1810 - HIMNO.
Poesía, arte, cultura, música. Cuentos y Relatos. Un rincón que nace y crece en la Patagonia Argentina.
sábado, 8 de marzo de 2025
1810 - Himno de Rafael Obligado.
domingo, 8 de octubre de 2023
La sombra de la patria de Almafuerte.
Sueltos van sus cabellos. En guedejas
Por su busto encorvado se derraman
Como velo de angustias o sombría
Melena de león. Adusta, pálida,
Desencajado el rostro: la vergüenza
no tiene la pupila más opaca,
Ni la faz de Jesús, al beso infame,
Se contrajo más rígida. Adelanta
Con medroso ademán... ¡Oh! ¡La ignominia
Con paso triunfador nunca se arrastra!
La voraz invasión de lo pequeño
No hiere como el rayo, pero amansa!
Cuando el alma inmortal cae de rodillas
La materia mortal cae deshojada!
La caída, más honda es la caída
Que nos pone a merced de la canalla,
De lo ruin, de lo innoble, de lo fofo
Que flota sobre el mar como resaca,
Corno fétido gas en el vacío,
Cual chusma vil, sobre la especie humana.
II
Yo la siento gemir, y sus gemidos -
Resonante, recóndita cascada -
En mi cerebro entumecido se hunden,
Y allí, en mitad de las tinieblas, cantan,
Con el santo fervor de los que piensan
Ablandar a su dios con sus plegarias,
Con el grave compás de los que lloran
Y al son de los sollozos se acompañan,
Con el hondo plañir de los que yacen
Más allá de la luz y la esperanza...
Yo la siento gemir, y sus gemidos,
Saetas del pesar, me despedazan,
Reproches del deber, me paralizan,
Pregones de vergüenza, me anonadan!
Yo la siento gemir, y sus gemidos
Sobre mi frágil corazón, estallan
Como todos los vientos de la tierra
Soplando, sin cesar, sobre una rama,
Como toda la fuerza de los orbes
Gravitando, a la vez, sobre una espalda.
Como todo el dolor del universo
Que en una sola vida se agolpara,
Como toda la sombra de los siglos
En una sola mente refugiada.
III
Yo la siento gemir, y me parece
Que la bóveda azul se desencaja,
Cual si fuera una ruina miserable
Que Saturno esparciese con sus alas,
Cual si fuera una cúpula proterva
Que derrumbase Dios, bajo sus plantas...
Yo la siento gemir, y el oceano
Y la selva, y las cumbres y la pampa,
Y la nube y el viento y las estrellas,
Y todo lo insensible y sin entrañas,
Me parece que sienten, me parece
Que asumen voz y proporción humanas;
Me parece que vienen y se postran
Sobre la regia púrpura de mi alma,
Y la súplica ardiente de las cosas
En miserere trágico levantan.
IV
Yo la siento cruzar ante mis ojos
Y es una estrella muerta la que pasa.
Dejando en pos de su fulgor, la sombra,
Porque en pos de su luz, reina la nada!
Yo la siento cruzar ante mis ojos
Y la pupila tras de sí me arranca,
Cual si su imagen desgreñada y torva,
En vez de su visión, fuese una garra!
Yo la siento cruzar ante mis ojos
En aterrante procesión fantástica,
De biblias del deber que ya no enseñan,
De apóstoles del bien que ya no hablan,
De laureles de honor que ya no honran,
De inspirados de Dios que ya no cantan,
De púdicas estolas que envilecen,
De patenas limpísimas que manchan,
De eucarísticos panes que envenenan,
De banderas celestes que se arrastran!
Yo la siento cruzar... ¡Seres felices
Que carecéis de luz en la mirada!
¡Ah! ¡yo no puedo soportar la mía
Bajo la horrible sombra de mi patria!
V
¿Dónde estás, Jehová? ¿Dónde te ocultas?
¿Qué? ¿No vuelves tus ojos y la salvas?
¿Qué? ¿No giras tu rostro y la contemplas?
¿Qué? ¿No extiendes tu mano y la levantas?
Miras echar sobre su casto seno-
¡Que fue pulcro, Señor, como la nácar.
Antes de que su rastro en él dejase
La vil caricia de la gran canalla!-
Miras echar sobre sus nobles hombros,-
¡Hombros que fueran los de Juno y Diana,
Si el azote brutal del infortunio
Su pulido marfil no flagelara!
Miras echar sobre su cuerpo sacro,-
¡Tan sacro, sí, como tus hostias santas,
Porque también tus hostias se mancillan
Porque también tus hostias se profanan!-
Miras echar sobre la patria nuestra,-
Digo por fin, vibrante de arrogancia,-
El hediondo capote del esbirro
Que ha de ser su señor, si no le matas;
¿Y el rayo de tu enojo no descuelgas?
¿Tu flamígero brazo, no descargas?
¿Tu cielo fulgurante, no oscureces?
¿Y tus mundos atónitos no paras?
VI
¿Dónde estás, Jehová? ¿Desde que cumbre,
Circundada de monstruos y de llamas;
Desde qué abismo negro, impenetrable;
Desde qué estrella errante y solitaria
Ves su profanación y no fulminas?
¿Oyes la voz de tu poeta y callas?
La voz de tu poeta que te siente,
La voz de tu poeta que te aclama,
La voz de tu poeta que te adora,
En la noche en el día y en el alba,
En el secreto foro de su pecho
Y en el público altar de su palabra.
¿Dónde estás, Jehová, que así me dejas
Buscarte ansioso por doquier, y callas?
¿Y callas como un ídolo sin lengua,
Como un muñeco rígido sin alma,
A quien supuso vida el fanatismo
Y atribuyó justicia la ignorancia?
VII
¡Sí! La virtud, las leyes, el derecho
La religión, la libertad, la patria,
La tradición gloriosa de los pueblos,
La consigna inviolable de las razas,
Y todo lo que da calor y vida
A ese artefacto rígido que llaman
El universo tuyo, son apenas
Un sueño, una mentira, una palabra;
Una cosa que suena como un disco
Chocando sobre el mármol de una escala;
Una cosa que está como una piedra,
Descendiendo veloz de una montaña:
Una mancha que brilla,
Una boca que grita y que no habla!
VIII
Y la doblez, la astucia, la codicia;
La vileza del sable que amenaza;
La insidia ruin que a la virtud deshonra
Y a las turbas conturba y maniata;
La evidencia del mal, su negro imperio,
Sojuzgando las cosas y las almas,
Cual si fuera la torpe levadura
Que lleva la creación en sus entrañas,
La genésica fuerza incontrastable,
El fiat inicial del protoplasma,-
Esos son la verdad, Dios de los pueblos,
A cuyos pies la humanidad se arrastra
Como van los rebaños trashumantes
Hacia donde los vientos arrebatan,
Los pluviales arroyos a los ríos,
Y a las aguas del mar todas las aguas!
IX
Esos son la verdad, Dios providente,
Que todo lo precaves y lo mandas,
Arquitecto invisible, que dispones
La orientación del pórtico y su fábrica,
Poderoso caudillo que presides
La instrucción del soldado y la batalla,
Tragediante inmortal que verificas
La negra intriga de tus propios dramas!
Esos son la verdad Dios de justicia,
A cuyo tribunal siempre se llama,
Que has hecho del placer el ancho cauce
Que conduce a la muerte o la nostalgia,
Que has dejado indefensa a la gacela
Armando al lobo de potentes garras,
Que has dividido el mundo de los hombres.
En los más, que padecen y trabajan,
Y en los menos, que gozan y que cumplen
La misión de guiar la recua humana,
Y que más grandes son cuando más mienten,
Y que más nobles son cuando más matan!...
¿Dónde estás, Jehová? ¿Dónde te ocultas,
Que así me dejas blasfemar y callas,
Mi rebelión airada no sofrenas,
Mi pequeñez pomposa no anonadas,
Mi razón deleznable no enloqueces,
Y esta lengua de arpía no me arrancas?
X
Los que sabéis de amor -de amor excelso,
Que recorre la arteria y la dilata,
Que reside en el pecho y lo ennoblece,
Que palpita en el ser y lo agiganta-;
Los que sabéis de amor, nobles mancebos,
Fuertes, briosos, púdicos, sin mancha,
Que recién penetráis en el santuario
De la fecunda pubertad sagrada;
Vosotros, -Sí, vosotros ¡oh! mancebos
De talante gentil y alma entusiasta,
Que todavía honráis a vuestras madres,
Circuyendo de besos y de lágrimas
El augusto recinto de sus frentes,
¡La espléndida corona de sus canas!
Volved los rostros a la reina ilustre
Que prostituida por los viejos, pasa,
Y si al poner los ojos en los suyos,
Ojos de diosa que del polvo no alza,
No sentís el dolor que a los varones
Ante el dolor de la mujer ataca;
Si al contemplar su seno desceñido,
Seno de virgen que el rubor abrasa,
No sentís el torrente de la sangre
Que inunda el rostro en borbollón de grana;
Si al escuchar sus ayes angustiosos,
-Ayes de leona que en su jaula brama-
No sentís una fuerza prodigiosa
Que os empuja a la lucha y la venganza;
¡Arrancaos a puñados, de los rostros,
Las mal nacidas juveniles barbas,
Y dejad escoltar a vuestras novias
La Sombra de la Patria!
domingo, 9 de julio de 2023
La poesía patriótica de Juan Gualberto Godoy.
Marta Castellino analiza, en ocasión del Día de la Independencia de nuestro país, los versos que el primer poeta mendocino le dedicó a la naciente nación. Marta Castellino - Docente e investigadora de la FFyL - UNCuyo.
Juan Gualberto Godoy (1793-1864) fue una figura destacada en los años iniciales de nuestra vida independiente; nacido a fines del siglo XVIII, vivió intensamente el período de las luchas civiles, lo que motivó algunos episodios de su vida: su periodismo militante y sus varios exilios, que lo llevaron, por ejemplo, a Chile o a la provincia de Buenos Aires, donde se dice que “payó con Santos Vega” y lo derrotó (véase mi nota “Juan Gualberto Godoy: ¿un ‘precursor velado’?”. Los Andes, 5 de julio 2020).
En orden a justificar la mención de Juan Gualberto Godoy como “el primer poeta mendocino”, me referiré a una sección de sus “Poesías”, publicadas póstumamente en 1889: las denominadas “Poesías patrióticas y Guerreras”, que constituyen un grupo de nueve composiciones escritas en un amplio arco temporal (entre 1820 y 1857).
Los metros a que recurre el poeta para expresar el sentimiento patriótico son variados: dos sonetos endecasílabos con rima consonante; endecasílabos con rima consonante en series de diez o más versos; decasílabos, también con rima consonante, agrupados en estrofas de cuatro, de seis o diez líneas; dodecasílabos en estrofas de seis versos; también heptasílabos formando octavillas; finalmente, la combinación de endecasílabos y heptasílabos, en sucesión variable, pero siempre manteniendo la consonancia.
El soneto que inicia la sección está dedicados a la exaltación del temple lugareño, así en la guerra como en la paz: “Infatigable siempre el leal Cuyano / Empuña ya la espada, ya el arado;” (p. 381); el segundo celebra la enseña patria: “ese estandarte / Que nos abrió á [sic] la gloria ancho sendero” (p. 383); ambos están fechados a comienzos de la década de 1820, antes de que se enardecieran las pasiones políticas, de allí la ausencia del acento político que se advierte en las demás composiciones.
A modo de ejemplo, la siguiente, titulada “A los valientes vencedores de Angaco”, fechado en la provincia de San Juan en 1841, alude directamente a las guerras civiles y celebra el triunfo obtenido por el general unitario Mariano Acha, contra sus adversarios, presentados por Godoy con un esquema rítmico que remite claramente al Himno Nacional: “Ya los visteis cual fieros caribes / Con el crimen sus huellas marcar, / y los campos y aldeas talar, / Que lograron sus hordas rendir. / Ya los visteis al hierro homicida / Del rendido entregar la garganta / y do quiera su bárbara planta / El espanto y la muerte esparcir” (p.386).
El predominio de versos de arte mayor, largos, se explica por el tono solemne que es característico de la lírica conmemorativa, celebratoria, de acentos épicos, a que pertenecen estos poemas, entre los que destacan las tres composiciones dedicadas al hito inicial de la nacionalidad, tituladas: “El 25 de mayo 1849″; “El 25 de mayo de 1850″ y “El 25 de mayo de 1857″; las dos primeras fueron compuestas durante la estancia del poeta en Chile; la tercera no tiene indicación de lugar, pero es lógico suponer que fue escrita en la tierra natal, ya que luego de la sanción de la Constitución en 1853 y la Organización Nacional, el poeta había regresado definitivamente al país.
Efectivamente, la alusión a los años aciagos de las luchas civiles constituye, más que un trasfondo, el tópico inevitable: “Veinte años de barbarie se han echado / Sobre el pueblo argentino” (p. 408); ante esa realidad inexcusable Godoy añora “Este gran día, que otro tiempo fuera / Día de regocijos y contento […] / Un día de esperanzas y recuerdos, / Un día de amistad, en que proscriptos / Saludamos la patria desde lejos” (p. 405).
En consecuencia, lamenta el poeta la oscuridad que se ha cernido sobre las ideas revolucionarias y los hombres que las encarnaron; desfilan así por los versos los nombres de Belgrano, Moreno, San Martín, Castelli, Las Heras, Balcarce, Necochea… cuyas hazañas enaltece el verso, como representantes de un común sentir y actuar: “Capaces fuimos de ceñir la espada / y de blandir la lanza con denuedo, / Para triunfar lidiando en las batallas” (p. 408).
Se enumeran las glorias y los triunfos nacionales; el poeta recurre a la interrogación retórica para potenciar el apóstrofe a los contemporáneos, para movilizar su sentimiento y su acción: “¿Quién verá sin rubor los descendientes, / De aquellos que […] / A las huestes de Albión escarmentaron; / y que después valientes, / En este mismo día / La heroica frente alzaron; / y de la independencia / El primer estandarte enarbolaron?” (pp. 412-413).
La protesta contra la tiranía se hace explícita, del mismo modo que la posición política del poeta, que cita implícitamente la famosa afirmación sarmientina: “las ideas no se matan”; precisamente, la esperanza en la perduración de los antiguos ideales constituye la idea rectora que se explaya en tono profético: “y el sol de Mayo / Su luz derramará sobre aquel pueblo / En República grande constituido, / Donde la libertad tenga su asiento” (p. 409).
La conmemoración del año 1857 comienza en tono exultante, en clara intertexualidad con nuestro Himno Nacional: “Alegres mil voces sonoras entonan / El Oíd mortales y al mundo pregonan / Que el voto del pueblo siempre es libertad; / y todos repiten aquel juramento, / De morir con gloria, si llega el momento / Que caiga del trono la noble igualdad” (p. 417). Pero, extrañamente, sobreviene la descripción de la tiranía, con tonos tan sombríos como los de los poemas anteriores: “Resagos [sic] funestos, que el tiempo pasado, / De oprobio y afrenta en pos ha dejado, / Su influencia ominosa ejercen aún” (p. 418).
En esos momentos gobernaba en Mendoza Juan Cornelio Moyano, de ideas federales, y responsable del cierre del periódico La Constitución, creado en 1855 por Manuel José Olascoaga y el propio Godoy, por sus ataques al gobierno. También dictó Moyano una ley que limitaba la libertad de imprenta, ya que exigía una fianza y el establecimiento de un impresor registrado, quien debía responder ante cualquier acusación contra la publicación.
Los delitos de imprenta incluían, por un lado, los atentados contra el orden público (incitación a la sublevación o a la desobediencia) y, por otro, ataques a personas particulares, a funcionarios “en su carácter privado” o en su desempeño público; es decir, injurias y calumnias (Ahumada, 1860, p. 362). Quizás sea la causa de las exclamaciones airadas del autor, que denuncia un estado de cosas no modificado aún: “Pasiones horribles, mezquinos provechos, / De tristes rencores hincharon los pechos, / y el crimen su fruto funesto nos dio, / Las leyes callaron, surgió la discordia” (p.420). Y la exhortación final: “En día tan grande, en día tan fausto, / Jurad para siempre hacerlos cesar” (p. 421).
De estos poemas, como de todas sus acciones, emerge siempre la figura insoslayable de este batallador por la libertad que fue Juan Gualberto Godoy.
Por Marta Castellino.
Publicado en Diario LOS ANDES de Mendoza, domingo, 9 de julio de 2023.
https://www.losandes.com.ar/espectaculo/la-poesia-patriotica-de-juan-gualberto-godoy/
CIELITO DE LA INDEPENDENCIA de BARTOLOMÉ HIDALGO.
domingo, 2 de abril de 2023
MARCHA DE LAS MALVINAS.-
no las hemos de olvidar.
Las Malvinas, argentinas
clama el viento y ruge el mar.
Ni de aquellos horizontes
nuestra enseña han de arrancar,
pues su blanco está en los montes
y en su azul se tiñe el mar.
Por ausente, por vencido
bajo extraño pabellón,
ningun suelo más querido
de la Patria en la extensión.
Quien nos habla aquí de olvido,
de renuncia, de perdón
ningun suelo más querido
de la Patria en la extensión.
Rompa el manto de neblinas,
como un sol nuestro ideal
las Malvinas, Argentinas
en dominio ya inmortal.
Y ante el sol de nuestro emblema
pura, nitida y triunfal
¡Brille oh Patria!, en tu diadema
la Argentina perla austral.
Coro
Para honor de nuestro emblema,
para orgullo nacional,
¡brille oh Patria!, en tu diadema
la Argentina perla austral.
miércoles, 25 de mayo de 2022
PATRIA por Silvia Angélica Montoto.
PATRIA
por Silvia Angélica Montoto.






