martes, 14 de agosto de 2018

Cuentan de un sabio, que un día... Pedro Calderón de la Barca


Cuentan de un sabio, que un día...


Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
«Habrá otro», entre sí decía, 
«más pobre y triste que yo?»
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.



Pedro Calderón de la Barca (1600 -  1681), fue un sacerdote católico y escritor español, caballero de la Orden de Santiago, conocido fundamentalmente por ser uno de los más insignes literatos barrocos del Siglo de Oro.

sábado, 11 de agosto de 2018

Hombres necios que acusáis - Sor Juana Inés de la Cruz.

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
    si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si la incitáis al mal?
    Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
    Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
el niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
    Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.
    ¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?
    Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
    Opinión, ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.
    Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
    ¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?
    Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere,
y quejaos en hora buena.
    Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas,
las queréis hallar muy buenas.
    ¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?
    ¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?
    Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
    Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
    Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Sor Juana Inés de la Cruz nació en la hacienda de San Miguel Nepantla, Estado de México, el 12 de noviembre de 1648. Su nombre, antes de tomar el hábito, fue Juana de Asbaje y Ramírez ya que fue hija natural de la criolla Isabel Ramírez de Santillana y el vizcaíno Pedro Manuel de Asbaje.
Sor Juana leyó mucho durante toda su vida tanto autores clásicos romanos y griegos como españoles. La poesía del Barroco alcanzó con ella su momento culminante.
No soy yo la que pensáis,
sino es que allá me habéis dado/
otro ser en vuestras plumas
y otro aliento en vuestros labios.
Murió mientras ayudaba a sus compañeras enfermas durante la epidemia de cólera que asoló México en el año 1695.

miércoles, 8 de agosto de 2018

MOMENTO MUSICAL: EL VIEJO MATÍAS - VÍCTOR HEREDIA.

EL VIEJO MATIAS 
de Víctor Heredia.

La lluvia y el viento eran dos hermanos
corriendo furiosos por el terraplén,
y en un banco oscuro, mojado y mugriento
él se acomodaba su uniforme gris.
El viejo Matías duerme en cualquier parte,
un fantasma errante le toca la piel.
Pero cuando llueve sus despojos buscan
la estación de chapas de Paso del Rey.
Es cuco de niños y de no tan niños
su figura triste cruzando el andén,
porque nadie ha visto sus ojos cansados,
la cruz del olvido temblando en sus pies.
A veces murmura cosas incoherentes,
habla de la guerra, imita al cañón,
y otras veces pone en sus ojos un niño
y acuna en sus brazos su bolso marrón.
Cuando llegan trenes repletos de obreros
se pone contento, brilla su mirar.
Gorrión de la tarde, quiere hablar con todos,
y después se queda solo en el andén.
Se queda mirando las vías vacías,
la luz que se pierde del tren que pasó,
y después se aleja, murmurando cosas,
el viejo Matías, ogro del lugar.
La lluvia y el viento eran dos hermanos
corriendo furiosos por el terraplén
y en un banco oscuro, mojado y mugriento
él se acomodaba su uniforme gris.

“Cuando compuso El viejo Matías , en el invierno de 1969, Víctor Heredia tenía 22 años y vivía en dos ambientes en Paraná y Sarmiento junto con su primera mujer, Lidia. Era una tarde gris, propicia para escribir canciones de amor. Heredia empezó a probar acordes en el piano mientras, buscando inspiración, trazaba el perfil vago e imaginario de una mujer. "Me puse a tararear y salieron dos líneas: La lluvia y el viento eran dos hermanos / corriendo furiosos por el terraplén . Dije terraplén y de pronto estaba en Paso del Rey, donde había vivido de los 9 a los 17 años. A partir de ahí, de un tirón, me salió la canción de amor más grande de toda mi vida. Se impuso, como todas las canciones verdaderas."
No le corrigió ni una coma y le pidió a Lidia, concertista de piano, que la tocara. Ella lo hizo. Y se emocionó. Entusiasmado, Víctor llevó la nueva creación a su compañía, Microfón. "El director artístico me sacó corriendo: duraba seis minutos y ninguna radio iba a querer pasarla", recuerda el músico. Finalmente, la grabó y fue en el lado B de su siguiente simple.
Llevaba vendidas apenas unas 300 placas cuando el Cuarteto Zupay la cantó en Cosquín 69. Fue un éxito. Entonces, al productor de radio Víctor Cicuta se le ocurrió lo obvio: pasar la cara B del simple. "En esos días recibo un llamado de Juan Guerra, del depósito de Microfón: Nene, picó el disco , me anuncia. Se vendieron 13 mil placas en una semana. Y, en dos meses, las ventas treparon a medio millón", recuerda Heredia.

"Con los años perdí la emoción de cantarla" -confiesa-. "En 1985, durante un recital en el Luna Park, decidí sacarla definitivamente del repertorio. Esa noche hicimos cinco bises, pero estábamos en camarines y la gente la pedía. Volví al escenario dispuesto a cantarla, y apareció la negación: no me acordé cómo empezaba. Le pedí ayuda a mi bajista, Riki Zielinski, y él, divertido, me dice: Es aquella del viejito. Usé otra alternativa, le dije al público: A ver, ¿cómo empieza esta canción? Toqué los primeros acordes, y a partir de allí la gente la cantó íntegra. Desde entonces le volví a encontrar el sentido, y hoy la canto con unción. Fue la canción disparadora de mi vida artística." Extraído de la “Canción no se detiene”  Diario “La Nación” domingo 24 de marzo de 2002.

sábado, 4 de agosto de 2018

Amapola - Juan Luis Guerra.


AMAPOLA 

JUAN LUIS GUERRA.


Abre las hojas del viento mi vida 
ponle una montura al río 
cabalga y si te da frío te arropas 
con la piel de las estrellas 
de almohada la luna llena mi vida 
y de sueño el amor mío

y una amapola me lo dijo ayer 
que te voy a ver 
que te voy a ver 
y un arco iris me pintó la piel 
para amanecer contigo 

Cierra la noche y el día mi vida 
para que todo sea nuestro 
y una gran fuga de besos 
se pose sobre tu boca 
y que el trinar de las rosas mi vida 
te digan cuanto te quiero 

y una amapola me lo dijo ayer 
que te voy a ver
que te voy a ver
y un arco iris me pintó la piel 
para amanecer contigo 

martes, 31 de julio de 2018

Amapola (Canción de 1.928) Letra: Luis Roldán y Música: José Lacalle.

De amor en los hierros de tu reja,
de amor esucho la triste queja,
de amor lejos de mi corazón,
diciéndome así, con su dulce canción:

Amapola, lindísima Amapola,
Será siempre mi alma tuya, sola.
Yo te quiero, amada niña mía,
igual que ama la flor la luz del día.

Amapola, lindísima Amapola,
no seas tan ingrata y ámame.
Amapola, Amapola,
¿cómo puedes tu vivir tan sola?

Al ver en los hierros de tu reja,
de amor el albacín de tu queja,
amor que mi amante corazón
el rojo olvidar una dulce ilusión.