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miércoles, 7 de enero de 2026

DULZURA de Gabriela MISTRAL.


DULZURA 
de Gabriela MISTRAL.

Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo;
deja revolverlo
sobre tu regazo.

Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío:
y en tus brazos locos
tenme suspendido.

Madrecita mía,
todito mi mundo,
déjame decirte
los cariños sumos.

Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga  nacida en Vicuña, (Chile) el 7 de abril de 1889. Fallece en Nueva York el 10 de enero de 1957, fue una poeta, diplomática y pedagoga chilena. Escritora y premio Nobel de Literatura en 1945 para un autor de Nuestra América. Donde lo recibe con estas palabras: “Hoy Suecia se vuelve hacia la lejana América ibera para honrarla en uno de los muchos trabajos de su cultura. El espíritu universalista de Alfredo Nobel estaría contento de incluir en el radio de su obra protectora de la vida cultural al hemisferio sur del Continente Americano tan poco y tan mal conocido”.
El pseudónimo de Gabriela Mistral (formado a partir de dos autores admirados, el italiano Gabriele D'Annunzio y el poeta Frédéric Mistral).
Gabriela Mistral fue directora de varias escuelas secundarias en diferentes ciudades de Chile.
En 1922 dejó Chile para trasladarse a México, a petición del gobierno de este país, con el fin de que colaborara en la reforma de la educación iniciada por José Vasconcelos. Luego viajó a Europa y a Estados Unidos, y en 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones.
Gabriela Mistral, la poetisa chilena es considerada una de las tres grandes voces líricas de Nuestra América que comparte con la argentina, aunque nacida en Suiza, Alfonsina Storni y la uruguaya Juana de Ibarburou.
Dos años antes de recibir el premio Nobel, comenzó su carrera diplomática y fue Cónsul en Nápoles (Italia), en Portugal, España, y en Brasil.
En 1951 recibe el Premio Nacional de Literatura de Chile. Siguió su carrera diplomática y con ella sus numerosos viajes hasta su fallecimiento en la ciudad de  Nueva York, en 1957. Por deseo de la propia Mistral, sus restos fueron trasladados a Chile y fue enterrada en Montegrande.

jueves, 17 de abril de 2025

Busco la imagen de Cristo ¿De qué quiere usted la imagen? de Gabriela Mistral.




¿De qué quiere Usted la imagen?

Preguntó el imaginero:

Tenemos santos de pino,

Hay imágenes de yeso,

Mire este Cristo yacente,

Madera de puro cedro,

Depende de quién la encarga,

Una familia o un templo,

O si el único objetivo

Es ponerla en un museo.

Déjeme, pues, que le explique,

Lo que de verdad deseo.

Yo necesito una imagen

De Jesús El Galileo,

Que refleje su fracaso

Intentando un mundo nuevo,

Que conmueva las conciencias

Y cambie los pensamientos,

Yo no la quiero encerrada

En iglesias y conventos.

Ni en casa de una familia

Para presidir sus rezos,

No es para llevarla en andas

Cargada por costaleros,

Yo quiero una imagen viva

De un Jesús Hombre sufriendo,

Que ilumine a quien la mire

El corazón y el cerebro.

Que den ganas de bajarlo

De su cruz y del tormento,

Y quien contemple esa imagen

No quede mirando un muerto,

Ni que con ojos de artista

Sólo contemple un objeto,

Ante el que exclame admirado

¡Qué torturado mas bello!

Perdóneme si le digo,

Responde el imaginero,

Que aquí no hallará  seguro

La imagen del Nazareno.

Vaya a buscarla en las calles

Entre las gentes sin techo,

En hospicios y hospitales

Donde haya gente muriendo

En los centros de acogida

En que abandonan a viejos,

En el pueblo marginado,

Entre los niños hambrientos,

En mujeres maltratadas,

En personas sin empleo.

Pero la imagen de Cristo

No la busque en los museos,

No la busque en las estatuas,

En los altares y templos.

Ni siga en las procesiones

Los pasos del Nazareno,

No la busque de madera,

De bronce de piedra o yeso,

¡mejor busque entre los pobres

Su imagen de carne y hueso.

Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga​, ​ fue una poetisa, diplomática, profesora y pedagoga chilena.

Nacida en Vicuña pequeña localidad del centro norte de Chile el 7 de abril de 1889.

Adoptó su seudónimo por la que es conocida Gabriela Mistral inspirada en la obra de Gabriel D'Annunzio y Fréderic Mistral.

En 1922 fue publicada su primera obra y desde entonces viajó por numerosos países de América y Europa.

Por su trabajo poético, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945. Fue la primera mujer iberoamericana​ y la segunda persona de Nuestra América en recibir un Premio Nobel  (había recibido el premio Nobel el argentino Carlos Saavedra Lamas, quien obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1936).

Gabriela Mistral fue nombrada cónsul en Nueva York en 1953, cargo por el que consiguió estar junto a la escritora y bachiller estadounidense Doris Dana, que más tarde sería receptora, portavoz y albacea oficial de Mistral.

En 1954, fue recibida con honores tras la invitación del gobierno de Chile encabezado por Carlos Ibáñez del Campo.

Falleció el 10 de enero de 1957, Hempstead, Nueva York, Estados Unidos.

lunes, 7 de abril de 2025

Valle de Elqui de Gabriela Mistral.

Valle de Elqui.

Tengo de llegar al Valle

que su flor guarda el almendro

y cría los higuerales

que azulan higos extremos,

para ambular a la tarde

con mis vivos y mis muertos.

Pende sobre el Valle, que arde,

una laguna de ensueño

que lo bautiza y refresca

de un eterno refrigerio

cuando el río de Elqui merma

blanqueando el ijar sediento.

Van a mirarme los cerros

como padrinos tremendos,

volviéndose en animales

con ijares soñolientos,

dando el vagido profundo

que les oigo hasta durmiendo,

porque doce me ahuecaron

cuna de piedra y de leño.

Quiero que, sentados todos

sobre la alfalfa o el trébol,

según el clan y el anillo

de los que se aman sin tiempo

y mudos se hablan sin más

que la sangre y los alientos.

Estemos así y duremos,

trocando mirada y gesto

en un repasar dichoso

el cordón de los recuerdos,

con edad y sin edad,

con nombre y sin nombre expreso,

casta de la cordillera,

apretado nudo ardiendo,

unas veces cantadora,

otras, quedada en silencio.

Pasan, del primero al último,

las alegrías, los duelos,

el mosto de los muchachos,

la lenta miel de los viejos;

pasan, en fuego, el fervor,

la congoja y el jadeo,

y más, y más: pasa el Valle

a curvas de viboreo,

de Peralillo a La Unión,

vario y uno y entero.

Hay una paz y un hervor,

hay calenturas y oreos

en este disco de carne

que aprietan los treinta cerros.

Y los ojos van y vienen

como quien hace el recuento,

y los que faltaban ya

acuden, con o sin cuerpo,

con repechos y jadeados,

con derrotas y denuedos.

A cada vez que los hallo,

más rendidos los encuentro.

Sólo les traigo la lengua

y los gestos que me dieron

y, abierto el pecho, les doy

la esperanza que no tengo.

Mi infancia aquí mana leche

de cada rama que quiebro

y de mi cara se acuerdan

salvia con el romero

y vuelven sus ojos dulces

como con entendimiento

y yo me duermo embriagada

en sus nudos y entreveros.

Quiero que me den no más

el guillave de sus cerros

y sobar, en mano y mano,

melón de olor, niño tierno,

trocando cuentos y veras

con sus pobres alimentos.

Y, si de pronto mi infancia

vuelve, salta y me da al pecho,

toda me doblo y me fundo

y, como gavilla suelta,

me recobro y me sujeto,

porque ¿cómo la revivo

con cabellos cenicientos?

Ahora ya me voy, hurtando

el rostro, por que no sepan

y me echen los cerros ojos

grises de resentimiento.

Me voy, montaña adelante,

por donde van mis arrieros,

aunque espinos y algarrobos

me atajan con llamamientos,

aguzando las espinas

o atravesándome el leño.

El valle de Elqui, llamado antiguamente también como valle de Coquimbo, es el espacio cultural desarrollado en la cuenca del río Elqui ubicada en la provincia de Elquiregión de Coquimbo, en Chile.
En el valle se ubica Vicuña, su principal ciudad y lugar donde nació la poetisa chilena Gabriela Mistral.

Gabriela Mistral fue una Poetisa chilena nacida el 7 de abril de 1889 en Vicuña, Valle de Elqui, norte de Chile.

El nombre real fue Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayata, adoptó su seudónimo inspirada en la obra del poeta italiano Gabriele D'Annunzio y Fréderic Mistral.

Fue una poetisa, diplomática y pedagoga chilena.  Galardonada en 1945 con el Premio Nobel. El primer Premio Nobel de Literatura para un autor de Nuestra América. Previo a Gabriela Mistral había recibido el premio Nobel de la Paz el argentino Carlos Saavedra Lamas, quien obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1936.

Murió en el Hospital de Hempstead, Nueva York, a causa de un cáncer de páncreas, el 10 de enero de 1957, a la edad de 67 años.

martes, 7 de enero de 2025

Canción quechua / Gabriela Mistral.

 


Donde fue Tihuantisuyo,

nacían los indios.

Llegábamos a la puna

con danzas, con himnos.



Silbaban quenas, ardían

dos mil fuegos vivos.

Cantaban Coyas de oro

y Amautas benditos.



Bajaste ciego de soles,

volando dormido,

para hallar viudos los aires

de llama y de indio.





Y donde eran maizales

ver subir el trigo

y en lugar de las vicuñas

topar los novillos.



¡Regresa a tu Pachacamac,

En Vano Venido,

Indio loco, Indio que nace,

pájaro perdido!

En voz de Gabriela Mistral, el poema "Canción quechua", de su libro Ternura, publicado en Madrid en 1924.

domingo, 7 de abril de 2024

Antígona de GABRIELA MISTRAL.


Me conocía el Ágora, la fuente
Dircea y hasta el mismo olivo sacro,
no la ruta de polvo y de pedrisco
ni el cielo helado que muerde la nuca
y befa el rostro de los perseguidos.

Y ahora el viento que huele a pesebres,
a sudor y a resuello de ganados,
es el amante que bate mi cuello
y ofende mis espaldas con su grito.

Iban en el estío a desposarme,
iba mi pecho a amamantar gemelos
como Cástor y Pólux, y mi carne
iba a entrar en el templo triplicada
y a dar al dios los himnos y la ofrenda.
Yo era Antígona, brote de Edipo,
y Edipo era la gloria de la Grecia.

Caminamos los tres: el blanquecino
y una caña cascada que lo afirma
por apartarle el alacrán... la víbora,
y el filudo pedrisco por cubrirle
los gestos de las rocas malhadadas.

Viejo Rey, donde ya no puedas háblame.
Voy a acabar por despojarte un pino
y hacerte lecho de esas hierbas locas.
Olvida, olvida, olvida, Padre y Rey:
los dioses dan, como flores mellizas,
poder y ruina, memoria y olvido.
Si no logras dormir, puedo cargarte
el cuerpo nuevo que llevas ahora
y parece de infante malhadado.
Duerme, sí, duerme, duerme, duerme, viejo Edipo,
y no cobres el día ni la noche.

miércoles, 10 de enero de 2024

La que aguarda de Gabriela Mistral.


Antes del umbral y antes de la ruta,
aguardo, aguardo al que camina recto
y avanza recto mejor que agua y fuego.

Viene a causa de mí, viene por mí,
no por albergue ni por pan y vino,
a causa de que yo soy su alimento
y soy el vaso que él alza y apura.

Del bosque que lo envuelve en leño y trinos,
y sombras temblorosas que lo trepan,
se arranca, y viene, y llega sin soslayo,
porque lo trae mi rasgado grito.

Va pasando las torres que lo atajan
con sus filos de témpanos agudos
y llega, sin salmueras, de dos mares,
indemne como en forro y vaina de honda.

¡Y ahora ya la mano que lo alcanza
afirma su cintura en la carrera!

Y saben, sí, saben mi cuerpo y mi alma
que viene caminando por la raya
amoratada de mi propio grito,
sin enredarse en el fresno glorioso
ni relajarse en las densas arenas.

¡Cómo no ha de llegar si me lo traen
los elementos a los que fui dada!
El agua me lo alumbra en los hondones,
me lo apresura el fuego del poniente 
y el viento loco lo aguija y apura.

Vilano o pizca ebria parecía;
apenas era y ya no voltijea,
nonadas de la niebla lo sorbían
desbaratando su juego de mástiles
y sus saltos de ciervo despeñado.
Del bosque que lo envuelve en sus rumores
se suelta y ya se viene sin soslayo.
Viene más puro que disco lanzado;
más recto vuela que albatros sediento
porque lo trae mi rasgado grito
y el grito mío no se le relaja
ciego y exacto como el alma llega.
Abre ya, parte, el matorral intruso
y todavía mi voz enlazada
con sus cabellos el paso le aviva.
Y al acercarse ya suelta su espalda;
libre lo deja y se apaga en su rostro.
Pero mi grito sólo sube recto,
su mano ya cae a mi puerta.
Gabriela Mistral (Vicuña, Chile, 7 de abril de 1889 - Nueva York, Estados Unidos, 10 de enero de 1957). Escritora y premio Nobel de Literatura en 1945 fue la primera mujer iberoamericana​ y la segunda persona en Nuestra América en recibir un premio Nobel.
De origen humilde, Mistral se desempeñó como profesora en diversas escuelas y se convirtió en una importante pensadora respecto al rol de la educación pública.
Hija de Juan Jerónimo Godoy Villanueva, profesor de ascendencia diaguita,​ y de Petronila Alcayaga Rojas, de ascendencia vasca.
Su verdadero nombre es Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, más conocida por su seudónimo Gabriela Mistral.

lunes, 8 de mayo de 2023

Poema a la madre de Gabriela Mistral.

 Madrecita mia,
madrecita tierna,
dejame decirte
dulzuras extremas.
Es tuyo mi cuerpo/que juntaste en ramo
deja revolverlo
sobre tu regazo..
Juega tu a ser hoja
y yo a ser rocío,
y en tus brazos locos
tenme suspendido..
Madrecita mia,
todito mi mundo,
dejame decirte
los cariños sumos...

Publicado en: http://crecimiento-personal.innatia.com/c-frases-del-dia/a-poesias-dia-de-la-madre-4667.html

Dedicado a todas las Madres en especial a Mi Madre que un día como hoy 8 de Mayo hace tres años partió rumbo al silencio.

jueves, 7 de abril de 2022

Antígona - Gabriela Mistral.


Me conocía el Ágora, la fuente
Dircea y hasta el mismo olivo sacro,
no la ruta de polvo y de pedrisco
ni el cielo helado que muerde la nuca
y befa el rostro de los perseguidos.

Y ahora el viento que huele a pesebres,
a sudor y a resuello de ganados,
es el amante que bate mi cuello
y ofende mis espaldas con su grito.

Iban en el estío a desposarme,
iba mi pecho a amamantar gemelos
como Cástor y Pólux, y mi carne
iba a entrar en el templo triplicada
y a dar al dios los himnos y la ofrenda.
Yo era Antígona, brote de Edipo,
y Edipo era la gloria de la Grecia.

Caminamos los tres: el blanquecino
y una caña cascada que lo afirma
por apartarle el alacrán... la víbora,
y el filudo pedrisco por cubrirle
los gestos de las rocas malhadadas.

Viejo Rey, donde ya no puedas háblame.
Voy a acabar por despojarte un pino
y hacerte lecho de esas hierbas locas.
Olvida, olvida, olvida, Padre y Rey:
los dioses dan, como flores mellizas,
poder y ruina, memoria y olvido.
Si no logras dormir, puedo cargarte
el cuerpo nuevo que llevas ahora
y parece de infante malhadado.
Duerme, sí, duerme, duerme, duerme, viejo Edipo,
y no cobres el día ni la noche.

Gabriela Mistral (Vicuña, Chile, 7 de abril de 1889 - Nueva York, Estados Unidos, 10 de enero de 1957). Escritora y premio Nobel de Literatura en 1945.

lunes, 10 de enero de 2022

EL AMOR QUE CALLA de Gabriela Mistral.


 EL AMOR QUE CALLA

de Gabriela Mistral.


Si yo te odiara, mi odio te daría
en las palabras, rotundo y seguro;
pero te amo y mi amor no se confía
a este hablar de los hombres, tan oscuro.

Tú lo quisieras vuelto en alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.

Estoy lo mismo que estanque colmado
y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado
que es más atroz que el entrar en la muerte!

Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga​ (Vicuña, 7 de abril de 1889-Nueva York, 10 de enero de 1957), fue una poeta, diplomática y pedagoga chilena.

sábado, 11 de septiembre de 2021

LA MAESTRA RURAL de Gabriela Mistral.

   
LA MAESTRA RURAL
A Federico de Onís
La Maestra era pura. «Los suaves hortelanos», decía,
«de este predio, que es predio de Jesús,
han de conservar puros los ojos y las manos,
guardar claros sus óleos, para dar clara luz».
La Maestra era pobre. Su reino no es humano.
(Así en el doloroso sembrador de Israel.)
Vestía sayas pardas, no enjoyaba su mano
¡y era todo su espíritu un inmenso joyel!
La Maestra era alegre. ¡Pobre mujer herida!
Su sonrisa fue un modo de llorar con bondad.
Por sobre la sandalia rota y enrojecida,
tal sonrisa, la insigne flor de su santidad.
¡Dulce ser! En su río de mieles, caudaloso,
largamente abrevaba sus tigres el dolor!
Los hierros que le abrieron el pecho generoso
¡más anchas le dejaron las cuencas del amor!
¡Oh, labriego, cuyo hijo de su labio aprendía
el himno y la plegaria, nunca viste el fulgor
del lucero cautivo que en sus carnes ardía:
pasaste sin besar su corazón en flor!
Campesina, ¿recuerdas que alguna vez prendiste
su nombre a un comentario brutal o baladí?
Cien veces la miraste, ninguna vez la viste
¡y en el solar de tu hijo, de ella hay más que de ti!
Pasó por él su fina, su delicada esteva,
abriendo surcos donde alojar perfección.
La albada de virtudes de que lento se nieva
es suya. Campesina, ¿no le pides perdón?
Daba sombra por una selva su encina hendida
el día en que la muerte la convidó a partir.
Pensando en que su madre la esperaba dormida,
a La de Ojos Profundos se dio sin resistir.
Y en su Dios se ha dormido, como un cojín de luna;
almohada de sus sienes, una constelación;
canta el Padre para ella sus canciones de cuna
¡y la paz llueve largo sobre su corazón!
Como un henchido vaso, traía el alma hecha
para volcar aljófares sobre la humanidad;
y era su vida humana la dilatada brecha
que suele abrirse el Padre para echar claridad.

Por eso aún el polvo de sus huesos sustenta
púrpura de rosales de violento llamear.
¡Y el cuidador de tumbas, como aroma, me cuenta, las
plantas del que huella sus huesos, al pasar!

domingo, 29 de marzo de 2020

Zamba de Lozano (Zamba) Letra: Manuel Castilla. Música: Gustavo Leguizamón.

Zamba de Lozano (Zamba)
Letra: Manuel Castilla. Música: Gustavo Leguizamón.
Cielo arriba de Jujuy
Camino a la puna me voy a cantar
Flores de los tolares
Bailan las cholitas el carnaval

En los ojos de las llamas
Se mira solita la luna de sal
Y están los remolinos
En los arenales dele bailar

Ramito de albahaca
Niña Yolanda dónde estará
atrás se quedo alumbrando
Su claridad
Flores de los tolares
Bailan las cholitas el carnaval

Jujeñita quién te vio
En la puna triste te vuelve a querer
Mi pena se va al aire
Y en el aire llora su padecer

Me voy yendo, volveré
Los tolares solos se han vuelto a quedar
Se quemará en tus ojos
Zamba enamorada del carnaval

Ramito de albahaca
Niña Yolanda dónde estará
atrás se quedo alumbrando
Su claridad
Vuelvo a las abajeñas
Ya mi caballito no puede más.

Algunas palabras mencionadas en esta "Zamba de Lozano" significado: Tolar: (americanismo) de tola o arbusto que crece en las laderas de los Andes; chola: es la mujer indígena o mestiza.Chola nombre genérico de las mujeres mestizas en varios países como Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, México, Costa Rica y Colombia; dele: (argentinismo) del; jujeña: mujer natural de Jujuy provincia de la Argentina; abajeño: (americanismo) se dice al que pertenece a las tierras de abajo o del sur. Que es originario de costas, valles o tierras bajas.

Autores de esta Zamba: Manuel José Castilla - Gustavo Leguizamón.

Yolanda Pérez de Carenzo fue una pianista, compositora y poetisa argentina. Nacida en San Salvador de Jujuy, provincia de Jujuy, Argentina un 16 de febrero de 1902. Fallece en Mendoza,  Argentina el 20 de noviembre de 1968 hay sitios de internet que mencionan la provincia de Córdoba. 
La “Niña Yolanda”, como se la conoció entre sus vecinos y amigos, era hija del dos veces Gobernador de la provincia de Jujuy, don Pedro José Pérez.
Pedro José Pérez fue un militar y político argentino que ejerció como Gobernador de la Provincia de Jujuy entre 1913 y 1916, siendo el primer gobernador de la Unión Cívica Radical en su provincia. Se había afiliado a la Unión Cívica Radical desde la Revolución del Parque. Fue nuevamente gobernador entre 1927 y su fallecimiento, ocurrido en 1929.
Su madre fue María Teresa Torres Portillo, una boliviana descendiente de los virreyes de Perú.
Dio muestras de su talento interpretativo en los ciclos de conciertos por Radio Municipal de Buenos Aires en 1936, o en los teatros de Salta, Tucumán, San Juan y Mendoza.
Yolanda Carenzo solía organizar en su casa la misma en la que se gestó el Éxodo Jujeño  que fue la retirada hacia Tucumán el Ejército del Norte, comandado por el general Manuel Belgrano, y la población de San Salvador de Jujuy  que abandonó completamente la ciudad y sus campos  como respuesta estratégica ante el avance del Ejército Realista proveniente desde el Alto Perú un 23 de agosto de 1812 se lo recuerda y en esa casa fue la firma de la paz de la Guerra del Chaco, ya fuera en Yala, en una antigua mansión colonial, o bien en Mendoza, veladas artísticas con sus amigos, algunos afamados artistas como la poetisa chilena Gabriela Mistral, Carlos Guastavino, Andrés Chazarreta, Jorge Calvetti, Jaime Torres, Domingo Cura, Eduardo Falú, el Cuchi Leguizamón, Manuel Castilla, Ariel Ramírez, el poeta chileno Pablo Neruda, Jaime Dávalos, entre otros. El Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla le dedicaron en su 50º cumpleaños la “Zamba de Lozano”.
Era la gran anfitriona de las fiestas veraniegas de su finca de Lozano. Fue una de las primeras mujeres que manejó un automóvil y fumó cigarrillos públicamente en su provincia. Amaba desde siempre la música folclórica argentina, pero también a Beethoven, Chopin y Paderewski y su piano fue un regalo de Alberto Williams.
Trabó amistad con artistas del folclore o de la música clásica, que eran bien venidos a estas veladas: Mercedes Sosa, Conrado Nalé Roxlo, Julio de Caro, el pianista de jazz Enrique Villegas, Agustín Lara, Pedro Vargas, o bien Alberto Williams, Claudio Arrau, Jorge Cafrune, los Quilla Huasi, Witold Malcuzinski, Narciso Yepes o Flora Nudelman, Trío Los Panchos, Pedro Vargas.
Atahualpa Yupanqui permaneció escondido en su casa cuando sufrió persecución por el peronismo en los años 50.

”Ramito de albahaca, Niña Yolanda ¿dónde andará? Atrás se quedó alumbrando, su claridad...”

martes, 7 de abril de 2015

Balada de Gabriela Mistral (1922).


BALADA
de Gabriela Mistral.


Él pasó con otra;
yo le vi pasar.
Siempre dulce el viento
y el camino en paz.
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!
Él va amando a otra
por la tierra en flor.
Ha abierto el espino;
pasa una canción.
¡Y él va amando a otra
por la tierra en flor!
Él besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
la luna de azahar.
¡Y no untó mi sangre
la extensión del mar!
Él irá con otra
por la eternidad.
Habrá cielos dulces.
(Dios quiere callar)
¡Y él irá con otra
por la eternidad!



Gabriela Mistral nacida en Vicuña, Provincia de Elqui, Región de Coquimbo (Chile) como Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga fue la  única mujer de Nuestra América premiada con el Premio Nobel de Literatura en 1945.

En su país no reconocieron su talento hasta seis años después, cuando recibió el Nacional de Literatura de Chile.

El poeta chileno Nicanor Parra sobre el asunto escribió: 
Yo soy Lucila Alcayaga 
alias Gabriela Mistral 
primero me gané el Nobel 
y después el Nacional

a pesar de que estoy muerta 
me sigo sintiendo mal 
porque no me dieron nunca 
el Premio Municipal.

Gabriela Mistral tomó su nombre artístico de la admiración que sentía por el autor Federico Mistral y  el viento, el mistral, que azotaba los campos y barría las nubes al sur de Francia y, también, en al italiano Gabriele D'Annunzio.

Gabriela Mistral fue la hija de un profesor, que a pesar de haber abandonado el hogar cuando ella solo tenía tres años, Mistral lo defendió, e incluso confesó que unos versos que encontró en un "papelito" firmados por él despertaron su "pasión poética".

Desolación, considerada su primera obra maestra, apareció en Nueva York en 1922 publicada por el Instituto de Las Españas, a iniciativa de su director Federico de Onís. La mayoría de los poemas que forman este libro los había escrito diez años atrás mientras residía en la localidad de Coquimbito.

Murió en el Hospital de Hempstead, Nueva York, a causa de un cáncer de páncreas, el 10 de enero de 1957, a la edad de 67 años.