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lunes, 3 de noviembre de 2025

Hombre en el tiempo / Armando Tejada Gómez.

 

"Hombre en el tiempo".

Delante hay un camino, por él me voy
con la sombra adelante y atrás el sol;
ando pisando el rastro del infinito,
polvo que pisa el polvo, la tierra soy.

Hombre de todas partes, el hombre soy,
memoria americana de la canción.
Y vaya donde vaya soy tierra que anda
con la raíz afuera del corazón.

Anduve con la sangre todos los siglos,
hay sangre mía en toda la eternidad.
Soy el tiempo que vuelve en cada niño
y, desde la ternura, vuelve a cantar.


Digo que me negaron el pan y el agua,
digo que sé un misterio de luna y sal.
Me conocen los ríos porque en el barro
he sido un alfarero de libertad.

Cuando la vida vuelva, vendrá conmigo
un tumulto de pueblo continental.
Espérame en la fuerza de lo que crece
de la tierra hacia el aire, del aire al pan.
Armando Tejada Gómez ​ fue un poeta, letrista, escritor y locutor argentino, relacionado con la música folklórica. Es el autor de la letra de "Canción con todos", considerado Himno de América Latina. Incluido entre las cinco máximas figuras autorales del folklore argentino por la Fundación Konex. Wikipedia.
Nacimiento: 21 de abril de 1929, Mendoza.
Fallecimiento: 3 de noviembre de 1992, Buenos Aires.

sábado, 23 de abril de 2022

Segundo informe para ausentes de Armando Tejada Gómez.

Segundo informe para ausentes

de Armando Tejada Gómez.

Es increíble: he muerto
y ando por mi casa.
Vienen amigos. Beben
y, minuciosamente,
se acuerdan del pasado.

Me recuerdan: ¿te acuerdas
de aquello que cantabas?
-¿Cómo era esa del niño?
-¿La del laurel es tuya?
-Yo le oí esa canción
a la Mercedes Sosa.
Hablaba de la tierra...
(puta, si me acordara!)
Era una que decía
que el que no cambia todo
no cambia nada.
Hacé memoria. Dale!
(Puta, mi me acordara!)

Insepulto, le agrego
más brasas al asado.
Pienso en ustedes.
Echo más leña al fuego.
Digo: el humo bombero
me ha mojado esta lágrima.
Pienso a lo lejos. Sé
que no debo llorarlos.
Aunque esté muerto
y ande como Juan por su casa.

jueves, 21 de abril de 2022

Poeta de la legua de Armando Tejada Gómez.



Cantando por ahí, se ha sentado a mi mesa
el cantor, el rufián, el ángel, el guerrero,
el empresario, el lúcido, el loco, la ramera:
gente de bravas índoles y de modales feos.
Juntos hemos bebido del vino del escándalo
y le hemos bajado los calzones al tiempo.
Alguna vez la copla arde en sus corazones
y recorre sus aguas y sale por sus ojos
con el sigilo junco de un niño abandonado
que ha visto a un dios de sal, pero lejos y solo.
Y yo, que tengo sitio de laurel en mi pueblo,
mientras esto no cambie, bebo y canto con todos.

miércoles, 20 de abril de 2022

Menú del día de Armando Tejada Gómez.

Menú del día

de Armando Tejada Gómez.

1

El lunes se despierta labrador, metalúrgico,
ferroviario, bracero, pintor, oficinista;
avanza tumultuoso con todos los oficios
y simple, como un silbo, va a buscarse la vida.
Dicen que el lunes es padre. Pero también es madre.
Yo canto que también es muchacho y muchacha.
Madruga en las azules brújulas del planeta
y anda de campanero por los gallos del alba.

El lunes se conduele del que no tiene lunes,
del lunes sin semana de los desocupados,
pasa frente a sus casas como una estrella errante
donde hace cola el odio con los puños cerrados.
Yo suelo ver al lunes a eso del mediodía
en la fonda, en los bares, en las grises cantinas,
celebrando un puchero de rabo sustancioso
donde un coro de choclos sinfoniza la risa.

Pienso que si los lunes se pusieran de acuerdo,
como ya sucedió y sigue sucediendo,
todo amanecería violentamente hermoso
y en todas las cantinas cantaría el puchero.

2

Si uno ríe los martes, debe llorar los viernes
y mirarse las manos a la luz de una vela,
porque el martes, desnudo, como un niño, padece
de las admoniciones de la luna perversa.
Los martes tiene ruidos en todos los rincones
y suelen nominarse con un trece tridente,
por lo que el martes es ese muchacho de catástrofe
que rompe las ventanas de los adolescentes.

Haga el martes arroz, fideos con manteca,
una sopa liviana, churrasco vuelta y vuelta:
hay que evitar el íncubo que oficia a media noche
y las convocatorias rojas de la pimienta.

Los martes se discute. Hay plenario en la casa.
El viejo se levanta. Deja el puño en la mesa.
Sus hijos dicen: armas, dicen Che, dicen basta
y sobre nuestra bronca pasa ardiendo la huelga.
-Madre, no llore. Madre, no estamos contra el viejo.
-Estamos contra el mate del paro dominguero.
-El cree que la huelga es cosa de parar
y nosotros creemos que es pueblo en movimiento.



Armando Tejada Gómez nació el 21 de abril de 1929, en Mendoza;  fallece y un 3 de noviembre de 1992 en Buenos Aires. Poeta, letrista, escritor. 

lunes, 21 de febrero de 2022

Hamlet Lima Quintana. “Crónica de un semejante” de Hamlet Lima Quintana.

Hamlet Lima Quintana nacido como Hamlet Romeo Lima el 15 de septiembre de 1923 en Morón, provincia de Buenos Aires.
Que cada uno cumpla con su propio destino,
reconozca sus pozos,
riegue sus propias plantas
y levante su casa.
Pero si sobre el final cae en la cuenta
de que ha errado el camino,
entonces que junte coraje,
desande lo andado
y reconstruya su vida.


* Hamlet Lima Quintana fue un poeta folclórico y autor de letras de música popular. Fue uno de los fundadores del Movimiento del Nuevo Cancionero, nacido en Mendoza a fines de la década del sesenta.Sus artífices fueron Oscar Matus, Mercedes Sosa, Armando Tejada Gómez, Eduardo Aragón y Tito Francia. En poco tiempo, Hamlet Lima Quintana se sumaría a ellos, con su verbo encendido.
Tanto su padre como su madre alimentaron el amor por las letras y la música, ya que ambos escribían poesía y tocaban la guitarra y el piano.
Descendiente de la tribu de Coliqueo, por vía materna y de varias generaciones de criollos por vía paterna.
Hamlet Lima Quintana falleció el 21 de febrero de 2002 en Buenos Aires, por la tarde, a los 78 años, víctima de cáncer de pulmón.

“Crónica de un semejante” de Hamlet Lima Quintana.

“Yo soy un tipo como vos,
trabajo,
me alimento,
sudo un poco,
me dibujo pensamientos en los ojos,
me gusta la mujer,
cuento los hijos,
trabajo un poco más,
ando sin plata”.

No sé por qué, desde que desperté esta mañana, estoy pensando eso:
“Yo soy un tipo como vos,trabajo,me alimento,sudo un poco”, parece el principio de un poema. ¿Pero cómo sigo?, ¿Qué digo?, ¿Qué tengo que decir?
La hora, se me hace tarde. Todo es un enorme reloj. Yo le dije a Luisa que vivir en Morón y trabajar en el centro es un infierno, que tendríamos que mudarnos más cerca del trabajo. Pero se lo dije hace mucho tiempo y se lo repito todos los días. Y ella me escucha siempre como si fuera la primera vez. Pero, ¿Cómo hará Luisa para inventar tanta ternura todos los días?
Cuando vuelva le traeré dos rosas.
Sí, ya se querida: que coma bien al mediodía, que no me haga mala sangre, que me estarás esperando todo el día. Chau, Luisa.
“Yo soy un tipo como vos,
trabajo,
me alimento,
sudo un poco…”… Este andén está quedando un poco chico ¿Cómo entro ahora al tren si hay gente hasta en la puerta? Un empujón y ya está. Como todos los días. Vamos todos apretados, todos callados, todos enlatados, todos para adentro. Pero claro. Tienen razón, seria ridículo entrar y decirle: Buenos días a cada pasajero. ¿Ridículo?, pero hermoso.
En el campo lo hacen. Quisiera abrir el diario, pero lo tengo debajo del brazo y no lo puedo mover. Según el reloj del tipo que está tomado de la agarradera, con un poco de suerte voy a llegar a tiempo.
Yo le dije a Luisa que Pepe necesita pantalones y zapatos nuevos. Ya es grande el chico, es un muchachito. Ella quería comprárselos, pero este mes no se puede. Porque si compramos pantalones y zapatos nuevos, ¿cómo vamos a pagar la luz y el gas? Pero, ¿Cómo hará Luisa para inventar tanta ternura todos los días?
Cuando vuelva, le llevaré dos rosas. Es un buen pensamiento.
– Perdón señor.
– No es nada.
Claro, el tipo tenía que bajar, el piso lleno de pies, alguno tenía que quedar debajo. Esta vez fue el mío.
“el piso lleno de pies,
los espacios llenos de cuerpos,
el aire lleno de caras”, así tiene que seguir:
“Yo soy un tipo como vos…
Caigo después en la vereda,
me pisan la cabeza,
no hago caso”…Yo le dije a Luisa que Perico necesita un sobretodo. Hace frío. El chico tiene frío. Ella también quería comprárselo, pero este mes tampoco se pudo. Pero, ¿Cómo hará Luisa para inventar tanta ternura todos los días?
Cuando vuelva le llevaré dos rosas. Es un buen pensamiento. Claro que es un buen pensamiento.
Ahora estoy en el Once. A esta hora la cola del 101 es larga, pero con un poco de suerte voy a llegar a tiempo a la oficina.
La oficina, la oficina…

martes, 25 de diciembre de 2018

"Zamba del nuevo día" de Armando Tejada Gómez.



"Zamba del nuevo día"


de Armando Tejada Gómez.
Subió el alba con un pañuelo

del amanecer

Y en la zamba del tiempo nuevo

comenzó a crecer.
  

Madrugada en la luz un rostro

claro y labrador,

y era patria en lo azul del cielo

de un tiempo mejor.


Es hermoso de ver

cómo crece el trigal

ondulando en la inmensidad

limpio y alto como un pañuelo

de amor y de paz.


Un aroma de tierra arada

por el aire va.

Y un caliente rumor de fragua

canta en el metal.


Viene Oeste el color del vino,

Sur el manzanar,

dulce caña en el aire el Norte

verde el Litoral.


Armando Tejada Gómez nació en Mendoza, a orillas del zanjón de Guaymallén, en el seno de una familia de descendientes de huarpes, de una familia numerosa de trabajadores rurales de muy escasos recursos el  21 de abril de 1929.
Falleció el 3 de noviembre de 1992, en Buenos Aires.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El vino triste - Armando Tejada Gómez.


Ese hombre que entra al bar,
sin sombra que le ladre,
ese que pisa y pasa sin rostro
y sin señales.

Pide su trago solo,
de espaldas a la calle,
bebe su trago solo,
inmóvil, devorándose.

Paga, piensa otro trago
sin gastar ni una frase
y luego se va solo,
hacia la noche y nadie.

Ese tipo va herido,
ese tipo va herido,
y la muerte lo sabe.

lunes, 14 de agosto de 2017

TRIUNFO AGRARIO DE ARMANDO TEJADA GÓMEZ.


Éste es un triunfo, madre, pero sin triunfo,
nos duele hasta los huesos el latifundio.

Ésta es la tierra, padre, que vos pisabas,

todavía mi canto no la rescata.
Y cuándo será el día, pregunto cuándo
que por la tierra estéril vengan sembrando
todos los campesinos desalojados.


¡Hay que dar vuelta el viento como la taba,
el que no cambia todo, no cambia nada!


Éste es un triunfo, madre, del nuevo tiempo,

de estar bajo la tierra, rompió el silencio.

Éste es un triunfo, padre, de la alegría
de tu sueño en semillas sube la vida.
Sube la vida arriba, hasta la espiga,
que si la tierra es hembra, la tierra es mía,
adonde nace el alba, yo siembro el día.

jueves, 3 de noviembre de 2016

ARMANDO TEJADA GÓMEZ

Armando Tejada Gómez nació en Mendoza, a orillas del zanjón de Guaymallén, en el seno de una familia de descendientes de huarpes, de una familia numerosa de trabajadores rurales de muy escasos recursos el  21 de abril de 1929.
En 1950 obtiene un empleo como locutor en LV10 Radio de Cuyo, que alternó con su trabajo como obrero de la construcción. Comenzó a componer canciones junto al músico Oscar Matus, también mendocino con quien escribiría canciones como "Los hombres del río", "Coplera del viento", "Tropero padre", entre muchas otras.
Fue creador de bellos poemas que distintos autores le pusieran música como “Fuego en Animaná”, “Canción con todos”, “Zamba de la distancia”, “Canción para un niño en la calle”, “Zamba del laurel”, “Trovador del rocío”, “El mundo es un pañuelo”, “Resurrección de la alegría”, "Chaya de la albahaca" (con Gustavo “Cuchi” Leguizamón), "Canción de las simples cosas" (con César Isella), "Zamba azul" y "Regreso a la tonada" (con Tito Francia).

Falleció el 3 de noviembre de 1992, en Buenos Aires.

ZAMBA AZUL (Zamba)
Letra: Armando Tejada Gómez Música: Tito Francia 

Como un limpio amanecer era tu pollera azul... cielo por la zamba duende andaba el aire enredándote a mi voz mientras mi guitarra buscaba en el alba coplas que cantaran nuestro amor. Siempre te recordaré junto a tu paisaje azul... sombra que no olvido silueta del río vestida de trigo y luz cómo se dormía la tarde en tu pelo con un sueño inmensamente azul. Guardo aquel pañuelo azul que me diste en el adiós... te llevó la tarde rumbo a su misterio cuando agonizaba el sol pero te quedas ya quieta en el silencio adonde duerme el viento de mi voz. Dicen que el olvido es cruel que no vuelve del adiós... pero mi guitarra suena a zamba tuya cuando por la noche estoy buscándole grillos que canten tu nombre en la oscura voz del diapasón. La noche te vio bailar azul en los ojos del rocío, adónde iría el viento que tu voz quedó conmigo, luna, copla, río, aroma, valle azul de zamba, dulce región de mi soledad.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Historia de tu ausencia de Armando Tejada Gómez.

Historia de tu ausencia.

Si ahora digo amor tal vez no diga
que la ausencia me mira del fondo de tus ojos,
que aquí estuvimos juntos, que fue hermoso
y que el sol conocía tu perfil de memoria.
Tal vez sea imposible que alguien sepa lo claro,
la luz que fue llevarte de la mano pequeña
como a un tallo mecido por un viento de música
hacia los territorios donde aguarda el silencio.

Y ya que estás distante,
qué pensarán los árboles
qué dirán las canciones,
cómo verá la noche mi soledad de río;
dónde pondrán su ronda los niños de la tarde,
adónde irán los pájaros sin tu risa y mi silbo
y la calle tan sola con sus puertas inútiles
y las sombras sin besos
y los perros perdidos;
ahora que la ausencia me interrumpe la boca,
ahora que me esperas tan allá de los niños.

Se nos ha muerto el año.
Yo le veo el invierno
hecho de un sólo frío,
de un solo tajo solo
a la mitad de agosto,
de una dura distancia...
larga, definitiva.
Porque de pronto sobran los barcos,
los andenes
y de pronto este rumbo ya no tiene sentido
como si nadie fuera hacia ninguna parte
o alguien hubiera muerto a mitad de camino.

Alguien.
Mi voz. Tu pelo. Las cosas que no dije.
La flor de tu vestido.
Se nos ha muerto el año donde dejé tu nombre
para que recobrara su condición de estío.

Ya no sé,
nunca entiendo estas precarias sílabas,
cosas que no recuerdo de pronto me dominan:
¿te dije que tenías la piel como de humo?
¿que de estarme en tus ojos me conozco el origen?
¿te he enseñado el misterio de los árboles solos?
¿sabes ya que tus manos son dos siestas dormidas?

No sé,
nunca recuerdo tanta distancia,
tanta canción que no he cantado cuando anduvimos juntos.
Me dolería mucho no haberte dicho todo
lo que llevo en la boca casi como otra risa.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Resurrección de la alegría de Armando Tejada Gómez.


Resurrección de la alegría 
de Armando Tejada Gómez.

Ya no me acuerdo del olvido
ni de la ausencia lastimando,
sólo recuerdo tu silueta,
dulce habitante del paisaje.
Resurrección del cielo tuyo
entre mis manos y la tarde.
Ya no me acuerdo del olvido,
ando de sol con tu milagro.

Desde el amor todo regresa
como los pájaros y el alba,
resurrección, digo su nombre
y lleno el aire de campanas.
Porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas de la vida
y lleva un niño en la mirada.

Amor que vuelve,
amor que espera,
amor que grita,
amor que nace
amor que crece.

Resurrección de la alegría,
estoy de fiesta con mi sangre.
Porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas de la vida
y lleva un niño en la mirada.

RESURRECCIÓN DE LA ALEGRÍA POEMA DE ARMANDO TEJADA GÓMEZ - MÚSICA DE CÉSAR ISELLA.
Canta Joan Manuel Serrat ¡una belleza de poesía!
Porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas de la vida
y lleva un niño en la mirada.

domingo, 5 de julio de 2015

La Chispa de Armando Tejada Gómez.

La Chispa 
de Armando Tejada Gómez.

Hay, entre dos relámpagos,
desde el vagido al grito
ese asunto caliente
que llamamos: la vida.
Antes y luego de esa
llamarada estupenda,
la eternidad es sólo
materia en movimiento.
Mientras dure la chispa,
esa lámpara breve,
hay que habitar durando
la entraña del misterio:
usar la luz, violarla
para verla por dentro.
Mientras dure la chispa,
esa terca fogata,
mientras arda en lo cósmico
esta señal de fuego.
Antes y luego de este
sonido de la sangre,
la eternidad es sólo
carozo del silencio.

domingo, 12 de abril de 2015

Hombre en el tiempo de Armando Tejada Gómez.

Hombre en el tiempo.
Un poema de Armando Tejada Gómez.
Música: César Isella.

Delante hay un camino, por él me voy
con la sombra adelante y atrás el sol;
ando pisando el rastro del infinito,
polvo que pisa el polvo, la tierra soy.

Hombre de todas partes, el hombre soy,
memoria americana de la canción.
Y vaya donde vaya soy tierra que anda
con la raíz afuera del corazón.

Anduve con la sangre todos los siglos,
hay sangre mía en toda la eternidad.
Soy el tiempo que vuelve en cada niño
y, desde la ternura, vuelve a cantar.

Digo que me negaron el pan y el agua,
digo que sé un misterio de luna y sal.
Me conocen los ríos porque en el barro
he sido un alfarero de libertad.

Cuando la vida vuelva, vendrá conmigo
un tumulto de pueblo continental.
Espérame en la fuerza de lo que crece
de la tierra hacia el aire, del aire al pan.

sábado, 11 de abril de 2015

Zamba de los adioses de Armando Tejada Gómez y Tito Francia.



Cae la tarde en los sauces
a la orilla del canal,
la luz cumbreña derrumba otra vez
en la montaña un imperio de sol,
todo el paisaje parece decir adiós
por esa luz que se va.

Venga la luna del otoño
sube y sube el arenal
sobre las viñas derrama su luz
luna de marzo, rocío y canción
me va pisando la sombra porque me voy
peinando la soledad.

Cómo olvidar el agua
que andaba en la acequia regando tonadas
cuando eras leyenda, Mendoza mía,
bajo el cielo enorme
de tu Aconcagua.
Hoy sé que duele la ausencia
y el corazón no sabe decirte adiós.

Cuando te piense de lejos
patria verde del lagar
volveré niño aromado de amor
al viento brujo del cañaveral
Iré a hondazos de sueños por el canal
mirando el adiós pasar.

Nadie se va de Mendoza
aunque piense que se va.
Madre es la tierra y el hombre raíz
árbol que crece en la paz estival
quedó durando en tu sangre porque yo soy
guitarra que volverá.


Fotos del otoño en Villa Regina del video fueron tomadas por el Reginense Néstor "Coqui" Salas.

Canta la recordada Mercedes Sosa.