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jueves, 4 de abril de 2024

Mi árbol y yo de Alberto Cortez.

 


Mi árbol y yo

de Alberto Cortez.

Mi madre y yo lo plantamos en el límite del patio

Donde termina la casa

Fue mi padre quien lo trajo, yo tendría cinco años, y él

Él apenas una rama

Al llegar la primavera abonamos bien la tierra

Y lo cubrimos de agua

Con trocitos de madera hicimos una barrera

Para que no se dañara

Mi árbol brotó

Mi infancia pasó

Hoy bajo su sombra

Que tanto creció

Tenemos recuerdos

Mi árbol y yo.

 

Mi árbol brotó

Mi infancia pasó

Hoy bajo su sombra

Que tanto creció

Tenemos recuerdos

Mi árbol y yo.

 

Con el correr de los años, con los pantalones largos

Me llegó la adolescencia

Fue a la sombra de mi árbol una siesta de verano

Cuando perdí la inocencia

Luego fue tiempo de estudios con regresos a menudo

Pero con plena conciencia

Que iniciaba un largo viaje, solo de ida el pasaje, y así

Me ganó la ausencia

Mi árbol quedó

Y el tiempo pasó

Hoy bajo su sombra

Que tanto creció

Tenemos recuerdos

Mi árbol y yo.

 

Muchos años han pasado y por fin he regresado

A mi terruño querido

Y en el límite del patio allí me estaba esperando

Como se espera a un amigo

Parecía sonreírme como queriendo decirme: "mira

Estoy lleno de nidos"

Ese árbol que plantamos hace... cuarenta y muchos años

Siendo yo apenas un niño

Aquel que brotó

Y el tiempo pasó

Mitad de mi vida

Con él se quedó

Hoy bajo su sombra

Que tanto creció

Tenemos recuerdos

Mi árbol

Y yo.

José Alberto García Gallo (Rancul, La Pampa; 11 de marzo de 1940-Móstoles, Madrid; 4 de abril de 2019), más conocido como Alberto Cortez, fue un cantautor y poeta argentino nacionalizado español.

Era descendiente de españoles por parte de su padre, José Martiano García, y de italianos piamonteses por parte de su madre, Ana Magdalena Gallo. Con seis años ingresó en la Escuela n.º 31 y también en el conservatorio de música de Rancul, que dependía del Alberto Williams de la capital federal, que era el que otorgaba títulos y diplomas.

A los doce años sus padres le envían a San Rafael, provincia de Mendoza, donde vivían su tíos Leonor e Isidoro. Allí ingresa a la vez en el Colegio Nacional "Manuel Ignacio Molina" para estudiar el bachiller y en el Conservatorio Chopin para proseguir con sus estudios de piano bajo la tutela del profesor Robert Whermouth.

"Un día se me ocurrió contar la historia de cómo fue que lo plantamos con mi madre, en la vieja casona de Rancul (una localidad en el norte de la provincia de La Pampa), donde viví en mi infancia y adolescencia. Tal como dice la canción, mi papá trajo un arbolito, que no llegaba a los 20 centímetros de altura", contó alguna vez. "Muchos años después, mi madre tuvo que podar el árbol porque sus raíces eran tan grandes que le estaban tirando la casa al vecino. Fue una especie de conflicto vecinal. Con todo el dolor del alma se cortó ese árbol que fue parte de mi vida y de la de mi madre". Grabado en 1989, como parte del álbum “Coincidencias”.

La canción "Cuando un amigo se va" de Alberto Córtez (dedicada a su padre en 1969) quien se enteró de la muerte de su padre mientras estaba de gira, durante un concierto en Madrid. Las otras canciones son "Alfonsina y el mar" de Ariel Ramírez y Félix Luna y "Gracias a la vida"  de Violeta Parra son consideradas según encuesta de un periódico de Chile como las tres mejores canciones en idioma castellano del siglo XX.

sábado, 26 de enero de 2019

MOMENTO MUSICAL: Volver a los diecisiete de Violeta Parra.

Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo
es como descifrar signos
sin ser sabio competente.
Volver a ser de repente
tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo
como un niño frente a Dios,
eso es lo que siento yo
en este instante fecundo.

Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra,
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra,
ay, sí sí sí.

Mi paso retrocedido,
cuando el de ustedes avanza;
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido
con todo su colorido,
se ha paseado por mis venas
y hasta las duras cadenas
con que nos ata el destino
es como un diamante fino
que alumbra mi alma serena.

Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder
ni el más ancho pensamiento.
Todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencia:
solo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.

El amor es torbellino
de pureza original;
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros;
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño
y al malo solo el cariño
lo vuelve puro y sincero.

De par en par la ventana
se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto
como una tibia mañana;
al son de su bella diana
hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín,
al cielo le puso aretes
y mis años en diecisiete
los convirtió el querubín.
Volver a Los 17, tratto dall'album ANTOLOGIA en castellano del 2003 duo con Piera Romoli, musica di (Violeta Parra).

domingo, 21 de octubre de 2018

Soneto a mamá - Joan Manuel Serrat.

No es que no vuelva porque me he olvidado
de tu olor a tomillo y a cocina,
De lejos dicen que se ve mas claro
que no es igual quien anda y quien camina.

Y supe que el amor tiene ojos verdes,
que cuatro palos tiene la baraja,
que nunca vuelve aquello que se pierde,
y la marea sube y luego baja.

Supe que lo sencillo no es lo necio,
que no hay que confundir valor y precio.
Que un Manjar puede ser cualquier bocado
Si el horizonte es luz y el rumbo un beso.

No es que no vuelva porque me he olvidado,
...es que perdí el camino de regreso, mamá

Joan Manuel Serrat.
“Un servidor, Joan Manuel Serrat, casado, mayor de edad, vecino de Camprodón, Girona, hijo de Ángeles y de Josep, de profesión cantautor, natural de Barcelona, según obra en el registro civil” (de la canción “A quien corresponda”).

De padre catalán Josep, trabajaba en una Compañía de Gas fue un anarquista español afiliado a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) que es una unión confederal de sindicatos autónomos de ideología anarcosindicalista de España  y su madre Ángeles aragonesa  contribuía cosiendo. Joan Manuel Serrat nace el 27 de diciembre de 1943, en Barcelona, y creció en el barrio obrero del Poble Sec, en la calle del Poeta Cabanyes. Se graduó como perito agrónomo.
“Su obra tiene influencias de otros poetas, como Mario Benedetti, Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Joan Salvat-Papasseit y León Felipe entre otros; así como de diversos géneros, como el folklore catalán, la copla española, el tango, el bolero y del cancionero popular de Latinoamérica, pues ha versionado canciones de Violeta Parra y de Víctor Jara” (Wikipedia).
Fue uno de los iniciadores de la Nova Cançó catalana, generación de cantautores contestatarios que reivindicaron el uso del catalán durante la dictadura franquista y que componían sus letras al modo poético e intimista de sus inspiradores de la chanson francesa.
En 1975 hubo de autoexiliarse en México a raíz de unas manifestaciones contra el régimen franquista.
En agosto de 1976, gracias al decreto de amnistía que permitió el retorno de todos los exiliados políticos españoles desde la guerra civil, "El Nano" Serrat volvió a su Barcelona su tierra natal el viernes 20 de agosto de 1976 con una multitud esperándolo en el aeropuerto.
En el  2004, estando de gira se rumoreaba de que sufría de algún mal y con humor respondía: "Si el doctor me pide que deje el vino, cambio de doctor".

En marzo de 2004 fue condecorado con la Orden de Mayo en el grado de comendador, una de las más altas condecoraciones que otorga el Gobierno argentino.

miércoles, 18 de julio de 2018

Qué he sacado con quererte de Violeta Parra.

¿Qué he sacado con la luna, ay ay ay,
que los dos miramos juntos, ay ay ay?
¿Qué he sacado con los nombres, ay ay ay,
estampados en el muro, ay ay ay?
Como cambia el calendario, ay ay ay,
cambia todo en este mundo, ay ay ay.
Ay ay ay… ay ay.

¿Qué he sacado con el lirio, ay ay ay,
que plantamos en el patio, ay ay ay?
No era uno el que plantaba, ay ay ay,
eran dos enamorados, ay ay ay.
Hortelano, tu plantío, ay ay ay,
con el tiempo no ha cambiado, ay ay ay.
Ay ay ay… ay ay.

¿Qué he sacado con la sombra, ay ay ay,
del aromo por testigo, ay ay ay,
y los cuatro pies marcados, ay ay ay,
en la orilla del camino, ay ay ay?
¿Qué he sacado con quererte, ay ay ay,
clavelito florecido, ay ay ay?
Ay ay ay… ay ay.

Aquí está la misma luna, ay ay ay,
y en el patio el blanco lirio, ay ay ay,
los dos nombres en el muro, ay ay ay,
y tu rastro en el camino, ay ay ay.
Pero tú, palomo ingrato, ay ay ay,
ya no arrullas en mi nido, ay ay ay.
Ay ay ay… ay ay… ay.


Ahora la versión de este tema 
de Violeta Parra por Pedro Aznar.

miércoles, 24 de enero de 2018

A los 103 años murió Nicanor Parra, el poeta de la Antipoesía.


"EPITAFIO".

“De estatura mediana,
 Con una voz ni delgada ni gruesa,
 Hijo mayor de profesor primario
 Y de una modista de trastienda;

Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;

Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca de ídolo azteca

-Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!”


COPLAS DEL VINO.

Nervioso, pero sin duelo
A toda la concurrencia
Por la mala voz suplico
Perdón y condescendencia.

Con mi cara de ataúd
Y mis mariposas viejas
Yo también me hago presente
En esta solemne fiesta.

¿Hay algo, pregunto yo
Más noble que una botella
De vino bien conversado
Entre dos almas gemelas?

El vino tiene un poder
Que admira y que desconcierta
Transmuta la nieve en fuego
Y al fuego lo vuelve piedra.

El vino es todo, es el mar
Las botas de veinte leguas
La alfombra mágica, el sol
El loro de siete lenguas.

Algunos toman por sed
Otros por olvidar deudas
Y yo por ver lagartijas
Y sapos en las estrellas.

A los 103 años murió Nicanor Parra, el poeta de la Antipoesía. El ganador del Premio Cervantes 2011 formó parte de una de las familias creativas más importantes de la historia de Chile. 
El reconocido poeta chileno Nicanor Parra murió este martes a los 103 años dejando como herencia la “antipoesía”,  con la que generó la revolución de la literatura hispanoamericana en el siglo XX y le permitió ganar el premio Cervantes en el 2011.

"Chile pierde a uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura y voz singular en la cultura occidental. ¡Estoy conmovida por el fallecimiento de Nicanor Parra! Mi más profundo pésame a su familia", dijo la presidenta Michelle Bachelet, en su cuenta oficial de Twitter. 

Considerado un influyente poeta del siglo XX, Parra falleció por la madrugada del martes en su casa en la comuna de La Reina, en Santiago, por problemas de salud que no fueron precisados, pero estuvo consciente hasta el final de su vida.

Poeta, físico y matemático, Nicanor Parra saltó a la fama por su máxima creación: la antipoesía, generó con el que instauró un lenguaje caracterizado por la ironía, el léxico simple y los temas cotidianos, con los que alcanzó una gran influencia en la literatura hispanoamericana y varios reconocimientos internacionales.

La principal muestra de este movimiento queda plasmada en su segundo libro, "Poemas y antipoemas" (1954). Desde ese momento, su prolífica obra siguió con libros como "Antipoemas" (1960), "Manifiesto" (1963), "Obra Gruesa" (1969), "Poesía política" (1983), "Poemas para combatir la calvicie" (1993), "Páginas en blanco" (2001).

En 2011 recibió en España el premio de Literatura Miguel de Cervantes, el más reconocido de la lengua castellana. Parra decidió no viajar a recibir el galardón por su avanzada edad y envió a su nieto Tololo Ugarte, un destacado pianista.

Asimismo, recibió también el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1991) y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2001).

 "Lo único que le faltaba a Nicanor Parra para ser inmortal era precisamente haber dejado este mundo", dijo, por su parte, el presidente electo Sebastián Piñera, quien presentaba su gabinete ministerial al mismo tiempo que se conocía la noticia del fallecimiento de Parra.

- Antagonista a Neruda -.
Su extravagante personalidad, reflejada en irónicas opiniones y picarescas odas a objetos y situaciones comunes, acercó su obra especialmente a los jóvenes, entre los que hoy cuenta muchos admiradores.

Reacio al contacto con la prensa y los homenajes, pasó sus últimos años en su casa en Las Cruces, en la costa central chilena, no lejos de la que tenía Pablo Neruda en Isla Negra, donde recibió a algunas personalidades como la presidenta Bachelet, con quien celebró sus 100 años de vida.

Su irreverente obra y rechazo a la poesía tradicionalista transformó a Parra en antagonista del trabajo de su colega chileno y premio Nobel de Literatura en 1971, Pablo Neruda, con quien tuvo una relación especial.

Durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) Nicanor Parra fue señalado por mantener una postura ambigua con el régimen, alimentada por sus disputas públicas con Neruda, militante del partido comunista que murió a los pocos días de la llegada de los militares al poder, por causas que aún son investigadas.

- Familia de artistas -.
Nicanor Parra nació en 1914 en la localidad rural de San Fabián de Alico, en la región de Biobío (sur), en la más fecunda cuna artística que ha tenido Chile.

Parra era el hermano mayor de la famosa cantautora Violeta Parra, y de Eduardo y Roberto, otros dos músicos relevantes de la música popular chilena.

El ramal artístico de la familia Parra se extendió durante los años y ha dado numerosos talentos como Ángel Parra, hijo de Violeta, otro gran cantautor que murió en París el año pasado a los 73 años.

Su hijo, Angel Cereceda Parra, fue fundador del exitoso grupo chileno Los Tres, y es reconocido como uno de los grandes guitarristas de Latinoamérica. 

La trampa de Nicanor Parra.
Por aquel tiempo yo rehuía las escenas demasiado misteriosas.
Como los enfermos del estómago que evitan las comidas pesadas
Prefería quedarme en casa dilucidando algunas cuestiones
Referentes a la reproducción de las arañas,
Con cuyo objeto me recluía en el jardín
Y no aparecía en público hasta avanzadas horas de la noche;
O también en mangas de camisa, en actitud desafiante,
Solía lanzar iracundas miradas a la luna
Procurando evitar esos pensamientos atrabiliarios
Que se pegan como pólipos al alma humana.
En la soledad poseía un dominio absoluto sobre mí mismo,
Iba de un lado a otro con plena conciencia de mis actos
O me tendía entre las tablas de la bodega
A soñar, a idear mecanismos, a resolver pequeños problemas de emergencia.
Aquellos eran los momentos en que ponía en práctica mi célebre método onírico,
Que consiste en violentarse a sí mismo y soñar lo que se desea,
En promover escenas preparadas de antemano con participación del más allá.
De este modo lograba obtener informaciones preciosas
Referentes a una serie de dudas que aquejan al ser:
Viajes al extranjero, confusiones eróticas, complejos religiosos.
Pero todas las precauciones eran pocas
Puesto que por razones difíciles de precisar
Comenzaba a deslizarme automáticamente por una especie de plano inclinado,
Como un globo que se desinfla mi alma perdía altura,
El instinto de conservación dejaba de funcionar
Y privado de mis prejuicios más esenciales
Caía fatalmente en la trampa del teléfono
Que como un abismo atrae a los objetos que lo rodean
Y con manos trémulas marcaba ese número maldito
Que aún suelo repetir automáticamente mientras duermo.
De incertidumbre y de miseria eran aquellos segundos
Es que yo, como un esqueleto de pie delante de esa mesa del infierno
Cubierta de una cretona amarilla,
Esperaba una respuesta desde el otro extremo del mundo,
La otra mitad de mi ser prisionera en un hoyo.
Esos ruidos entrecortados del teléfono
Producían en mí el efecto de las máquinas perforadoras de los dentistas,
Se incrustaban en mi alma como agujas lanzadas desde lo alto
Hasta que, llegado el momento preciso,
Comenzaba a transpirar y a tartamudear febrilmente.
Mi lengua parecida a un beefsteak de ternera
Se interponía entre mi ser y mi interlocutora
Como esas cortinas negras que nos separan de los muertos.
Yo no deseaba sostener esas conversaciones demasiado íntimas
Que, sin embargo, yo mismo provocaba en forma torpe
Con mi voz anhelante, cargada de electricidad.
Sentirme llamado por mi nombre de pila
En ese tono de familiaridad forzada
Me producía malestares difusos,
Perturbaciones locales de angustia que yo procuraba conjurar
A través de un método rápido de preguntas y respuestas
Creando en ella un estado de efervescencia pseudoerótico
Que a la postre venía a repercutir en mí mismo
Bajo la forma de incipientes erecciones y de una sensación de fracaso.
Entonces me reía a la fuerza cayendo después en un estado de postración mental.
Aquellas charlas absurdas se prolongaban algunas horas
Hasta que la dueña de la pensión aparecía detrás del biombo
Interrumpiendo bruscamente aquel idilio estúpido,
Aquellas contorsiones de postulante al cielo
Y aquellas catástrofes tan deprimentes para mi espíritu
Que no terminaban completamente con colgar el teléfono
Ya que, por lo general, quedábamos comprometidos
A vernos al día siguiente en una fuente de soda
O en la puerta de una iglesia de cuyo nombre no quiero acordarme.

lunes, 16 de octubre de 2017

Manifiesto - Víctor Jara (1.973).


Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón.

Tiene corazón de tierra
y alas de palomita,
es como el agua bendita
santigua glorias y penas.

Aquí se encajó mi canto
como dijera Violeta
guitarra trabajadora
con olor a primavera.

Que no es guitarra de ricos
ni cosa que se parezca
mi canto es de los andamios
para alcanzar las estrellas,
que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas,
no las lisonjas fugaces
ni las famas extranjeras
sino el canto de una lonja
hasta el fondo de la tierra.

Ahí donde llega todo
y donde todo comienza
canto que ha sido valiente
siempre será canción nueva.


Víctor Lidio Jara Martínez (1932-1973) fue un músico, cantautor, profesor, director de teatro y militante del Partido Comunista de Chile.  Víctor Jara nació el 28 de septiembre de 1932  nacido dentro de la que hoy se conoce como provincia de Ñuble, en la región del Biobío.
De origen campesino, heredó de su madre la afición por la música.
A los 15 años quedó huérfano e ingresó en el Seminario Redentorista de San Bernardo. Allí permaneció dos años. En 1957 entró en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. En esa época conoció a Violeta Parra.
Músico, cantautor, uno de los artistas más emblemáticos del movimiento músico-social llamado “Nueva Canción Chilena”, activista político y militante del Partido Comunista de Chile, investigador del folclore y de los instrumentos indígenas.
La campaña electoral de 1970 los artistas y los grupos  de la llamada “Nueva Canción Chilena” respaldaron a la Unidad Popular.
Salvador Allende quien ganara las elecciones en una reñida elección a tres bandas, obtuvo la primera mayoría relativa de un 36,6%, siendo en definitiva ratificado por el Congreso Nacional. De ese modo, se convirtió en el primer presidente marxista del mundo en acceder al poder a través de elecciones generales en un Estado de derecho y asumiera como Presidente de Chile entre el 4 de noviembre de 1970 y el día de su muerte, 11 de septiembre de 1973.
Jara se desempeñó como embajador cultural del Gobierno del presidente Salvador Allende (1970-1973).
Tras el golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, Jara fue detenido por las fuerzas represivas de la dictadura militar recién establecida.
Tres días después de haber sido detenido por las fuerzas militares de Augusto Pinochet el 12 de septiembre de 1973, Víctor Jara fue interrogado y brutalmente golpeado en uno de los vestidores del Estadio Chile.
El cantante de música popular chilena se encontraba bajo la custodia del teniente Pedro Barrientos, quien lideró las torturas y conspiró para asesinar a Jara, cuyo cuerpo apareció después con más de 40 balazos.
"¡No me lo traten como señorita, carajo!", gritó un militar al ver a Víctor Jara. Después le dio un culatazo.
Estando preso escribió su último poema y testimonio “Somos cinco mil”

Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!
Con el retorno de la democracia fue renombrado "estadio Víctor Jara".
En 1990, la denominada Comisión de Verdad y Reconciliación determinó que Víctor Jara fue acribillado con 44 disparos el 16 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile y que fue arrojado a unos matorrales en los alrededores del Cementerio Metropolitano, ubicado a orillas de la Carretera 5 Sur. Luego fue llevado al depósito de cadáveres, donde le asignaron las siglas NN, y donde más tarde sería identificado por su esposa, la coreógrafa de origen británico Joan Turner.
Sus restos fueron enterrados en el Cementerio General de Santiago de Chile.

El cantautor chileno Víctor Jara fue seleccionado como uno de los 15 músicos más rebeldes de todos los tiempos según la famosa revista Rolling Stone.

sábado, 7 de octubre de 2017

Décimas (73): Se calma el ambiente (o No hay mal que dure cien años) de Violeta Parra.

Décimas (73): Se calma el ambiente 
(o No hay mal que dure cien años) de Violeta Parra. 

"No hay mal que dure cien años
–sentenciaba mi mamita–,
ni cuerpo que lo resista
por grande que sea el daño".
De repente el desengaño
d’este viaje tan sufrí’o
agarra otro colorí’o
llegando al cordón de fierro,
que se olvidaron los perros
de seguir con sus lairí’os.

Fue como brisa marina
la que pasó por la mente
de toitita aquella gente
al traspasar la cortina.
La tard’ estab’ azulina,
verdecito el pastizal;
del tren los hacen bajar
con música al por mayor
qu’empieza mi corazón
su más lindo tecletear.

En una gran estación
baja el cielo a mi nariz,
tanto calor que hay allí
de máquinas a vapor.
Los comunista’ en función
aguardan la comitiva
de América Sur que arriba
con todos sus elementos.
Se anidan los sentimientos
contentos y en armonida.

América allí presente
con sus hermanos del África,
empieza la fiesta mágica
de corazones ardientes,
se abrazan los continentes
por ese momento cumbre
que surge una perdidumbre
de lágrimas de alegría,
se baila y cant’ a porfía,
se acaban las pesadumbres.

Todo está allí en armonía:
el pan con el estrumento,
el beso y el pensamiento,
la pena con l’alegría.
La música se desliza
como cariño de maire,
que s’embelesan los aires
desparramando esperanzas.
"El pueblo tendrá mudanza"
–me digo con gran donaire.

jueves, 24 de noviembre de 2016

NOS SOBRA... NOS FALTA de ALBERTO CORTEZ.

 "Soy un Quijote de la música porque no renuncio a mis principios" - Alberto Cortez.
NOS SOBRA... NOS FALTA 
de ALBERTO CORTEZ.

Nos sobra, nos falta
nos falta, nos sobra
a veces las luces,
a veces las sombras.

Nos falta, nos sobra
nos sobra, nos falta
a veces las fuerzas,
y a veces el alma.

Nos sobran los homicidas
que por la ley del más fuerte
han adoptado la muerte
como una forma de vida.

Nos sobra la hipocresía
de acumular  privilegios
entre ladrones egregios
y entre adorables arpías.

Nos falta la bonhomía
de reparar los errores
antes de hacerlos mayores
a golpe de letanías.

Nos falta la valentía
de no llevar equipaje
y es que nos falta coraje
para romper la alcancía.

Nos sobra, nos falta
nos falta, nos sobra,
hay muchos que pagan
y hay pocos que cobran.

Nos sobran intermediarios
que por amor al dinero
nos manipulan arteros
sudores, pan y salarios.

Nos faltan líderes sanos
que sin politiquerías
hagan posible la vía
de convivir como hermanos.

Que somos seres humanos
y no nos toman en serio
los que hacen suyo el criterio
del perro del hortelano.

Nos sobra, nos falta
nos falta, nos sobra
al uno sus ganas
y al otro la obra.

Nos falta, nos sobra
nos sobra, nos falta
el tiempo de vernos
de frente las caras.

Nos falta, nos sobra
nos sobra, nos falta.

José Alberto García Gallo (Rancul, La Pampa, 11 de marzo de 1940), mejor conocido como Alberto Cortez, es un compositor, cantante y poeta argentino.
A los 6 años su madre lo ingresa en la delegación de conservatorio Alberto Williams de Rancul a cargo de  la señorita Elena Zamalloa.
Mediando los 12 años de edad ingresa en el colegio secundario Manuel Ignacio Molina de San Rafael, provincia de Mendoza.
Sus estudios de música los continúa en el Conservatorio Chopin de la Ciudad mendocina de San Rafael. A los 12 años empieza a componer canciones una de ellas es "Un cigarrillo, la lluvia y tú".
En 1958 llega a Buenos Aires e ingresa en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Canta con su guitarra, en sus comienzos en Capital Federal, en las boites para las coperas y sus clientes, con lo que se ayuda económicamente mientras estudia; luego la orquesta de "Jazz San Francisco" lo contrata como vocalista.
Es por esos años que adopta el nombre de Alberto Cortez.
Abandona sus estudios universitarios para dedicarse a pleno a su vocación de ser cantor y músico.
A los 20 años se fue en barco a Génova y de allí en tren a Amberes (Bélgica), con "Argentine international ballet and show" que es un fracaso.
Luego de 10 años de ausencia en 1970 retorna "A mi Buenos Aires Querido" donde se incorpora tardíamente al servicio militar. Vestido de soldado actúa en el programa popular de  "Sábados circulares", del recordado "Pipo" Mancera en el canal 13 de Buenos Aires.
Y en 1971 se presenta en el Luna Park de Buenos Aires y obtiene un resonante fracaso. Decepcionado, abandona nuestra Argentina con la intención de no volver a cantar allí. Comprueba en carne propia el dicho popular: "nadie es profeta en su tierra".
Pero todo llega en la vida que premia a Alberto Cortez en  1977 donde adquiere gran popularidad y es invitado para dar recitales.
En 1978 se presenta en el Teatro Coliseo y actuará, en 1979,  en el festival de Cosquín y giras en el interior de nuestra Argentina.
En 1992 realizó un show en el Teatro Colón de Buenos Aires acompañado por Ricardo Miralles en piano y la Orquesta Sinfónica de la Plata dirigida por José Caril; siendo el primer cantante de canción popular en presentarse en el mítico lugar. 
En 1994 con Facundo Cabral inicia una temporada el espectáculo  “Lo Cortez no quita lo Cabral” donde se complementan de manera estupenda Alberto Cortez y Facundo Cabral. 
En el año 2000, la canción “Cuando un amigo se va” que Alberto Cortez le dedicara a su padre, conjuntamente “Alfonsina y el mar” de Félix Luna y Ariel Ramírez  y “Gracias a la vida” de Violeta Parra, son consideradas según encuesta de un periódico de Chile como las tres mejores canciones en castellano del siglo XX Cambalache problético y febril.