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domingo, 26 de mayo de 2019

Elías Chucair, el hombre que rescata las historias del sur. El jacobaccino cumple hoy 93 años, en los que no sólo ha relatado vivencias y personajes de la región sino que ha transitado también parte de la historia política de la provincia.

“Sigo escribiendo… es un sedante, una pasión”, señala don Elías Chucair mientras toma una hoja en blanco, y la pone en la vieja máquina de escribir Olympia. “No me he adaptado a la nueva tecnología”, admite, y esboza una sonrisa.
Este jacobaccino que hoy cumple 93 años, ha dedicado su vida a rescatar historias, anécdotas, vivencias y personajes de su pueblo y de la Patagonia a través de sus cuentos, relatos y novelas. Ha repartido su tiempo como padre de familia, escritor, historiador, comediante, periodista y comerciante, y además ha tenido un paso importante por la política integrando la primera legislatura de Río Negro y siendo intendente de Jacobacci.
Su obra y su prestigio trascienden las fronteras rionegrinas. Lo han tenido durante muchos años como unos de los participes destacados en los distintos eventos literarios del país, entre ellos, la tradicional Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. El año pasado la Legislatura de Río Negro lo declaró Ciudadano Ilustre de la provincia, en reconocimiento a su trayectoria literaria y su participación política.
Después de repetir dos veces 3º grado en Jacobacci en una infancia que califica como “muy jodida”, con la muerte de su madre cuando tenía 11 años, su padre Antonio Chucair, decidió que estudiara en el Colegio Salesiano de Viedma. Allí que empezó a leer los poemas que escribía el padre Raúl Entraigas. Recuerda que en la galería había un escaparate y ahí ponían todas las hojas de un diario que editaba el colegio y en el que aparecían con seudónimos los poemas del cura, que por ese entonces era Secretario del Obispo Nicolás Esandi. “Después, editó un libro, ‘Bajo el Símbolo Austral’, lo compré y eso me motivó a escribir. Y no he parado de hacerlo hasta hoy”, afirma el escritor que lleva publicados 40 libros y 32 cuadernillos titulados “Ayer Aquí”. En 1969 editó “Bajo Cielo Sur”, su primer libro que marcó el inicio de su rica trayectoria literaria.
La actualidad lo encuentra desarrollando dos de sus grandes pasiones: la escritura y el comercio. Sin teléfonos celulares, computadoras ni calculadoras, Chucair lleva adelante el comercio de ramos generales que inició su padre a principios del siglo pasado.
Dedica su tiempo libre para dar rienda suelta a su vocación literaria. Con una salud inquebrantable, sin medicamentos ni anteojos, es dueño de una memoria prodigiosa y una lucidez y sabiduría que lo mantienen activo.
El año pasado salió a la venta “Etapas de mi tiempo”, su último trabajo y este año proyecta editar un nuevo libro. Tiene en carpeta ocho novelas y poemas en lunfardo.
Admite que con el comercio ha ganado mucho dinero, pero no lo ha invertido bien.

“Uno nace desnudo… sin nada y va forjando su camino. Hoy sigo trabajando, tengo mis libros, me entretengo. Tengo mis hijas muy bien, mis nietos, amigos. ¿Qué más puedo pedir?. Soy un agradecido de la vida. Me ha dado mucho”, dice. Y sonríe otra vez.

SU PASO POR LA POLITICA.

Elías Chucair formó parte de la primera legislatura de Río Negro, en representación de la Unión Cívica Radical Intransigente. Acompañó al primer gobernador Edgardo Castello a quien recuerda como una excelente persona con un gran respeto por la plata pública… “No hubo ningún hecho delictivo durante su gobierno” aclara.
Se inicio en política a los 21 años, luego de cumplir con el servicio militar. Dejo de leer el Grafico -revista que coleccionaba- y empezó con libros de Irigoyen, Alem, Lisandro De La Torre y Sarmiento, entre otros, para “ilustrarse” y así poder desempeñarse con mayores conocimientos en este ámbito. Luego de participar en la Convención Constituyente de la provincia fue electo legislador. “Éramos 24 legisladores y cada uno tenía dos secretarios y un cadete que pagábamos de nuestro bolsillo. Tres éramos de Jacobacci, Héctor Casamiquela, Andrés García y yo y uno de Maquinchao, un contador público de apellido Piñero. Había una gran oposición. En tres años sancionamos 300 leyes y pusimos en marcha la provincia. Fue una experiencia muy buena” afirma. Luego fue reelecto por un periodo más.
Califica como “un despropósito” que hoy la Legislatura tenga 46 representantes con varios asesores, secretarios, etc. “es un gasto exorbitante, una irresponsabilidad” señala.
Entre 1970 y 1973 fue intendente de Jacobacci logrando la ejecución de importante obras y luego participó en la creación del Partido Provincial Rionegrino que lidero Roberto Requeijo. Desechó candidaturas a diputado y ser “vice” de Requeijo. Hoy, alejado de la política, considera que “Macri es víctima de su propio invento” y califica a Weretilneck como un gobernador “positivo y serio” con una gran capacidad de trabajo.
“Lo he tratado muy poco, pero me resulta una persona agradable. Esta siempre en los parajes…, las ciudades grandes… en las buenas, en las malas…. Tiene una capacidad de trabajo impresionante” sentencia.
Publicado en Diario "Río Negro", sábado 25 de Mayo de 2019.

sábado, 24 de octubre de 2015

DISSIPA GENTES del Padre Raúl Entraigas.

DISSIPA GENTES
Letania humilde que glosa las palabras
de Pío XI: “Confunde, Señor, a los que
quieren la guerra: dissipa gentes, quae bella
volunt (Ps. 67-31)”

A los que nublan nuestras horas
De incertidumbre y de pavor
Con la hecatombe de la guerra:
¡ Confúndelos, Señor !

A los que quiebran las cadenas
Nobles, sagradas del hogar,
Y hurtan los hijos a las madres
Que son las fuentes, son el mar,
Donde las nubes de las almas
Vamos las aguas a buscar;
A los que ignoran que las canas
Con los chispazos del dolor
Se han de fundir con la cera:
¡ Dispérsalos, Señor !

A los que troncan, sin entrañas,
La juventud en plena flor;
A los que juegan a los dados
Con la inconciencia o el valor;
A los que no aman ni la vida:
¡ Humílllalos, Señor !

A los que nunca fueron hijos,
Porque abominan del amor;
A los que nunca fueron padres,
Porque no saben de dolor;
Desde la cumbre de tu trono,
¡ Despiértalos, Señor !

A los que siembran en la tierra
Triste semilla de orfandad;
A los que tocan de crespones
Nuestra ya mísera heredad;
A los verdugos de doncellas
Que quedan huérfanas de amor
Que antes que esposas son ya viudas,
¡ Disípalos, Señor!

A los que abrevian esas horas
Crepusculares del vivir
A la abuelita de los cuentos,
La de la rueca y del sufrir;
A los que nublan esos ojos
Ya tan bañados de dolor;
A los que arrancan esos llantos
¡ Conviértelos, Señor !


DISSIPA GENTES este poema del Padre Raúl Agustín Entraigas que se transcribe pertenece al libro “Bajo el símbolo austral”, 1936 de este Sacerdote Salesiano y escritor patagónico.

viernes, 23 de octubre de 2015

NUESTRA VIDA DE RAÚL ENTRAIGAS.

NUESTRA VIDA
(para el Álbum)

Nuestra vida es un álbum
De hojas muy blancas,
Donde quedan las huellas
De nuestras almas…

Feliz de ti, doncella,
Si luego vieras,
Al volver de tu vida
La hoja postrera,

Todo el álbum divino
Que Dios te diera
Lleno de trazo recio
De la obra buena…

Este poema del Padre Raúl Agustín Entraigas se transcribe del libro “Bajo el símbolo austral”, 1936.

jueves, 22 de octubre de 2015

CANTO AL GAUCHO de Raúl Entraigas.

CANTO AL GAUCHO de Raúl Entraigas.
   Préstame tu melopeya,
Famosísima calandria,
Porque tengo que cantar a tu “aparcero”
Al centauro legendario de las pampas;
Que endulzó sus horas tristes
Con tu voz y gratísima compaña,
Trasegando tu armonía
En el hondo manantial de su guitarra;
¡Que sus cantos son rapsodias
De sublimes melodías de calandrías!...
……………………………………………………………
  Ya se hundió el luminar de la hidalguía,
Sólo quedan los destellos de su fama.
   Se fue el gaucho.
Lo llevaron enredado entre sus mallas,
La tristeza, los recuerdos,
¡Las nostalgias!

   Se fue triste. Era una tarde.
Yo lo he visto sobre el viejo “malacara”
Que avanzaba al “Trotecito”. Iba agobiado
Bajo el grávido equipaje de sus ansias;
¡Que no hay fardo que así pese
Como el fardo de las penas en el alma!

    Se fué solo. Bajo el poncho no ha llevado
Más que penas y dolor… y la guitarra;
Pues si existe algún remedio
Para el golpe del puñal de la desgracia,
Es el fármaco vital de los estilos,
Es el bálsamo lustral de las vidalas…
   Lo empujó hacia los desiertos
El avance arrollador de las olas humanas;
Lo envolvieron unas nubes de progreso
Que asfixiaban!
Lo ofuscaron esas negras espirales
Que empenachan los talleres y las fábricas;
Lo arrastraron los secuaces de las furias,
Que devoran, como monstruos, las distancias.
   ¡Ah! las tardes veraniegas,
¡Ah! las tibias noches claras
Que pasábase floreado en el alero
A los besos de esa luna siempre pálida!
¡Qué de arpegios! ¡Qué cadencias
No arrancaba a su guitarra
Difundiendo melancólicas dulzuras
Por el ámbito infinito de las pampas!...
   Ya los ruidos estridentes de ciudades
Y el jadeo sofocado de las fábricas
Ahuyentaron ese ritmo peregrino
Que gemían tristemente las guitarras;
Esfumaron esos cuadros de la pampa,
Los dulcísimos idilios,
Las ternísimas baladas;
Y extinguieron en el gaucho
La hidalguía que era el sello de la raza.
   Ya se ha hundido el luminar de la hidalguía,
¡Sólo quedan los destellos de su fama!
Ya han rendido su alta copa los ombúes,
¡Los patriarcas!
Los que otrora recibían vasallaje
De los sauces, los lapachos y los talas;
Los que otrora presidían la campiña
Con su efigie mayestática y bizarra,
Su follaje ayer delicia de las aves,
Paraninfo colosal de la calandria,
Hoy son restos funerales,
Troncos viejos, yertas ramas,
Que retuercen su ludibrio
Cuando pasan
Restallando, como furias, los pamperos
Impulsados por los genios de la pampa…
   Pero quedan sus raíces.
¡Quién arranca
Los tentáculos de acero que han hundido
De la tierra aglutinante en las entrañas!
    Así el gaucho. Echó raíces
En la gleba americana.
El pasó como un ensueño visionario,
El pasó como un fantasma;
Pero quedan hondas huellas de su paso,
Imborrables, siempre claras,
Porque supo donde había de imprimirlas:
¡En el alma!
   Desde entonces es el alma de los criollos
El sublime relicario de una raza
Que vivió una diáfanas de gloria,
Que soñó en las horas rojas de la hazaña,
Que murió como la flor de los eriales
Agostada por el sol de sus nostalgias,
Y dejó de sus recuerdos
Empapado el escenario de la pampa…
   Y por eso el gaucho “vive”.
Vive triste en las patéticas tonadas
Que musitan sobre el surco los labriegos,
O que cantan en el tambo las muchachas;
Vive alegre y laborioso
En las ásperas faenas de la “estancia”;
Vive envuelto en el misterio,
De la histórica “tapera” abandonada;
Vive errante y peregrino
En las hondas soledades de sus pampas;
Vive y sueña en los “estilos”,
Vive y sueña de las “vidalas,
Vive y sueña en los “malambos”,
Vive y reza en los compases de las zambas.
    (Hoy el gaucho es un espíritu:
El espíritu inmortal de las guitarras).
……………………………………………………………….
Vivirás noble centauro legendario,
Como fibra de la raza,
Mientras alce su cumbrera
Un ranchito allá en la pampa;
Mientras hay en los rodeos
Un “trenzao” y hacienda brava;
Mientras digan los poetas en sus versos
Lo que sueñan en las noches de sus almas;
Mientras rimen los acentos de los bardos
Con el eco arrullador de las guitarras;
Mientras lleven las vihuelas en sus flecos
La simbólica bandera azul y blanca;
Mientras vibren en el alma de los vates
Las cadencias no aprendidas de la Patria;
Mientras lleven enredados los troveros
En el mágico cordaje de sus arpas,
un retazo de los cielos argentinos…
… ¡Y un retazo de su pampa!...

CANTO AL GAUCHO  este poema del Padre Raúl Agustín Entraigas fue Primer premio en los Juegos Florales, de Tandil. Se transcribe del libro “Bajo el símbolo austral”, 1936 de este Sacerdote Salesiano y escritor patagónico.

miércoles, 21 de octubre de 2015

SANTO... de RAÚL ENTRAIGAS que pertenece al libro "BAJO EL SÍMBOLO AUSTRAL", 1936.

SANTO... 
de Raúl Entraigas.
Ya dominas, Padre Bosco, la alta cumbre,
Ya eres huésped del Olimpo de las almas

Ya ha vibrado en todo el orbe
La magnética palabra;
Ve cual pasa el gran cortejo
Musitando el epinicio de tu fama.

Ya dominas, Padre Bosco, la alta cumbre
De la olímpica montaña,
Donde sólo anidan cóndores,
Donde sólo vuelan águilas...

Ya has entrado para siempre en el gran templo,
Donde ofician y consagran
Los augures de los triunfos, 
Los heraldos de la fama,
Los prohombres del cilicio,
Nobles héroes sin medalla,
Altos próceres ocultos, cuya vida
Ha quedado hecha jirones en las zarzas.

Se me antoja que en el frontis del gran templo
Has colgado la panoplia de tus armas,
Relicario enmohecido de tus luchas,
Y testigo de tus ásperas jornadas.

Ya llegaste, peregrino de la vida,
A la ansiada dulce patria.
Vuelve, Padre, una vez más hacia la tierra
El dulcísimo fulgor de tus miradas.
Mira: allende los cristales de las nubes
El cortejo interminable como pasa...
Es tu nombre esa bandera,
Es tu lema ese oriflama,
Son tus hijos las legiones,
Son tus triunfos esas palmas,
Son tus glorias los fulgores
Y esos himnos de alabanza
Son las notas, Padre Bosco, que no caben
En los pechos de tus hijos y... que estallan.

Triunfa, Padre, goza, VIVE
Columpiándote en tu fama,
Por miríadas de siglos u milenios
En la mística espiral en que descansas
Como eterno mirasol vuelto a la lumbre
Irradiada por el Foco de las almas...

Sigue siendo desde el cielo luz y guía
De la estirpe abandonada,
El consuelo de los tristes,
El refugio de los parias,
El escudo en nuestras luchas
Y el amparo en las desgracias...
Sigue siendo desde el cielo como otrora
Fuerte apoyo de la hueste proletaria,
El señero más glorioso de las turbas
Y el maestro más ilustre de las almas...

Se transcribe poema SANTO... de RAÚL ENTRAIGAS que pertenece al libro "BAJO EL SÍMBOLO AUSTRAL", 1936.

sábado, 26 de septiembre de 2015

SALUDO AL OBRERO DE RAÚL ENTRAIGAS.

SALUDO AL OBRERO.
¡Salve obrero! Noble atleta de los surcos y cinceles
¡Son las callos de tus manos que ganaron los laureles
Que ciñera la Argentina, coronándose nación!
¡Salve prócer! Que amasaste con la sal de tus sudores
Las grandezas de la patria cuyos triunfos y esplendores
Reverberan en el orbe cual fantástica visión…
¡Ah! Que el vicio no destemple esa diamantina
Que si un día nuestras glorias y el honor de la Argentina
Necesitan de tus hombros… ¡Tú serás su rodrigón!...
Del libro de Raúl Agustín Entraigas “Bajo el Símbolo Austral” (1936).

El Padre Raúl Entraigas nacido en la localidad de Fuerte San Javier, una localidad de la provincia de Río Negro a unos 30 km. de la Capital provincial Viedma el 28 de agosto de 1901 y fue el séptimo de los nueve hijos e Benigno Donato Entraigas, descendiente de franceses que estaban afincados en nuestro suelo argentino desde 1824, y Eusebia Linares Ureña, descendiente de un cacique Tehuelche.
Su abuela era Tehuelche de pura cepa, casada con el cacique Miguel Linares, el renombrado Mayor Linares afincado en la zona de San Javier. Entraigas era nieto de Tehuelches.  Y después cuando escribió las estrofas del Himno a la provincia de Río Negro “Sobre el alma del tehuelche puso el sello el español” dijeron que “DISCRIMINABA” quien se sentía orgulloso que por sus venas corríera sangre tehuelche pobladores originarios del territorio rionegrino y sangre española. Hablaba del mestizaje de Nuestra América…
"Ha dejado atrás el tiempo

ahora marcha rumbo al sol

sobre el alma del tehuelche

puso el sello el español"
La escuela 3 de San Javier, y la educación salesiana de los misioneros en los colegios de la Obra de Don Bosco de Viedma, Carmen de Patagones, Fortín Mercedes y Bahía Blanca marcaron la personalidad de Entraigas.
En Turín, Italia, continuó su formación salesiana. Luego de completar el estudio de las disciplinas teológicas, alcanzó la meta del sacerdocio en la Basílica María Auxiliadora.
Vuelto a la Argentina, desempeñó su actividades educativo-pastoral en las obras salesianas patagónicas y en la curia de Viedma, como secretario canciller de la Diócesis.
Entre sus obras, cabe mencionar aquí dos: “la azucena de los Andes”, biografía de Laura Vicuña, editada en 1957; y “El mancebo de la tierra”, que narra la vida de Ceferino Namuncurá, publicado en 1971.

El Padre Raúl Entraigas falleció en Buenos Aires, el 23 de abril de 1977. Sus restos descansan en el panteón familiar en el cementerio de Viedma.

miércoles, 26 de agosto de 2015

SOLILOQUIO DEL OVEJERO POR RAÚL ENTRAIGAS.

Aquí voy: arreando ovejas.
Treinta años van que mis perros
andan detrás de los piños
garroneando a los borregos…
muchos de ellos he tenido:
envejecieron… murieron…
sólo yo sigo en la brecha,
¡siempre pobre… y ahora viejo!

Aquí voy: siempre al tranquito,
del sufrido zaino overo.
En la ciudad, todos corren;
nosotros nunca corremos.
¿Para qué? si es más seguro
ir despacio que corriendo…

Aquí voy: siempre lonjeado
por este mi hermano viento
que me sigue a donde quiera
como el más fiel compañero.
Todo tiene un fin oculto
y el viento uno muy secreto:
su fin es hacernos fuertes
es el tenernos despiertos.

Aquí voy: arreando ovejas
ajenas, pero en el pecho
arreo mis amarguras
¡y de esas sí que soy dueño!

Esa es la estrella del pobre,
ese es el destino nuestro:
enriquecer a los otros
y quedar siempre… ¡ovejero!
Andar siempre zigzagueando
detrás del inquieto arreo…
Uno se hace a arrear majadas
como a comandar ejércitos.
¡Tata me dio, con la vida,
mi vocación de campero
y he seguido mi destino
sin aflojarle ni un pelo!

No me hablen a mí de luces
de ciudad y su embeleso:
a mí denme el aire puro,
a mí denme campo abierto:
yo nunca quise embretarme
en ningún departamento…
Aquí al sol o bajo nieve,
con aguacero o buen tiempo,
aquí se abaraja todo
como venido del Cielo:
para eso hemos nacido
en este suelo sureño
donde viento, nieve y frío
son nuestros tres elementos:
¿cómo vamos a quejarnos
de lo que es realmente nuestro?

El ovejero no tiene
Ni una estatua ni un recuerdo.
¡Paciencia! Yo me conformo
porque soy cristiano viejo.
No interesa tener bronce,
lo que importa es ¡merecerlo!…”

Y le dio un chirlo sonoro
a su manso zaino overo
y azuzó, con voz quebrada
por la emoción, a sus perros…

domingo, 23 de agosto de 2015

POESÍA PATAGÓNICA: PETRÓLEO por Raúl Entraigas.

Era un trece de diciembre. El misionero
sofrenó sus mulitas junto al mar.
- ¡No sale agua!... – dijo, hastiado, un buen obrero -
Rece, Padre, pa que Dios la haga brotar.

Y arrojó el agua bendita el peregrino
y el Señor que hizo el milagro del Caná
vuelve ahora, pero ya no el agua en vino,
sino el agua en oro negro cambiará.

Desde entonces han cimbrado las correas
al compás del huracán del golfo avieso
y han danzado su alegría mil poleas
en el vértigo triunfante del progreso.

Desde entonces se ha elevado Comodoro
bajo el signo del trabajo y del tesón:
es el hijo más ilustre de aquel oro
negro ungido con la humilde emoción.

Ayer era el Cerro Chenque desolado,
hoy en día es el hervor de la ciudad,
hoy, las luces, el murmullo, el gozo izado
en el tope de una excelsa realidad.

El petróleo ha dado vida a las ciudades
y a los pobres su pacífico yantar;
ha poblado las hurañas soledades
y por él mil y un obrero tiene hogar.

Todo cambia, cuando brota burbujeante,
con sus humos de magnífico señor;
el petróleo hace de un páramo un pujante
pueblo henchido de inquietudes y vigor.

Alzó torres en la cima de la sierra
Y en el llano y en el valle y hontanar
y, cansado de correr sobre la tierra,
se ha adentrado con sus torres en el mar.

¡La dinámica! Mil émbolos voraces
van sorbiendo a los abismos su licor;
noche y día cabecean, pertinaces,
las excéntricas, hambrientas de labor.

No te olvides, urbe inquieta, alucinante,
de cuando eras Rada Tilly nada más:
que la choza de Belén es más radiante
que el palacio de Pilato o de Caifás...

¡Plegue al cielo que el petróleo de mi tierra
sea siempre nuestro dulce bienhechor:
que no encienda los fantasmas de la guerra,
sino lámparas votivas de amor...!

Raúl Entraigas decía en su "Reponso": “Quiso el Cielo corriera por mis venas/ la sangre de esos indios /y me dio la tonsura y el acetre, / y la lira y el ritmo".  Su abuela era Tehuelche de pura cepa, casada con el cacique Miguel Linares, el renombrado Mayor Linares afincado en la zona de San Javier. Entraigas era nieto de Tehuelches y se sentía orgulloso que corriera por sus venas sangre Tehuelche. Descendiente de un francés afincado en Río Negro hacia 1824, don Jean Entraigues, y de fuertes vínculos con esta tierra por parte de su madre ya que descendió de un cacique tehuelche.
Entraigas fue un escritor, poeta, investigador,fundador dela Junta de Investigaciones y Estudios históricos de Río Negro, miembro de la Junta de Estudios Eclesiásticos de la Argentina y académico de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, España,  orador sagrado, misionero salesiano y maestro. Nació en San Javier en 1901. Falleció  a los 76 años en la ciudad de Buenos Aires en 1977.