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viernes, 25 de octubre de 2019

LA DACTILÓGRAFA TUBERCULOSA de Nicolás Olivari.

La dactilógrafa tuberculosa. 
de Nicolás OLIVARI.
Esta doncella tísica y asexuada,

esta mujer de senos inapetentes,
-rosicler en los huesos de su cara granulada,
y ganchuda su israelita nariz ya transparente...

Esta pobre yegua flaca y trabajada,
con los dedos espátulas de tanto teclear,
esta pobre mujer invertebrada,
tiene que trabajar...

Esta pobre nena descuajeringada,
con sus ancas sutiles de alfiler,
tiene el alma tumefacta y rezagada
¡y se empeña en comer!

Yo la amé cuatro meses con los ojos,
con mis ojos de perro triste y vagabundo;
cuando le miraba los pómulos rojos,

¡qué dolor profundo!

Un día juntamos hombro a hombro nuestra desdicha;
vivimos dos meses en un cuchitril;
en su beso salivoso naufragó la dicha
y el ansia de vivir...

Una tarde sin historia, una tarde cualquiera,
murió clásicamente en un hospital.
(Bella burguesita que a mi lado pasas, cambia de acera,
porque voy a putear...).


Diego Arzeno más conocido como Nicolás Olivari nacido en Buenos Aires el 8 de septiembre de 1900.
Durante las décadas del 40 y del 50 se mostró coincidente con el peronismo, con la instauración de la dictadura autodenominada revolución Libertadora fue proscripto durante la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu y perseguido por sus ideas políticas junto con otros poetas y escritores como Leopoldo Marechal, Nicolás Olivari, Fermín Chávez, Arturo Jauretche, Zoilo Laguna, María Granata, Homero Manzi, etc. Se prohibió la lectura de sus libros en escuelas y se decretó la quema de sus obras.​
En 1962 fue uno de los miembros fundadores de la Academia Porteña del Lunfardo, institución de la que formó parte hasta el día de su muerte.
Publicó libros dedicados a la poesía, tales como "La Amada Infiel", libro de versos aparecido en 1924, "La Musa de la mala pata", "El gato escaldado", "Diez poemas sin poesías", "Los poemas rezagados" y "Pas de quatre".

También fue autor de la letra de algunos tangos: "Tengo Apuro", "Cuarenta Entradas", "La Violeta", etc.

Nicolás Olivari falleció el 22 de septiembre e 1966.

viernes, 8 de septiembre de 2017

EL PESCADO QUE SE AHOGÓ EN EL AGUA de ARTURO JAURETCHE.

EL PESCADO QUE SE AHOGÓ EN EL AGUA de ARTURO JAURETCHE.

“El arroyo de La Cruz había crecido por demás y bajando dejó algunos charcos en la orilla. Por la orilla iba precisamente el comisario de Tero Pelado, al tranquito de su caballo. Era Gumersindo Zapata, a quien no le gustaba mirar de frente y por eso siempre iba rastrillando el suelo con los ojos. Así, rastrillando, vio algo que se movía en un charquito y se apeó. Era una tararira, ese pez redondo, dientudo y espinoso, tan corsario que no deja vivir a otros. Vaya a saber por qué afinidad, Gumersindo les tenía simpatía a las tarariras, de manera que se agachó y alzó a la que estaba en el charco. Montó a caballo, de un galope se llegó a la comisaría, y se hizo traer el tacho donde se lavaba los “pieses” los domingos. Lo llenó de agua y echó dentro a la tarari
El tiempo fue pasando y Gumersindo cuidaba todos los días de sacar el “pescado” del agua, primero un rato, después una hora o dos, después más tiempo aún. La fue criando guacha y le fue enseñando a respirar y a comer como cristiano. ¡Y tragaba la tararira! Como un cristiano de la policía. El aire de Tero Pelado es bueno y la carne también y así la tararira, criada como cordero guacho, se fue poniendo grande y fuerte. Después ya no hacía falta ponerla en el agua y aprendió a andar por la comisaría, a cebar mate, y hasta a escribir prontuarios. Ésa fue la desgracia. Porque en una ocasión, cuando iban cruzando el puente sobre el arroyo de La Cruz, la pobrecita tararira se resbaló del anca, y se cayó al agua. Y es claro. Se ahogó. Que es lo que les pasa a todos los pescados que, dedicados a otra cosa que ser pescados olvidan que tienen que ser eso: buenos pescados”.

viernes, 31 de enero de 2014

RECORDANDO A DON ATAHUALPA YUPANQUI EN EL ANIVERSARIO DE SU NATALICIO.



Letra "LUNA TUCUMANA" 
de Atahualpa Yupanqui.


Yo no le canto a la luna
porque alumbra y nada mas,
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar.


Ay lunita tucumana
tamborcito calchaquí,
compañera de los gauchos
en las sendas de Tafí.


Perdida en las cerrazones
quien sabe vidita
por donde andaré
mas, cuando salga la luna,
cantaré, cantaré.
A mi Tucumán querido
cantaré, cantaré, cantaré.


Con esperanza o con pena
en los campos de Acheral
yo he visto a la luna buena
besando el cañaveral.


En algo nos parecemos
luna de la soledad:
yo voy andando y cantando
que es mi modo de alumbrar.

RECORDANDO A Don ATAHUALPA YUPANQUI EN EL ANIVERSARIO DE SU NATALICIO... 
Atahualpa Yupanqui, en quechua, "el que viene de lejanas tierras para decir algo", seudónimo de Héctor Roberto Chavero Aramburu nacio en Juan A. de la Peña, partido de Pergamino, el 31 de enero de 1908 – falleció en Nîmes, Francia, el 23 de mayo de 1992, cantautor, guitarrista, poeta y escritor. 
Se lo considera el más importante músico argentino de folclore de Nuestra América. 
Sus composiciones han sido cantadas por reconocidos intérpretes, como Juan Carlos Baglietto, Los Tucu Tucu, Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Mercedes Sosa, María Dolores Pradera, Alberto Cortez, Pedro Aznar, Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa, José Larralde, Víctor Jara, Ángel Parra, Liliana Herrero, Jairo, Andrés Calamaro, Divididos, Marie Laforêt, Mikel Laboa, Soledad Pastorutti, Federico Pecchia y Enrique Bunbury entre muchos otros, formando parte del repertorio de innumerables artistas, en la Argentina nuestra y en distintas partes del mundo. 
En 1986 Francia lo condecoró como "Caballero de la Orden de las Artes y las Letras". 
Su infancia transcurrió en Agustín Roca, partido de Junín, donde su padre trabajaba en el ferrocarril. 
Inicialmente estudió violín con el Padre Rosáenz, el cura del pueblo. 
Más tarde aprendió a tocar la guitarra en la ciudad de Junín con el concertista Bautista Almirón, quien sería su único maestro. Inicialmente vivió en Junín en la casa de Almirón; posteriormente regresó al pueblo de Roca y viajaba 16 kilómetros a caballo para tomar las lecciones en la ciudad. Atahualpa Yupanqui descubrió la música de Sor, Albéniz, Granados y Tárrega, y también las transcripciones para guitarra de obras de Schubert, Liszt, Beethoven, Bach, Schumann. 
En 1917 con su familia pasó unas vacaciones en Tucumán, y allí conoció un nuevo paisaje y una nueva música, con sus propios instrumentos, como el bombo y el arpa india, y sus propios ritmos, la zamba, entre ellos. 
La temprana muerte de su padre lo hizo prematuramente jefe de familia. 
Jugó tenis, boxeó y se hizo periodista. 
Fue improvisado maestro de escuela, tipógrafo, cronista, músico y fundamentalmente, agudo observador del paisaje y del ser humano. 
A los 19 años de edad, compuso su canción "Camino del Indio". Emprendió un viaje a Jujuy, Bolivia y los Valles Calchaquíes. En 1931 recorrió Entre Ríos, afincándose un tiempo en "Tala". Participó en la fracasada sublevación de los hermanos Kennedy, en la cual estuvieron envueltos también el coronel Gregorio Pomar y Arturo Jauretche, que inmortalizó la patriada en su poema gauchesco "El Paso de los Libres". 
Después de esta derrota debió exiliarse en Uruguay. Pasó por Montevideo, para luego dirigirse al interior oriental y el sur del Brasil. 
En 1934 reingresó a la Argentina por Entre Ríos y se radicó en Rosario. 
En 1935 se estableció en "Raco", provincia de Tucumán. Pasó brevemente por la ciudad de Buenos Aires, donde varios intérpretes comenzaban a popularizar sus canciones, para actuar en radio. 
Recorrió después Santiago del Estero, para retornar por unos meses a "Raco" en 1936. Realizó una incursión por Catamarca, Salta y Jujuy. 
Más tarde visitó nuevamente el Altiplano en busca de testimonios de las viejas culturas aborígenes. 
Retornó a los Valles Calchaquíes, recorrió a lomo de mula los senderos jujeños y residió por un tiempo en "Cochangasta", provincia de La Rioja. 
Atahualpa se fue a Europa en 1949. Édith Piaf lo invitó a actuar en París el 7 de julio de 1950. 
Inmediatamente firmó contrato con "Chant du Monde", la compañía de grabación que publicó su primer LP en Europa, "Minero soy", que obtuvo el primer premio de "Mejor Disco de la Academia Charles Cros", que incluía trescientos cincuenta participantes de todos los continentes en el Concurso Internacional de Folclore. 
Posteriormente, viajó extensamente por Europa. En 1952, Yupanqui regresó a Buenos Aires, donde rompió su relación con el Partido Comunista (P.C.), lo que hizo más fácil para él concertar actuaciones en radio. 
Mientras que con su esposa francewsa, y concertista de piano Nenette, construía su casa de Cerro Colorado (Córdoba), Yupanqui recorría el país. 
Musicalizó las películas "Horizontes de piedra" (1956), basada en su libro "Cerro Bayo" y el film "Zafra" (1959), actuando también en las mismas. 
El reconocimiento del trabajo etnográfico de Yupanqui se generalizó durante la década de 1960, y con artistas como Mercedes Sosa, Alberto Cortez y Jorge Cafrune grabaron sus composiciones y lo hicieron popular entre los músicos más jóvenes, que se refieren a él como "Don Ata". Yupanqui alternaba entre sus casas en Buenos Aires y Cerro Colorado, provincia de Córdoba. 
Durante 1963 y 1964, realizó una gira por Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel e Italia. 
En 1967 realizó una gira por España estableciéndose finalmente en París. Volvió periódicamente a la Argentina y apareció en la película "Argentinísima II" en 1973, pero estas visitas se hicieron menos frecuentes cuando la dictadura militar de Jorge Videla llegó al poder en 1976. 
En 1985 obtuvo el "Premio Konex de Brillante" como mayor figura de la historia de la música popular argentina. 
En 1987 volvió al país para recibir el homenaje de la Universidad Nacional de Tucumán. 
Debió internarse en Buenos Aires en 1989 para superar una dolencia cardíaca, pese a lo cual en enero de 1990 participó en el "Festival de Cosquín". 
Sin embargo, a los pocos días Yupanqui cumplió un compromiso artístico en París. 
Volvió a Francia en 1992 para actuar en Nîmes, donde se indispuso y falleció el 23 de mayo. 
Por su expreso deseo, sus restos fueron repatriados y descansan en "Cerro Colorado". 
Son 325 canciones de su autoría registradas oficialmente, varias en colaboración en la partitura musical con su esposa Nannete. DON ATAHUALPA YUPANQUI, CANTOR, GUITARRERO, POETA, ESCRITOR, COMPOSITOR... UN INMORTAL POR DERECHO PROPIO...

lunes, 25 de noviembre de 2013

Así hablaba Don Jauretche por Jorge Marziali.



Se llamaban “tierra adentro”
la pampa y la cordillera
después fueron “campo afuera”
porque las palabras pesan,
con esas cosas se empiezan
a vaciarnos las seseras.

Empiezan cuando en la escuela
no hablan del común destino,
y explican por cual camino
llegamos a ser despensa,
ni enseñan porque avergüenza
a veces ser argentino.

Hablan del ornitorrinco,
de Grecia y de las cruzadas,
pero jamás dicen nada
de asuntos americanos,
ni del alma del paisano
que se jugó en las patriadas.

Y así van formando peones,
tilingos y perdedores,
que no distinguen errores
ni entran en la discusión
pensando que la nación
es asunto de dotores.
Al tiempo ese medio pelo
ya es un zonzo hasta la jeta
y envidia la camiseta
de jugadores contrarios
y así, jugando de otario,
le han de colgar la galleta.

Lo propio no tiene historia
y así la historia se empaña,
si sos criollo y te das maña
serás leído, nunca culto,
mientras el gringo hace bulto
y nos corre con la vaina.
Y aquí termino señores
yo seguiré mi camino,
disculpen el desatino
de andar pensando orgulloso,
de cualquier modo es hermoso,
haber nacido argentino.

Les he dicho todo esto
pero pienso que pa nada
porque a la gente azonsada
no la curan los consejos
cuando muere el zonzo viejo
queda la zonza preñada.

Letra incompleta.
Escuchar video.
Gracias. Gracias. Gracias.




Jorge Marziali nació en Mendoza. Es nieto de inmigrantes italianos y criollos afincados en la región de Cuyo y Chile. Poeta y compositor aue interpreta sus propias obras.
Su carrera arranca en la década de los ´70 editando su primer trabajo con 4 canciones mientras estudiaba ciencias de la comunciación. 
Fue redactor de la agencia del Diario "Clarín" como de "El diario", publicación dirigida por Jacobo Tímerman. 
En 1983 edita su primer disco bajo el título de "Como un gran viento que sopla". Sus obras "Este Manuel que yo canto" (dedicada a Manuel Castilla) y "Coplas de la libertad (con versos de Daniel Giribaldi).
Obras como "Los obreros de Morón", "Cebollita y huevo”, Este Manuel que yo canto” o “Coplas de la libertad” ganan el gusto popular.