jueves, 19 de marzo de 2026

LA PALOMA de José Coronel Urtecho.

   
LA PALOMA
        I

Buscando qué tirar subí la loma
y en la rama florida de un espino,
que se mecía al borde del camino,
estaba, entre las flores, la paloma.
Vi su pecho cenizo, su ala ploma,
su pico pardo y su ojo purpurino
y oí su ronco canto matutino
con que saluda alegre al sol que asoma.

¡Lástima, oh Dios, que esta paloma muera!
Pero fiel cazador, corazón duro,
mano que no vacila, ojo seguro,
Tomé la mira y izas!: bala certera,
cayó a mis pies sangrando el ave herida,
batió las alas y quedó sin vida.

        II
Llorad por la paloma patacona,
cedros, robles, laureles y maderos;
llorad, tordos y mirlos y jilgueros;
flores del campo, hacedle una corona.
Por la amiga del higo y de la anona,
la que amaba la sal y los graneros,
llorad peones, compistos y vaqueros,
con la guitarra, el cuerno y la llorana.
Vedla, acechada por rapaz destino,
muerta a traición, asada en la cocina
y aquí en mi mesa en el platón de china;
Mientras, cruel cazador, frío asesino,
sin pensar en su viudo, en su palomo,
yo, con indiferencia, me la como.

José Coronel Urtecho (Granada, Nicaragua, 28 de febrero de 1906-†Los Chiles, Costa Rica, 19 de marzo de 1994) fue un poeta, traductor, ensayista, crítico.

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