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viernes, 6 de marzo de 2026

De homonimias y polisemias.

De homonimias y polisemias.

Por Danilo Albero.

Releí fragmentos marcados de El Buscón, quizás en busca de un poco de sutileza poética en estos momentos en que los lenguajes prosaicos y ramplones han invadido la realidad cotidiana y el discurso de políticos.

Cuando nuestro actual presidente habla de periodistas y opositores como “mandriles con adermicina” (clara alusión a que los violó, de allí sus nalgas rojas y la necesidad de un cicatrizante) y a un gobernador de la oposición, “eunuco impotente” -detalle no menor, el gobernador tiene dos hijos, el presidente solo “hijitos de cuatro patas”-. Y periodistas radiales y televisivos hablan de “hacerse el pelotudo”, “me chupa un huevo” o “me da por las pelotas”; cuando yo era chico, nos hacían escuchar radio para “aprender a hablar bien”. No diría lo mismo en estos momentos.

Hace un par de años tomé nota de un artículo de un académico de la RAE donde aclaraba que Cervantes empleó 23.000 palabras diferentes mientras que hoy un ciudadano común usa sólo 5.000.

Basta leer El viaje del Parnaso para ver, basado en su experiencia embarcado en la batalla de Lepanto, los símiles poéticos de las distintas partes de una galera:

“la popa, de materia estraordinaria, bastarda, y de legítimos sonetos… la racamenta, que es siempre parlera,

toda la componían redondillas…

todas las obras muertas componían

o versos sueltos, o sestinas graves

que a la galera más gallarda hacían”.

 

LAS 4.999

Leyendo diarios y notas de escritores conocidos veo que muchos difícilmente lleguen a las 4.999.

Hojeo en una librería la contratapa de un libro sobre una autora hecha por una compatriota, escritora y periodista, que publica en medios extranjeros, “ella es un satélite cándido y lascivo a la vez”; lascivo es lujurioso, antónimo de cándido. Recuerdo una nota en El País de Madrid donde un compatriota novelista y corresponsal, residente en España, portador de múltiples premios, periodísticos y literarios, habla de “cucarachas y otros animales”. Evoca una mención de Pío Baroja de un cartel que vio en el madrileño mercado de El Rastro: “se venden galápagos y otros animales domésticos”.

Me fui por las ramas; releí El Buscón, decía, y me encontré con este delicioso fragmento cuando el protagonista se refiere a su padre:

“Por estas y otras niñerías, estuvo preso; aunque, según a mí me han dicho después, salió de la cárcel con tanta honra que le acompañaron doscientos cardenales, sino que a ninguno le llamaban ‘señoría’”.

Más adelante, cuando habla de su madre:

“Hubo fama que reedificaba doncellas, unos la llamaban zurcidora de gustos; otros algebrista de voluntades desconcertadas, y por mal nombre alcagüeta”.

En estos dos párrafos, Quevedo hace un uso magistral del lenguaje poético a través de dos recursos: la homofonía -palabras que suenan igual pero con significado distinto- y polisemia -vocablos que admiten más de una interpretación- para retratar a los genitores del narrador e introducirnos, con son de guasa, en su novela picaresca, la vida de Don Pablos.

En el caso del padre, la homofonía se lee en la ironía con que refiere a los castigos recibidos en prisión -exaltada por el “según a mí me han dicho”- ya que los cardenales mencionados son las marcas violáceas de los azotes recibidos, por eso “a ninguno le llamaban ‘señoría’”, y no la autoridades eclesiásticas.

En el caso de su madre, utiliza la polisemia para esbozarnos su oficio, “reedificaba doncellas”, que refiere a volver a construir, restaurando lo deteriorado, en este caso la virginidad, cosiendo el himen de jóvenes que pretende casarse, por eso la llamaban “zurcidora de gustos”; y “algebrista de almas desconcertadas”, donde algebrista no es un matemático sino el médico especializado en tratar huesos dislocados, desconcertado alude a la luxación. Por eso el final del retrato de la madre, “y por mal nombre alcagüeta”.

MAS DE UN SENTIDO

Una de las posibilidades más bellas del lenguaje poético es el virtuosismo en el uso de polisemias y homonimias; permiten expresar mensajes con más de un sentido, que pueden ser interpretados por el lector o recitador con distintos matices.

Siguiendo con el estilo de Quevedo, dejo de lado la homofonía -tuvo y tubo- y voy a la polisemia; dos ejemplos de palabras trisémicas: busto (pecho femenino; escultura; parte superior del cuerpo humano) y cañón (pieza de artillería; parte de un arma de fuego; accidente geográfico), en este último caso, cuando padecemos películas bélicas, donde se habla en inglés, dobladas o subtituladas al español, encontramos, ¡maravilla!, con que barrel (barril y cañón de arma de fuego) es traducido, de manera ineluctable “barril”.

Rescaté una pentasémica: casco (protección para la cabeza; urbano; cuerpo del barco; uña del animal, recipiente), me quedé corto: pienso que admite por lo menos tres acepciones más, lo cual la hace octosémica.

UN SONETO

De la relectura de El buscón, me acude este soneto de Quevedo, que me jacto de saber de memoria, y que hoy corre el riesgo de ser censurado por políticamente incorrecto y machista -dejando de lado las connotaciones de puto, en la época, además del fatigado “que comete pecado nefando”-, Desengaño de las mujeres:

“Puto es el hombre que de putas fía,

y puto el que sus gustos apetece; puto es el estipendio que se ofrece

en pago de su puta compañía.

Puto es el gusto, y puta la alegría

que el rato putaril nos encarece;

y yo diré que es puto a quien parece

que no sois puta vos, señora mía.

Más llámenme a mí puto enamorado,

si al cabo para puta no os dejare; y como puto muera yo quemado

si de otras tales putas me pagare, 

porque las putas graves son costosas,

y las putillas viles, afrentosas”.

En el segundo verso del segundo cuarteto “rato” puede aludir al espacio breve de tiempo, pero también a un gusto o disgusto pasajero.

En el primer verso del segundo terceto “pagare” alude a la afición o encariñarse; y en el segundo verso “grave” también puede referir a una persona muy importante o de alcurnia.

Es fácil adornar el vuelo del propio prestigio con plumas ajenas, por eso me refugio en este otro soneto de Quevedo que lleva el acápite: “Aconseja a un amigo que estaba en buena posesión de nobleza, no trate de calificarse, porque no le descubran lo que no sabe” y donde le recuerda la historia de Faetón.

Aquél, persuadió al dios Apolo para que lo dejara conducir el carro del sol y así demostrar a sus amigos que, efectivamente, era su hijo. Faetón perdió el control del carro, puso en riesgo al cielo y a la tierra, fue fulminado por el rayo de Zeus y cayó frente a la costa de Venecia, Ovidio cuenta la historia en Metamorfosis y Rubens la representa en un cuadro, dice Quevedo: “Estudia en el osar de ese mozuelo, / descaminado escándalo del polo; / para probar que descendió de Apolo, / probó, cayendo, descender del cielo”.

El comienzo de nuestra actual decadencia, moral y política, es por malhablados profusos en vulgarismos y parvos de lexicón.

* El lector podrá más artículos en daniloalbero.com.ar

Publicado en LA PRENSA.

https://www.youtube.com/watch?v=wTyX4Fdmt-E

miércoles, 3 de agosto de 2022

El reloj de arena de Francisco de Quevedo.


¿Qué tienes que contar, reloj molesto,
en un soplo de vida desdichada
que se pasa tan presto;
en un camino que es una jornada,
breve y estrecha, de este al otro polo,
siendo jornada que es un paso solo?
Que, si son mis trabajos y mis penas,
no alcanzarás allá, si capaz vaso
fueses de las arenas
en donde el alto mar detiene el paso.
Deja pasar las horas sin sentirlas,
que no quiero medirlas,
ni que me notifiques de esa suerte
los términos forzosos de la muerte.
No me hagas más guerra;
déjame, y nombre de piadoso cobra,
que harto tiempo me sobra
para dormir debajo de la tierra.

     Pero si acaso por oficio tienes
el contarme la vida,
presto descansarás, que los cuidados
mal acondicionados,
que alimenta lloroso
el corazón cuitado y lastimoso,
y la llama atrevida
que Amor, ¡triste de mí!, arde en mis venas
(menos de sangre que de fuego llenas),
no solo me apresura
la muerte, pero abréviame el camino;
pues, con pie doloroso,
mísero peregrino,
doy cercos a la negra sepultura.
Bien sé que soy aliento fugitivo;
ya sé, ya temo, ya también espero
que he de ser polvo, como tú, si muero,
y que soy vidrio, como tú, si vivo. 

miércoles, 9 de marzo de 2022

CUERPO DE MUJER; RÍO DE ORO de BLAS DE OTERO.

CUERPO DE MUJER; RÍO DE ORO
de BLAS DE OTERO.

CUERPO DE MUJER; RÍO DE ORO.
... Tántalo en fugitiva fuente de oro.
F. DE QUEVEDO
Cuerpo de la mujer, río de oro 
donde, hundidos los brazos, recibimos 
un relámpago azul, unos racimos 
de luz rasgada en un frondor de oro.

Cuerpo de la mujer o mar de oro 
donde, amando las manos, no sabemos, 
si los senos son olas, si son remos 
los brazos, si son alas solas de oro...

Cuerpo de la mujer, fuente de llanto 
donde, después de tanta luz, de tanto 
tacto sutil, de Tántalo es la pena.

Suena la soledad de Dios. Sentimos 
la soledad de dos. Y una cadena 
que no suena, ancla en Dios almas y limos.

sábado, 29 de enero de 2022

A un amigo que retirado de la corte pasó su edad de Francisco de Quevedo.

Dichoso tú, que alegre en tu cabaña,
mozo y viejo espiraste la aura pura,
y te sirven de cuna y sepultura,
de paja el techo, el suelo de espadaña.

En esa soledad que libre baña
callado Sol con lumbre más segura,
la vida al día más espacio dura,
y la hora sin voz te desengaña.

No cuentas por los Cónsules los años;
hacen tu calendario tus cosechas;
pisas todo tu mundo sin engaños.

De todo lo que ignoras te aprovechas;
ni anhelas premios ni padeces daños,
y te dilatas cuanto más te estrechas.

viernes, 20 de agosto de 2021

Un poema de Francisco de Quevedo (1580-1645).


Pues amarga la verdad,
quiero echarla de la boca; 
y si al alma su hiel toca,
esconderla es necedad. 
Sépase, pues libertad 
ha engendrado en mi pereza 
                     la pobreza

    ¿Quién hace al tuerto galán
y prudente al sin consejo? 
¿Quién al avariento viejo
le sirve de río Jordán? 
¿Quién hace de piedras pan,
sin ser el Dios verdadero?
                      El dinero

    ¿Quién con su fiereza espanta
el cetro y corona al rey? 
¿Quién, careciendo de ley,
merece nombre de santa? 
¿Quién con la humildad levanta 
a los cielos la cabeza? 
                      La pobreza

    ¿Quién los jueces con pasión, 
sin ser ungüento, hace humanos, 
pues untándolos las manos 
los ablanda el corazón? 
¿Quién gasta su opilación 
con oro y no con acero? 
                     El dinero

    ¿Quién procura que se aleje 
del suelo la gloria vana? 
¿Quién, siendo toda cristiana, 
tiene la cara de hereje? 
¿Quién hace que al hombre aqueje 
el desprecio y la tristeza? 
                     La pobreza

    ¿Quién la montaña derriba 
al valle; la hermosa al feo? 
¿Quién podrá cuanto el deseo, 
aunque imposible, conciba? 
¿Y quién lo de abajo arriba 
vuelve en el mundo ligero? 
                      El dinero

viernes, 11 de septiembre de 2020

A Roma sepultada en sus ruinas de Francisco de Quevedo.

A Roma sepultada en sus ruinas.

Buscas en Roma a Roma, ¡oh, peregrino!,
y en Roma misma a Roma no la hallas;
cadáver son las que ostentó murallas,
y tumba de sí proprio el Aventino.


Yace donde reinaba el Palatino;
y limadas del tiempo, las medallas
más se muestran destrozo a las batallas
de las edades que blasón latino.


Sólo el Tibre quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya, sepoltura,
la llora con funesto son doliente.


¡Oh, Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura.

Francisco de Quevedo
poeta español del Siglo de Oro.

lunes, 15 de junio de 2020

El sol, la rosa y el niño de Miguel Hernández (1910-1942).

El sol, la rosa y el niño 
de Miguel Hernández.

El sol, la rosa y el niño
flores de un día nacieron.
Los de cada día son
soles, flores, niños nuevos.

Mañana no seré yo:
otro será el verdadero.
Y no seré más allá
de quien quiera su recuerdo.

Flor de un día es lo más grande
al pie de lo más pequeño.
Flor de la luz el relámpago,
y flor del instante el tiempo.

Entre las flores te fuiste.
Entre las flores me quedo.

Miguel Hernández Gilabert  nace en Orihuela, Alicante, 30 de octubre de 1910.
Hernández se alistó en el bando republicano. En el verano de 1936 también se afilió al Partido Comunista de España.
Hijo de campesinos, desempeñó entre otros oficios, el de pastor de cabras. Guiado por su amigo Ramón Sijé, se inició en la poesía desde los veinte años; publicó su primer libro “Perito en lunas” en 1933 y posteriormente, los sonetos agrupados en “El rayo que no cesa”, marcaron la experiencia amorosa del poeta.

Durante la guerra civil española militó muy activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado y condenado a muerte al terminar el conflicto, , se le conmuta por la de treinta años pero no llega a cumplirla porque muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante. Antes de morir, enfermo y detenido, publicó su última obra, “Cancionero y romancero de ausencias”.  En su obra se encuentran influencias de Garcilaso de la Vega, Luis de Góngora, Francisco Quevedo y San Juan de la Cruz.

jueves, 15 de agosto de 2019

Este mundo es juego de bazas, que solo el que roba triunfa y manda - Francisco de Quevedo (1580-1645).

Este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda.

    Toda esta vida es hurtar,
no es el ser ladrón afrenta,
que como este mundo es venta,
en él es proprio el robar.
Nadie verás castigar
porque hurta plata o cobre:
que al que azotan es por pobre
de suerte, favor y trazas.
Este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda.

    El escribano recibe
cuanto le dan sin estruendo,
y con hurtar escribiendo,
lo que hurta no se escribe.
El que bien hurta bien vive;
y es linaje más honrado
el hurtar que el ser Hurtado:
suple faltas, gana chazas.
Que este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda.

    Mejor es, si se repara,
para ser gran caballero,
el ser ladrón de dinero
que ser Ladrón de Guevara.
El alguacil con su vara,
con sus leyes el letrado,
con su mujer el casado
hurtan en públicas plazas.
Que este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda.

    El juez, en injustos tratos,
cobra de malo opinión,
porque hasta en la pasión
es parecido a Pilatos.
Protector es de los gatos,
porque rellenarlos gusta;
solo la botarga es justa,
que en lo demás hay hilazas.
Este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda.

    Hay muchos rostros exentos,
hermosos cuanto tiranos,
que viven como escribanos
de fes y conocimientos:
por el que beben los vientos,
es al que la capa comen;
no hay suerte que no le tomen
con embustes y trapazas.
Este mundo es juego de bazas,
que solo el que roba triunfa y manda.

- Chazas: En el juego de pelota, suerte en que esta vuelve contrarrestada y se para o la detienen antes de llegar al saque.
 - Gato: Ladrón, ratero que hurta con astucia y engaño.
- Botarga:  En las mojigangas y en algunas representaciones teatrales, vestido ridículo de varios colores.
- Trapaza: Fraude, engaño.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Un nuevo corazón, un hombre nuevo por Francisco de Quevedo.


Un nuevo corazón, un hombre nuevo 
ha menester, Señor, la ánima mía, 
desnúdame de mí, que ser podría 
que a tu piedad pagase lo que debo. 

Dudosos pies por ciega noche llevo, 
que ya he llegado a aborrecer el día, 
y temo que hallaré la muerte fría 
envuelta en (bien que dulce) mortal cebo. 

Tu hacienda soy, tu imagen, Padre, he sido, 
y si no es tu interés, en mí no creo, 
que otra cosa defiende mi partido. 

Haz lo que pide verme cual me veo; 
no lo que pido yo, pues de perdido, 
recato mi salud de mi deseo.


Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos (1580 – 1645), nació en el seno de una familia de hidalgos, es conocido como Francisco de Quevedo, fue un escritor español del Siglo de Oro constituye uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española. Ostentó los títulos de señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago. 

martes, 15 de octubre de 2013

"¡Ah de la vida!"... ¿Nadie me responde? de Francisco de Quevedo (1580-1645).

 
"¡Ah de la vida!"... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.

viernes, 4 de octubre de 2013

PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO de Francisco de Quevedo y Villegas.


Madre, yo al oro me humillo, 

Él es mi amante y mi amado, 
Pues de puro enamorado 
Anda continuo amarillo. 
Que pues doblón o sencillo 
Hace todo cuanto quiero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado, 

Donde el mundo le acompaña; 
Viene a morir en España, 
Y es en Génova enterrado. 
Y pues quien le trae al lado 
Es hermoso, aunque sea fiero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

Son sus padres principales, 

Y es de nobles descendiente, 
Porque en las venas de Oriente 
Todas las sangres son Reales. 
Y pues es quien hace iguales 
Al rico y al pordiosero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

¿A quién no le maravilla 

Ver en su gloria, sin tasa, 
Que es lo más ruin de su casa 
Doña Blanca de Castilla? 
Mas pues que su fuerza humilla 
Al cobarde y al guerrero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

Es tanta su majestad, 

Aunque son sus duelos hartos, 
Que aun con estar hecho cuartos 
No pierde su calidad. 
Pero pues da autoridad 
Al gañán y al jornalero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra 

(Mirad si es harto sagaz) 
Sus escudos en la paz 
Que rodelas en la guerra. 
Pues al natural destierra 
Y hace propio al forastero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero.