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sábado, 17 de enero de 2026

ADAGIO EN MI PAÍS / ALFREDO ZITARROSA.

 




ADAGIO EN MI PAÍS / ALFREDO ZITARROSA.

En mi país

Qué tristeza

La pobreza

Y el rencor

Dice mi padre que ya llegará

Desde el fondo del tiempo otro tiempo

Y me dice que el sol brillará

Sobre un pueblo que él sueña labrando su verde solar

En mi país

Qué tristeza

La pobreza

Y el rencor

No pediste la guerra

Madre tierra

Yo lo sé

Dice mi padre que un solo traidor

Puede con mil valientes

Él siente que el pueblo, en su inmenso dolor

Hoy se niega a beber en la fuente clara del honor

No pediste la guerra

Madre tierra

Yo lo sé

En mi país

Somos duros

El futuro

Lo dirá

Canta mi pueblo una canción de paz

Detrás de cada puerta está alerta mi pueblo

Y ya nadie podrá

Silenciar su canción

Y mañana también cantará

En mi país

Somos duros

El futuro

Lo dirá

En mi país

Qué tibieza

Cuando empieza

A amanecer

Dice mi pueblo que puede leer

En su mano de obrero el destino

Y que no hay adivino ni rey

Que le pueda marcar el camino que va a recorrer

En mi país

Qué tibieza

Cuando empieza

A amanecer

En mi país somos miles y miles (en mi país)

De lágrimas y de fusiles (brillará)

Es un puño y un canto vibrante (yo lo sé, el sol del pueblo)

Una llama encendida, un gigante (arderá nuevamente alumbrando mi tierra)

Que grita:  ¡adelante, adelante!

En mi país brillará,

yo lo sé,

el sol del pueblo arderá

nuevamente, alumbrando mi tierra.





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Alfredo Zitarrosa escribe esta canción "Adagio en mi país", donde manifiesta la visión de la situación social imperante en su Uruguay querido y en Nuestra América, su oposición a toda forma de represión de las ideas, de tristeza y su esperanza (el futuro lo dirá...) en la resistencia popular, del sol del Pueblo brillando en Uruguay.

 La termina de componer y la graba en el invierno de 1973, en Buenos Aires.

*** Significado de adagio: Sentencia breve y, la mayoría de las veces, moral.-significado RAE-.

El 17 de enero de 1989, a los 53 años, Alfredo Zitarrosa dejó de existir en la Ciudad de Montevideo, en la República Oriental del Uruguay que tanto quería. Y lo suyo fue arte.

Empecé a quererla porque sí, por nada…
Fue como un dormirme sobre la guitarra
y soñar milongas, cifras y zambas.
Llegaba como llega el día en las enramadas:
un puña'o de trinos, un murmullo de alas,
y un beso prendido en el pico, como una calandria.

*** de Milonga del que se ausenta de Alfredo Zitarrosa.

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Fallece en enero del 1989 víctima de una peritonitis aguda.

Alfredo Zitarrosa había nacido en Montevideo, el 10 de marzo de 1936, como Alfredo Iribarne -apellido materno- hijo natural de Jesusa Blanca Nieve Iribarne; su madre lo entrega para su crianza al matrimonio de Carlos Durán y Doraisella Carbajal, pasando a llamarse Alfredo "Pocho" Durán, sus tíos que lo criaron tenían una condición económica modesta; hasta que finalmente, a los 16 años un argentino -llamado Alfredo Nicolás Zitarrosa- que estaba en pareja con su madre y le da el apellido definitivo con el cual sería conocido mundialmente. Del matrimonio Zitarrosa-Iribarne nace la única hermana de Alfredo, Cristina Zitarrosa. Decía: "No soy folclorista; soy cantor popular uruguayo, y mi canto es fundamentalmente de raíz campesina; todo es milonga, milonga madre, madre incluso del tango y del candombe...".

Adhirió al Frente Amplio de la izquierda uruguaya, lo que le valió el exilio durante los años de la dictadura. Sus canciones fueron prohibidas en Argentina, Chile y Uruguay.

Alfredo Zitarosa es uno de los grandes del canto de la Patria Grande, diría de “LOS ESENCIALES”, siempre se peinaba hacia atrás con brillantina, usaba trajes cruzados, camisa blanca y corbata oscura con gestos severos con respeto gigante al público de que escuchaba y seguía. Cuando le preguntaron cómo podía ser que el tema "Vea patrón" lo escuchaba el trabajador rural, el obrero y el hacendado mientras recorría sus campos y propiedades y dijo: “Lo mío es arte” y tenía razón era arte y respeto al oyente y pensar que no se toleraba escucharse y en su casa le decía a su mujer e hijas que no pongan a Zitarrosa.

Y lo que son los modismos en diferentes lugares de nuestra Patria Grande, por lo menos, en la Argentina como en el Uruguay cuando se habla “del pago” se habla de lugar, sitio donde se ha nacido o se ha afincado. En una actuación en el exilio de Venezuela un espectador le solicitó que cantara “la canción de la deuda”. Ante tal insistencia Zitarrosa le preguntó a que canción se refería, ya que él no había compuesto canción alguna que se refiriera a asuntos de deudas, y esta persona le dijo: sí esa que dice: "no te olvidés del pago si te vas pa’la ciudad…" Y el espectador solicitaba la chamarrita “Pa´l que se va”.

Pasó a residir en la Argentina, en España que le fue mal y luego México donde estuvo viviendo unos 8 años con un ansía creciente de pisar el suelo uruguayo.

Estando en México Naldo Labrín que había llegado a México en 1976 colaboró haciendo arreglos musicales para su amigo Alfredo Zitarrosa.

Con el advenimiento de la democracia en la Argentina, en diciembre de 1983, Alfredo Zitarrosa vuelve para vivir en Buenos Aires y realiza un recital memorable en el estadio Obras Sanitarias. De ese recital, queda como testimonio, un disco grabado en vivo; "Zitarrosa en Argentina", con los temas quizás más conocidos, como El violín de Becho, Si te vas, P'al que se va, Stefanie, Adagio a mi país, entre otros.

En el estadio de Obras Sanitarias y ante una multitud al grito de ¡Uruguay, Uruguay! Zitarrosa dice en la presentación: "Queridos hermanos, queridos hermanos uruguayos, queridos hermanos argentinos, queridos hermanos quienes no sean uruguayos ni argentinos. La ausencia ha sido larga, el exilio es duro. Mi canción tiene una sola razón de ser y son ustedes, muchas gracias. Ojalá a partir de esta noche, ustedes me autoricen a seguir cantando en nombre de mi tierra".

El 31 de marzo de 1984, es recibido por una multitud que lo aclama y lo acompaña desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco, por todo Montevideo. Un Zitarrosa emocionado, con la profunda alegría por el reencuentro con su tierra, con los amigos, define ese momento como la experiencia más importante de su vida.

En el tema Pájaro rival tema editado póstumamente en 1989 donde intuye su muerte próxima.

Pájaro rival.

Por sanar de una herida

he gastado mi vida

pero igual la viví

y he llegado hasta aquí.

 

Por morir, por vivir,

porque la muerte es más fuerte que yo

canté y viví en cada copla

sangrada querida cantada

nacida y me fui...

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Doña Soledad, Stéfanie y María serena mía, están llorando.

También Manolo y el loco Antonio derraman lágrimas.

El nene patudo, la niña huichola y el niño Christian, no tienen más quien los arrulle.

Gime mi tierra en invierno.

La melodía larga, melancólica, duele.

La guitarra negra llevará por siempre el crespón de luto, y la mariposa negra tampoco cambiará de color.

¡Cómo pudo diluirse tanta vida en cuatro versos!

Hoy, la milonga de ojos dorados, la de pelo largo y para una niña, arrancan la añoranza más que otras veces, y el candombe del olvido sólo acrecienta el recuerdo, y no desaparece ni con una gota de licor.

Qué pena, la aflicción crece desde el pie.

El violín de Becho, más nostálgico que nunca, desgarra con sus notas, como puñales de la vidalita, como las cuchillas del gato.

La canción quiere ser p’al que se va, del que se ausenta.

Son coplas por cifra y milonga que canta el camba y toca el guitarrero, y que nacen del corazón de mi pueblo.

Es un canto de nadie, con los textos más tristes del diccionario.

Y mire amigo: ya es bastante, porque la milonga en do –por naturaleza- provoca llanto.

Hoy Alfredo, la zamba es por vos.

Si te vas, será sólo una vez, pero para nosotros jamás habrás muerto. Queremos creer que siempre vas a volver.

Y ojalá perdure el adagio en tu país, aquel amanecer que tanto deseaste, iluminado por el sol del pueblo.

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El popular “El Chango” Nieto lleno de emoción escribió en un tema dedicado a Alfredo Zitarrosa “El flaco de los sueños”: “Al amigo del humo/Del chifle y el taipero/ Le dio por irse un día/ camino al arrozal.

Y se encontró de pronto/ Rastreando las estrellas/ una esperanza rubia/ De pan universal” una poesía lamento de amor que le brotó en el pecho a “El Chango” Nieto.

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MILONGA POR ÉL

compuesta por Carlos Díaz "Caito" como un homenaje a su amigo y colega Alfredo Zitarrosa.

Entre las luces del escenario
se alza la firme sombra de un hombre
que se revuelve entre las guitarras
con voz de chelo y acento noble

Marca su gesto, brazo en el aire,
un violín Becho que al amor nombra
y en un adagio que lo estremece
mezcla su sangre con la milonga

Su canto hiere, su canto manda,
su queja es pura pero acompaña,
corazón solo por el planeta
sembrando flores en la tormenta

Y ya se enciende y es más gigante
la luz certera de su canción
y su ternura dura y serena
nos abre un surco en el corazón

Mientras lo aplauden él sigue quieto,
guarda su cara de las sonrisas
y no hay bordona que lo consuele
de sus amores, ni las cenizas



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QUERIDO ALFREDO.

Dejabas en mi sangre tanta estela
de estrellas y cometas compañero
que a veces me parecen que titilan
en brillo y en tibieza mil luceros
que me acompañan y en el camino
van señalando nuestro destino
destino de seguir tu mismo vuelo
amado amigo, querido Alfredo
destino de seguir tu mismo vuelo
amado amigo, querido Alfredo

Te escribo en estas salas purpurantes
de colibríes lustroso y trashumante
seguro que en la tierra donde duermes
recibirás la carta de este insomne
que te reclama con su recuerdo
para que vueles desde tu cielo
y cantes victorioso como el viento
amado amigo, querido Alfredo
y cantes victorioso como el viento
amado amigo, querido Alfredo

Descubrirás que no hablo del pasado
la vida ya ha guardado nuestra historia
te cuento solamente cuanto extraño
tu voz y tu guitarra con memoria
aquí tu pueblo sigue soñando
que habrá un mañana, querido hermano
aquella primavera que esperabas
amado amigo, querido Alfredo
aquella primavera que esperabas
amado amigo, querido Alfredo.

Letra: Víctor Heredia.

lunes, 24 de enero de 2022

Una canción posible de Victor Heredia (1947) Buenos Aires. Músico y Compositor argentino.


Dame una leve canción,
Un trozo de pan,
La lucha de cada día, que vivir sin esta vida
Es imposible para mí.

Dame las uvas y el sol
La bella emoción de amar bajo las estrellas
Que vivir sin esta vida
Es imposible para mí.

Dame una nueva ilusión
La luz de un volcán,
La rueca de la esperanza,
Que esta tierra sea posible,
Por sus viejas cicatrices,
Por sus tristes mutilados,

Los que han muerto despojados,
Los que nombro enamorado
Los que lloro derrumbado
Los que canto desangrado
Los que van siempre a mi lado,
Con sus sueños desvelados

Los que han dado su costado
Para los desamparados
Victoriosos torturados
Pero nunca derrotados
El futuro está en mis manos
En mi amor apasionado
El futuro esta en mis manos
Y en tu amor

miércoles, 8 de agosto de 2018

MOMENTO MUSICAL: EL VIEJO MATÍAS - VÍCTOR HEREDIA.

EL VIEJO MATIAS 
de Víctor Heredia.

La lluvia y el viento eran dos hermanos
corriendo furiosos por el terraplén,
y en un banco oscuro, mojado y mugriento
él se acomodaba su uniforme gris.
El viejo Matías duerme en cualquier parte,
un fantasma errante le toca la piel.
Pero cuando llueve sus despojos buscan
la estación de chapas de Paso del Rey.
Es cuco de niños y de no tan niños
su figura triste cruzando el andén,
porque nadie ha visto sus ojos cansados,
la cruz del olvido temblando en sus pies.
A veces murmura cosas incoherentes,
habla de la guerra, imita al cañón,
y otras veces pone en sus ojos un niño
y acuna en sus brazos su bolso marrón.
Cuando llegan trenes repletos de obreros
se pone contento, brilla su mirar.
Gorrión de la tarde, quiere hablar con todos,
y después se queda solo en el andén.
Se queda mirando las vías vacías,
la luz que se pierde del tren que pasó,
y después se aleja, murmurando cosas,
el viejo Matías, ogro del lugar.
La lluvia y el viento eran dos hermanos
corriendo furiosos por el terraplén
y en un banco oscuro, mojado y mugriento
él se acomodaba su uniforme gris.

“Cuando compuso El viejo Matías , en el invierno de 1969, Víctor Heredia tenía 22 años y vivía en dos ambientes en Paraná y Sarmiento junto con su primera mujer, Lidia. Era una tarde gris, propicia para escribir canciones de amor. Heredia empezó a probar acordes en el piano mientras, buscando inspiración, trazaba el perfil vago e imaginario de una mujer. "Me puse a tararear y salieron dos líneas: La lluvia y el viento eran dos hermanos / corriendo furiosos por el terraplén . Dije terraplén y de pronto estaba en Paso del Rey, donde había vivido de los 9 a los 17 años. A partir de ahí, de un tirón, me salió la canción de amor más grande de toda mi vida. Se impuso, como todas las canciones verdaderas."
No le corrigió ni una coma y le pidió a Lidia, concertista de piano, que la tocara. Ella lo hizo. Y se emocionó. Entusiasmado, Víctor llevó la nueva creación a su compañía, Microfón. "El director artístico me sacó corriendo: duraba seis minutos y ninguna radio iba a querer pasarla", recuerda el músico. Finalmente, la grabó y fue en el lado B de su siguiente simple.
Llevaba vendidas apenas unas 300 placas cuando el Cuarteto Zupay la cantó en Cosquín 69. Fue un éxito. Entonces, al productor de radio Víctor Cicuta se le ocurrió lo obvio: pasar la cara B del simple. "En esos días recibo un llamado de Juan Guerra, del depósito de Microfón: Nene, picó el disco , me anuncia. Se vendieron 13 mil placas en una semana. Y, en dos meses, las ventas treparon a medio millón", recuerda Heredia.

"Con los años perdí la emoción de cantarla" -confiesa-. "En 1985, durante un recital en el Luna Park, decidí sacarla definitivamente del repertorio. Esa noche hicimos cinco bises, pero estábamos en camarines y la gente la pedía. Volví al escenario dispuesto a cantarla, y apareció la negación: no me acordé cómo empezaba. Le pedí ayuda a mi bajista, Riki Zielinski, y él, divertido, me dice: Es aquella del viejito. Usé otra alternativa, le dije al público: A ver, ¿cómo empieza esta canción? Toqué los primeros acordes, y a partir de allí la gente la cantó íntegra. Desde entonces le volví a encontrar el sentido, y hoy la canto con unción. Fue la canción disparadora de mi vida artística." Extraído de la “Canción no se detiene”  Diario “La Nación” domingo 24 de marzo de 2002.



martes, 24 de julio de 2018

MOMENTO MUSICAL: Informe de situación de Víctor Heredia.

Paso a detallar a continuación
el suscinto informe que usted demandó;
duele a mi persona tener que expresar
que aquí no ha quedado casi nada en pie.
Mas no desespere, le quiero aclarar
que –aunque el daño es grave -. Bien pudiera ser
que podamos salvar
todo el trigo joven
si actuamos con fe
y celeridad.
Parece ser que el temporal
trajo también la calamidad
de cierto tipo de langosta,
que come en grande y a nuestra costa
y de punta a punta del país
se han deglutido todo el maíz.
A los manzanos se los ve
cayendo antes de florecer,
se agusanaron los tomates,
y a las verduras, por más que trate,
ya no hay manera de hacerles bien...
ya no sé qué hacer
ni tengo con quién.
La gente duda en empezar
la tarea dura de cosechar,
lo poco que queda se va a perder
si, como le dije, no ponemos fe
y celeridad.
Y entre los males y los desmanes
hay cierta gente que – ya se sabe -,
saca provecho de la ocasión;
comprando a uno lo que vale dos
y haciendo abuso de autoridad
se llevan hasta la integridad.
Suscribo nombre y apellido
y ruego a usted tome partido
para intentar una solución,
que bien podría ser la unión
de los que aún estamos vivos
para torcer nuestro destino...
Saluda a Ud. un servidor.

viernes, 7 de junio de 2013

UN DÍA DE GRACIA - VÍCTOR HEREDIA.

Un día más, un día más,
un día de gracia bajo el sol.
... ... ...
Un día más, un día más,
un día de gracia para mí.

HOY ME LEVANTÉ CON ESTA CANCIÓN DE VÍCTOR HEREDIA "UN DÍA DE GRACIA" QUE COMPARTO EN ESTE UNIVERSO POESÍA QUE ES UNA INYECCIÓN DE OPTIMISMO... PARA DECIR CON "EL NANO" SERRAT "HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA Y MAÑANA TAMBIÉN..." (la utopía del optimismo... las inyecciones de optimismo... la actitud mental positiva para seguir).

Un día más, un día más,
un día de gracia bajo el sol
para reír y estornudar,
un día nuevo como un pan,
como una novia que se da
sin guardar nada para sí.
Quiero creer que puede haber
un día de gracia para mí.

Un día más, un día más,
un día de gracia para mí.

Cuando me digan que ya está,
que es el momento de partir,
de abandonar esta ilusión,
de estar despierto y de vivir,
les pediría un poco más
frente a este azul que pinta el mar
y entre tus pechos amarrar
mi corazón una vez más.

Para cantar esa canción
que nunca pude terminar,
para bailar y reventar
de vino, hablando del ayer.
Para decir una vez más
que no me pesará partir
si estás tendida junto a mí,
y entre los dos la libertad.