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miércoles, 7 de enero de 2026

DULZURA de Gabriela MISTRAL.


DULZURA 
de Gabriela MISTRAL.

Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo;
deja revolverlo
sobre tu regazo.

Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío:
y en tus brazos locos
tenme suspendido.

Madrecita mía,
todito mi mundo,
déjame decirte
los cariños sumos.

Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga  nacida en Vicuña, (Chile) el 7 de abril de 1889. Fallece en Nueva York el 10 de enero de 1957, fue una poeta, diplomática y pedagoga chilena. Escritora y premio Nobel de Literatura en 1945 para un autor de Nuestra América. Donde lo recibe con estas palabras: “Hoy Suecia se vuelve hacia la lejana América ibera para honrarla en uno de los muchos trabajos de su cultura. El espíritu universalista de Alfredo Nobel estaría contento de incluir en el radio de su obra protectora de la vida cultural al hemisferio sur del Continente Americano tan poco y tan mal conocido”.
El pseudónimo de Gabriela Mistral (formado a partir de dos autores admirados, el italiano Gabriele D'Annunzio y el poeta Frédéric Mistral).
Gabriela Mistral fue directora de varias escuelas secundarias en diferentes ciudades de Chile.
En 1922 dejó Chile para trasladarse a México, a petición del gobierno de este país, con el fin de que colaborara en la reforma de la educación iniciada por José Vasconcelos. Luego viajó a Europa y a Estados Unidos, y en 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones.
Gabriela Mistral, la poetisa chilena es considerada una de las tres grandes voces líricas de Nuestra América que comparte con la argentina, aunque nacida en Suiza, Alfonsina Storni y la uruguaya Juana de Ibarburou.
Dos años antes de recibir el premio Nobel, comenzó su carrera diplomática y fue Cónsul en Nápoles (Italia), en Portugal, España, y en Brasil.
En 1951 recibe el Premio Nacional de Literatura de Chile. Siguió su carrera diplomática y con ella sus numerosos viajes hasta su fallecimiento en la ciudad de  Nueva York, en 1957. Por deseo de la propia Mistral, sus restos fueron trasladados a Chile y fue enterrada en Montegrande.

sábado, 25 de octubre de 2025

25 de octubre: Aniversario de la muerte de Alfonsina Storni (1892-1938).-

QUEJA 
de ALFONSINA STORNI.

Señor, mi queja es ésta,

Tú me comprenderás;

De amor me estoy muriendo,

Pero no puedo amar.

 

Persigo lo perfecto

En mí y en los demás,

Persigo lo perfecto

Para poder amar.

 

Me consumo en mi fuego,

¡Señor, piedad, piedad!

De amor me estoy muriendo,

¡Pero no puedo amar!


Alfonsina Storni (Sala Capriasca, 29 de mayo de 1892 - Mar del Plata, 25 de octubre de 1938)​​​​.

viernes, 25 de octubre de 2024

Alma muerta de Alfonsina Storni.



Alma muerta
de Alfonsina Storni.

Piedras enormes, rojo sol y el polvo
alzado en nubes sobre tierra seca…
El sol al irse musitó al oído:
el alma tienes para nunca muerta.

Moviéndose serpientes a mi lado
hasta mi boca alzaron la cabeza.
El cielo gris, la piedra, repetían:
el alma tienes para nunca muerta.

Picos de buitre se sintieron luego
junto a mis plantas remover la tierra;
voces del llano repitió la tarde:
el alma tienes para nunca muerta.

Oh sol fecundo, tierra enardecida,
cielo estrellado, mar enorme, selva,
entraos por mi alma, sacudidla.
Duerme esta pobre que parece muerta.

Ah, que tus ojos se despierten, alma,
y hallen el mundo como cosa nueva…
Ah, que tus ojos se despierten, alma,
alma que duermes con olor a muerta…

Alfonsina Storni (Capriasca, 29 de mayo de 1892​​​​-Mar del Plata, 25 de octubre de 1938).

miércoles, 29 de mayo de 2024

Un sol de Alfonsina Storni.

Un sol
de Alfonsina Storni.

Mi corazón es como un dios sin lengua,
Mudo se está a la espera del milagro,
He amado mucho, todo amor fue magro,
Que todo amor lo conocí con mengua.

He amado hasta llorar, hasta morirme.
Amé hasta odiar, amé hasta la locura,
Pero yo espero algún amor natura
Capaz de renovarme y redimirme.

Amor que fructifique mi desierto
Y me haga brotar ramas sensitivas,
Soy una selva de raíces vivas,
Sólo el follaje suele estarse muerto.

¿En dónde está quien mi deseo alienta?
¿Me empobreció a sus ojos el ramaje?
Vulgar estorbo, pálido follaje
Distinto al tronco fiel que lo alimenta.

¿En dónde está el espíritu sombrío
De cuya opacidad brote la llama?
Ah, si mis mundos con su amor inflama
Yo seré incontenible como un río.

¿En dónde está el que con su amor me envuelva?
Ha de traer su gran verdad sabida...
Hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva.

Alfonsina Storni (Capriasca, 29 de mayo de 1892​​​​-Mar del Plata, 25 de octubre de 1938).

domingo, 29 de octubre de 2023

La caricia perdida de Alfonsina Storni.

La caricia perdida 
de Alfonsina Storni.
Se me va de los dedos la caricia sin causa, 
se me va de los dedos... En el viento, al pasar, 
la caricia que vaga sin destino ni objeto, 
la caricia perdida ¿quién la recogerá? 

Pude amar esta noche con piedad infinita, 
pude amar al primero que acertara a llegar. 
Nadie llega. Están solos los floridos senderos. 
La caricia perdida, rodará... rodará... 

Si en los ojos te besan esta noche, viajero, 
si estremece las ramas un dulce suspirar, 
si te oprime los dedos una mano pequeña 
que te toma y te deja, que te logra y se va. 

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa, 
si es el aire quien teje la ilusión de besar, 
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos, 
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

viernes, 15 de septiembre de 2023

Golondrinas autora Alfonsina Storni.



Las dulces mensajeras de la tristeza son...
son avecillas negras, negras como la noche.
¡Negras como el dolor!

¡Las dulces golondrinas que en invierno se van
y que dejan el nido abandonado y solo
para cruzar el mar!
Cada vez que las veo siento un frío sutil...
¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas
amantes de abril!
¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar
como los emigrantes, a las tierras extrañas,
la migaja de pan!
¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales, con las alas de luto
llegaos hasta mí!
Sostenedme en las alas... Sostenedme y cruzad
de un volido tan sólo, eterno y más eterno
la inmensidad del mar...
¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?...
¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera,
la fuente del amor?...
¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis!
Yo soy una bohemia, una pobre bohemia
¡Llevadme donde vais!
¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis,
que tengo el alma enferma porque no puedo irme
volando yo también?
¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto
llegaos hasta mí!
¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!...
¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas
tejidas en azul!

jueves, 10 de agosto de 2023

AMOR de Alfonsina Storni.-



Baja del cielo la endiablada punta
Con que carne mortal hieres y engañas. 
Untada viene de divinas mañas
y cielo y tierra su veneno junta.

La sangre de hombre que en la herida apunta
florece en selvas: sus crecidas cañas
de sombras de oro, hienden las entrañas
del cielo prieto, y su ascender pregunta.

En su vano aguardar de la respuesta
las cañas doblan la empinada testa.
Flamea el cielo sus azules gasas.

Vientos negros, detrás de los cristales
de las estrellas, mueven grandes masas
de mundos muertos, por sus arrabales.

domingo, 30 de octubre de 2022

Selvas de ciudad de ALFONSINA STORNI.

En semicírculo
se abre
la selva de casas:
unas al lado de otras,
unas detrás de otras,
unas encima de otras,
unas delante de otras,
todas lejos de todas.
Moles grises que caminan
hasta que los brazos se les secan
en el aire frío del sur.
Moles grises que caminan
hasta que una bocanada
de horno del norte
les afloja las articulaciones.
Siempre haciendo
el signo de la cruz.
Reproduciéndose por ángulos
Con las mismas ventanas
de juguetería.
Las mismas azoteas rojizas
Las mismas cúpulas pardas.
Los mismos frentes desteñidos.
Las mismas rejas sombrías.
Los mismos buzones rojos.
Las mismas columnas negras.
Los mismos focos amarillos.
Debajo de los techos,
otra selva,
una selva humana,
se mueve.
Pero no en línea recta.
Troncos extraños,
de luminosas copas,
se agitan
movidos por un viento
que no silba.
Pero no alcanzo sus actitudes,
ni oigo sus palabras,
ni veo el resplandor
de sus ojos.
Son muy anchas las paredes;
muy espesos los techos.

viernes, 28 de octubre de 2022

Fuerzas de Alfonsina Storni.

FUERZAS.

Esa espada del mar en los confines...
Tiendas de luna y sol; un viejo nido
de palabras que avanzan por las olas
a clavarse llameantes en tu pecho.

Allá está el puño que semillas suelta
hacia tu tierra y hace agricultura
de flor de fuego en tus arenas frías;
allá en el abra, junto al mar, de cielo.

Máquinas de trastorno allá gobierna
y en sus aspas de jade soy volteada.
¿Qué me quieres oh tú palabra grave?

Nadie contesta pero ordena todo;
y el rubio alfanje de la luna nueva
el vientre me penetra y lo florece.

jueves, 27 de octubre de 2022

AUTORRETRATO BARROCO de ALFONSINA STORNI.

AUTORRETRATO BARROCO
de ALFONSINA STORNI.          

Una máscara griega, enmohecida
en las romanas catacumbas, vino
cortando espacio a mi calzante cara.
El cráneo un viejo mármol carcajeante.

El Nuevo Continente sopló rachas
de trópico y de sud y abrió sus soles
sobre la testa que cambió su acanto
en acerados bucles combativos.

En un cuerpo de luna, tan ligero
que acunaban las rosas tropicales,
un órgano, tremendo de ternura,

me dobló el pecho. Mas ¿por qué sus sones
contra el cráneo se helaban y expandían
por la burlesca boca acartonada?

miércoles, 26 de octubre de 2022

RÍO DE LA PLATA EN ARENA PÁLIDO de ALFONSINA STORNI.

RÍO DE LA PLATA EN ARENA PÁLIDO.

¿De qué desierto antiguo eres memoria
que tienes sed y en agua te consumes
y alzas el cuerpo muerto hacia el espacio
como si tu agua fuera la del cielo?

Porque quieres volar y más se agitan
las olas de las nubes que tu suave
yacer tejiendo vagos cuerpos de humo
que se repiten hasta hacerse azules.

Por llanura de arena viene a veces
sin hacer ruido un carro trasmarino
y te abre el pecho que se entrega blando.

Jamás lo escupes de tu dócil boca;
llamas al cielo y su lunada lluvia
cubre de paz la huella ya cerrada.

martes, 25 de octubre de 2022

A EROS de Alfonsina Storni.

A EROS 
de Alfonsina Storni.


He aquí que te cacé por el pescuezo
a la orilla del mar; mientras movías
las flechas de tu aljaba para herirme
y vi en el suelo tu floreal corona.

Como a un muñeco destripé tu vientre
y examiné tus ruedas engañosas
y muy envuelta en sus poleas de oro
hallé una trampa que decía: sexo.

Sobre la playa, ya un guiñapo triste,
te mostré al sol, buscón de tus hazañas,
ante un corro asustado de sirenas.

Iba subiendo por la cuesta albina
tu madrina de engaños Doña Luna,
y te arrojé a la boca de las olas.

martes, 20 de septiembre de 2022

ALEGORÍA DE LA PRIMAVERA de Alfonsina Storni.

ALEGORÍA DE LA PRIMAVERA.

La tierra gira y gira y va a buscarla
a un prado rosa donde está yemando,
y viene a saltos y se trepa al lomo
del mundo y latiguea el viejo musgo.

Se hacen trompos los árboles y zumban,
y la piedra cojín y canto el agua;
y aprieta el pomo de las golondrinas
y desata las cajas de las flores.

Desgremia el cielo sus torzones lila
y cuelgan de ciudades y montañas,
y un tibio, verde viento los ondula.

La mano al hombre en la cintura pone
y aguas de vida súbensele al pecho
y alza el Ensueño largas sus trompetas.

domingo, 29 de mayo de 2022

Razones y paisajes de amor de Alfonsina Storni.

Razones y paisajes de amor
de Alfonsina Storni.
I
AMOR
Baja del cielo la endiablada punta
Con que carne mortal hieres y engañas.
Untada viene de divinas mañas
y cielo y tierra su veneno junta.
La sangre de hombre que en la herida apunta
florece en selvas: sus crecidas cañas
de sombras de oro, hienden las entrañas
del cielo prieto, y su ascender pregunta.
En su vano aguardar de la respuesta
las cañas doblan la empinada testa.
Flamea el cielo sus azules gasas.
Vientos negros, detrás de los cristales
de las estrellas, mueven grandes masas
de mundos muertos, por sus arrabales.
II
OBRA DE AMOR
Rosas y lirios ves en el espino;
juegas a ser: te cabe en una mano,
esmeralda pequeña, el océano;
hablas sin lengua, enredas el destino.
Plantas la testa en el azul divino
y antípodas, tus pies, en el lejano
revés del mundo; y te haces soberano,
y desatas al sol de tu camino.
Miras el horizonte y tu mirada
hace nacer en noche la alborada;
sueñas y crean hueso tus ficciones.
Muda la mano que te alzaba en vuelo,
y a tus pies cae, cristal roto, el cielo,
y polvo y sombra levan sus talones.
III
PAISAJE DE AMOR MUERTO
Ya te hundes, sol; mis aguas se coloran
de llamaradas por morir; ya cae
mi corazón desenhebrado, y trae,
la noche, filos que en el viento lloran.
Ya en opacas orillas se avizoran
manadas negras; ya mi lengua atrae
betún de muerte; y ya no se distrae
de mí, la espina; y sombras me devoran.
Pellejo muerto, el sol, se tumba al cabo
Como un perro girando sobre el rabo,
la tierra se echa a descansar, cansada.
Mano huesosa apaga los luceros:
Chirrían, pedregosos sus senderos,
con la pupila negra y descarnada.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

PERRO Y MAR de Alfonsina STORNI.

Estaba solo el mar
y solo el cielo
y era todo un espacio
gris y frío
y yo no oía nada
ni veía
más que ese gris
monótono sin vida.

Y a mi costado
el perro contra el viento
aullaba; y sus ladridos
sacudían las olas muertas;
y en el aire de plomo
su quejido
abría rumbo:
y las orejas tensas
parecían alzarse como antenas
hacia desmanteladas
gargantas.

¿Había nidos
de ratones vivos
donde mis ojos
secos
no veían?

¿Fantasmas acunábanse
en los picos
lejanos
de las aguas?

¿Y caras
subterráneas
en la pared
del viento aparecían?

¿Y alguien
vestía el mar
y lo rayaba
de parques policromos,
los del fondo
en su rostro de sombra?

Esta vez
un aullido interminable
se levantó
de su cabeza erguida
y se lanzó a correr
hacia el poblado
huyendo de aquel mar
como si alguno
le ordenara partir.

Y a su abandono
mi corazón,
sin causa enloquecido,
echó a volar
campana de tinieblas.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Storni por Néstor Tkaczek.

Piensa en Sísifo y en el mito. Ese es un buen resumen para su vida, se dice. Siempre acarreando esa enorme piedra montaña arriba para dejarla caer al valle y vuelta a empezar. Esa misma piedra que ya siendo una adolescente le tocó empujar para subsistir después de que la fortuna familiar se extinguiera como la espuma de este mar que ronca sobre la arena. Le llegan imágenes de Rosario, del magisterio, de su amor por la enseñanza y sobre todo de las letras, de la poesía que comenzó a escribir allá en San Juan, cuando era una niña apenas.
En eso piensa Alfonsina esta madrugada inclemente de octubre y también en el amor, ese que se fue rápido y le dejó a Alejandro y el escarnio de ser madre soltera.
“La inquietud del rosal” fue el primer libro, que mitigó sus penas de recién llegada a Buenos Aires y le abrió camino entre los escritores de la época. Pero también recuerda los comentarios adversos sobre una poesía que dejaba vislumbrar el deseo femenino. “Mis nervios están locos, en las venas/ la sangre hierve, líquido de fuego/ falta a mis labios donde finge luego/ la alegría de todas las verbenas”. Después llegarán más libros y una fama que alivió algunas cargas; pero no la de ser mujer en un mundo de letras dominado por hombres: “Sos un ornitorrinco de las letras”, recuerda que le decía Horacio Quiroga entre risas.
Y la fama trajo una manera nueva de hacer poesía, “me acusaron de oscura, de que no se entendía, no se dieron cuenta que la poesía cambia cuando el poeta cambia, y yo no soy la misma”. Ahora tampoco, hace cinco días acaba de mandar un último poema al diario La Nación, se titula “Voy a dormir” y es toda una premonición. Lo sabe de memoria, repite su comienzo: “Dientes de flores, cofia de rocío,/ manos de hierbas, tú, nodriza fina…”
Ya está, por instinto busca un paraguas y se sonríe. La piedra de Sísifo por fin se detendrá. Está débil y dolorida. Se pone su mejor vestido. Sin prisa cierra la puerta de su habitación, a lo lejos se escucha el sonido embravecido del agua. Ligera, Alfonsina camina hacia el mar.

Palimpsestos. Columna semanal de Néstor Tkaczek publicada en Diario "Río Negro", domingo 8 de diciembre de 2019.

martes, 29 de mayo de 2018

Noche divina de Alfonsina Sorni.

Noche divina 
de Alfonsina Storni.

Este jardín nos cede su delicia,
 nos cede el árbol de manzanas lleno:
 fuente de dioses a la sed propicia,
 pan del instinto, para el hambre, bueno.
   
Mas blanco mármol sin igual pudicia
 fija en nosotros su mirar sereno:
 muslo desnudo, vigoroso el seno,
 puro, como la luz que lo acaricia.
   
Se hacen tus ojos demasiado azules,
 cubren tus manos impalpables tules
 y algo divino te levanta en vuelo.
  
 No cortemos la fruta deleitosa
 y mira el alma en una nube rosa
 cómo es de azul la beatitud del cielo.

¡Adiós!
Las cosas que mueren jamás resucitan, 

las cosas que mueren no tornan jamás. 
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda 
es polvo por siempre y por siempre será! 

Cuando los capullos caen de la rama 
dos veces seguidas no florecerán... 
¡Las flores tronchadas por el viento impío 
se agotan por siempre, por siempre jamás! 

¡Los días que fueron, los días perdidos, 
los días inertes ya no volverán! 
¡Qué tristes las horas que se desgranaron 
bajo el aletazo de la soledad! 

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, 
las sombras creadas por nuestra maldad! 
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, 
las cosas celestes que así se nos van! 

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!... 
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!... 
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte, 
corazón maldito que inquietas mi afán! 

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas! 
¡Adiós mi alegría llena de bondad! 
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas, 
las cosas celestes que no vuelven más! ...

Alfonsina Storni nacida en Sala Capriasca (cantón suizo del Ticino), Suiza el 29 de mayo de 1892​​​​.
Fueron sus padres fueron Paolina Martignoni di Origlio y Alfonso Storni, suizos de origen italiano. Alfonso Storni  y Señora, llegaron muy jóvenes, y casados,  en 1880 a San Juan.
Fundaron una pequeña empresa familiar, y años después, las botellas de cerveza etiquetadas “Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía” que se comercializarían en la región de cuyo.
Retornaron a su lugar de origen en 1885. En San Juan nacieron los dos hijos mayores, Romeo y María, con los que el matrimonio se trasladó a su país.
En Suiza nació Alfonsina.
Cuatro años después, la familia decidió viajar de nuevo a San Juan donde residirá hasta 1900.
“Trabajó como maestra de escuela y también dio clases de arte dramático. Al poco tiempo del nacimiento de su hijo Alejandro, trabaja en el comercio, hasta que el Consejo Nacional de Educación le otorgó un nombramiento.
Fue colaboradora en "Caras Y Caretas" de Buenos Aires y fue premiado uno de sus cuentos. Realizó alguna incursión en el teatro, aunque es famosa por sus libros de poemas. Inicia su carrera literaria en 1916 cuando se edita La inquietud del rosal, donde reúne sentimientos con un nuevo romanticismo. Publicó El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919) y Languidez (1920). Viaja por Europa, en 1930 y 1934, lo que produjo un cambio de estilo poético, como aparece en sus libros más logrados: Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).
En 1935 se le diagnostica un tumor del que fue operada, aunque el cáncer continuó y pasó por períodos depresivos tras el suicidio de amigos como Horacio Quiroga, Leopoldo Lugones o Egle Quiroga.
En octubre de 1938 viaja a Mar del Plata. Le envió dos cartas a su hijo y un Poema de despedida al diario "La Nación".
Acabó con su vida suicidándose en la playa de la Perla en el mar de Plata el 25 de octubre de 1938.” (Fuente de información: https://www.buscabiografias.com).

El fondo de la vida.

Alfonsina Storni ha llegado hasta nosotros envuelta en la leyenda de su suicidio, ocurrido en 1938. Aquella noche eligió una muerte poética, que años después inspiraría la conmovedora canción 
Alfonsina y el mar, compuesta por Ariel y Félix Luna y cantada por varias generaciones de voces de distintos registros. Una canción que embellece aún más a este ser entre frágil y fuerte que rescataba para todos nosotros la primavera, las flores, el modernismo color azul, una caricia perdida, un claro de luna, una mirada... Y lo hacía con una libertad expresiva y una sinceridad interna completamente seductoras para los lectores de su época y para los que se han ido subiendo poco a poco a su carro de amor, vida y muerte.
El amor la hace mujer, y como tal habla de él sin regatear espinas, ni congoja, ni melancolía, ni sexo. Alfonsina restituye a la mujer su verdadera edad y sus deseos, se rebela contra esa forma de mutilación psicológica llamada virginidad ("Tú me quieres alba...", siguiendo los pasos de Hombres Necios, de sor Juan Inés de la Cruz).