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domingo, 19 de julio de 2020

Esta tierra es hermosa de Manuel J. Castilla.


Esta tierra es hermosa.
Crece sobre mis ojos como una abierta claridad asombrada.
La nombro con las cosas que voy amando y que me duelen;
Montañas pensativas, lunas que se alzan sobre el chaco
Como una boca de horno de pan recién prendido,
Yuchanes de leyenda
En donde duermen indios y ríos esplendentes,
Gauchos envueltos en una gruesa cáscara de silencio
Y bejucos volcando su azulina inocencia.
Todo eso quiero.
Y hablo de contrapuntos encrespados
Y de lo que ellos para virilmente sangrientos
Cuando el vino en la muerte es un adios morado.

Esta tierra es hermosa.
Déjenme que la alabe desbordado,
Que la vaya cavando
De canto en canto turbio
Y en semilla y semilla demorado.
Ocurre que me pasa que la pienso despacio
Y que empieza a dolerme casi como un recuerdo,
Y sin embargo, triste, la festejo.
Mato los colibríes que la elogian
Como quien apagara los pétalos del aire.
Hondeo como un niño ángeles y campanas
Y cuando así, dolido, la desnudo,
Cuando así la lastimo,
Me crece, ay, una lágrima en la que apenas si me reconozco.

Digo que me le entrego.
Digo que sin saber la voy amando,
Y digo que me vaya perdonando
Y en un perdón y en otro que le pido
Digo que alegremente voy sangrando.

Manuel José Castilla (Cerrillos, 14 de agosto de 1918 - Salta, 19 de julio de 1980)fue un poeta, letrista, escritor y periodista argentino.

domingo, 29 de marzo de 2020

Zamba de Lozano (Zamba) Letra: Manuel Castilla. Música: Gustavo Leguizamón.

Zamba de Lozano (Zamba)
Letra: Manuel Castilla. Música: Gustavo Leguizamón.
Cielo arriba de Jujuy
Camino a la puna me voy a cantar
Flores de los tolares
Bailan las cholitas el carnaval

En los ojos de las llamas
Se mira solita la luna de sal
Y están los remolinos
En los arenales dele bailar

Ramito de albahaca
Niña Yolanda dónde estará
atrás se quedo alumbrando
Su claridad
Flores de los tolares
Bailan las cholitas el carnaval

Jujeñita quién te vio
En la puna triste te vuelve a querer
Mi pena se va al aire
Y en el aire llora su padecer

Me voy yendo, volveré
Los tolares solos se han vuelto a quedar
Se quemará en tus ojos
Zamba enamorada del carnaval

Ramito de albahaca
Niña Yolanda dónde estará
atrás se quedo alumbrando
Su claridad
Vuelvo a las abajeñas
Ya mi caballito no puede más.

Algunas palabras mencionadas en esta "Zamba de Lozano" significado: Tolar: (americanismo) de tola o arbusto que crece en las laderas de los Andes; chola: es la mujer indígena o mestiza.Chola nombre genérico de las mujeres mestizas en varios países como Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, México, Costa Rica y Colombia; dele: (argentinismo) del; jujeña: mujer natural de Jujuy provincia de la Argentina; abajeño: (americanismo) se dice al que pertenece a las tierras de abajo o del sur. Que es originario de costas, valles o tierras bajas.

Autores de esta Zamba: Manuel José Castilla - Gustavo Leguizamón.

Yolanda Pérez de Carenzo fue una pianista, compositora y poetisa argentina. Nacida en San Salvador de Jujuy, provincia de Jujuy, Argentina un 16 de febrero de 1902. Fallece en Mendoza,  Argentina el 20 de noviembre de 1968 hay sitios de internet que mencionan la provincia de Córdoba. 
La “Niña Yolanda”, como se la conoció entre sus vecinos y amigos, era hija del dos veces Gobernador de la provincia de Jujuy, don Pedro José Pérez.
Pedro José Pérez fue un militar y político argentino que ejerció como Gobernador de la Provincia de Jujuy entre 1913 y 1916, siendo el primer gobernador de la Unión Cívica Radical en su provincia. Se había afiliado a la Unión Cívica Radical desde la Revolución del Parque. Fue nuevamente gobernador entre 1927 y su fallecimiento, ocurrido en 1929.
Su madre fue María Teresa Torres Portillo, una boliviana descendiente de los virreyes de Perú.
Dio muestras de su talento interpretativo en los ciclos de conciertos por Radio Municipal de Buenos Aires en 1936, o en los teatros de Salta, Tucumán, San Juan y Mendoza.
Yolanda Carenzo solía organizar en su casa la misma en la que se gestó el Éxodo Jujeño  que fue la retirada hacia Tucumán el Ejército del Norte, comandado por el general Manuel Belgrano, y la población de San Salvador de Jujuy  que abandonó completamente la ciudad y sus campos  como respuesta estratégica ante el avance del Ejército Realista proveniente desde el Alto Perú un 23 de agosto de 1812 se lo recuerda y en esa casa fue la firma de la paz de la Guerra del Chaco, ya fuera en Yala, en una antigua mansión colonial, o bien en Mendoza, veladas artísticas con sus amigos, algunos afamados artistas como la poetisa chilena Gabriela Mistral, Carlos Guastavino, Andrés Chazarreta, Jorge Calvetti, Jaime Torres, Domingo Cura, Eduardo Falú, el Cuchi Leguizamón, Manuel Castilla, Ariel Ramírez, el poeta chileno Pablo Neruda, Jaime Dávalos, entre otros. El Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla le dedicaron en su 50º cumpleaños la “Zamba de Lozano”.
Era la gran anfitriona de las fiestas veraniegas de su finca de Lozano. Fue una de las primeras mujeres que manejó un automóvil y fumó cigarrillos públicamente en su provincia. Amaba desde siempre la música folclórica argentina, pero también a Beethoven, Chopin y Paderewski y su piano fue un regalo de Alberto Williams.
Trabó amistad con artistas del folclore o de la música clásica, que eran bien venidos a estas veladas: Mercedes Sosa, Conrado Nalé Roxlo, Julio de Caro, el pianista de jazz Enrique Villegas, Agustín Lara, Pedro Vargas, o bien Alberto Williams, Claudio Arrau, Jorge Cafrune, los Quilla Huasi, Witold Malcuzinski, Narciso Yepes o Flora Nudelman, Trío Los Panchos, Pedro Vargas.
Atahualpa Yupanqui permaneció escondido en su casa cuando sufrió persecución por el peronismo en los años 50.

”Ramito de albahaca, Niña Yolanda ¿dónde andará? Atrás se quedó alumbrando, su claridad...”

sábado, 28 de marzo de 2020

Balderrama (Zamba). Letra de Manuel J. Castilla. Música: “Cuchi” Leguizamón.


Balderrama (Zamba)
Letra de Manuel J. Castilla.
Música: “Cuchi” Leguizamón.  

A orillitas del canal,
cuando llega la mañana,
sale cantando la noche
desde lo de Balderrama,

Adentro puro temblar
el bombo con la baguala
y se alborota quemando,
dele chispear la guitarra.

Si uno se pone a cantar
un cochero lo acompaña
y en cada vaso de vino
tiembla el lucero del alba.

Zamba del amanecer,
arrullo de Balderrama,
canta por la medianoche,
llora por la madrugada.

Lucero solito,
brote del alba,
dónde iremos a parar
si se apaga Balderrama.

A mediados del siglo pasado, Antonio Balderrama y Remigia Zurita tenían una picantería donde se podían degustar los mejores platos regionales. El local era uno de los preferidos por los artistas salteños.
En el año 1954, sus hijos Daría, Celestino y Juan, decidieron independizarse y fundaron el famoso boliche que se encuentra desde siempre en el mismo lugar.
Desde la fundación del “Boliche Balderrama”, ubicado en la intersección de Esteco y San Martín, por ese templo del folclore pasaron innumerables artistas.
El autor de la letra de la zleguiamba Balderrama fue el poeta Manuel J. Castilla y la música es de Gustavo "Cuchi" Leguizamón,  que Mercedes Sosa hizo conocer en el mundo.
En su 50 aniversario, en 2003, la peña fue declarada sitio de "Interés Turístico" por el Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte de la Nación  Argentina, y el Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta lo declaró "interés arquitectónico, histórico y cultural".
Juan Balderrama el dueño del "Boliche Balderrama" falleció en el 2013.

sábado, 24 de agosto de 2019

EL GOZANTE de Manuel J. Castilla.

EL GOZANTE
de Manuel J. Castilla.

Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.
El que bajo las nubes se queda silencioso.
Pienso: si alguno me tocara las manos
se iría enloquecido de eternidad,
húmedo de astros lilas, relucientes.
Estoy solo de espaldas transformándome.
En este mismo instante un saurio me envejece y soy
leña
y miro por los ojos de las alas de las mariposas
un ocaso vinoso y transparente.
En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.
De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío.
Sé que en este momento, dentro de mí,
nace el viento como un enardecido río de uñas y de
agua.
Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.
A veces un lapacho me corona con flores blancas
y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo
de la tierra.
De cara al infinito
siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.
Si se me antoja, digo, si esperase un momento,
puedo dejar que encima de mis ingles
amamante la luna sus colmillos pequeños.
Zorros la cola como cortaderas,
gualacates rocosos,
corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,
garzas meditabundas
yararás despielándose,
acatancas rodando la bosta de su mundo,
todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste
nada y mi alegría.
Después, si ya estoy muerto,
échenme arena y agua. Así regreso.

Manuel José Castilla (Cerrillos, 14 de agosto de 1918 - Salta, 19 de julio de 1980)fue un poeta, letrista, escritor y periodista argentino. Escribió la letra de muchas obras musicalizadas por su inseparable amigo, Gustavo “El Cuchi” Leguizamón que constituyen hoy clásicos argentinos y del folclore de Nuestra América pero que en su momento contribuyeron a la renovación del folclore argentino.

viernes, 24 de julio de 2015

EL DESALOJO de Manuel J. Castilla.

El desalojo.

Yo lo encontré una tarde al desalojo.
Estaba en la vereda, en mueble y otro mueble amontonado,
su corazón desparramado y quieto.
Botado con sus cosas querendonas
se dejaba mirar como una granada abierta, volteada por el viento.
Nadie vio
su tanta desnudez tan destapada.

Nadie leyó
en el misal a la intemperie
estas palabras y su voz pedigüeña:
“Arcángel San Miguel
líbrame de enemigos
y acompáñame a la sombra de Dios”.
Eran rezos de anciana, esos. Y húmedos.
Temblorosos deseos a destiempo de la desalojada.
Eso era el desalojo.

Y era
una cocina negra de latón, apagada.
De sus hornallas
volaba la ceniza
en el aire inocente de la calle.

Lo sacaron del fondo de la casa,
a la fuerza, rameándolo
de donde estaba quieto, encariñado.

Salió de sus begonias llenas de escalofríos y manchadas,
entre los curanderos ramos de la ruda
junto al ángel lloroso del visillo.

Su Jesús enseñaba con la mano derecha
su corazón llagado desde un cuadro
y unos ojos sin culpas, de corderos.

Después vi su fatiga
en un botinero entre cretonas apagándose
polvosos, sus zapatos cansados.

En sus cajones
vi horquillas de mujer olvidadas,
y el cisne de una polvera, por morirse,
unas guindas sin sangre
en la capelina de un sombrero
como una juventud antigua, enamorada.

Vi el azul de lavar, angelicado, de otros días,
desvanecerse en la batea de algarrobo
con un olor cansado de mujer.

Todo eso estaba dentro de la entraña
rota del desalojo.
La mesa sin el vino, en la calle y sus panes,
y sin cuchillos y sin tenedores,
la silla con su ausente
y el ropero colgando sus vestidos vacíos
viendo por los espejos pasar indiferente
el cielo azul y hermoso de la tarde.

jueves, 12 de febrero de 2015

LA VOLVEDORA de Manuel J. Castilla (Cerrillos, 1918 - Salta, 1980).

LA VOLVEDORA 
de Manuel J.  Castilla.
Solo, en los Carnavales,
pañuelo al aire te vi bailar:
lejos se iban tus ojos, 

paloma triste del Carnaval.

En tu cintura, el viento
flores de aroma pone al pasar
¿dónde fueron tus ojos
que no sintieron mi soledad?

¡Adiós, me voy, adiós!
¿En qué noche me hundiré,
triste mi huella volviendo
por esta zamba, al atardecer?

Cuando bailé a tu lado
con mi pañuelo buscándote;
mis espuelas lloraron
sobre tu sombra: llamándote.
Palomita viajera,
me voy dolido de tu desdén;
donde acaba el camino,
tal vez, un día te encontraré.
Música: Eduardo Falú.



sábado, 27 de septiembre de 2014

Zamba del Pañuelo - "El Cuchi" Leguizamón (Vivo Europa 1991).

ZAMBA DEL PAÑUELO.


ZAMBA DEL PAÑUELO comentario de "El Cuchi" y música de su creación.



Letra: Manuel José Castilla   

Música: Gustavo Leguizamón 
  
Si miras los largos caminos,           
                       por donde mi triste huella se fue;                               
verás que manchó sus flores
con sangre viva mi padecer.            
 
Si escuchas mi dulce guitarra,         
en ella dormida te soñarás.             
Tu sombra será un pañuelo,
sobre la zamba que ya se va.       .
 
Si andando, andando, niña,
un día mis ojos te ven pasar;
el llanto que voy llorando,
en los senderos florecerá.
 
Mi voz y la tuya, perdidas,
se van al olvido para el ayer.
Mi pena, como un pañuelo,
llora en la zamba su atardecer.
 
Mi pena y tu lento recuerdo,
porque no me quieres se quieren ya.
Mi pena le da sus penas

y tu recuerdo su soledad.  



Fuente: FOLKLORE DEL NORTE.
Versión de Hernán Figueroa Reyes.




GUSTAVO "CUCHI" LEGUIZAMÓN, EL SALTEÑO PADRE DEL CARNAVAL.
Estas son cosas del pueblo
de los que no tienen nada,
esos que se hallan millones
tienen la Casa Rosada.
Fragmento de "Chacarera del expediente" año 1968.
Gustavo "Cuchi" Leguizamón nació en una familia patricia salteña un 29 de septiembre de 1917 en Salta. Descendiente de Martina Silva de Gurruchaga, criolla considerada heroína de la independencia.
Le decían”El Chuchi” que es una palabra en quechua que quiere decirchancho que en la provincia de Salta no es peyorativo pero si simpático. Cuentan que a su madre María Virginia Outes Tamayo  le ofrecieron unos chanchos para ver si podía comprarlos, pero al verlos muy delgados exclamó "¡Pero están flacos como este cuchi!", mirando a su hijo.
Cuando tenía 20 años le comunicó a su padre que iba a estudiar Derecho en 1945 obtuvo el título de abogado.
En los años 1940, cuanto tenía algo más de 25 años, trenzó una amistad entrañable con el poeta Manuel J. Castilla, el hijo del jefe de la estación de Cerrillos.
Fue profesor de Historia (o "de historieta", como prefería definir), también se interesó por la política. En tiempos del Presidente Dr. Arturo Umberto Illia, Gustavo Leguizamón fue diputado provincial  como extrapartidario por el Movimiento Popular Salteño y en tiempos del gobernador peronista de Salta Roberto Romero, asesor cultural de la provincia.
Enamorado de la baguala, pero también escuchaba los clásicos como Juan Sebastián Bach, Mahler, Ravel, Stravinsky, Schönberg y Beethoven. Fue autor de zambas, chacareras y vidalas que son un clásico del folclore argentino como la  "Zamba del Pañuelo", "La Pomeña", "Si llega a ser tucumana", "Zamba del silbador", "Zamba del laurel","Chacarera del Expediente", "Carnavalito del Duende", "Elogio del viento", "Balderrama", "Lloraré" y "Coplas del regreso", entre otras.
Ejerció durante treinta años la abogacía, hasta que decidió dejarla, y lo fundamntó de esta manera: "Estoy harto de vivir en la discordia humana. Me produce una gran satisfacción ver una vieja en el mercado tarareando una música mía. Una vez venía bastante enojado con todos estos inconvenientes que tiene la vida, y un changuito pasó en bicicleta, silbando la Zamba del pañuelo. Entonces lo paro y le pregunto qué es lo que silba: -No sé; me gusta y por eso lo silbo-, me contestó. Ya ves, ésa es la función social de la música". Deja de ser "el doctor" -el abogado penalista- que los salteños defendió durante treinta años de su pobreza, que los salvo de su intemperie legal para pasar a ser "el cuchi".

Falleció el 27 de septiembre de 2000, dos días antes de cumplir 83 años.

martes, 22 de julio de 2014

EL GOZANTE DE MANUEL J. CASTILLA.

Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.
El que bajo las nubes se queda silencioso.
Pienso: si alguno me tocara las manos
se iría enloquecido de eternidad,
húmedo de astros lilas, relucientes.
Estoy solo de espaldas transformándome.
En este mismo instante un saurio me envejece y soy
leña
y miro por los ojos de las alas de las mariposas
un ocaso vinoso y transparente.
En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.
De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío.
Sé que en este momento, dentro de mí,
nace el viento como un enardecido río de uñas y de
agua.
Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.
A veces un lapacho me corona con flores blancas
y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo
de la tierra.
De cara al infinito
siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.
Si se me antoja, digo, si esperase un momento,
puedo dejar que encima de mis ingles
amamante la luna sus colmillos pequeños.
Zorros la cola como cortaderas,
gualacates rocosos,
corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,
garzas meditabundas
yararás despielándose,
acatancas rodando la bosta de su mundo,
todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste
nada y mi alegría.
Después, si ya estoy muerto,
échenme arena y agua. Así regreso.


Manuel José Castilla es conocido y citado como Manuel J. Castilla, fue un poeta argentino. Nació en la casa ferroviaria de la estación de Cerrillos, en la provincia de Salta, en 1918. Falleció en Salta el 19 de julio de 1980.

lunes, 2 de junio de 2014

LA ARENOSA (cueca) - Manuel José Castilla - Gustavo Leguizamón.

Arenosa, arenosita
mi tierra cafayateña
el que bebe de tu vino
gana sueño y pierde penas.

El agua del calchaquí
padre de toda la siembra
cuando uno se vá y no vuelve
canta llorando y lo sueña.

Arena, arenita
arena tapa mi huella
para que en las vendimias
mi vida yo vuelva a verla.

Luna de los medanales
lunita cafayateña
luna de arena morena
en carnavales de ausencia.

Deja que beba en tu vino
la savia cafayateña
y que me pierda la cueca
cantando antes que me muera. 

"La arenosa" en la voz de Zamba Quipildor 
en el álbum 
"Voz y sentir de Salta" 
(1970)

lunes, 24 de marzo de 2014

LA LEYENDA DEL COQUENA – JUAN CARLOS DÁVALOS.


LA LEYENDA DEL COQUENA 
JUAN CARLOS DÁVALOS

Cazando vicuñas anduve en los cerros.
Heridas de bala se escaparon dos.
-No caces vicuñas con arma de fuego,
Coquena se enoja - me dijo un pastor.

- ¿Por qué no pillarlas a la usanza vieja,
cercando la hoyada con hilo punzó?
¿Para qué matarlas, si sólo codicias
para tus vestidos el fino vellón?

-No caces vicuñas con arma de fuego,
Coquena las venga, te lo digo yo.
¿No viste en las mansas pupilas oscuras
brillar la serena mirada del dios?

-¿Tú viste a Coquena?
-Yo nunca lo vide,
pero sí mi agüelo - repuso el pastor;-
una vez oíle silbar solamente,
y en unos tolares, como a la oración.

Coquena es enano; de vicuña lleva
sombrero, escarpines, casaca y calzón;
gasta diminutas ojotas de duende,
y diz que es de cholo la cara del dios.

De todo ganado que pace en los cerros,
Coquena es oculto, celoso pastor;
si ves a lo lejos moverse las tropas,
es porque invisible las arrea el dios.

Y es él quien se roba de noche las llamas
cuando con exceso las carga el patrón.

En unos sayales, encima del cerro,
guardando sus cabras andaba el pasto;
zumbaba en los iros el gárrulo viento,
rajaba las piedras la fuerza del sol.

De allende las cumbres de nieves eternas,
venir los nublados miraba el pastor;
después la neblina cubrió todo el valle,
subió por las faldas y el cerro tapó...

Huyó por los filos el hato disperso,
y a gritos, en vano, lo llama el pastor.
La noche le toma sentado en cuclillas,
y un sueño profundo sus ojos cerró.

Cuando el alba tiñe - limpiando los cielos-
de rosa las abras, despierta el pastor.
Junto a él, a trueque del hato perdido,
Coquena, de oro le puso un zurrón.

No más en los cerros guardando sus cabras,
las gentes del valle vieron al pastor;
Coquena dispuso que fuese muy rico.
Tal premia a los buenos pastores el dios.


Juan Carlos Dávalos fue un escritor argentino nacido en provincia de Salta en 1887. Su sangre lo unía a encomenderos y patriotas. A los dieciséis años, junto con David Michel Torino, fundó el periódico "Sancho Panza".  
Falleció el 6 de noviembre de 1959 en la Ciudad de Salta.
El poeta  nacido en Cerrillos (Salta) Manuel J. Castilla le dedicó unos versos: "porque la tierra viva se quedó en las manos/ como una húmeda sombra enamorada/ Yo digo que la tierra lo nombra en la semilla".



EL COQUENA –  Leyenda Salteña.
En las inmensas soledades de la puna, los ganados están protegidos. Un enanito misterioso, un duendecillo, que todo lo ve, es quien defiende sus vidas de las crueldades humanas. Nadie ha visto a Coquena. Es fama que tiene cara de cholo y viste casaca y pantalón de vicuña. Lleva también diminutas ojotas y ancho sombrero de suave pelo. Desde las alturas contempla sus bestias sin ser visto. Sólo se ha escuchado su silbido, que es mágico llamado. Pero es tal la seguridad de su presencia que todos le temen. Por eso no matan vicuñas ni llamas para utilizar su pelo.
Prefieren cortar suavemente el vellón. Tampoco maltratan a las arrias cuando cargadas de sal, bajan de los cerros. Se cuentan historias, en que justiciero, Coquena ha quitado las llamas a quien no sabía valorar ese don; y como ha premiado a los buenos pastores que, en tormentas de nieve, cuando el viento blanco amenazaba cubrirlo todo, salvan con peligro de su vida su hato de cabras en plena borrasca. Y está su persona tan ligada a los hechos que ocurren por estas regiones, que, en Salta, cuando aparece un forastero, para adquirir provisiones y, tocándose con el codo, murmuran: "Es coquena". (http://www.portaldesalta.gov.ar/)

viernes, 5 de abril de 2013

¿Dónde iremos a parar, si se apaga Balderrama?



BALDERRAMA
(Zamba)
Letra: Manuel J. Castilla
Música: Gustavo "Cuchi" Leguizamón

A orillitas del canal,
cuando llega la mañana,
sale cantando la noche,
desde lo de Balderrama.

Adentro, puro temblor,
el bombo con la baguala
y se alborota quemando
dele chispear, la guitarra.

Lucero solito,
brote del alma,
¿dónde iremos a parar,
si se apaga Balderrama?

Si uno se pone a cantar,
un cochero lo acompaña
y en cada vaso de vino
tiembla el lucero del alba.

Zamba del amanecer,
arrullo de Balderrama,
llora por la medianoche;
canta por la madrugada.

¿Dónde iremos a parar, si se apaga Balderrama? se preguntaba, en la década del ´60, el poeta salteño Manuel J. Castilla.
Lo de Balderrama era  donde solía ir a tomar unos tragos acompañado por otro comprovinciano el doctor Gustavo “Cuchi” Leguizamón.
Estas DOS POTENCIAS, PALABRAS MAYORES DEL FOLCLORE NACIONAL le darían vida musical al poema hecho zamba que recorrió el mundo, en decena de idiomas.
 


 ¿Dónde iremos a parar,
si se apaga Balderrama?

El reconocido Juan Balderrama, propietario del mítico “Boliche Balderrama”en la esquina de Esteco y San Martín, “a orillitas del canal” (un boliche salteño con más de 60 años de vigencia), falleció el 2 de abril a la  tarde a raíz de una insuficiencia cardíaca a los 79 años.
 
En una entrevista, don Juan Balderrama contó el origen de la zamba "Balderrama".
“Manuel  me dijo "chango, qué bien se la pasa en el boliche. Le voy a hacer una zamba". Pasó el tiempo, y nada de zamba. Una mañana, Castilla llegó al boliche en su bicicleta: “Se apoyó en el mostrador y dijo: ‘La letra ahora estaba bien hecha’. No pensé que esa zamba nos iba a cambiar la vida”, reconoció Juan Balderrama.
Balderrama era hijo de Antonio Balderrama y Remigia Zurita, quienes a mediados del siglo pasado instalaron una picantería que después pasó a ser no solo de Juan sino también de sus hermanos Daría y Celestino.
Con discurrir de los años, se convirtió en el "templo del folclore argentino", un sitio emblemático por haber inspirado a estos grandes artistas salteños quienes escribieron la popular zamba "Balderrama", que Mercedes Sosa, "la negra" hizo conocer en el mundo.
"Zamba" Quipildor contaba:  “Es una pintura que entró en el corazón de todos, no solo de los cantores populares, sino del público de todo el mundo. Yo la sigo cantando y me la siguen pidiendo. En 1983, cuando estuvimos en Tel Aviv con Ariel Ramírez, Jaime Torres y Domingo Cura, ofreciendo el espectáculo de la Misa Criolla y canciones como solistas, me dispuse a cantar la Zamba de Balderrama en un estadio repleto. Yo no sabía que ya había siete discos míos circulando por Israel y que las canciones tenían traducciones. Cuando empecé a cantarla, los aplausos crecieron y me temblaron las piernas. De repente, 7 mil almas coreaban conmigo la zamba, pero en hebreo. Eso sucede cuando una canción tiene alma. Y esta zamba la tiene, gracias a la profunda franqueza y al talento de Manuel y el Cuchi”.

La Zamba Balderrama.






viernes, 14 de septiembre de 2012

LA POMEÑA - EULOGIA TAPIA.

LA POMEÑA
 DE GUSTAVO "CUCHI" LEGUIZAMÓN
Y MANUEL J. CASTILLA.
PALABRAS MAYORES.
Eulogia Tapia en La Poma
al aire da su ternura,
si pasa sobre la arena
y va pisando la luna.

El trigo que va cortando
madura por su cintura,
mirando flores de alfalfa
sus ojos negros se azulan.

El sauce de tu casa
te está llorando,
porque te roban, Eulogia,
carnavaleando.

La cara se le enharina,
la sombra se le enarena,
cantando y desencantando
se le entreveran las penas.

Viene en un caballo blanco,
la caja en sus manos tiembla,
y cuando se hunde en la noche
es una dalia morena.
La zamba LA POMEÑA, de Manuel Castilla con la música de Gustavo Leguizamón.
Pastora de cabras y ovejas que acompañaría los rebaños con su canto en la puna salteña.

Y esta es la versión de la protagonista:
"Yo he bajado de mi casa al pueblo para cantar. Ahí armaban carpas durante carnaval y se juntaban todos. Yo llegué con mi caballo blanco, como dice la canción. El Cuchi y Castilla estaban también ahí cantando con sus guitarras. Eramos muchos hasta que empezaron los contrapuntos (duelo de coplas entre uno y otro). La gente se fue yendo y yo me quedé sola con ellos dos en un duelo, hasta que les gané con una última copla que decía:"
Esta noche va a llover
agua que manda la luna
mañana han de amanecer
como pato en la laguna
"Ellos me preguntaron qué quería por haber ganado y yo les dije que me hicieran un tema".
Después el Cuchi y Castilla fueron a verla a su casa de adobe en La Poma. "Tuvieron que subir en tractor porque no había camino. Yo estaba con mi padre sembrando, entre la alfalfa, como dice el tema. También estaba el sauce, que está como llorando. Todo eso vieron. Y cuando hablan de «porque te roban Eulogia carnavaleando» era porque me habían robado una chiva. La canción recién la escuché como un año después en la radio. No me lo he creído al principio que hablaba de mí. Después me llenó de emoción."
¿Estaba el Cuchi Leguizamón esa tarde en "La flor del pago"? Probablemente tanto Amanda como Eulogia estén diciendo la verdad; aparentemente se había juntado mucha gente, y en el trajín de atender a los parroquianos la primera pudo no haberlo visto. También es posible que el Cuchi no estuviera todo el tiempo y ellas se estén refiriendo a momentos distintos. Otra cosa dudosa es que Castilla haya quedado resentido por su derrota, pues el hecho de ofrecerle un premio a quien lo venció hace pensar lo contrario. Incluso su visita a la casa de Eulogia, si uno se guía por la letra de la zamba, fue para conocerla mejor y poder escribir el tema que ella le había pedido.
Eulogia entonces tenía 18 años, ahora 60, pero su vida es la misma. Vive en la actualidad en un puesto de campo, apenas alejada del pueblo de La Poma, en el norte salteño. A pesar de la popularidad de su nombre las cosas no han cambiado mucho para ella. Cada mañana de verano se la puede encontrar con las botas de goma y ordeñando, o mateando con su marido bajo el alero de su casa de adobe.

Fuentes consultadas:
Juan Pablo Baliña, La Poma (La Nación - 11-03-2007)
Gabriel Plaza (La Nación - 26-01-2006)
LA POMA DONDE VIVE EULOGIA TAPIA.


A finales de los 60, los inseparables Gustavo “Cuchi” Leguizamón y Manuel J. Castilla llegaron al pueblo para celebrar el carnaval. Acá conocieron a una Eulogia adolescente, que trabajaba en el potrero junto a su padre cuidando animales y cortando alfalfa y trigo. Ahí mismo se desafiaron en un contrapunto de coplas, donde gana el que no pierde la inspiración. Eulogia derrotó a Castilla, un peso pesado de la poesía, autor de himnos como Bajo el sauce solo y Zamba de Argamonte . Y como premio se llevó un elogio y una promesa: “Su hija salió buena cantora. Le vamos a hacer una zambita”, dijeron el músico y el poeta.
“Ellos vinieron una vez al carnaval y nunca más volvieron. Al año o a los dos, alguien me avisó: ‘Eulogia, la están nombrando en la radio’. No les creí, pero mi mamá escuchó y me dijo que era yo. Me gusta la zamba, porque cuenta cosas que son ciertas. Cuando dice ‘el trigo que va cortando madura por su cintura’, se refiere a mi trabajo de entonces. También nombran al caballo blanco que yo tenía; ellos le preguntaron a mi papá cómo se llamaba el árbol que está al lado de mi casa”. Eulogia vive en el pueblo viejo de La Poma; el sauce está en el mismo lugar y ella sigue sacando agua del mismo río.
La pomeña recuerda lo lindo que eran los carnavales en aquellos años. “Sabíamos mandar muchos caballos con sus cajas. Los animales llevaban manzanos y collares de serpentinas. Ahora no hay nada de eso: nadie anda a caballo ni con cajas; son contaditas las personas que cantan coplas. Ahora les gusta la cumbia y no lo de antes”. Tanto le gustaban a Eulogia los carnavales que uno de esos días se olvidó algunos animales, apurada por llegar al pueblo para el festejo.
“Con mi hermana dejamos tiradas las chivas en el cerro y vinimos a pasear al carnaval. Yo me confié, porque ellas conocían el camino y bajaban solas. Al otro día, cuando volvimos, faltaban varias”, recuerda Eulogia, que ahora pisa los 64 años. Cuando cuenta la historia, es imposible no volver a los versos de la canción, al maravilloso El sauce de tu casa está llorando/porque te roban Eulogia carnavaleando .
Publicado en Diario "Clarín", el 27 de julio de 2010. Nota: Diego Jemio.

Eulogia Tapia.
El 13 de setiembre de 1945, nació Eulogia Tapia, en La Poma, Pcia de Salta, alli donde el Río Calchaquí desciende, casi sin agua, como un arroyo turbio, desde los enhiestos nevados de la Salta ante-andina, se recuesta La Poma, al pie de colinas multicolores, revestidas más de guijarros que de cardones, más de silencio antiguo que de cajas sonoras.
Allá, lejos de su morada invernal, se fue La Pomeña en busca de pastos estivales para sus vacas de ordeñe: tras una colina ocre de peñas; oculta, como para que no la observen desde el poblado, a pocos kilómetros de su rancho estacional de adobe, sin ventanas y techo con tirantes de cardón y paja lugareña, por fuera revestido de la arcilla de sus cerros.
Cuarenta y seis años han corrido, fugaces como el viento del sur que acaricia ese valle alto del Río Calchaquí, desde que Manuel Castilla y Cuchi Leguizamón le consagraron su zamba inolvidable, en tiempos, idos ya, de carnavales alegremente bailados y nutridos de coplas anónimas, tan populares como aquel “sauce de su casa” que la supo llorar por ausencia.
Allá transita el verano pomeño, con su nieta Jacqueline de ocho años, con su marido adusto que comparte el manejo de las vacas lecheras, con sus catres de tientos, con su queso casero, con sus tecitos de muña muña para los dolores y para los amores, con su radio para conectarse con el mundo. Sus hermanas, hermanos, sus hijas y nietos, moran entre el Paraje Saladillo, unas leguas arriba, Cachi, otras leguas Río Calchaquí abajo y Salta, la capital de aquella provincia norteña argentina.
La Poma transita sus parcelitas de arvejas, de habas, de porotos, de alfa como se la nombra a la alfalfa, de papas, maíces y quínoas, que se venden en los centros poblados. El agua de riego escasea con respecto a aquellos tiempos festivos de danzas al son de cajas temblorosas de percusiones incansables.
La Pomeña, rústica, cobriza del sol de tres mil seiscientos metros, piel de cuero como sus vacas, atraviesa sus estíos en su rancho de la colina y sus inviernos en el puesto del valle y aún “al aire da su ternura”, cual si detentara aquellos dieciocho años que la hi
cieron recorrer todo el país.
Feliz cumpleaños Eulogia, Dios te bendiga y te siga acompañando para que disfrutes de la Paz de tus cerros rodeada de tu familia!
Publicado por PEÑA FOLKL ÓRICA LOS LANCEROS de EL TRÉBOL - SANTA FÉ - FUENTE DE INFORMACIÓN E INSPIRADORA DE ESTA ENTRADA DE EULOGIA TAPIA.



EL DUO SALTEÑO LA POMEÑA.