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lunes, 28 de abril de 2025

Volver de Idea Villariño.

 


Volver de Idea Villariño.

Quisiera estar en casa

entre mis libros

mi aire mis paredes mis ventanas

mis alfombras raídas

mis cortinas caducas

comer en la mesita de bronce

oír mi radio

dormir entre mis sábanas.

Quisiera estar dormida entre la tierra

no dormida

estar muerta y sin palabras

no estar muerta

no estar

eso quisiera

más que llegar a casa.

Más que llegar a casa

y ver mi lámpara

y mi cama y mi silla y mi ropero

con olor a mi ropa

y dormir bajo el peso conocido

de mis viejas frazadas.

Más que llegar a casa un día de éstos

y dormir en mi cama.

IDEA VILLARIÑO.

Nacida en la Ciudad de Montevideo (Uruguay)  el 18 de agosto de 1920.

“Nació en una familia de clase media y culta, en la que estaban presentes música y literatura. Su padre, Leandro Vilariño (1892-1944) fue un poeta cuyas obras no fueron editadas en vida. Al igual que sus hermanos Numen, Poema, Azul y Alma, estudió música. Su madre conocía muy bien la literatura europea, y su padre era un conocido anarquista.

Como educadora en ejercicio, fue profesora de Literatura de Enseñanza Secundaria desde 1952 hasta el golpe de Estado en 1973. Luego de restaurado el sistema democrático, desde 1985 fue docente de Literatura uruguaya​ en el Departamento de Literaturas Uruguaya y Latinoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República” (Wikipedia).

Además de poetisa, fue crítica literaria, traductora, compositora y educadora.

"Algunas noches de paz,/ si es que las hay todavía/ -pasando como sin mí/ por esas calles vacías,entre la sombra acechante/ y un triste olor de glicinas,/ escucho una voz que canta/ y que, tal vez, es la mía." –canta Alfredo Zitarrosa-.

Su primer libro “La Suplicante” fue editado en 1945, un año después de la muerte de su padre, cuando todavía no había cumplido los veinticinco años.  Con este libro comenzará apenas unos años más tarde su reconocimiento internacional.

"Algún día viviré, escribiré, amaré, moriré como quiero", anota en su diario Idea Vilariño en 1943.

Integrante de la llamada Generación del 45  con amplia influencia en la identidad intelectual uruguaya contemporánea  que integraban poetas y escritores de renombre como Juan Ramón Jiménez, Juan Carlos Onetti (un gran amor de encuentros y desencuentros amorosos), Emir Rodríguez Monegal, Mario Benedetti.

Idea sostuvo una actitud intransigente y una posición ideológica radical que la alineó en los años sesenta junto al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros.

Poema dedicado al "Che" Guevara.

Digo que no murió

yo no lo creo

—no lo dejaron ver por el hermano

y lo dieron por muerto tantas veces—

y además

cómo morirse el Che

cuando quedaba tanta tarea por hacer

cuando tenía

que recorrer la América Latina

hermoso como un rayo

incendiándola

como un rayo de amor

destruyendo y creando

destruyendo y creando como en Cuba...

En 1985, tras la dictadura, obtuvo la Cátedra de Literatura Uruguaya en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República.

Musicalizaron sus poemas Daniel Viglietti 

“A una paloma”.

Palomita blanca vidalitá

De ojito rosado antes te cantaba

Vidalitá como enamorado

Palomita linda vidalitá

Palomita triste qué poco te queda

Vidalitá de lo que antes fuiste

Palomita flaca vidalitá

De piquito hambriento todas las plumitas

Vidalitá te las llevó el viento

Es un viento malo vidalitá

Es un viento frío te dejó sin plumas

Vidalitá y el buche vacío

Palomita zonza vidalitá

De piquito bobo cuidá de tu nido

Vidalitá que anda suelto el lobo

Pobre palomita vidalitá

De vuelo perdido si no le hacés frente

Vidalitá te deshace el nido

Palomita linda vidalitá

Palomita fea aprontá el piquito

Vidalitá para la pelea

Palomita enferma vidalitá

De alita quebrada si no sacás fuerzas

Vidalitá te quedás sin nada

Palomita negra vidalitá

De piquito rojo crecé, palomita

Vidalitá sácale los ojos

Crecé tus alitas vidalitá

Crecé el corazón crecé, palomita

Vidalitá y volvete halcón.


Alfredo Zitarrosa 

“La canción y el poema”.

Hoy que el tiempo ya pasó,

hoy que ya pasó la vida,

hoy que me río si pienso,

hoy que olvidé aquellos días,

no sé por qué me despierto

algunas noches vacías

oyendo una voz que canta

y que, tal vez, es la mía.

 

Quisiera morir --ahora-- de amor,

para que supieras

cómo y cuánto te quería,

quisiera morir, quisiera... de amor,

para que supieras...

 

Algunas noches de paz,

--si es que las hay todavía--

pasando como sin mí

por esas calles vacías,

entre la sombra acechante

y un triste olor de glicinas,

escucho una voz que canta

y que, tal vez, es la mía.

 

Quisiera morir --ahora-- de amor,

para que supieras

cómo y cuánto te quería;

quisiera morir, quisiera... de amor,

para que supieras...

El poema "La canción y el poema" es uno de los más conocidos gracias a la música creada por Afredo Zitarrosa.

Todo su material manuscrito y correspondencia han sido vendidos al archivo de la Universidad de Princeton. 

Fue Premio Konex Mercosur 2004: Letras (Uruguay).

Sus textos, al igual que los de sus célebres compatriotas Delmira Agustini y Juana de Ibarbourou, han sido traducidos a varios idiomas y figuran en las mejores antologías de poesía hispanoamericana.

Fallece en la Ciudad de Montevideo que la vió nacer en la madrugada, en un hospital de Montevideo y a causa de un problema respiratorio, murió a los 88 años la poeta uruguaya Idea Vilariño, el 28 de abril de 2009.

martes, 31 de diciembre de 2019

A tientas de Mario Benedetti.

A tientas
de Mario Benedetti.
Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre
se avanza a tientas / lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un pozo de nostalgias
se avanza a tientas / vacilante
no importan la distancia ni el horario
ni que el futuro sea una vislumbre
o una pasión deshabitada
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.
De árbol en árbol.

                                            a ambrosio y silvia

Los árboles
¿serán acaso solidarios?
¿digamos el castaño de los campos elíseos
con el quebrancho de entre ríos
o los olivos de jaén
con los sauces de tacuarembó?

¿le avisará la encina de westfalia
al flaco alerce de tirol
que administre mejor su trementina?

y el caucho de pará
o el baobab en las márgenes del cuanza
¿provocarán al fin la verde angustia
de aquel ciprés de la mission dolores
que cabeceaba en frisco
california?

¿se sentirá el ombú en su pampa de rocío
casi un hermano de la ceiba antillana?

los de este parque o aquella floresta
¿se dirán de copa a copa que el muérdago
otrora tan sagrado entre los galos
ahora es apenas un parásito
con chupadores corticales?

¿sabrán los cedros del líbano
y los caobos de corinto
que sus voraces enemigos
no son la palma de camagüey
ni el eucalipto de tasmania
sino el hacha tenaz del leñador
la sierra de las grandes madereras
el rayo como látigo en la noche?

Mario Benedetti  fue un escritor, poeta, dramaturgo y periodista uruguayo integrante de la denominada generación del 45, a la que pertenecieron, entre otros, Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti. 
Es autor de libros como “La Tregua” y “Gracias por el fuego”, entre otros.  
La versión cinematográfica de “La tregua”, dirigida por Sergio Renán, fue nominada a la cuadragésimo séptima versión de los Premios Óscar en 1974, en la categoría de mejor película extranjera; finalmente el premio, entregado en la ceremonia del 8 de abril de 1975, se lo adjudicó la película italiana Amarcord. 
Su cuento “El olvido” fue uno de los relatos en que basó el guión del filme “Dale nomás” (1974) de Osías Wilenski. 
Desde 1983 se radicó en España permaneciendo allí la mayor parte del año. Obtuvo el VIII Premio Reina Sofía de Poesía. Recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante.  Mario Benedetti  nacido en la localidad de Paso de los Toros (Uruguay) el  14 de septiembre de 1920. Fallece el 17 de mayo de 2009.

viernes, 17 de enero de 2014

"La canción y el poema" de Idea Vilariño.

Hoy que el tiempo ya pasó,
hoy que ya pasó la vida,
hoy que me río si pienso,
hoy que olvidé aquellos días,
no sé por qué me despierto
algunas noches vacías
oyendo una voz que canta
y que, tal vez, es la mía.

Quisiera morir --ahora-- de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería,
quisiera morir, quisiera... de amor,
para que supieras...

Algunas noches de paz,
--si es que las hay todavía--
pasando como sin mí
por esas calles vacías,
entre la sombra acechante
y un triste olor de glicinas,
escucho una voz que canta
y que, tal vez, es la mía.

Quisiera morir --ahora-- de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería;
quisiera morir, quisiera... de amor,
para que supieras...


Idea Vilariño nació en Montevideo (Uruguay) el 18 de agosto de 1920 y falleció en 2009. 
Fue una importante poeta, traductora y crítica literaria. Fue parte de la denominada "Generación del 45" que integraban poetas y escritores de renombre como Juan Ramón Jiménez, Juan Carlos Onetti, Emir Rodríguez Monegal, Mario Benedetti. 
El poema "La canción y el poema" es uno de los más conocidos gracias a la música creada por Zitarrosa.

Este bello poema de amor "La canción y el poema" de Idea Vilariño tiene música de Alfredo Zitarrosa.







domingo, 28 de julio de 2013

Balada del ausente de Juan Carlos Onetti.


Entonces no me des un motivo por favor
No le des conciencia a la nostalgia,
La desesperación y el juego.
Pensarte y no verte
Sufrir en ti y no alzar mi grito
Rumiar a solas, gracias a ti, por mi culpa,
En lo único que puede ser
Enteramente pensado
Llamar sin voz porque Dios dispuso
Que si Él tiene compromisos
Si Dios mismo le impide contestar
Con dos dedos el saludo
Cotidiano, nocturno, inevitable
Es necesario aceptar la soledad,
Confortarse hermanado
Con el olor a perro, en esos días húmedos del sur,
En cualquier regreso
En cualquier hora cambiable del crepúsculo
Tu silencio
Y el paso indiferente de Dios que no ve ni saluda
Que no responde al sombrero enlutado
Golpeando las rodillas
Que teme a Dios y se preocupa
Por lo que opine, condene, rezongue, imponga.
No me des conciencia, grito, necesidad ni orden.
Estoy desnudo y lejos, lo que me dejaron
Giro hacia el mundo y su secreto de musgo,
Hacia la claridad dolorosa del mundo,
Desnudo, sólo, desarmado
bamboleo mi cuerpo enmagrecido
Tropiezo y avanzo
Me acerco tal vez a una frontera
A un odio inútil, a su creciente miseria
Y tampoco es consuelo
Esa dulce ilusión de paz y de combate
Porque la lejanía
No es ya, se disuelve en la espera
Graciosa, incomprensible, de ayudarme
A vivir y esperar.
Ningún otro país y para siempre.
Mi pie izquierdo en la barra de bronce
Fundido con ella.
El mozo que comprende, ayuda a esperar, cree lo que ignora.
Se aceptan todas las apuestas:
Eternidad, infierno, aventura, estupidez
Pero soy mayor
Ya ni siquiera creo,
En romper espejos
En la noche
Y lamerme la sangre de los dedos
Como si la hubiera traído desde allí
Como si la salobre mentira se espesara
Como si la sangre, pequeño dolor filoso,
Me aproximara a lo que resta vivo, blando y ágil.
Muerto por la distancia y el tiempo
Y yo la, lo pierdo, doy mi vida,
A cambio de vejeces y ambiciones ajenas
Cada día más antiguas, suciamente deseosas y extrañas.
Volver y no lo haré, dejar y no puedo.
Apoyar el zapato en el barrote de bronce
Y esperar sin prisa su vejez, su ajenidad, su diminuto no ser.
La paz y después, dichosamente, en seguida, nada.
Ahí estaré. El tiempo no tocará mi pelo, no inventará arrugas, no me inflará las mejillas