miércoles, 16 de enero de 2019

San Martín de Pablo Neruda.

Anduve, San Martín, tanto y de sitio en sitio, que descarté tu traje, tus espuelas, sabía que alguna vez, andando en los caminos hechos para volver, en los finales de cordillera, en la pureza de la intemperie que de ti heredamos, nos íbamos a ver de un día a otro. 
Cuesta diferenciar entre los nudos de ceibo, entre raíces, entre senderos señalar tu rostro, entre los pájaros distinguir tu mirada, encontrar en el aire tu existencia.
Eres la tierra que nos diste, un ramo de cedrón que golpea con su aroma, que no sabemos dónde está, de dónde llega su olor de patria a las praderas.
Te galopamos, San Martín, salimos amaneciendo a recorrer tu cuerpo, respiramos hectáreas de tu sombra, hacemos fuego sobre tu estatura.
Eres extenso entre todos los héroes.
Otros fueron de mesa en mesa de encrucijada en torbellino, tú fuiste construido de confines y empezamos a ver tu geografía, tu planicie final, tu territorio.
Mientras mayor el tiempo disemina como agua eterna los terrones del rencor, los afilados hallazgos de la hoguera, más terreno comprendes, más semillas de tu tranquilidad pueblan los cerros, más extensión das a la primavera.
El hombre que construye es luego el humo de lo que construyó, nadie renace de su propio brasero consumido: de su disminución hizo existencia, cayó cuando no tuvo mas que polvo.
Tú abarcaste en la muerte más espacio.
Tú muerte fue un silencio de granero. Pasó la vida tuya, y otras vidas, se abrieron puertas, se elevaron muros y la espiga salió a ser derramada.
San Martín, otros capitanes fulguran más que tú, llevan bordados sus pámpanos de sal fosforescente, otros hablan aún como cascadas, pero no hay uno como tú vestido de tierra y soledad, de nieve y trébol.
Te encontramos al retornar del río, te saludamos en la forma agraria de la Tucumania florida. y en los caminos, a caballo te cruzamos corriendo y levantando tu vestidura, padre polvoriento.
Hoy el sol y la luna, el viento grande . maduran tu linaje. tu sencilla composición: tu verdad era verdad de tierra, arenoso amasijo, estable como el pan, lámina fresca de greda y cereales, pampa pura.
Y así eres hasta hoy, luna y galope, estación de soldados, intemperie, por donde vamos otra vez guerreando, caminando entre pueblos y llanuras, estableciendo tu verdad terrestre, esparciendo tu germen espacioso, aventando las páginas del trigo.
Así sea, y que no nos acompañe la paz hasta que entremos después de los combates, a tu cuerpo y duerma la medida que tuvimos en tu extensión de paz germinadora.

sábado, 12 de enero de 2019

Doña Soledad de Alfredo Zitarrosa.

Mire, doña Soledad,
póngase un poco a pensar,
doña Soledad,
cuántas personas habrá
que la conozcan de verdad.
Yo la vi en el almacén
peleando por un vintén,
doña Soledad.
Y otros dicen: "haga el bien,
hágalo sin mirar a quién".

Cuantos vintenes tendrá
sin la generosidad
doña Soledad,
con los que pueda comprar
el pan y el vino nada más.
La carne y la sangre son
de propiedad del patrón,
doña Soledad:
cuando Cristo dijo "¡no!",
usted sabe bien lo que pasó.
Mire, doña Soledad,
yo le converso de más,
doña Soledad,
y usted para conversar
hubiera querido estudiar.
Cierto que quiso querer,
pero no pudo poder,
doña Soledad,
porque antes de ser mujer
ya tuvo que ir a trabajar.

Mire, doña Soledad,
póngase un poco a pensar,
doña Soledad,
qué es lo que quieren decir
con eso de la libertad.
Usted se puede morir
-eso es cuestión de salud-
pero no quiera saber
lo que cuesta un ataúd.

Doña Soledad,
hay que trabajar...,
pero hay que pensar....
no se vaya a morir...,
la van a enterrar...
Doña Soledad...
Doña Soledad...

martes, 8 de enero de 2019

En otra vida yo miraba desde la ventana de un bar... de Juana Bignozzi.

En otra vida yo miraba desde la ventana de un bar...

En otra vida yo miraba desde la ventana de un bar
cómo la tormenta aplastaba las flores azules contra los cordones
contra las paredes
y por ese momento único de la juventud que dura muy poco
supe que nunca olvidaría esa escena en que nada aparecía
de lo que amaba me interesaba o temía
ni novios ni odios ni otros poetas ni revistas de opinión ni
secretarios de barrio ni amigos imbuidos de una colonizada cultura pavesiana
sólo las flores azules y la lluvia
recuerdo el nombre del pueblo la hora y esa lluvia
que nunca en las décadas que siguieron confundí con alguna otra.

sábado, 5 de enero de 2019

Hermano Chorro de Carlos De La Pua.

Hermano Chorro, yo también
sé del escruche y de la lanza...
La vida es dura, amarga y cansa
sin tovén.

Yo también tengo un laburo
de ganzúa y palanqueta.
El amor es un balurdo
en puerta.

Con tal que no sea al pobre
robá, hermano, sin medida...
Yo sé que tu vida de orre
es muy jodida.

Tomá caña, pitá fuerte,
jugá tu casimba al truco
y emborrachate, el mañana
es un grupo.

¡Tras cartón está la muerte!