sábado, 8 de agosto de 2015

Un 8 de Agosto de 1956: el popular Edmundo Rivero graba el tango "La última curda".

El tango “La última curda” tiene la formidable letra de Cátulo Castillo  (Ovidio Cátulo González Castillo) con música de Aníbal “Pichuco” Troilo  (Aníbal Carmelo Troilo) que fuera grabado un 8 de Agosto de  1956 por Edmundo Rivero con Troilo. Ocho años después vendrían otras versiones de Troilo lo grabará con Roberto  “Polaco” Goyeneche. Los sabedores del tango dicen que la versión mejor es la de Susana Rinaldi. Tiene una letra llena de tragedia, de filosofía.  Con expresiones como “La vida es una herida absurda” que de ser una definición empezó a formar parte de las frases hechas de uso común en el lenguaje de los argentinos.
“En su libro, “Una luz de almacén”, don Leonel Edmundo cuenta la historia de esa creación. Y lo hace muy bien. Recuerda que en esa época Troilo vivía en un segundo piso cuyo balcón estaba iluminado por el inmenso letrero luminoso del cabaret Chantecler. Una calurosa noche de verano, una noche, escribe, apenas enfriada por el hielo del whisky, empezamos a jugar con “La última curda”. En algún momento uno de los presentes dijo: “Gordo, chapa la jaula” y allí se inició la sesión entre Rivero y Troilo. Rivero cuenta que estuvieron varias horas ensayando y tomando whisky. Como hacía calor, la ventana del balcón estaba abierta y, según Rivero, estábamos tan concentrados en lo nuestro que si algún plato volador hubiera aterrizado no le habríamos prestado atención. En algún momento, sintieron un rumor que llegaba de la calle. Debe de haber sido fuerte, porque dejaron de ensayar y salieron al balcón. Como se dice en estos casos, alguien hizo correr la bolilla de que en ese departamento estaban Rivero y Troilo haciendo música y una multitud se había agolpado en la vereda de enfrente. Rivero y Troilo se miraron entre ellos y como en el truco se entendieron sin necesidad de hacer señas. La gente en la calle los aclamaba. Deben de haber sido muchos porque en algún momento se interrumpió el tránsito. De acuerdo con la versión de Rivero, “La última curda” se estrenó en esas circunstancias. Desde un balcón, Pichuco con el fueye y Rivero con su voz. No hacía falta nada más. Rivero concluye su relato a toda orquesta. La noche estaba tan linda -escribe- que cantar “la vida es una herida absurda” sonaba a macana” (fragmento del artículo “La última curda” de Manuel Adet publicado en el diario “El Litoral”, sábado 09 de marzo de 2013).
LA ÚLTIMA CURDA

Lastima, bandoneón, mi corazón,
Tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron, me lleva
Hasta el hondo bajo fondo
Donde el barro se subleva.
Ya sé, no me digás, ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda
Y es todo, todo, tan fugaz
Que es una curda, - nada más -
Mi confesión...

Contame tu condena,
Decime tu fracaso
No ves la pena que me ha herido.
Y hablame simplemente
De aquel amor ausente
Tras un retazo del olvido...
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya sé que te hago daño!
Llorando mi sermón de vino.
Pero es el viejo amor
Que tiembla, bandoneón...
Buscando en un licor que aturda,
La curda que al final
Termine la función,
Corriéndole un telón, al corazón...

Un poco de recuerdo y sinsabor
Gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
La tropilla de la zurda
Al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
Que quema el sol
Su lento caracol de sueño.
No ves que vengo de un país
Que está de olvido, siempre gris,
Tras el alcohol...

jueves, 6 de agosto de 2015

LOS MOTIVOS DEL LOBO DE RUBÉN DARÍO.

LOS MOTIVOS DEL LOBO DE RUBÉN DARÍO.
El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
¡el lobo de Gubbio, el terrible lobo!
Rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel, ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.
Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.
Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: --¡Paz, hermano
lobo!" El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: --"¡Está bien, hermano Francisco!"
"¡Cómo! --exclamó el santo--. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?"
Y el gran lobo, humilde: --"¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
¡Y no era por hambre, que iban a cazar!"
Francisco responde: --"En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace, viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!"
--"Está bien, hermano Francisco de Asís".
--"Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata".
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.
Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: --"He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios". --"¡Así sea!",
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba a las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamáas,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.
Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.
Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
--"En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote --dijo--, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho".
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
--"Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame exister en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue to camino y tu santidad".
El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó sur oración,
que era: "Padre nuestro, que estás en los cielos...


Rubén Darío nacido como Félix Rubén García Sarmiento en Nicaragua nació en Metapa, hoy, Ciudad Darío, Matagalpa, Nicaragua, el 18 de Enero de 1867 y muere en León, el 6 de Febrero de 1916; es hoy mundialmente conocido por su seudónimo: Rubén Darío. Su familia era conocida por el apellido de un abuelo, "la familia de los Darío", y el joven poeta  adoptó el nombre de “Rubén Darío" como nombre literario. Está considerado como uno de los más grandes representantes del modernismo literario en lengua junto con ese grande de la Patria Grande que fuera José Martí.

domingo, 2 de agosto de 2015

Si se salva el pibe de Celedonio Flores.

Si se salva el pibe, si el pibe se salva
vas a ver la farra que vamos a dar
si Dios no permite que el pibe se vaya,
será fiesta patria en el arrabal.
Traeremos los pibes de todo el contorno
y así en una tarde repleta de sol
llenaremos toda la casa de adornos...
y daremos juntos las gracias a Dios...
No tienes que dejarlo salir con los muchachos,
en casa hay demasiado lugar para jugar,
ya ves lo que ha pasado, el muchachito bueno
cayó bajo las garras de la fatalidad.
Ya sé que tu no tienes ninguna culpa en esto,
no creas que es reproche, sino resignación,
si el pibe se nos salva, salvándose el muñeco,
verás como ésto, vieja, le sirve de lección.

Me contó mi madre que todos los chicos
tienen a su lado un ángel guardián.
Si así fuera cierto, el buen muchachito
por lindo y por santo, se debe salvar.
Y si Dios quisiera, llevárselo lejos...
parece que duerme, deja de llorar,
ya sabes que han dicho que no lo despierten,
si se salva el pibe, ¡si llega a sanar!

viernes, 31 de julio de 2015

CANCIÓN de LEOPOLDO MARECHAL.

"Lo esencial es romper el silencio, y el agua de los grandes mutismos"
LEOPOLDO MARECHAL.
CANCIÓN.

El Río de tu Sueño cantará el abecedario del agua.
Tendrá árboles, como llamas verdes
chisporroteando alondras;
y altos bambúes cazarán el girasol de las lunas
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.

El alba será un loto que perfuma
la muerte de tus noches;
de picotear estrellas estarán ebrios tus pájaro-moscas.
Habrá remansos y un polen que hace dormir al viento
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.

Con mi remo al hombro he visto zarpar cien días.
Mis hermanos pelarán la fruta del mundo, la más roja...
Con mi remo inútil, a lo largo de las noches,

busco el Río de tu Sueño que sólo tú remontas.

miércoles, 29 de julio de 2015

Un sábado más de Chico Novarro.

La boca del subte bosteza mi andar
rumbo a la salida de la Diagonal.
Cuando el obelisco le tira un mordisco
a una nube flaca que intenta pasar,
es un viejo Apolo que nunca despega
parado en la tarde de un sábado más.

Un sábado más, un sábado más,
sobre Buenos Aires un sábado más.

Las siete clavadas, acusa el reloj,
y empieza el concierto de suelas en do.
Arranco la cinta del último atado
y un aire pesado me anuncia humedad,
mientras a mi lado desfila la gente
que asalta Corrientes un sábado más.

Un sábado más, un sábado más,
sobre Buenos Aires sábado más.

Y entre las bocinas de la procesión
gritan los canillas "Crónica" y "Razón",
esquivando el pique de un auto lavado
la quinta de clavo quieren enganchar.
Total esta noche, minga de yirar,
si hoy pelea Locche en el Luna Park.