Sos como una perdiz empollando, todo
el día en la cama; reina de la indolencia,
cuidando todo el día que no se vaya el calor.
Sacerdotisa mía, panadera,
dame esa hostia para ingresar al cuerpo
de la bondad; andariega, zapato tibio para insultar y acariciar.
Perdiz que viene volando y aterriza y queda suspendida
sobre mi corazón, como una escarapela, como una fiesta
nacional. Sal y harina. Pereza, panadera.
Poesía, arte, cultura, música. Cuentos y Relatos. Un rincón que nace y crece en la Patagonia Argentina.
Mostrando entradas con la etiqueta Paco Urondo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paco Urondo. Mostrar todas las entradas
martes, 10 de enero de 2023
viernes, 10 de noviembre de 2017
La tristeza no tiene fin - Francisco “Paco” Urondo Argentino (1930 – 1976).
La tristeza no tiene fin.
qué ha sucedido en esta casa
tan deshabitada a menudo
tan muda tan disoluta
qué ha sucedido en sus peregrinas maneras
en sus formas
en el filo
qué hábitos han perdido terreno
qué sol enmudeció
qué alcohol pudo quedar abandonado
qué ha pasado con sus esperanzas
con sus fracasos con sus aires fastos
y sus fuegos eróticos
qué pasó con sus árboles
con su primavera
con su rencor
qué sueño creció sin reservas
qué amor sin destino
qué suerte sin vuelos
qué pasó con sus sombras
con su olor a mujer
con su prestigio
y con sus palabras deshabitadas
y con su triste desapego
con su necesidad
qué ha pasado en la casa
qué ha sucedido
quién la ha destruido para siempre.
miércoles, 13 de abril de 2016
Días estos y aquellos de Francisco Urondo.
Días estos y aquellos.
He oído el sol de invierno. Crece envolviendo y
ajustando su corazón; sacude su sueño,
despliega las plumas que lo abrigan: ve caer
aquí o allá el contorno de sus ídolos.
El calor no lo matará del todo; el frío no
quebrantará su sueño. Herido está de tiempo
que lo contiene, de crueldad, de decisión, de
grandes dársenas, de eterno comienzo, de
mesurado adiós.
Francisco Urondo (Santa Fe, Santa Fe, 10 de enero de 1930 -
Guaymallén, Mendoza, 17 de junio de 1976) fue un escritor, periodista, poeta,
militante político y guerrillero argentino.
En 1957, ocupó la Dirección de Arte Contemporáneo de la
Universidad Nacional del Litoral. El 16 de junio de 1958, el Gobernador de la
Provincia de Santa Fe, Carlos Sylvestre Begnis, lo designa Director General de
Cultura de la Provincia de Santa Fe. En 1973 es designado director del
Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
de Buenos Aires.
Militó en las organizaciones guerrilleras argentinas FAR y
Montoneros. En febrero de 1973 fueron detenidos en Ingeniero Maschwitz
(provincia de Buenos Aires) Iván Roqué, Lili Massaferro, Alicia Rabboy y Paco
Urondo. La policía allanó el domicilio de Chela Murúa, exesposa de Paco, que
vivía en el barrio de Colegiales, y la llevaron detenida, a pesar de que no
participaba en política y estaba separada de Paco desde 1959. En diciembre de
1976, cuando Claudia Urondo, su hija y Mario Konkurat fueron desaparecidos
durante la dictadura militar.
jueves, 10 de septiembre de 2015
DONDE HABITE EL OLVIDO de LUIS CERNUDA.
DONDE HABITE EL OLVIDO de LUIS CERNUDA.
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen
suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
Donde habita el olvido - Joaquín Sabina.
Cuando se despertó,
no recordaba nada
de la noche anterior,
“demasiadas cervezas”,
dijo, al ver mi cabeza,
al lado de la suya, en la almohada…
y la besé otra vez,
pero ya no era ayer,
sino mañana.
Y un insolente sol,
como un ladrón, entró
por la ventana.
El día que llegó
tenía ojeras malvas
y barro en el tacón,
desnudos, pero extraños,
nos vio, roto el engaño
de la noche, la cruda luz del alba.
Era la hora de huir
y se fue, sin decir:
“llámame un día”.
Desde el balcón, la vi
perderse, en el trajín
de la Gran Vía.
Y la vida siguió,
como siguen las cosas que no
tienen mucho sentido,
una vez me contó,
un amigo común, que la vio
donde habita el olvido.
La pupila archivó
un semáforo rojo,
una mochila, un peugeot
y aquellos ojos
miopes
y la sangre al galope
por mis venas
y una nube de arena
dentro del corazón
y esta racha de amor
sin apetito.
Los besos que perdí,
por no saber decir:
“te necesito”.
Y la vida siguió,
como siguen las cosas que no
tienen mucho sentido,
una vez me contó,
un amigo común, que la vio
donde habita el olvido.
Para Zulema Katz y Paco Urondo, que habitan en la memoria.
sábado, 10 de enero de 2015
Carlos Gardel - Francisco Urondo.
Extranjero del silencio
en el mundo arrasado; vertiente de la extrema melancolía
y del coraje y de la velocidad del amor y del miedo.
Dueño de la ciudad, de su memoria blanda
y de la madrugada hambriente y sin sentimientos
y de la suprema cordura de los vagos.
Cómplice de los encuentros,
de la grapa que nos hizo hablar,
loco de la noche, despreocupado amigo del alba, señor de
los tristes.
en el mundo arrasado; vertiente de la extrema melancolía
y del coraje y de la velocidad del amor y del miedo.
Dueño de la ciudad, de su memoria blanda
y de la madrugada hambriente y sin sentimientos
y de la suprema cordura de los vagos.
Cómplice de los encuentros,
de la grapa que nos hizo hablar,
loco de la noche, despreocupado amigo del alba, señor de
los tristes.
viernes, 18 de abril de 2014
Como bola sin manija - Poesía de Francisco “Paco” Urondo.
| Como bola sin manija
puedo ir para un lado
puedo ir para otro lado
encontrar estuarios pálidos cisnes quietos
buques mansos que como a las nubes
me llevan de un lado para otro lado
puedo dar con lugares apacibles
o sombras excitantes
la primera piel de una mujer
el aroma de una mujer el sonido de una fiesta
puedo beber de cierto cuidado y enfermarme levemente
y sentir en las sábanas el olor del sol
puedo llegar a tener suerte en el juego y en la vida
puedo cambiar de vida y de nombre
puedo peinarme de otra manera
y vestir como nunca lo hice
puedo sorprender
ser irascible o piadoso
comprensivo con las mujeres
o despiadado con sus increíbles sentimientos
puedo como antaño volver a enamorarme
puedo padecer por un vago recuerdo
o tirar todo por la borda
o no soportar la memoria
–hoy te he recordado vagamente–
puedo reír y cantar
divertir a la gente
y esperar a que todos estén completamente locos
y ya no parezca tan divertido
puedo envejecer y enmudecer para siempre
y decir palabras sin mayor fundamento
puedo gozar de placeres fáciles y complicados
–eras alta antes de conocerte
y hoy no he recordado tu nombre
y pienso que otro día podré humillarlo–
puedo tener rasgos bondadosos
arranques de conmovedora caridad
puedo echarme a perder
o tener más hijos como si ofreciera
el más estupendo y bonito de los mundos posibles
puedo ambicionar una amplia fortuna
hasta puedo trabajar o pensar en el as de oro
o seducir a una adolescente frágil-como-un-pétalo-de-agosto
puedo hacer viajes exóticos morder la espesura de un follaje
jugar mi vida por unos diamantes impuros
o por lánguidos ojos saturados de sabiduría
puedo emborracharme aquí o en el extranjero
y caer exhausto en la turgencia de un muslo
o en el filo de una dudosa alcantarilla
puedo investigar o escribir luminosos párrafos
que abrirían por sí el futuro
puedo ser un intelectual responsable o desaprensivo
firmar o no firmar traicionar o jugar a la lealtad
puedo ser adorado
puedo ser odiado
tener amantes
distintas en su belleza singulares en sus caprichos
o no tener a nadie
y no guardar un solo recuerdo
puedo rechazar la ternura
o mendigarla como hace unas horas
puedo vivir alternativas viejas o recientes
fáciles y peligrosas
puedo elegir mi destino
aunque no sepa darle forma adecuada
ni por dónde empezar
puedo imaginar el tiempo que desconozco
luchar por esa o por otra dulce aspiración
puedo olvidar
–hoy no he podido recordar tu nombre–
de la memoria puedo imaginar las interminables apuestas
y sus mañas de vieja tramposa
puedo no pensar en que distribuye los signos
de ese futuro tangible y ajeno.
|
jueves, 10 de octubre de 2013
A su lado de Paco Urondo.
No serán muertos los pasos del amor; vacío
vino al mundo, tibio aún
por el viento que lo aposentaba
tan deliciosamente.
Y la tibieza fue
frío y el agua piedra
y las sombras cuchillos y el grito, la primera vez.
Lloró como nunca no fueron
los muertos los pasos del amor-, pudo hablar
y mentir y deslizar su vida y su alegría
hasta quedar harto de leche y sueños, y olvidar
y empezar a morir como todos:
un día cualquiera termina
el año, el sol termina
y comienza todo donde una mano empieza.
Su mano, su calor
llegado desde del vientre
hacia mí; inspirado por otro calor,
para levantar ahora los pasos del amor,
para impedir que mueran.
Por eso, aquélla o ésta, principio
o fin, madre o amante; ella
estará donde mis ojos vayan.
miércoles, 9 de octubre de 2013
HOY UN JURAMENTO - POEMA DE FRANCISCO "PACO" URONDO.
en la que vivo hace años,
tenga
una salida, yo cerraré
la puerta para guardar su calor;
yo la abriré
para que los vientos
de todas partes, vengan
a lavarle la cara;
a remontarla,
de esa manera con que vuelan
las intenciones,
los aparecidos, los recuerdos por venir,
y lo que a uno le asusta
aunque todavía no haya ocurrido.
lunes, 7 de octubre de 2013
PACO URONDO: LA PURA VERDAD (vídeo).
Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.
Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:
siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.
Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor
y miedo y apremio.
Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.
Me averguenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,
un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.
Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin
darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a
cualquiera o aburrir de golpe.
Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi
memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.
El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme,
pero lo he derrotado
para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día.
Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la
Cenicienta, aunque algunos
me recuerden con cariño o descubran mi zapatito
y también vayan muriendo.
No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.
La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.
Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:
sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.
Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no
sirve y se corrompe.
Puedo hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.
Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida
Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.
Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme
Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.
PACO URONDO
martes, 24 de abril de 2012
LA PURA VERDAD - PACO URONDO.
Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.
Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:
siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.
Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconciencia y dolor
y miedo y apremio.
Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.
Me averguenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,
un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.
Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin
darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a
cualquiera o aburrir de golpe.
Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi
memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.
El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme,
pero lo he derrotado
para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día.
Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la
Cenicienta, aunque algunos
me recuerden con cariño o descubran mi zapatito
y también vayan muriendo.
No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.
La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.
Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:
sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.
Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no sirve y se corrompe.
Poder hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.
Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida
Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.
Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme
Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.
Paco Urondo
sábado, 24 de marzo de 2012
LA POESÍA DE PACO URONDO. La verdad es la única realidad.
La verdad es la única realidad.
Del otro lado de la reja está la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la única irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o
de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos,
aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el ángelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente
el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso
cubriendo la Patagonia
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad,
como
la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha
hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la única
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.
Este poema fue escrito en la cárcel de Devoto (1973). Parafraseando la famosa frase de Juan Domingo Perón: “la única verdad es la realidad”
Francisco Urondo (Paco Urondo como se lo conoce) santafecino de nacimiento (1930) fue un poeta, periodista y militante político, del país y del extranjero, entre ellos, Primera Plana, Panorama, Crisis, La Opinión y Noticias.
A mediados de los años 60, Urondo comienza a transitar el camino de la militancia polÍtica, ingresando primero al Movimiento de Liberación Nacional (Malena) formado por intelectuales como Ismael y David Viñas, entre otros. Posteriormente se integra a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y más tarde a Montoneros. Dos meses después de producido el golpe militar de 1976, la conducción de Montoneros destina a Urondo a la provincia de Mendoza.
A mediados de los años 60, Urondo comienza a transitar el camino de la militancia polÍtica, ingresando primero al Movimiento de Liberación Nacional (Malena) formado por intelectuales como Ismael y David Viñas, entre otros. Posteriormente se integra a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y más tarde a Montoneros. Dos meses después de producido el golpe militar de 1976, la conducción de Montoneros destina a Urondo a la provincia de Mendoza.
"El hombre para morir debe dejar su mañana algo que tanto le seduce, alguna bufanda que le acompañó toda su vida, algunas picardías que le bailaron en los ojos / El hombre para morir debe abandonar -con tristeza, sí- los temblores y los sufrimientos de su carne, debe olvidar su caricia, su supuesto abandono / El hombre para morir debe dejar sus papeles en orden y algún dolor, el aire y los abismos de su vida / El hombre para morir tiene que entrar en la humildad: tiene que vivir mucho".
Hoy por hoy se recuerda más al militante armado aquí recordamos al poeta aunque Paco Urondo se unen la poesía y política sino díficil separarlas.
Murió en junio 1976, enfrentando a la dictadura militar.
"Empuñé un arma porque busco la palabra justa", dijo alguna vez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











