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domingo, 22 de febrero de 2015

Maldito Ello de Andres Zuñiga.

Los pájaros oscuros que me revolotean
(En este preciso instante)
Me llevan en sus alas negras a pensar en vos.
En todo lo que dejaron las luminarias de tu alma
En mi interior obscuro.
En lo poco que fue y lo mucho que no podrá ser.

Me pregunto… 
Si te hubiera mostrado mi madera podrida
¿Hubieras amado mi flor, mi fruto sumiso?
¿Atesorarías en tu piel la frescura de mi sombra?

Y si te hubiese enseñado mi fragilidad tan insegura…
¿Te habrías sentido a resguardo en mi pecho?
¿Te hubiera cautivado mi lana de peluche?
¿Hubieses comprendido al lobo?

Nos han enseñado a no desnudarnos, a amar lo fútil, lo baladí,
Lo externo y aparente. Tuve miedo de ser.
Hoy, estoy aquí, en mi jaula de pájaro carroñero,
En esta tumba maloliente. Un paria más de la existencia.
Perdí el mapa, extravié el camino
Y te preferí muerta antes que de otro.
Maldita la oscuridad de perro rabioso que me habita,
Y se apoderó de mí aquel instante.
Maldito corcho que saltó y liberó  las eruptivas burbujas
De mi champán avinagrado.
Maldito mi ser que no puede acompasar con esta realidad.
Maldito yo por no estar arrepentido. 


Te amo.


Blog de http://andreszuniga-escritor.blogspot.com.ar/
General Roca, Río Negro, Argentina.

viernes, 24 de octubre de 2014

En esta hermosa tierra mía por Andres Zuñiga.

Aquí, en esta geografía plana
De arbusto achaparrado por el viento,
De heladas blancas y de escarcha.

Aquí, en este contrapunto de silencios
De estrellada techumbre celestial,
De gente simple como el tiempo.

Aquí, en esta vastedad inmensa como el cielo
Con la ventisca que silba en los oídos

En la diáfana noche del desierto.

Aquí, en esta tierra que sabe poco de agua
Dura como el alma de un guerrero
Y  suave como manos de mamá.

Aquí germinó la semilla de mi ser
La que sembraron La Ramona y El José
Allá por el noviembre del sesenta y tres.

Aquí hundí mi raíz y mi esperanza
Como el coirón, la jarilla y el neneo
En este oasis a orillas del  Río Negro.

Aquí afiné mi lengua y mi guitarra
Le puse mariposas a mi alma
Y me elevé en el aire hecho canción.

Aquí sufrí la vida y su destierro
Sufrí el amor y su consuelo
Y le hundí mil  puñales al dolor.

Aquí, en esta estepa milagrosa
Fui vida en la sangre de mis hijos
Fui paloma, chimango y libertad.

Aquí, en mi amada tierra rionegrina
Pienso quedarme hueso sin carne
Llanto y recuerdo, olvido y lobreguez.

Aquí renaceré como manzano,
Como átomo en el agua del canal,
Como flor de achicoria en primavera.

Aquí divagaré como fantasma
En las noches de charlas de fogón
Con Meulen, la Calchona  y el Chonchón.

Aquí reposaré tozudamente
Polvo en el polvo, aire en el viento
Por la inconmensurable eternidad.

Aquí. En esta hermosa tierra Mía.

Fuente de información e imagen: http://andreszuniga-escritor.blogspot.com.ar/