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miércoles, 2 de octubre de 2024

Si a vuestra voluntad yo soy de cera -Baltasar del Alcázar (1530-1606).

 
Si a vuestra voluntad yo soy de cera, 
¿cómo se compadece que a la mía 
vengáis a ser de piedra dura y fría? 
De tal desigualdad, ¿qué bien se espera? 

    Ley es de amor querer a quien os quiera, 
y aborrecerle, ley de tiranía: 
mísera fue, señora, la osadía 
que os hizo establecer ley tan severa. 

    Vuestros tengo riquísimos despojos, 
a fuerza de mis brazos granjeados, 
que vos nunca rendírmelos quisisteis; 

    y pues Amor y esos divinos ojos 
han sido en el delito los culpados, 
romped la injusta ley que establecisteis.

domingo, 18 de febrero de 2024

A UNA MUJER ESCUÁLIDA de Baltasar del Alcázar (1530–1606).

Yace en esta losa dura
una mujer tan delgada
que en la vaina de una espada
se trajo a la sepultura.
Aquí el huésped notifique
dura punta o polvo leve,
que al pasar no se la lleve,
o al pisarla, no se pique.

viernes, 24 de noviembre de 2023

Un poema de Baltasar del Alcázar.

A
mor, no es para mí ya tu ejercicio,
porque cosa que importa no la hago;
antes, lo que tu intentas yo lo estrago,
porque no valgo un cuarto en el oficio.

Hazme, pues, por tu fe, este beneficio:
que me sueltes y des carta de pago.
Infamia es que tus tiros den en vago:
procura sangre nueva en tu servicio.

Ya yo con solas cuentas y buen vino
holgaré de pasar hasta el extremo;
y si me libras de prisión tan fiera,

de aquí te ofrezco un viejo, mi vecino,
que te sirva por mí en el propio remo,
como quien se rescata de galera.

Baltasar del Alcázar (Sevilla, 1530 – Ronda, 1606) fue un poeta español del Siglo de Oro.

viernes, 31 de marzo de 2023

A CRISTO de Baltasar del Alcázar.

A CRISTO
de Baltasar del Alcázar.

Cansado estoy de haber sin Ti vivido,
que todo cansa en tan dañosa ausencia;
mas, ¿qué derecho tengo a tu clemencia,
si me falta el dolor de arrepentido?

Pero, Señor, en pecho tan rendido
algo descubrirás de suficiencia
que te obligue a curar como dolencia
mi obstinación y yerro cometido.

Mi conversión es tuya y Tú la quieres;
tuya es, Señor, la traza, tuyo el medio
de conocerme yo y de conocerte.

Aplícale a mi mal, por quien Tú eres,
aquel eficacísimo remedio
compuesto de tu sangre, vida y muerte.
    

domingo, 7 de marzo de 2021

Dime, hermoso Baco, ¿quién me aparta contra mi voluntad de tu servicio y de aquel gustosísimo ejercicio que alegra, hincha, traba, mas no harta?


Dime, hermoso Baco, ¿quién me aparta
contra mi voluntad de tu servicio
y de aquel gustosísimo ejercicio
que alegra, hincha, traba, mas no harta?

¿No me contaste tú por buena sarta,
con el pichel colmado, el sacrificio?
¿No he gastado en sainetes del oficio
cuanto Pedro devana y hila Marta?

Pues, ¿cómo agora, triste no te veo?
¿Cómo no vuelvo a ti? ¿Cómo la vida
gasto, sin tu licor divino, ardiente?

Dulcísimo veneno es, ¡oh Lineo!,
seguir un rojo dios que trae ceñida
siempre de verdes pámpanos la frente.


Autor: Baltasar del Alcázar (1530-1606).

sábado, 5 de octubre de 2019

DIÁLOGO ENTRE UN GALÁN Y EL ECO - Baltasar del Alcázar.

GALÁN: En este lugar me vide
cuando de mi amor partí;
quisiera saber de mí,
si mi suerte no lo impide.
ECO: Pide.
GALÁN: Temo novedad o trueco,
que es fruto de una partida;
mas ¿quién me dice que pida
con un término tan seco?
ECO: Eco.
GALÁN: ¿La que siguió con tal priesa
las pisadas de Narciso?
La que por Júpiter quiso
ser contra Juno traviesa?
ECO: Esa.
GALÁN: ¿Qué andas por aquí buscando,
bella ninfa? ¿Es a tu amor,
o vencida del dolor,
andas tus males llorando?
ECO: Ando.
GALÁN: Así Narciso te vea
con más piedad que solía,
que informes al alma mía
de las cosas que desea.
ECO: Sea.
GALÁN: Respóndeme pues del cerro
cavernoso; ¿haberme ido
fue yerro, no habiendo sido
necesario mi destierro?
ECO: Yerro.
GALÁN: Hora debió ser menguada,
donde reinó el interés;
la lealtad y fe de Inés
¿qué han medrado en mi jornada?
ECO: Nada.
GALÁN: El caso va descubierto,
algún desconcierto ha hecho;
¿es cierto lo que sospecho
de haber hecho desconcierto?
ECO: Cierto.
GALÁN: ¿Vístele romper el hilo
que anudó nuestra amistad?
No quieras con liviandad
hacerme cera y pavilo.
ECO: Vilo.
GALÁN: A vilo no hay que dudarse,
yo te doy entera fe;
mas lo que viste ¿qué fue?
¿fue olvidarme o fue mudarse?
ECO: Darse.
GALÁN: ¡Qué, en tales trances y puntos
Inés con otro se halla!
Di cómo los viste, y calla
las circunstancias y adjuntos.
ECO: Juntos.
GALÁN: Ella fue nave sin lastre,
que dio conmigo al través;
y ¿de qué calidad es
el autor de mi desastre?
ECO: Sastre.
GALÁN: Mira no se lo levantes;
antes que la conociese
pudo ser que sastre fuese,
mas no en tiempos semejantes.
ECO: Antes.
GALÁN: Pues ya no usando el oficio,
que mucho es que se engañase,
¿quién la obligó a que olvidase
mi tierno amor y servicio?
ECO: Vicio.
GALÁN: Acaba de resumirte;
de este vicio y perdición,
¿cuál fue la cierta ocasión?
que tenga yo que servirte.
ECO: Irte.
GALÁN: Pues presto vine, mas tarde
para corazón tan vario;
¿quiere bien a mi contrario?
Dímelo, así Dios te guarde.
ECO: Arde.
GALÁN: Arda, pues tan poco valgo,
que dejo arder esos fuegos;
¿resistió mucho a los ruegos
de ese venturoso hidalgo?
ECO: Algo.
GALÁN: ¿Las amorosas porfías
y recaudos importunos
duraron meses algunos?
Dilo, pues que lo entendías.
ECO: Días.
GALÁN: La paga parece breve;
y pues que lo redujeron
a días, di cuántos fueron,
aunque mi mal se renueve.
ECO: Nueve.
GALÁN: Corta en palabras anduvo,
propiedad de vizcaínos;
y ¿hubo acaso en los vecinos
quien tanta ventura tuvo?
ECO: Hubo.
GALÁN: Pues a propósito llega,
dime el nombre sin tardanza
de aquel que el mar en bonanza
y el viento a popa navega.
ECO: Vega.
GALÁN: Primero que me partiese
tuve yo del mal espina;
no es Vega, unto a la esquina,
con quien tuve el interese.
ECO: Ese.
GALÁN: Que cometió aquel delito
que todos saben del trigo,
por quien le vino el castigo
que en flor lo dejó marchito.
ECO: Chito.
GALÁN: ¿Que calle? Donosa estás.
¿No fue público el engaño,
y él no me ha hecho más daño
que yo le haré jamás?
ECO: Más.
GALÁN: Al fin su amor fue al desgaire;
debió ser, porque en efecto
cuanto le di fue un soneto
y otros versos de donaire.
ECO: Aire.
GALÁN: Yo se los di por dinero
de más valor y provecho;
mas, ¿qué son versos en pecho
sin amor, hecho de acero?
ECO: Cero.
GALÁN: Por experiencia lo vi,
que realmente en mis amores
codició fruto, y no flores;
¿tú no lo entendiste así?
ECO: Sí.
GALÁN: ¡Cómo la ingrata olvidó
lo que mostraba estimar!
Y él ¿de qué ardid supo usar,
que tan presto la rindió?
ECO: Dio.
GALÁN: Acertó, y es el decoro
que ha de guardar el que ama;
pero ¿qué le dio a la dama
que tan sin término adoro?
ECO: Oro.
GALÁN: Artillería es que expugna
la mayor fuerza de amor;
y ¿hubo acaso en su favor
del galán tercera alguna?
ECO: Una.
GALÁN: Dígolo porque ésta allana
cualquier duda y la atropella;
bien sé que fue hermana de ella,
pero no sé cual hermana.
ECO: Ana.
GALÁN: Si alguna tercera hubiere,
esa ha de ser, y otra no;
la madre, ¿cómo calló,
visto el deshonor que adquiere?
ECO: Quiere.
GALÁN: Mis versos quisiera solos
cobrar, pero no me atrevo;
¿dioles al amante nuevo,
o por ventura escondiólos?
ECO: Diolos.
GALÁN: ¡Que a tal cosa se dispuso
la desenvuelta muchacha!
¿Y él puso en los versos tacha,
sabiendo quién los compuso?
ECO: Puso.
GALÁN: Hallaríalos oscuros,
versos inútiles, cojos,
duros, bajos, y tan flojos,
que se caen de maduros.
ECO: Duros.
GALÁN: Bien sabe de cortesano;
¿No está llano que en blandura
son sin igual, y en lisura,
y en estilo castellano?
ECO: Llano.
GALÁN: Pero el sujeto fue indigno,
no me espanto; y la infiel
¿vino a murmurar con él
también del verso divino?
ECO: Vino.
GALÁN: ¿Quién tan gran maldad hiciera
por un amante segundo?
¿Cómo ha de llamalla el mundo
cuando el caso se refiera?
ECO: Fiera.
GALÁN: Poco es fiera, yo le hallo
mejor nombre que le den;
mas calla, que yo también
me corro de publicallo.
ECO: Callo.
GALÁN: Que sufra yo una querella
tan justa no quiera Dios,
muera el uno de los dos;
¿cuál será, di, ninfa bella?
ECO: Ella.
GALÁN: ¿La palomita sin hiel
ha de morir? ¡ay dolor!
¿Cuál hallas tú que fue autor
de este delito cruel?
ECO: Él.
GALÁN: Pues muera, que yo no soy
de quien es bien que se alabe.
¿Cuándo quieres que le acabe?
Porque resoluto estoy.
ECO: Hoy.
GALÁN: Mucha priesa es para mí;
pero hoy no me determino;
oye otro nuevo camino
mejor del que yo entendí.
ECO: Di.
GALÁN: Rematar este debate
con muerte, hay Dios que lo vede,
pues mátele Dios, que puede,
y asegúrese el remate.
ECO: Mate.
GALÁN: Si yo lo mato me pierdo,
porque no hay caso escondido;
¿qué te parece que ha sido
todo este mi nuevo acuerdo?
ECO: Cuerdo.
GALÁN: Viva lo que Dios mandare;
solo me di lo que haga
del sexo que así me estraga,
para que mi mal repare.
ECO: Pare.
GALÁN: ¿Cómo ha de parar un potro
cerrero y desenfrenado?
y ¿cuál amor hay criado
que me haga olvidar este otro?
ECO: Otro.
GALÁN: Ya te entiendo, y es exceso;
¿quieres decir que procure
nuevo amor, que el viejo cure
por haber salido avieso?
ECO: Eso.
GALÁN: No osaré intentar tal cosa,
porque quizá es escapar
de una desventura, y dar
en otra más peligrosa.
ECO: Osa.
GALÁN: Y cuando me aventurara,
¿qué dama fuera mejor
para servir sin temor
que con otro se mezclara?
ECO: Clara.
GALÁN: De su madrastra he sabido
que es bellísima y honrada,
blanda, humilde y avisada;
pero tiene un mal marido.
ECO: Ido.
GALÁN: Ya sé que se fue a la guerra;
mas hay quien le profetice,
si no yerra el que lo dice,
que será presto en la tierra.
ECO: Yerra.
GALÁN: Quieres decir que mintió.
¿Al fin no ha de volver
a su casa y su mujer,
como al partir lo ordenó?
ECO: No.
GALÁN: Pues el mayor sobresalto
me allanas, yo he de probar
por tu consejo asaltar
ese peligrosos salto.
ECO: Alto.
GALÁN: Que ya entiendo que lo manda
quien la rueda mueve y guía;
y siendo así, ninfa mía,
yo me parto en la demanda.
ECO: Anda.

domingo, 7 de octubre de 2018

TRES COSAS - Baltasar del Alcázar.

Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón,
y berenjenas con queso.
Esta Inés, amantes, es
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.
Trájome un año sin seso,
hasta que en una ocasión
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.
Fue de Inés la primer palma;
pero ya juzgarse ha mal
entre todos ellos cuál
tiene más parte en mi alma.
En gusto, medida y peso
no le hallo distinción:
ya quiero Inés, ya jamón,
ya berenjenas con queso.
Alega Inés su bondad,
el jamón que es de Aracena,
el queso y la berenjena
la española antigüidad.
Y está tan en fiel el peso
que, juzgado sin pasión,
todo es uno, Inés, jamón,
y berenjenas con queso.
A lo menos este trato
destos mis nuevos amores
hará que Inés sus favores
nos los venda más barato.
Pues tendrá por contrapeso
si no hiciere razón,
una lonja de jamón
y berenjenas con queso.