, del cafiolo, de la piba que lo encandiló (no morfo más que el pan de su sonrisa), de los chorros y los laburantes, dela musa mistonga y la musa de barro. No lo dejaron.
Quiso volar como poeta, y lo bajaron enseguida, arrinconándolo en una radio, en un diario, donde el alma se le iba a jirones y donde solo de vez en cuando podía enarbolar un verso.
Publicó, sin embargo, varios libros de poemas y una novela El Vaciadero. Pero lo mejor de él se desperdició en las charlas interminables de la madrugada,

"con luz de pucho y copa levantada
en el boliche aquel de la cortada
tan cordial y tan nuestro como el Queco".

Por eso fue desparejo como poeta. Por eso le faltó continuidad. Cómo la iba a tener luchando con las cédulas judiciales de desalojo, contra la guita que no alcanza

"en un mundo, pibe
donde para caminar hay que pisar al otro".

De ahí su desilusión y el alcohol, la amargura y ese himno a la frustración y al escepticismo que tituló como despedida con el nombre lunfardo de la muerte:

ATORRO
Encanutado en la última pilcha
negao a todo
piantado de mí
En la pinchada que da el atorro
como de nada
puesto en el forro
de un jonca e' pino me iré de aquí
Linda sbrufata la de mi vida
me puso chanta "mamá" miseria
si todo ha sido una piojería
no se dió una, siempre en la vía
pa mi cincharla fue cosa seria
Sobre mi llaga pasé la lengua
cuando la chanta se tomó el piro
y en la mentira de otra salvada
me jugué el todo, quedé sin nada
si es de milagro creé, que respiro
"No tuve un llanto que me llorara
y no habrá un llanto cuando finisca
"solari y rosi"
voy de zarpada
y cuando se haga, no habrá mancada
que otro baraje para esa brisca
Algún gomía de esos que quedan
rante y polenta como Barquina
batirá el justo de la pulpeta
y acaso cuente que fuí un poeta
dueño del mundo que da la esquina
y que no tuve más berretines
que los comunes
que fuí sencillo
hecho a ternura, solo en la yeca
con horizontes que me dio el feca
sin otra cosa que un cuore e' grillo
No quiero nada
no se escapelen
paz de lamentos
si me voy piola
En el finirla está la salvada
se va conmigo mi alma cansada
que hace diez siglos no quiere lolas.

Con estos versos pareció que bajaba definitivamente los brazos, derrotado por quienes odian a los gorriones, a los juglares, a los barrios de casitas chatas. Sin embargo, la bronca pudo más y empinándose sobre ella levantó un último insulto para quienes le envenenaron la vida y aún también para aquellos que por miedo o indiferencia resultaron cómplices

Habré de inventarme una puteada esdrújula
para arrojarla contra la vidriera del mundo
y contársela después a Cendrás y a Rimbaud
que tan mierdamente vivieron como yo
Claro que habré de inventarme una puteada esdrújula
porque yo me he desentendido de un Dios
que permitió que César Vallejo se muriera de hambre
la tarde de un día gris que contabilizaba sus piojos
Habré de inventarme una puteada esdrújula
Ud dese por invitado
Se lo merece .

Amleto Vergiatti. Para el pueblo: Julián Centeya "el hombre gris de Buenos Aires".

http://www.discepolo.org.ar/




domingo, 1 de febrero de 2026

LA ÚLTIMA CURDA (tango).

 


LA ÚLTIMA CURDA (tango).

Lastima, bandoneón, mi corazón,

Tu ronca maldición maleva...

Tu lágrima de ron, me lleva

Hasta el hondo bajo fondo

Donde el barro se subleva.

Ya sé, no me digás, ¡Tenés razón!

La vida es una herida absurda

Y es todo, todo, tan fugaz

Que es una curda, - nada más -

Mi confesión...


Contame tu condena,

Decime tu fracaso

No ves la pena que me ha herido.

Y hablame simplemente

De aquel amor ausente

Tras un retazo del olvido...

¡Ya sé que te lastimo!

¡Ya sé que te hago daño!

Llorando mi sermón de vino.

Pero es el viejo amor

Que tiembla, bandoneón...

Buscando en un licor que aturda,

La curda que al final

Termine la función,

Corriéndole un telón, al corazón...

 

Un poco de recuerdo y sinsabor

Gotea tu rezongo lerdo.

Marea tu licor y arrea

La tropilla de la zurda

Al volcar la última curda.

Cerrame el ventanal

Que quema el sol

Su lento caracol de sueño.

No ves que vengo de un país

Que está de olvido, siempre gris,

Tras el alcohol...

El tango “La última curda”,  tango compuesto en 1956, tiene la formidable letra de Cátulo Castillo  (Ovidio Cátulo González Castillo) con música de Aníbal “Pichuco” Troilo  (Aníbal Carmelo Troilo).

Este “tangazo” de unos 70 años. La primera grabación es de la orquesta de Aníbal Troilo y la voz de Edmundo Rivero el 8 de agosto de 1956.

CURDA según la Real Academia Española.

adjetivo coloquial.

ebrio (‖ embriagado por la bebida). Usado también como sustantivo.

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“Gobello transcribe —y considera equivocada— la opinión de Juan José de Soiza Reilly que ubica el nacimiento del significado en 1912; dice que ese año Italia arrebató a los turcos la región de Trípoli y que entre las informaciones que se hicieron populares en el país estaba la que decía que dentro del ejército turco los soldados provenientes de Kurdistán, o sea los kurdos, no podían pelear si no se les daba alcohol en abundancia. Gobello agrega que la expresión ya había sido registrada por F. M. Pabanó en el libro Historia y Costumbres de los Gitanos. Diccionario español-gitano-germánesco, editado en Barcelona en 1915, y por Rafael Salillas en el libro Hampa, editado en Madrid en 1898”.

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“Varios tangos usan el vocablo en su título o en su letra; entre los primeros se destacan De puro curda (1957) y La última curda (1956,) letra de Cátulo Castillo y música de Aníbal Troilo.

Carlos Mina propone tres formas en las que el alcohol aparece en el tango: en Los mareados (1932) de Enrique Cadícamo —«el alcohol nos ha embriagado»—, la curda es el modo de ocultar la verdadera razón de la separación sobre la que conversan; esto es, que él la abandona; en Una canción (1953) de Cátulo Castillo —«vos y yo los dos en curda»— el alcohol está presente desde la primera frase, y su repetida cita a lo largo del tango parece indicar la intención del narrador de que el tiempo se prolongue en forma infinita; finalmente, en Che, bandoneón (1949), de Homero Manzi –y puedo confesarte la verdad | copa a copa, pena a pena, tango tango- el alcohol ayuda a develar –y a enfrentar- la muerte que se ve cercana”.(Wikipedia),





martes, 20 de enero de 2026

IGNORANCIA de TITO MARTELLA.


IGNORANCIA de TITO MARTELLA.


LA LEVANTÓ, NO IMPORTA EL REO ASUNTO
SE AMAMANTÓ A BULÍN Y ENREDADERA
EL TENÍA SU PINTA BIEN DIQUERA
Y UNA LABIA FAMOSA PARA EL UNTO

Y SE CASÓ A CONCIENCIA, SE HIZO PUNTO
PA COMPARTIR A GUSTO LA CATRERA
NO LE IMPORTÓ QUE ELLA ERA PRIMAVERA 
Y QUE EL ESTABA A UN GEMEN PA DIFUNTO

HOY QUE HAN PASADO LOS AÑOS YA LE PESA
ESO DE HACERSE VUELTA A VUELTA EL FESA
PA NO JETEAR UN TRATO PELIAGUDO

Y HACE FUERZA PA HACERSE BIEN BOBINO
CUANDO LA NAIFA DICE "ES MI SOBRINO"
POR NO QUERER MANYAR QUE YA ES CORNUDO.


Tito Martella nacido el 18/2/1918 en Soriano (Uruguay) Fallece el  20/1/1994.