Era un ambiente turbio de nocheras, Cerca de la cañada. Había una milonga, en chantecler, Alias toalla mojada.
Era un ambiente espeso de varones, Sacadores de minas y malandras. Había un tallador y lo llamaban, Por nombre, Aldo Saravia.
No había escruche, ni peca, ni a copera Que no diera mancada Y a la chichi toyufa la fajaba Con su toalla mojada.
Por eso era famosa esa milonga, Por ese Aldo Saravia, Tallador de la vida y de sus cosas, Por su pinta y su labia.
Nunca hubo shomería en sus acciones, Ni taquero que sacara tajada,…
Leonel Edmundo Rivero nació el 8 de junio de 1911 en la estación de trenes Puente Alsina, donde su padre era jefe ferroviario, en el borde de Pompeya. “Nací bajo el mismo cielo al que tantas veces he cantado con versos de Homero Manzi, el de ‘Pompeya y más allá la inundación’”, contaría él mismo. “¡Quién iba a decirme que 37 años más tarde iría a tocarme estrenar el tango que habla del paisaje que me vio nacer!” Su madre, ávida lectora, lo bautizó Edmundo por el personaje de El Conde de Montecristo. Pasó su infancia en el barrio de Saavedra, donde estudió guitarra y canto en el Conservatorio, pero cuando se le preguntaba por su formación, él aclaraba: “El canto es una manifestación emocional congénita. Mi formación se debe a mis padres, mis tíos y los payadores e improvisadores que escuché”.
El 24 de diciembre de 1985, Edmundo Rivero sufrió una miocardiopatía que obligó a su internación en el Sanatorio Güemes. Allí falleció el 18 de enero de 1986.
Sobre un pueblo que él sueña labrando su verde solar
En mi país
Qué tristeza
La pobreza
Y el rencor
Tú
No pediste la guerra
Madre tierra
Yo lo sé
Dice mi padre que un solo traidor
Puede con mil valientes
Él siente que el pueblo, en su inmenso dolor
Hoy se niega a beber en la fuente clara del honor
Tú
No pediste la guerra
Madre tierra
Yo lo sé
En mi país
Somos duros
El futuro
Lo dirá
Canta mi pueblo una canción de paz
Detrás de cada puerta está alerta mi pueblo
Y ya nadie podrá
Silenciar su canción
Y mañana también cantará
En mi país
Somos duros
El futuro
Lo dirá
En mi país
Qué tibieza
Cuando empieza
A amanecer
Dice mi pueblo que puede leer
En su mano de obrero el destino
Y que no hay adivino ni rey
Que le pueda marcar el camino que va a recorrer
En mi país
Qué tibieza
Cuando empieza
A amanecer
En mi país somos miles y miles (en mi país)
De lágrimas y de fusiles (brillará)
Es un puño y un canto vibrante (yo lo sé, el sol del pueblo)
Una llama encendida, un gigante (arderá nuevamente
alumbrando mi tierra)
Que grita: ¡adelante,
adelante!
En mi país brillará,
yo lo sé,
el sol del pueblo arderá
nuevamente, alumbrando mi tierra.
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Alfredo Zitarrosa escribe esta canción "Adagio en mi país",
donde manifiesta la visión de la situación social imperante en su Uruguay
querido y en Nuestra América, su oposición a toda forma de represión de las
ideas, de tristeza y su esperanza (el futuro lo dirá...) en la resistencia popular, del sol del Pueblo brillando en Uruguay.
La termina de
componer y la graba en el invierno de 1973, en Buenos Aires.
*** Significado de adagio: Sentencia breve y, la mayoría de las veces, moral.-significado
RAE-.
El 17 de enero de 1989, a los 53 años, Alfredo Zitarrosa dejó
de existir en la Ciudad de Montevideo, en la República Oriental del Uruguay que
tanto quería. Y lo suyo fue arte.
Empecé a quererla porque sí, por nada… Fue como un dormirme sobre la guitarra y soñar milongas, cifras y zambas. Llegaba como llega el día en las enramadas: un puña'o de trinos, un murmullo de alas, y un beso prendido en el pico, como una calandria.
*** de Milonga del que se ausenta de Alfredo Zitarrosa.
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Fallece en enero del 1989 víctima de una peritonitis aguda.
Alfredo Zitarrosa había nacido en Montevideo, el 10 de marzo
de 1936, como Alfredo Iribarne -apellido materno- hijo natural de Jesusa Blanca
Nieve Iribarne; su madre lo entrega para su crianza al matrimonio de Carlos
Durán y Doraisella Carbajal, pasando a llamarse Alfredo "Pocho"
Durán, sus tíos que lo criaron tenían una condición económica modesta; hasta
que finalmente, a los 16 años un argentino -llamado Alfredo Nicolás Zitarrosa-
que estaba en pareja con su madre y le da el apellido definitivo con el cual
sería conocido mundialmente. Del matrimonio Zitarrosa-Iribarne nace la única
hermana de Alfredo, Cristina Zitarrosa. Decía: "No soy folclorista; soy
cantor popular uruguayo, y mi canto es fundamentalmente de raíz campesina; todo
es milonga, milonga madre, madre incluso del tango y del candombe...".
Adhirió al Frente Amplio de la izquierda uruguaya, lo que le
valió el exilio durante los años de la dictadura. Sus canciones fueron
prohibidas en Argentina, Chile y Uruguay.
Alfredo Zitarosa es uno de los grandes del canto de la
Patria Grande, diría de “LOS ESENCIALES”, siempre se peinaba hacia atrás con
brillantina, usaba trajes cruzados, camisa blanca y corbata oscura con gestos
severos con respeto gigante al público de que escuchaba y seguía. Cuando le
preguntaron cómo podía ser que el tema "Vea patrón" lo escuchaba el
trabajador rural, el obrero y el hacendado mientras recorría sus campos y
propiedades y dijo: “Lo mío es arte” y tenía razón era arte y respeto al oyente
y pensar que no se toleraba escucharse y en su casa le decía a su mujer e hijas
que no pongan a Zitarrosa.
Y lo que son los modismos en diferentes lugares de nuestra
Patria Grande, por lo menos, en la Argentina como en el Uruguay cuando se habla
“del pago” se habla de lugar, sitio donde se ha nacido o se ha afincado. En una
actuación en el exilio de Venezuela un espectador le solicitó que cantara “la
canción de la deuda”. Ante tal insistencia Zitarrosa le preguntó a que canción
se refería, ya que él no había compuesto canción alguna que se refiriera a
asuntos de deudas, y esta persona le dijo: sí esa que dice: "no te olvidés
del pago si te vas pa’la ciudad…" Y el espectador solicitaba la chamarrita
“Pa´l que se va”.
Pasó a residir en la Argentina, en España que le fue mal y
luego México donde estuvo viviendo unos 8 años con un ansía creciente de pisar
el suelo uruguayo.
Estando en México Naldo Labrín que había llegado a México en
1976 colaboró haciendo arreglos musicales para su amigo Alfredo Zitarrosa.
Con el advenimiento de la democracia en la Argentina, en
diciembre de 1983, Alfredo Zitarrosa vuelve para vivir en Buenos Aires y
realiza un recital memorable en el estadio Obras Sanitarias. De ese recital,
queda como testimonio, un disco grabado en vivo; "Zitarrosa en
Argentina", con los temas quizás más conocidos, como El violín de Becho,
Si te vas, P'al que se va, Stefanie, Adagio a mi país, entre otros.
En el estadio de Obras Sanitarias y ante una multitud al
grito de ¡Uruguay, Uruguay! Zitarrosa dice en la presentación: "Queridos
hermanos, queridos hermanos uruguayos, queridos hermanos argentinos, queridos
hermanos quienes no sean uruguayos ni argentinos. La ausencia ha sido larga, el
exilio es duro. Mi canción tiene una sola razón de ser y son ustedes, muchas
gracias. Ojalá a partir de esta noche, ustedes me autoricen a seguir cantando
en nombre de mi tierra".
El 31 de marzo de 1984, es recibido por una multitud que lo
aclama y lo acompaña desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco, por todo
Montevideo. Un Zitarrosa emocionado, con la profunda alegría por el reencuentro
con su tierra, con los amigos, define ese momento como la experiencia más
importante de su vida.
En el tema Pájaro rival tema editado póstumamente en 1989
donde intuye su muerte próxima.
Pájaro rival.
Por sanar de una herida
he gastado mi vida
pero igual la viví
y he llegado hasta aquí.
Por morir, por vivir,
porque la muerte es más fuerte que yo
canté y viví en cada copla
sangrada querida cantada
nacida y me fui...
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Doña Soledad, Stéfanie y María serena mía, están llorando.
También Manolo y el loco Antonio derraman lágrimas.
El nene patudo, la niña huichola y el niño Christian, no
tienen más quien los arrulle.
Gime mi tierra en invierno.
La melodía larga, melancólica, duele.
La guitarra negra llevará por siempre el crespón de luto, y
la mariposa negra tampoco cambiará de color.
¡Cómo pudo diluirse tanta vida en cuatro versos!
Hoy, la milonga de ojos dorados, la de pelo largo y para una
niña, arrancan la añoranza más que otras veces, y el candombe del olvido sólo
acrecienta el recuerdo, y no desaparece ni con una gota de licor.
Qué pena, la aflicción crece desde el pie.
El violín de Becho, más nostálgico que nunca, desgarra con
sus notas, como puñales de la vidalita, como las cuchillas del gato.
La canción quiere ser p’al que se va, del que se ausenta.
Son coplas por cifra y milonga que canta el camba y toca el
guitarrero, y que nacen del corazón de mi pueblo.
Es un canto de nadie, con los textos más tristes del
diccionario.
Y mire amigo: ya es bastante, porque la milonga en do –por
naturaleza- provoca llanto.
Hoy Alfredo, la zamba es por vos.
Si te vas, será sólo una vez, pero para nosotros jamás
habrás muerto. Queremos creer que siempre vas a volver.
Y ojalá perdure el adagio en tu país, aquel amanecer que
tanto deseaste, iluminado por el sol del pueblo.
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El popular “El Chango” Nieto lleno de emoción escribió en un
tema dedicado a Alfredo Zitarrosa “El flaco de los sueños”: “Al amigo del
humo/Del chifle y el taipero/ Le dio por irse un día/ camino al arrozal.
Y se encontró de pronto/ Rastreando las estrellas/ una
esperanza rubia/ De pan universal” una poesía lamento de amor que le brotó en
el pecho a “El Chango” Nieto.
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MILONGA POR ÉL
compuesta por Carlos Díaz "Caito" como un homenaje a su amigo y colega Alfredo Zitarrosa.
Entre las luces del escenario se alza la firme sombra de un hombre que se revuelve entre las guitarras con voz de chelo y acento noble
Marca su gesto, brazo en el aire, un violín Becho que al amor nombra y en un adagio que lo estremece mezcla su sangre con la milonga
Su canto hiere, su canto manda, su queja es pura pero acompaña, corazón solo por el planeta sembrando flores en la tormenta
Y ya se enciende y es más gigante la luz certera de su canción y su ternura dura y serena nos abre un surco en el corazón
Mientras lo aplauden él sigue quieto, guarda su cara de las sonrisas y no hay bordona que lo consuele de sus amores, ni las cenizas
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QUERIDO ALFREDO.
Dejabas en mi sangre tanta estela de estrellas y cometas compañero que a veces me parecen que titilan en brillo y en tibieza mil luceros que me acompañan y en el camino van señalando nuestro destino destino de seguir tu mismo vuelo amado amigo, querido Alfredo destino de seguir tu mismo vuelo amado amigo, querido Alfredo
Te escribo en estas salas purpurantes de colibríes lustroso y trashumante seguro que en la tierra donde duermes recibirás la carta de este insomne que te reclama con su recuerdo para que vueles desde tu cielo y cantes victorioso como el viento amado amigo, querido Alfredo y cantes victorioso como el viento amado amigo, querido Alfredo
Descubrirás que no hablo del pasado la vida ya ha guardado nuestra historia te cuento solamente cuanto extraño tu voz y tu guitarra con memoria aquí tu pueblo sigue soñando que habrá un mañana, querido hermano aquella primavera que esperabas amado amigo, querido Alfredo aquella primavera que esperabas amado amigo, querido Alfredo.
"UNA QUIETUD DE NADA"del disco "DE HABLARLE A LA SOLEDAD" año 1976.
Socavón de cardal hecho tapera
sin más umbral que el manto de la escarcha
lienzo que se hace un lado a la gotera
y un porqué sin final en cada marcha.
Un tranco con resabios de cansancio
y más cansancio entoavía dentro 'el alma,
una yunta de esperanzas oxidadas
y una quitud de nada en la nostalgia.
Pedazo de existencia legendaria
como el pedazo de la pilcha rota
vertical estatura recortada
como la sombra que ante el sol rebota.
Le llaman croto, ansí como si nada...
como si cada siglo fuese un día,
como si cada planta fuese un yuyo,
como si cada pena una alegría.
Le llaman croto sin saber que habita
en cada humanidad que se transita,
que es una fragua abierta a la miseria,
donde se quema cada flor marchita.
Socavón de cardal hecho tapera
sin más umbral que el manto de la escarcha
lienzo que se hace un lado a la gotera
y un porqué sin final en cada marcha.
Un tranco con resabios de cansancio
y más cansancio entoavía dentro 'el alma,
una yunta de esperanzas oxidadas
y una quietud de nada en la nostalgia.
Salvador Novo Lópeznació en la Ciudad de México el 30 de julio de 1904.
Fue un poeta, ensayista, dramaturgo e historiador mexicano,
miembro del grupo “Los Contemporáneos” y de la Academia Mexicana de la Lengua.
Realizóestudios de
Derecho en la Universidad Nacional de México, y posteriormente en la Facultad
de Filosofía y Letras de la misma universidad, hizo sus estudios de Maestro en
Lenguas.
Incursionó con éxito en múltiples ramas de la actividad
intelectual como cronista, ensayista, dramaturgo e historiador,cultivando brillantemente la prosa
ensayística y el teatro.
Fallece en la Ciudad de México un 13 de enero de 1974.
Despiértate. La cama está más fría y las sábanas sucias en el suelo. Por los montantes de la galería llega el amanecer, con su color de abrigo de entretiempo y liga de mujer.
Despiértate pensando vagamente que el portero de noche os ha llamado. Y escucha en el silencio: sucediéndose hacia lo lejos, se oyen enronquecer los tranvías que llevan al trabajo. Es el amanecer.
Irán amontonándose las flores cortadas, en los puestos de las Ramblas, y silbarán los pájaros –cabrones– desde los plátanos, mientras que ven volver la negra humanidad que va a la cama después de amanecer.
Acuérdate del cuarto en que has dormido. Entierra la cabeza en las almohadas, sintiendo aún la irritación y el frío que da el amanecer junto al cuerpo que tanto nos gustaba en la noche de ayer,
y piensa en que debieses levantarte. Piensa en la casa todavía oscura donde entrarás para cambiar de traje, y en la oficina, con sueño que vencer, y en muchas otras cosas que se anuncian desde el amanecer.
Aunque a tu lado escuches el susurro de otra respiración. Aunque tú busques el poco de calor entre sus muslos medio dormido, que empieza a estremecer. Aunque el amor no deje de ser dulce hecho al amanecer.
—Junto al cuerpo que anoche me gustaba tanto desnudo, déjame que encienda la luz para besarse cara a cara, en el amanecer. Porque conozco el día que me espera, y no por el placer.
Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 13 de noviembre de 1929-Barcelona, 8 de enero de 1990) fue un escritor español.