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sábado, 15 de noviembre de 2025

Chiquilín de Bachín de HORACIO FERRER.

 

Chiquilín de Bachín 

de HORACIO FERRER.

Por las noches, cara sucia
de angelito con bluyín,
vende rosas por las mesas
del boliche de Bachín.

Si la luna brilla
sobre la parrilla,
come luna y pan de hollín.

Cada día en su tristeza
que no quiere amanecer,
lo madruga un seis de enero
con la estrella del revés,
y tres reyes gatos
roban sus zapatos,
uno izquierdo y el otro ¡también!

Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.

Cuando el sol pone a los pibes
delantales de aprender,
él aprende cuánto cero
le quedaba por saber.
Y a su madre mira,
yira que te yira,
pero no la quiere ver.

Cada aurora, en la basura,
con un pan y un tallarín,
se fabrica un barrilete
para irse ¡y sigue aquí!
Es un hombre extraño,
niño de mil años,
que por dentro le enreda el piolín.

Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.

Tango – 1969
Música: Astor Piazzolla

Letra: Horacio Ferrer.

El tango de Horacio Ferrer y Ástor Piazzolla retrató la historia de los pibes de la calle.

EL CHIQUILIN DE BACHIN
(Baleame con tres rosas).
Uno de los más bellos valls tangueros del dúo Astor Piazzolla y Horacio Ferrer es " Chiquilin de Bachin.
Esta es su Historia.
Un habitué de Bachin cuenta: “Chiquilín de Bachín” es un vals que nació más o menos allá por 1969 –no tengo muy presente la fecha exacta- y que debemos al genio musical de Astor Piazzolla y a la poesía de Horacio Ferrer. “Bachín” era el nombre de un restaurante que en ese entonces –ya no existe- estaba en el centro de Buenos Aires, en Rodríguez Peña entre Corrientes y Sarmiento. Allá íbamos a cenar casi todos los músicos y artistas de diferentes lugares al terminar nuestro trabajo, más o menos a la una, una y media de la madrugada. Como ocurre siempre, allá también entraban algunos vendedores ambulantes ofreciendo distintos artículos que vendían para poder vivir. A veces eran personas mayores, a veces eran chicos. Y entre todos ellos, había un “chiquilín” de unos ocho o nueve años, al que su mamá traía hasta la puerta.
Vendía flores para ayudar a su familia. Siempre que estábamos, él aparecía, así que ya lo conocíamos, formaba parte del lugar. A veces le hacíamos alguna pregunta; otras veces le dábamos alguna monedita de más para ayudarlo… en fin, le fue quedando el apode de “el chiquilín de Bachín”. “¡Ahí viene el chiquilín! ¿de dónde? ¡de Bachín!”. Hasta en los restaurantes vecinos lo llamaban así.
Una noche, cenando ahí mismo y en esos manteles de papel que había en Bachín, Horacio Ferrer empezó a esbozar la letra de la canción, a la que Astor Piazzolla enseguida le puso música. Y así nació ese tema tan especial que luego recorrería el mundo.
Conocí esa parte de la historia. Pero lo lindo para mí es que no terminó allí. Cerca de 1980 me encuentro con un muchacho que me saluda afectuosamente diciéndome… “Cacho, ¿se acuerda de mí? No creo que Ud. se acuerde! Ya estoy casado, tengo hijos, una linda familia…” Y para mi sorpresa, no era otro que aquél “Chiquilín de Bachín”. Recuerdo esta anécdota con cariño, ya que no sólo yo, sino todos los que estábamos en ese momento nos emocionamos al ver al “chiquilín” convertido en un hombre que había logrado salir adelante en la vida.
En 1969 “Chiquilín de Bachín” se grabó por partida doble, con el cantor Roberto Goyeneche y con la cantante Amelita Baltar (pareja de Astor). Cuenta Horacio Ferrer: Astor había compuesto algo que me hizo escuchar. “¿A vos qué te sugiere?”, le pregunté. “Una ronda de niños”, me dijo.
–¡Niños muy tristes! –Sí, yo encontré que era una música melancólica y recordé a ese chico que comía en el Bachín todas las noches.
–Pero ese niño era muy pobre. ¿Cómo comía en el Bachín?
–Yo lo invitaba. Nos hicimos muy amigos.
Se llama Pablo González. Ahora tiene 38 años.
Mucha gente pasa a menudo por uno de los Restaurantes-Parrilla mas emblematica de la zona centrica especificamente en la esquina de Montevideo y Sarmiento ..donde miles de turistas degustan con maximo placer nuestras carnes de exportacion sin detenerse tal vez en que en ese lugar se escribió uno de los tangos mas hermosos escirto nada menos que por Horacio Ferrer y con musica del inolvidable Astor Piazzolla..."CHIQUILIN DE BACHIN"..interpretados en algunos casos por Amelita Baltar y el Polaco Goyeneche.
He aqui su letra: (Se las regalo para que lo disfrutemos juntos)
"Por las noches, cara sucia
De angelito con blue jeen
Vende rosas por las mesas
Del boliche de Bachín.
Si la luna brilla
Sobre la parrilla,
Come luna y pan de hollín.
Cada día en su tristeza
Que no quiere amanecer,
Lo madruga un seis de enero
Con la estrella del revés,
Y tres reyes gatos
Roban sus zapatos,
Uno izquierdo y el otro también
Chiquilín,
Dame un ramo de voz,
Así salgo a vender
Mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
Que duelan a cuenta
Del hambre que no te entendí,
Chiquilín.
Cuando el sol pone a los pibes
Delantales de aprender,
Él aprende cuánto cero
Le quedaba por saber.
Y a su madre mira,
Yira que te yira,
Pero no la quiere ver.
Cada aurora, en la basura,
Con un pan y un tallarín,
Se fabrica un barrilete
Para irse y sigue aquí
Es un hombre extraño,
Niño de mil años,
Que por dentro le enreda el piolín.
Chiquilín,
Dame un ramo de voz,
Así salgo a vender
Mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
Que duelan a cuenta
Del hambre que no te entendí,
Chiquilín....de Bachin
Chiquilin....de Bachin”
Por Adri Bosch
Aportes y comentarios Diego Weinstein.
Historias Perdidas y Encontradas de Bs.As y Argentina.
::: ::: ::: 

El niño que vendía flores en Bachín se llamaba Pablo Alberto González y tenía en ese momento 11 años. En 1970 la revista Siete Días lo entrevistó:

-¿Siempre vendiste flores?

-Antes trabajaba abriendo y cerrando las puertas de los taxis, hasta que una amiga, hace como tres años, me dijo que vendiera flores, que ganaría más. Yo soy el único de mis hermanos que trabaja, porque ellos son demasiado chicos. Mi mamá también trabaja: hace la limpieza en algunos bares. 

-Dónde vivís?

-En una pensión, en Charcas y Alem, tenemos una pieza grande.

-¿Sabías que Piazzolla y Ferrer te estaban haciendo una canción?

-Sí, porque la noche que los conocí en Bachín me dijeron que yo era un pibe simpático y que me harían un tango, pero tenía que seguir portándome bien. Después el tango lo estrenaron en mi casa. Esa noche ellos trajeron tortas y bebidas. Hicieron una fiesta muy grande, y mi mamá preparó y adornó toda la casa para cuando llegaran. Después lo tocaron en el teatro Regina y también allí nos invitaron. Esa noche canté varias canciones y el público me aplaudió mucho.

-¿Te gusta Chiquilín de Bachín?

-Me gusta mucho. La parte más linda es esa que dice: "Angelito cara sucia y vende flores en el boliche de Bachín, baleame con tres rosas el hambre que yo te entendí".

-¿Entendés lo que quiere decir?

-No, pero me gusta igual.

-¿Cuántas horas trabajás?¿Qué hacés con esa plata?¿Qué hacés cuando no estás trabajando o en la escuela?

-Trabajo de 12 de la noche a 6 de la mañana, y la plata que gano se la doy a mi mamá. No siempre me compran las rosas, pero cuando es una pareja yo les digo: "Che, negro, comprame un ramito para tu amada", y si se niega le digo a ella: "Y vos, preciosa, no me comprás?" Entonces, antes de pasar calor, el tipo saca la plata y me compra. A veces la gente me reconoce, me dice "Chau, chiquilín de Bachín". Cuando no trabajo juego al fútbol con mis amigos en la playa de estacionamiento que está en Charcas, casi al lado del puerto (Wikipedia).

“Chiquilín de Bachín” (1968), grabada por Amelita Baltar en noviembre de 1969 en un disco simple del sello CBS con otro tema innovador en los tangos argentinos como era “Balada para un loco” hoy son clásicos de la música argentina.


MOMENTO MUSICAL.




Mirar en Youtube.

miércoles, 22 de octubre de 2025

BALADA PARA UN LOCO. de HORACIO FERRER y Astor Piazzolla. Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...




Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...

(Cantado)

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!

(Recitado)

Salgamos a volar, querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:

(Cantado)

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

(Gritado)

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loca ella y loco yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loca ella y loco yo!
Pucho y "El loco" Neurus de Hijitus de García Ferré.



El simple de BALADA PARA UN LOCO.
Canta Amelita Baltar en un simple 33 RPM de CBS.

La canción "Balada para un loco" se presentó en un concurso organizado por la Municipalidad de Buenos Aires, era parte de una Semana de Buenos Aires, que se había desarrollado entre el 8 y el 15 de noviembre y que culminó con el concierto de los finalistas del Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción en el Luna Park el 16 del citado mes, en donde participaron solistas como grupos musicales, además de conjuntos de danzas tradicionales de varios países de América. La canción ganadora se elegiría por una votación popular, y también por un "jugado técnico" integrado en parte de personas conocidas por Piazzolla como Eduardo Lagos, Horacio Malvicino y Albino Gómez, este último recuerda

(...) los integrantes del jurado técnico votamos para el primer premio pero que lo perdió por la decisión del voto popular, que le otorgó dicho premio al tango "El último tren" de Julio Ahumada. Ese tango tuvo una sola grabación, la del propio concurso, y nunca otra más. En cambio, la "Balada para un loco", como es sabido, constituyó un éxito mundial. Albino Gómez.

La revista Análisis dedicó a Piazzolla y su canción la tapa del número correspondiente a la semana del 25 de noviembre al 1 de diciembre, con el título "Balada para un rebelde", al artículo se le destinaron tres páginas, el autor del artículo Jorge Andrés relató que por el festival circularon 1300 canciones, el premio eran 5 mil dólares a los compositores del mejor tema en cada uno de los géneros del concurso, los mimos eran: tradicional, tango e internacional, además de 2500 para su intérprete. La canción de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer perdió por 9 votos contra 25, pese de conseguir para el bandoneonista y para su cancionista Amelita Baltar la más estentórea muestra de apoyo popular que haya recibido en su prolongada carrera.

Según el autor de su letra, Ferrer, reconoció que la génesis de la letra estuvo en la película Rey por inconveniencia dirigida en 1966 por Philippe de Broca, en donde una mujer encabeza la liberación de unos locos internados en un manicomio, dentro de la película existía una vals que se aceleraba "locamente" que también sirvió de inspiración. Así comenzaron a hablar sobre la idea de hacer un tema inspirado en esta película. Ya en el segundo semestre de 1969, le llevó a Piazzolla una frase para tratar de armar la canción: "ya sé que estoy piantao...": Después me dice "y cómo seguimos". Le digo "bueno, hacé vos una segunda que diga loco, loco, loco", e hizo esa hermosura. Y después dice "cómo seguimos", mirá, le digo, a mí me gustaría hacer un recitativo en el medio, y también uno al principio. Horacio Ferrer.

Así surgió una de las canciones más populares de la música argentina[cita requerida], que además sacudiría los fundamentos de la canción rioplatense. El resultado fue una balada con ritmo de vals y dos recitados hechos a la medida de la expresividad de Amelita Baltar, por entonces esposa de Piazzolla.

La canción fue estrenada de inmediato en Michelángelo, pero poco después Piazzolla, Ferrer y Baltar deciden presentarla para concursar en el Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción que se realizó en el Luna Park de Buenos Aires entre del 9 al 14 de octubre de 1969, con un jurado de alto nivel internacional que integraban entre otros Vinicius de Moraes y Chabuca Granda.[5]​ La Balada fue presentada la primera noche y tuvo una excelente acogida por parte del jurado, que la declaró finalista en el rubro "tango". Pero la decisión del jurado generó una controversia entre los organizadores, muchos de ellos tradicionalistas, que llevó a una modificación de las reglas del festival, desplazando al jurado de músicos por un "jurado popular" que en la final del 14 de octubre declaró ganadora a otra canción y en segundo lugar a "Balada para un loco". Hubo durante el festival impugnaciones, que argumentaban que el tema no podía ser considerado tango porque en gran parte de su extensión era un vals.​ Sería el voto popular lo que haría que "Hasta el último tren" ganará el concurso.

Mientras cantaba el tema, en las rondas preliminares, me gritaban "hija de perra" y cosas por el estilo. Incluso se me hacía difícil escucharme a causa de los gritos y los insultos. Lo del voto del público tuvo que ver, según me dijeron, con los intereses de una grabadora y con que le habían pagado a los organizadores. Y hubo presiones también de poetas de izquierda, que azuzaban al público y decían que no había que votar a la "Balada" porque era un tango oligarca, que hablaba de Callao y Arenales. Amelita Baltar.

Pero pese a perder el festival y a la controversia entre tradicionalistas y vanguardistas sobre si "eso" era tango o no lo era, la canción ya había deslumbrado el gusto popular. Al día siguiente de finalizado el festival la canción cantada por Amelita Baltar fue lanzada como simple editado por CBS (n.º 22.169), junto con "Chiquilín de Bachín" como lado B. Al mes siguiente, se lanzó una nueva versión editada por RCA Victor (31A-1605), cantada por Roberto Goyeneche con la Orquesta de Astor Piazzolla.

En el primer mes el simple ya había vendido 200 000 unidades, transformándolo en un éxito histórico.La Balada... revolucionó la canción popular argentina y los versos de Ferrer pasaron a ser un lugar común de la cultura popular:

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,

no ves que va la luna rodando por Callao...

Balada para un loco

Amelita Baltar, varias décadas después reflexionaría sobre aquellos hechos:

Quizás en aquel día histórico del concurso no ganamos el cheque, pero el tema quedó para siempre en la gente. Todos lo cantan. Son frases que quedaron y me las repiten cuando voy caminando por la calle.

El tema ha quedado como una de las canciones más famosas de la música latina de todos los tiempos. Gracias a la importancia cultural de la canción, en 2012, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires estableció por ley 4179 denominar a la esquina de Corrientes y Callao, como "Esquina Horacio Ferrer", colocándose allí una placa que así lo indica.

*** Texto: Wikipedia.

Amelita Baltar comentó -en una entrevista- que el público tiene "adoración por 'Balada para un loco" y mencionó que la gente la pide "cada día más".
"Balada para un loco", con música de Piazzolla y letra del poeta uruguayo Ferrer, fue editado como lado A de un simple lanzado en 1969, mientras que el lado B incluyó la canción "Chiquilín de Bachín", también de Piazzolla y Ferrer.
Ese año ambos temas fueron grabados por el cantante Roberto Goyeneche junto a la Orquesta de Piazzolla.
La intersección de las avenidas Corrientes y Callao de Capital Federal lleva el nombre de "Esquina Horacio Ferrer" en relación a los versos de esa canción.
Las imágenes: internet.
BALADA PARA UN LOCO.

BALADA PARA UN LOCO POEMA DE HORACIO FERRER.



 El tema fue estrenado en un escandaloso Festival de Buenos Aires de la Canción y la Danza en el Luna Park el 16 de noviembre de 1969, que terminó con el público dividido entre los que consideraban que eso era tango y los que no. Para evitar que "Balada para un loco" ganara, los organizadores improvisaron un jurado popular, que terminó modificando la decisión favorable del jurado internacional para darle el premio a un tango llamado "Hasta el último tren" cantado por Jorge Sobral.





Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...

(Cantado)

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!

(Recitado)

Salgamos a volar, querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:

(Cantado)

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

(Gritado)

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loca ella y loco yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loca ella y loco yo!



Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

El astronauta Neil Armstrong visitó en noviembre de 1969 el Congreso Nacional, sito en la Av. Callao de Bs As.
Los primeros  cuatro versos de la "Balada para un loco" no son un "delirio" de  Horacio Ferrer, sino una descripción de esa visita escrita ese mismo año.
"Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao, no ves que va la Luna rodando por Callao...".
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao
No ves que va la luna rodando por Callao
Que un corso de astronautas y niños, con un vals,
Me baila alrededor, ¡bailá!, ¡vení!, ¡volá!
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...






Un 2 de octubre de 1969, a tan sólo 74 días del histórico alunizaje de la expedición Apolo XI, los astronautas Neil Armstrong y Michael Collins aterrizaron en el aeroparque metropolitano para realizar una visita fugaz a la Argentina, como parte de una gira continental a la que los envió el gobierno de Estados Unidos.
En los dos días escasos que estuvieron en la capital de la Argentina se alojaron en el hotel Alvear, en el barrio de la Recoleta, y fueron recibidos en la Casa Rosada por el presidente de facto Juan Carlos Onganía, un generalito de caballería alineado con Washington…
En los primeros días de aquel lejano octubre, habían llegado a Buenos Aires los astronautas Neil Armstrong y Michael Collins.