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jueves, 3 de agosto de 2023

CIUDAD CERO - Ángel González.


Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años —que eran
la quinta parte de toda mi vida—,
ya había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente,
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
—papeles y retratos
en medio de la calle...

Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.

miércoles, 12 de enero de 2022

MUERTE EN EL OLVIDO de Ángel González.


Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
                          Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
—oscuro, torpe, malo— el que la habita...

Ángel González Muñiz (6 de septiembre de 1925 en Oviedo, España - 12 de enero de 2008 en Madrid, España) fue un poeta español de la Generación del 50.

martes, 24 de noviembre de 2020

Canción para cantar una canción de Ángel González.

Canción para cantar una canción

de Ángel González.

Esa música...
Insiste, hace daño
en el alma.
Viene tal vez de un tiempo
remoto, de una época imposible
perdida para siempre.
Sobrepasa los límites
de la música. Tiene materia,
aroma, es como polvo de algo
indefinible, de un recuerdo
que nunca se ha vivido,
de una vaga esperanza irrealizable.
Se llama simplemente:
canción.

Pero no es solo eso.
Es también la tristeza.

Ángel González Muñiz (6 de septiembre de 1925 en Oviedo, España - 12 de enero de 2008 en Madrid, España) fue un poeta español de la Generación del 50.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Discurso a los jóvenes de Ángel González (1961).


De vosotros,
los jóvenes,
espero
no menos cosas grandes que las que realizaron
vuestros antepasados.
Os entrego
una herencia grandiosa:
sostenedla.
Amparad ese río
de sangre,
sujetad con segura
mano
el tronco de caballos
viejísimos,
pero aún poderosos,
que arrastran con pujanza
el fardo de los siglos
pasados. 

Nosotros somos estos
que aquí estamos reunidos,
y los demás no importan. 

Tú, Piedra,
hijo de Pedro, nieto
de Piedra
y biznieto de Pedro,
esfuérzate
para ser siempre piedra mientras vivas,
para ser Pedro Petrificado Piedra Blanca,
para no tolerar el movimiento
para asfixiar en moldes apretados
todo lo que respira o que palpita.
A ti,
mi leal amigo,
compañero de armas,
escudero,
sostén de nuestra gloria,
joven alférez de mis escuadrones
de arcángeles vestidos de aceituna,
sé que no es necesario amonestarte:
con seguir siendo fuego y hierro,
basta.
Fuego para quemar lo que florece.
Hierro para aplastar lo que se alza. 

Y finalmente,
tú, dueño
del oro y de la tierra
poderoso impulsor de nuestra vida,
no nos faltes jamás.
Sé generoso
con aquellos a los que necesitas,
pero guarda,
expulsa de tu reino,
mantenlos más allá de tus fronteras,
déjalos que se mueran,
si es preciso,
a los que sueñan,
a los que no buscan
más que luz y verdad,
a los que deberían ser humildes
y a veces no lo son, así es la vida.
Si alguno de vosotros
pensase
yo le diría: no pienses. 

Pero no es necesario.
Seguid así,
hijos míos,
y yo os prometo
paz y patria feliz,
orden,
silencio.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Cumpleaños por Ángel González.


Cumpleaños.

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Menos dos alas - Joaquín Sabina y Benjamín Prado.

González era un ángel menos dos alas
Gonzalez era un santo por lo civil
un dandy con un ojo a la funerala
tan rojo, tan castizo y tan zascandil.

Hilaba en los garitos de mala nota.
Boleros de Machín con Juanín de Mieres
Apurando esos whiskys en los que flotan
La luna de las golfas y los crupieres.

Cuando volvía del extranjero
tan forastero,
a las dos no era de día,
a las seis ya era de noche,
pídame un coche,
fumando espero
y le aplaudían los camareros.

Otoños y otras luces, pan con verbenas
su príncipe de Gales, tan Cortefiel
Tratado de urbanismo, Juan de Mairena
chicana, magdalena, tinta y papel.

Verde por la vergüenza que no tenía,
hasta ayudó a Caronte a quemar sus naves,
decía que morirse no era tan grave
y agonizó en voz baja por cortesía.

Cuando volvía del extranjero
tan forastero,
a las dos no era de día,
a las seis ya era de noche,
pídame un coche,
fumando espero
y le aplaudían los camareros.

Ángel González Muñiz, poeta, profesor, periodista y ensayista. Nació en Oviedo en 1925 y murió en Madrid en 2008 a los 82 años de edad. En 2009 Joaquín Sabina le dedicó la canción "Menos dos alas", incluida en su disco Vinagre y rosas y escrita junto a Benjamín Prado.


martes, 24 de mayo de 2016

Para que yo me llame Ángel González de Ángel González

Para que yo me llame Ángel González.

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...
Ángel González Muñiz (Oviedo6 de septiembre de 1925 – Madrid12 de enero de 2008) fue un poeta español de la Generación del 50.

lunes, 23 de mayo de 2016

El día se ha ido de Ángel González.

Ahora andará por otras tierras,  

llevando lejos luces y esperanzas,  
aventando bandadas de pájaros remotos,  
y rumores, y voces, y campanas,  
-ruidoso perro que menea la cola  
y ladra ante las puertas entornadas.


(Entretanto, la noche, como un gato  
sigiloso, entró por la ventana,  
vio unos restos de luz pálida y fría, y 
se bebió la última taza.)


Sí;  
definitivamente el día se ha ido.  
Mucho no se llevó (no trajo nada);  
sólo un poco de tiempo entre los dientes,  
un menguado rebaño de luces fatigadas.  
Tampoco lo lloréis.  Puntual e inquieto,  
sin duda alguna, volverá mañana.  
Ahuyentará a ese gato negro.  
Ladrará hasta sacarme de la cama.

Pero no será igual. Será otro día.
Será otro perro de la misma raza.

domingo, 22 de mayo de 2016

Domingo de Ángel González.

Domingo.


Domingo, flor de luz, casi increíble
día. Bajas sobre la tierra
como un ángel inútil y dorado.
Besas
a las muchachas
de turbia cabellera,
vistes de azul marino
a los hombres que te aman, y dejas
en las manos del niño
un aro de madera
o una simple esperanza. Repartes
golondrinas, globos de primavera,
te subes a las torres
y giras las veletas
oxidadas. Tu viento agita faldas
de colores, estremece banderas,
lleva lejos canciones
y sonrisas, llena
las estancias de polvo plateado.


Los árboles esperan
tu llegada
para cubrirse de gorriones. Sabe más fresca
el agua de las fuentes.
Las campanas dispersan
palomas imprevistas
que vuelan
de otro modo.
No hay nadie que no sepa
que es domingo,
domingo.
Tu presencia
de espuma lava,
eleva,
hace flotar las cosas y los seres
en un nítido cielo que no era
-el lunes- de verdad:
apenas desteñido papel, vidrio olvidado,
polvo tedioso sobre las aceras.


sábado, 21 de mayo de 2016

Palabra muerta, palabra perdida de Ángel González.

Palabra muerta, palabra perdida.

Mi memoria conserva apenas solo 
el eco vacilante de su alta melodía: 
lamento de metal, rumor de alambre, 
voz de junco, también 
latido, vena. 
Recuerdo claramente su erre temblorosa, 
su estremecida erre suspendida 
sobre un abismo de silencio y ámbar, 
desprendiéndose casi 
de la música oscura que por detrás la asía, 
defendiéndose apenas 
del cálido misterio que la alzaba en el aire 
creando un solo cuerpo de luz y de belleza. 
Luminosa y precisa, 
yo la sentía en mi ser profundamente, 
sabía su sentido, 
descifraba sin llanto su mensaje, 
porque acaso ella fuese 
-o sin acaso: cierto- 
la única palabra irrefrenable 
que mi sangre entendía y pronunciaba: 
una palabra para estar seguro, 
talismán infalible 
significando aquello que nombraba. 
Como un perfume que lo explica todo, 
como una luz inesperada, 
su presencia de viento y melodía 
hería los sentidos, golpeaba 
el corazón, 
estremecía la carne 
con el presentimiento verdadero 
de la honda realidad que descubría. 
Pronunciarla despacio equivalía 
a ver, a amar, a acariciar un cuerpo, 
a oler el mar, a oír la primavera, 
a morder una fruta de piel dulce. 
Todo ocurría así, hasta que un día 
la dije bien, y no entendí su cántico. 
La grité clara, la repetí dura, 
y esperé ávidamente, 
y percibí, lejano, 
un eco inexplicable, infiel 
reflejo 
que en vez de iluminar, oscurecía, 
que en vez de revelar, cubrió de tierra 
la imprecisa nostalgia de su antiguo mensaje. 
Cuando un nombre no nombra, y se vacía, 
desvanece también, destruye, mata 
la realidad que intenta su designio. 
Ángel González fue un poeta, catedrático y ensayista español nacido en Oviedo en 1922 pertenecía a una familia de clase media venida a menos a causa de la guerra civil española.
Es en plena guerra civil que su hermano Manuel es asesinado cuando Oviedo se encontraba en poder de los franquistas.
Fue maestro nacional, licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo y periodista por la Escuela Oficial  de Periodismo de Madrid.
Fue galardonadocon el Premio Antonio Machado en 1962,  el Premio Príncipe de Asturias en 1985, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996 y el Primer Premio
Internacional de Poesía Ciudad de Granada en el año 2004.
En sus últimos años enseñó Literatura Española Contemporánea en la Universidad de Alburquerque y profesor visitante de las de Nuevo México, Utah, Maryland y Texas.
Falleció en Madrid el 12 de enero de 2008.