lunes, 26 de enero de 2026

Hay un día feliz de NICANOR PARRA.

Hay un día feliz
de NICANOR PARRA.
A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mí singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!

Nicanor Segundo Parra Sandoval (San Fabián de Alico, 5 de septiembre de 1914-La Reina, Santiago, 23 de enero de 2018) fue un poeta, matemático y físico chileno.

domingo, 25 de enero de 2026

A los que van a nacer de Dámaso Alonso.


A los que van a nacer
de Dámaso Alonso.


¡Cuán cerca todavía
de las manos de Dios! ¿Sentís su aliento
rugir entre los cedros del Levante?
¿Hay en vuestras pupilas rabos de oro,
vedijitas, aún, incandescentes,
de la gran lumbrarada creadora?
¿O fraguasteis, tal vez, en su sonrisa
-sonrisillas de Dios, niños dormidos-
y juerga en vuestras salas,
niño eternal, gran inventor de juegos?
Oh, vosotros le veis, seres profundos,
y saltáis en el vientre de la madre.

¿Qué peces de colores
os surcan aguas del dorado sueño?
¿Qué divinos esquifes
-juguetes sin engaño-
cruzan el día albar de vuestro cauce?
¿De qué extraña ladera
son esas pedrezuelas diminutas
que bullen al manar de vuestras aguas?
Oh fuentes silenciosas.
Oh soterradas fuentes
de los enormes ríos de la vida.

Seréis torrente en furia
que va a rodar al páramo. Seréis
indagación y grito sin respuesta.
Ay, guardad esta luz estremecida.
Ay, refrenad el agua,
volved al centro exacto.
Ay de vosotros.

... Ay de estos cieguecitos
de leche no cuajada,
de tierna pulpa vegetal, dormida.
Ay, copos de manteca,
que hacia el mercado vais –de sus ordeños
modelados por Dios, aún en su música,
con las gotas aún de su rocío-
entre las verdes hojas de los úteros.

El Día Mundial del Niño por Nacer, que se celebra el 25 de marzo, rememora el momento en que el ángel le pregunta a María si quiere ser la madre del Señor. Es decir que hace referencia al momento conocido como “anunciación”.

jueves, 22 de enero de 2026

Canción de los cuerpos de Francisco Brines Bañó.



La cama está dispuesta,
blancas las sábanas,
y un cuerpo se me ofrece
para el amor.
Abramos la ventana,
entren calor y noche,
y el ruido del mundo
sea solo el ruido
del placer.
Que no hay felicidad
tan repetida y plena
como pasar la noche,
romper la madrugada,
con un ardiente cuerpo.
Con un oscuro cuerpo,
de quien nada conozco
sino su juventud.

Francisco Brines Bañó (Oliva, Valencia, 22 de enero de 1932) es un poeta español, encuadrado en el grupo poético de los años 50. 

martes, 20 de enero de 2026

IGNORANCIA de TITO MARTELLA.


IGNORANCIA de TITO MARTELLA.


LA LEVANTÓ, NO IMPORTA EL REO ASUNTO
SE AMAMANTÓ A BULÍN Y ENREDADERA
EL TENÍA SU PINTA BIEN DIQUERA
Y UNA LABIA FAMOSA PARA EL UNTO

Y SE CASÓ A CONCIENCIA, SE HIZO PUNTO
PA COMPARTIR A GUSTO LA CATRERA
NO LE IMPORTÓ QUE ELLA ERA PRIMAVERA 
Y QUE EL ESTABA A UN GEMEN PA DIFUNTO

HOY QUE HAN PASADO LOS AÑOS YA LE PESA
ESO DE HACERSE VUELTA A VUELTA EL FESA
PA NO JETEAR UN TRATO PELIAGUDO

Y HACE FUERZA PA HACERSE BIEN BOBINO
CUANDO LA NAIFA DICE "ES MI SOBRINO"
POR NO QUERER MANYAR QUE YA ES CORNUDO.


Tito Martella nacido el 18/2/1918 en Soriano (Uruguay) Fallece el  20/1/1994.

domingo, 18 de enero de 2026

Edmundo Rivero - La Toalla Mojada - Milonga 1969.



La toalla mojada.

Milonga 1969.

Era un ambiente turbio de nocheras,
Cerca de la cañada.
Había una milonga, en chantecler,
Alias toalla mojada.
Era un ambiente espeso de varones,
Sacadores de minas y malandras.
Había un tallador y lo llamaban,
Por nombre, Aldo Saravia.
No había escruche, ni peca, ni a copera
Que no diera mancada
Y a la chichi toyufa la fajaba
Con su toalla mojada.
Por eso era famosa esa milonga,
Por ese Aldo Saravia,
Tallador de la vida y de sus cosas,
Por su pinta y su labia.
Nunca hubo shomería en sus acciones,
Ni taquero que sacara tajada,

Leonel Edmundo Rivero nació el 8 de junio de 1911 en la estación de trenes Puente Alsina, donde su padre era jefe ferroviario, en el borde de Pompeya. “Nací bajo el mismo cielo al que tantas veces he cantado con versos de Homero Manzi, el de ‘Pompeya y más allá la inundación’”, contaría él mismo. “¡Quién iba a decirme que 37 años más tarde iría a tocarme estrenar el tango que habla del paisaje que me vio nacer!” Su madre, ávida lectora, lo bautizó Edmundo por el personaje de El Conde de Montecristo. Pasó su infancia en el barrio de Saavedra, donde estudió guitarra y canto en el Conservatorio, pero cuando se le preguntaba por su formación, él aclaraba: “El canto es una manifestación emocional congénita. Mi formación se debe a mis padres, mis tíos y los payadores e improvisadores que escuché”.
El 24 de diciembre de 1985, Edmundo Rivero sufrió una miocardiopatía que obligó a su internación en el Sanatorio Güemes. Allí falleció el 18 de enero de 1986.

sábado, 17 de enero de 2026

ADAGIO EN MI PAÍS / ALFREDO ZITARROSA.

 




ADAGIO EN MI PAÍS / ALFREDO ZITARROSA.

En mi país

Qué tristeza

La pobreza

Y el rencor

Dice mi padre que ya llegará

Desde el fondo del tiempo otro tiempo

Y me dice que el sol brillará

Sobre un pueblo que él sueña labrando su verde solar

En mi país

Qué tristeza

La pobreza

Y el rencor

No pediste la guerra

Madre tierra

Yo lo sé

Dice mi padre que un solo traidor

Puede con mil valientes

Él siente que el pueblo, en su inmenso dolor

Hoy se niega a beber en la fuente clara del honor

No pediste la guerra

Madre tierra

Yo lo sé

En mi país

Somos duros

El futuro

Lo dirá

Canta mi pueblo una canción de paz

Detrás de cada puerta está alerta mi pueblo

Y ya nadie podrá

Silenciar su canción

Y mañana también cantará

En mi país

Somos duros

El futuro

Lo dirá

En mi país

Qué tibieza

Cuando empieza

A amanecer

Dice mi pueblo que puede leer

En su mano de obrero el destino

Y que no hay adivino ni rey

Que le pueda marcar el camino que va a recorrer

En mi país

Qué tibieza

Cuando empieza

A amanecer

En mi país somos miles y miles (en mi país)

De lágrimas y de fusiles (brillará)

Es un puño y un canto vibrante (yo lo sé, el sol del pueblo)

Una llama encendida, un gigante (arderá nuevamente alumbrando mi tierra)

Que grita:  ¡adelante, adelante!

En mi país brillará,

yo lo sé,

el sol del pueblo arderá

nuevamente, alumbrando mi tierra.





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Alfredo Zitarrosa escribe esta canción "Adagio en mi país", donde manifiesta la visión de la situación social imperante en su Uruguay querido y en Nuestra América, su oposición a toda forma de represión de las ideas, de tristeza y su esperanza (el futuro lo dirá...) en la resistencia popular, del sol del Pueblo brillando en Uruguay.

 La termina de componer y la graba en el invierno de 1973, en Buenos Aires.

*** Significado de adagio: Sentencia breve y, la mayoría de las veces, moral.-significado RAE-.

El 17 de enero de 1989, a los 53 años, Alfredo Zitarrosa dejó de existir en la Ciudad de Montevideo, en la República Oriental del Uruguay que tanto quería. Y lo suyo fue arte.

Empecé a quererla porque sí, por nada…
Fue como un dormirme sobre la guitarra
y soñar milongas, cifras y zambas.
Llegaba como llega el día en las enramadas:
un puña'o de trinos, un murmullo de alas,
y un beso prendido en el pico, como una calandria.

*** de Milonga del que se ausenta de Alfredo Zitarrosa.

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Fallece en enero del 1989 víctima de una peritonitis aguda.

Alfredo Zitarrosa había nacido en Montevideo, el 10 de marzo de 1936, como Alfredo Iribarne -apellido materno- hijo natural de Jesusa Blanca Nieve Iribarne; su madre lo entrega para su crianza al matrimonio de Carlos Durán y Doraisella Carbajal, pasando a llamarse Alfredo "Pocho" Durán, sus tíos que lo criaron tenían una condición económica modesta; hasta que finalmente, a los 16 años un argentino -llamado Alfredo Nicolás Zitarrosa- que estaba en pareja con su madre y le da el apellido definitivo con el cual sería conocido mundialmente. Del matrimonio Zitarrosa-Iribarne nace la única hermana de Alfredo, Cristina Zitarrosa. Decía: "No soy folclorista; soy cantor popular uruguayo, y mi canto es fundamentalmente de raíz campesina; todo es milonga, milonga madre, madre incluso del tango y del candombe...".

Adhirió al Frente Amplio de la izquierda uruguaya, lo que le valió el exilio durante los años de la dictadura. Sus canciones fueron prohibidas en Argentina, Chile y Uruguay.

Alfredo Zitarosa es uno de los grandes del canto de la Patria Grande, diría de “LOS ESENCIALES”, siempre se peinaba hacia atrás con brillantina, usaba trajes cruzados, camisa blanca y corbata oscura con gestos severos con respeto gigante al público de que escuchaba y seguía. Cuando le preguntaron cómo podía ser que el tema "Vea patrón" lo escuchaba el trabajador rural, el obrero y el hacendado mientras recorría sus campos y propiedades y dijo: “Lo mío es arte” y tenía razón era arte y respeto al oyente y pensar que no se toleraba escucharse y en su casa le decía a su mujer e hijas que no pongan a Zitarrosa.

Y lo que son los modismos en diferentes lugares de nuestra Patria Grande, por lo menos, en la Argentina como en el Uruguay cuando se habla “del pago” se habla de lugar, sitio donde se ha nacido o se ha afincado. En una actuación en el exilio de Venezuela un espectador le solicitó que cantara “la canción de la deuda”. Ante tal insistencia Zitarrosa le preguntó a que canción se refería, ya que él no había compuesto canción alguna que se refiriera a asuntos de deudas, y esta persona le dijo: sí esa que dice: "no te olvidés del pago si te vas pa’la ciudad…" Y el espectador solicitaba la chamarrita “Pa´l que se va”.

Pasó a residir en la Argentina, en España que le fue mal y luego México donde estuvo viviendo unos 8 años con un ansía creciente de pisar el suelo uruguayo.

Estando en México Naldo Labrín que había llegado a México en 1976 colaboró haciendo arreglos musicales para su amigo Alfredo Zitarrosa.

Con el advenimiento de la democracia en la Argentina, en diciembre de 1983, Alfredo Zitarrosa vuelve para vivir en Buenos Aires y realiza un recital memorable en el estadio Obras Sanitarias. De ese recital, queda como testimonio, un disco grabado en vivo; "Zitarrosa en Argentina", con los temas quizás más conocidos, como El violín de Becho, Si te vas, P'al que se va, Stefanie, Adagio a mi país, entre otros.

En el estadio de Obras Sanitarias y ante una multitud al grito de ¡Uruguay, Uruguay! Zitarrosa dice en la presentación: "Queridos hermanos, queridos hermanos uruguayos, queridos hermanos argentinos, queridos hermanos quienes no sean uruguayos ni argentinos. La ausencia ha sido larga, el exilio es duro. Mi canción tiene una sola razón de ser y son ustedes, muchas gracias. Ojalá a partir de esta noche, ustedes me autoricen a seguir cantando en nombre de mi tierra".

El 31 de marzo de 1984, es recibido por una multitud que lo aclama y lo acompaña desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco, por todo Montevideo. Un Zitarrosa emocionado, con la profunda alegría por el reencuentro con su tierra, con los amigos, define ese momento como la experiencia más importante de su vida.

En el tema Pájaro rival tema editado póstumamente en 1989 donde intuye su muerte próxima.

Pájaro rival.

Por sanar de una herida

he gastado mi vida

pero igual la viví

y he llegado hasta aquí.

 

Por morir, por vivir,

porque la muerte es más fuerte que yo

canté y viví en cada copla

sangrada querida cantada

nacida y me fui...

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Doña Soledad, Stéfanie y María serena mía, están llorando.

También Manolo y el loco Antonio derraman lágrimas.

El nene patudo, la niña huichola y el niño Christian, no tienen más quien los arrulle.

Gime mi tierra en invierno.

La melodía larga, melancólica, duele.

La guitarra negra llevará por siempre el crespón de luto, y la mariposa negra tampoco cambiará de color.

¡Cómo pudo diluirse tanta vida en cuatro versos!

Hoy, la milonga de ojos dorados, la de pelo largo y para una niña, arrancan la añoranza más que otras veces, y el candombe del olvido sólo acrecienta el recuerdo, y no desaparece ni con una gota de licor.

Qué pena, la aflicción crece desde el pie.

El violín de Becho, más nostálgico que nunca, desgarra con sus notas, como puñales de la vidalita, como las cuchillas del gato.

La canción quiere ser p’al que se va, del que se ausenta.

Son coplas por cifra y milonga que canta el camba y toca el guitarrero, y que nacen del corazón de mi pueblo.

Es un canto de nadie, con los textos más tristes del diccionario.

Y mire amigo: ya es bastante, porque la milonga en do –por naturaleza- provoca llanto.

Hoy Alfredo, la zamba es por vos.

Si te vas, será sólo una vez, pero para nosotros jamás habrás muerto. Queremos creer que siempre vas a volver.

Y ojalá perdure el adagio en tu país, aquel amanecer que tanto deseaste, iluminado por el sol del pueblo.

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El popular “El Chango” Nieto lleno de emoción escribió en un tema dedicado a Alfredo Zitarrosa “El flaco de los sueños”: “Al amigo del humo/Del chifle y el taipero/ Le dio por irse un día/ camino al arrozal.

Y se encontró de pronto/ Rastreando las estrellas/ una esperanza rubia/ De pan universal” una poesía lamento de amor que le brotó en el pecho a “El Chango” Nieto.

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MILONGA POR ÉL

compuesta por Carlos Díaz "Caito" como un homenaje a su amigo y colega Alfredo Zitarrosa.

Entre las luces del escenario
se alza la firme sombra de un hombre
que se revuelve entre las guitarras
con voz de chelo y acento noble

Marca su gesto, brazo en el aire,
un violín Becho que al amor nombra
y en un adagio que lo estremece
mezcla su sangre con la milonga

Su canto hiere, su canto manda,
su queja es pura pero acompaña,
corazón solo por el planeta
sembrando flores en la tormenta

Y ya se enciende y es más gigante
la luz certera de su canción
y su ternura dura y serena
nos abre un surco en el corazón

Mientras lo aplauden él sigue quieto,
guarda su cara de las sonrisas
y no hay bordona que lo consuele
de sus amores, ni las cenizas



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QUERIDO ALFREDO.

Dejabas en mi sangre tanta estela
de estrellas y cometas compañero
que a veces me parecen que titilan
en brillo y en tibieza mil luceros
que me acompañan y en el camino
van señalando nuestro destino
destino de seguir tu mismo vuelo
amado amigo, querido Alfredo
destino de seguir tu mismo vuelo
amado amigo, querido Alfredo

Te escribo en estas salas purpurantes
de colibríes lustroso y trashumante
seguro que en la tierra donde duermes
recibirás la carta de este insomne
que te reclama con su recuerdo
para que vueles desde tu cielo
y cantes victorioso como el viento
amado amigo, querido Alfredo
y cantes victorioso como el viento
amado amigo, querido Alfredo

Descubrirás que no hablo del pasado
la vida ya ha guardado nuestra historia
te cuento solamente cuanto extraño
tu voz y tu guitarra con memoria
aquí tu pueblo sigue soñando
que habrá un mañana, querido hermano
aquella primavera que esperabas
amado amigo, querido Alfredo
aquella primavera que esperabas
amado amigo, querido Alfredo.

Letra: Víctor Heredia.

viernes, 16 de enero de 2026

UNA QUIETUD DE NADA / José LARRALDE.

 


"UNA QUIETUD DE NADA"

del disco "DE HABLARLE A LA SOLEDAD" año 1976. Socavón de cardal hecho tapera sin más umbral que el manto de la escarcha lienzo que se hace un lado a la gotera y un porqué sin final en cada marcha. Un tranco con resabios de cansancio y más cansancio entoavía dentro 'el alma, una yunta de esperanzas oxidadas y una quitud de nada en la nostalgia. Pedazo de existencia legendaria como el pedazo de la pilcha rota vertical estatura recortada como la sombra que ante el sol rebota. Le llaman croto, ansí como si nada... como si cada siglo fuese un día, como si cada planta fuese un yuyo, como si cada pena una alegría. Le llaman croto sin saber que habita en cada humanidad que se transita, que es una fragua abierta a la miseria, donde se quema cada flor marchita. Socavón de cardal hecho tapera sin más umbral que el manto de la escarcha lienzo que se hace un lado a la gotera y un porqué sin final en cada marcha. Un tranco con resabios de cansancio y más cansancio entoavía dentro 'el alma, una yunta de esperanzas oxidadas y una quietud de nada en la nostalgia.

Del sitio: JOSÉ LARRALDE(UN GIGANTE OLVIDADO).

 

martes, 13 de enero de 2026

BREVE ROMANCE DE AUSENCIA de Salvador Novo.


Único amor, ya tan mío
que va sazonando el Tiempo
¡qué bien nos sabe la ausencia
cuando nos estorba el cuerpo!

Mis manos te han olvidado
pero mis ojos te vieron
y cuando es amargo el mundo
para mirarte los cierro.

No quiero encontrarte nunca,
que estás conmigo y no quiero
que despedace tu vida
lo que fabrica mi sueño.

Como un día me la diste
viva tu imagen poseo,
que a diario lavan mis ojos
con lágrimas tu recuerdo.

Otro se fue, que no tú,
amor que clama el silencio
si mis brazos y tu boca
con las palabras partieron.

Otro es éste, que no yo,
mudo, conforme y eterno
como este amor, ya tan mío
que irá conmigo muriendo.

Salvador Novo López  nació en la Ciudad de México el 30 de julio de 1904.
Fue un poeta, ensayista, dramaturgo e historiador mexicano, miembro del grupo “Los Contemporáneos” y de la Academia Mexicana de la Lengua.​
Realizó  estudios de Derecho en la Universidad Nacional de México, y posteriormente en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad, hizo sus estudios de Maestro en Lenguas.
Incursionó con éxito en múltiples ramas de la actividad intelectual como cronista, ensayista, dramaturgo e historiador,  cultivando brillantemente la prosa ensayística y el teatro.
Fallece en la Ciudad de México un 13 de enero de 1974.

jueves, 8 de enero de 2026

Albada de Jaime Gil de Biedma.

Despiértate. La cama está más fría
y las sábanas sucias en el suelo.
Por los montantes de la galería
            llega el amanecer,
con su color de abrigo de entretiempo
            y liga de mujer.

Despiértate pensando vagamente
que el portero de noche os ha llamado.
Y escucha en el silencio: sucediéndose
hacia lo lejos, se oyen enronquecer
los tranvías que llevan al trabajo.
             Es el amanecer.

Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros –cabrones–
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
             después de amanecer.

Acuérdate del cuarto en que has dormido.
Entierra la cabeza en las almohadas,
sintiendo aún la irritación y el frío
              que da el amanecer
junto al cuerpo que tanto nos gustaba
              en la noche de ayer,

y piensa en que debieses levantarte.
Piensa en la casa todavía oscura
donde entrarás para cambiar de traje,
y en la oficina, con sueño que vencer,
y en muchas otras cosas que se anuncian
            desde el amanecer.

Aunque a tu lado escuches el susurro
de otra respiración. Aunque tú busques
el poco de calor entre sus muslos
medio dormido, que empieza a estremecer.
Aunque el amor no deje de ser dulce
              hecho al amanecer.

—Junto al cuerpo que anoche me gustaba
tanto desnudo, déjame que encienda
la luz para besarse cara a cara,
            en el amanecer.
Porque conozco el día que me espera,
            y no por el placer.


Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 13 de noviembre de 1929-Barcelona, 8 de enero de 1990)​ fue un escritor español.

miércoles, 7 de enero de 2026

DULZURA de Gabriela MISTRAL.


DULZURA 
de Gabriela MISTRAL.

Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo;
deja revolverlo
sobre tu regazo.

Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío:
y en tus brazos locos
tenme suspendido.

Madrecita mía,
todito mi mundo,
déjame decirte
los cariños sumos.

Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga  nacida en Vicuña, (Chile) el 7 de abril de 1889. Fallece en Nueva York el 10 de enero de 1957, fue una poeta, diplomática y pedagoga chilena. Escritora y premio Nobel de Literatura en 1945 para un autor de Nuestra América. Donde lo recibe con estas palabras: “Hoy Suecia se vuelve hacia la lejana América ibera para honrarla en uno de los muchos trabajos de su cultura. El espíritu universalista de Alfredo Nobel estaría contento de incluir en el radio de su obra protectora de la vida cultural al hemisferio sur del Continente Americano tan poco y tan mal conocido”.
El pseudónimo de Gabriela Mistral (formado a partir de dos autores admirados, el italiano Gabriele D'Annunzio y el poeta Frédéric Mistral).
Gabriela Mistral fue directora de varias escuelas secundarias en diferentes ciudades de Chile.
En 1922 dejó Chile para trasladarse a México, a petición del gobierno de este país, con el fin de que colaborara en la reforma de la educación iniciada por José Vasconcelos. Luego viajó a Europa y a Estados Unidos, y en 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones.
Gabriela Mistral, la poetisa chilena es considerada una de las tres grandes voces líricas de Nuestra América que comparte con la argentina, aunque nacida en Suiza, Alfonsina Storni y la uruguaya Juana de Ibarburou.
Dos años antes de recibir el premio Nobel, comenzó su carrera diplomática y fue Cónsul en Nápoles (Italia), en Portugal, España, y en Brasil.
En 1951 recibe el Premio Nacional de Literatura de Chile. Siguió su carrera diplomática y con ella sus numerosos viajes hasta su fallecimiento en la ciudad de  Nueva York, en 1957. Por deseo de la propia Mistral, sus restos fueron trasladados a Chile y fue enterrada en Montegrande.