ADONDE VAN es una
creación de Horacio Fontova. Horacio Fontova: voz y guitarra, José Ríos: bajo,
Skay Beilinson: guitarra, Martín Bianchedi: teclados y efectos. Álbum: “Negro”,
Horacio Fontova, apodado «el Negro», nació el 30 de octubre
de 1946. Su padre Horacio González Alisedo era cantante lírico y productor
cinematográfico. Su madre María Fontova concertista de piano. Nieto del
violinista catalán León Fontova y bisnieto del actor catalán Lleó Fontova.
Cursó sus estudios en la "Escuela Superior de Comercio Carlos
Pellegrini" y en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano.
Fontova se dedicó luego al humor televisivo, en un recordado
dúo junto al recordado Jorge Guinzburg.
Horacio González Alisedo Fontova más conocido como “El Negro”
Fontova es un músico, compositor, actor, dibujante y escritor, nacido en Buenos
Aires un 30 de octubre de 1946.
Su padre, Horacio González Alisedo era cantante lírico y
productor cinematográfico. Su madre, María Fontova concertista de piano. Nieto
del violinista catalán León Fontova y bisnieto del actor catalán Lleó Fontova.
El primer disco fue en 1982 realizado por Fontova Trío, que
contaba en sus filas a Carlos Mazzanti (bajo y coros) y Fena Della Maggiora
(percusión y coros con el éxito "Me tenés podrido".
En 1987 junto al músico uruguayo Rubén Rada hicieron un
ciclo de conciertos en el Teatro Odeón. En 1988 presenta su sexto disco Fontova
Presidente con la banda Fontova y sus sobrinos en el Estadio Obras Sanitarias.
En los 90 incursiona nuevamente en la actuación destacándose su participación
en el programa humorístico Peor es nada, junto a Jorge Guinzburg, donde compuso
el inolvidable personaje Sonia Braguetti lo que le significó la obtención de
dos Premio Martín Fierro por su labor, uno como "Revelación" y otro
como "Mejor Actor Cómico".
En 1995 reemplazó a Daniel Rabinovich (integrante de Les
Luthiers) en la gira por España de "Grandes hitos". Ese año, además
obtuvo el Premio Konex - Diploma al Mérito en la disciplina grupo de
bailanta/cuarteto de la década.
Dos son las obsesiones de Cervantes: las letras y el dinero. Y las dos se muerden la cola, se retuercen, se anudan, se contorsionan, se confunden. La una, buscar la fama y la gloria de las letras y vivir de ellas. La otra, hacer fortuna como soldado, como corredor de granos, cobrador, soñar (en vano), con pasar a América, o subsistir con empleos miserables muy cercanos o contaminados por la ilegalidad.
Vista con miopía la historia vital de Cervantes es la historia de una derrota, a medias pero derrota al fin. Nunca pudo dejar de ser pobre y la fama y la gloria en las letras llegaron en cuentagotas.
Lo intentó con la poesía, pero pronto descubrirá que los versos se le malogran al contacto con la tinta: " Yo que siempre me afano y me desvelo/ por parecer que tengo de poeta/ la gracia que no quiso darme el cielo". Como dramaturgo el público le da la espalda y los empresarios también. Se siente orgulloso de una novela de pastores y enamoradas, "La Galatea". Y después el silencio.
En el medio de ese silencio, están los caminos, las ventas, las posadas, las gentes, los libros y las cárceles. Siempre falto de dinero, siempre con deudas, siempre de un lado a otro. La cárcel es un territorio conocido por Cervantes y se habla de sus numerosas estadías -en Argel, en Sevilla, por ejemplo- como los sitios donde pudo haber imaginado "El Quijote"; pocas veces de la cárcel como el lugar del delito.
Cincuenta y siete años tenía Cervantes cuando en 1605 publica "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha". Era viejo, viejísimo para la época. Además no se esperaba nada de él ya. Lo sorprende el éxito y la fama, la envidia y el dinero que no llega nunca. Pero este anciano tiene mucho "mundo" para contar, y había meditado profundamente sobre ese prodigio de construir realidades con palabras que aún no se llamaba literatura.
De tantos caminos andados en su vida, Cervantes encuentra definitivamente el camino de la escritura, y lo que sigue es un portento de vitalidad y talento. En once años que median entre la aparición de "El Quijote" y su muerte, se publican las "Novelas Ejemplares", "Viaje del Parnaso", la segunda parte de "El Quijote", "Ocho comedias y ocho entremeses" y la póstuma "Los trabajos de Persiles y Sigismunda".
Vista con ojos profundos la historia vital de Cervantes es la historia de una celebración a la que no le faltan la parodia, la ironía y el humor, sobre todo el humor. " Con poco me contento/ aunque deseo/mucho…". Eso es Cervantes.
Un irreverente, alguien que conoce a fondo la teoría literaria de su tiempo, y se propone experimentar. Jugar y trastrocar lo establecido. ¿Qué quiere experimentar Cervantes? Quizás, qué cosas caen en el territorio de la ficción y qué cosas no, cuáles son los límites de esa ficción, hasta dónde se puede ficcionalizar con verosimilitud. Las preguntas de Cervantes indagan el ojo mismo del huracán literario. La respuesta es en primer término "El Quijote", luego "las Ejemplares" y "El Persiles". Hay un verso clave que resume la finalidad de su escritura: "Mostrar con propiedad un desatino". Ese es el kilómetro 0. De allí parten todas las avenidas que llegan hasta nuestro tiempo. De ese desatino saldrá la novela moderna. Eso es Cervantes.
Cuatro días antes de morir escribe el prólogo de "El Persiles", es una despedida, ¡pero qué lejos de ser un nota necrológica! Las últimas líneas escritas por el padre de Alonso Quijano son una celebración, un canto a la vida. "Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida". Eso es Cervantes.
Néstor Tkaczek es Docente de la UNC y columnista de "Río Negro".
Con el estreno de la película "Mogambo" y haciendo la parodia del mismo film, la frase "deben ser los gorilas" se malinterpretó entre los golpistas y a su creador DÉLFOR AMARANTO DICÁSOLO le costó mucho demostrar que era sólo una frase con sentido humorístico, que no había intenciones políticas de ninguna especie.
El domingo en la tribuna
un gordo se resbaló,
si supieran la avalancha
que por el gordo se armó.
Rodando por los tablones
hasta el suelo fue a parar
mientras todos los muchachos
se pusieron a gritar...
Deben ser los gorilas, deben ser
que andarán por allí,
deben ser los gorilas, deben ser
que estarán por aquí.
Deben ser los gorilas, deben ser
que andarán por allí,
deben ser los gorilas, deben ser
que estarán por aquí.
Ayer en el colectivo
una chica se enojó
y a un muchacho muy buen mozo un carterazo le dió. "Yo no he sido, señorita" el muchacho le explicó y un viejito muy astuto entonaba esta canción...
Deben ser los gorilas, deben ser
que estarán por allí,
deben ser los gorilas, deben ser
que andarán por aquí.
Deben ser los gorilas, deben ser
que andarán por allí,
deben ser los gorilas, deben ser
que estarán por aquí.
Canción "Deben ser los gorilas"interpretado por Délfor y su "Revista Dislocada".
La popular canción del programa "La revista dislocada", de Délfor, que en 1955 dió origen al término "gorila" para referirse a los antiperonistas. "La Revista Dislocada se transmitía por radio dos veces por semana, con una gran audiencia con libretos de Délfor Dicásolo y Aldo Cammarota (1930-2002) y "cuando los rumores arreciaban y se controlaba cada gesto, cada movimiento, tuvo un hallazgo: lanzó la palabra 'gorila', que se incorporó para siempre, aquí y en el extranjero, como sinónimo de hombre político, militar o civil, conspirador y reaccionario. Una y cien veces Délfor tuvo que explicar que todo había sido una casualidad sin intención política. En ese momento se había estrenado la película Mogambo, con Clark Gable y Ava Gardner, que transcurría en la selva. Como el filme había tenido mucha repercusión, en la audición lo parodiaron. El público creyó escuchar en lo que decía uno de los personajes de La dislocada("Deben ser lo' gorila', deben ser") una alusión a lo que por entonces circulaba con sigilo: un movimiento subterráneo de tropas para derrocar a Perón". Ulanovsky, Carlos: Días de radio.
“En su libro La Militancia Peronista: la Toma del
Frigorífico Lisandro de la Torre, Ernesto Salas cuenta: El humorista Délfor,
creador de Le Revista Dislocada, había montado, en el verano de 1955, un
espectáculo en la calle Corrientes con el nombre de Marabunta en el que hacía
una parodia de películas famosas. En la parte culminante del espectáculo, al
personaje del científico, que conduce la expedición en busca de un cementerio
de gorilas y que siempre está alcoholizado, le preguntan: “¿escuchaste? ¿Qué
será ese ruido?” y él contestaba: “deben ser los gorilas, deben ser”. El éxito
que tuvo la frase hizo que Délfor la incluyera en su programa radial. “Al mes
sacaron un disco con el tema ‘Deben ser los Gorilas’. Se vendieron 55 mil
ejemplares de un tirón. Los Gorilas se escuchaban en Buenos Aires, no
únicamente por la audiencia masiva que seguía la ‘Dislocada’ por Splendid. Un
grupo de servicios opositor a Perón tenía que mandar mensajes cifrados. Les
exigieron una identificación, y como estaban escuchando el programa, uno de los
integrantes sugirió Los Gorilas. A partir de allí, el término “gorila” pasó a
designar al antiperonismo sin distinción de sectores o ideologías, pero
particularmente a los sectores de las Fuerzas Armadas y los partidos políticos
que eran furiosamente antiperonistas. El peronismo constituía así a su opuesto”. (http://www.plazademayo.com/mediosyopinion/?p=7775).
Délfor Amaranto Dicásolo, más conocido como Délfor
(Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina, 25 de abril de 1920 - Buenos Aires, 13 de
septiembre de 2013). Hijo de inmigrantes italianos procedentes de Nápoles,
quienes se establecieron en una chacra cerca de Chivilcoy (en el centro de la
provincia de Buenos Aires).
Durante la dictadura del general Alejandro Agustín Lanusse,
los movimientos sociales peronistas ―proscritos desde la “Revolución
Libertadora” (1955)― empezaron a hacer uso de algunas frases cómicas de Délfor
para criticar a la naciente dictadura de Lanusse. Délfor tuvo que huir de
Argentina y buscar refugio en países como Perú y México.
Cuando regresó a Argentina siguió haciendo programas y
filmes cómicos. Residió en el barrio San Cristóbal.