jueves, 30 de junio de 2011

Jacinto Chiclana de Jorge Luis Borges.



Jacinto Chiclana

Me acuerdo, fue en Balvanera,
en una noche lejana,
que alguien dejó caer el nombre
de un tal Jacinto Chiclana.
Algo se dijo también
de una esquina y un cuchillo.
Los años no dejan ver
el entrevero y el brillo.

¡Quién sabe por qué razón
me anda buscando ese nombre!
Me gustaría saber
cómo habrá sido aquel hombre.
Alto lo veo y cabal,
con el alma comedida;
capaz de no alzar la voz
y de jugarse la vida.

Nadie con paso más firme
habrá pisado la tierra.
Nadie habrá habido como él
en el amor y en la guerra.
Sobre la huerta y el patio
las torres de Balvanera
y aquella muerte casual
en una esquina cualquiera.

Sólo Dios puede saber
la laya fiel de aquel hombre.
Señores, yo estoy cantando
lo que se cifra en el nombre.
Siempre el coraje es mejor.
La esperanza nunca es vana.
Vaya, pues, esta milonga
para Jacinto Chiclana.

Jacinto Chiclana es un poema de Jorge Borges que musicalizara en ritmo de milonga Astor Piazzolla. Canta Edmundo Rivero.

MILONGA DE JACINTO CHICLANA


miércoles, 29 de junio de 2011

LOS CÓMPLICES.



Los cómplices
de Gonzalo Rojas.

Te decía en la carta

que juntar cuatro versos

no era tener el pasaporte a la felicidad

timbrado en el bolsillo

y otras cosas más o menos serias

como dándote a entender

que desde antiguamente soy tu cómplice

cuando bajas a los arsenales de la noche

y pones toda tu alma

y la respiración

perfectamente controlada,

por mantener en pie tus rebeliones

tus milicias secretas

a costa de ese tiempo perdido

en comerte las uñas, en mantener a raya

tus palpitaciones,

en golpearte el pecho por los malos sueños

y no sé cuántas cosas más

que, francamente, te gastan la salud

cuando en el fondo

sabes que estoy contigo

aunque no te vea

ni tome desayuno en tu mesa

ni mi cabeza amanezca en tu pecho

como un niño con frío,

y eso no necesita escribirse.

Gonzalo Rojas fue hijo de un minero chileno "Soy hijo de un minero y no tengo ningún sentido del límite. Además, como todos los poetas, vengo simultáneamente del norte y del sur, del este y del oeste, y he vivido a lo largo de muchos párrafos del planeta", se describió él mismo en 2003.
Premio Cervantes en el 2003 "No paso de aprendiz y el seso no me dio para letrado, ni menos para el fulgor encandilante de estar aquí. Pónganse en mi caso, es que no lo merezco ¿qué lo voy a merecer?", manifestó luego de recibir el reconocimiento de manos del rey Juan Carlos de España.
Fue considereado uno de los autores más relevantes del género de la poesía chilena junto a Violeta Parra, Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Decía que la poesía era un arte "entre el silencio y el todo" y afirmaba que "Las palabras nos la regalan los dioses".
En su extensa obra destacan sobre todo los escritos de fino contenido erótico.
Durante el breve gobierno del presidente socialista Salvador Allende (1970-1973), Gonzalo Rojas fue nombrado agregado en la embajada chilena en Cuba, un cargo que perdió tras el golpe militar de Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973.  Vivió largos años de exilio durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).
Falleció el 25 de abril del 2011.

martes, 28 de junio de 2011

DEL QUE HACER CON ESTOS POEMAS de Gioconda Belli.

DEL QUE HACER CON ESTOS POEMAS de Gioconda Belli.


Pienso que juntaré mis poemas,
agarrados como una fila de huracanes
y haré un libro desafiante y bello para vos.
Un libro donde estaremos felices
o ariscos como gatos discutiendo,
un libro que flote en el tiempo de tu tiempo
y que podas enseñar a tus nietos
y decirles:

"Miren como me amó esta mujer",
con orgullo de macho idolatrado.

Y OTRO MÁS DE GIOCONDA BELLI

Amor de frutas

Déjame que esparza
manzanas en tu sexo
néctares de mango
carne de fresas;
Tu cuerpo son todas las frutas.
Te abrazo y corren las mandarinas;
te beso y todas las uvas sueltan
el vino oculto de su corazón
sobre mi boca.
Mi lengua siente en tus brazos
el zumo dulce de las naranjas
y en tus piernas el promegranate
esconde sus semillas incitantes.
Déjame que coseche los frutos de agua
que sudan en tus poros:
Mi hombre de limones y duraznos,
dame a beber fuentes de melocotones y bananos
racimos de cerezas.
Tu cuerpo es el paraíso perdido
del que nunca jamás ningún Dios
podrá expulsarme.

domingo, 26 de junio de 2011

"EL VIENTO Y EL ROBLE" de MARCELO BERBEL.

Este hermoso poema de Don Marcelo Berbel lleno de "Sabiduría Marcelo Berbel" es "la conversación imaginaria" entre un roble viejo y el viento y de los olvidos.


“EL VIENTO Y EL ROBLE”
POEMA DE DON MARCELO BERBEL.

Aquel roble que asoma por tan alto,
el más viejo quizá de todo el monte,
al viento que pasaba le decía,
que por viejo el era el padre de ese bosque,
que de toda la distancia que miraba,
fue sin duda el primero de los robles.

Y le hablaba con orgullo de sus siglos,
de otras formas que hace mucho tuvo el lago,
de sentir temblar la tierra tantas veces,
allá cuando los ríos se formaron,
que ese cerro en otro tiempo conversaba,
un lenguaje de fuego hoy apagado.

En mi sombra se durmieron tantos años,
vi llegar y vi partir mas de una raza,
yo di lumbre a la noche de los hombres,
que pasaban por esas rastrilladas,
quien me puede hablar a mi de otras edades,
si hasta creo que nací con la montaña.

Entonces, dijo el viento en ese idioma,
sintiéndose tan joven todavía,
si es verdad que conociste todo aquello,
como puedes hablarme de la vida,
pues serás el mas antiguo de los robles,
pero olvidas que yo traje tu semilla…
pero olvidas que yo traje tu semilla…

viernes, 24 de junio de 2011

miércoles, 22 de junio de 2011

Tiempo de la siembra poema de Don Luis Landriscina.


Tiempo adentro de la siembra (el loco José)
Luis Landriscina

Un hombre camina solo
tiempo adentro de la siembra.
Está paseando su angustia
sobre esa vida de tierra,
que son las pocas hectáreas
de esa chacra pura pena,
donde siempre tuvo algo
que vino a aguarle la fiesta.

Unas veces las heladas
que vinieron tempraneras,
otras veces fueron plagas,
otras lluvias y otras secas.
La cosa es que nunca tuvo
cosecha que fuera buena.

Ahora es otoño en su vida,
esa vida que se seca
como está seca la chacra,
culpa del sol que la quema.
Hoy ya no sabe qué hacer.
Se pasea y se pasea...
los ojos mirando lejos
como añorando su tierra,
o mirando en años mozos
cuando a estas playas viniera.
(Porque a veces, algo ayuda
el recordar cosas viejas).

Pensar en cuando llegó
una mañana serena,
amanecer de ilusiones
que iluminaron su senda
para que encuentre un arado
y se olvide de la guerra.

Ilusiones que anduvieron
caminando en tierra suelta,
cantando junto a su dueño
con cada gota de siembra.
Ilusión que hecha capullos
le permitió que intentara
traer a la que esperaba
en un pueblito de Europa
para ser su compañera.

Y al poco tiempo llegó,
la tímida Federenka.
Pelo rubio y ojos claros
que apuntalaron la siembra
iluminando aquel rancho
con su menuda presencia.
Llegó la gringa y la chacra
parecía estar de fiesta.
Aparecieron cortinas
y hasta mantel en la mesa.

Cantaron mejor las aves
al ver que llegó una dueña,
y tuvo otro gusto el pan
que amasara por las noches
en ese andar de impaciencias,
porque la gringa era arisca
para andarse con pereza
y a todo le puso el lomo
sin preguntar cuánto pesa.

Y así pasaron seis años
persiguiendo la cosecha.
Mas lo bueno dura poco
y la pobre cayó enferma.
El gringo desesperaba
sin saber cómo atenderla.

Temblando la llevó al pueblo
cuerpeándole a la picada
su sendero de culebra,
y sin medir el cansancio
de aquéllas sus pobres bestias.
entró al galope en el pueblo
como a ganarle a la muerte
una vida en la carrera.

Y en esa misma volanta
mensajera de cosechas,
muy triste por la picada
llorando trajo sus penas,
porque se volvió muy solo
sin la pobre Federenka
que se quedó para siempre
debajo de un poncho e'tierra.

Iba llegando a la chacra
y en el rancho creyó verla,
repitiendo esas palabras
que al morir ella dijera:
- Cuidá la chacra, José,
trabajá y nunca la vendas.

Y allí comenzó a vivir
las cuentas de su existir
en un rosario de penas,
porque además de faltarle
su tan guapa compañera,
el destino desde entonces
le mezquinó las cosechas.

Por eso camina solo
bajo aquel sol que lo quema,
como queriendo en su andar
gastar el surco hasta hundirse
para siempre en esa tierra,
como queriendo encontrar
junto a perdidas cosechas
la figura angelical
de su buena Federenka,
para seguir siempre juntos
caminando de la mano
tiempo adentro de la siembra.

domingo, 19 de junio de 2011

MILONGA DEL PAISANO - ATAHUALPA YUPANQUI - SUMA PAZ.


PALABRAS DE SUMA PAZ.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad.

Suma Paz que anduvo por las huellas de Don Atahualpa Yupanqui era una folclorista argentina Eglantine Sulma Enrico, cantautora y guitarrista argentina nacida el 5 de abril de 1939 en Bombal, provincia de Santa Fe y fallecida el 8 de abril de 2009 en Buenos Aires.

El seudónimo de Suma Paz surge del nombre de un lugar de Colombia llamado "Páramo de Sumapaz", ubicado en el Departamento Cundinamarca, en Colombia. A ella le pareció un nombre muy poético y decidió adoptarlo como nombre artístico. Desde entonces, nadie más, ni siquiera su familia, volvió a llamarla por su nombre real: todos la llamaban "Suma".

Palabras de Suma Paz:
- Para mí, Yupanqui fue un maestro en el sentido profundo de la palabra y lo primero que me dijo fue: "Si usted quiere lucirse, quiere ponerse lindos vestidos y salir en las tapas de las revistas, cante otra cosa".
- ¡Así era él! Y también me dijo otras cosas muy puntuales que me sirvieron mucho, como por ejemplo: "Póngase detrás de su canto, nunca adelante. No se luzca usted, haga que se luzca lo que usted hace, que es más importante que usted".
- Y otra: "Los atajos son lindos, son cortitos y la van a llevar rápido… lástima que la van a llevar por otro lado".
- Y algo que también me dijo al principio: "Usted ha elegido un camino áspero y solitario; asúmalo y no se queje".

MILONGA DEL PAISANO milonga con letra de ATAHUALPA YUPANQUI.

Pal'que tiene buen caballo
El rebenque está de más,
Pal'que tiene buen caballo
El rebenque está de más,
Sólo sirve pa'lucirlo,
Colgadito del puñal,
Sólo sirve pa'lucirlo,
Colgadito del puñal.


Tal vez en algún momento
Uno lo tenga que usar,
Tal vez en algún momento
Uno lo tenga que usar,
Pa'callar a un atrevido
Que no merece el puñal,
Pa'callar a un atrevido
Que no merece el puñal.


Sereno como agua e'pozo
El paisano sabe andar,
Sereno como agua e'pozo
El paisano sabe andar,
A la taba y las cuadreras
Le arrima su soledad,
A la taba y las cuadreras
Le arrima su soledad.


Conversa con un amigo
Si lo invitan a tumbear,
Conversa con un amigo
Si lo invitan a tumbear,
Le mete un tajo al charrusco
Y se retira por ai',
Le mete un tajo al charrusco
Y se retira por ai'.


Como le ha sacado el freno
Tranquilo su flete está,
Como le ha sacado el freno
Tranquilo su flete está,
Bajo la sombra de un tala
Tal vez extraña el morral.


La buena humedad del suelo
Lindo lo puso al maizal,
La buena humedad del suelo
Lindo lo puso al maizal,
Trabajos de arar la tierra,
Sacar yuyos y esperar,
Trabajos de arar la tierra,
Sacar yuyos y esperar.


Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear.


Si tiene amor o no tiene,
A naides le ha de contar,
Si tiene amor o no tiene,
A naides le ha de contar,
Eso es cosa de uno solo
Y se llama dignidad,
Eso es cosa de uno solo
Y se llama dignidad.


El paisano es muy tranquilo,
Siempre solo sabe andar,
El paisano es muy tranquilo,
Siempre solo sabe andar,
Y a tabeadas y cuadreras
Le arrima su soledad.,
Y a tabeadas y cuadreras
Le arrima su soledad.


Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Como le sobra prudencia
Comprende si está de más,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear,
Se aleja de tardecita
Y es lindo verlo tranquear.



Fuente de información e imágenes: internet re-creación "Rincón Barda Sureña".

MILONGA DEL SOLITARIO de ATAHUALPA YUPANQUI.



Milonga Del Solitario de Atahualpa Yupanqui

Me gusta, de vez en cuando,
perderme en un bordoneo,
porque bordoneando veo,
que ni yo mismo me mando.

Las cuerdas van ordenando,
los rumbos del pensamiento,
y en el trotecito lento
de una milonga campera,
va saliendo campo ajuera,
lo mejor del sentimiento.

Ninguno debe pensar,
que vengo en son de revancha.
No es mi culpa si en la cancha,
tengo con qué galopear.

El que me quiera ganar,
hai' tener buen parejero.
Yo me quitaré el sombrero,
porque así me han enseñao,
y me doy por bien pagao,
dentrando detrás del primero.

Siempre bajito he cantao,
porque gritando no me hallo.
Grito al montar a caballo,
si en la caña me he bandeao.

Pero tratando un versiao,
ande se cuenten quebrantos,
apenas mi voz levanto
para cantar despacito.
Que el que se larga a los gritos,
no escucha su propio canto.

Si la muerte traicionera,
me acogota a su palenque,
háganme con dos rebenques,
la cruz pa' mi cabecera.
Si muero en mi madriguera,
mirando los horizontes,
no quiero cruces ni aprontes,
ni encargos para el Eterno.
Tal vez pasando el invierno,
me de sus flores el monte.

Toda la noche he cantau,
con el alma estremecida,
que el canto es la abierta herida,
de un sentimiento sagrau.
A naides tengo a mi lau,
porque no busco piedad.
Desprecio la caridad,
por la vergüenza que encierra.
Soy como el lión de las sierras:
¡vivo y muero en soledad!

sábado, 18 de junio de 2011

El poeta de Atahualpa Yupanqui.



El poeta de Atahualpa Yupanqui.



Tú piensas que eres distinto
porque te dicen poeta,
y tienes un mundo aparte
más allá de las estrellas.



De tanto mirar la luna
ya nada sabes mirar,
eres como un pobre ciego
que no sabe adónde va...



Vete a mirar los mineros,
los hombres en el trigal,
y cántale a los que luchan
por un pedazo de pan.



Poeta de tiernas rimas,
vete a vivir a la selva,
y aprenderás muchas cosas
del hachero y sus miserias.



Vive junto con el pueblo,
no lo mires desde afuera,
que lo primero es ser hombre,
y lo segundo, poeta.


miércoles, 15 de junio de 2011

ATAHUALPA YUPANQUI - CAMINITO DEL INDIO.



POESÍA ARGENTINA.

“Dame tu pan, Hermano. Bebe mi vino
                                  Y sigamos andando por el camino.”
Hermanito del mundo, ATAHUALPA YUPANQUI, DON ATA.

CAMINITO DEL INDIO
(Fragmento de Atahualpa Yupanqui).

Caminito del indio,
sendero coya sembra'o de piedras.
Caminito del indio,
que junta el valle con las estrellas.


Caminito que anduvo
de sur a norte mi raza vieja.
Antes que en la montaña
la Pachamama se ensombreciera.
Cantando en el cerro,
llorando en el río,
se agranda en la noche
lo pena del indio.


El sol y la luna,
Y este canto mío,
Besaron tu piedras;
¡camino del indio!

lunes, 13 de junio de 2011

TIEMPO DEL HOMBRE de DON ATAHUALPA YUPANQUI.


"EL HOMBRE ES TIERRA QUE ANDA"
ATAHUALPA YUPANQUI, AMÉRICA EN UN SÓLO PONCHO.


UNIVERSO POESÍA.
TIEMPO DEL HOMBRE
de DON ATAHUALPA YUPANQUI.



La partícula cósmica que navega en mi sangre
Es un mundo infinito de fuerzas siderales.
Vino a mí tras un largo camino de milenios
Cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.

Luego fui la madera. raíz desesperada.
Hundida en el silencio de un desierto sin agua.
Después fui caracol quién sabe dónde.
Y los mares me dieron su primera palabra.

Después la forma humana desplegó sobre el mundo
La universal bandera del músculo y la lágrima.
Y creció la blasfemia sobre la vieja tierra.
Y el azafrán, y el tilo, la copla y la plegaria.

Entonces vine a américa para nacer en hombre.
Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.
Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,
Otro me dijo historias en su flauta de caña.

Yo no estudio las cosas ni pretendo entenderlas.
Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.
Converso con las hojas en medio de los montes
Y me dan sus mensajes las raíces secretas.

Y así voy por el mundo, sin edad ni destino.
Al amparo de un cosmos que camina conmigo.
Amo la luz, y el río, y el silencio, y la estrella.
Y florezco en guitarras porque fui la madera.

domingo, 12 de junio de 2011

EL PAYADOR PERSEGUIDO POEMA DE ATAHUALPA YUPANQUI.


Fragmentos de “Coplas del Payador Perseguido” de Atahualpa Yupanqui (1972)
Relato por milonga.

Con permiso via a dentrar
aunque no soy convidao,
pero en mi pago, un asao
no es de naides y es de todos.
Yo via cantar a mi modo
después que haiga churrasquiao.


No tengo Dios pa pedir
cuartiada en esta ocasión,
ni puedo pedir perdón
si entuavía no hei faltao;
veré cuando haiga acabao;
pero ésa es otra cuestión.


Yo sé que muchos dirán
que peco de atrevimiento
si largo mi pensamiento
pal rumbo que ya elegí,
pero siempre hei sido ansí,
galopiador contra el viento.


Eso lo llevo en la sangre
dende mi tatarabuelo.
Gente de pata en suelo
fueron mis antepasaos;
criollos de cuatro provincias
y con indios misturaos.


Mi agüelo fue carretero,
mi tata fue domador;
nunca se buscó dotor
pues se curaban con yuyos,
o escuchando los murmuyos
de un estilo de mi flor.


Como buen rancho paisano
nunca faltó una encordada,
de ésas que parecen nada
pero que son sonadoras.
Según el canto y la hora
quedaba el alma sobada.


Mi tata era sabedor
por lo mucho que ha rodao.
Y después que había cantao
destemplaba cuarta y prima,
y le echaba un poncho encima
“pa que no hable demasiado...”.


La sangre tiene razones
que hacen engordar las venas.
Pena sobre pena y pena
hacen que uno pegue el grito.
La arena es un puñadito
pero hay montañas de arena.


No sé si mi canto es lindo
o si saldrá medio triste;
nunca fui zorzal, ni existe
plumaje más ordinario.
Yo soy pájaro corsario
que no conoce el alpiste.


Vuelo porque no me arrastro,
que el arrastrarse es la ruina;
anido en árbol de espina
lo mesmo que en cordilleras,
sin escuchar las zonceras
del que vuela a lo gallina.


No me arrimo así nomás
a los jardines floridos.
Sin querer vivo alvertido
pa no pisar el palito.
Hay pájaros que solitos
se entrampan por presumidos.


Aunque mucho he padecido
no me engrilla la prudencia.
Es una falsa experiencia
vivir temblándole a todo.
Cada cual tiene su modo;
la rebelión es mi cencia.


Pobre nací y pobre vivo,
por eso soy delicao.
Estoy con los de mi lao
cinchando tuitos parejos
pa hacer nuevo lo que es viejo
y verlo al mundo cambiao.


Yo soy de los del montón,
no soy flor de invernadero.
Soy como el trébol pampero,
crezco sin hacer barullo.
Me apreto contra los yuyos
y así lo aguanto al pampero.


Acostumbrao a las sierras
yo nunca me sé marear,
y si me siento alabar
me voy yendo despacito.
Pero aquel que es compadrito
paga pa´ hacerse nombrar.


Si alguien me dice señor,
agradezco el homenaje;
mas, soy gaucho entre gauchaje
y soy nada entre los sabios.
Y son pa mí los agravios
que le hagan al paisanaje.


La vanidad es yuyo malo
que envenena toda la huerta.
Es preciso estar alerta
manejando el azadón,
pero no falta el varón
que la riegue hasta en su puerta.


El trabajo es cosa buena,
es lo mejor de la vida;
pero la vida es perdida
trabajando en campo ajeno.
Unos trabajan de trueno
y es para otros la llovida.


Trabajé en una cantera
de piedritas de afilar.
Cuarenta sabían pagar
por cada piedra pulida,
y era a seis pesos vendida
en eso del negociar.


Apenas el sol salía
ya estaba a los martillazos,
y entre dos a los abrazos
con los tamaños piedrones,
y por esos moldejones
las manos hechas pedazos.


Otra vez fui panadero
y hachero en un quebrachal;
he cargao bloques de sal
y también he pelao cañas,
y un puñado de otras hazañas
pa mi bien o pa mi mal.


Buscando de desasnarme
fui pinche de escribanía;
la letra chiquita hacía
pa no malgastar sellao,
y era también apretao
el sueldo que recibía.


Cansao de tantas miserias
me largué pal Tucumán.
Lapacho, aliso, arrayán,
y hacha con los algarrobos.
¡Por dos cincuenta! Era robo
pa que uno tenga ese afán.


Sin estar fijo en un lao
a toda labor le hacía,
y ansí sucedió que un día
que andaba de benteveo
me topé con un arreo
que dende Salta venía.


Me picó ganas de andar
y apalabré al capataz,
y ansí, de golpe nomás
el hombre me preguntó:
¿Tiene mula? -Cómo no,
le dije... Y hambre, de más.


A la semana de aquello
repechaba cordilleras,
faldas, cuestas y laderas
siempre pal lao del poniente,
bebiendo agua de vertiente
y aguantando las soleras.


Tal vez otro habrá rodao
tanto como he rodao yo,
y le juro, creameló,
que he visto tanta pobreza,
que yo pensé con tristeza:
Dios por aquí no pasó.

Aunque canto en todo rumbo
Tengo un rumbo preferido.
Siempre canté estremecido
las penas del paisanaje,
la explotación y el ultraje
de mis hermanos queridos.


Pa´que cambiaran las cosas
Busqué rumbo y me perdí;
Al tiempo, me di
Y agarré por buen camino.
¡Antes que nada, argentino;
y a mi bandera seguí…!



Detrás del ruido del oro
van los maulas como hacienda;
no hay flojo que no se venda
por una sucia moneda;
mas, siempre en mi tierra queda
gauchaje que la defienda.
….
Una canción sale fácil
cuando uno quiere cantar.
Cuestión de ver y pensar
sobre las cosas del mundo.
Si el río es ancho y profundo
cruza quien sabe nadar.


Que otros canten alegrías
si es que alegres han vivido.
Que yo también he sabido
dormirme en esos engaños.
Pero han sido más los años
de porrazos recibidos.


Nadie podrá señalarme
que canto por amargao.
Si he pasao lo que he pasao
quiero servir de alvertencia.
El rodar no será cencia
pero tampoco es pecao.


Yo he caminao por el mundo,
he cruzao tierras y mares,
sin fronteras que me pare
y en cualesquiera guarida,
yo he cantao, tierra querida,
tus dichas y tus pesares.


A veces, caiban al canto
como vacaje a la aguada
para escuchar mis verseadas
hombres de todos los vientos,
trenzando sus sentimientos
al compás de mi encordada.


Pobre de aquel que no sabe
del canto las hermosuras.
La vida, la más oscura,
la que tiene más quebrantos,
hallará siempre en el canto
consuelo pa su tristura.


Dicen que no tienen canto
los ríos que son profundos.
Mas yo aprendí en este mundo
que el que tiene más hondura,
canta mejor por ser hondo,
y hace miel de su amargura


Con los tumbos del camino
se entran a torcer las cargas.
Pero es ley que en huella larga
deberán acomodarse.
Y aquel que llega a olvidarse
las ha de pasar amargas.


Amigos: voy a dejar.
Está mi parte cumplida
en la forma preferida
de una milonga pampeana.
Canté de manera llana
ciertas cosas de mi vida.


Aura me voy. No sé adónde.
Pa mí todo rumbo es güeno.
Los campos, con ser ajenos
los cruzo de un galopito.
Guarida no necesito,
yo sé dormir al sereno...


Siempre hay alguna tapera
en la falda de una sierra.
Y mientras siga esta guerra
de injusticias para mí,
yo he de pensar desde allí
canciones para mi tierra.


Y aunque me quiten la vida
o engrillen mi libertad.
¡Y aunque chamusquen quizá
mi guitarra en los fogones,
han de vivir mis canciones
en l'alma de los demás!


¡No me nuembren, que es pecao,
y no comenten mis trinos!
Yo me voy con mi destino
pal lao donde el sol se pierde.


¡Tal vez alguno se acuerde
que aquí cantó un argentino!