martes, 18 de septiembre de 2012

El mundo prometido a Juanito Laguna. HORNEANDO EL PAN DE LA PAZ.


El mundo prometido a Juanito Laguna
por Armando Tejada Gómez.
EL MUNDO PROMETIDO A JUANITO LAGUNA
OBRA DE ANTONIO BERNI - 1969.
El cielo de zinc de Buenos Aires
agrisa las villas de cartón.
Juanito Laguna es la niñez
de ese color, de ese color, de ese color.
Arrorró mi sol. Todos los niños
traen bajo el brazo un sueño-pan,
mundo prometido a su candor,
que su candor de niño y Juan
no entenderá.
 
No se me vaya a dormir,
Juanito del sueño-pan,
que al sueño del niño pobre
lo vela la soledad.
Arrorró, que no hay harina
y si te duermes, vendrá
el diablo de la laguna
a morder, a quemar
la asombrada ternura del pan.
 
Todo niño es Juan. Todos los niños
juegan con Juanito a despertar.
Rondan en sus rondas y después
despiertan Juan, despiertan Juan, despiertan Juan.
 
Arrorró, mi Juan de todas partes,
porque tu niñez despertará
con un pueblo Juan
de colmena y palomar.
 
Arrorró, mi pobre Juan, por tu pan.
Vas de amanecer y vendrás
de las entrañas de Juan
horneando el pan de la paz.
Juan, yo he sido niño y tú, Juan
y con tu niño y mi pan
cantará el sueño de Juan.
 
Vas de amanecer y vendrás
de las entrañas de Juan
horneando el pan de la paz.

En 1961 ANTONIO BERNI realiza el primer retrato en óleo. La obra de Berni Con el tiempo tendrá, finalmente, unas 25 obras pictóricas de Juanito y su familia y el mundo próximo y lejano que lo rodea.
Estas imágenes son realizadas con materiales de desecho. Utiliza la técnica del collage.
A principios de la década del 50, Antonio Berni recorrió varios pueblos de Santiago del Estero, provincia de la República Argentina. Allí conoció a los chicos de la pobreza. A muchos de ellos los pintó, y les dio nombre en forma individual, pero nunca como hasta ese momento, había bautizado a toda una serie de pinturas con un nombre...
Berni quiso con Juanito crear un arquetipo que representara a todos los chicos que él conoció. Nunca se supo con certeza porqué eligió el nombre "Juanito".

  


lunes, 17 de septiembre de 2012

ELLA SE LLAMA MILONGA, ÉL SE LLAMA LONCOMEO por DON TEO.

ESCRITORES PATAGÓNICOS.
 
Versitos Patagónicos.
 
ELLA SE LLAMA MILONGA,
 ÉL SE LLAMA LONCOMEO.
 

Una milonga anda suelta,
no la pueden encontrar,
alguien la vio en la arena
jugueteando con el mar
 
Esa milonga que buscan
y que se fue a veranear,
anda paseando en Las Grutas,
quién sabe porqué será...
 
A esa milonga que buscan
y no la pueden hallar,
parece que un loncomeo
se la llevó junto al mar.
 
Tal vez por andar en fourtrax
see enamoró de estas playas
y por quedarse en Las Grutas
hizo nido en mi guitarra.
 
Al loncomeo le gusta
el andar de la milonga;
a ella le gusta Las Grutas
y el rezongar de las olas.
 
Él es alto como el cielo
y enorme como la noche,
tiene la voz del desierto
y un viejo acento mapuche.
 
Ella es dulce y juguetona
él es tristón y altanero,
ella es mujer y es milonga,
él por indio es loncomeo.
 
El loncomeo es sureño,
la milonga es de la pampa
y los dos viven el sueño
de compartir mi guitarra.
 
Él es nieto de guerreros,
ella es hija de las sombras,
él se llama Loncomeo
ella se llama Milonga.

Este hermosisímo poema bien del suelo rionegrino con brisas de mar lo escribió DON TEO DOROTEO OSCAR PRIETO que forma parte de ese ramillete de poemas de su libro
"AZUL CALFÚ REDUNDANCIAS AZULES POEMITAS PASAJEROS DEL SUR", páginas 80-8.
Don Teo transcurre su tiempo frente al Golfo San Matías desde un sitio al que llamó Ruca-Ló, frente al mar, las olas y viento patagónico.

domingo, 16 de septiembre de 2012

DON MARCELO BERBEL - LA COPLA NUESTRA DE CADA DÍA.

GRANDES DECIDORES PATAGÓNICOS.
Sobre un pétalo escribí con letra chica
y más grande escribí sobre una piedra,
se borró lo de la piedra y aún perdura
lo que puse en la flor, por la semilla.
DON MARCELO BERBEL, "LA COPLA NUESTRA DE CADA DÍA", Ed. Siringa Libros, 1980.

viernes, 14 de septiembre de 2012

LA POMEÑA - EULOGIA TAPIA.

LA POMEÑA
 DE GUSTAVO "CUCHI" LEGUIZAMÓN
Y MANUEL J. CASTILLA.
PALABRAS MAYORES.
Eulogia Tapia en La Poma
al aire da su ternura,
si pasa sobre la arena
y va pisando la luna.

El trigo que va cortando
madura por su cintura,
mirando flores de alfalfa
sus ojos negros se azulan.

El sauce de tu casa
te está llorando,
porque te roban, Eulogia,
carnavaleando.

La cara se le enharina,
la sombra se le enarena,
cantando y desencantando
se le entreveran las penas.

Viene en un caballo blanco,
la caja en sus manos tiembla,
y cuando se hunde en la noche
es una dalia morena.
La zamba LA POMEÑA, de Manuel Castilla con la música de Gustavo Leguizamón.
Pastora de cabras y ovejas que acompañaría los rebaños con su canto en la puna salteña.

Y esta es la versión de la protagonista:
"Yo he bajado de mi casa al pueblo para cantar. Ahí armaban carpas durante carnaval y se juntaban todos. Yo llegué con mi caballo blanco, como dice la canción. El Cuchi y Castilla estaban también ahí cantando con sus guitarras. Eramos muchos hasta que empezaron los contrapuntos (duelo de coplas entre uno y otro). La gente se fue yendo y yo me quedé sola con ellos dos en un duelo, hasta que les gané con una última copla que decía:"
Esta noche va a llover
agua que manda la luna
mañana han de amanecer
como pato en la laguna
"Ellos me preguntaron qué quería por haber ganado y yo les dije que me hicieran un tema".
Después el Cuchi y Castilla fueron a verla a su casa de adobe en La Poma. "Tuvieron que subir en tractor porque no había camino. Yo estaba con mi padre sembrando, entre la alfalfa, como dice el tema. También estaba el sauce, que está como llorando. Todo eso vieron. Y cuando hablan de «porque te roban Eulogia carnavaleando» era porque me habían robado una chiva. La canción recién la escuché como un año después en la radio. No me lo he creído al principio que hablaba de mí. Después me llenó de emoción."
¿Estaba el Cuchi Leguizamón esa tarde en "La flor del pago"? Probablemente tanto Amanda como Eulogia estén diciendo la verdad; aparentemente se había juntado mucha gente, y en el trajín de atender a los parroquianos la primera pudo no haberlo visto. También es posible que el Cuchi no estuviera todo el tiempo y ellas se estén refiriendo a momentos distintos. Otra cosa dudosa es que Castilla haya quedado resentido por su derrota, pues el hecho de ofrecerle un premio a quien lo venció hace pensar lo contrario. Incluso su visita a la casa de Eulogia, si uno se guía por la letra de la zamba, fue para conocerla mejor y poder escribir el tema que ella le había pedido.
Eulogia entonces tenía 18 años, ahora 60, pero su vida es la misma. Vive en la actualidad en un puesto de campo, apenas alejada del pueblo de La Poma, en el norte salteño. A pesar de la popularidad de su nombre las cosas no han cambiado mucho para ella. Cada mañana de verano se la puede encontrar con las botas de goma y ordeñando, o mateando con su marido bajo el alero de su casa de adobe.

Fuentes consultadas:
Juan Pablo Baliña, La Poma (La Nación - 11-03-2007)
Gabriel Plaza (La Nación - 26-01-2006)
LA POMA DONDE VIVE EULOGIA TAPIA.


A finales de los 60, los inseparables Gustavo “Cuchi” Leguizamón y Manuel J. Castilla llegaron al pueblo para celebrar el carnaval. Acá conocieron a una Eulogia adolescente, que trabajaba en el potrero junto a su padre cuidando animales y cortando alfalfa y trigo. Ahí mismo se desafiaron en un contrapunto de coplas, donde gana el que no pierde la inspiración. Eulogia derrotó a Castilla, un peso pesado de la poesía, autor de himnos como Bajo el sauce solo y Zamba de Argamonte . Y como premio se llevó un elogio y una promesa: “Su hija salió buena cantora. Le vamos a hacer una zambita”, dijeron el músico y el poeta.
“Ellos vinieron una vez al carnaval y nunca más volvieron. Al año o a los dos, alguien me avisó: ‘Eulogia, la están nombrando en la radio’. No les creí, pero mi mamá escuchó y me dijo que era yo. Me gusta la zamba, porque cuenta cosas que son ciertas. Cuando dice ‘el trigo que va cortando madura por su cintura’, se refiere a mi trabajo de entonces. También nombran al caballo blanco que yo tenía; ellos le preguntaron a mi papá cómo se llamaba el árbol que está al lado de mi casa”. Eulogia vive en el pueblo viejo de La Poma; el sauce está en el mismo lugar y ella sigue sacando agua del mismo río.
La pomeña recuerda lo lindo que eran los carnavales en aquellos años. “Sabíamos mandar muchos caballos con sus cajas. Los animales llevaban manzanos y collares de serpentinas. Ahora no hay nada de eso: nadie anda a caballo ni con cajas; son contaditas las personas que cantan coplas. Ahora les gusta la cumbia y no lo de antes”. Tanto le gustaban a Eulogia los carnavales que uno de esos días se olvidó algunos animales, apurada por llegar al pueblo para el festejo.
“Con mi hermana dejamos tiradas las chivas en el cerro y vinimos a pasear al carnaval. Yo me confié, porque ellas conocían el camino y bajaban solas. Al otro día, cuando volvimos, faltaban varias”, recuerda Eulogia, que ahora pisa los 64 años. Cuando cuenta la historia, es imposible no volver a los versos de la canción, al maravilloso El sauce de tu casa está llorando/porque te roban Eulogia carnavaleando .
Publicado en Diario "Clarín", el 27 de julio de 2010. Nota: Diego Jemio.

Eulogia Tapia.
El 13 de setiembre de 1945, nació Eulogia Tapia, en La Poma, Pcia de Salta, alli donde el Río Calchaquí desciende, casi sin agua, como un arroyo turbio, desde los enhiestos nevados de la Salta ante-andina, se recuesta La Poma, al pie de colinas multicolores, revestidas más de guijarros que de cardones, más de silencio antiguo que de cajas sonoras.
Allá, lejos de su morada invernal, se fue La Pomeña en busca de pastos estivales para sus vacas de ordeñe: tras una colina ocre de peñas; oculta, como para que no la observen desde el poblado, a pocos kilómetros de su rancho estacional de adobe, sin ventanas y techo con tirantes de cardón y paja lugareña, por fuera revestido de la arcilla de sus cerros.
Cuarenta y seis años han corrido, fugaces como el viento del sur que acaricia ese valle alto del Río Calchaquí, desde que Manuel Castilla y Cuchi Leguizamón le consagraron su zamba inolvidable, en tiempos, idos ya, de carnavales alegremente bailados y nutridos de coplas anónimas, tan populares como aquel “sauce de su casa” que la supo llorar por ausencia.
Allá transita el verano pomeño, con su nieta Jacqueline de ocho años, con su marido adusto que comparte el manejo de las vacas lecheras, con sus catres de tientos, con su queso casero, con sus tecitos de muña muña para los dolores y para los amores, con su radio para conectarse con el mundo. Sus hermanas, hermanos, sus hijas y nietos, moran entre el Paraje Saladillo, unas leguas arriba, Cachi, otras leguas Río Calchaquí abajo y Salta, la capital de aquella provincia norteña argentina.
La Poma transita sus parcelitas de arvejas, de habas, de porotos, de alfa como se la nombra a la alfalfa, de papas, maíces y quínoas, que se venden en los centros poblados. El agua de riego escasea con respecto a aquellos tiempos festivos de danzas al son de cajas temblorosas de percusiones incansables.
La Pomeña, rústica, cobriza del sol de tres mil seiscientos metros, piel de cuero como sus vacas, atraviesa sus estíos en su rancho de la colina y sus inviernos en el puesto del valle y aún “al aire da su ternura”, cual si detentara aquellos dieciocho años que la hi
cieron recorrer todo el país.
Feliz cumpleaños Eulogia, Dios te bendiga y te siga acompañando para que disfrutes de la Paz de tus cerros rodeada de tu familia!
Publicado por PEÑA FOLKL ÓRICA LOS LANCEROS de EL TRÉBOL - SANTA FÉ - FUENTE DE INFORMACIÓN E INSPIRADORA DE ESTA ENTRADA DE EULOGIA TAPIA.



EL DUO SALTEÑO LA POMEÑA.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

EL BONSÁI POR CARLOS SCHULMAISTER.

ESCRITORES PATAGÓNICOS.
POETAS QUE PROMETEN...
 
EL BONSÁI POR CARLOS SCHULMAISTER.

Si yo fuera refugiado,
un refugio tendría,
de 2 x 2 aunque sea,
para ocultar mi agonía,
para   matar el tiempo,
para dejarme morir,
pues a mis años las fuerzas,
y la voluntad,
ya flaquean.
 
Una pared perforaría,
si por allí se filtrara,
un rayito que bañara,
de sol,
a un bonsái de mi tierra.
 
Al bonsái lo nombraría,
cada vez al saludar,
buenas noches, alamito…
hasta mañana, saucesito…
buenos días, duraznerito…
o cualquier otro arbolito,
de mi tierra,
que pudiera conseguir,
¡porque nadie viaja,
ni huye,
con el bonsái cultivado!

 
Desde adentro,
el afuera atisbaría,
y por las noches, si pudiera,
el cielo observaría,
aunque una estrella, jamás,
para mí se corriera,
y muy feliz yo sería,
si de mi infancia volviera,
una luna de melón.
 
De allí sólo saldría,
con mi bonsái a cuestas,
y mis gafas oscuras,
de espiar,
a procurar un bocado,
y un trago,
para mí y para el bonsái,
y en mi tierra pensaría,
lamentando no tener,
siquiera,
un álbum de fotografías,
para mirar por las noches.
 
Si todo hombre precisa,
una caricia en el alma,
es probable que las únicas,
disponibles para mí,
fueran las caras que amé,
que tal vez me amaron,
y quizá fotografié,
¡pero un refugiado, a sus fotos,
tampoco las lleva consigo!
 
En su defecto, consuelo…
el de  la memoria sería,
para darle los domingos,
un repaso a la tarde,
los más tristes días,
si solo,
y en tierra extraña.
 
Lo que nunca tendría,
si yo fuera refugiado,
sería un espejo colgado,
pues los espejos engañan,
y ya no soportaría,
ver que mis ojos me vieran.
 
Por lo demás,
si algún día,
que ni recuerdos tuviera,
y de allí me sacaran,
llévenme adonde sea,
y si enterrarme debieran,
por piedad os lo ruego,
que sea en la pura tierra,
de mi bonsái en compañía,
y  donde el sol nos abrigue,
ése,
y todos los días.