Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Llopis.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Llopis.. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de septiembre de 2026

Canción para Carlos Alonso de Hamlet Lima Quintana / Enrique Llopis.

Canción para Carlos Alonso de Hamlet Lima Quintana / Enrique Llopis.
Retrato de Hamlet Lima Hamlet por Carlos Alonso.

Canción para Carlos Alonso.

Muchas veces recuerdo Castro Urdiales,
esa breve bahía que en España
ponía verdes, amarillos,
rojos a porfía en las barcas pesqueras del Cantábrico.
Allí llegué una mañana
a la casa de Horacio Guarany
para encontrarme con Armando
y este Carlos Alonso del dibujo y el color alucinados.
Eso fue ya hace tiempo, por el 78...
Pero recuerdo dolorido
que Carlos hablaba de Paloma, su hija,
que integra esas listas de los que no regresan.
Entonces yo pensaba en esta tierra,
la gente de estos lares,
la sangre de mi sangre,
los amigos, el amor desmayado
a través del Atlántico
y me dolía el alma
que regresaba entre los vientos,
regresaba de mi angustia
a la angustia de estas calles,
las cartas con noticias, la música en la sangre
y lloraba, les juro que lloraba.
He caminado por la soledad
junto a la vida de un amigo.
El pecho justo nos creció a los dos
éramos fuente del abrigo.
Él y yo, sol y luz
nos contábamos el tiempo que pasó.
Él me contaba sombras de crueldad,
mientras lloraba con mi amigo.
El pecho justo se pobló de amor
de eso no sabe el enemigo.
Él y yo, sol y luz
nos contábamos el tiempo que pasó.
Y todo un pueblo nos miro pasar,
el pecho entero y dolorido.
Y todo un pueblo nos pobló de paz,
de eso no sabe el enemigo.
Él y yo, sol y luz
nos contábamos el tiempo que pasó.
〽️


Poema de Hamlet Lima Quintana. Música de Enrique Llopis.


Carlos Alonso nacido en Tunuyán, provincia de Mendoza el 4 de febrero de 1929 fué un pintor, dibujante y grabador argentino, representante de un arte de marcado interés social. Su obra es de carácter expresionista. 
Fallece a los 97 años hoy 21 de septiembre del 2026 en su casa de Unquillo, provincia de Córdoba.



"
De alguna manera, el arte termina siendo patrimonio de la gente y parte del bien común de la sociedad. Si la obra no está hecha para decorar o expresar la propia existencia, creo que el mejor destino para la obra es que pueda servir para expresar los sucesos y lo que acontece en la vida social. La ilusión es que el arte enriquezca la vida de la gente. Por ejemplo, “Blanco y Negro”, una de las muestras que hice. El blanco y el negro no son solamente la ausencia de color, sino la posibilidad de signar un poco el mensaje y el contenido del trabajo. En esa serie el color no entraba; el color era como la fiesta de la pintura, el blanco y el negro eran la falta de la alegría y las posibilidades. Esas cosas se fueron alargando en mi trabajo y, queriéndolo o no, profundizando las diferencias entre la vida burguesa y la riqueza, y la vida de la gente pobre, de aquellos que no llegan ni siquiera al mínimo necesario para una subsistencia digna".

Carlos Alonso.
*** Publicado en Rincón Barda Sureña.

sábado, 21 de febrero de 2026

Transferencia / Hamlet Lima Quintana,

 


Transferencia.

Después de todo, la muerte es una gran farsante.

La muerte miente cuando anuncia que se robará la vida,

como si se pudiera cortar la primavera.

Porque al final de cuentas,

la muerte sólo puede robarnos el tiempo,

las oportunidades de sonreír,

de comer una manzana,

de decir algún discurso,

de pisar el suelo que se ama,

de encender el amor de cada día.

De dar la mano, de tocar la guitarra,

de transitar la esperanza.

Sólo nos cambia los espacios.

Los lugares donde extender el cuerpo,

bailar bajo la luna o cruzar a nado un río.

Habitar una cama, llegar a otra vereda,

sentarse en una rama,

descolgarse cantando de todas la ventanas.

Eso puede hacer la muerte.

¿Pero robar la vida?...

Robar la vida no puede.

No puede concretar esa farsa... porque la vida...

La vida es una antorcha

que va de mano en mano,

de hombre a hombre, de semilla en semilla,

una transferencia que no tiene regreso,

un infinito viaje hacia el futuro,

como una luz que aparta

irremediablemente las tinieblas.

::: ::: :::

Hamlet Lima Quintana.

Nacido como Hamlet Romeo Lima en Morón, provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1923, prefería decir que era de Saladillo (localidad bonaerense situada a 200 km de la ciudad de Buenos Aires, zona rural de la Pampa húmeda).

Su padre, Romero Ventura Lima, con raíces en ese enclave de la tradición que es San Antonio de Areco; y su madre, Leila Carmen Quintana, descendiente de la “tribu de Coliqueo  completaron su cuadro de formación.

Hamlet Lima Quintana componía canciones que acompañaron al movimiento artístico y cultural denominado Nuevo cancionero (1962) que integraban artistas y poetas de la talla de Mercedes Sosa, Armando Tejada Gómez, Manuel Oscar Matus, Eduardo Aragón, Tito Francia, etc. Tanto Mercedes Sosa como Horacio Guarany interpretaron sus composiciones. Musicalizaron su poesía Mario Arnedo Gallo, Remo Pignoni, Oscar Alem, Horacio Salgán, Carlos Guastavino, Enrique Llopis, Eladia Blázquez, César Isella, Julio Lacarra, Litto Nebbia, Carlos Bergesio, entre otros.

Falleció el 21 de febrero de 2002, a los 78 años, por la porquería del cáncer de pulmón.

::: ::: :::

Canción para Alfredo.

 Volaba desde el fondo de su guitarra oscura

 como una golondrina popular y sencilla,

 ardiendo en cada esquina con la rara hermosura

 de modelar el canto con perfiles de arcilla.

 Procedía del pueblo la luz de Zitarrosa,

 dolorosa y precisa de su Montevideo,

 era un salmo de vida con sangre de una rosa

 y una rosa de sangre le quemaba los dedos.

 Andaba cuesta arriba de todos los tiranos

 que manchaban las aguas del Río de la Plata,

 pulsador de los sueños latinoamericanos,

 cuestionaba asesinos, abordaba piratas.

 Pariente de la vida con el violín de Becho

 transita por el aire vigilando la aurora,

 navega en nuestra sangre con el mástil deshecho

 como un fiel habitante de nuestra propia hora.

Y es pájaro de fuego junto a su sol poniente

 resurgido en cenizas, cantando profecías,

 y dice que los pueblos en este continente

 no asumen los olvidos ni quieren amnistías.

 Por eso y las cuestiones de andar en la alegría

 en milongas sentidas como una siembra extraña,

 por las alas azules de la milagrería

 Alfredo anda cantando con nuestra propia entraña.