Poesía: “El consejo maternal”.
Olegario Víctor Andrade.
Ven para acá, me dijo dulcemente
mi madre cierto día,
(aún me parece que escucho en el ambiente
de su voz la celeste melodía).
Ven y dime qué causas tan extrañas
te arrancan esa lágrima, hijo mío,
que cuelga de tus trémulas pestañas
como gota cuajada de rocío.
Tú tienes una pena y me la ocultas:
¿no sabes que la madre más sencilla
sabe leer en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?
¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para acá, pilluelo,
que con un par de besos en la frente
disiparé las nubes de tu cielo.
Yo prorrumpí a llorar. Nada, le dije,
las causa de mis lágrimas ignoro;
pero de vez en cuando se me oprime
el corazón, y ¡lloro!...
Ella inclinó la frente pensativa,
se turbó su pupila,
y enjugando sus ojos y los míos,
me dijo más tranquila:
Llama siempre a tu madre cuando sufras
que vendrá muerta o viva:
si está en el mundo a compartir tus penas,
y si no, a consolarte desde arriba.
Y lo hago así cuando la suerte ruda
como hoy perturba de mi hogar la calma,
invoco el nombre de mi madre amada,
¡y entonces siento que se ensancha mi alma!
Olegario Víctor Andrade (Alegrete, Río Grande del Sur, 6 de marzo de 1839 - Buenos Aires, Argentina, 30 de octubre de 1882).
Su nacimiento fuera de la Argentina fue consecuencia del exilio político de su padre, juez de paz santafesino enfrentado con el gobierno de Juan Manuel de Rosas.
Estudió en el Colegio del Uruguay, de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
Al concluir sus estudios y después de contraer enlace, Andrade no aceptó la oferta de Urquiza para perfeccionarse en Europa y optó por el ejercicio del periodismo. Poco después asumió como secretario personal del Presidente Santiago Derqui ycomenzó a colaborar en El Pueblo Entrerriano, de Gualeguaychú.

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