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martes, 24 de enero de 2023

PRIMER AMOR de Carmen Conde.

¡Qué sorpresa tu cuerpo, qué inefable vehemencia! 
Ser todo esto tuyo, poder gozar de todo 
sin haberlo soñado, sin que nunca 
un ligero esperar prometiera la dicha. 
Esta dicha de fuego que vacía tu testa, 
que te empuja de espaldas, 
te derriba a un abismo 
que no tiene medida ni fondo. 
¡Abismo y solo abismo 
de ti hasta la muerte! 
¡Tus brazos! 
Son tus brazos los mismos de otros días, 
y tiemblan y se cierran en torno de su cuerpo. 
Tu pecho, el que suspira, ajeno, estremecido 
de cosas que tú ignoras, 
de mundos que lo mueven... 
¡Oh pecho de tu cuerpo, tan firme y tan sensible 
que un vaho lo pone turbio 
y un beso lo traspasa! 
¡Si nunca nadie dijo que así se amaba tanto! 
¿Podías tú esperar que ardieran tus cabellos, 
que toda cuanta eres cayeras como lumbre 
en un grito sin cifra, 
desde una cordillera gritada por la aurora?

¿Ceniza tú algún día? ¿Ceniza esta locura 
que estrenas con la vida recién brotada al mundo? 
¡Tú no te acabas nunca, tú no te apagas nunca! 
Aquí tenéis la lumbre, la que lo coge todo 
para quemar el cielo subiéndole la tierra.

domingo, 22 de enero de 2023

LA ENTREGA. Poema de Carmen Conde.

Porque el cuerpo, 
todo el cuerpo albergándole a la vida 
su oscura aunque preclara omnipotencia, 
siempre está aquí, estará siempre. 
Y quien ama y quien desea, quiere 
poseer y entregarse poseyendo.

Tarde y noche, amanecer o mañana, 
al amor, el amar reclama al cuerpo 
en tenue caminar, o alborotado 
por de lavas repleto sendero: 
la sombría eternidad que da a la vida 
una muerte incrustada.

Un helado volcán; ¿son océanos 
lúcidos y vertigonosos 
con furia de morirme mientras amo? 
Porque así es la entrega del que ama: 
una despótica catástrofe.

¿Soy yo así, soy yo esto, se pregunta, 
creciendo de salvaje encrucijada, 
viviendo de mi muerte que rescato, 
con furia de morirme cuando amo? 
El cuerpo dócilmente escucha dentro 
y otro yo se le asfixia en la pregunta.

Cuán intacto el despertar. Ya despojándose 
la invasión de sí mismo, gime el cuerpo. 
Vuelve el mar reclamándolo absorbente 
y otra vez se desploma y recupera.

jueves, 19 de enero de 2023

TODAS LAS MIRADAS SON ÁRBOLES QUE SE DESHOJAN - Carmen Conde.

Las miradas son árboles que se deshojan. 
Hay que penetrar lo compacto, 
que taladrar el misterio para descubrir el suelo 
cubierto de álamos, de olmos, 
de palmípedos cedros.

La prieta vegetación humilla bajo el peso del tiempo 
su copiosidad radiante, de éteres húmeda... 
¡Ah el precipitado ímpetu 
de las ramas, de las miradas 
cortándose de sus troncos!

Apenas algo, apenas el ácido vaho que dilatan 
los dientes del rebaño implacable 
cuando muerde el pasto... 
Humarada invisible de verdor desgarrado, 
cálido penacho de olores.

Las perdemos, cortándonoslas inconscientes 
de larga contemplación. 
Y nos quedamos en tierras desiertas, 
en arrasadas orillas, 
en fingidos oasis sin agua ni palmeras. 
¿Por qué, hasta cuándo, en qué momento 
se reunirán todas esas miradas en haz trepidante, 
para hacerse breve rayo definitivo?

¡Este viscoso suelo resbaladizo, 
las mareas de hojas que eran ojos 
agarrándose a las cosas, a los seres, a la ilusión de ver!

lunes, 9 de enero de 2023

Mi luz recorre todo tu paisaje interior de Carmen Conde Abellán.




Mi luz recorre todo tu paisaje interior.
Me veo en todo tú hecha mil yos chiquititas; yo, solo perfil. Yo,
     solo frente. Yo, solo hombros.
Invado las galerías de tu silencio, descorro tus ventanas y
     sonrío...
¡Ríe tú, que mi sonrisa es toda la mañana descalza!
Carmen Conde Abellán (Cartagena, 15 de agosto de 1907 – Majadahonda, 8 de enero de 1996).