viernes, 23 de junio de 2017

Canto versos - Jorge Fandermole.




Si pienso en algo para decir,
si pienso en alguien por quien vivir,
si casi nada se tiene en pie
y este segundo ya se nos fue;
si en la mirada dura un fulgor
atravesando tanto dolor
yo canto versos de mi sentir
y los condeno a sobrevivir.

Donde parece el sol no alumbrar,
donde se muere de soledad,
en lo más hondo de esta quietud,
donde ocultó la sangre la luz;
donde agoniza un ángel guardián
y se nos pudre el agua y el pan
yo canto versos del corazón
y los enciendo en una canción.

Canto, canto;
tan débil soy que cantar es mi mano alzada.
Y fuerte canto, canto;
no sé más qué hacer en esta tierra incendiada
sino cantar.

En lo invisible de la ciudad,
donde se ocultan odio y verdad,
donde las bocas de un niño gris
corren sonámbulas tras de mí;
la infortunada noche que un Dios
arrepentido nos olvidó
yo canto versos de furia y fe
pa' que me ayuden a estar de pie.

Canto, canto;
tan débil soy que cantar es mi mano alzada.
Y fuerte canto, canto;
no sé más qué hacer en esta tierra incendiada
sino cantar.
Canto, canto;
tan débil soy que cantar es mi mano alzada.
Y fuerte canto, canto;
qué más hacer con palabras deshabitadas
sino cantar.



lunes, 19 de junio de 2017

Jorge Palacios "Que lo diga el río".


"Que lo diga el río" (Juan Falú) pertenece al álbum del guitarrista Jorge Palacios "Río Paradiso"(2010).

Jorge Palacios nace en Villa Regina, Río Negro en 1979. Realizó sus estudios de Profesorado Superior de guitarra, en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA) de General Roca. Estudió música de Cámara con el maestro Ljerko Spiller y guitarra con los profesores Roberto Moroni, Víctor Villadangos y Miguel Ángel Portal. Perfeccionó sus estudios con los reconocidos maestros Eduardo Fernández, María Isabel Swievers, Graciela Pomponio, Pablo Márquez, Gérard Abitons, Armando de la Vega y Marcos Archetti.
Fue integrante del Cuarteto de Guitarras de Río Negro del IUPA, del dúo de guitarras Portal- Palacios y del Grupo de Música Latinoamericana Sanampay. En el año 2003 debutó como solista junto a la Orquesta de Cámara del Neuquén, en el concierto de Joaquín Rodrigo “Fantasía para un gentilhombre”. En el 2004 participa en la Décima Edición del Festival “Guitarras del mundo”. 
A lo largo de estos años ha sido convocado por reconocidos artistas entre los que se destacan el músico surero Omar Moreno Palacios, el cantor de tango Omar Mollo y el compositor y acordeonista brasileño Luíz Carlos Borges. 
En 2010 edito su primer CD, titulado "Río Paradiso”, el que presentó en distintas ciudades de Italia. 
Se desempeña desde el año 2004 como profesor de guitarra, improvisación y ensamble, en la ESMN (Escuela Superior de Música de Neuquén).
Promueve y organiza, desde el año 2011 en la ciudad de Neuquén, el ciclo “Guitarra Intima”, cuyo espíritu es promover la versatilidad del instrumento en diversos géneros y estilos.
Fue integrante del Grupo Flamenco “Manto de Andújar” con el cual mantuvo una fuerte presencia en la región durante los años 2010 a 2012 y fue el único grupo del interior convocado para participar en la Segunda Bienal Internacional de Flamenco en Buenos Aires (2011). En la actualidad mantiene su actividad como solista, es integrante, junto al Maestro Jorge Martí, del Dúo de Guitarras Escordando, invitado asiduamente al Festival Guitarras del Mundo en la ciudad de Buenos Aires y en la sede Neuquén. Además en mayo de 2014 el dúo realizó una importante gira por Qatar y Guyana Británica, difundiendo la música argentina con un repertorio original y adaptaciones propias. 
Desde el año 2013 conforma junto a Florencia Ferenza (Fl. Traversa) y Javier Díaz de Quintana (viola), el Ensamble Anthelia, trío dedicado a la música de cámara, con un variado repertorio que incluye autores de todos los tiempos y música argentina. Por su particular formación, la sonoridad del trío se caracteriza por las ricas texturas y colores de las múltiples combinaciones de los instrumentos, muy distintos entre sí, que simulan por momentos una pequeña orquesta. En el año 2014 es convocado por la compositora María Suárez, para la grabación del disco “Fabulario” junto a los músicos Andrés Beeuwsaert, Mariano “Tiki” Cantero y Marcos Archetti. Desde el año 2016 se desempeña como Rector de la Escuela Superior de Música de Neuquén.

domingo, 18 de junio de 2017

Edith Piaf - La Foule (subtitulos en francés y en español).




"Que nadie sepa mi sufrir" es una canción compuesta en ritmo de vals peruano por el argentino Ángel Cabral en 1936.
Con letra de Enrique Dizeo, también argentino, fue interpretada como un vals criollo entre los años 1930 y 1950.
Su versión en francés, es conocida como “La Foule”, fue un gran éxito en la voz de Édith Piaf que le dió fama internacional y dinero a sus autores.
Cuenta la historia que en oportunidad de la presentación en el Teatro Ópera de Buenos Aires, la cantante francesa Édith Piaf escucha una grabación interpretada por el popular cantante argentino Alberto Castillo. En París, convocó al autor Michel Rivgauche, quien le cambió la letra por completo y el título, así nació “La Foule”, en 1957, pero en esta versión la canción solo utiliza la música original, dado que la letra utilizada es escrita por Michel Rivgauche.

El éxito del tema fue tan grande que  Ángel Cabral con las regalías que le fueron produciendo este tema compró  una casa grande en Mercedes y con Enrique Dizeo apostaban cantidades de boletos en  los hipódromos de Palermo y San Isidro.
De este tema opinaba Ángel Cabral: “Es un lindo valsecito peruano, pero pienso que a mí me tocó el ser supremo con la varita mágica. No lo puedo comprender, sinceramente. Si hay veinte mil canciones mejores...Incluso creo que he hecho otras superiores, pero así es la vida... y no me puedo quejar, todo lo contrario, he sido un afortunado. Un gran afortunado.”
La canción también ha sido grabada y se la conoce bajo el título “Amor de mis amores”.
Ángel Amato, conocido como Ángel Cabral, nació el 1° de octubre de 1911, en el barrio de Villa Luro, y falleció el 4 de junio de 1997.
A lo largo de su carrera compuso más de 200 canciones, entre las más destacadas podemos nombrar: “Que nadie sepa mi sufrir”, “Amarraditos” y “Plegaria” (valses peruanos); “Errante vagabundo”, “Desagradecida” y “Desamorada” (valses); “Su nombre era Margot”, “El clavelito”.

El tema “Que nadie sepa mi sufrir” fue cantado por el tenor grandioso de Plácido Domingo, Julio Iglesias (versionada también en italiano por Julio Iglesias bajo el título “Arrangiatti Amore” que tuvo mucho éxito en Italia a principios de los ochenta), la cantaron también Rosamel Araya, Helenita Vargas, Oscar Mollo, María Dolores Pradera, Julio Jaramillo, José Feliciano, Pedro Pubill Calaf (más conocido como Peret), La Sonora Dinamita, Frank Pourcel, Raphael, Claudia Armani, Nati Mistral, Susana Rinaldi (en la versión con letra en francés), Raúl Barboza, Soledad Pastorutti, Tamara,  Alberto Castillo, Los Visconti, Carlos Dante, César Augusto, Argentino Ledesma y Alberto Marino. Por lo demás, fue grabado en ritmo de lambada y de cuarteto, en alemán y en idish.

viernes, 16 de junio de 2017

A la palabra - José Martí.

Alma que me transportas:
Voz desatada
Que a las almas ajenas
Llevas mi alma;
Cinta, cinta de fuego
Que pura y rauda
A los sueltos humanos
Alegras y atas; –
Pastora, y pastorcilla
Enamorada,
Que junto al blanco y húmedo
Rebaño canta;
Arabe, árabe fiero –
Que en su dorada
Hacanea parece
Volante llama; –
León, león rugiente
De la montaña
Que como alud de oro
Al valle baja,-
Y en el villano impuro
La garra clava,-
Y en el dormido alumbra
El sol del alma; –
Lira, lira imponente
En la más alta
Cúspide de la tierra
Serena, alzada,-
En dos troncos de robles
Corvos las blandas
Cuerdas mordiendo, y trenzas
De rosas blancas
De los hilos sonoros
Sueltas al aura,
Cantando con pasmosas
Hercúleas cántigas,
De los dioses del cielo
Y tierra hazañas,
Y en himnos sin medida,
Como las almas,
Esparciendo a las nubes
La esencia humana,
Que en lento giro asciende
De la batalla

martes, 13 de junio de 2017

MIS VERSOS SON REVUELTOS... de José Martí.

MIS VERSOS SON REVUELTOS...

Mis versos van revueltos y encendidos
Como mi corazón: bien es que corra
Manso el arroyo que en fácil llano
Entre céspedes frescos se desliza:
Ay!; pero el agua que del monte viene
Arrebatada; que por hondas breñas
Baja, que la destrozan; que en sedientos
Pedregales tropieza, y entre rudos
Troncos salta en quebrados borbotones,
¿Cómo, despedazada, podrá luego
Cual lebrel de salón, jugar sumisa
En el jardín podado con las flores
O en pecera de oro ondear alegre
Para querer de damas olorosas?-

Inundará el palacio perfumado,
Como profanación: se entrará fiera
Por los joyantes gabinetes, donde
Los bardos, lindos como abates, hilan
Tiernas quintillas y rimas dulces
Con aguja de plata en blanca seda.
Y sobre sus divanes espantadas
Las señoras, los pies de media suave
Recogerán,-en tanto el agua rota,
Falsa, como todo lo que expira,
Besa humilde el chapín abandonado,
Y en bruscos saltos destemplada muere!

domingo, 11 de junio de 2017

Sed de belleza - José Martí.

Solo, estoy solo: viene el verso amigo,
Como el esposo diligente acude
De la erizada tórtola al reclamo.
Cual de los altos montes en deshielo
Por breñas y por valles en copiosos
Hilos las nieves desatadas bajan
Así por mis entrañas oprimidas
Un balsámico amor y una avaricia
Celeste, de hermosura se derraman.
Tal desde el vasto azul, sobre la tierra,
Cual si de alma de virgen la sombría
Humanidad sangrienta perfumasen,
Su luz benigna las estrellas vierten
Esposas del silencio- y de las flores
Tal el aroma vago se levanta.

Dadme lo sumo y lo perfecto: dadme
Un dibujo de Ángelo: una espada
Con puño de Cellini, más hermosa
Que las techumbres de marfil calado
Que se place en labrar Naturaleza.
El cráneo augusto dadme donde ardieron
El universo Hamlet y la furia
Tempestuosa del moro: la manceba
India que a orillas del ameno río
Que del viejo Chichén los muros baña
A la sombra de un plátano pomposo
Y sus propios cabellos, el esbelto
Cuerpo bruñido y nítido enjugaba.
Dadme mi cielo azul... dadme la pura,
La inefable, la plácida, la eterna
Alma de mármol que al soberbio Louvre
Dio, cual su espuma y flor, Milo famosa.

viernes, 9 de junio de 2017

A MEDIA LUZ -TANGO- Letra: Carlos Lenzi/Música: Edgardo Donato (1925).

Corrientes tres cuatro ocho,
segundo piso, ascensor.
No hay porteros ni vecinos.
Adentro, cocktail y amor.
Pisito que puso Maple:
piano, estera y velador,
un telefón que contesta,
una victrola que llora
viejos tangos de mi flor
y un gato de porcelana
pa' que no maulle al amor.

Y todo a media luz,
que es un brujo el amor,
a media luz los besos,
a media luz los dos.
Y todo a media luz
crepúsculo interior.
¡Qué suave terciopelo
la media luz de amor!

Juncal doce veinticuatro
Telefoneá sin temor.
De tarde, té con masitas;
de noche, tango y cantar.
Los domingos, tés danzantes;
los lunes, desolación,
Hay de todo en la casita:
almohadones y divanes;
come en botica, cocó;
alfombras que no hacen ruido
y mesa puesta al amor.

Cuando Carlos Lenzi, en Uruguay, puso la letra de "A media luz" sabía de la importancia de la calle Corrientes;  el 348 fue puro azar de los números y que buscó este número que es muy jugado por los quinieleros. Y puede ser...
Cuando Edgardo Donato regresó a la Argentina cuentas que partió rumbo a Corrientes 348 y se encontró con un  taller de reparación de calzados y exclamó: ¿"Y mi nidito de amor?".
Pero lo cierto que es uno de los tangos más populares que compartimos con los uruguayos, que nos une.
Corrientes 3, 4, 8,
segundo piso, ascensor.

El tango "A media luz" un clásico de exportación pertenece a  los uruguayos Carlos Lenzi y Edgardo Donato, cita un famoso departamento, seguramente un "bulín", en Corrientes 3-4-8. Tal número no existía, hasta que en 1978 se colocó una placa alusiva con esa dirección de un garage con un cartel para la foto del turismo. 


El Reginense Carlos Basabe en el sitio A SOLAS CON EL TANGO manifiesta sobre el tema: “Aún se discute si este tango nació en el transcurso de un viaje en tranvía hacia Pocitos, o en el medio de una fiesta ofrecida por la familia Wilson Ferreira, Ambas noticias coinciden en una cosa, que son de origen Montevideano. O sea bastante lejos de la dirección que apuntan en la letra de “Corrientes 348”, ya que se cuenta que los autores se desengañaron al visitar el citado lugar como un vulgar salón de lustrado de zapatos, metido en un hueco descascarado y descuidado. Yo lo aprendí así, ¡y así lo cuento!. Parece ser que la familia Wilson Ferreira festejaba un acontecimiento en su mansión de Montevideo cuando se dieron cuenta de que no habían llamado a nadie para que amenizara. La amistad de uno de ellos con Edgardo Donato o Cesar Lenzi que son los autores, concluye en un pedido de auxilio de último momento. Hacia allí llegaron los músicos que mientras ejecutaban temas que la concurrencia bailaba, uno de ellos toca sin querer un pulsador de la luz dejando en penumbras todo el salón. Solo entraba desde el exterior una tenue luz que llegaba desde la calle a través de los cortinados. En un díalogo rápido uno de los músicos dijo, ¡Ahora bailaremos “A media Luz”.  Los músicos que estaban permanentemente en busca de títulos musicales recibió de respuesta: ¡Que hermoso nombre para un tango!. A partir de ese momento comenzaría el nacimiento de este tango pegajoso y conocido en gran parte del mundo.”

martes, 6 de junio de 2017

Me enamoré una vez (Ranchera) Letra: Ivo Pelay - Música: Francisco Canaro.

Cuando quise yo quererte
vos no me quisiste,
vos no me quisiste,
y aura que querés prenderte
no te doy alpiste
no te doy alpiste.
Cuando loca te seguía
y te perseguía
nunca te encontré,
y aura que yo te he largado
porque me has cansado
me venís buscando,
y aura que yo te he largado
me venís buscando
pero no hay de qué.

Yo soy así,
pa' que sepás,
y si te amaba ayer
ya no me interesás.
Yo soy así
ni sé porque
quise sincera ser
y me clavé.

Me enamoré una vez,
no me enamoro más,
y a mí no me busqués
porque no me encontrás.
Me enamoré una vez
y no me andés atrás
porque por más que andés
a mí no me engañás.

Cuando yo te di una cita
en el gallinero,
en el gallinero,
me dejaste sin visita
y sin entrevero
y sin entrevero.
Cuando te ofrecí mi boca
porque estaba loca
me quedé de a pie.
Y aura que tengo otro socio
que atiende el negocio
querés que lo deje.
Y aura que tengo otro socio
querés que lo deje
pero no hay de qué.

domingo, 4 de junio de 2017

Canción del linyera - Fox trot letra de Ivo Pelay y Antonio Lozzi. Canta: Antonio Tormo.

La Canción Del Linyera.


¡Trotamundo sublime, 
hermano de gaviota, suerte de caracol 
regado por mil soles, besado por mil vientos 
de andar triste y cansino, cual marcha de un reloj!

Cuando se asoma alegre el sol
Sobre los campos del talar
Junto a la vía
Van los linyeras

Llevando como el caracol
La casa a cuestas y el azar
Van los gitanos
Todos los días

Ellos no saben del dolor
Y en cada boca hay un cantar
Que a gritos dicen
Sus alegrías

Indiferentes al amor
Y en el eterno trajinar
Ellos desechan
Melancolía

Cuando se asoma alegre el sol
Sobre los campos del talar
Van los linyeras
Todos los días

Y al pasar se oye un peón
Entonar esta canción

Linyera soy
Corro el mundo y no sé a dónde voy
Linyera soy
Lo que gano lo gasto, lo doy
No sé llorar
Ni en la vida deseo triunfar
No tengo norte
No tengo guía
Para mí todo es igual.

viernes, 2 de junio de 2017

EL GAUCHO de José Pedroni.

EL GAUCHO de José Pedroni.

Quisiera haber vivido mucho tiempo antes,
en nuestra hora prima, en nuestro día madre,
sólo para conocerte,
gaucho que cantabas con toda la sangre,
con todos los pájaros libres en la boca,
como ya no canta nadie,
nadie en el mundo, nadie, nadie.
Quisiera haber vivido en tu primer instante,
antes de la entrega de la pampa,
antes del encierro de los árboles.
Haber vivido en el alto mediodía de tu lance.
Haber corrido tu mañana, desandado tu tarde,
ambulado tu ocaso tras la voz del caracol del mate.
Río blando de boca, para orillar, errante,
y un puñal en el cielo, hecho de estrellas,
cada noche, al echarme.
Un puñal, una cruz, donde pensar en alguien.
Quisiera haber vivido en tu día grande,
el del rastreo de la libertad, la selva por delante.
Mía tu doma; mío tu duelo salvaje;
mío tu oído en la tierra;
míos tus ojos en las altas aves.
Haber tenido tu pulso para la sed, para el hambre.
En la boca sin miedo, ante el desierto,
tu grito penetrante.
Quisiera haber estado en todas las pulperías
junto a la guitarra amante
- voz, cintura y entrega de mujer entrañable-;
en todas las pulperías, sólo para esperarte;
sólo para abrirte cancha;
sólo para gritar ¡qué cante!, sólo para oírte cantar;
sólo para verte ir, libre, a cualquier parte:
la luna en tus virolas; en tu cuchillo el sol que nace;
en tu pañuelo al cuello, enjugada, la sangre.
Mía tu luz en la cara; mía tu esgrima en el aire;
mío tu numen; mío tu arte.
Antes del encierro de la aguada, donde,
entre junco y ave,
alguna vez te proyectó el ocaso, montado y con amante.
Antes del alambre con uñas, desgarrador de carnes.
Yo no tendría ahora este dolor cobarde.
Dormiríamos juntos, bajo la tierra madre.
¡Gaucho!
Gaucho que estás en todas partes, en la tierra,
en los árboles, en toda pisada de caballo,
en todo vuelo de ave...
¡Gaucho de la Cruz del Sur, sobre la pampa grande!
Las piernas entre ramas, los ojos anhelantes,
desmontados andamos de tu coraje,
sin cuchillo, sin lazo, por amarillas calles.
Viento ladrón de libertad y honra metido en los trigales.
¿Dónde la voz que diga "¡Por aquí!" en nuestra amarga tarde;
dónde la voz de valeroso rumbo que nos enanque
y el ala del sombrero otra vez nos levante?
Fuerza que se ha alejado de nosotros,
por el mañana, ¡hágase!.
Vénganos otra vez, ¡Oh gaucho!, tu coraje.
Vénganos tu conciencia del deber. Vénganos tu arranque.
Tu cuchillo de fuego. Tu altivez. Tu donaire.
Tu canto de jilguero. Tu baile.
Tu corazón de niño. Tu ángel.
¡Vénganos sobre el campo, por el aire!.

jueves, 1 de junio de 2017

Digo la Minga - Antonio Esteban Agüero.

El trabajo en la Minga se vuelve como fiesta,
como reunión de gentes unidas por la danza;
no la paga moneda de níquel ni banquero,
sino perfume y gloria de dulce Democracia.

Allí todos son hombres como en los viejos días
de la tribu primera cuando todo era santo:
la luz, el aire, el fuego, las cercanas estrellas,
el rumor de los ríos, el verdor de los pastos.

Hombres no más vistiendo los puros atributos:
el corazón, las manos, la mente pensadora,
y el sexo con las claras abejas susurrantes
donde la sangre inicia su color de amapolas.

Hombres no más, el Hombre que se siente el hermano
del Hombre, de las cosas de la tierra y el cielo,
de pie como los árboles que dan nidos y sombra,
con la morena frente desnuda de alfabetos.

Reunidos en la Minga cosechan los trigales
siegan con hoz la avena, la cebada, la alfalfa,
y entre los secos tallos, crujientes y amarillos,
del maizal enumeran las mazorcas granadas.

Si la pareja joven que nada nombra suyo,
salvo el amor en doble susurro compartido,
quiere enlazar sus cuerpos la Minga le construye
el rancho donde pueda madurar su destino.

Desde el adobe oscuro que es greda luminosa
hasta la puerta firme de fragante algarrobo,
desde el fogón al techo de pajas todavía
calientes por los nidos de perdiz o chingolo.

Si yo tengo en el Hombre la fe que tienen otros
en ídolos de barro, de marfil o de piedra,
será porque lo he visto conviviendo en la Minga,
nimbado por extraña, misteriosa belleza.

Yo era niño, recuerdo, con los jóvenes ojos
hambrientos de colores; yo era niño, recuerdo,
cuando asistí en los valles donde es dulce la roca
a la Minga y su fiesta de trabajo y esfuerzo.

Uno a uno con el alba llegaban los vecinos
en caballos los hombres, las mujeres en asnos
con los niños en ancas; por las lomas se oían
las voces y la brisa que precede a los pájaros.

Lento desfile de hombre subiendo con el día
al sitio donde estaba la urgencia de su ayuda;
consigo transportaban su pan o su merienda
o el vino que transmite la emoción de las uvas.

Nadie era el amo allí; todos eran obreros
con la luz en el pecho del hombre solidario;
nadie mordía el agrio rencor ni la amargura
del que siente en el cuello dogal de proletario.

De vez en vez el mate su círculo cerraba
y la caña brindaba su beso estimulante,
mientras la Obra iba creciendo entre las manos
como crecen las frutas de cáscara brillante.

Cuando la luz hería las venas del Poniente
y en el oscuro pasto los grillos despertaban,
bajo la noche nueva del tala o la morera
guitarras esparcieron el polen de la Zamba...

miércoles, 31 de mayo de 2017

Tenemos - Héctor A. Murena (Buenos Aires, 1923-1975).

Tenemos
de Héctor Murena.

Tenemos dos ojos
porque
no sabemos ver.
Tenemos dos manos
porque
nada logramos aferrar.
Tenemos dos piernas
porque
no nos sostenemos.
Tenemos una boca
para errar.
De rodillas en el suelo,
una mano cerrando
los labios,
la otra velando
los ojos:
es la forma de comenzar.

lunes, 29 de mayo de 2017

El árbol del orgullo de Gilbert Keith Chesterton.

Si bajan a la Costa de Berbería, donde se estrecha la última cuña de los bosques entre el desierto y el gran mar sin mareas, oirán una extraña leyenda sobre un santo de los siglos oscuros. Ahí, en el límite crepuscular del continente oscuro, perduran los siglos oscuros. Sólo una vez he visitado esa costa; y aunque está enfrente de la tranquila ciudad italiana donde he vivido muchos años, la insensatez y la trasmigración de la leyenda casi no me asombraron, ante la selva en que retumbaban los leones y el oscuro desierto rojo. Dicen que el ermitaño Securis, viviendo entre árboles, llegó a quererlos como a amigos; pues, aunque eran grandes gigantes de muchos brazos, eran los seres más inocentes y mansos; no devoraban como devoran los leones; abrían los brazos a las aves. Rogó que los soltaran de tiempo en tiempo para que anduvieran como las otras criaturas. Los árboles caminaron con las plegarias de Securis, como antes con el canto de Orfeo. Los hombres del desierto se espantaban viendo a lo lejos el paseo del monje y de su arboleda, como un maestro y sus alumnos. Los árboles tenían esa libertad bajo una estricta disciplina; debían regresar cuando sonara la campana del ermitaño y no imitar de los animales sino el movimiento, no la voracidad ni la destrucción. Pero uno de los árboles oyó una voz que no era la del monje; en la verde penumbra calurosa de una tarde, algo se había posado y le hablaba, algo que tenía la forma de un pájaro y que otra vez, en otra soledad, tuvo la forma de una serpiente. La voz acabó por apagar el susurro de las hojas, y el árbol sintió un vasto deseo de apresar a los pájaros inocentes y de hacerlos pedazos. Al fin, el tentador lo cubrió con los pájaros del orgullo, con la pompa estelar de los pavos reales. El espíritu de la bestia venció al espíritu del árbol, y éste desgarró y consumió a los pájaros azules, y regresó después a la tranquila tribu de los árboles. Pero dicen que cuando vino la primavera todos los árboles dieron hojas, salvo este que dio plumas que eran estrelladas y azules. Y por esa monstruosa asimilación, el pecado se reveló.
Publicado en http://ciudadseva.com/

Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) fue un poeta, narrador, ensayista y periodista británico, nacido en Campden Hill (Londres) en 1874 y fallecido en Beaconsfield (Buckinghamshire) en 1936. Autor de una extensa y prolija producción literaria en la que, sirviéndose de un estilo llano y directo que llegaba fácilmente a todo tipo de lectores, abordaba -desde unos valores ideológicos tradicionales acentuados por su conversión al catolicismo- la crítica del materialismo propio de las modernas sociedades industriales, fue uno de los autores más populares de las Letras inglesas del primer tercio del siglo XX. Su serie de narraciones policíacas protagonizada por el padre Brown -un sacerdote que actúa como sabueso aficionado, y que muestra mayor interés en salvar las almas de los criminales que en procurar su detención- gozó de numerosos seguidores entre los lectores ingleses de su tiempo y constituyó uno de los grandes éxitos de ventas del momento. (Fuente de información: Metapedia).

miércoles, 24 de mayo de 2017

Meta bala - Atahualpa Yupanqui.


Quisiera ir a la luna
Y hacer una barricada
Con mi fusil engrasa'o
Y mucha bala pasada.


Desde allí mirar la tierra
Sin descuidar la mirada...
Y al que asome la cabeza:
Meta bala, meta bala.


Al que tortura a los negros:
Meta bala, meta bala.
Al que castiga a los indios:
Meta bala, meta bala.
Al que explota a los obreros:
Meta bala, meta bala.
Al que encarcela a mi pueblo:
Meta bala, meta bala.


Quisiera estar en la luna
En mi barricada blanca...