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viernes, 24 de febrero de 2017

COPLERO - Aledo Luis Meloni.


DIEZ COPLAS.


Lo que va de ayer a hoy
por estar globalizados:
ayer éramos nación, 
hoy somos sólo un mercado.
*
A veces grito mi furia,
y otras veces me las guardo;
me atengo a lo del Quijote:
al buen callar llaman, Sancho.
*
Por la ley del interés,
cuántas veces, cuántas veces
la sentencia de los jueces
no es la sentencia del Juez.
*
Con rara equidad el Fondo
como a una fruta nos trata:
nos come toda la pulpa
pero nos deja la cáscara.
*
Qué patria paradojal:
mientras la usura enriquece
aquí el trabajo empobrece...
Pero la amamos igual.
*
La ley nos iguala a todos;
sin embargo, al delinquir,
unos van a un calabozo
y otros a una celda VIP.
*
Por las torres de Manhattan,
por las torres que cayeron,
llora, llora el primer mundo
mientras explota al tercero.
*
La gente corta las rutas
pidiendo una solución;
y al gobierno qué le va
si ellos viajan en avión.
*
Cuando veo un perro flaco
y lleno de garrapatas,
por asociación de ideas
-qué pena- pienso en la patria.
*
La suerte del argentino
la definió un reverendo:
vivir pagando, pagando;
morir debiendo, debiendo.

Aledo Luis Meloni (Estación María Lucila, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1 de agosto de 1912 - Resistencia, 11 de enero de 2016 ).

viernes, 29 de abril de 2016

Coplero de don Aledo Luis Meloni, fallecido en enero de 2016 a los 103 años de edad.

La copla llega de pronto,
semeja un golpe de sangre
y luego se va tan libre
que es de todos y de nadie.

Si al corazón de la copla
alguien acerca el oído,
no escuchará nada nuevo
sino su propio latido.

Coplero soy, alma adentro,
una manera de ser
aunque en la copla me encuentro
siempre me vuelvo a perder.

Coplero iluso que busca
dejar desnuda en la arena
por la suerte de una copla
la cicatriz de su huella.

.............................................

Llevo una copla en el alma
igual que un grillo nochero;
yo sé que es muy poca cosa
pero me basta con eso.

Para que lleve en el pulso
el calor que da la vida,
la copla como la sangre
ha de brotar de una herida.

No estoy yo solo en mi copla;
en su juego en su intención,
están todos los que sienten
lo mismo que siento yo.

Cuando se muera el coplero
no lo lloren por llorarlo,
que solo lo llore Dios
si es para resucitarlo.

Zumo de un mismo racimo,
sangre de una misma arteria,
la pena llora por dentro,
la copla canta por fuera.

El corazón de la viña
le da su sangre a la copla;
que solo se vuelve canto
si se hace vino en la boca.

Qué suerte la del coplero
si anclada como una boya,
en el río que lo lleva
queda la luz de su copla.

Cuando un coplero se muere
comienza a andar su memoria,
lo que la muerte le quita
se lo devuelve la copla.