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sábado, 19 de marzo de 2016

Amor es Amar un vals de Claudio Martínez Paiva. Música: Juan Canaro.

Como la luz (Soñé)
manso Jesús (con él)
vino y se fue (y un día llegó)
guía mi pie (Después)
sobre tu cruz (se fue)
sangra mi fe (porque me engañó)
Horas de paz (Sentí)
sueño de ayer (sufrí)
no han de volver (y en mi decepción)
nunca (jamás creí)
Dulce es querer (vivir)
Triste esperar (ahogando el corazón)
Dios lo querrá (Por mí)
¿Lo querrá Dios? (por ti)
Ella vendrá (por todo lo que fue)
¿Vendrá Señor? (volvé)
Seremos dos (¿No ves)
para soñar (mi lento padecer?)

(En dúo)
Vida de mi vida,
sobre piedras renacerá mañana nuestro amor

Ven y mi ilusión que iba a morir
volverá de nuevo a florecer
y será bello otra vez reír
y dulce otra vez creer.
Ven que el amor va a despertar

Y al tornar
has de ser
como ayer
que amor es amar.

Publicado en Todo Tango
http://www.todotango.com/

lunes, 14 de marzo de 2016

QUE ME PERDONE LA CIENCIA de Claudio Martínez Paiva.

Estoy sólito en mi rancho 
Me he quedado solo en mi casa, 
Ladran los perros afuera
Como si vieran fantasmas 
Y alumbran mi pensamiento 
Candiles de luces malas 
Álijones de pájaros negros 
Le ponen luto a mi alma. 

Y es tan grande el sentimiento 
Que llevo dentro de mi alma 
Que no lo dicen las cosas, 
Ni lo explican las palabras. 

Ocho años tenía… ocho años 
El pobre hijito de mi alma 
Que despertó una mañana 
Con los ojos encendidos 
Y el cuerpecito echando llamas. 

Me muero nana, decía 
Me muero tata, gritaba 
Siento una sed de martirio 
Siento un fuego que me abraza. 

Bese el cachorro en la frente 
Y lo deje sobre la cama 
Y volé, volé en mi caballo, siete leguas, 
Siete leguas de distancia 
Siete puñales de punta 
Metidos en mi garganta 
Y el grito de mi hijo adentro, 
Agua nana, agua tata. 

Le expliqué al doctor el caso 
Y se acomodó en su butaca 
Me miro de arriba abajo 
Y me dijo: 

¡Señor lo siento mucho! 
Pero la senda que va a ese rancho 
Es muy mala y me va a estropear el auto. 
El médico no venía… el médico no venía 
No porque fuera mala la senda que va a mi rancho 
Si no porque no tenía con que pagarle a la ciencia. 
Siete leguas, siete leguas de distancia 
Ahí comprendí yo, entonces 
Que la ciencia, no es tan ciencia 
Cuando no tiene conciencia. 

¡Porque en esos mismos caminos
Por donde muchos médicos no andan,
Cruza a galopes la muerte
Y va y viene la desgracia!


Me ordenó que le comprara 
Al pasar por la botica 
Un frasco de limonada 
Y trajera a mi enfermo 
Cuando la fiebre pasara.

Yo regrese a mi rancho
Igual que regresaría todo padre
En iguales circunstancias
El corazón en los labios
Y la tristeza en el alma


La fiebre, duro poquito 
La fiebre duró poquito 
Y se me fue una mañana 
Entre el canto de zarzales 
Y el suave aclarar del alba. 

Yo abrazaba a mi hijo, lo besaba 
Así se me fue mi hijo 
Así murió mi hijito 
Con la frente, muy helada 
Y yo sin voz ni dinero 
Parado junto a mi casa. 

Así… así la tierra lo aguarda 
Con las manos sobre el pecho 
Acuñando mi desgracia
Sin vida su cuerpecito
Ya de la fiebre descansa.

Estoy, sólito en mi rancho 
me he quedado solo en mi casa,
ladran los perros afuera
Como si vieran fantasmas 
Y alumbran mi pensamiento 
Candiles de luces malas, 
Y al filo de media noche 
Mi cuchillo cabo de plata 
La única plata del pobre 
Que no le sirve pa´ nada 
Y medito mi venganza 
Y por eso grito al mundo 
Que me perdone la ciencia, 
No me culpen si mañana, 
Me gritan que soy bandido. 
O un mal hombre sin entrañas, 
Nací buey y me hacen puma 
Soy cordero y me ponen garras. 

¡Dios! ¡Dios! Todo poderoso 
has que despunte el alba 
y arranca de mi pecho 
este grito, este grito que me mata: 
agua nana, agua..  agua tata. 

domingo, 13 de marzo de 2016

Testamento Gaucho de Claudio Martínez Paiva.

Bueno m’hijo, según la ley ya seomos casi, casi iguales..,
Ya le ha entrega’o el juez el documento que lo acredita como hombre,
De hoy en más lo que haga, lo que piense y lo que sienta
Tendrá que sostentarlo con su nombre, su brazo, su plata y su conciencia
Tu’ita esa es la fortuna con que a las luchas de la vida d’entra
y usted sabe bien, el empeño que hemos puesto
pa’ que al llegar a mozo las tuviera
mientras nos vamos acercando a casa
a’onde estará su mama como clueca
loca de ganas de abrazar al hombre
con que el cielo al final la recompensa.

Le vi’a decir m’hijo, las últimas palabras
que le guardó pa’ esta hora mi experiencia
si le estorban las oye y la olvida,
en cambio m’hijo si le sirven
las oye y las recuerda pa’ que en esta forma
le ayuden a encontrar el rumbo en este viaje largo,
bien largo que le espera.

Ser hombre no es creerse más varón que cualquiera
Ni de andar de reja en reja
en uno dejando fama de borracho
y en otras de manchar honras ajenas.
Las de las cantinas son pa’ por si acaso
Las que hay en la ventana pa’ querencias
Son las que pone dios pa’que resguarden
su propio nombre en la custodia d’ellas.

Ser guapo no es andar golpeando gente
Ni tampoco deshaciendo fiestas
Guapo m’hijo es el domador que ve la muerte sobre el animal que m’uenta
Más valiente es toavía quien junto al arao’ abre una melga.
O se quema en los fríos del invierno, o se abraza en el sol de media siesta.

Cuando le toque ofertar algún servicio que llegue su mano
Antes que su oferta
La palabra y la firma no se niegan
Así le toque soportar la vida en lo más desgracia’o de la pobreza
Ser honra’o m’hijo es el mérito más grande
Como no serlo la mayor vergüenza
Cuando le toque votar atienda bien
Cuando le toque votar tenga presente
que en ese papelito que usted deja
deja lo más sagra’o que tiene un hombre
por que hay deja usted, honor, su libertad y su conciencia.

Y no valla a pensar que yo lo he cria’o a uste’ pa flojo
no m’hijo, y escuche bien
esta sentencia que fue la condición de sus abuelos
aquel, aquel que no sabe ofender
no admite ni acepta ofensa
nadie muere un día antes según la ley de dios
ni tampoco hay sangre de gallinas en vuestras venas.

Pa’ defender la vida es el cuchillo
pa’ castigar agravios la sotera
y si un día un extraño de su tierra
le perdiese el respeto a su bandera
hay sí, d’entra lo varón nunca más hombre
nunca más firme el brazo y la conciencia
Americano, Americano por raza y por orgullo
Americano, a las malas o a las buenas caiga el que caiga
así llamen a su padre pa levantar el mismo su osamenta
¡Que el que mata!, ¡El que mata! O padece por su patria
¡A cumplido las leyes de su tierra!



Claudio Martínez Paiva, a quien también se menciona como Claudio Martínez Payva fue un poeta, escritor, dramaturgo y periodista argentino.
Fue una figura destacada de la poesía gauchesca del Río de la Plata y uno de los primeros comediógrafos de la Argentina, que estrenó su primera obra teatral El idiota a los 24 años. Su libro Lluvia en los cardos tuvo una gran aceptación al igual que su obra Como cencerros y escribió más de 50 obras de teatro, algunas de las cuales fueron interpretadas por actores prestigiosos como Enrique Muiño, Elías Alippi, Lola Membrives y Pepita Serrador. Su obra teatral Ya tiene comisario el pueblo (obra teatral)|Ya tiene comisario el pueblo obtuvo el 2º premio de la Comisión Nacional de Cultura (1937) y fue llevaba al cine en dos oportunidades, al igual que Joven, viuda y estanciera. Otra de sus obras llevada a la pantalla fue ¡Gaucho! en 1942 (wikipedia).
Claudio Martínez Paiva falleció el 24 de marzo de 1970.

sábado, 12 de marzo de 2016

BIOGRAFIA de Claudio Martínez Paiva.


Biografía.

Tal como el cardo, vano y espinoso
inútil, sin substancia aprovechable
planta infecunda en suelo generoso
raíz sedienta y hoja miserable,
así me ví crecer entre los míos
así la juventud de mi existencia
con algo de murmullo de dos ríos
y mucho de ignorancia y de inocencia.

Pero una vez, la nube más celeste
se detuvo, miró, le causó pena
el desolado panorama agreste
y derramó su cántaro en  la arena...

¡Agua del cielo en el cardal caída!
¡Milagro de fibra endurecida
que se torna temblor de terciopelo!
La humildad de la planta agradecida
le devolvió en la espina, florecida,
la gota azul que descendió del cielo!