| Y una mujer que llevaba un niño contra su pecho le preguntó a un maestro: Háblanos de los hijos. Y él respondió: Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida tiene de si misma. Vienen por medio de vosotros, pero no de vosotros y aunque vivan con vosotros, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, mas no vuestros pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis albergar sus cuerpos mas no sus almas, Porque sus almas moran en la casa del mañana, que ni aun en sueños os es dado visitar. Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no intentéis hacerlos como vosotros. Porque la vida no marcha hacia atrás, ni se detiene en el ayer. Vosotros sois el arco por medio del cual vuestros hijos son disparados como flechas vivas. El arquero ve el blanco sobre el camino del infinito, y os dobla con toda su fuerza a fin de que sus flechas vayan veloces y lejos.Que el hecho pues de estar doblados en manos del arquero sea para vuestra dicha, por que así como Él ama la flecha que dispara, ama también el arco que permanece firma; por eso vosotros tuvisteis la oportunidad de vivir vuestra vida y la libertad de amar y hacer tu vida. Deja que tus hijos vuelen solos del nido cuando llegue la hora y no los reclames para que vuelvan, ellos te querrán por siempre y tendrán también su nido del cual algún día ellos solos quedaran, pero fue su nido y su vida, déjalos libres, ámalos con libertad, no apagues su fuego de su hogar vive y deja vivir y ellos siempre te querrán. |
Poesía, arte, cultura, música. Cuentos y Relatos. Un rincón que nace y crece en la Patagonia Argentina.
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domingo, 3 de mayo de 2020
Sobre los hijos de Kahlil Gibran, "El Profeta".
martes, 28 de abril de 2020
COMPATRIOTAS de Gibrán Jalil Gibrán.
COMPATRIOTAS
¿Qué buscáis, Compatriotas?
¿Deseáis acaso que construya para
Vuestros gloriosos palacios, decorados
Con palabras vacías de sentido, o
Para vuestros templos techados con sueños?
¿O me ordenáis que destruya aquello
Que los mentirosos y tiranos han construido?
¿Debo desarraigar con mis manos
Aquello que los hipócritas y los malvados
Han implantado? ¡Decid cuál es vuestro insensato
Deseo!
¿Qué querríais que hiciera,
Compatriotas? Debo ronronear como
Un gatito para satisfaceros, o debo rugir
Como un león para complacerme? He
Cantado para vosotros, pero vosotros no habéis
Danzado; ante vosotros he llorado, pero
No habéis sollozado. ¿Debo acaso cantar
Y llorar al mismo tiempo?
Vuestras almas sufren los tormentos
Del hambre, y sin embargo el fruto del
Conocimiento es más feraz que
Las piedras de los valles.
Vuestros corazones se marchitan de
Sed, y sin embargo las fuentes de la
Vida manan junto a vuestros
Hogares. ¿Por qué no bebéis?
Tiene el mar sus flujos y reflujos,
La Luna, crecientes y menguantes
Fases, y las Épocas sus
Inviernos y veranos, y todas las
Cosas varían como la sombra
De un Dios futuro oscilando entre
La tierra y el sol, pero la Verdad no
Puede cambiarse, ni tampoco disiparse;
¿Por qué, entonces, intentáis
Desfigurar su semblante?
Os he llamado en el silencio
De la noche para mostraros la
Gloria de la luna y la dignidad
De las estrellas, pero habéis salido,
Sobresaltados, de vuestro letargo y cogiendo
Con temor vuestras espadas, habéis gritado:
“¿Dónde está el enemigo? ¡A él debemos matar
Primero!” Al alba, cuando
El enemigo llegó, os volví a llamar,
Pero no salisteis esta vez
De vuestro letargo, porque estabais
Encerrados en el miedo, luchando contra
Las procesiones de espectros de
Vuestros sueños.
Y os dije: “Trepemos a
La cima de la montaña y veamos la
Belleza del mundo.” Y me
Respondisteis diciendo: “En las profundidades
De ese valle vivieron nuestros padres,
Y a su sombra vivieron, y en
Sus grutas fueron sepultados. ¿Cómo podríamos
Abandonar este lugar por otro
Que ellos no honraron?
Y os dije: “Vayamos a la
Llanura cuya magnificencia llega hasta
El mar.” Y tímidamente me hablasteis,
Diciendo: “El rugido del abismo
Atemorizaría nuestros espíritus, y el
Terror a las profundidades consumiría
Nuestros cuerpos.”
Os he amado, Compatriotas, pero
Mi amor por vosotros es doloroso para mí
E inútil para vosotros; y hoy os
Odio, y el odio es un diluvio
Que arrasa con las hojas secas
Y las temblequeantes casas.
He tenido lástima de vuestra debilidad,
Compatriotas, pero mi lástima sólo ha servido
Para aumentar vuestras flaquezas, exaltando
Y nutriendo la pereza, que
Es inútil a la Vida. Y veo hoy
Vuestra enfermedad, a la que mi alma aborrece
Y teme.
He llorado por vuestra humillación
Y sumisión; y aunque manaron mis lágrimas
Cristalinas, no pudieron encrespar
Las turbias aguas de vuestra debilidad;
Quitaron, sin embargo, el velo de mis ojos.
Mis lágrimas nunca han llegado a
Vuestros petrificados corazones, pero
Han disipado la oscuridad dentro de mí.
Me burlo hoy de vuestro sufrimiento
Pues la risa es como el airado trueno que
Precede a la tempestad, y que nunca ruge
Cuando la tempestad ha pasado.
¿Qué deseáis, Compatriotas?
¿Queréis que os muestre
El espectro de vuestro semblante sobre
El rostro de las quietas aguas? ¡Venid,
Ahora y ved cuán horrible sois!
¡Mirad y meditad! El miedo
Ha tornado vuestros cabellos grises como las
Cenizas, y la disipación ha marcado
Vuestros ojos convirtiéndolos en
Negros agujeros, y la cobardía
Ha tocado vuestras mejillas que parecen
Ahora tenebrosos despeñaderos del
Valle, y la Muerte ha besado
Vuestros labios, dejándolos amarillos
¿Qué buscáis, Compatriotas?
¿Qué pedís de la Vida a quien ya no os
Cuenta más entre sus hijos?
Vuestras almas se hielan en las
Garras de los sacerdotes y
Hechiceros, y tiemblan vuestros
Cuerpos ante las zarpas de los
Déspotas y los derramadores de
Sangre, y vuestro país se estremece
Bajo las botas en marcha del
Enemigo conquistador; ¿qué podéis, entonces,
Esperar, aunque estéis orgullosamente erguidos
Ante el rostro del sol? Vuestras espadas se
Herrumbran en sus vainas, y están rotas
Vuestras lanzas, y resquebrajados
Vuestros escudos; ¿por qué, entonces,
Permanecéis en el campo de batalla?
La hipocresía es vuestra religión, y la
Falsedad vuestra vida, y la
Nada vuestro fin; ¿por qué vivís,
Entonces? ¿No es acaso la
Muerte el único solaz
Para los miserables?
La vida es la determinación que
Acompaña a la juventud, y la diligencia
Que sucede a la madurez, y la
Sabiduría que persigue a la senilidad; pero
Vosotros, Compatriotas, habéis nacido viejos
Y débiles. Y se marchitó vuestra piel
Y se consumió vuestro cráneo, y luego os
Convertisteis en niños, que juegan
En el fango y se arrojan piedras
Unos a otros.
El conocimiento es una luz que enriquece
El calor de la vida, y todos los que la buscan
Pueden ser parte de ella; pero vosotros,
Compatriotas, perseguís la oscuridad
Y evitáis la luz, esperando que el agua
Mane de las rocas, y la
Miseria de vuestra nación es
Vuestro crimen… No perdono
Vuestros pecados, porque vosotros sabéis
Lo que hacéis.
La humanidad es un río brillante
Que canta en su cauce, llevando
Los secretos de la montaña hasta
El corazón del mar; pero vosotros,
Compatriotas, sois turbios
Pantanos infectados de insectos
Y serpientes.
El Espíritu es una sagrada antorcha
Azul, que quema y devora las
Plantas mustias, que crece en
La tormenta e ilumina
Los rostros de las diosa’!; pero
Vosotros, Compatriotas… vuestras almas
Son como cenizas que el viento
Dispersa en la nieve, y que
Las tempestades esparcen para siempre
Sobre los valles.
No temáis al fantasma de la Muerte,
Compatriotas, pues su grandeza
Y piedad se negarán a acercarse
A vuestra pequeñez; no os atemoricéis
Ante la Daga, porque rehusará
Alojarse en vuestros huecos corazones.
Os odio, Compatriotas, porque
Vosotros odiáis la gloria y la grandeza.
Os desprecio porque vosotros os despreciáis.
Soy vuestro enemigo, porque os negáis
A daros cuenta de que sois
Los enemigos de las diosas.
sábado, 25 de abril de 2020
LOS SECRETOS DEL CORAZON – GIBRÁN KHALIL GIBRÁN.
La majestuosa mansión se encontraba bajo las alas de la noche silente, como la Vida bajo la envoltura de la Muerte. En su interior, una doncella sentada ante un escritorio de marfil, reclinada su bella cabeza sobre suave mano, como una lila marchita sobre sus pétalos. Miraba, alrededor de sí y se sentía una miserable prisionera que lucha por atravesar los muros del calabozo para contemplar a la Vida, marchando en el cortejo de la Libertad.
Las horas pasaban como los espectros de la noche, como una procesión entonando el fúnebre canto de su pena, y la doncella se sentía segura derramando sus lágrimas en angustiosa soledad. Cuando no pudo resistir más su sufrimiento y se sintió en plena posesión de los secretos de su corazón, tomó la pluma y, mezclando lágrimas y tinta sobre el pergamino, escribió:
Amada hermana:
Cuando en el corazón se apiñan los secretos, y arden los ojos por las quemantes lágrimas, y las costillas parecen estallar con el creciente confinamiento del corazón, no se puede hallar otra expresión de ese laberinto salvo una oleada de liberación como ésta.
Las personas melancólicas gozan lamentándose, y los amantes hallan alivio y condolencia en sus sueños, y los oprimidos se deleitan cuando causan conmiseración. Te escribo porque me siento como un poeta que imagina la belleza de las cosas y compone en versos sus impresiones, presa de un poder divino… Soy como el niño del hambriento que llora por su alimento, haciendo caso omiso de la condición de su pobre y piadosa madre y de su fracaso en la vida.
Escucha mi dolorosa historia, querida hermana, y llora conmigo, pues sollozar es como una plegaria y las lágrimas de piedad son caridad porque surgen de un alma buena y sensible y no se derraman en vano. Fue la voluntad de mi padre que me casara con un hombre noble y rico. Mi padre era como la mayoría de los hombres ricos que, por temor a la pobreza, sólo gozan de la vida cuando pueden acrecentar su riqueza y agregar más oro a sus cofres, para ganar con su esplendor el favor de la nobleza, anticipándose así a los ataques de los días aciagos… Y ahora descubro que soy, con todo mi amor y mis sueños, una víctima sobre un altar de oro que odio, y dueña de un honor heredado que desprecio.
Respeto a mi esposo porque es amable y generoso con todos; trata de hacerme feliz y gasta su oro para complacer mi corazón, pero he descubierto que todas estas cosas no valen lo que un momento de verdadero y divino amor. No te burles de mí, hermana, pues ahora soy una persona muy instruida acerca de los anhelos del corazón de una mujer -ese palpitante corazón como un pájaro en el vasto cielo del amor-, como una copa vuelta a colmar con el vino de los tiempos, añejado para las almas sedientas… como un libro en cuyas páginas se leen capítulos de felicidad y desventura, regocijo y dolor, alegría y pesar. Nadie puede leer este libro, excepto el verdadero compañero que es la otra mitad de la mujer, y que ha sido creado para ella desde el principio del mundo.
Sí, me he convertido en la más sabia de las mujeres en lo que atañe al objeto del alma y el sentido del corazón, porque he descubierto que mis magníficos corceles y carruajes y relucientes cofres de oro y sublime nobleza no valen lo que una mirada de ese pobre joven que espera pacientemente, sufriendo los tormentos de la aflicción y la desventura… Ese joven oprimido por la cruel voluntad de mi padre, prisionero en la estrecha y melancólica celda de la Vida…
Por favor, querida mía, no urdas nada para consolarme, pues la calamidad por medio de la cual he descubierto el poder de mi amor es mi gran consuelo. Ahora miro hacia adelante a través de mis lágrimas, y espero la llegada de la Muerte, que me llevará donde pueda encontrarme con la otra mitad de mi alma, para abrazarlo como lo hacía antes de llegar a este extraño mundo.
No pienses mal de mí, porque cumplo con mi deber de esposa fiel y acato con paciencia y tranquilidad las leyes y reglas del hombre. Lo honro con mi mente, lo respeto con mi corazón y lo venero con mi alma. Pero Dios hizo que diera parte de mí a mi amado antes de conocer a mi esposo.
El cielo ha querido que pasara mi vida junto a un hombre que no me estaba destinado, y mis días se consumen en silencio de acuerdo con la voluntad divina, pero si no se abren las puertas de la Eternidad, continuaré con la bella mitad de mi alma y volveré la vista hacia el Pasado, y ese Pasado es este Presente… Miraré a la vida como la Primavera mira al Invierno, contemplaré a los obstáculos de la Vida como aquél que ha llegado a la cima de la montaña después de trepar por la senda más escarpada.
En ese momento, la doncella dejó de escribir y, ocultando el rostro en el hueco de sus manos, sollozó amargamente. Su corazón se negaba a confiar a la pluma sus más sagrados secretos, pero aceptaba derramar estériles lágrimas que se dispersaban rápidamente, confundiéndose con el éter, refugio de las almas de los amantes y del espíritu de las flores. Después de un momento retomó la pluma y añadió:
¿Recuerdas a ese joven? ¿Recuerdas los destellos que emanaban de sus ojos, y los signos de pesar en su rostro? ¿Recuerdas su risa, que hablaba de las lágrimas de una madre separada de su único hijo? ¿Puedes reconstruir su voz serena, como el eco de un distante valle? ¿Lo recuerdas cuando meditaba, escrutando nostálgica y plácidamente los objetos y hablando de ellos con extrañas palabras, para luego agachar la cabeza suspirando como si temiera revelar los grandiosos secretos de su corazón? ¿Recuerdas sus sueños y creencias? ¿Recuerdas todo esto de un joven a quien la humanidad contaba entre sus hijos, y a quien mi padre miraba con ojos de superioridad porque estaba por encima de la voracidad terrenal y era más noble que la grandeza heredada?
Debes saber, querida hermana, que soy una mártir de este mundo insignificante, y una víctima de la ignorancia. ¿Te condolerás de una hermana que se sienta en el silencio de la horrible noche para verter todo lo que su yo interior encierra, y revelarte los secretos de su corazón? Estoy segura que te condolerás de mí, porque sé que el Amor ha visitado tu corazón.
Llegó el alba, y la doncella se rindió al Sueño, esperando hallar sueños más dulces y placenteros que los que había hallado en la vigilia…
domingo, 26 de marzo de 2017
Cuentos cortos: Las leyes - Gibrán Jalil Gibrán.
Años atrás existía un poderoso rey muy sabio que deseaba
redactar un conjunto de leyes para sus súbditos. Convocó a mil sabios
pertenecientes a mil tribus diferentes y los hizo venir a su castillo para
redactar las leyes. Y ellos cumplieron con su trabajo.
Pero cuando las mil leyes escritas sobre pergamino fueron
entregadas al rey, y luego de éste haberlas leído, su alma lloró amargamente,
pues ignoraba que hubiera mil formas de crimen en su reino.
Entonces llamó al escriba, y con una sonrisa en los labios,
él mismo dictó sus leyes. Y éstas no fueron más que siete.
Y los mil hombres sabios se retiraron enojados y regresaron
a sus tribus con las leyes -que habían redactado. Y cada tribu obedeció las
leyes de sus hombres sabios.
Por ello es que poseen mil leyes aún en nuestros días. Es un
gran país, pero tiene mil cárceles y las prisiones están llenas de mujeres y
hombres, infractores de mil leyes. Es realmente un gran país, pero ese pueblo
desciende de mil legisladores y de un solo rey sabio.
domingo, 15 de noviembre de 2015
El rey sabio - Gibrán Jalil Gibrán (Líbano: 1883-1931).
Algo de este relato está ocurriendo en nuestra querida Argentina y no nos damos cuenta...
El rey sabio - Gibrán Jalil Gibrán (Líbano: 1883-1931).
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| Gibrán Jalil Gibrán (Líbano: 1883-1931). |
Había una vez, en la lejana ciudad de Wirani, un rey que gobernaba a sus súbditos con tanto poder como sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su sabiduría.
Había también en el corazón de esa ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del que bebían todos los habitantes; incluso el rey y sus cortesanos, pues era el único pozo de la ciudad.
Una noche, cuando todo estaba en calma, una bruja entró en la ciudad y vertió siete gotas de un misterioso líquido en el pozo, al tiempo que decía:
-Desde este momento, quien beba de esta agua se volverá loco.
A la mañana siguiente, todos los habitantes del reino, excepto el rey y su gran chambelán, bebieron del pozo y enloquecieron, tal como había predicho la bruja.
Y aquel día, en las callejuelas y en el mercado, la gente no hacía sino cuchichear:
-El rey está loco. Nuestro rey y su gran chambelán perdieron la razón. No podemos permitir que nos gobierne un rey loco; debemos destronarlo.
Aquella noche, el rey ordenó que llenaran con agua del pozo una gran copa de oro. Y cuando se la llevaron, el soberano ávidamente bebió y pasó la copa a su gran chambelán, para que también bebiera.
Y hubo un gran regocijo en la lejana ciudad de Wirani, porque el rey y el gran chambelán habían recobrado la razón.
Publicado en el sitio Ciudad de Seva.
sábado, 14 de noviembre de 2015
LA NUEVA FRONTERA de Khalil Gibrán.
Hay en el Medio Oriente de hoy dos ideas desafiantes; las viejas y las nuevas.
Las viejas ideas se desvanecerán porque están débiles y exhaustas.
Hay en el Medio Oriente un despertar que desafía al Sueño. Este despertar vencerá porque el sol es su líder y el alba su ejército.
En los campos del Medio Oriente -que han sido un vasto comentario- seyergue imperiosa la joven primavera, incitando a los ocupantes de los sepulcros a levantarse y marchar hacia las nuevas fronteras.
Cuando la primavera entona su himno, los muertos del invierno se levantan, se despojan de sus mortajas y comienzan a avanzar.
Ya se vislumbra un nuevo despertar en el horizonte del Medio Oriente; crece y se expande, alcanza y rodea a todas las almas inteligentes y sensibles; ya las penetra y gana la simpatía de los nobles corazones.
El Medio Oriente de hoy tiene dos amos: uno es decidir, ordenar y ser obedecido; pero está al borde de la muerte.
Pero el otro es silencioso en su sumisión a la ley y el orden, y aguarda tranquilamente la justicia; es un poderoso gigante que conoce el límite de sus fuerzas, seguro de su existencia y creyente de su destino.
Hoy hay dos hombres en el Medio Oriente: uno del pasado y otro del futuro. ¿Cuál de los dos eres tú? Acércate; déjame mirarte y déjame cerciorarme por tu apariencia y tu conducta de si eres de los que vienen de la luz o van hacia la oscuridad.
Ven y dime qué y quién eres.
¿Eres un político preguntando "qué puede la nación hacer por vosotros" o un entusiasta preguntando "qué podéis hacer vosotros por la nación"?
Si eres el primero, entonces eres un parásito, si el segundo, entonces eres un oasis en el desierto.
¿Eres un mercader que utiliza las necesidades de la sociedad para cubrir las de tu vida, para el monopolio y para obtener ganancias exhorbitantes? ¿O eres un hombre honesto, trabajador y diligente que facilita el intercambio entre el hilandero y el granjero? ¿Obtienes ganancias razonables como intermediario entre la oferta y la demanda?
Si eres el primero, entonces eres un criminal ya vivas en un palacio o en una prisión. Si eres el segundo, entonces eres un hombre caritativo ya recibas el agradecimiento o el escarnio de la gente.
¿Eres un líder religioso, que cubre su cuerpo con las vestimentas hechas de la ignorancia de la gente, confeccionando una corona con la simpleza de sus corazones y simulando odiar al demonio por el solo hecho de vivir de sus rentas?
¿O eres un hombre piadoso y devoto que ve en la piedad del individuo los cimientos de una nación progresista, y capaz de hurgar en su alma hasta encontrar la escalera hacia el alma entera que gobierna el mundo?
Si eres el primero, entonces eres un hereje, y un descreído aunque ayunes de día y reces de noche.
Si eres el segundo, entonces eres una violeta en el jardín de la verdad, aun cuando su fragancia se pierda en las narices de la humanidad o su aroma se eleve a la atmósfera donde se preserva la fragancia de las flores.
¿Eres un periodista que vende sus ideas y principios en el mercado de esclavos, y que vive de la miseria de la gente como un chismoso que sólo desciende sobre los cuerpos consumidos?
¿O eres un maestro en la plataforma de la ciudad recogiendo lo que la vida te enseña y predicándolo entre la gente como los sermones que has aprendido?
Si eres el primero, entonces eres un enllagado y ulceroso. Si eres el segundo, entonces eres un bálsamo y una medicina.
¿Eres un gobernante que se denigra ante aquellos que lo nombraron y denigra a aquellos a quienes debe gobernar, que jamás alza la mano excepto por avidez?
¿O eres un siervo fiel que sólo sirve al bienestar de la gente?
Si eres el primero, entonces eres cizaña en la tarea de la nación; y si el segundo, entonces eres un elegido entre sus granos.
¿Eres un esposo que se permite lo que prohibe a su esposa, que vive holgazaneando con las llaves de la prisión en sus botas, paladeando su plato favorito mientras ella está sentada, sola, ante un plato vacío?
¿O eres un compañero que no toma decisiones solo, ni se permite atribuciones sin su consentimiento, y que comparte con ella el éxito y la felicidad?
Si eres el primero, entonces eres un sobreviviente de la tribu que cubierta con pieles de animales, se extinguió mucho antes de abandonar las cavernas; y si eres el segundo, entonces eres el líder de una nación que transita al alba hacia la luz de la justicia y la sabiduría.
¿Eres un escritor inquieto lleno de autoestima, que hunde la cabeza en el valle del pasado polvoriento, donde los siglos deshecharon los restos de sus ropas e inútiles ideas?
¿O eres un lúcido pensador que medita sobre lo bueno y útil para la sociedad y pasa sus días construyendo lo útil y destruyendo lo dañino?
Si eres el primero, entonces eres frágil y necio, y si eres el segundo, entonces eres pan para el hambriento y agua para el sediento.
¿Eres un poeta que toca el tambor a las puertas del emir, o acaso el que arroja flores en las bodas y camina en las procesiones con una esponja húmeda de agua en la boca, una esponja que luego es exprimida por tu lengua y tus labios al llegar al cementerio?
¿O posees el don que Dios ha puesto en tus manos y con el que tocas celestiales melodías que transportan nuestros corazone hacia las bellezas de la vida?
Si eres el primero, entonces eres un juglar que produce en nuestras almas lo contrario a lo que se propone.
Si eres el segundo, entonces eres amor en nuestros corazones y una visión en nuestras mentes.
Hay en Medio Oriente dos procesiones: Una procesión es de gente anciana que camina con las espadas vencidas, apoyándose en vencidos bastones; están exhaustos aunque caminen cuesta abajo.
La otra es una procesión de jóvenes hombres, que parecieran correr con alados pies, y jubilosos como si tuvieran cuerdas musicales en sus gargantas, saltando vallas como si cierto imán los hiciera elevarse hasta las cimas de las montañas y cierta magia hechizara sus corazones.
¿Cuál de los dos eres, y en qué procesión avanzas?
Pregúntatelo, y medita en la quietud de la noche, averigua si eres un esclavo del ayer o el hombre libre del mañana.
Debes saber que los niños del ayer avanzan con el funeral del siglo que crearon para sí mismos. Tiran de una cuerda que pronto se romperá y los hará caer en el abismo del olvido. Debes saber que viven en casas de débiles cimientos; cuando se desencadene la tormenta -está a punto de desencadenarse- sus casas caerán sobre sus cabezas convirtiéndose así en sus propias tumbas. Debes saber que sus pensamientos, peleas, composiciones, libros y su obra toda no son nada más que cadenas que los arrastran pues son demasiado débiles para sobrellevar la carga por sí solos.
Pero los niños del mañana son los elegidos por la vida, y la siguen con el paso firme y alta la frente. Son la aurora de nuevas fronteras, y el humo no velará sus ojos y el repiqueteo de cadenas no eclipsará sus voces. Son escasos, pero la diferencia es la misma que entre un grano de trigo y una parva de heno. Nadie los conoce pero ellos se conocen uno al otro. Son como las cumbres que pueden verse y oírse -no como las cavernas que ni oyen ni ven-. Son la semilla derramada por Dios sobre los campos, rompiendo la vaina y blandiendo las hojas de cara al sol. Será un árbol poderoso, arraigado en el corazón de la tierra y elevándose a los cielos.
Khalil Gibrán - Espejos del alma.
Gibran Jalil Gibran (Ŷibrān Jalīl Ŷibrān ibn Mijā'īl ibn Sa'd era su nombre completo en árabe) fue un poeta, pintor, novelista y ensayista libanés nacido en Bisharri,Líbano.
miércoles, 19 de marzo de 2014
EL ESPANTAPÁJAROS - Gibrán Jalil Gibrán.
EL ESPANTAPÁJAROS.
-Debes de estar cansado de permanecer inmóvil en este solitario campo- dije en día a un espantapájaros.
-La dicha de asustar es profunda y duradera; nunca me cansa- me dijo.
Tras un minuto de reflexión, le dije:
-Es verdad; pues yo también he conocido esa dicha. -Sólo quienes están rellenos de paja pueden conocerla -me dijo.
Entonces, me alejé del espantapájaros, sin saber si me había elogiado o minimizado.
Transcurrió un año, durante el cual el espantapájaros se convirtió en filósofo.
Y cuando volví a pasar junto a él, vi que dos cuervos habían anidado bajo su sombrero.
martes, 18 de marzo de 2014
Aquel viejo, viejo vino - Gibrán Jalil Gibrán.
Hubo una vez un hombre rico muy orgulloso de su bodega y del vino que allí había; y también había una vasija con vino añejo guardada para alguna ocasión sólo conocida por él.
El gobernador del estado llegó a visitarlo, y aquél, luego de pensar, se dijo: "Esa vasija no se abrirá por un simple gobernador".
Y un obispo de la diócesis lo visitó, pero él dijo para sí: "No, no destaparé la vasija. Él no apreciará su valor, ni el aroma regodeará su olfato".
El príncipe del reino llegó y almorzó con él. Mas éste pensó: "Mi vino es demasiado majestuoso para un simple príncipe".
Y aún el día en que su propio sobrino se desposara, se dijo: "No, esa vasija no debe ser traída para estos invitados".
Y los años pasaron, y él murió siendo ya viejo, y fue enterrado como cualquier semilla o bellota.
El día después de su entierro tanto la antigua vasija de vino como las otras fueron repartidas entre los habitantes del vecindario. Y ninguno notó su antigüedad.
Para ellos, todo lo que se vierte en una copa es solamente vino.
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