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viernes, 19 de enero de 2024

Poemas de Héctor Gagliardi.


POEMA AL PADRE.

Oye negra, ¿te puedo hablar?

ya los chicos se han dormido

así que, así que deja el tejido,

que después te equivocas.

Hoy te quiero preguntar,

por qué motivo las madres amenazan a sus hijos

con ese estribillo fijo de “¡ah cuando venga tu padre!”

y con tu padre de aquí, y con tu padre de allá,

resulta de que al final, al verme llegar a mí,

lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados.

Y yo que vengo cansado de trabajar todo el día,

recibo de bienvenida una lista de acusados,

tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme,

igual que hacía mi padre al escuchar a mi vieja

Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal

que en medio del temporal se erigía en defensora,

lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal,

si los perdono, “que ejemplo ¿es así como los educas?”

si los castigo “eres bruto, no tienes sentimientos”.

A mí, a mí que llegué contento y no tuve más remedio

que poner cara de serio y escuchar tu letanía,

a mí, a mí que me paso el día pensando en jugar con ellos

yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo,

de la gente y de todo lo que pasa.

Los hijos son la esperanza y el porqué de nuestras vidas,

por eso nunca les digas “¡ah! cuando venga tu padre”,

no quiero encontrar culpables, quiero encontrar alegría,

que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre,

que consiguió que a mi padre lo imaginara un verdugo,

él llegaba y te aseguro que se acababan las risas.

Y en lugar de una caricia o hablarle como a un amigo,

lo miraba compungido, presintiendo una paliza,

y el pobre, que me entendía, sacudiendo la cabeza

escuchaba con tristeza lo que mi madre decía.

Y que él, y que él de sobra sabía “¡que con este no se puede,

que me pinta las paredes, que trajo las suelas rotas,

que la calle, la pelota, que me saca canas verdes!”.

A la cama sin cenar, aburrido me ordenaba,

mi madre me consolaba y yo, y yo lo culpaba a él,

a él que había llegado recién de trabajar cansado

y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras.

Los hijos nunca analizan el sentimiento del padre,

porque el brillo de la madre es tan fuerte, que lo eclipsa

solo le hacemos justicia cuando nos toca vivir a nosotros su problema,

¡ay…  si mi padre viviera! que recién lo comprendí

y por qué nunca me dijo lo mucho que me quería.

Si hoy yo sé cuánto sufría al ver enfermo a su hijo

porque me miraba fijo el primer pantalón largo

y se, y sé que hasta me habrá besado cuando yo estaba dormido

hoy que todo lo comprendo, ¿por qué no estás a mi lado?

¿por qué no estás ahora para besarte bien fuerte viejo lindo?

y ofrecerte mi cariño a todas horas.

Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón,

porque te pide perdón pensando en aquellos días

en que ciego no veía que eras puro corazón,

déjame negra que llore, es tan lindo desahogarse.

En fin, veamos que hacen nuestros futuros señores

mira esos pantalones, tápale un poco a la nena

si, si, ya sé, no me lo digas, hoy se fue a la calle sola,

acuéstate rezongona, mañana, mañana será otro día.

Héctor Francisco Gagliardi  nacido barrio de Constitución de la Ciudad de Buenos Aires el 29 de noviembre de 1909. Fallece en la Ciudad de  Mar del Plata el 19 de enero de 1984. Fue un destacado poeta, recitador y letrista de tango argentino, conocido por sus poesías y textos en lunfardo. Reconocido hincha de Racing Club de Avellaneda.

Escribió un poema famosísimo sobre fútbol llamado “La pelota de treinta”.

“Bajo el solazo de enero

elegimos "el picado".

Con los dos arcos cruzados

que revoleamos primero,

de 'pique' quedó 'el tachero'

por no jugar 'el petizo'...

Es que la madre no quiso:

tenía botines nuevos...

 

La pelota era de treinta,

comprada en delegación...

Su bautizo fue 'un tapón'

que casi mas la revienta.

«-Pierde, paga!», fue el alerta

que se le dio al afanado

que la pateó de 'abocado'

teniendo la cloaca en puerta.

 

Empezamos a jugar

con un pique entreverado,

que, por mirar al costado,

nadie saltó a cabecear...

La tuvimos que parar

porque venía una vieja

que entre rezongos y quejas

no acababa de pasar...

 

Jugando con la pared,

-que es el wing que más la pasa-,

si es que un balcón no rechaza

de a traición en 'reculié'-,

cantando se la dejé

al hijo del carbonero...

¡Se gambeteó hasta el arquero!

Cuando vino... ¡lo abracé!...

 

Retemblaba el empedrado

en esa tarde de enero...

¡Es de fierro el uno a cero

cuando es parejo 'el picado'!

De "yapa" se había asomado

el padre de Genarito...

y el pibe sacó limpito

un "balazo" de 'El pelado'.

 

Por culpa de aquella chata

nos hicieron el empate.

Y le gritamos '¡cerrate!...'

Y va el "ruso", y se abatata.

¡Si al picar entre las patas

la patea al cadenero!...

Llegaron ellos primero...

y 'nos metieron la tapa'.

 

El guardapolvo anudado,

que cuando se embolsa el viento

hace 'joroba de adentro',

ya lo tenía manchado...

Con el pecho había parado

un rebote de pared

que hizo volar el cartel

de: '¡Ojo! Recién pintado'.

 

De apurado la fue a 'pifiar'

por no pararla el 'Gordito'...

y fue un tranvía maldito

que la vino a destrozar...

La tuvimos que mirar

serenita por la vía...

Fue un cachito de agonía...

y a quedarse sin jugar...

 

El más pibe del 'picado'

la trajo partida en dos

y el 'gordo' juró por Dios

que veinte tenía guardados

y que mañana o pasado

iba a tener otros diez...

ya lo había dicho otra vez

que la perdió de 'afanado'...

 

A la orilla del cordón

nos sentamos aburridos

a mirar entristecidos

nuestra pasada ilusión

que mostraba el corazón

en dos mitades abierta...

¡pobre pelota de treinta

comprada en delegación!...”

Alcanzó la mayor venta de libros en la historia argentina logrado por un poeta, llegando a vender un millón y medio de ejemplares. Autor de múltiples libros que se volvieron éxitos editoriales –“Puñado de emociones”, de 1941; “Versos de mi ciudad”, de 1944; “Por las calles del recuerdo”, de 1946; “Esquina de barrio”, de 1949; y “El sentir de Buenos Aires”, de 1981, otros.

Sus relatos hablan de las emociones comunes y sencillas de los hombres; de los personajes del barrio, de sus ilusiones, esperanzas, fantasías y tristezas  que llegaban a la gente y lo hizo suyo y querido.

Publicado en "El Reginense" Guillermo Pirri Argentino.

jueves, 28 de febrero de 2019

Bolita de ojito de Héctor Gagliardi.


Te conocí de pasada
en aquella librería,
cuando del "cole" volvía
con toda la purretada.
Y por gustarme de entrada,
ya te deje en la vidriera
la impresión tibia y sincera
de mi nariz achatada...



Por vos. bolita coqueta,
esa tarde ya "cobré",
porque el café derramé,
distraído. en la carpeta,
pero ese mes la libreta
por derecha trajo un diez
y fue la primera vez
que te lavé en la pileta.



¡Cuántas medias destrozaba
por tirarte arrodillado!
¡Las veces que habré limpiado
el camino en que pasabas!
Con mi aliento te empañaba
al preparar un "birulo"
y me fijaba si alguno,
por las dudas, "la rezaba"....



Cien hoyos te fabriqué
con tapas de naranjín:
con el taco del botín
¡las "quemas" que te salvé!
¡Cuántas veces les grite
"se la mido cuando quiera"!
Y en un descuido cualquiera
te arrimaba con el pie...



Te escondía en un momento
en la funda de la almohada,
cuando mi vieja, enojada,
las iba de "allanamiento"...
Y yo. gozando por dentro,
me dejaba revisar,
y cuando me iba a acostar
te mordía de contento...



La vida nos separó,
bolita blanca de "ojito":
ya no soy el mocosito
que una tarde te compró.
Hoy la suerte me tiró
para el hoyo del Destino,
y un "mal repe" en el camino
más "cachuzo" me dejó...




Ya no me queda más nada
del "sin vista y sin corona"
me ha ido "como la mona"
por las calles asfaltadas...
Y si la Muerte, emperrada,
me la midiera con luz,
yo me juego hasta la cruz...
¡Total... ya no hay más salvada!

sábado, 29 de noviembre de 2014

SERÁ JUSTICIA de Héctor Gagliardi.


Señor Juez de la suprema
que entiende el merengue mío,
a ver si me arregla el lío
y me peina la condena;
francamente, me da pena
de que un hombre como Usia
se meta en la vida mía
siendo una cosa privada,
total...por esa pavada
que hice los otros días.
Es claro de que si busca
dejo mucho que desear,
pero no puede negar
que soy el rey de la furca,
la vida es café a la turca
donde la borra se asienta
y cada cual se la cuenta
de acuerdo con lo que hace:
usted con la prima facie
y yo ...con las herramientas...!
Además, queda muy feo,
como le dije en la audiencia,
que todo Juez de sentencia
me venga a tratar de reo...
y pensá de que al “Seis Dedos”
en lo mejor de un bautizo
por sacarme sin permiso
el plato con las mollejas
lo deje con la bandeja
desfalleciendo en el piso...!
Y olvídese por un rato
de tomarla tan en serio,
si ya no tiene remedio,
¿para qué revuelven tanto...?
Menos fojas, menos autos
y menos farolerías...
y además querido Usía
hay que ser mas imparcial
mucha sonrisa al fiscal
y a mi...ni los buenos días...!
Pero a usted con microscopio,
ya me lo tengo observado,
porque soy un procesado
que tiene su motu propio,
ya son tres los habeas corpus
que se empeña en rechazar...
Pero usted , para firmar,
¿qué necesita...? ¿Una alfombra...?
Tiene renglones de sobra
y dice...¡Que no ha lugar!
Ya mi asunto se ha corrido,
como el punto de una media,
y si usted se va de feria
no me deje refundido...!
Es por eso, que yo pido,
que por Ley , se anule todo...
y no salpiquen de lodo,
la moral de un hombre apto...!
a quien usted de ipso facto,
lo trato de grosso modo...!
Recuerda, ¿qué le decía...?
“la vida es café a la turca”...!
a mí me gusto la furca,
como a usted la abogacía...!
usted podrá ser muy Usía,
pero yo, soy muy Pardales,
y si a usted en los Tribunales,
le sacan mucho el sombrero,
sepa que a mi, cuando llego,
me sacan ....las digitales...!
Por eso, que es denigrante
que andemos a cada rato,
peleando a lo perro y gato,
todo un Juez y un scruchante:
los dos vamos adelante,
con los mismos pareceres,
y un solo fin : las mujeres;
a usted...lo manda: Justicia
y a mi...la ñata Felicia,
hija del rengo Paredes...!
Cuando salgo a trabajar
a mi ñata, con un beso,
le digo chau...si regreso,
y adiós, si me agarran mal...
Yo nací para esquivar,
y usted, para castigarme...
pero usted, tuvo una madre,
y yo, la calle y el frío,
a usted le sobra apellido
y yo...y yo, ¿para qué amargarme?

Héctor Gagliardi  fue un destacado poeta, recitador y letrista de tango que llegaba con sus recitados a la gente; nació en el barrio de Constitución un 29 de noviembre de 1909 viviendo su infancia y juventud en el barrio de San Telmo.
Tenía una estampa bien porteña y tana (italiana). Sus libros de poemas alcanzaron las mayores ventas de libros alcanzó en la historia argentina. Íntimo amigo del poeta del lunfardo Celedonio Flores quien lo impulsó a recitar sus versos en público, haciéndolo por primera vez en un bar de la cortada Carabelas centro nocturno centro tanguero por excelencia en la noche porteña. La buena fortuna quizó que lo escuchara un productor  que  lo llevó a LR3 Radio Belgrano, donde para recitar sus poesías en el programa de Jabón Federal, alcanzando un resonante éxito.
Fue un gran observador  y sabía captar captar los rasgos de los personajes que llegaba al corazón, al sentimiento de sus escuchas o lectores.
Publicó  los siguientes libros: "Puñado de emociones", prologado por Alberto Vaccarezza , "Versos de mi ciudad", "El sentir de Buenos Aires", "Esquina de barrio", con prólogo de Cátulo Castillo, "Por las calles del recuerdo", presentado por Homero Manzi .
Comienza el año 1984 y tiene una propuesta para actuar en Mar del Plata tiene problemas de salud el médico aconseja no trabajar y no le hace caso. Falleció en Mar del Plata el 19 de enero de 1984.

jueves, 23 de octubre de 2014

El conscripto de Héctor Gagliardi.

Le sucedió a fulanito,
el nombre no viene al caso,
de veinte años escasos,
de presumir el mocito,
y a pesar de los escritos,
que presento un abogado,
por un año lo mandaron,
a vestirse de conscripto...

La madre se desmayó,
y las hermanas lloraron,
el día que comprobaron,
que el doctor no lo salvó,
y él que siempre se peinó,
con jopo y a dos cepillos,
le pasaron el rastrillo,
y sin melena quedó...

Empezó a comprobar,
de que el sol sale temprano,
y un matecito en la mano,
para poder despegar,
nadie lo viene a sebar,
porque alla no esta la vieja,
que te acaricie la oreja,
para hacerte levantar...

Se le acabó la carne dura,
y que esto me hace mal,
y que tiene poca sal,
y a mi no me den verduras,
porque apretar la cintura,
un día se puede hacer,
pero al trote y sin comer,
se terminan las posturas...

Allí aprendio que el teniente,
no es uno de bigotitos,
que pasa con el autito,
para ver a la de enfrente,
porque ese de repente,
con el grito !cuerpo a tierra!,
hasta Colón te recuerda,
descubriendo el continente...

El no estaba acostumbrado,
a tener que obedecer,
y menos tener que ser,
el petizo de los mandados,
pero sargentos y cabos,
le sacaron en tres días,
la vagancia que tenía,
en el cuerpo acumulado...

El sol le tostó la cara,
y de tanto !sobre el hombro!,
fue notando con asombro,
que el fusil ya no pesaba,
las manitos delicadas,
se le tornaron callosas,
y hacía sonar las baldosas,
cada vez que se cuadraba...

Poco a poco entro a querer,
hasta el sargento primero,
y fué el teniente un compañero,
que lo hacía obedecer,
sin hacerle comprender,
de que era un superior,
y sin notarlo, sintio
cariño por el cuartel...

Y fue una tarde, cualquiera,
que volviendo del campito,
traspirado, tostadito,
y levantada la visera,
sintió nacer esa fiera,
que escondemos en el pecho,
cuando en el mastil derecho,
vio flamear nuestra bandera...

Es que a veces no podemos,
expresar nuestro sentir,
porque es difícil medir,
hasta donde la queremos,
pero por dentro sabemos,
que hasta el alma se agiganta,
cuando pasa azul y blanca,
con los colores del cielo...

sábado, 28 de junio de 2014

ME LLAMO TANGO - HECTOR GAGLIARDI.

¡Con permiso... soy el Tango...! 

penal en el travesaño 

yo soy el tango que llega 

soy La París y el estaño 

por las calles del recuerdo 

soy bandoneón y organito donde nací, 

ni me acuerdo soy dibujo de Lotito 

en una esquina cualquiera gorrión de plaza y canario...! 

.

Una luna arrabalera y un bandoneón,

son testigos...Soy tribuna popular 

.

¡Yo soy el Tango Argentino que ante  

el empate, se agranda, donde guste...  

y cuando quiera...! 

.

y soy lujo a cuatro bandas 

sobre el paño del billar.



Por la calle El Porteñito soy grito de:  

"No va más..." 

entre El Choclo y La Payanca que en  

la "Rula" nos conmueve... 

un servidor se abrió cancha y soy ese 

"Ancar de nueve" 

al compás de un organito 

que hasta los "secos" miramos  

y a la luz de un farolito 

y soy Jara y Leguisamo  

escondido entre glicinas 

peleando un bandera verde...! 

.

En el atrio de una esquina 

una noche de verano soy guitarra milonguera  

me apadrinó El Entrerriano y Corrientes  

y Esmeralda con  La Morocha Argentina.. .! 

.

Soy luna sobre la espalda encorvada, del linyera, 

Me diplomé en las trenzadas 

soy mantel de Nochebuena,  

de turbios peringundines y baile de Carnaval,  

y en los tristes cafetines  

soy silencio de yerbal  

me encontró la madrugada bajo el cielo Misionero,  

sobre la crencha engrasada soy silbido de boyero  

de algún taita compadrón y asfalto de diagonal...! 

.

Se hizo hombre este varón que allá  

por el novecientos... 

.

Soy en el Sur... petrolero 

.

¡De taura se vino al Centro y en el Norte... 

leñador del lao' de Constitución...! 

soy en Córdoba "Doctor" y en la Pampa chacarero, 

Y tirando el espinel manzana en Río Negro por el año... 

dieciocho y parralito en San Juan, 

soy la zafra en Tucumán 

me encontré con un morocho llamado... Carlos Gardel,  

.

y la Vendimia... en Mendoza  

del brazo me fui con él y la dulzura grandiosa 

a mostrar mi clase en Francia de la palabra... ¡Mamá...! 

que para darme importancia me bautizó  

"Le tangó..."  

.

Tengo esa dulce tristeza como acentuando en la "o" 

de todos los que sentimos el compás de mi elegancia... 

.

¡por eso... el Tango Argentino! 

es un canto de terneza. 

.

¡Y aquí... me tienen de vuelta que  

se baila...  con pereza... sencillo... como esos patios  

y se escucha... recordando donde se duermen los gatos 

mientras llega acariciando debajo de las macetas 

las puertas del corazón  

que se defienden coquetas el gemir  

del bandoneón del malón de las hormigas  

de Pichuco, rezongando...!  

con las patitas metidas en zapatitos de latas 



¡Señores... Me llamo Tango...! 

.

donde el agua la retrata yo soy el tango 

que llega a una rosa presumida...! 

por las calles del recuerdo dónde nací, ni me acuerdo. 

.

¡Soy columna mercurial en una esquina cualquiera  

de la emoción ciudadana una luna arrabalera  

soy Avenida Quintana  

y un bandoneón... 

son testigos... y baldío de arrabal. 



¡Yo soy el Tango Argentino 

nockaut en el Luna Park donde guste...  

y cuando quiera!

jueves, 26 de junio de 2014

VARÓN - Héctor Gagliardi.

VARÓN -  Héctor Gagliardi.
Yo se que te estas peinado,
para salir enseguida,
que dejaste la comida,
por encontrarla quemando,
que te vestís ensayando,
ese paso que aprendiste,
y todo lo que pediste,
tu madre lo va alcanzando...

Como sabe la viejita,
lo que tu apuro reclama,
te dejó sobre la cama,
tu camisa favorita,
bien planchada, prolijita,
al lado de la corbata,
mientras rasca en la solapa,
el lunar de una manchita...

Es claro que no lo ves,
para vos no es importante,
para vos lo interesante,
es de llegar al café,
donde triunfan los express,
generales, codillos,
y el humo del cigarrillo,
le pone toldo a un mashé...

allí esta la muchachada,
del partidito al billar,
después te irás a bailar,
para caer de pasada,
al volver de madrugada,
otra vez por el café,
y entrar a casa recién,
con la gente levantada...

Lo que te pasa no es raro,
estas en la edad incierta,
del chico que se despierta,
teniendo pantalón largo,
en ese peldaño amargo,
de la escala de la vida,
que por mirar hacia arriba,
se olvida lo que pisamos...

Es claro que sos muy dueño,
para eso trabajás,
y hasta de yapa entregás,
la cuarta parte del sueldo,
por eso que a vos en cuello,
tenés derecho a gritar,
!la toalla donde está!,
!a ver si me traen pañuelos!..

Sos el hombre de la casa,
la esperanza del mañana,
que al discutir con tu hermana,
la hiere tu desconfianza,
que la pone en la balanza,
de tu experiencia mezquina,
diplomada en una esquina,
molestando a las que pasan...

Que si tu padre protesta,
por la vida que llevás,
enojandote te vas,
tirando la servilleta,
sin ver que tu madre inquieta,
llorando corre a buscarte,
y que te moja al besarte,
cuando te alcanza en la puerta...

Pero, decime...
tenés o no tenés corazón ?
o vale mas la reunión,
de la mesa del café,
que ese llanto que le ves,
en los ojos a tu madre,
o que esperas, que sea tarde,
para llorarla después...

Pero, quedate un día,
una noche tan siquiera,
dejala que ella te vea,
y que tiemble de alegría,
que tocándote te diga,
esta muy dura la almohada ?,
y que su mano arrugada,
te acaricie todavía...

Dale una vez la razón,
a quien tanto te defiende,
a quién tanto te comprende,
con todo su corazón,
que se duerma de un tirón,
y sin esperar tu llegada,
yo, yo te pido esta gauchada,

porque he sido igual que vos...