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martes, 10 de febrero de 2026

AMOR SE FUE / Macedonio Fernández.

 


AMOR SE FUE.

Amor se fue;

mientras duró a todo hizo placer.

Cuando se fue nada dejó que no doliera.

Macedonio Fernández.

Macedonio Fernández  (1º de junio de 1874 - 10 de febrero de 1952)  fue un poeta, narrador, filósofo y candidato a presidente de la Argentina. Ejerció gran influencia sobre la literatura argentina posterior, especialmente en Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Oliverio Girondo, Héctor Murena, Leopoldo Marechal, Ricardo Piglia, entre otros.

Hacia 1920, Macedonio Fernández se propuso lanzar su candidatura a Presidente de la nación. Dado que “el 95% de los votantes del país no tienen convicción ni compromiso” y que son menos las personas que se proponen ser presidentes que las que pretenden ser kiosqueros o farmacéuticos.

“Durante mucho tiempo, se creyó que Macedonio Fernández era un personaje inventado por Borges -dice a LA NACION la profesora e investigadora Mónica Bueno-. Muchos pensaban que no podía ser aquel Doctor en Leyes y Jurisprudencia recibido en la Universidad de Buenos Aires a finales del siglo XIX que nunca había asistido a los banquetes anuales de egresados, por lo tanto sus compañeros pensaban que habría muerto. Ni personaje de Borges ni fantasma, vivió con intensidad hasta 1952. ¿Quién es Macedonio Fernández? Un hombre que decide vivir en pensiones, para quien escribir es el resultado de pensar y no la antesala de publicar, y que además se aleja, con un gesto a la vez arcaico y utópico, de la profesionalización del escritor, un hombre que puede desembarazarse del éxito o del prestigio propio o ajeno (pensemos en su actitud ante la llegada de Marinetti -declarado fascista- a la Argentina y las anécdotas varias que rozan siempre el humor, el desparpajo y la inteligencia); un hombre escondido detrás de una cortina que juega con su anunciada presencia, la foto con la guitarra y el poncho al hombro, los papelitos desperdigados en las mesas de café, un hombre que apuesta a la epifanía de la inexistencia”. Diario LA NACIÓN, 10/2/2022.

domingo, 9 de julio de 2023

Carta abierta a la patria de Julio Cortázar.

 


Carta abierta a la patria 

de Julio Cortázar, 1955.

«Esta tierra sobre los ojos, este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles, esta noche contínua, esta distancia. Te quiero, país, tirado abajo del mar, pez panza arriba, pobre sombra de país, lleno de vientos, de monumentos, de esperpentos, de orgullo sin objeto, sujeto de asaltos, estúpido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas, repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando de babas y estupor canchas de fútbol y ring sides. Pobres negros. Te estás quemando a fuego lento y donde el fuego, donde el que come los asados y tira los huesos, malandras, cajetillas, señores y cafishios, diputados, tilingas de apellido compuesto, gordas tejiendo a dos agujas, maestras normales, curas, escribanos, centrofowards livianos, Fangio solo, tenientes primeros, coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos, bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos, secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco, contraflor al resto.
»Y qué carajo si la casita era un sueño, si lo mataron en pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva, liquidación forzosa, se remata hasta lo último. Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía.
»Te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña envuelto en una bandera que nos legó Belgrano, mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate con su verde consuelo, lotería de pobre.
»En cada piso hay alguien que nació haciendo discurso para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos. Pobres negros que untan las ganas de ser blancos, pobres blancos que viven en un carnaval de negros. Qué quiniela, hermanito, en Boedo, en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera, en los ranchos que paran la mugre de la pampa, en las casas blanqueadas del silencio del Norte, en las chapas de zinc donde el frío se frota, en la Plaza de Mayo, donde ronda la muerte trajeada de mentira.
»Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking, vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga: tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas, tango, coraje, puño, viveza y elegancia. Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
»Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga, no te metás, que vachaché, dale que va, paciencia. La tierra, entre los dedos, la basura en los ojos, es estar triste, ser argentino es estar lejos, y no decir mañana porque ya basta con ser flojo ahora.
»Tapándome la cara, me acuerdo de una estrella en pleno campo, me acuerdo de un amanecer de Puna, de Tilcara de tarde, de Paraná fragante, de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos quemando un horizonte de bañados.
»Te quiero país, pañuelo sucio, con sus calles cubiertas de carteles peronistas, te quiero sin esperanzas y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, nada más que de lejos y amargado. Y de noche.»

* Se vuelve a publicar.

domingo, 12 de febrero de 2023

Los amigos de Julio Cortázar.

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan 
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino, 

dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan 
que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,

y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,

de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.

jueves, 7 de octubre de 2021

Bóveda celeste por NÉSTOR TKACZEK.

Y aquí está Urano (El cielo para los griegos) ocupando mi ventana mientras escribo y el viento centrifuga las nubes grises que tapan el sol. Testigo de nuestros derroteros por el mundo, de nuestras vicisitudes, inmutable, a nuestra indiferencia y quizás a nuestras confidencias. Aunque también hay gente que no le gusta el cielo y prefiere “El otro cielo”, como el protagonista del cuento de Cortázar que ya en su juventud “era sensible a ese falso cielo de estucos y claraboyas sucias, a esa noche artificial que ignoraba la estupidez del día y del sol ahí afuera”, cielos de yeso y vitraux como los del pasaje Güemes en Buenos Aires o los de la galería Vivienne en París. A él, digo, al personaje del cuento, lo intimidaba el cielo como esa canción piojera que dice “¿Qué voy a hacer,/con tanto cielo para mí?/ Voy a volar,/Yo soy un bicho de ciudad”.
Sigo amando el cielo natural, en la inmensidad del campo, en los solitarios e interminables viajes, mientras el auto se desplaza por la ruta, el cielo es también una compañía, un mapa celeste (aunque menos necesario que a los marinos de la antigüedad). Disfruto del cielo inclusive amenazador y negro en tormentas de verano, me solazo con la belleza del celaje de un atardecer, me pasmo ante el imponente camino estrellado de la Vía Láctea.
Y ahora que la nombro, viene a mi memoria la hermosa leyenda de los indios Pampa sobre Chachao y el cielo. Cuentan que Chachao se aburría en la eternidad del Cielo. Quiso bajar a la tierra aún anegadiza y lluviosa; tomó la Vía Láctea, que los indios denominaban “Camino del Cielo”, por allí descendió hasta la pampa. Con el barro moldeó figuras según el capricho de su fantasía y les dio vida mediante un soplo, así creó a los animales. Pero en un descuido, el ñandú comenzó a subir el “Camino del cielo”; aterrado Chachao quiso impedir esto y con sus boleadoras logró frenar al ñandú que volvió a la pampa... pero el cielo quedó marcado por la huella del avestruz; los tres dedos y el garrón se convirtieron en la Cruz del Sur, y las boleadoras son Alfa y Beta del Centauro.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 7 de octubre de 2018.-

jueves, 26 de agosto de 2021

Haga como si estuviera en casa de Julio Cortázar.


Haga como si estuviera en casa.

Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que decía:
"Bienvenidos los que llegan a este hogar". Un fama se hizo una casa y no le puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar.
Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden.
La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía:
La casa es chica, pero el corazón es grande. La tercera decía: La presencia del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los anteriores. Rajá, perro.

viernes, 23 de octubre de 2020

Los amantes 
de Julio Cortázar.
¿Quién los ve andar por la ciudad 
si todos están ciegos? 
Ellos se toman de la mano: algo habla 
entre sus dedos, lenguas dulces 
lamen la húmeda palma, corren por las falanges, 
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva 
hacia muertes de césped, hacia puertos 
que se abren entre sábanas. 
Todo se desordena a través de ellos, 
todo encuentra su cifra escamoteada; 
pero ellos ni siquiera saben 
que mientras ruedan en su amarga arena 
hay una pausa en la obra de la nada, 
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura, 
empiezan a salir los ciegos, 
el ministerio abre sus puertas. 
Los amantes rendidos se miran y se tocan 
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle. 
Y es sólo entonces 
cuando están muertos, cuando están vestidos, 
que la ciudad los recupera hipócrita 
y les impone los deberes cotidianos.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

POEMA AL ASTRO DE LUZ MEMORIAL. Poema a la memoria en lo astral de Macedonio Fernández.

POEMA AL ASTRO DE LUZ MEMORIAL
Poema a la memoria en lo astral
(Yo todo lo voy diciendo para matar la muerte en "Ella")
TESIS: Es más Cielo la Luna que el Cielo, si una Cordialidad de la Altura es lo que buscamos.
Astro terranalicio de la luz segunda
astro terranalicio de la luz dulce
que con aventura extraña visitas las noches de la tierra, unas sí y otras no, pero siempre de una noche para otra con diversa libertad de visita, siempre o más breve o más detenida
y cada serie de tus visitas comienzas tímidamente y mitad decreces noche a noche y mitad decreces noche a noche, haciéndote un visitante diferente de noche en noche, para en mínimo ser cual comenzaste partir a un no volver de algunos días.
Astro terranalicio de un día sí y otro no, de una vez más y otra menos, pero que no dejas nunca de serlo.
¿Para qué astro eres entonces visita de sus noches, pues no eres terrenal en tus ciertas ausencias, o es que los otros días piensas en ti sola como sólo en la tierra en las noches de tu plena luz?
Dile a un poeta que no lo sabe todo, si está hecha tu ausencia con un pensar en ti, o quizá con un lucir a otro. Porque poeta es saberlo todo.
Trechos de tu órbita la tierra no los sabe, y ella tan cierta está de algún imposible tuyo para tenerse en sus noches y este amor alternante no se enduda, en tanto en mí, hombre de continuidad en humano amor me puso incurablemente en sospecha.
Pero te amamos tanto, astro de la luz segunda, tu dulce luz tanto amamos memorizando a la tierra el sol no presente con tu luz recuerdo; yo al menos te amo tanto, que cuando vuelves ceso de creer en tu ausencia de ayer y de otros días. También como la tierra, yo creo que sólo por imposible ayer no estabas.
Astro memorioso que esmeras un día de cada dos en tocar de diurnidad la noche terrenal, cual si supieras que la memoria solar de la tierra solaricia es desfalleciente de un día a otro alternado día y si antes y después le has de hacer noches diurnales a la tierra y lo haces tú, tú que no tienes olvido por ausencia, tú que ausente por noches fías en la memoria de ti por la tierra, inquiétaste por la memoria solar de la tierra.
Tutora de la fidelidad terrenal al recuerdo del sol, en eso eres solaricia; pero eres terranalicia en tu fidelidad de compañía a la órbita de la tierra.
He comprendido un misterio tuyo pero éste no.
Terranalicia tú, solaricia la tierra ¿es que velas por toda la memoria en el mundo y amas más las memorias, por más reales, que los presentes? Aquí callo sin comprender.
¿O es que no nos vienes en tu amor sino en un menos amor y en principal cuida del amor solario de la tierra?
Cuando te veo recién arribada, alcanzado por ti nuestro borde, pareciendo vacilar allí y como a emprender un rodar a lo largo del horizonte por gustarlo, y luego te pliegas a un ascenso ¿qué nos quieres decir así?
Quedemos sin saberlo hoy también; mañana, más tarde —para qué son nuestros días sino para trabajar más y otra vez los misterios— más enérgicamente, en buena hora de mi espíritu contemplaré, escucharé el misterio de tu sentido en el misterio todo.
Cuando tú quieres ser el ojo del ciprés y con un mirar obseso aferras nuestra contemplación debemos comprenderte dolorida, tanto como cuando nosotros en un no poder ya resistir nos revolvemos como tú ahora
oh único astro que mira
(pues todos los otros saetan ásperos de chispas que nunca miraron).
Oh único astro de mirada,
nos revolvemos clamando hacia el no ser.
Y ya ahora te desprendiste del follaje y tiendes hacia el horizonte,
te serenas, vagas
y cuando la nubecilla en gran viento flota, te aguzas flecha disparada de ella vertiginosa
para detenerte, serenarte cunado huiste bastante de aquel pasajero copo al que le opusiste tu fuga, caprichosa triste
y complacida de tu juego y nuestro asombro, nos encaras con ligereza
y en fin vas cayendo con ladeado mirar distraído hacia el borde del mundo.
Y ya te fuiste, con tus pobres dichas y quejas.
En toda la andanza, sólo en el perfil de los cipreses lloraste, y tanto que pediste nuestra piedad.
Y ahora por faltar tuyo un cielo sin mirada en las noches,
ahora sólo habrá astros que agitan, no tú que acompañas.
Oh, sí, acompañas
con cuántas gracias saltas de copa en copa siguiéndonos entre los árboles con tus saltitos de luz a sombras.
El único mirar dulce que viene de lo alto es el tuyo
el chispear del viaje de indiferencia de las otras estrellas molesta y agita, y no nos mira.
Heridos de ellas, corremos a ti cuando apareces
y con dolor nuestro comienza la ausencia tuya.
Sí; porque pudiera que el móvil chispear de las estrellas sea dolor como hay dolor en nosotros
pero es que tú, luna, que también sufres, miras y acompañas.
Eres más sabia o afortunada en la mitigación participante.
Qué es la luna no lo sabemos hombres y aun artistas y poetas, qué sentido tiene su ser y sus modos, su adhesión a la tierra, su seguimiento al sol, su mediación mnemónica entre la tierra y el sol y por qué quiere hacer diurnales unas y no otras de las noches terrenas, y tantas cosas más neciamente explicadas, que de ella ignoramos pero que sólo puede explicarlas la doctrina del misterio.
Que el sol te atrae, que la tierra también, que recibes la luz del sol y sin amor, por fuerza la reflejas a la tierra, éstas no son explicaciones; no se nos dice por qué el sol brilla, por qué en torno suyo gira la luna en torno de la tierra, ya que pudo ser otramente; por qué hay una luz interceptable, por qué hay una luz que tiene sombras, por qué ceden a su paso unas cosas y otras no y hay lo opaco y lo traslúcido.
Mecánica dirá por qué, pero yo no pregunto sino para qué razón para el alma, pues conciencia se anula si admite un mundo rígido, y todo el porqué físico no es más que decirme el antes de algo, o sea una evasión no una respuesta.
Lo que anhelamos explicar es qué debemos sentir y adivinar ante estos hechos, ante el comportamiento lunar, qué nos quiere decir y de qué manera concierta con el misterio total único. La espontaneidad, el acontecer libre, no es una respuesta; es un renunciamiento explicativo.
Todavía no poeta, no soy poeta, no hay poeta, pues de eso no se sabe. Hasta ahora, pues, sólo vivimos.
Debió enseñarsenos y debimos entenderlo antes que nuestro saber ignorado innato y luego nuestro acto nos hicieran gustar por primera vez el pecho materno. ¿Pero cómo, se dirá, ha de esperar el niño a conocer el sentido de la luna para empezar a nutrirse, si en tanto morirá? ¿Pero por qué, digo yo, ha de precisar nutrirse antes de entender el sentido de la luna y se ha de morir si deja lo uno por lo otro? La ciencia nada explica, es evidente; pero el poeta no lo dijo nunca tampoco, aún.
Y yo miraré la próxima luna todavía sin entenderla.
Oh luna, que puede amarse, bien me pareces pobrecita del cielo.

Macedonio Fernández  nace en Buenos Aires el 1º de junio de 1874.
Fue un escritor, abogado y filósofo argentino, autor de novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable. Ha ejercido una gran influencia sobre la literatura argentina posterior, especialmente en Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Ricardo Piglia.
Fallece el 10 de febrero de 1952.

jueves, 30 de julio de 2020

Noticias para viajeros de Julio Cortázar.

Si todo es corazón y rienda suelta,
si en las caras hay luz de mediodía,
si en una selva de armas juegan niños,
si cada calle la ganó la vida,

no estás en Asunción ni en Buenos Aires,
no te has equivocado de aeropuerto,
no se llama Santiago el fin de etapa,
su nombre es otro que Montevideo.

La viste desde el aire, ésta es Managua,
de pie entre ruinas, bella en sus baldíos,
pobre como las armas combatientes,
rica como la sangre de sus hijos.

Viento de libertad fue tu piloto
y brújula de pueblo te dio el norte,
cuántas manos tendidas esperándote,
cuantas mujeres, cuántos niños y hombres,

al fin alzando juntos el futuro,
al fin transfigurados en sí mismos,
mientras la larga noche de la infamia
se pierde en el desprecio del olvido.

Ya ves, viajero, está su puerta abierta,
todo el país es una inmensa casa,
no, no te equivocaste de aeropuerto,
entra nomás, estás en Nicaragua.

Nicaragua vence ya,
—el grande perdió, el chico ganó—
Nicaragua vence ya,
—como ganaron Angelito,
Palmero, Camurria,
Sandino o el Ché—

Nicaragua vence ya,
—frente a rivales de peso mayor—
Nicaragua vence ya,
—¿quién le tiene miedo al lobo
que ya no es feroz?—
Nicaragua ya venció.

jueves, 17 de octubre de 2019

CARTA ABIERTA A LA PATRIA de JULIO CORTÁZAR (1955).


«Esta tierra sobre los ojos, este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles, esta noche continúa, esta distancia. Te quiero, país, tirado abajo del mar, pez panza arriba, pobre sombra de país, lleno de vientos, de monumentos, de esperpentos, de orgullo sin objeto, sujeto de asaltos, estúpido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas, repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando de babas y estupor canchas de fútbol y ring sides. Pobres negros. Te estás quemando a fuego lento y donde el fuego, donde el que come los asados y tira los huesos, malandras, cajetillas, señores y cafishios, diputados, tilingas de apellido compuesto, gordas tejiendo a dos agujas, maestras normales, curas, escribanos, centrofowards livianos, Fangio solo, tenientes primeros, coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos, bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos, secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco, contraflor al resto.
»Y qué carajo si la casita era un sueño, si lo mataron en pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva, liquidación forzosa, se remata hasta lo último. Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía.
»Te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña envuelto en una bandera que nos legó Belgrano, mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate con su verde consuelo, lotería de pobre.
»En cada piso hay alguien que nació haciendo discurso para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos. Pobres negros que untan las ganas de ser blancos, pobres blancos que viven en un carnaval de negros. Qué quiniela, hermanito, en Boedo, en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera, en los ranchos que paran la mugre de la pampa, en las casas blanqueadas del silencio del Norte, en las chapas de zinc donde el frío se frota, en la Plaza de Mayo, donde ronda la muerte trajeada de mentira.
»Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking, vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga: tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas, tango, coraje, puño, viveza y elegancia. Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
»Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga, no te metás, que vachaché, dale que va, paciencia. La tierra, entre los dedos, la basura en los ojos, es estar triste, ser argentino es estar lejos, y no decir mañana porque ya basta con ser flojo ahora.
»Tapándome la cara, me acuerdo de una estrella en pleno campo, me acuerdo de un amanecer de Puna, de Tilcara de tarde, de Paraná fragante, de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos quemando un horizonte de bañados.

»Te quiero país, pañuelo sucio, con sus calles cubiertas de carteles peronistas, te quiero sin esperanzas y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, nada más que de lejos y amargado. Y de noche.»

martes, 1 de mayo de 2018

Carta abierta a la patria de Julio Cortázar, 1955.

Carta abierta a la patria 
de Julio Cortázar, 1955.

«Esta tierra sobre los ojos, este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles, esta noche contínua, esta distancia. Te quiero, país, tirado abajo del mar, pez panza arriba, pobre sombra de país, lleno de vientos, de monumentos, de esperpentos, de orgullo sin objeto, sujeto de asaltos, estúpido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas, repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando de babas y estupor canchas de fútbol y ring sides. Pobres negros. Te estás quemando a fuego lento y donde el fuego, donde el que come los asados y tira los huesos, malandras, cajetillas, señores y cafishios, diputados, tilingas de apellido compuesto, gordas tejiendo a dos agujas, maestras normales, curas, escribanos, centrofowards livianos, Fangio solo, tenientes primeros, coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos, bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos, secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco, contraflor al resto.
»Y qué carajo si la casita era un sueño, si lo mataron en pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva, liquidación forzosa, se remata hasta lo último. Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía.
»Te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña envuelto en una bandera que nos legó Belgrano, mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate con su verde consuelo, lotería de pobre.
»En cada piso hay alguien que nació haciendo discurso para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos. Pobres negros que untan las ganas de ser blancos, pobres blancos que viven en un carnaval de negros. Qué quiniela, hermanito, en Boedo, en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera, en los ranchos que paran la mugre de la pampa, en las casas blanqueadas del silencio del Norte, en las chapas de zinc donde el frío se frota, en la Plaza de Mayo, donde ronda la muerte trajeada de mentira.
»Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking, vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga: tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas, tango, coraje, puño, viveza y elegancia. Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
»Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga, no te metás, que vachaché, dale que va, paciencia. La tierra, entre los dedos, la basura en los ojos, es estar triste, ser argentino es estar lejos, y no decir mañana porque ya basta con ser flojo ahora.
»Tapándome la cara, me acuerdo de una estrella en pleno campo, me acuerdo de un amanecer de Puna, de Tilcara de tarde, de Paraná fragante, de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos quemando un horizonte de bañados.
»Te quiero país, pañuelo sucio, con sus calles cubiertas de carteles peronistas, te quiero sin esperanzas y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, nada más que de lejos y amargado. Y de noche.»


Julio Florencio Cortázar (nació en Ixelles, un distrito situado al sur de la ciudad de Bruselas, capital de Bélgica, país que fue invadido por los alemanes precisamente en esos días de su nacimiento el 26 de agosto de 1914 - París, Francia, 12 de febrero de 1984) fue un escritor, traductor e intelectual argentino. Hijo de Julio José Cortázar y María Herminia Descotte ambos argentinos. Su padre era funcionario de la embajada de Argentina en Bélgica, donde se desempeñó como agregado comercial.
Según una investigación durante la dictadura militar, el 29 de agosto de 1975, la DIPPBA creó el legajo n.º 3178 con una ficha que contenía seis datos: apellido (Cortázar), nombre (Julio Florencio, el segundo escrito a mano alzada), nación (Arg. Francia), localidad, profesión (escritor) y antecedentes sociales o entidad: "Habeas". La ficha del escritor fue hallada entre otras 217 000 fichas personales del archivo perteneciente a la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Optó por la nacionalidad francesa en 1981, en protesta contra el régimen militar argentino.

lunes, 30 de octubre de 2017

Anaclara de Daniel Viglietti.


Anaclara 
de Daniel Viglietti.  


Con un grafo

ella escribe en las paredes ”resistir”,

bufanda rojinegra por la espalda,

minifalda,

Anaclara.

Borra infancia

aprendiendo en bellas artes a crecer,

con pechos de rosales sin espinas,

agua marina,

Anaclara.


Es de agua

cuando el hijo se enamora de la sed

y si el niño le regala una amapola

llora sola,

Anaclara.

Nunca encuentra

porque busca siempre el modo de no hallar,

aunque sabe que lo nuevo se conquista,

anarquista,

Anaclara.


Si la hieren

de tan tierna tiene miedo de morir

y entonces pone espinas en las rosas,

temerosa,

Anaclara.


De mañana

va tejiendo los telares de la duda,

aún desnuda preguntándole al espejo

un consejo,

Anaclara.


Hospitales

que conocen la dulzura de sus manos,

los dolores con mirarla ya se olvidan,

fisiatría,

Anaclara.


Si el camino

Anaoscura siempre claro quieres ver,

nunca dejes,

Anaclara, tu locura compañera,

tu locura de palomas casi halcones,

tus pasiones,

Anaclara.





A los 78 años falleció Daniel Viglietti, autor de “A desalambrar”.


El artista uruguayo Daniel Viglietti falleció hoy a los 78 años de edad, mientras era sometido a una intervención quirúrgica, confirmaron a El País fuentes allegadas al músico.
Su mayor período de fama fue en las décadas del 60 y 70, con canciones relacionadas a las luchas sociales de América Latina, como por ejemplo las incluidas en discos como “Canciones para el hombre nuevo”, “Canto libre”, “Canciones chuecas” y “Trópicos”, entre otros.
Había nacido el 24 de julio de 1939 en Montevideo en el seno de una familia de músicos. desde muy joven mostró sus inclinaciones por el arte. Estudio guitarra con los maestros Atilio Rapat y Abel Carlevaro.
En 1972 sus canciones “A desalambrar” , “Gurisito” y “Milonga de andar lejos” eran furor en el continente, y dejaban una profunda marca en Europa. En esos años fue detenido por las autoridades uruguayas, por lo que comenzó una fuerte campaña que bregó por su liberación y que movilizó a escritores como Julio Cortázar y Jean-Paul Sartre.
Durante la dictadura uruguaya, entre 1973 y 1984 estuvo exiliado en Argentina y en Francia, y luego de su retorno publicó una colaboración discográfica con Mario Benedetti, que fue titulada “A dos voces”. Se recopilaron los recitales que ambos artistas compartieron en el exilio.
Además de su actividad como músico, realizó una tarea de investigación, preservación y difusión de la música latinoamericana. Construyó un archivo musical al que denominó “Memoria Sonora de América Latina”. Desde 1994 realizó el programa “Tímpano” por Radio El Espectador de Montevideo, que fue retransmitido en Argentina, Venezuela y Francia.
Sus restos serán velados mañana martes de 10.00 a 14.00 en el foyer del Teatro Solís, confirmaron fuentes de la institución a El País.

jueves, 11 de agosto de 2016

Ley del poema de Julio Cortázar.


Amargo precio del poema,
las nueve sílabas del verso;
una de más o una de menos
lo alzan al aire o lo condenan.


Somos el ajedrez de un río,
el naipe siempre entre dos lumbres;
caen las caras y las cruces
a cada curva del camino.


Cae en el verso la palabra,
en el recuerdo llueve el llanto,
cae la noche, cae el pájaro,
todo es caída amortiguada.


¡Oh libertad de no ser libre,
golpe de dados que desata
la sigilosa telaraña
de encrucijadas y deslindes!


Como tu boca a la manzana,
como mis manos a tus senos,
irá la mariposa al fuego
para danzar su última danza.