Para eso fuimos hechos: Para recordar y ser recordados Para llorar y hacer llorar Para enterrar a nuestros muertos Por eso tenemos brazos largos para los adioses Manos para tomar lo que fue dado Dedos para cavar la tierra.
Así será nuestra vida: Una tarde siempre por olvidar Una estrella apagándose en la sombra Un camino entre dos sepulcros— Por eso necesitamos velar Hablar bajo, pisar suave, ver A la noche dormir en silencio.
No hay mucho que decir: Una canción sobre una cuna Un verso, tal vez, de amor Una oración por quien se va.
Pero que esa hora no olvide Y por ella nuestros corazones Se dejen, graves y simples.
Pues para eso fuimos hechos: Para confiar en el milagro Para participar de la poesía Para ver el rostro de la muerte. De repente nunca más esperaremos... Hoy la noche es joven; de la muerte, apenas Nacemos, inmensamente.
Vinicius de Moraes (Brasil, Río de Janeiro, 1913-1980)
(Traducción de Rodolfo Alonso)
POEMA DE NATAL
Para isso fomos feitos: Para lembrar e ser lembrados, Para chorar e fazer chorar, Para enterrar os nossos mortos - Por isso temos braços longos para os adeuses, Mãos para colher o que foi dado, Dedos para cavar a terra. Assim será a nossa vida; Uma tarde sempre a esquecer, Uma estrêla a se apagar na treva, Um caminho entre dois túmulos - Por isso precisamos velar, Falar baixo, pisar leve, ver A noite dormir em silêncio. Não há muito que dizer: Uma canção sôbre um berço, Um verso, talvez, de amor, Uma prece por quem se vai - Mas que essa hora não esqueça E que por ela os nossos corações Se deixem, graves e simples. Pois para isso fomos feitos: Para a esperança no milagre, Para a participação da poesia, Para ver a face da morte - De repente, nunca mais esperaremos... Hoje a noite é jovem; da morte apenas Nascemos, imensamente.
Vinicius de Moraes
Vinicius de Moraes. Poeta, diplomático y compositor brasileño,uno de los principales promotores de la MPA (Música poplar brasileña). Nació en 1913 en Río de Janeiro. Poeta y cantante, en 1933 publicó su primer libro de versos, Caminho para a distancia. Trabajó como periodista, crítico y censor cinematográfico, y fue cónsul de Brasil en Los Ángeles y Montevideo.También fue abogado. En 1938, viajó a Inglaterra, estudió Literatura Inglesa en Oxford y posteriormente ingresó a la vida diplomática prestando servicios en Estados Unidos, Francia y Uruguay. Conoció a Antonio Carlos Jobim, en 1959, iniciando una amistad y una colaboración que tiempo después, con la incorporación de João Gilberto daría lugar a un movimiento de renovación en la música brasileña, la bossa nova. Con Jobim, compuso su más celebre canción, Garota de Ipanema, entre otras célebres canciones. También trabajó con Carlos Lyra, Francis Hime, Edu Lobo, Chico Buarque, Pixinguinha, Ary Barroso, Adoniram Barbosa, Toquinho y Baden Powell. Con este último compuso las afrosambas, inspiradas en la tradición cultural y musical de Bahía. En 1962 publicó Para vivir un gran amor, un gran compendio literario a medio camino entre la poesía y la crónica. El día de su muerte, el 9 de julio de 1980, la prensa tituló: "la música popular entra en el Paraíso". Famoso gracias a la música, siempre prefirió, no obstante, ser reconocido como poeta.
Llegó al tango con sus letras locas cuando éste ya no podía darle la fama y la devoción popular que había derramado sobre otros creadores, que para entonces estaban muertos o se resignaban al ocaso. Pero se abrió paso de todas formas, y hasta logró ser el letrista adoptado por Astor Piazzolla, único vanguardista que no desdeñó el tango canción. Por momentos consiguió conectar con esas grandes masas ya alejadas del género, y le regaló a Piazzolla la multitudinaria repercusión popular que le había faltado. De todas formas, nunca incurrió en una lírica directa y plana, empecinamiento por el que todo artista paga un precio. Creador de una obra incesante, aplaudida o rechazada, ha sido y es el letrista más resuelto a escribir versos nuevos cuando ya todos los versos del tango parecían haber sido escritos.
Horacio Ferrer vio la luz en un hogar montevideano impregnado de arte. De muy niño escribía ya versos, obras para títeres y, algo después, milongas que cantaba, acompañándose en guitarra, para sus amigos del barrio en el sótano de un almacén. Quien le enseñó a sacar tangos de oído en la guitarra fue un tío materno que vivía en Buenos Aires, en la margen occidental del Río de la Plata, adonde viajaba con sus padres frecuentemente. Fue ese mismo tío quien le haría conocer la noche porteña, con toda su galería de personajes bohemios.
Sus primeros tangos surgieron a comienzos de los '50, apareciendo en ellos la temática y el estilo por momentos surreal de sus obras posteriores. Con amigos de la carrera de arquitectura y el coleccionista Víctor Nario inició en Uruguay un programa radial semanal: "Selección de Tangos", desde el cual se propuso defender a las resistidas tendencias vanguardistas. De esa audición insurgente nacerá en 1954 "El Club de la Guardia Nueva", que organizaba conciertos con Aníbal Troilo, Horacio Salgán y el revolucionario Octeto Buenos Aires de Astor Piazzolla. A éste lo conoció en 1955, al regresar Astor de Francia. Ese encuentro alcanzaría gran trascendencia.
Ferrer redacta, ilustra y dirige durante siete años la revista "Tangueando", mientras sus versos y sus tangos permanecen inéditos. En esa misma época, entre 1956 y 1959, estudia bandoneón y comparte una pequeña orquesta. Durante este último año publica su primer libro, El Tango. Su historia y evolución, editado por la casa Peña Lillo. Por las dos ondas del Sodre, la radio oficial uruguaya, pone en el aire hasta 1967 ciclos orgánicos sobre la evolución del tango. En lo sucesivo conduciría numerosos programas radiales y televisivos en las dos orillas del Plata.
Tras abandonar sus estudios de arquitectura ingresó como redactor a los suplementos del matutino montevideano "El Día", y por pedido de Troilo escribió "La última grela", tango con el que iniciara su trayectoria de letrista consagrado. Los años que siguieron abundaron en hechos significativos, y entre éstos la celebración del Primer Festival Universitario de Tango, con la participación de Piazzolla, Julio De Caro, César Zagnoli, Prudencio Aragón y otros.
En 1967 graba los poemas de su "Romancero canyengue" para el sello argentino independiente Trova, acompañado por la guitarra de Agustín Carlevaro. El disco provoca que Piazzolla lo invite a escribir juntos, lo que harán intensamente hasta 1973. Así surge, como primer gran fruto, la operita "María de Buenos Aires", que en 1968 estrenan, en la sala Planeta, de Buenos Aires, Piazzolla con su orquesta de diez músicos, las voces de Héctor de Rosas y Amelita Baltar, y el propio Ferrer como recitante en el papel de El Duende. Trova la edita en dos LP, mientras van surgiendo los primeros tangos del binomio, como el ya clásico "Chiquilín de Bachín" y "Juanito Laguna ayuda a su madre", mostrando un claro compromiso social.
A lo largo de 1969 surge la serie de tangos llamados baladas, de los cuales "Balada para un loco" constituirá un éxito resonante, el primero auténticamente masivo que disfrutará Piazzolla. Entre varias obras en que Ferrer despliega su peculiar imaginario, con un lenguaje que lo distingue absolutamente de cualquier otro letrista ("Canción de las venusinas" y "La bicicleta blanca" son ejemplos de ello), sobresale "Fábula para Gardel", una emocionada introducción al arte del genial cantor, con la poética excusa de un padre que le habla de él a su pequeño. En su estreno, el poema fue recitado insuperablemente por el propio Ferrer en el Luna Park de Buenos Aires, acompañado por ocho bandoneones y una gran orquesta bajo la batuta de Piazzolla, en una noche apoteótica. Aquellas producciones quedaron plasmadas en el disco "Astor Piazzolla y Horacio Ferrer en persona".
Entre un extenso número de obras, presentaciones y premios en varios países, Ferrer colaboró con importantes artistas del género, como Roberto Grela, Leopoldo Federico, Raúl Garello y Horacio Salgán, con quien en 1975 compuso el Oratorio Carlos Gardel. Al año siguiente escribió con figuras ya míticas del tango, como Julio De Caro ("Loquita mía"), Pedro Laurenz (poniendo versos a "Esquinero"), Armando Pontier ("El hombre que fue ciudad"), Osvaldo Pugliese ("Yo payador me confieso") y Aníbal Troilo ("Tu penúltimo tango").
Además de prolífico letrista ("Balada para mi muerte", "El Gordo triste" y "El hombrecito blanco" son ejemplos de su poder creador), Ferrer es autor, entre otras obras, de "El Libro del Tango, Arte Popular de Buenos Aires", cuya primera edición data de 1970. Sobre todo en su edición de 1980 en tres tomos (Antonio Tersol Editor), con más de dos mil páginas, es la referencia obligada de cualquier estudioso.
Dice Wikipedia de la innovadora (hoy un clásico de la música
ciudadana) “Balada para un loco” que despertó amores, pasiones y rechazos de
todo tipo.
“En el segundo semestre de 1969, Ferrer le lleva a Piazzola
una frase: "ya sé que estoy piantao...":
Después me dice "y cómo seguimos". Le digo
"bueno, hacé vos una segunda que diga loco, loco, loco", e hizo esa
hermosura. Y después dice "cómo seguimos", mirá, le digo, a mí me
gustaría hacer un recitativo en el medio, y también uno al principio.
Horacio Ferrer
Así surgió una de las canciones más populares de la música
argentina, que además sacudiría los fundamentos de la canción rioplatense. El
resultado fue una balada con ritmo de valsecito y dos recitados hechos a la
medida de la expresividad de Amelita Baltar, por entonces esposa de Piazzola.
El recitado, que ya había aparecido en María de Buenos Aires y que se repetiría
en sus creaciones, es una de las grandes innovaciones de Ferrer para sacudir la
estructura tradicional de la canción rioplatenese:
El recurso (el recitado) adquiere en su obra una identidad
propia y definida, que lo distingue claramente de los recitados que pudieron
haber conocido otros tangos anteriores. La absoluta independencia formal de
estos respecto de las partes cantadas es, quizá, su característica más
distintiva; las partes recitadas no vienen a repetir en otro tono los versos
que se han cantado o están por cantarse; ya ni siquiera se trata de versos. Por
otra parte, la variedad de relaciones que se establecen, a través de las obras,
entre parlamentos y áreas cantadas, constituye una veta que el tango anterior
no había sabido explotar, por lo general nunca demasiado lejos de los modelos clásicos
del tipo ABCB.
La canción fue estrenada de inmediato en Michelángelo, pero
poco después Piazzola, Ferrer y Baltar deciden presentarla para concursar en el
Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción que se realizó en el
Luna Park de Buenos Aires entre del 9 al 14 de octubre de 1969, con un jurado
de alto nivel internacional que integraban entre otros Vinicius de Moraes y
Chabuca Granda.
La Balada fue presentada la primera noche y tuvo una
excelente acogida por parte del jurado, que la declaró finalista en el rubro
"tango". Pero la decisión del jurado generó una controversia entre
los organizadores, muchos de ellos tradicionalistas, que llevó a una
modificación de las reglas del festival, desplazando al jurado de músicos por un
"jurado popular" que en la final del 14 de octubre declaró ganadora a
otra canción.
Pero pese a perder el festival, la canción se instaló en el
gusto popular. De inmediato decidieron grabar la canción en un simple, cantada
por Roberto Goyeneche y con "Chiquilín de Bachín" como lado B. La
Balada... revolucionó la canción popular argentina y los versos de Ferrer
pasaron a ser un lugar común de la cultura popular:
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
no ves que va la luna rodando por Callao...
Balada para un loco.
El tema se convirtió en un éxito popular inmediato y ha
quedado como una de las canciones más famosas de la música latina de todos los
tiempos. Gracias a la importancia cultural de la canción, en 2012, la
Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires estableció por ley 4179 denominar a la
esquina de Corrientes y Callao, como "Esquina Horacio Ferrer",
colocándose allí una placa que así lo indica".
Sobre tus blancos pechos lloro, mis lágrimas bajan por tu vientre y se embriagan del perfume de tu sexo. ¿Mujer, qué máquina eres, que solo me tienes desesperado confuso, niño para contenerte? ¡Ah, no cierres tus brazos sobre mi tristeza, no! ¡Ah, no abandones tu boca a mi inocencia, no! Hombre, soy bello, Macho, soy fuerte; poeta soy altísimo y sólo la pureza me ama y ella es en mí, una ciudad y tiene allí mil y una puertas. ¡Ay! tus cabellos huelen a la flor del mirto ¡Mejor sería morir o verte muerta y nunca, nunca más poder tocarte! Pero, fauno, siento el viento del mar rozarme los brazos Ángel, siento el calor del viento en las espumas Pájaro, siento el nido en tu vello ¡Corred, corred, oh lágrimas nostálgicas ahogadme, sacadme de este tiempo llevadme hacia el campo de las estrellas entregadme de prisa a la luna llena dadme el lento poder del soneto, dadme la iluminación de las odas dadme el cantar de los cantares. Que no puedo más, ¡Ay!¡que esta mujer me devora! ¡que yo quiero huir, quiero a mi mamita, quiero el regazo de Nuestra Señora!
EL FAMOSO TEMA DE BOSSA NOVA CUMPLIÓ MEDIO SIGLO VIDA.
El tema inspirado en Heloisa eneida Menezes Paes Pinto que inspiró a Vinicius.
En 1965, Jobim y Vinicius le confesaron a Helô Pinheiro (cuyo verdadero nombre es Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto) que ella había sido la musa inspiradora. Cuando ella se casó, Tom Jobim y su esposa Teresa fueron los padrinos de la boda. Helô es dueña actualmente de una cadena de locales de venta de bikinis llamado Garota de Ipanema.
En Revelação: a verdadeira Garota de Ipanema, Vinicius de Moraes escribió que ella era:
"o paradigma do bruto carioca; a moça dourada, misto de flor e sereia, cheia de luz e de graça mas cuja a visão é também triste, pois carrega consigo, a caminho do mar, o sentimento da que passa, da beleza que não é só nossa — é um dom da vida em seu lindo e melancólico fluir e refluir constante."
"el paradigma del tipo carioca; una mujer dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues lleva consigo, camino del mar, el sentimento de lo que pasa, la belleza que no es nuestra — es un don de la vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante."
Garota De Ipanema.
Niña de cuerpo dorado, con un contoneo de caderas que es todo un poema.
Olha que coisa mas linda mas cheia de graça é ela menina que vem e que passa num doce balanço a caminho do mar. Moça do corpo dourado do sol de Ipanema, o seu balançado é mais que um poema, é a coisa mais linda que eu ja vi passar.
Ah! Por que estou tao sozinho? Ah! Por que tudo é tao triste? Ah! A beleza que existe, a beleza que nao é so minha, que tambem passa sozinha.
Ah! se ela soubesse que quando ela passa O mundo sorrindo se enche de graça E fica mais lindo por causa do amor.
Mira que cosa hermosa, Más llena de gracia. Ella es la chica que aparece y desaparece, una dulce manera de equilibrar el mar. Chica del cuerpo dorado del sol de Ipanema, Su balance es más que un poema, Es la cosa más hermosa que he visto pasar.
Oh, żpor qué estoy tan sola? Oh, żpor qué es todo tan triste? Ah, la belleza que existe, La belleza que no es sólo mío, Eso también va solo.
Si ella supiera Que cuando ella pasa, Todo el maldito mundo se llena de gracia Es más bella por el amor, Por amor, por amor ...
Garota de Ipanema
Chica de Ipanema, en español.
Bossa Nova.
Autores:
Letra: Vinícius de Moraes
Música: Antônio Carlos Jobim
Compuesta en 1962 con el nombre “Menina que pasa".
Los autores modificaron la letra y cambiaron el título por el de “Garota de Ipanema.
Vinícius de Moraes escribió: “el paradigma del tipo carioca; una mujer dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia, pero cuya visión es también triste, pues lleva consigo, camino del mar, el sentimiento de lo que pasa, la belleza que no es nuestra — es un don de la vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante”.
Garota de Ipanema - Vinicius, Toquino y Maria Creuza.
Y UNA VERSIÓN QUE ME ENCANTA LA DE FRANK SINATRA.
Frank Sinatra canta "Garota de Ipanema".
Un tema de Antonio Carlos Jobim, Vinicius de Moraes y Norman Gimbel.
Año: 1981. Guitarra: Tony Mottola.
Qué lindo que yo me acuerde De don Juan Riera cantando Que así le gustaba al hombre Lo nombren de vez en cuando.
Panadero don Juan Riera Con el lucero amasaba Y daba esa flor del trigo Como quien entrega el alma.
Estribillo
Cómo le iban a robar Ni queriendo a don Juan Riera Si a los pobres les dejaba De noche la puerta abierta.
Por la amistad en el vino Sin voz querendón cantaba Y a su canción como al pan Lo iban salando sus lágrimas
A veces hacía jugando Un pan de palomas blancas Y harina su corazón Al cielo se le volaba.
Por los ´40 Cuchi Legizamón anudó amistad con el poeta Manuel J. Castilla duo creador de zambas, chacareras, carnavalitos, vidalas de antología.
El Cuchi era un enamorado de la baguala, pero también escuchaba los clásicos como Juan Sebastián Bach, Mahler, Ravel, Stravinsky, Schönberg y Beethoven.
Admiraba al argentino “Mono" Villegas "el jazz de estas tierras", y a brasileños como Chico Buarque, Milton Nascimento, Vinicius para Leguizamón: "Las corrientes de música popular americana más importantes están en Brasil".