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sábado, 4 de abril de 2026

UNIVERSO POESIA (XVIII). Este cuore - Julián Centeya y otros poemas en lunfardo. Yapa: Julián Centeya en Los Malditos.

UNIVERSO POESIA (XVIII). Este cuore - Julián Centeya y otros poemas en lunfardo. Yapa: Julián Centeya en Los Malditos.


JULIAN CENTEYA
"el maldito".

JULIAN CENTEYA de BUENOS AIRES.
Nombre real: Amleto Enrique Vergiati
Seudónimos: Julián Centeya y Enrique Alvarado.

(15 de octubre de 1910 - 26 de julio de 1974).



Poemas lunfardos.

Este cuore
Julián Centeya

Cuando me dieron este cuore,
creo que Dios debía andarla de apoliyo,
porque me tocó un cuore poligriyo
y es por su culpa que me verdugueo.

No me sirve siquiera como un pucho,
donde hay un llanto juega de pañuelo,
se regala de gil para el consuelo.
¡Una cheno me enloco y lo serrucho!

Tener un cuore así de qué me vale,
se me sale del pecho, se me sale,
si me lo mangan pa' un laburo 'e cuarta.

;Qué bagayo ligué en la repartija!
Con este cuore así era una fija
la llaga con el jopio que me ensarta.



La ví llegar
(1944)

La vi llegar...
¡Caricia de su mano breve!
La vi llegar...
¡Alondra que azotó la nieve!
Tu amor -pude decirle- se funde en el misterio
de un tango acariciante que gime por los dos.

Y el bandoneón
-¡rezongo amargo en el olvido!-
lloró su voz,
que se quebró en la densa bruma.
Y en la desesperanza,
tan cruel como ninguna,
la vi partir sin la palabra del adiós.

Era mi mundo de ilusión...
Lo supo el corazón,
que aún recuerda siempre su extravío?.
Era mi mundo de ilusión
y se perdió de mí,
sumándome en la sombra del dolor.
Hay un fantasma en la noche interminable.
Hay un fantasma que ronda en mi silencio.
Es el recuerdo de su voz,
latir de su canción,
la noche de su olvido y su rencor.

La vi llegar...
¡Murmullo de su paso leve!
La vi llegar...
¡Aurora que borró la nieve!
Perdido en la tiniebla, mi paso vacilante
la busca en mi terrible carnino de dolor.

Y el bandoneón
dice su nombre en su gemido,
con esa voz
que la llamó desde el olvido.
Y en este desencanto brutal que me condena
la vi partir, sin la palabra del adiós...



La Musa Mistonga
Julián Centeya
Yo canto en lunfa mi tristeza de hombre
y ando en la vida con mi musa rante.
Ella es así, maleva, yo atorrante,
camina a mi costao y tiene un nombre.
Nació conmigo allá en Boedo y Chiclana
y se hizo mansa en juego de palmera.
Nunca una bronca, siempre cadenera
vivo con ella muy de la banana.
Me fue como me fue y a ella lo mismo,
una vez el altiyo, otra el abismo,
conforme con lo que es, nunca rezonga.
Fratela con mi suerte la cinchamos.
¡Pasaos de media raya la llevamos!
Sos mi nami mejor Musa Mistonga.

Julian Centeya y Aníbal Troilo.
Yo
A León Benarós, troesma y gomía

Lo bato sin esparo, claramente,
con el chamuyo que me dio la yeca;
yo soy un cusifai que francamente,
como Discepolín, se hizo en el feca.

De contrapinta se me dio la peca,
con una mina que me puso chanta.
Me la llevó un balurdo. Era una seca.
Deliró por el centro y fue yiranta.

Qué querés, Benarós, que yo te diga;
no me queda del pan más que una miga,
y a contramano un pensamiento fijo.

En la última tela voy jugado
pero habré de salvarme, ya estufado:
una cheno cualunque me amasijo.



JULIAN CENTEYA Y "PASCUALITO" PÉREZ.

En la cortada de arena
con tango de Juan de Dios,
esa vida hechar mi buena,
cuanta en la noche serena.
En la cortada de arena
bailé ganando un amor.

Me llamo Julián Centeya
no se le vaya a olvidar.
Si quiere buscar mi huella,
la encontrará por Pompeya.
Me llamo Julián Centeya
pa' lo que guste mandar...

Noche de un tiempo
que ya no vuelve...
Viejos recuerdos
que voy cantando...
Amores hondos
que se me fueron...
Toda tu gloria
la estoy llorando.


La cana.

A la final, ya ves, saltó la bronca
el gil, que se avivó, la fue de esparo
de cruzada un botón lo chapó al monga
y me sirven a mí, si no me paro.

Yo siento que ese fato mishio y raro
de vos me aleja y es lo que más siento
la parlo poco, lo sabés, y claro
y amas te es rejunao mi sentimiento.

Tu breón te cayó en cana, negra amada,
la tasuer me empaqueta de zarpada
y espero una aliviada en la sentencia.

Batile al bepi, que me fui de viaje,
portame entre otras cosas algún traje.
Yo me la aguanto. Vos tené paciencia.



Julián Centeya en Los Malditos.

El 26 de julio de 1974, día en que se cumplían 32 años de la muerte de Roberto Arlt y 22 años de la muerte de Eva Perón, se nos fue para el barrio de donde no se vuelve el hombre gris de Buenos Aires Amleto Vergiatti mas conocido como Julián Centeya.
Había nacido en Italia, allá por 1910, en el pueblo de Borgotaro, en la provincia de Parma, la última ciudad -recordaba él- que se rindió al fascismo. Mi viejo -recuerda Julián- Carlos Vergiatti, era periodista; trabajaba en el diario socialista "Avanti", del cual era jefe de redacción Benito Mussolini, quien andaba en amores con una rusa Angélica Balavanof.
Después de la marcha sobre Roma, 1920, la represión se descargó sobre la izquierda en Italia y el exilio se ofreció como única posibilidad de subsistir. Mi viejo tuvo que venirse como refugiado político con mi vieja, mis dos hermanas, yo y un perro que llamábamos Pri Pri. Y al mentar a su viejo, Julián se amasija en el recuerdo, como reclamando la posibilidad de volver a verlo, siquiera un minuto, como antes.

Mi viejo
Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleao del barrilete
Verlo a mi viejo
un tano laburante que la cinchó parejo, limpio y largo
y minga como yo
un atorrante
que la va de "sover"
y se hace el raro
Vino en "Conte Rosso
fue un espiro
tres hijos, la mujer, a más un perro
como un tungo tenáz cinchó de tiro
todo se lo aguantó: hasta el destierro
y aquí palmó
aquí yace adormecido
mi viejo, el pobre tano laburante
se las tomó una noche de descuido
y nos dejó un recuerdo lacerante
Qué mundo habrá encontrado en su apoliyo
si es que hay un mundo pa los que se piantan
quizás el cuore cuyo se hizo grillo
y su mano cordial es una planta.

Con el tano laburante y su familia llegó a la Argentina en 1922,cuando tenía 12 años. Primero intentaron suerte en San Francisco (Córdoba) donde el viejo "paraba la olla" trabajando la madera, enfrentando las dificultades siempre con alegría, con optimismo.

"El viejo carpintero fue mi gringo
grandote, bonachón, siempre polenta,"

pero, la miseria los cerca y los atrapa.

"Mi madre aguantiñó la mishiadura
ni una sola palabra
siempre chanta
el dolor le había puesto una dulzura
en los ojos tan claros de ternura
me daba pena verla siempre en yanta".

Ya no había lugar en la Argentina agraria para estos inmigrantes "de última" y bien pronto debieron instalarse en el conventillo de Buenos Aires, detrás de cuyo pintoresquismo - el patio con malvones, el farol alumbrando la milonga - escondían sus terribles rostros, la tuberculosis, la promiscuidad, el hambre.

"La vida fué pa ellos strafute
cinchar y mal vivir, duro programa
el destino jugó de farabute
y la miseria cruel se mandó el tute
Me vas a hablar a mi de cinerama"

Frustrado estudiante secundario, mandadero de comercio, jugador de fútbol, taquígrafo y mas que nada vagabundo, experto en el oficio de no hacer nada para encender los primeros versos:

Por el duro empedrado de Famatina al este
la novia quinceañera con cita de portón
y el corralón que tuvo la chatita celeste
y la luna de siempre plateando el paredón
Qué fue de la muchacha aquella que me amaba
Celina, aquella rubia, Celina se llamaba
su nombre era de cielo. Recuerdo que la amé.

Por entonces se hace hombre y poeta en el Boedo de fines de la década del 20.

"Yo lo trepé a Boedo
viniendo desde el fondo de Chiclana
y era muchacho
el Boedo legendario el de La Balear y El Aeroplano
el de Eufemio Pizarro y "la chancha" muerto de bala en la ancha vereda de la puerta del Biarritz
y mi junada de asombro entreveró a Gorki con Barleta
a Mario Mariani con Gustavo Riccio, a Chejov con Nicolás Olivari
cuando con dos monedas me compré "Versos de una...", que le editó Zamora a César Tiempo
Un Boedo con Una literatura de fábrica y de tango de gustaciones ácidas.

Un Boedo que enarbolaba una literatura molesta para los escritores bien comidos, para la gente sensata de las cátedras de Literatura, los editoriales y los diarios serios. A Julián, como a tantos otros, le salió al cruce la estructura cultural montada por la clase dominante.
El quería hablar del punga, del cafiolo, de la piba que lo encandiló (no morfo más que el pan de su sonrisa), de los chorros y los laburantes, dela musa mistonga y la musa de barro. No lo dejaron.
Quiso volar como poeta, y lo bajaron enseguida, arrinconándolo en una radio, en un diario, donde el alma se le iba a jirones y donde solo de vez en cuando podía enarbolar un verso.
Publicó, sin embargo, varios libros de poemas y una novela El Vaciadero. Pero lo mejor de él se desperdició en las charlas interminables de la madrugada,

"con luz de pucho y copa levantada
en el boliche aquel de la cortada
tan cordial y tan nuestro como el Queco".

Por eso fue desparejo como poeta. Por eso le faltó continuidad. Cómo la iba a tener luchando con las cédulas judiciales de desalojo, contra la guita que no alcanza

"en un mundo, pibe
donde para caminar hay que pisar al otro".

De ahí su desilusión y el alcohol, la amargura y ese himno a la frustración y al escepticismo que tituló como despedida con el nombre lunfardo de la muerte:

ATORRO
Encanutado en la última pilcha
negao a todo
piantado de mí
En la pinchada que da el atorro
como de nada
puesto en el forro
de un jonca e' pino me iré de aquí
Linda sbrufata la de mi vida
me puso chanta "mamá" miseria
si todo ha sido una piojería
no se dió una, siempre en la vía
pa mi cincharla fue cosa seria
Sobre mi llaga pasé la lengua
cuando la chanta se tomó el piro
y en la mentira de otra salvada
me jugué el todo, quedé sin nada
si es de milagro creé, que respiro
"No tuve un llanto que me llorara
y no habrá un llanto cuando finisca
"solari y rosi"
voy de zarpada
y cuando se haga, no habrá mancada
que otro baraje para esa brisca
Algún gomía de esos que quedan
rante y polenta como Barquina
batirá el justo de la pulpeta
y acaso cuente que fuí un poeta
dueño del mundo que da la esquina
y que no tuve más berretines
que los comunes
que fuí sencillo
hecho a ternura, solo en la yeca
con horizontes que me dio el feca
sin otra cosa que un cuore e' grillo
No quiero nada
no se escapelen
paz de lamentos
si me voy piola
En el finirla está la salvada
se va conmigo mi alma cansada
que hace diez siglos no quiere lolas.

Con estos versos pareció que bajaba definitivamente los brazos, derrotado por quienes odian a los gorriones, a los juglares, a los barrios de casitas chatas. Sin embargo, la bronca pudo más y empinándose sobre ella levantó un último insulto para quienes le envenenaron la vida y aún también para aquellos que por miedo o indiferencia resultaron cómplices

Habré de inventarme una puteada esdrújula
para arrojarla contra la vidriera del mundo
y contársela después a Cendrás y a Rimbaud
que tan mierdamente vivieron como yo
Claro que habré de inventarme una puteada esdrújula
porque yo me he desentendido de un Dios
que permitió que César Vallejo se muriera de hambre
la tarde de un día gris que contabilizaba sus piojos
Habré de inventarme una puteada esdrújula
Ud dese por invitado
Se lo merece .

Amleto Vergiatti. Para el pueblo: Julián Centeya "el hombre gris de Buenos Aires".

http://www.discepolo.org.ar/




lunes, 23 de marzo de 2026

EL INTERROGATORIO de Hamlet Lima Quintana.

 


EL INTERROGATORIO

de Hamlet Lima Quintana.

A veces me pregunto: ¿Cómo podrán dormir,
hacer la digestión, beber un sorbo de buen vino,
mirar a los hijos en los ojos, dar la mano?
A veces me pregunto: ¿Podrán sembrar alguna planta,
acariciar a un perro, cuidar de los ganados,
amar a sus mujeres, darle los buenos días al vecino?
A veces me pregunto: ¿Podrán contar la plata que les queda,
tener puntualidad para sus pagos, perdonar a sus deudores,
alimentar proyectos de futuro, levantar una casa?
A veces me pregunto: ¿Recordarán los nombres y las fechas,
verán algunos rostros, sabrán qué hacían los domingos,
cómo amaban la vida, cómo cantaban diariamente?
A veces me pregunto: ¿Podrán soñar de noche sin turbarse,
despertar sin tener la boca amarga, matarse la conciencia,
olvidar algún grito, quitar la sangre de sus manos?
¿Olvidarán que a algunos los lanzaron al mar
como sembrando peces doloridos,
a otros les cruzaron el pecho con las balas
hasta hacer estallar las rosas de la sangre
y a todos los cubrieron con oprobio, con torturas,
flagelaciones que duelen más allá de la muerte?
A veces me pregunto si logran el olvido.
Confieso que yo ni un solo día he dejado de pensarlo
y que exijo una forma que dignifique el alma,
provoque los regresos, devuelva algunos cuerpos,
castigue a los culpables
que así se dedicaron a prostituir la vida.

sábado, 14 de marzo de 2026

Moralejas o mejor reflexiones de Ricardo Zelarayán.

Moralejas o mejor reflexiones 
de Ricardo Zelarayán.
Hay comedores públicos de sentado y de parado.
Hay meaderos públicos y clandestinos.
Meadero clandestino es todo lo que no es meadero público,
es decir todo el resto del mundo, puesto que se puede mear
en todo y sobre todo.
(Si no que lo diga el sobretodo del señor ministro.)
Id. para cagar (por el momento, porque no es lo mismo).
No hay morideros públicos.
La muerte no tiene lugar fijo para acontecer.
Las casas se alquilan o compran para vivir, no para morir.
Yo no me "moriré en París con aguacero".
No quiero ser ni hacer como el cholo Vallejo
que anunció en poema que moriría en París,
se fue allí y se murió en serio,
como la mujer del tango...
Es mejor ir por lana pero volver...
aunque sea trasquilado y cubierto por las nieves del tiempo.

Ricardo Zelarayán (Paraná, 21 de octubre de 1922-Buenos Aires, 29 de diciembre de 2010) fue un escritor y poeta argentino.
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Yo no me "moriré en París con aguacero".
*** Se refiere al poema de César Vallejo.

Piedra negra sobre una piedra blanca.

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

César Abraham Vallejo Mendoza nació el 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco, pueblo en una zona alta del departamento de La Libertad, en Perú y falleció en París, a los 46 años, el 15 de abril de 1938.

sábado, 21 de febrero de 2026

TEMORES.

 


TEMORES.

Hoy he tenido miedo de no poder partir el pan,

tomar el vino, encender una lámpara en invierno,

darle los buenos días a la gente,

pisar el pasto de la tierra que amo,

aromar las palabras que dicen los amigos,

sacar un distinguido en los brazos del amor,

necesitar a los otros y que a mí me necesiten.

Hoy he tenido miedo de no poder nada de eso

y entonces he pensado qué doloroso debe ser

no poder entonar una vieja canción,

una de aquellas que cantaba mi madre en la cocina.

Hamlet Lima Quintana.

Hamlet Lima Quintana (nacido como Hamlet Romeo Lima, 15 de septiembre de 1923-21 de febrero de 2002) fue un poeta argentino, autor de más de cuatrocientas canciones, entre ellas la popular "Zamba para no morir" (con música de Norberto Ambrós y Héctor A. Rosales).

Integró el Movimiento del Nuevo Cancionero del que Hamlet fue parte junto a Armando Tejada Gómez, Tito Francia, Mercedes Sosa y Oscar Matus y fue uno de los grandes poetas de la música popular argentina.

Transferencia / Hamlet Lima Quintana,

 


Transferencia.

Después de todo, la muerte es una gran farsante.

La muerte miente cuando anuncia que se robará la vida,

como si se pudiera cortar la primavera.

Porque al final de cuentas,

la muerte sólo puede robarnos el tiempo,

las oportunidades de sonreír,

de comer una manzana,

de decir algún discurso,

de pisar el suelo que se ama,

de encender el amor de cada día.

De dar la mano, de tocar la guitarra,

de transitar la esperanza.

Sólo nos cambia los espacios.

Los lugares donde extender el cuerpo,

bailar bajo la luna o cruzar a nado un río.

Habitar una cama, llegar a otra vereda,

sentarse en una rama,

descolgarse cantando de todas la ventanas.

Eso puede hacer la muerte.

¿Pero robar la vida?...

Robar la vida no puede.

No puede concretar esa farsa... porque la vida...

La vida es una antorcha

que va de mano en mano,

de hombre a hombre, de semilla en semilla,

una transferencia que no tiene regreso,

un infinito viaje hacia el futuro,

como una luz que aparta

irremediablemente las tinieblas.

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Hamlet Lima Quintana.

Nacido como Hamlet Romeo Lima en Morón, provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1923, prefería decir que era de Saladillo (localidad bonaerense situada a 200 km de la ciudad de Buenos Aires, zona rural de la Pampa húmeda).

Su padre, Romero Ventura Lima, con raíces en ese enclave de la tradición que es San Antonio de Areco; y su madre, Leila Carmen Quintana, descendiente de la “tribu de Coliqueo  completaron su cuadro de formación.

Hamlet Lima Quintana componía canciones que acompañaron al movimiento artístico y cultural denominado Nuevo cancionero (1962) que integraban artistas y poetas de la talla de Mercedes Sosa, Armando Tejada Gómez, Manuel Oscar Matus, Eduardo Aragón, Tito Francia, etc. Tanto Mercedes Sosa como Horacio Guarany interpretaron sus composiciones. Musicalizaron su poesía Mario Arnedo Gallo, Remo Pignoni, Oscar Alem, Horacio Salgán, Carlos Guastavino, Enrique Llopis, Eladia Blázquez, César Isella, Julio Lacarra, Litto Nebbia, Carlos Bergesio, entre otros.

Falleció el 21 de febrero de 2002, a los 78 años, por la porquería del cáncer de pulmón.

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Canción para Alfredo.

 Volaba desde el fondo de su guitarra oscura

 como una golondrina popular y sencilla,

 ardiendo en cada esquina con la rara hermosura

 de modelar el canto con perfiles de arcilla.

 Procedía del pueblo la luz de Zitarrosa,

 dolorosa y precisa de su Montevideo,

 era un salmo de vida con sangre de una rosa

 y una rosa de sangre le quemaba los dedos.

 Andaba cuesta arriba de todos los tiranos

 que manchaban las aguas del Río de la Plata,

 pulsador de los sueños latinoamericanos,

 cuestionaba asesinos, abordaba piratas.

 Pariente de la vida con el violín de Becho

 transita por el aire vigilando la aurora,

 navega en nuestra sangre con el mástil deshecho

 como un fiel habitante de nuestra propia hora.

Y es pájaro de fuego junto a su sol poniente

 resurgido en cenizas, cantando profecías,

 y dice que los pueblos en este continente

 no asumen los olvidos ni quieren amnistías.

 Por eso y las cuestiones de andar en la alegría

 en milongas sentidas como una siembra extraña,

 por las alas azules de la milagrería

 Alfredo anda cantando con nuestra propia entraña.

jueves, 19 de febrero de 2026

Coplas de la libertad. Letra: Diógenes Jacinto Garibaldi - Música: Jorge Marziali.


Coplas de la libertad.

Letra: Diógenes Jacinto Garibaldi - Música: Jorge Marziali.

Conozco la perfección

pero de muy raro modo

buscando no decir nada

poder expresarlo todo.

 

Arbolito ay arbolito

cor el rocío no llores

está presa tu raíz

pero tus ramas dan flores.

 

Libertad, yo te libero

haces que mi canto vibre

porque no puedo ser libre

ni tampoco prisionero.

 

¡Ay de mí!

Vivía cerca de un río

pero estoy muerto de sed

el río enseña a marcharse

pero no enseña a beber.

 

Vi mi juventud lejana

tan cerca la muerte vi

que de pronto tuve ganas

de vestir luto por mi.

 

Libertad, yo te libero..

Yo reniego y desconfío

del agua dulce en el mar

y de cada verso mío

que me nació sin llorar.

 

Escuchas, risas y aplausos,

provocas una emoción

tu canción está hecha trizas

pero aún es tu canción.

 

Libertad, yo te libero..

Esto lo practica Dios

y algunas veces el mar.

 

Lo bueno de tener vos

no es hablar sino callar

¿Qué canción mala no es buena

cuando cumple su destino,

perfeccionar un pena

o señalar un camino?

 

¿Quién recuerda como yo

las fosas que abrió la guerra,

que están cubiertas de tierra

y que la guerra existió?

 

Los dueños de la soberbia

tenían siempre razón…

El no equivocarse nunca…

era su equivocación.



Jorge Marziali (San José de Guaymallén, Mendoza, la Argentina,19 de febrero de 1947 - Santa Clara, Cuba, 9 de julio de 2017) fue un cantautor argentino. Era hijo de inmigrantes italianos.

Se presentaba todos los fines de semana en la peña de las Chacras, donde renació la música del interior argentino, el folklore cuyano, que venía de La Tropilla de Huachi Pampa del cantor Buenaventura Luna y la voz de Antonio Tormo hasta el Nuevo Cancionero con Mercedes Sosa y Armando Tejada Gómez.

Fue el creador de temas como: “Cebollita y huevo”, “Los obreros de Morón”, “Ese Manuel que yo canto”, “Coplas para la libertad”, “Elijo criollos”, “Cuando Perón era Cangallo”, “Caminando junto a Arturo Jauretche”, “Canción para empezar a irse”, “El Cuchi musiqueador”, “Elegía a la primera distancia”, “Coplas por refalosa”, “Al amor, un nombre”, “La jardinera”, “Con ese mismo corazón”, “P’al comisario”, “El ciego del subterráneo”, “Mendoza está” y “Polca miseria”.

Falleció en una gira por Cuba debido a un ataque al corazón que le sobrevino debido a la emoción de encontrarse ante el mausoleo del Che Guevara en la ciudad de Santa Clara.

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Breve reseña de Daniel Giribaldi.

"Daniel Giribaldi nació en Buenos Aires en 1930, y murió en 1984 en esa misma ciudad. Su nombre verdadero era Diógenes Jacinto Giribaldi.

Dijo de él el poeta Antonio Requeni: “Algunas noches, poco antes de las 12, sonaba el teléfono del escritorio que yo compartía con Calvetti y, uno u otro, oía la voz de Daniel Giribaldi que, parafraseando el verso de Rubén Darío, exclamaba: «¡Torres de Dios, poetas!»

Giribaldi era periodista del diario Crónica y autor de magníficos sonetos lunfardescos. Cuando nos llamaba a esa hora era para darnos cita, un rato más tarde, en un bar infecto-contagioso de la Avenida de Mayo, junto al restaurante Pedemonte. Más de una vez nos encontramos allí, al terminar nuestros respectivos trabajos. Giribaldi, Calvetti y yo, juntos con otros dos periodistas de La Prensa: José Luis Macaggi, autor de un Diccionario Gardeliano, y Hernán Giménez Zapiola.

Nos servían sendos vasos de vino y unos platitos con porciones de tortilla o fiambre. Yo, el más virtuoso, tomaba solamente el vaso de vino, o medio y, al rato, me despedía para regresar a casa mientras los compañeros seguían “hasta altas copas de la madrugada”.

En su vida exterior, Giribaldi jugaba a parecerse a lo que en porteño llamamos un “reo”. Tal vez lo fuera de verdad. Recuerdo una medianoche de invierno en que la niebla invadía una Avenida de Mayo despoblada y fría, casi fantasmal. Caminábamos con nuestro amigo en dirección al bar cuando una prostituta, desde la vereda de enfrente, lo saludó con el brazo levantado: «¡Chau Giribaldi!»

Giribaldi murió a los 54 años y, como correspondía en él, de una cirrosis hepática. Como poeta, encontró en el lunfardo la mejor manera de expresar su talento. Un lunfardo a ratos metafísico, con el que acertó a transmitir no sólo una visión entre crítica y humorística de la idiosincrasia y las costumbres del hombre de Buenos Aires, sino sus propias preocupaciones existenciales y hasta sus inquietudes religiosas.

Hombre de extensa cultura, gran lector de Quevedo y traductor de Baudelaire (él lo llamaba Carlitos Baudelaire), vivió para la noche, las copas y los amigos y, para servir a la poesía, esa diosa cuyo resplandor también alumbra la noche de los bodegones".

https://elpoetadepuesto.blogspot.com/2013/08/daniel-giribaldi-dos-sonetos.html

domingo, 15 de febrero de 2026

SIGA EL CORSO de Francisco García Jiménez.-

Esa Colombina
puso en sus ojeras
humo de la hoguera
de su corazón...
Aquella marquesa
de la risa loca
se pintó la boca
por besar a un clown.
Cruza del palco hasta el coche
la serpentina
nerviosa y fina;
como un pintoresco broche
sobre la noche
del Carnaval.

Decime quién sos vos,
decime dónde vas,
alegre mascarita
que me gritas al pasar:
"-¿Qué hacés? ¿Me conocés?
Adiós... Adiós... Adiós...
¡Yo soy la misteriosa
mujercita que buscás!"
-¡Sacate el antifaz!
¡Te quiero conocer!
Tus ojos, por el corso,
va buscando mi ansiedad.
¡Tu risa me hace mal!
Mostrate como sos.
¡Detrás de tus desvíos
todo el año es Carnaval!

Con sonora burla
truena la corneta
de una pizpireta
dama de organdí.
Y entre grito y risa,
linda maragata,
jura que la mata
la pasión por mí.
Bajo los chuscos carteles
pasan los fieles
del dios jocundo
y le va prendiendo al mundo
sus cascabeles el Carnaval.

La frase "Aquella marquesa de la risa loca" cita el famoso poema de Rubén Darío "Era un aire suave", incluido en Prosas profanas (1896).

Francisco García Jiménez ( Buenos Aires, Argentina, 22 de septiembre de 1899 – misma ciudad 5 de marzo de 1983 ) fue un poeta, letrista y comediógrafo argentino.

martes, 10 de febrero de 2026

AMOR SE FUE / Macedonio Fernández.

 


AMOR SE FUE.

Amor se fue;

mientras duró a todo hizo placer.

Cuando se fue nada dejó que no doliera.

Macedonio Fernández.

Macedonio Fernández  (1º de junio de 1874 - 10 de febrero de 1952)  fue un poeta, narrador, filósofo y candidato a presidente de la Argentina. Ejerció gran influencia sobre la literatura argentina posterior, especialmente en Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Oliverio Girondo, Héctor Murena, Leopoldo Marechal, Ricardo Piglia, entre otros.

Hacia 1920, Macedonio Fernández se propuso lanzar su candidatura a Presidente de la nación. Dado que “el 95% de los votantes del país no tienen convicción ni compromiso” y que son menos las personas que se proponen ser presidentes que las que pretenden ser kiosqueros o farmacéuticos.

“Durante mucho tiempo, se creyó que Macedonio Fernández era un personaje inventado por Borges -dice a LA NACION la profesora e investigadora Mónica Bueno-. Muchos pensaban que no podía ser aquel Doctor en Leyes y Jurisprudencia recibido en la Universidad de Buenos Aires a finales del siglo XIX que nunca había asistido a los banquetes anuales de egresados, por lo tanto sus compañeros pensaban que habría muerto. Ni personaje de Borges ni fantasma, vivió con intensidad hasta 1952. ¿Quién es Macedonio Fernández? Un hombre que decide vivir en pensiones, para quien escribir es el resultado de pensar y no la antesala de publicar, y que además se aleja, con un gesto a la vez arcaico y utópico, de la profesionalización del escritor, un hombre que puede desembarazarse del éxito o del prestigio propio o ajeno (pensemos en su actitud ante la llegada de Marinetti -declarado fascista- a la Argentina y las anécdotas varias que rozan siempre el humor, el desparpajo y la inteligencia); un hombre escondido detrás de una cortina que juega con su anunciada presencia, la foto con la guitarra y el poncho al hombro, los papelitos desperdigados en las mesas de café, un hombre que apuesta a la epifanía de la inexistencia”. Diario LA NACIÓN, 10/2/2022.

AROMAS (Tango / 1923) de Emilio Fresedo.


AROMAS (Tango / 1923).
En mi pecho anida una pena
que no sé del todo explicar,
sólo siento que corre serena
una vida que pasa y se va.
Como aromas deja el pasado
de otro tiempo que fue mejor,
y ese sueño de niño dorado
vio lo cierto cuando despertó.

Es el recuerdo de ayer
que me invita a pensar,
porque palpito en él:
las aventuras de amor,
el colegio, el placer
que hallaba juguetón.
Y de las flores de casa
aquel perfume embriagador
ya no siente el que pasa
porque fue el tiempo
quien lo llevó.

Cuando tu mente vuelva
a los años que se van,
siempre verá la huella
con antojo de llorar.

¡Cuántas las ilusiones!...
¡Cuantas mi alma vio pasar,
y ellas están entonces
casi borradas porque se van!
Música: Osvaldo Fresedo. Letra: Emilio Fresedo.


Emilio Augusto Oscar Fresedo  nacido en Buenos Aires, el 5 de marzo de 1893. Fue un compositor, letrista y violinista argentino que se dedicó al género del tango. cronista del diario La Razón entre 1918 y 1929; co-editor con el dibujante Lino Palacio. Tuvo una editorial con su nombre, que impulsó la difusión del tango, y en 1929 instaló un importante laboratorio de productos medicinales. Era hermano del renombrado director de orquesta y músico argentino Osvaldo Fresedo.
Carlitos Gardel le grabó siete temas suyos, entre ellos: Aromas, Cielito mío, El once, Pobre chica con música de Osvaldo Fresedo, Del barrio de las latas, Sonsa y Paseo de Julio.
Uno de los tangos más conocidos de Emilio Fresedo es “Vida mía”, estrenado en 1933, por la orquesta de su hermano Osvaldo Fresedo con Roberto Ray, en uno de los bailables Geniol (marca de una aspirina para el dolor de cabeza) que organizaba Radio Belgrano.
“Prácticamente todos los cantores que integraron la orquesta de Fresedo cantaron “Vida mía”, era un tango inevitable en el repertorio de su celebrado director. Los que llegaron a grabarlo fueron tres: Roberto Ray, el primero, en 1933; Oscar Serpa, en 1944; Héctor Pacheco, en 1952. También hizo Fresedo dos grabaciones especiales acompañando a celebrados cantantes extranjeros: Tito Schipa, en 1934, y Pedro Vargas, en 1945. También existe una grabación —tomada en vivo, en 1956, en la boite Rendez Vous— en la que el trompetista Dizzy Gillespie improvisa mientras Fresedo, sin cantor, toca “Vida mía”.”
“Otra anécdota, muy posterior, une a Gardel con “Vida mía”. Ese tango y no “Por una cabeza” había sido elegido para la película Perfume de mujer (dirigida en 1992 por Martin Brest). Cuando los productores solicitaron a SADAIC el permiso para utilizar el tango de Fresedo, consideraron excesivo el cachet fijado por los herederos del compositor. Fue así que optaron por el tango de Gardel, cuyos derechos autorales habían pasado ya al dominio público, cumplidos 50 años de la muerte del cantor y de Le Pera.”(Autor: Oscar Del Priore en “Todo Tango”).

VIDA MÍA.
Siempre igual es el camino
que ilumina y dora el sol...
Si parece que el destino
más lo alarga
para mi dolor.

Y este verde suelo,
donde crece el cardo,
lejos toca el cielo
cerca de mi amor...
Y de cuando en cuando un nido
para que lo envidie yo.

Vida mía, lejos más te quiero.
Vida mía, piensa en mi regreso,
Sé que el oro
no tendrá tus besos
Y es por eso que te quiero más.
Vida mía,
hasta apuro el aliento
acercando el momento
de acariciar felicidad.
Sos mi vida
y quisiera llevarte
a mi lado prendida
y así ahogar mi soledad.

Ya parece que la huella
va perdiendo su color
y saliendo las estrellas
dan al cielo
todo su esplendor.
Y de poco a poco
luces que titilan
dan severo tono
mientras huye el sol.
De esas luces que yo veo
ella una la encendió.

Fallece el  10 de febrero de 1974 en su Ciudad natal.

* Se tomaron datos de los siguientes sitios: El Recodo -Todo Tango - Hermano Tango - Wikipedia - Tangos al Bardo - El Rincón del Tango.