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domingo, 14 de septiembre de 2025

Ezequiel Martínez Estrada (nació en San José de la Esquina, Argentina, 14 de septiembre de 1895, murió en Bahía Blanca, 4 de noviembre de 1964).

 


«Mis primeras lecturas extensas fueron el Quijote, la Historia de España de Lafuente y Misericordia de Galdós. Durante el tiempo de esas lecturas, muchas tormentas y anocheceres y espléndidos soles se intercalaron en sus páginas. Rigurosamente autodidacto, no tuve otro maestro ni guía que mi propio afán de leer».

―Ezequiel Martínez Estrada
Ezequiel Martínez Estrada (nació en San José de la Esquina, Argentina, 14 de septiembre de 1895, murió en Bahía Blanca, 4 de noviembre de 1964), fue un escritor, poeta, ensayista, crítico literario y biógrafo argentino.
Recibió dos veces el Premio Nacional de Literatura: en 1932, por su obra poética, y en 1937, por el ensayo Radiografía de la pampa. Miembro fundador de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), se desempeñó como presidente de esta organización en dos ocasiones, de 1933 a 1934 y de 1942 a 1946.
En 1960 obtuvo el Premio Casa de las Américas por su ensayo Análisis funcional de la cultura.
Fuera de algunos artículos aparecidos en revistas, en el primer período de la obra estradiana predominó la poesía. Así, en 1918 apareció Oro y piedra, al que siguieron Nelifelibal (1922), Motivos del cielo (1924), Argentina (1927) y Humoresca (1929), con la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura, además de Títeres de pies ligeros, obra dramática escrita en verso. Con una importante influencia de poetas modernistas, parte de la difusión y aceptación de su obra se debió al apoyo de Leopoldo Lugones, que actuó como padrino literario del joven poeta.
En 1921 contrajo matrimonio con Agustina Morriconi, una artista plástica italo-argentina, quien lo acompañó el resto de sus días. Desde 1924 y hasta 1945 fue profesor en el Colegio Nacional de La Plata, donde entre sus alumnos se contaron varias futuras personalidades de la cultura y las ciencias, como el médico René Favaloro —con quien mantuvo amistad hasta su muerte— y los escritores Ernesto Sabato y Enrique Anderson Imbert. Alrededor de 1928 conoció a Horacio Quiroga, de quien se hizo íntimo amigo y llegó a dedicarle un libro años después. En 1937, con el dinero de sus premios literarios, adquirió un campo en Goyena.
A pesar de la buena recepción inicial, su producción poética temprana no tardó en recibir comentarios negativos de algunos críticos, acusándola de anacrónica por adscribirse a un movimiento que por entonces ya se encontraba en retirada.
Martínez Estrada falleció en su casa de Bahía Blanca, Argentina, el 4 de noviembre de 1964 (69 años); desde 1970 sus restos descansan en un mausoleo diseñado por Carlos de la Cárcova que custodia una escultura suya, en el cementerio de Bahía Blanca. Uno de sus poemas le sirve de epitafio: «Se despertó de repente / y se asombró al encontrarse / viviendo, sencillamente».
La fecundidad literaria de Martínez Estrada, de sobra demostrada mientras vivió, ha permitido que se publique una ingente cantidad de obras póstumas. Entre ellas, podemos mencionar otros títulos que completan la «serie cubana», como La poesía afrocubana de Nicolás Guillén (1966) y los tres volúmenes dedicados a José Martí (Martí: el héroe y su acción revolucionaria, 1966; Martí revolucionario, 1967; y La doctrina, el apóstol, 2001), y colecciones de ensayos y biografías críticas: En torno a Kafka y otros ensayos (1967), Para una revisión de las letras argentinas (1967) o Leopoldo Lugones: retrato sin retocar (1968).
También se vio reivindicada su faceta narrativa, ya que en 1975 se reunieron sus Cuentos completos, reeditados en 2015 en una colección del Fondo de Cultura Económica dirigida por Ricardo Piglia, mismo año que la editorial independiente Interzona, que ha reeditado algunos títulos de Martínez Estrada, publicó Conspiración en el país de Tata Batata, una novela que el autor dejó inconclusa y que había permanecido inédita hasta ese momento.
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Miro tus ojos
Ezequiel Martínez Estrada
Miro tus ojos cansados
tu faz que agostó la vida;
miro la nieve caída
en tus cabellos dorados.
Eres la misma que fuiste,
toda tú en manos y cara.
Antes Noemí y ahora Mara,
la misma, mucho más triste.
Te ves como en un espejo
en mi mirada cansada,
y piensas, sin decir nada,
que yo también estoy viejo.
Si no paz, y si no olvido,
espero algo, y tú también.
Estamos en un andén
después que el tren ha partido.
―Ezequiel Martínez Estrada
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Tejes
Ezequiel Martínez Estrada
Tejes. Callamos. Yo leo,
que es mi modo de tejer.
La casa empieza a tener
frialdad de mausoleo.
—Hace frío.
—Sí; hace frío.
—Pon otro poco de leña.
En el cuadro un árbol sueña
y frente a él corre un río.
—Rafael no viene más.
—Ya no viene más Irene.
—¿Y Dora?
—¿Y Pedro?
—¿Y Tomás?
—Ya ninguno de ellos viene.
Además, ¡cuántos se han ido
por éste o aquel sendero!
Otros nacieron, pero
también los hemos perdido.
Transcurren unos minutos
en una quietud tan pura
que el tejido y la lectura
son perfectos y absolutos.
—¿Oyes? Salen de la escuela
los chicos.
—Pues, ¿qué hora es?
Hablan y cantan. Después
sólo queda una estela.
—¿Han llamado?
—Sí, han llamado.
Nadie ha llamado a la puerta.
Está la calle desierta
como un camino olvidado.
El reloj marca una hora
cualquiera en la eternidad.
Esta sí es la soledad.
Nunca la sentí hasta ahora.
—Es tarde.
—Es tarde.
Cerramos
la llave de luz. Salimos.
—Hasta luego.
Y nos dormimos.
Y después despertamos
―Ezequiel Martínez Estrada
.
.
Quiero quedarme
Ezequiel Martínez Estrada
Pronto hemos de separarnos
y de decirnos adiós.
Uno seguirá camino,
el otro no.
Quiero quedarme y que sigas
como si te fuera en pos;
pero no vuelvas la cara,
mujer de Lot.
Irás sola, ¿y por qué triste?,
con mi recuerdo y con Dios.
Será posible que encuentres
alguna flor.
Si en cambio tú te quedaras,
¿cómo podré seguir yo?
Las noches me encontrarían
en donde estoy.
―Ezequiel Martínez Estrada
Ezequiel Martínez Estrada (1895-1964.
Imagen de la red.
Literatura, arte, cultura y algo más / Facebook.
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EL PENSAMIENTO DE EZEQUIEL MARTÍNEZ ESTRADA.



Foto: Banquete en que Rómulo Zabala propuso de la organización de la Sociedad Argentina de Escritores, el 31 de octubre de 1928. Entre otros, aparecen de pie Enrique Bancha, Guillermo Estrella, Evar Méndez, Osvaldo Dondo, Ezequiel Martínez Estrada, Jorge Luis Borges, Manuel Conde Montero y Pedro Miguel Obligado, y sentados, Rafael Alberto Arrieta, Leopoldo Lugones, Rómulo Zabala y Alberto Gerchunoff.
https://mendozantigua.blogspot.com/

sábado, 24 de diciembre de 2022

Job, Dios y Satanás de Ezequiel Martínez Estrada.


Job, Dios y Satanás.


Entre este mísero judío
triste y ansioso de la muerte
y un Dios feroz que se divierte
en la eternidad y en el hastío,
Satanás, el Angel Sombrío,
se hace divinamente fuerte.

Ezequiel Martínez Estrada (San José de la Esquina, Santa Fe, 1895-Bahía Blanca, 1964).

Ezequiel Martínez Estrada nace 14 de septiembre de 1895 en San José de la Esquina, una localidad del Departamento Caseros a escasos kilómetros del límite con la provincia de Córdoba, en la provincia argentina de Santa Fe.
Martínez Estrada fue un autodidacta, un cuestionador y un pensador crítico. Inicia su carrera literaria como poeta y dos veces acreedor al Premio Nacional de Literatura y presidente de la Sociedad Argentina de Escritores.
Sus ensayos notables fueron  “Radiografía de la pampa,  “La cabeza de Goliath” que escribe en 1940 donde trata con lucidez la deformación que para el desarrollo del país ha generado el crecimiento siempre en más de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, “Sarmiento” (1946), “Los invariantes históricos en el Facundo” del año 1947, “Muerte y transfiguración de Martín Fierro” (1948).
En 1949 se radicó en la Ciudad de Bahía Blanca.
Los años del peronismo coincidieron con una neurodermatitis, una enfermedad extremadamente discapacitante de origen psicosomático que lo mantuvo postrado por años en ámbitos hospitalarios y olvidado por casi todos, a excepción de la escritora Victoria Ocampo. Una enfermedad que clasificaron en el nomenclátor de las enfermedades atópicas, es decir, "insólitas". Nunca vistas. Bromeaba Ezequiel Martínez Estrada al denominarla "desbarajuste glandular peronista generalizado".
Dijo luego de su enfermedad "pensé que estaba sufriendo un castigo por alguna falta ignorada cometida por mí. Mi situación era muy semejante a la de Job, y en lugar de discurrir sobre el bien y el mal, di en cavilar sobre mi país. Pues así como yo padecía de una enfermedad chica, él padecía de una enfermedad grande; y si yo pude haber cometido alguna falta pequeña, él la habría cometido grande. Yo y mi país estábamos enfermos".
El gobierno peronista lo había privado de su puesto de trabajo en La Plata, que recuperó en 1956 y fue nombrado profesor extraordinario en la Universidad Nacional del Sur, en la Ciudad de Bahía Blanca. En 1957 asumió la presidencia de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.
"Soy un ídolo en desgracia" solía repetir en su casona de la avenida Leandro Alem de la ciudad de Bahía Blanca el mayor ensayista, junto con Domingo Faustino Sarmiento, que ha dado la República Argentina Ezequiel Martínez Estrada.
Criticado y poco entendido y/o comprendido de él decían, a modo de ejemplos, un Jorge Luis Borges lo consideraba un "sagrado energúmeno"; Raúl Anzoátegui lo consideró "una estatua aficionada a hacer declaraciones"; Ismael Viñas, un "negador a la marchanta"; Jorge Abelardo Ramos, un "intérprete del pensamiento imperialista", Juan José Hernández Arregui, una "inteligencia enteramente colonizada" y desde el periódico “La Vanguardia del Partido Socialista lo consideraban un "amargo, pesimista y desconcertante”…también que era un resentido, irracionalista, especulativo, caprichoso, apocalíptico, anarquista de derecha, profeta mesiánico y compañero de ruta de Fidel Castro. Sufriendo en carne propia muchas humillaciones por el solo pecado de decir su verdad y el silencio de casi toda la prensa sobre su obra literaria para terminar sus últimos año con un  malvivir económicamente con el cobro de una jubilación miserable.
Martínez Estrada pasó sus últimos años pobre, olvidado, recluido y enfermo en su casona de la Avenida Alem y Salta en la Ciudad de Bahía Blanca (donde hoy funciona la fundación que preserva y difunde su legado literario).
Falleció Ezequiel Martínez Estrada un 3 de Noviembre de 1964 en la Ciudad de Bahía Blanca.

domingo, 2 de mayo de 2021

En el de mundo de Héctor A. Murena.

En el mundo
de lo opinable
miras
el árbol
desde
un solo lado
y lo codicias
o lo desdeñas.
Si lo vieras
entero,
te arrodillarías.
no gires
por la vasta tierra,
no des la vuelta
en vano.
Conocer
es
alcanzar
un centro
fuego.

Héctor Álvarez Murena, más conocido como H. A. Murena (1923- 1975), fue un escritor, ensayista, narrador, poeta y traductor argentino. Escribió unos veinte libros de todos los géneros literarios y fue habitual colaborador de la revista Sur y del suplemento cultural del diario La Nación. Fue un importante difusor del pensamiento alemán en español. Su producción ensayística es heredera de la obra de Ezequiel Martínez Estrada. H. A. Murena se casó dos veces. Su primera mujer fue Alicia Justo; la segunda fue Sara Gallardo.

lunes, 4 de noviembre de 2019

WALT WHITMAN de Ezequiel Martínez Estrada.


Divagando en los círculos superiores y abstrusos
o bien sencillamente contradictorio y vivo
(todo sabiduría o todo paradoja),
pasas, aunque has "tornado a los eternos usos
de la tierra", esta vez aun más imperativo,
como en la encarnación final de Barbarroja.

Perseguiré tus huellas con la ansiedad del perro
en la tierra que plasma y en los astros que ritman,
donde quiera que ahora reproduzcas, Walt Whitman,
las canciones autóctonas de la Isla de Hierro.

Si estás en la bandera constelada y rayada
o en la reja que vuelca virilmente la gleba,
o en el hito que atisba de pie como un reproche,
o en el nupcial coloquio que aviva la alborada,
o en la tripulación que se arma y se subleva,
o en el tropel de búfalos que atraviesa la noche,
o en el vacío enorme del silencio y la muerte,
recibe este saludo, que hago al azul y al viento
con la impresión segura de abrazarte un momento
y el miedo lacerante de volver a perderte.

Ezequiel Martínez Estrada nacido en San José de la Esquina provincia de Santa Fe el  14 de septiembre de 1895.
Fallece en la Ciudad de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires un 4 de noviembre de 1964.
  

miércoles, 6 de julio de 2016

TEJES de Ezequiel Martínez Estrada.



TEJES 
de Ezequiel Martínez Estrada.

Tejes. Callamos. Yo leo, 
que es mi modo de tejer. 
La casa empieza a tener 
frialdad de mausoleo. 

—Hace frío. 
—Sí; hace frío. 
—Pon otro poco de leña. 
En el cuadro un árbol sueña 
y frente a él corre un río. 

—Rafael no viene más. 
—Ya no viene más Irene. 
—¿Y Dora? 
—¿Y Pedro? 
—¿Y Tomás? 
—Ya ninguno de ellos viene. 

Además, ¡cuántos se han ido 
por éste o aquel sendero! 
Otros nacieron, pero 
también los hemos perdido. 

Transcurren unos minutos 
en una quietud tan pura 
que el tejido y la lectura 
son perfectos y absolutos. 

—¿Oyes? Salen de la escuela 
los chicos. 
—Pues, ¿qué hora es? 
Hablan y cantan. Después 
sólo queda una estela. 

—¿Han llamado? 
—Sí, han llamado. 
Nadie ha llamado a la puerta. 
Está la calle desierta 
como un camino olvidado. 

El reloj marca una hora 
cualquiera en la eternidad. 
Esta sí es la soledad. 
Nunca la sentí hasta ahora. 

—Es tarde. 
—Es tarde. 
Cerramos 
la llave de luz. Salimos. 
—Hasta luego. 
Y nos dormimos. 
Y después despertamos.


Ezequiel Martínez Estrada nació el 14 de septiembre de 1895 en San José de la Esquina, una localidad del Departamento Caseros a escasos kilómetros del límite con la provincia de Córdoba, en la provincia argentina de Santa Fe. Fue un autodidacta, pensador nato, cabeza lúcida, desmerecido, negado y silenciado. Autor de "Radiografía de la pampa", "La cabeza de Goliat", "Sarmiento" o "¿Qué es esto? Catilina", “Muerte y transfiguración de Martín Fierro”, entre otras.

En 1949 se radicó en la Ciudad de Bahía Blanca.
Los años del peronismo coincidieron con una neurodermatitis, una enfermedad extremadamente discapacitante de origen psicosomático que lo mantuvo postrado por años en ámbitos hospitalarios y olvidado por casi todos, a excepción de la escritora Victoria Ocampo. Una enfermedad que clasificaron en el nomenclátor de las enfermedades atópicas, es decir, "insólitas". Nunca vistas. Bromeaba Ezequiel Martínez Estrada al denominarla "desbarajuste glandular peronista generalizado".
El gobierno peronista lo había privado de su puesto de trabajo en La Plata, que recuperó en 1956 y fue nombrado profesor extraordinario en la Universidad Nacional del Sur, en la Ciudad de Bahía Blanca. En 1957 asumió la presidencia de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.
Desde septiembre de 1960 a noviembre de 1962, fue director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Casa de las Américas en La Habana donde estudió en profundidad la obra de José Martí y editó dos libros de discursos de Fidel Castro.
Esta adhesión a la revolución cubana no sería comprendida ni perdonada por los intelectuales argentinos nucleados en torno de la Revista Sur.
Criticado y poco entendido y/o comprendido de él decían, a modo de ejemplos, un Jorge Luis Borges lo consideraba un "sagrado energúmeno"; Raúl Anzoátegui lo consideró "una estatua aficionada a hacer declaraciones"; Ismael Viñas, un "negador a la marchanta"; Jorge Abelardo Ramos, un "intérprete del pensamiento imperialista", Juan José Hernández Arregui, una "inteligencia enteramente colonizada" y desde el periódico “La Vanguardia del Partido Socialista lo consideraban un "amargo, pesimista y desconcertante”…
"Soy un ídolo en desgracia" solía repetir en su casona de la avenida Leandro Alem de Bahía Blanca viviendo, sus últimos años, austeramente de los haberes de su jubilación y de algunas escasas colaboraciones literarias, pobre, olvidado, recluido y enfermo.
Falleció Ezequiel Martínez Estrada un 3 de Noviembre de 1964 en la Ciudad de Bahía Blanca.

domingo, 14 de septiembre de 2014

QUIERO QUEDARME de EZEQUIEL MARTÍNEZ ESTRADA.

QUIERO QUEDARME.

Pronto hemos de separarnos
y de decirnos adiós.
Uno seguirá camino,
el otro no.

Quiero quedarme y que sigas
como si te fuera en pos;
pero no vuelvas la cara,
mujer de Lot.

Irás sola, ¿y por qué triste?,
con mi recuerdo y con Dios.
Será posible que encuentres
alguna flor.

Si en cambio tú te quedaras,
¿cómo podré seguir yo?
Las noches me encontrarían
en donde estoy.

martes, 4 de junio de 2013

EL MATE de EZEQUIEL MARTÍNEZ ESTRADA.




De ti a mí, mano a mano,
el mate viene y va.

El mate es como un diálogo
con pausas que llenar.
(Darío lo ha llamado
calumet de la paz)
Niño que se ha dormido
cansado de llorar.
Y aún suspira, la lluvia
cae sobre la ciudad.


El brasero sus brasas
aviva fraternal
y como en la charada
llena todo el hogar.
De ti a mí, mano a mano
el mate viene y va.


Nos quedamos callados
mirando sin mirar
un cuadro, un libro abierto,
un reflejo fugaz.
Tenemos una pena
como de soledad;
nos falta un hijo y algo
que no tendremos ya.
El reloj da la hora
de la serenidad
y grano a grano cuenta
arenas en el mar.
La lluvia se diría
que liquida el cristal,
El brasero calienta
el frío del hogar.

 De ti a mí, mano a mano,
el mate viene y va.

 Hace poco perdimos
un amigo ejemplar,
perdimos un hermano
de exquisita bondad
Se le escapó la vida
antes de comenzar
Presente en el silencio
sabemos bien que está,
pero callamos porque
no podemos hablar.

 Tú principiaste un cuadro,
yo un libro; y ahí están
sin terminar las manos
la estrofa sin final
De ti a mí, mano a mano
el mate viene y va.

 Llevamos siete años
de vida conyugal
y nuestro amor reclina
su frente en la amistad.
De los viejos proyectos
casi no hablamos más;
hay algo que nos dice
de un fracaso brutal.
Nos miramos con pena
durmiendo sin soñar;
nos ha engañado el sueño,
ya no soñamos más.


De ti a mí, mano a mano
el mate viene y va;
viene a mí fervoroso,
casi frío a ti va.

 No hay más luz que las brasas
ni más calor quizás.
Mi cigarrillo quema
sustancia sideral
y como se ve poco
no nos vemos llorar.

Ezequiel Martínez Estrada, nació en la provincia de Santa Fe en 1895.
Falleció en Bahía Blanca en 1964.
Fue un escritor, ensayista que recibió dos veces el Premio Nacional de Literatura. Llegó a ser Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores.
En 1949 se radicó en la Ciudad de Bahía Blanca.
En los albores de los años 50, una enfermedad epidérmica que bromeó Ezequiel Martínez Estrada al denominarla: "desbarajuste glandular peronista generalizado".
Dice Wikipedia que "En los años del peronismo, Martínez Estrada sufrió de neurodermatitis, una enfermedad extremadamente discapacitante de origen psicosomáticoque lo mantuvo postrado por años en ámbitos hospitalarios y olvidado por casi todos, a excepción de Victoria Ocampo, según dejará consignado el mismo escritor. Luego del golpe de estado de 1955 contra el gobierno de Juan Domingo Perón, y luego de ser sometido a las técnicas terapéuticas del llamado sueño prolongado, su salud mejoró, comenzando una serie de escritos que él llamaba sus "catilinarias" , serie de acerbos escritos dirigidos a la élite argentina, tanto gobierno como intelectuales, prediciendo que la Argentina atravesaría un siglo signado por el "Pre-Peronismo, Peronismo y Post-Peronismo."
El gobierno peronista lo había privado de su puesto de trabajo en La Plata, que recuperó en 1956 luego del golpe de estado, pero al año siguiente fue nombrado profesor extraordinario en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca.

En 1957 asumió la presidencia de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

De lo que  dijeron de Ezequiel Martínez Estrada:
(un fragmento de la nota de la Revista Ñ del Diario Clarín, 2006)
Jorge Luis Borges dijo de Martínez Estrada que era un "sagrado energúmeno"; Raúl Anzoátegui lo consideró "una estatua aficionada a hacer declaraciones"; Ismael Viñas, un "negador a la marchanta"; Jorge Abelardo Ramos, un "intérprete del pensamiento imperialista", Juan José Hernández Arregui, una "inteligencia enteramente colonizada"; Arturo Jauretche le espetará haber "injuriado con ventilador" y, además, ser un "macaneador"; La Vanguardia, el periódico del Partido Socialista, lo acusará de "amargo, pesimista y desconcertante"; Cuadernos de Cultura, del Partido Comunista, lo clasificará entre los "deterministas telúricos, imprecisos y vaporosos"; y al fin Juan José Sebreli no se privó de lanzarle el anatema de "jugar un rol reaccionario dentro de nuestra conciencia histórica".

Se dijo de él que era resentido, irracionalista, subjetivista, especulativo, caprichoso, psicologista, apocalíptico, anarquista de derecha, alma bella, individualista, profeta mesiánico y compañero de ruta de Fidel Castro.