HOMBRE SOLO.
Todos han muerto.
Se han ido muriendo uno a uno.
Yo pude haberlos matado
pero dejé al tiempo la tarea.
Por segundos seré dueño,
dueño solo de la memoria
y desde mi sitial
abarcaré los sueños de los otros,
sus grandes desconsuelos,
sus vidas en pedazos.
Cuando me toque la muerte
seguiré sentado como en este instante,
bajo el tala,
mirando sin ver
los cerros,
allá lejos.
ESCRIBANÍA DE VIVOS Y MUERTOS.
Los años pasados y éste son lo mismo
Nada nuevo bajo el sol
Sufrimos gozamos lloramos cantamos
reímos un poco
Dormimos más a veces menos
según el reloj del corazón
En oportunidades diversas
tenemos visiones semejantes
Por ejemplo la recurrente certeza
de la gran olla universal
donde la inteligencia es una salpicadura
Por ejemplo la seguridad de la desaparición
en la noche caníbal.
ASUNTO DE FAMILIA.
II
Nadie tuvo su muerte propia
Siempre la muerte fue un asunto de familia
Había sueños con madres vueltas a la vida
y tíos de tos seca en alcobas sin aire
Se hablaba de la Resurrección de la Carne
en refulgente Valle
donde el clan se reuniría
amoroso y tibio
acolchado en vida eterna
Incontables abuelos esqueléticos
florecerían en cuerpo virginal incorruptible
Sin embargo la muerte se oía en los velorios
como una hedionda sonata mal ejecutada
Cumplido el entierro comenzaba el olvido
y entre platos humeantes y disimuladas sonrisas
en el comedor iluminado
la avidez y el deseo
tocaban su tambor de vida
Después de sepultar a todos
estoy a solas con mi muerte
Ya no es asunto de familia
A pesar de alguna aparición en sueños
padres y abuelos están bien muertos
He logrado apaciguarlos
Darles el descanso final
El saludable olvido.
Leonardo Martínez poeta, escritor argentino.
Nació en la provincia de Córdoba en 1937, su vida
transcurrió en las provincias argentinas de Tucumán, luego en Catamarca.
Desde 1990, residió en Buenos Aires hasta su fallecimiento el 10 de octubre de 2016.
