lunes, 14 de marzo de 2016

QUE ME PERDONE LA CIENCIA de Claudio Martínez Paiva.

Estoy sólito en mi rancho 
Me he quedado solo en mi casa, 
Ladran los perros afuera
Como si vieran fantasmas 
Y alumbran mi pensamiento 
Candiles de luces malas 
Álijones de pájaros negros 
Le ponen luto a mi alma. 

Y es tan grande el sentimiento 
Que llevo dentro de mi alma 
Que no lo dicen las cosas, 
Ni lo explican las palabras. 

Ocho años tenía… ocho años 
El pobre hijito de mi alma 
Que despertó una mañana 
Con los ojos encendidos 
Y el cuerpecito echando llamas. 

Me muero nana, decía 
Me muero tata, gritaba 
Siento una sed de martirio 
Siento un fuego que me abraza. 

Bese el cachorro en la frente 
Y lo deje sobre la cama 
Y volé, volé en mi caballo, siete leguas, 
Siete leguas de distancia 
Siete puñales de punta 
Metidos en mi garganta 
Y el grito de mi hijo adentro, 
Agua nana, agua tata. 

Le expliqué al doctor el caso 
Y se acomodó en su butaca 
Me miro de arriba abajo 
Y me dijo: 

¡Señor lo siento mucho! 
Pero la senda que va a ese rancho 
Es muy mala y me va a estropear el auto. 
El médico no venía… el médico no venía 
No porque fuera mala la senda que va a mi rancho 
Si no porque no tenía con que pagarle a la ciencia. 
Siete leguas, siete leguas de distancia 
Ahí comprendí yo, entonces 
Que la ciencia, no es tan ciencia 
Cuando no tiene conciencia. 

¡Porque en esos mismos caminos
Por donde muchos médicos no andan,
Cruza a galopes la muerte
Y va y viene la desgracia!


Me ordenó que le comprara 
Al pasar por la botica 
Un frasco de limonada 
Y trajera a mi enfermo 
Cuando la fiebre pasara.

Yo regrese a mi rancho
Igual que regresaría todo padre
En iguales circunstancias
El corazón en los labios
Y la tristeza en el alma

La fiebre, duro poquito 
La fiebre duró poquito 
Y se me fue una mañana 
Entre el canto de zarzales 
Y el suave aclarar del alba. 

Yo abrazaba a mi hijo, lo besaba 
Así se me fue mi hijo 
Así murió mi hijito 
Con la frente, muy helada 
Y yo sin voz ni dinero 
Parado junto a mi casa. 

Así… así la tierra lo aguarda 
Con las manos sobre el pecho 
Acuñando mi desgracia
Sin vida su cuerpecito
Ya de la fiebre descansa.


Estoy, sólito en mi rancho 
me he quedado solo en mi casa,
ladran los perros afuera
Como si vieran fantasmas 
Y alumbran mi pensamiento 
Candiles de luces malas, 
Y al filo de media noche 
Mi cuchillo cabo de plata 
La única plata del pobre 
Que no le sirve pa´ nada 
Y medito mi venganza 
Y por eso grito al mundo 
Que me perdone la ciencia, 
No me culpen si mañana, 
Me gritan que soy bandido. 
O un mal hombre sin entrañas, 
Nací buey y me hacen puma 
Soy cordero y me ponen garras. 

¡Dios! ¡Dios! Todo poderoso 
has que despunte el alba 
y arranca de mi pecho 
este grito, este grito que me mata: 
agua nana, agua..  agua tata. 

No hay comentarios: